Misión 10: Reuniendo las pruebas Pt. 1

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Boruto logró abrir la caja de seguridad y comenzó a sacar todo de ahí y lo colocó en su mochila.

Sarada le miró interesada —Esos papeles son pruebas… Me los vas a entregar después ¿No?

Boruto le miró mientras se ajustaba la gorra —Yo también necesito de estas pruebas —le sonrió —Hagamos algo… hay que trabajar juntos, yo me llevaré las pruebas y puedes venir conmigo para revisarlas.

La pelinegra se cruzó de brazos y le observó con recelo —No lo sé…

—¿No confías en mí? Incluso te puedo ayudar. Además, tener estas pruebas contigo te pueden poner en riesgo.

Sarada soltó un suspiro —Bien, pensándolo bien… no quiero arriesgarme a perder estos papeles.

Boruto avanzó hasta ella y la tomó del brazo con suavidad —Entonces vámonos.

Ella asintió y ambos se encaminaron a la sala en donde apenas entraron, se encontraron con el cuerpo inconsciente de Haruki.

Sarada posó su atención en él —¿Qué haremos con él? Es un testigo.

De pronto alguien tocó a la puerta y Boruto la miró —Descuida, tengo a alguien de confianza que se hará cargo de sacarlo de aquí.

El rubio se dirigió a la puerta y la abrió dejando pasar un tipo con vestimenta bastante formal.

—Sebastián, es él.

El pelinegro asintió —Bien, por ahora les sugiero que salgan de aquí. Es posible que alguien venga a buscarlo.

Boruto asintió y guió a Sarada a la salida, quien decidió no mediar palabra alguna. Una vez fuera del edificio, Boruto la miró —¿En qué has venido?

—En Bus.

—Te llevaré entonces —dijo mientras la tomaba de la mano sin previo aviso y la conducía a su auto estacionado a unas cuadras de aquél barrio peligroso por lo que tendrían que caminar entre un tumulto de gente. En esos momentos Boruto era consciente del trabajo de Sarada, hace poco se esta se había convertido en fiscal y él mejor que nadie sabía los riesgos que esa profesión tenía en esa época en la que vivían en donde los pocos fiscales incorruptibles que buscaban la verdad por sobre todas las cosas para hacer justicia, era amenazados y asesinados por Akatsuki y ella le había demostrado en esos momentos, lo enserio que se tomaba su trabajo al grado de ir completamente sola a un lugar como ese en donde incluso él mantenía cuidado.

Mientras conducía, Boruto le miró de soslayo —De verdad me sorprendiste —dijo con una sonrisa pero casi de inmediato, su sonrisa se desvaneció —Y también me asustaste.

Sarada volteó a verle con sorpresa por aquél cambio tan repentino —No entiendo.

—Digo que… no esperaba que fuera a encontrarte en un lugar como ese y… de solo pensar que te expusiste de tal forma me asusté. No vuelvas a hacerlo.

La pelinegra boqueó —¿Estás regañándome? Solo hacía mi trabajo.

El rubio le dio una mirad rápida —Acepto que eres valiente pero, eso a veces se vuelve una desventaja. Debes prometerme que cuando tengas planeado ir sola a algún lugar me avisarás y yo te acompañaré.

—Boruto… —ella no sabía que decir —¿Tanto te importo? A pesar de que nos conocemos hace unos meses…

—Me importas Sarada —dijo sin apartar la mirada del frente y ella comenzó a ponerse nerviosa.

Sin saber que decir simplemente se quedó callada y bajó la vista a sus manos que yacían posadas sobre sus piernas.

Boruto comenzó a ponerse nervioso por aquel repentino silencio —¿No dirás nada?

—¿Qué… qué quieres que te diga? —Tomó un poco de valor —¿Qué yo también me preocupo por ti? ¡Pues sí! Si lo hago y lo hago todo el tiempo desde que comenzamos a conocernos y supe a qué te dedicabas…

Boruto frenó de pronto, ella no se había dado cuenta que estaban en un estacionamiento. El rubio apretó los dientes, no podía, definitivamente no podía tener algo con Sarada, bien, ella le gustaba y no podía dejar de pensar en ella y preocuparse por ella, tenía la necesidad de protegerla pero simplemente no podía y sentía que ambos estaban confesándose.

Volteó a mirarla —Sarada…

Ella levantó las manos —Olvídalo —dijo de pronto y le miró —olvidemos esto, somos amigos y nos tenemos cariño al grado de preocuparnos… está bien —sonrió y abrió la puerta del auto para salir ante un Boruto estupefacto que le miraba como si tres cabezas le hubieran salido de pronto —Avísame en cuanto pueda ir a ver las pruebas… y… a donde debo ir.

Boruto reaccionó cuando ella se despidió y se adentró a toda velocidad al edificio. Entonces salió de inmediato pero ella ya había tomado el elevador.

En aquellos momentos, Boruto no podía descifrar lo que sentía ¿ella lo rechazó? ¿Podía alguien hacer eso aún cuando la confesión no era tan clara? Había estado relacionado con mujeres en donde vivía hasta hace poco, pero la relación que tenía con estas no pasaba de lo sexual y ninguna de ellas causaba tal interés y tampoco las pensaba y soñaba con ellas, creyó que así sería siempre pero ella lo tomó desprevenido y se le metió muy hasta dentro. Ahora de la incredulidad pasaba al enojo, sentía molestia al pensar en que ella se había ido así sin dejarle explicar claramente como se sentía y después le dijo todo aquello ¿Por qué no le dejó hablar?

Sin embargo, una vez dentro del auto, se molestó aún más al pensar en que no podía concentrarse en los asuntos que tenía y solo estaba ella.

Negó —Maldita sea…no entiendo que es lo que acaba de pasar… lo que ella dijo está bien, deberíamos ser solo amigos, no más… ¿¡Entonces por qué me molesta!? —golpeó el volante.

Sin pensarlo un poco más, decidió ir a visitar a su madre, seguramente ella sabría que decirle para que se calmara justo como venía haciendo desde que era un niño.

Estacionó el auto y caminó hacia el elevador, en donde los hombres de seguridad que ya le conocían le cedieron el paso fácilmente. Una vez dentro del elevador, sacó una tarjeta exclusiva del edificio y la deslizó para después presionar el número del piso al cual se dirigía; después de eso, las puertas se cerraron y comenzó a subir.

Al llegar, justo cuando las puertas se abrieron se topó de frente con Naruto, quien le miraba sorprendido, tras él se encontraba Kakashi, quien servía de seguridad cuando el rubio descansaba, justo como en aquellos momentos.

—Boruto, ¿Has venido a ver a tu madre?

Boruto asintió mientras salías del ascensor —¿Irás a trabajar en domingo?

—Solo resolveré un asunto y volveré de inmediato —se explicó el mayor, sin embargo Boruto solo asintió y miró al otro, dio una leve inclinación.

—Señor —y kakashi le devolvió el saludo.

Naruto le sonrió e ingresó al ascensor con Kakashi, el que no le saludara con respeto solo significaba una cosa:

Comenzaba a tenerle confianza.

Una vez que el ascensor cerró Boruto presionó un botón y un rato después Hinata abrió la puerta recibiéndolo con un abrazo.

—Mi bebé está aquí, ¿Cuánto tiempo más me ibas a tener abandonada? —reclamó Hinata.

Boruto sonrió y se inclinó un poco para acariciar el vientre abultado de su madre—Lo siento, pero ya sabes lo que estoy haciendo…

De pronto sintió las delicadas manos de su madre en sus mejillas, entonces se incorporó lentamente porque supo que su madre sabía que algo le pasaba.

Hinata le miró con preocupación —¿Qué te pasa?

Boruto sonrió —¿Soy muy obvio?

Hinata asintió, lo tomó de la mano y se encaminó con él a la sala en donde ambos se sentaron —Dime que pasa ¿Es sobre tu padre?

El rubio negó.

Hinata sonrió —Entonces es una chica.

Hinata lo confirmó cuando Boruto bufó y pasó sus manos sobre sus cabellos en señal de frustración.

—Madre, yo no puedo tener una relación porque todos los día estoy arriesgando mi vida, no quiero ser egoísta, pienso que… si ella se acostumbra a mi… lo cual creo que ya es tarde —se dijo a sí mismo —sería cruel que un día yo no pueda regresar y lastimarla…

Hinata le miraba con tristeza, era por eso que él decía que no podía tener una relación. Su hijo tenía ese temor de lastimar a la chica de quien se enamorara debido al peligro en el estaba expuesto siempre.

—Hijo ¿Te enamoraste de una chica?

—Yo… si… eso creo.

—¿Eso crees? ¿Estás confundido?

Boruto suspiró y llevó la vista al techo, luego miró al frente mientras negaba —Jamás me había pasado algo así con las chicas que he conocido… la conocí el mismo día que me encontré con el señor ministro, ella estaba siendo acosada en el ascensor y la defendí, lo primero que me llamó la atención de ella fue que no reaccionó mal cuando lo dejé noqueado ¿Sabes? Ella simplemente se sorprendió y me agradeció. Cuando comencé a trabajar nos encontramos con frecuencia con ella en el edificio, de alguna manera comenzamos a platicar y me gustó mucho su compañía, pienso que es una mujer increíble y tiene corazón ¿Sabes? No es de esas chicas con aire en el cerebro que se preocupan todo el tiempo por su apariencia y tratan de llamar la atención, ella no, ella se esfuerza por pasar desapercibida —suspiró —no sé en qué momento pasó, cuando me di cuenta nos hicimos amigos y ya desayunábamos y almorzábamos juntos, y cuando puedo la llevo a su casa, a veces salimos. Yo… sé que no debo pero, me gusta estar con ella y sin darme cuenta ya la estoy buscando y…

—Estás enamorado

Boruto miró a su madre con sorpresa, el ya comenzaba a creerlo, pero ahora, con la confirmación de su madre ya no había dudas.

Que jodido estaba.

—¿Debo dejar de verla? —preguntó con tristeza mientras recargaba sus codos en sus piernas y se inclinaba para atrapar su cabeza entre sus manos.

Hinata le miró con seriedad —No parece que quieras hacer eso ¿Por qué no te das una oportunidad?

Boruto negó —No puedo, no solo la expondría… si ella se acostumbra a mí y…

—¿No crees que ya puede ser muy tarde para eso? A mí me parece que ambos ya podrían estar más que acostumbrados a la presencia del otro.

—Vengo de estar con ella… podría decirse que discutimos, tienes razón, ella me dijo que se preocupaba por mí desde que comenzó a conocerme y… supo a lo que me dedicaba… ella es consciente del peligro al que me expongo todo el tiempo porque incluso ya me ha visto en acción…

Hinata le miró con sorpresa —No importan las circunstancias, en el tiempo en el que vivimos no hay diferencia si están separados, el peligro sigue presente, mírame a mí, todo mundo es consciente de que tu padre está siempre rodeado de peligro pero porque lo amo demasiado no me importa estar a su lado y él confía en que me protegerá sobre todas las cosas para mantenerme a su lado y los dos seamos felices. Es verdad que el amor implica sacrificios pero también implica tomar los riesgos necesarios para hacer feliz a la persona que te ama y amas.

Boruto asintió escuchando atentamente las palabras de su madre.

—Te ves tenso y eso debe ser por la discusión ¿no?, quieres hacerte el fuerte pensando que "es mejor así" —al escuchar aquello, Boruto le miró sorprendido y ella solo sonrió al dar en el clavo —Pero la verdad es que no, si tu sientes que ella te corresponde de alguna forma, arriésgate y mantenla a tu lado, porque si ella te corresponde y tú insistes en pensar que así es mejor solamente lo vas a empeorar y al final terminarás lastimándola y tu igual y ¿Qué crees que pasará? Van a terminar alejándose.

—No quiero que se aleje… —dijo con la vista perdida en el suelo con una tenue sonrisa —después de la conversación que tuvimos… ella se fue sin más y no pude detenerla porque que yo apenas y procesaba todo lo que me decía y cuando la vi desaparecer, comenzó a molestarme la idea de que las cosas quedaran así. Por eso vine madre, no sabía qué hacer con este malestar —dijo tocándose el pecho y haciendo una mueca de inconformidad —Pero yo…

—No digas más ¿Qué te hace pensar que ella está de acuerdo con lo que estás haciendo ahora? ¿No has pensado que si ambos se corresponden ella podría aceptar arriesgarse de tal modo solo para estar contigo?

Boruto la miró y pronto se quedó pensando en todo aquello.

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Itachi entró a un almacén y fue interceptado por hombres armados, este elevó las manos con tranquilidad y miró a los tipos —Vengo en son de paz señores.

Madara Uchiha, uno de los mejores policías del lugar emergió de las sombras y le observó con la misma calma con la que lo observaban —Para que vengas aquí es porque debe ser algo importante muchacho.

Itachi asintió —Si señor, tengo nueva información y también necesito saber…

—El estatus actual de Sasori y… la identidad del nuevo guardaespaldas del Ministro.

Itachi asintió.

—Bien, acompáñame —fue lo único que dijo el hombre mayor y ambos ingresaron a un cuarto custodiado por más hombres.

Ya en la pequeña sala, que no tenía más muebles que una mesa, ambos parados a cada lado de frente, Madara le extendió un sobre a Itachi, este la abrió y en el interior se encontraba la fotografía de un joven.

—Su nombre es Boruto Phamtomhive.

Itachi frunció el ceño —¿Es todo?

—Eso es lo que lo hace peligroso, incluso yo no pude entrar en sus registros, solo tuve acceso a su nombre pero eso no sirve de mucho, el saber su nombre no va a decirnos que ten peligroso es o sus habilidades. Sin embargo, tengo un presentimiento sobre él…

Itachi no lo dejó continuar, él terminó de decirlo —Si está con el ministro siendo demasiado joven aparentemente… —negó —Y si ha sobrevivido hasta ahora y no se puede acceder a su información, entonces es de cuidado ¿Cierto?

—Cierto muchacho, me recuerda mucho a ti. Tan joven y tan talentoso… y también peligroso.

Itachi le miró —Entonces es confiable ¿No?

El hombre sonrió —Así es, hasta ahora ha hecho bien su trabajo cuidando del Ministro, parece un hueso duro de roer.

—Y es ahora un dolor en el culo de Akatsuki.

—Tú estás en Akatsuki —dijo en tono burlón y el pelinegro joven soltó un sonido de fastidio.

—Si estoy ahí es porque a ti y a mi hermanito se les ocurrió esta brillante idea.

—Y no nos hemos equivocado, lo has hecho bien, ellos ni siquiera lo sospechan de ti y de que eres un agente encubierto.

—Bueno ya, está bien, ¿Tienes la información de Sasori?

El hombre le extendió otro sobre e Itachi revisó el documento —¿Una orden de transferencia a la prisión "Kage"?

—Así, es. Al parecer ya se obtuvo toda la información que se requería de él.

Itachi le miró —¿Cómo lo lograron? Sasori no es de los que hubieran dicho una palabra.

—De hecho, ese joven guardaespaldas fue quien lo atrapó y también estuvo involucrado en obtener la información.

Itachi soltó un suspiró —¿O sea que como se trata de él tampoco se sabe cuál fue el método?

—Así es muchacho, y lo extraño es que Sasori está en perfectas condiciones físicamente, lo que significa que no fue necesario la tortura.

—Bien —Itachi prendió fuego a los papeles que había recibido y una vez hecho cenizas miró a Madara —Ya veré qué le invento a Pain.

—No hace falta que te diga que estás más alerta que nunca, un paso en falso y todo se va a la mierda, los días de esos terroristas están contados, se acerca el día en que atacaremos.

Itachi asintió —Manda mis saludos a mi hermanito ¿Quieres Tío?

El hombre sonrió al fin —Si muchacho.

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—¿Sarada? —ella dio un respingo en su escritorio y apartó la vista de los papeles que estudiaba para mirar al dueño de aquella voz.

—Boruto —ella le dio su mejor sonrisa.

Iba a decirle, pero por primera vez se sorprendió a sí mismo siendo un cobarde.

—Ah… sobre lo de las pruebas..

Ella asintió mostrándole toda su atención.

—Bueno, tal vez quieras venir conmigo… te llevaré a donde las tengo resguardadas para comenzar con…

—Si! —dijo más animada y obligándose a olvidar todo lo sucedido, le mostró su actitud de siempre —Creí que no lo dirías pronto! —ella se acercó a él y le susurró de cerca de manera que instintivamente, el rubio, aún sorprendido por el comportamiento de Sarada, se agachó para poder escucharla —De hecho, necesito llegar a algo hoy mismo si se puede.

Boruto trató de concentrarse en ella —¿Por qué susurras?

Ella volvió a acercarse —No confío en estas paredes.

Boruto le miró sorprendido por aquello ¿Por qué Sarada creía aquello?

Ella se alejó y comenzó a guardar las cosas en su bolso, luego lo colocó en su brazo —Bien, vamos.

Él asintió mientras la miraba extraño por su comportamiento.

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