Misión 9: Tras las pistas

:

:

Advertencia: este capítulo contiene escenas de violencia como el asesinato.

Sarada se encontraba en el despacho de su jefe tratando de llegar a una solución para su solicitud.

—¿Cómo espera que haga mi trabajo si no me dan lo que pido para llevar a cabo la investigación? —preguntó la pelinegra con notorio disgusto.

El hombre se sobó el puente de la nariz —Escuche señorita Uchiha, ¿Se ha dado cuenta de todo el caos que hay allá afuera? Hay demasiado papeleo y el Ministro fue atacado recientemente, no puedo ir por ahí liberando permisos para interrogatorios y órdenes judiciales a una novata que lo que ha hecho hasta ahora es confiarse de las palabras de un par de ancianos.

—¡Señor!

—No me levante la voz que soy su superior.

Sarada suspiró —lo siento señor, es verdad que por ahora me baso en lo que las víctimas me han dicho pero así es como trabajo, no doy nada por hecho hasta investigar y reunir pruebas para hacer justicia.

—Eso no me basta, necesito que me presentes algo sólido y no puras suposiciones. Realmente no sé como lograste recibirte, estás haciendo que dude de tu capacidad.

Sarada frunció el ceño.

—Señor con todo respeto…

—Con todo respeto vas a salir de aquí y vas a ponerte a trabajar como se debe.

Sarada no pudo decir nada más y con frustración se despidió con educación y salió del lugar.

Finalmente, ella llegó a la conclusión de que tendría que hacer las cosas por su cuenta. Tomó su teléfono y marcó a un número.

Cuando contestaron, ella sonrió —Hola Denki.

:

:

:

Boruto caminaba por unas calles bastante peligrosas, se mantenía ocultando su rostro con una gorra oscura inclinada, sus ropas negras le hacían pasar desapercibido en un lugar así, pues era un lugar muy frecuentado por personas con vestimentas sospechosas.

Estaba buscando a Kisame Hoshigaki y de acuerdo a las pistas, él tenía un negocio en aquellos lugares, tenía un contacto como sospechoso y una dirección.

Un tal Haruki que era un prestamista y estafador y que sospechaba, también estaba detrás de la venta de niños.

Se metió entre algunos callejones sucios y luego salió hacia un mercado, caminó entre la gente, entró a un bar y mostró un pequeño papel que contenía un canji con la palabra "sangre" y de inmediato lo dejaron pasar. Adentró había mucho ambiente, había música, y el alcohol y el humo de cigarro predominaban en el lugar.

Se dirigió a una mesa y esperó a ver a un tipo. Luego de un rato lo vio llegar y dirigirse a los baños, con gran tranquilidad se levantó y se dirigió al mismo lugar, justo cuando entraba salieron tres tipos dejando solo al desconocido que le llevaría al tipo que buscaba.

—Ryu Nakamura —habló de forme neutral.

El tipo volteó a verlo y frunció el ceño —¿Quién diablos eres tú?

—Estoy buscando a Haruki.

El tipo le miró con burla y luego soltó una carcajada —¡HAHAHAHAHA! ¿¡Quien mierda te crees pensando que te lo diré!?

De un rápido movimiento, Boruto lo tomó del cuello y golpeó un par de veces su estómago.

—¡Ahg!

—No lo voy a repetir, o me das la información que necesito o aquí mueres.

El tipo intentó forcejear pero fue inútil, Boruto hizo presión en su cuello.

—E…. esta bien…

—Dilo ya! —presionó más fuerte.

—uhg! En la calle siguiente… edificio E… —dijo el hombre a duras penas y justo cuando creyó que Boruto lo soltaría este habló.

—Sin embargo… sé quién eres y lo que le hiciste a tus hijos.

El tipo tembló al escuchar aquello y solo se escuchó un sonido de un disparo con silenciador, se sostuvo de Boruto mientras le miraba con sorpresa y Boruto, con semblante neutral lo tomó antes de que cayera y lo arrastró a uno de los baños de al fondo y lo dejó sentado en sobre el retrete y enseguida le dio un disparo más en el corazón.

Boruto había sido entrenado para eso, porque en el mundo en el que vivían la injusticia predominaba, de acuerdo con las cifras, un sin número deasesinos, violadores, traficantes de personas, pedófilos y proxenetas estaban libres, hace años que solo unos pocos había sido juzgados y encarcelados y todo gracias al gobierno de Naruto, quien hacía todo lo que podía para mantener el orden en Japón pero resultaba difícil con las amenazas e influencias de Akatsuki. Ese tipo había violado y asesinado a sus hijos de cinco, siete y nueve años de edad y sin embargo salió libre bajo fianza y continuó con la vida delictiva. Boruto lo sabía todo de ese hombre y por eso no dudó en disparar en cuanto obtuvo la información que necesitaba y aun ahora no sintió remordimientos ni tampoco dudó, eso se lo habían enseñado sus tíos.

Salió del baño y luego del bar como si nada y finalmente continuó con su camino en busca de aquél hombre.

Se adentró entre la multitud nuevamente en aquél mercado, de pronto, de entre la multitud hubo una silueta que llamó su atención, lo que hizo que se detuviera, pues aquella persona de figura bajita y delgada parecía desorientada, pues caminaba lenta y torpemente mientras miraba a los lados y hacia los edificios y en ocasiones chocaba con las personas. No podía ver su rostro porque llevaba puesta una gorra azul marino y vestía con una camisa a cuadros de manga larga y botones color roja que le quedaba holgada. También llevaba unos jeans ajustados color negro y unos tenis tipo botines.

Cuando estuvo frente a esa persona, esta se giró rápidamente chocando con él.

Aquella persona se sobresaltó pero no levantó la mirada, tan solo se disculpó —Lo siento… murmuró.

Y Boruto le miró con sorpresa —¿Sarada?

De inmediato la mencionada levantó la vista y su rostro denotó sorpresa —¿Boruto? ¿Qué haces aquí? —habló bajo.

Boruto parpadeó sin poder creer lo que escuchaba —¿Qué haces tú aquí? —La observó detenidamente— ¿Y por qué estás vestida así?

Ella también lo observó —Lo mismo digo —dijo ella.

Boruto observó a su alrededor y la tomó del brazo —Sígueme.

Ella se dejó llevar hasta un pequeño local de comida rápida tomando la mesa más alejada del lugar.

—¿Qué haces en un lugar como este? —habló bajo y muy serio.

Sarada se encogió en su lugar ante aquella mirada y luego suspiró —No tengo opción Boruto —habló bajo igual —estoy en un caso de estafa y… no tengo las pruebas suficientes para hacer justicia, vine aquí a buscar un testigo y no me iré hasta dar con ese hombre.

Boruto le miró con preocupación —¿A quién buscas exactamente?

Ella se mordió el labio en señal de nerviosismo, no es como si desconfiara de Boruto pero no quería involucrarlo en el caso de ninguna manera. Pasó uno de sus mechones sueltos de tras de s oreja, pues todo su cabello estaba recogido y oculto en la gorra.

—Yo… no sé si deba decírtelo.

Boruto elevó un ceja —¿No confías en…

—No es eso, no quiero que te metas en problemas, mira… —pareció pensarlo —Te prometo que solo iré a buscar al testigo y haré un trato con él, luego me iré de aquí tan rápido como llegué.

Boruto negó —¿Crees que te voy a dejar solo en estos lugares? podrías desaparecer si un tipo te descubre y ve que no eres de aquí.

Ella frunció el ceño en señal de molestia —Escucha Boruto, tal vez soy una debilucha pero soy muy rápida cuando se trata de correr para huir de algo, enserio y además ese es mi trabajo, debo hacer esto por mi cuenta ¿comprendes?

Una señora mayor depositó unas tazas de té frente a ellos, luego se retiró.

—No te voy a dejar sola —advirtió con seriedad aunque por dentro, se sentía maravillado con aquella faceta que Sarada estaba mostrando, ella era una chica temeraria.

Sarada abrió la boca para decirle algo pero no dijo nada y en cambió le preguntó —Bien, pero… ¿Y tú qué haces aquí? Porque dudo mucho que estés trabajando.

Boruto le sonrió —Estoy investigando.

—No quisiera intervenir, te aseguro que solo…

—Ya has aceptado ¿Por qué vuelves a intentar convencerme?

Ella solo hizo una mueca.

—Dime a quién estás buscando aquí —preguntó el rubio.

Ella paseó sus ojos alrededor de lugar y luego buscó algo en su bolsita, de ella sacó una fotografía y se la deslizó por la mesa, Boruto la tomó.

—Su nombre es Haruki Watanabe, es un prestamista y estafador.

Boruto se tensó —¿Qué quieres de este tipo?

—Es sobre el caso en el que estoy trabajando, al parecer este hombre estafó a una pobre familia que pronto se quedará en la calle debido a una trampa que les puso en el contrato, se violaron muchas reglas peroal final ellos se valen de las amenazas para que las víctimas no denuncien. Sin embargo, esta familia ha pedido ayuda y yo no puedo anular ese contrato si no doy con ese tipo y lo llevo a interrogar.

Boruto le miró boquieabierto —Espera… ¿Y dices que venías dispuesta a llevarlo a la policía para que confesara?

—Bueno… tenía planeado llegar a un acuerdo… ya sabes hablar como personas civilizadas.

—En serio eres demasiado ingenua… —murmuró sorprendido.

—¿Te burlas de mis métodos? ¿Qué otra cosa esperabas que hiciera? Además, hay un testigo desaparecido, necesito encontrarlo también.

—Sarada, ¿Por qué no solo pediste una orden? No comprendo el que quisieras hacer esto tu sola.

Sarada sonrió con ironía —Eso es lo que he intentado desde hace semanas, pero no me hacen caso, es como si mi propio jefe me pusiera trabas, no tengo nada, no tengo pruebas y esta es la única pista con la que cuento —Sarada le extendió un papelito y Boruto lo tomó.

—¿Qué es esto?

—Es la dirección que busco, es donde se supone que vive el tal Haruki —dijo la pelinegra.

Boruto le miró sorprendido —¿Cómo conseguiste esto?

Ella se mordió el labio inferior —Digamos que… tengo un amigo que es un excelente Hacker… y… logró pasar la seguridad de los archivos clasificados de la policía.

Boruto elevó la ceja.

—No me preguntes más ¿De acuerdo? No quiero que mi amigo se meta en problemas y espero que me guardes ese secreto.

—Está bien… —murmuró, aunque por algún momento, sintió una molestia inexplicable por la forma en que se preocupaba por ese amigo ¿Y si ellos tenían algo?

—¿Todo bien? de pronto estas algo… serio.

El rubio negó y luego sonrió —Bueno es solo que… parece que te preocupa mucho ese amigo tuyo.

Sarada parpadeó —Ah…. Bueno, si porque es mi mejor amigo y porque lo quiero como si fuera mi hermano —Sarada se sorprendió por lo que decía, ¿Acaso le estaba dando una explicación?

Boruto sonrió —Esta bien, es un alivio saber eso —inmediatamente después de decir aquello su sonrisa se borró y se avergonzó por la mirada sorprendida de Sarada —Es decir… —no supo que decir.

—¿Por qué sería eso un alivio para ti? —Sarada realmente quería saber.

Sin embargo, Boruto se levantó rápidamente, colocó unos billetes en la mesa y le miró —Tenemos que irnos.

Ella boqueó mientras le miraba dirigirse a la puerta —Pero… —no dijo más y le siguió de cerca.

:

:

:

:

Base criminal en Hong Kong

1745 horas

En una mesa con varios hombres en ella, Zetsu se encontraba al frente de ellos dispuesto a dar una especie de información.

—¿Investigaste al tipo que atrapó a Sasori? —preguntó Pain.

Zetsu negó —Desgraciadamente eso es imposible al menos por ahora señor.

—¡¿De qué mierda hablas?!

—El Ministro tiene a su seguridad muy bien elegida, hasta el momento, todos y cada uno de sus hombres son leales a él, su equipo de seguridad está bajo el control de Hatake Kakashi.

—Maldición… —murmuró el líder.

—Hermano… si me permites, yo podría… —habló Nagato.

—No! Tu eres mi mano derecha, no vas a moverte de aquí —dijo Pain.

—Hasta ahora tengo entendido que quien atrapó a Sasori fue uno de sus hombres de seguridad pero no puedo averiguar más, simplemente no hay manera de que más información sobre ese grupo de seguridad sea filtrada. El Ministro tiene todo bajo control en esa parte —dijo Zetsu.

Pein gruñó —¿Qué hay sobre el fracaso al atentado? ¿Cómo es que ese maldito de Naruto sigue vivo?

—Los drones, que eran nuestra mejor arma hasta ahora fueron derribados con facilidad.

—Espero que me puedas explicar cómo mierda pasó eso si se supone que ese equipo es lo último en tecnología que hemos creado.

—Es probable que recibieran ayuda de Phantomhive, pues solo ellos podrían lograr algo mejor que lo que tenemos.

—Ese maldito de Phantomhive… ¿Me puedes decir cómo es que sigue actuando como si nada?

—Le hemos enviado cientos de amenazas incluso peores que los que se le han enviado al ministro pero simplemente no le dan importancia.

—entonces es hora de actuar, reúne a tus hombres y acaben con Phantomhive y en cuanto al Ministro ¿Han averiguado ese rumor?

Zetsu asintió mientras sonreía —Así es, al parecer su mujerzuela reapareció y ahora están en espera, aunque la seguridad está más que alta. Sería difícil llegar a la mujer.

—Bien, primero —el líder miró a sus hombres —Itachi, investígame sobre Sasori, Kisame quiero que te hagas cargo del ataque a Phantomhive —miró al más joven —Y tú Tobi, quiero que te encargues de transportar a los niños que te dará Orochimaru en tres días y Zetsu, hazte cargo de vigilar la recuperación de Deidara, solo él sabrá decirnos quien es el hombre se está metiendo con nosotros.

Todos asintieron y se retiraron en seguida.

:

:

:

Boruto le susurró a Sarada —Mantente cerca de mí, y haz lo que te diga.

—Bien —dijo mientras asentía.

Boruto no dudó que aquella dirección fuera la correcta, pues coincidía con el edificio que buscaba y que estaba a unas cuadras del mercado.

Se detuvieron frente a un edificio de apariencia dudosa, miraron con disimulo a los lados y luego ingresaron sin más. Se dirigieron por las escaleras de manera apresurada mientras escuchaban al mismo tiempo distintos sonidos provenientes de los cuartos, desde gemidos hasta personas discutiendo y golpeando a otros.

Se detuvieron de golpe al ver a un par de niños pequeños, un pequeño de tres años mientras que el de siete tomaba su manita.

A Sarada le dolió el pecho cuando los vio tan descuidados, pronto los pequeños desaparecieron tras una de las puertas de un cuarto y entonces ambos continuaron su camino apresurado.

Boruto la mantuvo tras él hasta que dieron con la puerta —Quédate detrás de mí —dijo mientras sacaba un arma y la pelinegra abrió los ojos con sorpresa.

—¡¿Tienes un arma!? —susurró escandalizada.

—Sarada este tipo es peligroso… también estaba aquí por él, ahora solo no digas nada más —susurró.

—Pero…

—Shhhhhhhhhhhhh —chitó y ella solo rodó los ojos.

El rubio tocó la puerta y de pronto se escuchó una molesta voz desde adentro —¡Quien es!

Sin embargo Boruto solo tocó nuevamente y cuando la puerta apenas se abrió el rubio pateó con fuerza abriéndola por completo y apuntando al tipo en cuestión. Sarada no reaccionó mal ante aquello y una vez entró, miró con sigilo a los lados del pasillo y cerró lentamente la puerta tras ella.

Para cuando se dio la vuelta, Boruto ya tenía al tipo sentado en una silla mientras seguí apuntándole.

—Haruki ¿no es así? —preguntó Sarada de inmediato.

—¡Púdranse! ¡No diré nada! —escupió.

Boruto quitó el seguro de su arma —¿Decías?

El tipo se acobardó —Oigan, por favor, yo no puedo decir nada, si lo hago de cualquier forma van a matarme.

—No tiene que ser de esa forma, si cooperas te prometo que… —intentó negociar Sarada pero fue interrumpida por Boruto.

—Te prometemos que te daré la oportunidad de que salgas de aquí y huyas muy lejos y solo con algunos cuantos golpes si te tardas aún más.

—¡Tu! —le advirtió Sarada —déjame esto a mí ¿quieres?

—¿Y qué quieres hacer? —preguntó el rubio.

Ella carraspeó y observó al hombre —Estoy investigando un caso de estafa, has prestado dinero bajo cláusulas falsas y con ello esperas la menor oportunidad para quitarles a tus víctimas sus propiedades, si busco en este lugar estoy segura que encontraré las pruebas que necesito así que tú decides si cooperas y si de aquí te vas directo a la cárcel.

El tipo se tensó por completo —Yo no sé de que hablas.

—Ya no te sirve de nada negarlo idiota —dijo Boruto.

—Por mí tu y tu zorra pueden chupármela!

Sarada se llevó una mano a la boca en señal de indignación y Boruto respondió con un certero golpe en el estómago que lo mandó al suelo sin aire.

Sarada suspiró —Esta bien.

Boruto la observó —¿Qué?

—Vamos, es un delincuente obstinado, ¿Podrías dejarlo inconsciente?

—¡Callate zorra! —dijo el tipo algo alterado por escuchar aquello.

La pelinegra miró a su alrededor —No quiere cooperar y no es como si tuviéramos el tiempo para quedarnos en un lugar tan peligroso —más que hablar con Boruto, terminó hablando consigo misma mientras Boruto la observaba con una ceja alzada. Sin más, el rubio tomó su arma y lo golpeó en un punto donde lo dejó inconsciente.

Sarada miró a su alrededor —Es mejor buscar pruebas —dijo finalmente y se dirigió a una pequeña habitación y pasando sobre el cuerpo inconsciente del tipo se dirigió hacia ella.

Boruto esposó al tipo y le cubrió la boca para luego dirigirse de inmediato con Sarada.

—¿Qué clase de pruebas buscas? —preguntó él mientras se disponía a buscar de igual forma en cajones y tras los cuadros y tentando las paredes.

—estoy buscando unos papeles, contratos y pagarés que les hicieron firmar a mis clientes, además de… algo que me diga si esta persona tuvo que ver con la desaparición de un asesor legal, mismo que estuvo presente en la firma de los papeles.

—vaya, tienes mucho trabajo…—murmuró Boruto.

Ella asintió —Estoy nerviosa.

—Descuida, estoy aquí contigo.

Ambos detuvieron lo que hacían y se miraron por unos segundos antes de volver a lo suyo. Hasta que Sarada encontró algo finalmente. Se trataba de una caja con todos los papeles y pagarés que buscaban.

—Es esto, es lo que busco… —dijo la pelinegra.

—Encontré más —dijo el rubio y ella le miró. Boruto le mostró varios paquetes de droga y un maletín de dinero —Y eso no es todo —dijo mientras señalaba a un cuadro abierto.

Sarada volteó a ver en aquella dirección —Dime que puedes abrirla —dijo sin más y Boruto sonrió.