—...U-umi...
Ninguna de las mujeres podía creer lo que presenciaron. La luna de la noche les permitió ver como aquella bruja desapareció delante de ellas sin dejar rastro. El rostro de confusión de Cerny estaba tan presente como la expresión de terror de aquellas mujeres, así como de la pequeña presente en el lugar escondida.
Cerny, al frente de las nueve, comenzó a temblar en una mezcla de emociones y energía por todo su cuerpo, mientras tenía portando los brazaletes de cuerpo y alma. Kotori dio un paso al frente, saliendo de la hilera que formaba con las demás para acercarse poco a poco.
—Kotori... Cálmate.
—Mataste a Ariadna —poco caso la mujer le hizo a las palabras de Eli—. Ahora matas a Umi.
Kotori apretó sus dientes y dio un salto. Solo le bastó unos segundos para estar al lado de Cerny, intentando conectar un golpe en su vientres. Cerny logró esquivar pero vio en detalle, aquella ráfaga de viento que salió de aquel golpe fallido era irreal. Parecía que Kotori había guardado una tormenta dentro de su brazo para liberarlo en aquella ráfaga que se llevó una gran cadena de árboles y levantó polvo y tierra por los aires.
Cerny intentaba moverse para atrás. Rin llegó a esa posición para hacerla caer golpeando sus piernas. Eli se movió al frente para apuntarla con sus dedos. La luz se encendió en su brazo y comenzaron a brotar relámpagos. Un gran rayo salió de ahí para atraparla en el aire. Cerny usó de nuevo los brazaletes y desapareció de aquel lugar.
Honoka cerró sus ojos. Comenzó a reconocer los flujos de aura de cada una de ellas a su alrededor, para luego comenzar a sentir el aura de Cerny, quien se había elevado en el aire con escoba en un intento de huir de aquel lugar.
—¡Tsubasa! ¡Arriba!
Con este aviso, la mujer colocó sus manos en el suelo. Una rama, verde y gigante emergió del mismo, creciendo y siguiendo a la bruja que escapaba. Logró agarrar la escoba. Apenas Cerny alzó la mirada, vio cómo Maki se acercaba corriendo sobre aquella rama. La pelirroja desenfundó su espada con un único objetivo: cortar su brazo donde tenía los brazaletes.
Cerny saltó de la escoba. Aterrizó sobre sus pies, desapareció nuevamente gracias a los brazaletes.
—Kotori, déjame ver eso.
La mujer de cabellos grises, tumbada en el suelo con el brazo dolorido, recibió a Hanayo quien se ubicó a su lado mientras Rin la acompañaba. Colocó sus manos encima del brazo de la mujer para intentar curarlo.
—Ese ataque cargaba mucha fuerza, pudiste haberte herido.
Con las palabras de Hanayo, los sentidos de Nozomi y Honoka se alertaron. La primera leyendo sus cartas, y la segunda leyendo los flujos de aura. En ese momento, Honoka entendió que estaba en apuros. Estaba inquieta. Cerny podía esconder su aura fácilmente. Sin embargo, Hoolbroke sintió otra presencia en el lugar, así también lo hizo su enemiga quien buscaba huir por el bosque.
De estar sola Cerny, se hubiese escapado. Pero, no era así, había una pequeña ocultada en los arbustos. No sintieron el aura de la profesora pero sí de esa niña, con ella, les fue más fácil encontrar la de Cerny. La mujer tuvo que improvisar.
—¡Ni un movimiento!
Rin y Hanayo, sentadas al lado de Kotori quien estaba arrodillada con la mirada baja. Maki guardaba su espada a unos metros de las tres. A la derecha, Nozomi, Eli, Nico, Hoolbrok, Honoka y Tsubasa juntas viendo la que se avecinaba. Al frente de todas, Cerny caminaba mientras apuntaba su brazo con los brazaletes a la pequeña Chika, cuya expresión reunía todos los sentimientos que se habían generado en aquel enfrentamiento.
—Que ninguna se atreva a dar ningún paso, o Chika se muere.
Todas, estáticas en sus lugares. La tensión se subió por los cuerpos de cada una. En el caso de Tsubasa y Honoka, una ira incontrolable e impotencia incontenible. Hoolbrok fue la primera en dar un paso al frente.
—Cerny, detén esta locura porfavor.
—Sabes muy bien que no lo haré, Miranda. El mundo necesita un cambio y yo seré quien me encargue de otorgarlo. Ya he dado muchas oportunidades, he confiado tanto como tú siempre me has dicho en la magia, en todas. Pero, ya no más, ahora yo haré las cosas a mi manera y ninguna de ustedes se interpondrá.
—Suelta a mi hija, Cerny.
—¡Ni te atrevas a moverte, Honoka! —gritó la mujer—. Aunque puedas detener mis movimientos, o aplastarme, eso no evitará que use los brazaletes. Solo bastará un pensamiento y este artefacto hará el resto... no tomaría el riesgo si fuera tú, por el bien de esta niña.
La cólera comenzó a mostrarse en el rostro de la castaña. Tsubasa tocó su hombro. Honoka giró su mirada y en ese momento, sabía que debía relajarse, mantener el calor de sus sentimientos fuera de su pensar. Si permitía ello, los resultados podrían haber sido peores.
—¿Qué es lo que busca, profesora? —preguntó Nozomi.
—Déjenme ir de aquí y me llevaré estos dos brazaletes.
—¡Eso ni pensarlo! —exclamó Nico.
Pero antes de que la pelinegra pudiera moverse, los artefactos comenzaron a brillar en el brazo de Cerny. Con un grito desgarrador, Chika comenzó a retorcerse al hacer ese movimiento. La sangre de todas hirvió en ese momento, pero sus madres sobrepasaron esos límites.
—¡Cerny!
Antes de que Honoka pudiera lanzarse sin pensarlo, Kotori se levantó de donde estaba. Todas lo sintieron, Rin y Hanayo que estaban a su lado intentaron llamarla, pero no las escuchó. Con paso decidido y rápido se estaba acercando cada vez más a Cerny. Sus cabellos no permitían ver sus ojos.
—¡Kotori! ¡Les dije que-
—Deseo.
Un sordo sonido, luego un estruendo. Una corriente de oscuridad comenzó a rodear a la mujer. Fuertes ráfagas de viento emanaba de ella. Las demás intentaban cubrirse, lográndolo a duras penas mientras eran arrastradas por la corriente. Un aura de negrura rodeaba completamente a Kotori, sus pensamientos se podían leer:
«Deseo acabar con ella. Deseo vengar a Ariadna. Vengar a Umi, salvar a Chika. Deseo acabar con ella, deseo desaparecerla»
Delante de la mujer, una esfera pequeña se formó, dejando ver una silueta. ¿Un perro? ¿Un gato? ¿Un conejo? La blancura de su pelaje contrastaba enormemente con aquellas auras, sus ojos circulares y carmesíes se dejaban ver de manera detallada. Sus orejas se extendían a lo largo de su cuerpo, pequeño y cuya cola amplia se elevaba con orgullo.
—¿Qué deseo quieres realizar, Minami Kotori? —dijo aquel animal
—Yo... Deseo...
—Ya lo tienes en tu mente ¿No? Solo debes expresarlo en palabras, y todo lo que quieras se hará realidad.
—Kotori ¡Detente!
—Yo-
Antes que dijera algo, la mujer de cabellos grises recibió un fuerte golpe en la nuca. En el lugar, se vio a Honoka elevada mientras golpeaba a Kotori. La mujer cayó inconsciente por el ataque de su amiga, y la oscuridad desapareció, aquel animal se fue con ella.
—Perdón, Kotori.
—¡Alejate!
Mientras que para casi todas las presentes, todo terminó cuando Honoka pudo inmovilizar a Kotori antes de que pudiera hacer algo, para los ojos de Cerny había pasado lo contrario. Veía delante de ella como la mujer de cabellos grisáceos se acercaba lentamente, emanando un poder y energía insostenible y yendo a por ella. Los brazaletes no resultaban suficientes, su mente le hacía creer que era su final. Pero todo estaba ahí, en su mente.
—Chika ¡Corre!
Al grito de Nico, la pequeña aprovechó el descuido de su captora y salió de sus brazos para ir a los de su madre Tsubasa. Cerny en ese momento lo vio, había caído en una ilusión creada por Nico, que la hizo distraer para que la pequeña escapara. En el momento en que se enteró, ya era tarde. Una gran presión cayó sobre ella, impidiendo mover un solo músculo. Cerny estaba siendo aplastada por una gran fuerza, y sabía de dónde venía la fuente.
—¡Mamá!
A Chika la recibió Tsubasa, para abrazarla entre lágrimas y sollozos. Honoka, estaba a su lado, también con las lágrimas saliendo de la comisura de sus ojos. Pero, con la mirada centrada en la mujer que tenía al frente.
—Es inútil, Honoka... Sabes que-
—Puedes usar los brazaletes sin moverte, pero eso no quiere decir que puedas usarlo en cualquier lugar, tienes que estar cerca del objetivo que quieras atacar. Esos objetos son incontrolables, pero en manos inexpertas como las tuyas no se aprovechará su potencial —dijo Hoolbrok interviniendo.
—¿Y qué? No pueden matarme, ya que mi alma está ligada a los brazaletes y la única que los puede quitar soy yo... ¿Qué van a hacer?
Todas tenían la cabeza dando vueltas, Honoka cargaba por su parte a Kotori mientras tenía a todas sus compañeras detrás. En ese momento, no se le ocurrió otra solución. Le llegó una idea a la mente, una que le pasaría factura por los años venideros.
—Tsubasa... Vete con Chika.
—Pero, Honoka-
—¡Mamá! Por favor, no... Quiero que vuelvas conmigo, ¡No quiero dejarte aquí!
Sin mirarla a los ojos, Honoka pudo escuchar los sollozos de la niña. Sin voltear la mirada, le dijo:
—Todo estará bien, Chika.
—¡Promete que volverás a casa!
Ante aquellas palabras, todas las presentes se estremecieron. Por alguna razón, podían prever lo que venía. Los corazones de todas comenzaron a acelerar. Ya las cartas de Nozomi se lo habían dicho antes de venir: "pérdidas marcarán esta noche". Sin voltear la mirada, Honoka respondió.
—Lo prometo.
Así, Chika se limpió las lágrimas para dejarse cargar por Tsubasa. La bruja agarró su escoba para montarse en ella junto a la pequeña.
—Por favor, vuelve a casa.
Con aquellas palabras dicha por la mayor, se elevó en el aire para así alejarse con la pequeña. Honoka siempre les dijo que sí, siempre sin mirar a los ojos. Sabía que si volteaba a verlas, a su esposa y a su hija, ellas nunca se irían, puesto que las lágrimas le ganarían.
—Chicas —Comenzó a decir Hononka a sus compañeras aún presentes—. Es hora de acabar con esto.
...
En esa tarde de primavera del año 2018, se encontraban Chika, Akko y Diana a las afueras, en aquel césped verde. Así, con pequeñas lágrimas saliendo de la comisura de sus ojos, la joven pelinaranja terminaba su relato.
—Poco después, Holbrook llegó a nuestra casa acompañada de dos policías y... Nos dieron la noticia.
Se escuchó como su voz se estaba quebrando. Las dos presentes sabían lo que eso significaba.
—Chika, si no quieres continuar, entendemos.
—Sí. Sabemos que esto puede ser duro, así que, mejor pasemos de ello ¿Sí?
Ante las palabras de Akko y Diana, sentadas al lado de ellas, la joven bajó la mirada. Sus lágrimas estaban a punto de salir, pero en su lugar dio un suspiro. De repente, sintió que en su pecho se liberó, como si tuviera una cuerda atada allí la cual por fin se desenreda, después de tantos años.
—Tranquilas —respondió Chika—, me sentó muy bien hablar con ustedes al respecto.
Con estas palabras, las tres intercambiaron sonrisas mientras el sol marcaba sus rostros de color rojo. El momento no duró mucho, desde las bocinas de toda la escuela comenzó a sonar una voz que atrapó su atención, así como la de cada chica en aquella academia.
—Buenas tardes, estudiantes. Esperamos que hayan tenido una buena jornada de clases. Cómo sabrán, ya estamos entrando a Marzo, y por este motivo, sabrán que se acerca el tan esperado festival de la diversidad. Cabe aclarar que este año planeamos traer más invitadas de lo normal a la academia, así que esperamos que todas puedan participar y prepararse para lo que vayan a presentar aquel día. Recuerden que lo que más vale es lo que ustedes mismas realicen y presenten ¡Así que ánimos a todas para que el festival de este año sea una maravilla!
Y con este anuncio, los ánimos se encendieron por cada uno de los pasillos.
—¿El festival de la diversidad?
—Sí —respondió Diana a Akko—, es un evento en el cual comenzamos a presentar un proyecto que queremos exponer al público demostrando la capacidad de nuestra magia.
—Es la primera vez que escucho de ello —Chika estaba como Akko.
—Creo que las miradas estarán sobre nosotras. Ya estamos en segundo año y es hora ir eligiendo la rama de la magia a la cual nos queramos dedicar y enfocar.
—¡Entonces estén preparadas, niñas! —exclamó Akko al levantarse del suelo—. Porque crearé un proyecto tan genial que haré que todas se queden boquiabiertas. Esta vez, demostraré que soy mejor que tú ¡Diana!
Con gran algarabía, Akko se posicionó delante de las dos estudiantes señalando con su dedo a la joven de cabellos verdes. Con delicadeza, Cavendish respondió:
—¿Siquiera sabes de qué harás tu proyecto?
—¿Eh? Yo... Esto... —encogiéndose en su lugar, los ánimos se fueron—. ¡Se supone deberías responder algo como "acepto el reto"! ¡No eso!
—No tienes remedio.
—¡Diana aguafiestas!
Mientras Akko intentaba golpear a Diana y esta última la alejaba tan solo con su mano, Chika rió bastante con aquella escena. Las dos chicas que estaban discutiendo se dieron cuenta, y una sonrisa cálida se esbozó en sus rostros.
...
Poco tiempo después, todas habían regresado a sus habitaciones, para prepararse a dormir puesto que mañana tenían un largo día. En los pasillos solo quedaban algunas maestras guardando sus cosas, hablando entre ellas o algunas también yendo hacia sus habitaciones. En el salón de la clase de historias, se encontraba la profesora Eileen, una maestra de edad ya bastante avanzada cuyas arrugas y cabello canoso se marcaban, mientras terminaba unos documentos.A la puerta, tocó una maestra pelirroja.
—¿Profesora Eileen?
—¡Oh! Chariot, qué sorpresa tenerte por aquí. Ya sé que vienes por los documentos de mi programa, pasa que ya los estoy terminando.
La profesora entró con paso calmado a donde estaba la maestra.
—Usted disculpará los inconvenientes.
—No te preocupes, ya tendré que aplazar las fechas de entrega de los proyectos que le había puesto a mis estudiantes por el evento. Pero el resto está bien, toma.
—¡Muchas gracias!
Con aquellos papeles en sus manos, Chariot salió del salón. Los pasillos iban oscuros, calmados y silenciosos. Casi todo estaba vacío y el aire que se respiraba era bastante desolador, extraño en aquella academia. Su mente comenzó a divagar.
«Festival de la diversidad —pensaba para sí—. Me pregunto qué nuevas sorpresas habrá»
A su mente llegaba lo que había presentado ella. Se llevó todas las miradas aquel día, y no exactamente aprobatorias. Pero, las risas llenaron el lugar, eso lo recordaba. Se preguntaba ¿Akko haría algo así? Seguro que ocurrirá.
Akko, aquella chica que conoció hace un año y que se encargó de guiar, ya estaba creciendo delante suyo. Su sonrisa no se desaparecía y eso era lo que más agradecía. Después de haber descubierto la verdad, lo que más temía era no volver a ver ese brillo en los ojos de Akko. Sin embargo, la castaña fue fuerte, y ahora seguía su proceso, con la misma energía y sabiendo que su más grande ídola le daba clases.
Le parecía curioso cuando lo pensaba, pero se encargaría de guiarla. Convertirla en una increíble bruja, ayudarla a alcanzar su sueño. Todos esos pensamientos llegaron a su mente, mientras una serpiente oscura se movía por los techos de los pasillos.
