Sigo viva, gracias por seguir aquí.

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Capítulo 14: Ciclo de canciones

Es un grupo de canciones diseñadas para ser ejecutadas secuencialmente como una sola entidad.
Un ciclo de canciones son fragmentos que mantienen su unidad como un todo al referirse al mismo tema o al contar una historia.

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Cuando la generación 2015-2019 entró al auditorio principal del Conservatorio en su primer día de clases había más de 150 alumnos. Conforme pasaron los semestres, las altas y bajas además de las presiones propias de la carrera universitaria terminaron por mermar la voluntad de esos muchachos, ahora sólo quedaban 35.

Casi todos se conocían ya, después de cuatro años y medio se habían vuelto una gran familia, aunque sus más reservados estudiantes, preferían seguir siendo solistas, como el caso de la señorita Astrid.

En el escenario estaban los asientos acomodados en media luna, con sus respectivas secciones de áreas de instrumento, destinadas a los miembros de la planta de maestros para hacer la tradicional presentación, avisos y detalles en general.

Una vez que los estudiantes de último grado tomaron butacas en donde estuvieran más cómodos, la plática de inicio de semestre comenzó. Como era costumbre el director fue el primero en ingresar por una de las piernas del escenario, siendo aplaudido por los espectadores, mientras que Astrid lo veía con orgullo desde su lugar al lado de Stormfly en las primeras filas.

Tomó posición en el atril y carraspeó su garganta antes de iniciar para corroborar que el micrófono estaba encendido.

-Bienvenidos queridos alumnos. Inicia un nuevo año y un nuevo periodo de cursos para todos, en especial para Octavo semestre. Como saben, mi nombre es Erick Hofferson, director del Conservatorio y director de la Orquesta Sinfónica de Berk, me da mucho gusto verlos. Les recuerdo que este es su último semestre como estudiantes. En seis meses, algunos de ustedes serán músicos profesionistas, y para lograrlo favorablemente deben pasar por una serie de requisitos y experiencias que los conviertan en los intérpretes que deben ser. En este año, me complace anunciar que varios maestros de nuestro Conservatorio han sido convocados a diferentes orquestas para formar parte de ellas a nivel internacional, por lo que también les presentaremos la planta de maestros, los nuevos miembros y los cambios que ésta tendrá a partir de hoy.

Los estudiantes se miraron unos a otros, viendo que habría muchos cambios, y eso no era algo tan favorable para ellos, especialmente debido a la rutina y estilo de trabajo que la mayoría llevaba a cabo con sus respectivos instructores desde el inicio de sus carreras.

El director presentó a los coordinadores de áreas que ya estaban establecidos y de los cuales no sufrieron ningún cambio.

Hasta que llegó la hora de presentar a alguien nuevo.

-A continuación les presento a Grimmel Grisly. Egresado del conservatorio de Berk en 1992. Tiene carrera en piano y especialización en Violonchelo y violín. Es el nuevo coordinador del área de cuerdas, además de impartir asignaturas optativas, de repertorio musical en piano y violonchelo.

Fue recibido con un caluroso aplauso. No siempre se tenían maestros de ese calibre. Bertha lo miró con recelo, no lo había visto en años. Le seguía causando molestia con solo mirarlo, pero no iba a permitir que ese cambio arruinara la maravillosa etapa que la que ella se entraba. Ingresó elegantemente, pero antes de hacerlo se acercó al micrófono y tomó la palabra ante la curiosidad de todos, ya que no era usual que hablaran, la mayoría de los educadores sólo saludaban y volvían a tomar su lugar.

-El día de hoy empieza el último tramo de formación de sus carreras. Si no hay compromiso total, no esperen obtener una buena calificación final, ni una presentación adecuada en su examen de titulación y mucho menos una próspera y convincente propuesta de trabajo para alguna sinfónica o departamento musical. O en el peor de los casos, ser maestro infantil de un instrumento para amateurs que son obligados por sus padres para estudiar cierta disciplina. No hay peor deshonra para un músico que terminar dándole clase a un grupo de niños sin talento ni sentido del ritmo. Lo que hagan en las próximas semanas dependerá su futuro así que decidan lo que quieran y tómenlo.

El director veía al maestro con cara de desprecio, no podía atreverse a menospreciar el trabajo docente de tal manera.

Pocos aplaudieron, tal vez fue por consideración.

-Gracias maestro por sus inspiradoras palabras. Tiene mucha razón lo que el maestro comentó, pero también tengo otro consejo para ustedes el mismo consejo que les di cuando vinieron por primera vez hace cinco años para esta licenciatura: disfruten el trayecto, disfruten de la música y vivan cada momento, porque es irrepetible.

Cada uno de los coordinadores de área de instrumento y de maestros a cargo del último semestre se presentaron, había nuevos como un tal Throk, y la conocidísima Atali (la única mujer que logró graduarse dos años antes de una carrera en el Conservatorio, y cómo no, si era la hija de Mivenn) también se dio aviso del cambio de encargada de Servicio Social, comisión que pasaría a Gylda Hofferson en lugar de Bertha.

Sin embargo, a punto de concluir la ceremonia, llegó la secretaria del director Erick, con mucha prisa y mostrando un memorando al rector, quien al leerlo, su expresión cambió de abrupto.

-Bien con esto concluimos la ceremonia de presentación. Se les recuerda que la próxima semana ustedes abrirán en el concierto de inicio de semestre para los nuevos alumnos del ingreso. También les recomiendo preparar su mejor trabajo, los que van a ser representantes en algún concurso, deben tener lista su presentación para un coloquio previo y también deben reportarse con sus maestros de instrumento en los siguientes días, en especial los que sus maestros cambiaron del semestre anterior a éste. Bienvenidos muchachos, feliz año 2019.

Los jóvenes se levantaron de inmediato y empezaron a saludarse nuevamente ya que algunos de ellos no se habían visto en varias semanas por las festividades navideñas.

El Director pidió atención en el micrófono una vez más, viendo a su hija y a su sobrina directamente. -La señorita Storm Hofferson, debe pasar a dirección, a la sala de conferencias. Solicitamos su presencia de inmediato.

Todos los alumnos se le quedaron viendo, pues era conocido que la muchacha era familiar directa del maestro y que no solía meterse en problemas, por el contrario, le caía bien a casi todos, pero por el semblante del hombre indicaba todo lo contrario.

-¿Que sucedió? -preguntó Astrid a su prima, ayudándola a levantarse de la butaca.

-No lo sé. –confesó, preocupada. –Nunca me habían hablado a dirección.

La pianista acompañó a la mencionada hasta el espacio indicado. Conocían el lugar de sobra, prácticamente vivieron allí toda su infancia.

Cuando llegó ahí sólo se encontraba el abogado encargado del despacho jurídico de la facultad, el nuevo maestro del área de cuerdas que acababa de conocer, quien sería su instructor durante este semestre y también estaba su tío, tratando de mantenerse sereno.

-Buenos días, soy Stormfly, me pidieron que viniera. -comentó nerviosa la muchacha mientras tomaba asiento y estiraba pierna por la férula.

-Gracias. –comentó el abogado sin levantar la vista.

-Recursos humanos nos pidió que todos nos viéramos aquí. -inició amablemente su tío brindándole una mirada para que se tranquilizara, dándole a entender que él se encargaría de todo.

-¿Sucede algo malo? –se aventuró a preguntar.

-Aún no sabemos hija, vamos a esperar a que vengan los que solicitaron la audiencia. Yo tampoco estaba enterado de esto. –le apoyó, tratando de trasmitirle paz.

Grimmel por su parte se mostró curioso por la similitud de parecido que veía en ambos, en especial al escuchar la palabra (hija). Esa muchacha era la hija de Bertha y de él. Sonrió, disfrutaría vengarse a través de ella, ya empezaba a idealizar planes.

-Tengo entendido que fue una queja debido a tu voluntariado en el área de niños durante tu desempeño del año pasado. Seguramente tú hiciste algo mal con un alumno y ellos presentaron una demanda hacia ti. Ten por seguro que no te beneficiará, definitivamente no te graduarás durante este semestre. –Grisly habló con soberbia, siendo incapaz de transmitir seguridad.

La muchacha se alteró, pero tampoco se iba a dejar intimidar por alguien que ni siquiera conocía.

-Esperemos a que llegue la información completa antes de levantar sospecha, maestro. –alegó la rubia.

Erick sonrío paternalmente, estaba contento por su sobrina, no sería una presa fácil como las que Grimmel estaba acostumbrado. El abogado preparaba ya su discurso mientras esperaba que ingresaran los demás.

Al cabo de unos segundos tensos la puerta nuevamente se abrió y se dejó ver a unos padres de familia que ingresaban sonrientes. Storm los reconoció de inmediato.

-Señor y señora, Verdien. Buenos días. –saludó con cordialidad.

-Hola, miss Storm. -saludaron los padres de un ex alumno de ella, quienes se mostraban muy sonrientes y amables, hasta la abrazaron. La chica se angustió por qué tenía entendido que se llevaba muy bien con sus alumnos, en especial con ese pequeño que fue bastante latoso durante sus prácticas el año pasado.

-¿Qué es lo que sucede? –se adelantó la muchacha, pero recibió la mirada del abogado, dándole entender que era mejor guardar silencio.

Los padres de familia, por su parte, se miraron emocionados.

-Queremos hablar con la junta directiva pero antes de hacerlo nos dijeron que teníamos que hablar con usted y con los encargados de las áreas de violonchelo, ya que es el instrumento que nuestro hijo estudia en nivel infantil. –empezó el señor Solver, apoyándose en la mesa de conferencias, dejando de ver su gran cantidad de anillos en los dedos.

-Por supuesto, los escuchamos con gusto. –animó el abogado, tratando de descifrar la queja que presentarían. -¿Qué es lo que les gustaría hablar con la involucrada y con los dirigentes del conservatorio?

La rubia estaba nerviosa. Nunca se habían quejado de ella. Parecía que nada encajaba en su vida. Había perdido a su compañero de chelo, tenía lastimada la pierna, su corazón estaba empezando a arreglarse y ahora lo único que le daba seguridad y gusto por seguir en el conservatorio eran sus prácticas como maestra de violonchelo y de teoría musical infantil; la verdad es que empezaba a dudar de todo el rededor no tenía seguro nada, ni siquiera su habilidad en desarrollar lo que tanto le gustaba. Quizá no era tan buena como ella creía ser.

-Bueno, para empezar, él es nuestro abogado el señor Black. Él está encargado de lo que queremos solicitar, pero antes de tomar una decisión queremos escuchar de viva voz lo que ocurrió el año pasado durante la clase mixta de noviembre.

La muchacha inmediatamente recapituló en sus vivencias. Disimuladamente sacó su celular y verificó la fecha. Era un miércoles 14 de noviembre, ella daba clases los miércoles y sábados allí en el conservatorio a nivel infantil, en específico los miércoles daba clase de teoría musical a un pequeño grupo de 12 alumnos. Por lo que recordó durante ese día no solamente le dio clase a los niños del conservatorio, sino también apoyo al coro infantil de Berk al llevarlos a dar un recorrido por todas las instalaciones.

Explicó brevemente en qué consistió. La clase duraba dos horas y durante una dio la clase y durante la siguiente invitó a los niños del orfanato a que trabajaran con los instrumentos musicales de percusión sencillos.

-Muy bien, sí, es justamente lo que nuestro hijo mencionó. -dijo el hombre con una sonrisa.

Todo era confuso para ella. No sabía a qué se referían, qué es lo que buscaban y por qué le estaban intimidando de esa manera.

-Bien, a lo que queremos llegar es que durante esa clase nuestro hijo tuvo activado su celular en video llamada y en consecuencia vimos la serie de actividades y didáctica que aplicó Miss Storm. -confesó la señora Helmi, mientras que todos los presentes abrieron los ojos, asustándose, había evidencia, pero la rubia seguía sin recordar lo que había hecho mal. -Fue como una clase abierta para nosotros y vimos todo lo que hacía.

-¿Hay algo en lo que no están de acuerdo en la manera en la que la estudiante realizó sus prácticas y servicio social? -preguntó el director, preocupado por su sobrina. La conocía bien, sabía que era excelente maestra, pero también sabía que ocasionalmente la dejaban sola con el grupo, y eso era algo que no estaba permitido con otros estudiantes.

-De hecho sí, eso es lo que queremos llegar, hay algo que no nos gusta y no tiene porque pasar nuevamente. –comentó el padre de familia con tono serio.

-Les garantizo yo como nuevo jefe de área de violonchelo que dejaré excluida por completo a la pseudo maestra que tenemos aquí. –señaló a la muchachita. -Pagará caro las consecuencias de su falta de didáctica y pedagogía al momento de dar clases.

La expresión de la rubia cambió por completo. Ya le habían arrebatado muchas cosas en poco tiempo y ahora le arrebataban también la posibilidad de ser maestra de música, algo que realmente amaba.

-No hay necesidad de llegar a extremos primero vamos a explicar y escuchar la inconformidad de los padres de familia, antes de tomar cualquier decisión. –alentó el director, apoyando a su sobrina.

Storm, por su parte, se aguantó las ganas de llorar, la verdad no soportaría más, mucho menos un problema legal. Trató de recordar algo que hubiera realizado erróneamente, pero la verdad es que no encontraba ninguna falla. Era evidente que aún era joven y su capacidad para detectar áreas de oportunidad en su praxis estaba limitada.

-Sí, eso es a lo que vamos. No me gustó que hubiera niños que no tuvieran acceso a la Música. Los niños del orfanato realmente se mostraron muy abiertos y muy receptivos al momento de tocar la música. –expresó la mujer con ropa cara.

-¿No lo cree miss Storm? –preguntó Solver, el padre de familia.

- Sí, trabajaron muy bien pero eso es parte del proyecto en el que el conservatorio trabaja junto con el gobierno. –tartamudeó la rubia, sin entender a dónde se dirigía la charla.

-Apoyamos varias instancias y en ese mes le tocó al orfanato de Berk. –continuó Erick. -Si no están de acuerdo en que los alumnos extranjeros sean copartícipes de las actividades de nivel infantil, no hay mucho que puede hacer debido a que tenemos un convenio.

-En absoluto, es todo lo contrario. -confesó Verdien con una gran sonrisa, dejando más intrigados a los oyentes.

-Durante años hemos inscrito a nuestros hijos en el nivel infantil y han tenido muy buenos maestros, pero sólo hasta el año pasado mi hijo deseaba todos los días que fuera miércoles o sábado para venir a estudiar música junto a la maestra Storm. Mejoró su conducta, es más amable. Tiene mejores calificaciones en su escuela incluso en diciembre obtuvo un 10 en matemáticas en su colegio. –mencionó la mujer, agradecida.

-Llevamos a Marcus con decenas de psicólogos y especialistas para saber de qué tenía que mejorar, uno de ellos nos recomendó que lo metiéramos a clases de música, pero nunca le gustó hasta que miss Storm lo tuvo como alumno.

La rubia se sintió muy agradecida por las palabras de la familia, claro que recordaba el alumno, tenía un claro déficit de atención e hiperactividad. Ella no sabía detectarlo, y sin saberlo había trabajado de maravilla con él para que superara sus capacidades.

-Durante un mes nuestro hijo logró lo que he intentado durante 10 años, todo gracias a esta jovencita que tienen aquí. Tienen un gran talento como persona, como violonchelista, y como maestra de música.

El orgulloso tío sonrió, me hubiera encantado que su hermano y cuñada estuvieran ahí para escuchar las maravillas que hablaban de su sobrina.

-Gracias. -musitó confundida la muchacha. -Pensé que iban a quejarse de mí.

-En absoluto, de parte de nosotros no hay más que agradecimiento por el apoyo que ha dado a mi hijo y por consiguiente a nuestra familia. -mencionó la madre, al borde de las lágrimas por saber que su hijo había mejorado.

-Y en consecuencia queremos dar una donación al conservatorio, específicamente al área infantil, siempre y cuando Storm continué dando clases tan bien como lo ha hecho. Al menos hasta este semestre que nuestro hijo termina el nivel infantil. –expresó el hombre.

-Por supuesto, y debo admitir que también hace falta una donación al área de cuerdas, ya que su hijo es el que estudia en esta parte. Me supongo que también le incluye ¿no? -se adelantó el avaricioso de Grimmel.

Los padres se confundieron un poco ya que no sabían que lo iban a incluir, pero no les molestó. -Claro, si beneficia a Storm, claro que lo haremos.

La muchacha estaba completamente sorprendida. Sabía que esa familia era de algo de dinero, pero no sabía que regalaban sus bienes así como así. Tal vez esa era una muestra de que no era tan mala maestra como le dio a pensar. Por el contrario no solamente tenía talento para la música, sino que también tenía talento para dar clases y eso como ningún chico se lo podría quitar.

-Por eso trajimos a nuestro abogado, él se encargará de realizar la donación y vigilar que llegue a los alumnos. Por supuesto, si el conservatorio lo acepta.

Erick veía con mala cara al canoso de Grisly por ser entrometido, le robó el reflector a tu sobrina por un momento, pero no pudo hacer otra cosa más que agradecer y sonreír a la pareja que se mostraba tan amable y generosa con la donación que querían dar.

-Desde luego que sí, es bien recibida y agradecidos con su donación.

La rubia no podía dejar de sonreír. Los padres, por su parte le tomaron de las manos.

-Ella es la razón por la que damos 500,000 runas al nivel infantil del conservatorio. Ojalá pudiéramos hacer más. –comentó el feliz padre.

-Feliz cumpleaños, miss Stormfly. –felicitó la refinada Helmi, recordando que en unos días la muchachita tendría su aniversario.

La chelista sólo quedó pasmada por la gran cantidad e impacto que generaría al Conservatorio.

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Los siguientes días fueron pesados para los estudiantes del conservatorio era claro que el inicio de una etapa final en sus carreras era trascendental y lo que cada uno de ellos tenía en mente era esa presentación para el concierto de inicio del semestre en el que se darían a conocer no solamente a los nuevos miembros de cada curso y los de nuevo ingreso, también tenía mucho que ver que varios directores y contratistas de diferentes compañías y sinfónicas del mundo invitadas a esos tradicionales conciertos que se daban, estarían presentes.

Sin embargo, no todo era sencillo, en especial para Hiccup y Astrid, quienes iban a tener su inicial observación de la primera etapa del concierto y para la próxima semana, ir a Noruega.

Ese concurso se llevará a cabo en diferentes ciudades pianísticas de renombre. Habían ensayado durante esas semanas previas en diciembre. Casi acababan el método, sólo les faltaba lo de las 20 preguntas personales, al parecer lo estaban postergando.

Cumplieron cabalmente con cada uno de los ensayos que la maestra Mivenn les puso. Incluso estaban emocionados y asistían a todos los ensayos que tenían ellos.

Se trataban de muchas nuevas experiencias que si bien Hiccup ya conocía por haber hecho equipo con su hermano, ahora Astrid estaba completamente absorta por la cantidad de experiencia y mejora en su técnica rítmica que no había tenido previamente.

Sin embargo ese día sería interrumpido el ensayo, prometiéndose ambos y también a la maestra de piano que lo tendrían en el resto del día siguiente, pues en este momento rubia iría a despedir a Bertha, su mamá en el aeropuerto, ya que iría a Bog Burglar para que arrancara la temporada de la sinfónica como violinista concertino.

-Los veré en abril, no me perdería los conciertos finales, ni tampoco la Final de la competencia de piano. –mencionó mientras caminaban a las bandas de equipaje para dejar la maleta de ella que Erick amablemente levaba.

-Mamá, apenas será la primera etapa. –la pianista rodó los ojos.

-Si claro como si no supieras que van a ganar. –alardeó la orgullosa violinista.

-Eso espero. La verdad creo que Hiccup y yo tenemos muchas posibilidades de ganar este concurso.

-Lo sé mi niña. Tú eres maravillosa. -le mencionó mientras la abrazaba. Ambas eran muy fuertes como para llorar, pero la verdad es que nunca se habían separado por tanto tiempo si acaso algún fin de semana o a lo mucho unos 15 días en los que llevaban a cabo las puestas en escena ocasionales propias de las giras de la sinfónica. Pero Astrid siempre iba a los concursos naciones con su familia. Esto era algo completamente diferente y mucho más complicado. Era uno de los primeros pasos en la verdadera vida adulta.

-Sí cariño, que te vaya muy bien. Te veré en tres semanas. –comentó Erick, dándole un beso y un abrazo. No eran tan cariñosos, pero ese momento sin duda alguna fue la excepción.

-Te estaré esperando.

Tras otra despedida, Bertha Essen de Hofferson caminó por la Sala de abordar. Astrid tenía sentimientos encontrados, por un lado estaba triste de qué su madre se separara de ella, pero había otra, ese sentido aventurero mucho más grande que le invitaba y llamaba a que siguiera siendo esa muchacha independiente que tenía los siguientes meses de su vida disponibles para realizar un nuevo capítulo en su historia. Y para que mentiría, se sentía muy orgullosa de ser hija de una gran violinista y también de una maravillosa mujer.

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Por otra parte, con la mayor de las diplomacias, Valka rechazó la oportunidad de ser concertista de arpa en la sinfónica a la que fue invitada. Por más que le hubiera gustado retomar su carrera, sabía que la compañía disquera estaba pasando por difíciles momentos, si estaba fuera no podría monitorear el proceso real de investigación y auditoría que tendría toda la compañía, y ni hablar de sus hijos, quienes aún resentían la muerte de su esposo.

Esos meses, desde poco antes de navidad, Gobber y ella iniciaron varios trámites de investigación, contrataron a un detective privado para que realizara todas las indagaciones posibles acerca de los desfalcos y la falta de capital que había en algunas áreas de la empresa.

Cuando su fiel amigo y principal accionista de la empresa le enseñó los informes de la auditoría supo que había tomado la mejor decisión.

-Hay desvío de fondos. –murmuró molesta. –Confirmados.

-Más de los estimados. Debemos que rastrear estas cuentas y dar con los malditos ladrones de que las acciones de la empresa. –coincidió Kulden con Gobber y Valka. Nadie más sabría de esa investigación, ni siquiera sus hijos.

De esa manera empezó una silenciosa pero muy importante averiguación en toda la disquera. Cada uno de los pagos se monitorea constantemente y lo peor de todo es que no había manera de rastrear esas cuentas. Todas parecían en "teoría" estar bien.

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Una de las ventajas de ser de último semestre es que tenían menos asignaturas teóricas y casi el 60% del tiempo en el conservatorio era dedicado a la práctica de instrumentos. Así que lo principal con ellos es que se enfocaron en su concierto de titulación, requisito indispensable no sólo para aprobar el semestre sino también para obtener el título de concertista en cada instrumento musical.

Esa era la primer semana de clases. La noticia de la donación trascendió rápidamente entre todos los alumnos del conservatorio, sin duda alguna fue la más popular por un momento y todos querían retomar cierta amistad. Claro que cuando Stormfly dejó en ver que no iba a obtener un solo centavo de esas ganancias, los intereses volvieron a ser los mismos.

Pero Stormfly ella estaba enfocada en su carrera y en todo lo que tenía que ver solamente con ella. Seguía dolida por el desplante y desprecio de Toothless, pero no dejaría que le afectara demás. Tenía muy claro lo que valía y en especial en ese semestre que definiría el rumbo de su carrera. Había corazonadas buenas acerca de qué algo todavía mejor la esperaba. Durante esta semana ya le habían quitado la férula y estaba mucho mejor le dolía un poco a caminar pero no era nada intolerable ni nada que un par de aspirinas calmaran.

Se dirigió a su cubículo con su Chelo en el estuche celeste y después de afinar su instrumento musical, empezó a practicar. Este precioso estudio para Chelo era muy bueno. Sin embargo en una visita inesperada la sacó de su práctica.

Cuando vio que la puerta se abría, pensó que se trataría de su nuevo maestro ese tal Grimmel que no le caía para nada bien, pero al hacerlo se dio cuenta que se trataba de aquel chico que conoció el primer día de clases.

-Trosteen, ¿cierto?

-Hola Storm ¿cómo estás? -saludó con mucha soltura y cierta confianza. –¿Puedo pasar?

-Adelante ¿qué se te ofrece?

El pelirrojo dejó su estuche con el Chelo para prestarle atención a sus compañera. Les había tocado juntos en un equipo para una de las actividades de una asignatura así que ya casi se conocían.

-Disculpa en realidad te vengo a buscar por esto. -le señaló un volante que ella había colocado en puntos estratégicos en los dormitorios y en áreas comunes en el cual ella solicitaba urgentemente un compañero de dueto para violonchelo. Y hasta el momento, no había encontrado ninguno.

-Ah sí, busco compañero, el que tenía pues ya no puede estar conmigo. –dijo con cierto recelo en su voz. -¿Conoces a alguien interesado?

-De hecho sí, como sabes soy nuevo en este semestre soy de reingreso y también busco compañero de dueto. Es requisito tocar piezas a dueto en el concierto final. Por lo tanto, quería saber si te gustaría que yo fuera tu compañero de dúo, claro si no has encontrado a nadie interesado todavía debe ser la más solicitada en esto.

La chica se emocionó, no pensó en encontrar un compañero tan rápido, pero no podía elegir a cualquiera tenía que hacer verdaderas y buenas entrevistas. Le acercó el banquito de titular para que él se apoyara, estando frente a ella.

-Puedes tocar algo ahora. Quisiera saber que también concordamos juntos.

No es que fuera altanera, pero, por favor, era una Hofferson, tenía mucho legado detrás de ella y verdaderamente era muy buena chelista. No podría elegir a alguien que estuviera por debajo de su ejecución.

-Por supuesto ¿qué pieza desea, Milady?

La muchacha sonrío. Le gustaba esa confianza y hasta cierto toque de vanidad que mostraba el muchacho.

-Dueto, Suite 2 de Bach para Cello. Es difícil.

Trosten sonrió engreído. –Pensé que dijiste que era difícil. –alardeó cuando se puso en posición tomando su arco para tocar, pero en eso, Storm dio inicio con su melodía, ganándole el turno.

-Lo siento. –dijo sin dejar de tocar. –Yo tengo la primera voz.

-Perfecto. –dio inicio con su proceso de acompañamiento y segunda voz, haciendo inmediatamente las posiciones del puente.

En cada rasgueo de cuerda, vibrado o incluso manejo de acorde, Stormfly detectó algo importante. Él no estaba a su nivel. Trosten era mejor.

Cuando acabaron de tocar la pieza, no se dieron cuenta que varios estudiantes de primer ingreso se les quedaron viendo a través del vidrio de la puerta, aplaudiendo su ejecución.

-¿Entonces?

La rubia sonrió. Cuando Toothless le dijo que ya no sería capaz de encontrar ese nivel musical en nadie más. Haddock era muy bueno, pero… Trosten la empezaba a desafiar.

-Creo que ya tienes compañera.

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En dos días Fishlegs debería regresar a los ensayos de la filarmónica. Estarían un mes practicando el nuevo repertorio para la temporada de primavera-verano y posteriormente ejecutar sus nuevas piezas en el bajo. Para Ingerman era una maravilla cumplir sus sueños.

No sólo había sido el más joven en ser elegido, también era el primero en hacer una gira internacional con la filarmónica de jóvenes. Más que un sueño realizado era una felicidad constante.

Aunado a esto Heather había prometido aceptar ese futuro compromiso. Todo estaba bien. No, corrección, todo estaba perfecto para él.

No obstante, ignorar lo que ocurría cada que tomaba el arco del contrabajo era una mentira que no podía solventar más.

Además de su chequeo médico, un requisito indispensable para todos los músicos de la sinfónica y de la filarmónica, así que debería pensar muy bien qué hacer con su tendinitis.

Sin embargo, cuando se realizó el examen, no fue lo que ocurrió.

Era algo más grave.

-¿Esclerosis múltiple? –preguntó anonadado el rubio mientras escuchaba a la doctora darle el diagnóstico médico. -¿Está segura?

-Sí, me temo. Es una rara enfermedad y mucho más rara tu edad. Por eso tienes dolor y múltiples temblores. Pero está iniciado, así que el tratamiento es tolerable.

-¿Y cuándo se me quitará? –preguntó molesto.

La doctora Bárbara Lake, dándole una mirada de comprensión y empatía. –Me temo que hasta el momento, es incurable. Es tratada y con un buen régimen de tratamientos y seguimiento es tolerable.

La garganta de Ingerman se cerró por completo.

-¿Cuánto tiempo tengo para seguir tocando en la filarmónica?

La pelirroja se compadeció. –Sabes que estos exámenes son de rutina para valorar el seguro de salud. Debo informar tu condición, ellos tomarán la decisión de decirte.

El mundo de Ingerman se derrumbó. ¿Cómo le diría a Heather y a su familia?

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Astrid e Hiccup pasaban más tiempo juntos. Solían bromear entre ensayos e incluso se veían en la cafetería del conservatorio.

Por otra parte, la rubia y Heather habían congeniado bien como compañeras y amigas de dormitorio. Seguía tratando con Ruffnut, y aunque le costaba un poco más a las dos por la contrariedad de la personalidad, al menos habían tenido cordialidad entre las dos.

A penas habían pasado unos días del semestre, faltaba poco para el concierto de presentación cuando la maestra Mivenn les informó que el concierto debían tocar la pieza que mostrarían en el concurso, además de otra pieza personal, ya que el equipo de preparación de competencia quería evaluarlos.

Así que a pesar de los ensayos que debían tener como unidad, emplearían tiempo para su práctica personal.

Aunado a eso, en un dentro de poco empezarían con el servicio social.

Las clases comenzaban y algunos tenían a penas sus primeras sesiones con las nuevas asignaturas.

Algunas sorpresas de esas fueron conocer a Annek, la ex novia de Hiccup, aunque sólo algunos de los estudiantes sabían dicha historia. La sorpresa en sí no era la nueva asignatura, sino que la eligieran para dicho cargo, pues a pesar de ser recién egresada era una muchacha de la que no se tenía buen concepto ni como estudiante en su momento, ni mucho menos como buena músico cantante. Sin duda, la materia de Sonorización y Grabación de audio sería interesante, aunque también compartiría la práctica con el Master en Artes: Throk.

Otra de las asignaturas que sólo cursaban los de último semestre era la de Servicio social y ética profesional que la renombrada Atalí Dragan impartiría. Su sangre le antecedía como instrumentista, ya que era la hija de la mismísima Mivenn, algo que a Astrid le agradó mucho como maestra, ya que esa muchacha había sido su inspiración y modelo a seguir en disciplina y dedicación.

La más difícil de todas las asignaturas la impartiría Mala "futura Deranged" quien presumía su lujoso anillo de compromiso n su dedo anular. No sólo se encargaba de proyectos sociales, sino que impartía con gran esmero la asignatura de Interpretación escénica en ensamble musical II, justo como el semestre pasado lo había hecho. En esa asignatura todos debían pertenecer a un equipo, sí o sí.

Finalmente tenían las dos asignaturas que conllevaban a su práxis. Tecina de instrumento, además de una optativa que en psicopedagogía, literatura o repertorio musical. Misma que el maestro personal de instrumento impartiría, salvo para los de piano, ya que Repertorio Musical lo llevaría el nuevo maestro con especialización en piano: Grimmel Grisly.

Por cuestiones de logística, Hiccup y Astrid tuvieron que tomar esa nueva optativa, y esa, era precisamente la primera clase.

En cuanto el maestro ingresó al cubículo para ver a sus diez alumnos de último semestre que estudiaban piano, se sintió un cambio de ambiente. Como si la tensión acabara por invadir la tranquilidad, emoción y expectativas de cada uno de ellos.

-Buenos días, jóvenes. Bienvenidos a Repertorio musical de piano. –inició el canoso, caminando elegantemente hasta sentarse en el banco del lujoso instrumento. Observó a los estudiantes, ellos sin duda eran una carnada para él, oh sí; se divertiría mucho acabando con algunos sueños.

Sin embargo, su mirada se quedó plasmada en una jovencita rubia, quien estaba en primera fila.

-¿Bertha? –susurró para sí, los demás, a pesar de tener un oído privilegiado y escuchar todo con lujo de detalle, fue inaudible. Era ella sin duda. Era Berta Essen, salvo por el cabello rubio y ojos más claros, pero las facciones eran idénticas. Ella era la hija de su gran amor. Se quedó embelesado por un momento. Disfrutaría tenerla como alumna, ya había tratado a muchas otras como ella. Sin duda Astrid Hofferson sería su más grande tesoro. El maestro se dio cuenta de ese error y procedió a explicar el mecanismo de su clase, inquietando a Astrid, a quien no dejaba de mirar.

Hiccup tal vez fue el único que notó eso.

-¿Estás bien?

-Sí, gracias. –susurró, restándole importancia mientras anotaba la calendarización y proceso de evaluación de esa asignatura.

-Para la clase de mañana quiero que toquen frente al grupo la pieza que eligieron para su presentación de inicio de semestre. Daré mi crítica y también mi sugerencia para que puedan generar un impacto al jurado. ¿Alguna duda?

El castaño Hiccup levantó la mano con un poco de timidez.

-Disculpe profesor…

-Maestro, dirígete a mí como maestro, o bien, doctor. Tengo un doctorado en música.

-Entiendo, gracias, doctor, en mi caso, así como el de mi compañera Hofferson, nos pidieron interpretar la pieza con la que concursaremos en la competencia de Parnassos. ¿Mañana tocamos esa? ¿o la individual?

Grimmel entendió que era Astrid. –Toquen las dos. –dijo con desinterés fingido. –Quiero ver si tienen posibilidades de ganar.

Los pianistas abrieron los ojos, estaban acostumbrados al trabajo, pero tener listas las piezas en un día era mucho, la ventaja es que ambos tenían avanzado el trabajo.

La clase finalizó y el resto del día cada estudiante de último semestre lo aprovechó para dedicarse a estudiar y prepararse para su presentación, ya que pronto debían enviar solicitudes a trabajos, y ese concierto, era su primera oportunidad.

-¿Al cubículo? –preguntó Hiccup, sonriéndole a Astrid mientras salían del aula.

La rubia, no fue capaz de darse cuenta que se ruborizó un poco pese al frio de enero que golpeó en su mejillas.

-Sí, hay que practicar.

La escena no fue ignorada por Grimmel, quien vio a Astrid como su nueva presa, en Brucelas dejó una que otra, sin mencionar la verdadera razón por la que se fue de Bog Burglar años atrás. Todas las chicas en las que ponía el ojo tenían ciertos detalles que le hacían recordar a Bertha, la única que logró "escaparse" de él. Pero ella sería diferente, Astrid Hofferson era el nuevo objeto.

-Maestro, buenas tardes. Creo que ya me conoce, pero soy su nueva alumna de Violonchelo. Storm Hofferson. –interrumpió sus pensamientos esa linda muchacha a quien había visto en la junta, la misma que consiguió la donación. En su momento pensó que ella era la hija de Erick y Bertha, no le costó mucho darse cuenta que no era así.

–Adelante. Muéstrame lo que tienes.

La rubia simpatizó, entrando a su aula para su primera clase con su nuevo maestro, ya que el anterior se había jubilado.

El albino sonrió encantado, había una corrección en su anterior pensamiento, tenía dos nuevos objetivos y ambos eran Hofferson.

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Notas de la autora:

Gracias por seguir aquí. Lamento MUCHO la tardanza. Han sido unos meses muy complicado con esto de trabajar en línea, organizar una boda, posponer una boda, cancelar la boda, volver a organizar la boda porque siempre no (larga historia, ya hay un fic en mi mente sobre estos sucesos) pero la principal causa fue la falta de inspiración. El aislamiento por el covid me afectó más de lo que creí.

Aun así, hay mucho por lo cual agradecerle a Dios.

Gracias por leer

**Amai do**

-Escribe con el corazón-

Publicado: 7 de octubre de 2021