Capítulo IX
Se despertó todavía envuelta en el rollo de sábanas. Giró levemente y ahí estaba él, durmiendo. Contemplaba su hermoso perfil, recorrió todo su rostro con sus ojos, su cuello, hasta llegar a su torso desnudo tapado por un lado de las sábanas. Desvió de inmediato la mirada, tenía que salir pronto de ahí. ¿Por qué no podía tener puesta una polera?
La noche anterior, él se había demorado tanto en volver que cenó antes por el hambre que tenía y se enrolló en la sábanas antes que Ben volviera. Así se durmió sin recordar cuándo regresó. Ahora empezó a deslizarse para bajarse de la cama, quizás ya era tarde y tenía muchos trámites que hacer antes del viaje. Al moverse, hizo que él se girara inconsciente dándole la espalda... esa enorme y musculosa espalda. Visualizó la larga cicatriz en esa zona, la cual correspondía a la herida que ella le ayudó a curar... De verdad tenía que irse cuanto antes de ahí.
Un fuerte golpe en el suelo lo despertó asustado. Entonces vio a la joven quejándose tirada al lado de la cama.
- Estás bien?!- preguntó preocupado, levantándose para tratar de ayudarla
- Sí... solo me tropecé con las sábanas. Creo que la pise.
Quiso levantarla del suelo, pero ella se negó. Intentaba ponerse de pie pero volvía a pisar las sábanas, las cuales no quería soltar para que él no viera su pijama... no ese pijama, que era en realidad un camisón bastante corto.
- Déjame ayudarte- le pidió molesto
- Ya ponte una polera!- le reclamó sin mirarlo
Ofuscado empezó a buscar una polera en su armario. Confundió la emoción de aquella orden con desprecio. Se miró a si mismo. ¿Por qué ya no le gustaba verlo así?
- Ya ponte la maldita polera!- insistió Rey
- ¡¿Por qué ya no te gusto?!
- Es todo lo contrario, estúpido!
Sabía que el insulto estaba de más, pero ya no lo soportaba. Él seguía ahí de pie frente a ella con solo ese pantalón negro de pijama que llegaba al límite de sus caderas... un poco más abajo y ella estaba segura que podría ver su vello púbico y a él ni le importaría.
"Todo esto podría ser tuyo si aceptas"
Ella se sonrojó enormente. Él igual. No era su intención que escuchara ese pensamiento... aunque tal vez sí.
- Sigues igual de insoportable- alegó ella, tomando a duras penas sus sábanas mientras salía de la habitación. Llegando a la puerta, volvió a tropezar.
Esperaba el azote contra la pared, pero este no llegó. Se quedó inmóvil en el aire... él la sostenía a través de la Fuerza. Sutilmente la atrajo hacia él, flotando.
- Suelta las sábanas, Rey. Sino seguirás cayendo.
- Suéltame tú primero.
Así lo hizo. Finalmente soltó las sábanas, a pesar de la vergüenza. Solo tomó una para salir y que nadie de la nave la viera. Sin embargo, él sí alcanzó a verla: era el pijama más hermoso de todos. Le quedaba perfecto, sus piernas eran tan largas y esbeltas...
- ¿Tienes... más como ese?- preguntó sin pensar
Rey no le respondió. Quiso salir cuanto antes de ahí, pero se acordó de sus responsabilidades.
- Los protocolos- le dijo
- ¿Qué protocolos?- repitió aún sin poder sacar de su mente la hermosa imagen de su pijama, de ella en ese pijama...
- Los protocolos de los stormtroopers que debo anular antes de viajar. Ayúdame con eso y con el anuncio para la Comisión.
- Ah, sí, verdad.
- ¡Y vístete de una buena vez! - lo criticó antes de irse a su propia habitación, bajando la mirada ruborizada.
Toda la burocracia ya estaba en orden y Rey no daba más de la emoción por el viaje. Jannah y Rose la acompañaban en su desayuno aquella mañana. Ben aún seguía con asuntos pendientes.
- ¿De veras se irán de viaje los dos solos?- quiso indagar más Jannah
- Sí, me dijo que allá hay porgs.
- No creo que te lleve allá solo por los porgs- añadió Rose
Jannah y Rose se miraban. Rey no entendía cabalmente su comentario.
- Él quiere algo más contigo, ¿no te das cuenta?- la hizo razonar Jannah
Rey ya había perdido la cuenta de todas las veces que su cara se volvió roja ese día. Y eso que ellas ni siquiera sabían que él le había propuesto matrimonio.
- Sí, ya lo sé...
- ¿Y tú ya le dijiste lo que sientes?- preguntó Rose
- Sí...- aunque sabía que no era lo mismo decírselo directamente que a través de una visión - Pero no sé si él siente lo mismo.
- ¿Por qué?
- Ben dice que me quiere... pero querer no es lo mismo que amar.
Las jóvenes la observaron sin saber qué más decirle. Terminaron el resto del desayuno en silencio. Se despidió de ellas con un fuerte abrazo. Realmente le gustaba tener amigas.
- Finn, Poe. En nuestra ausencia ustedes obedecerán a Hux- les ordenó el Almirante, señalándoles al pelirrojo- La Comisión Moderadora tardará unos 3 días mínimo en organizar las votaciones. Volveremos antes de esa fecha. Mientras tanto, traten de mantener tranquilas a las masas.
- Almirante, los stormtroopers están muy contentos con la decisión de la Emperatriz. Ellos esperarán con paciencia las votaciones- le informó Finn
- Quizás el resto está un poco alterado. Le bajaremos el perfil a la situación, no se preocupe- añadió Dameron
- ¿Y yo qué hago?- preguntó Hux
- Tú estás al mando de todo esto. Te quedarás a cargo de todo mientras la Emperatriz no esté - le respondió Ben
- ¡¿Es en serio?!- se le iluminaron los ojos, asombrado
- ¿No es eso lo que siempre quisiste? Prefiero que seas tú en vez de Pryde- agregó irritado al recordar a ese desagradable hombre
- Ya quiero ver su cara...- mencionó el pelirrojo con una enorme sonrisa
- Has lo que quieras. De todas maneras, esto ya está en manos de la Comisión ahora. Si haces algo estúpido, ellos te sentenciarán directamente.
Tal cual estaba predicho, el rostro de Enric Pryde se desfiguró ante la noticia del nuevo Líder a cargo en ausencia de la Emperatriz y del Almirante.
- ¡¿Se irá de viaje otra vez en estos momentos críticos?! ¡¿Está loco?!- alegó el hombre
- Usted no me manda, Pryde. Ni a mi ni a la Emperatriz- le recalcó
- ¿Y a dónde irán?
- Eso a usted no le incumbe.
- Al menos en esta nave antes había decencia, no como ahora, que se presentan a dar información importante en atuendos informales- seguía reclamando, mirando sobre todo a Ben, quien seguía vistiéndose con solo pantalón negro y sus poleras que usaba debajo de su antiguo traje.
- Yo me visto como quiero- lo miró desafiante
- ¿Qué relación tiene la ropa en este asunto?- añadió la Emperatriz, que también vestía de manera informal, similar a cuando entrenaba. No viajaría con vestidos esta vez.
- ¡Esto es una vergüenza! ¡¿Qué pensarían Snoke y Kylo Ren de este tipo de actitudes?!
- ¡No pensarían nada porque los dos están muertos, Pryde!- le gritó Hux- ¡Ahora vuelve a tus labores y deja de hacer el ridículo!
El hombre empuñó con fuerza sus manos, tragándose su orgullo. Se dio media vuelta y se fue. Prefirió no hacer más escándalos frente al resto de los altos mandos.
- Eso es, precisamente, lo que quiero que hagas- le dijo Ben a Armitage, en voz baja- Sigue así hasta que yo vuelva.
- Tú vas a ser la piloto esta vez.
- De verdad? Gracias!
El abrazo que le dio por su entusiasmo no duró tanto como quisiera, ya que ella se sentó cuanto antes para iniciar el viaje en el Empress. La dejó hacer todo sola, le dio únicamente las coordenadas de Ahch-To.
- Eres una excelente piloto- la alagó
- Tú me enseñaste bien- le sonrió
- Sí, pero ya sabías bastante de antes.
Ben la miraba desde el asiento de copiloto. Sabía de todo lo que ella era capaz. Se lamentó por haberla limitado tanto a raíz de sus propios miedos. Sin duda, su temor más grande siempre fue que sus enemigos intentaran dañarla, por eso siempre la enviaba con guardias, con pilotos, con naves escoltas... Le enseñó una cantidad inmensa de técnicas para defenserse y atacar, simplemente para que nunca las pusiera en práctica porque jamás dejó que saliera en batalla.
- Discúlpame, Rey, por no dejarte hacer esto antes. Yo... fui muy sobreprotector contigo. Ni siquiera te dejaba salir mucho.
- Eran otros tiempos, Ben. Había muchos peligros. Sé que lo hacías por mi bien- lo calmó
- Sí pero limité mucho tus opciones, hasta te elegía la ropa...
- Era tu dinero. Y sé que siempre te ha gustado el negro- le sonrió de nuevo, bajándole el perfil al asunto
El hombre no paraba de sonreirle. Se supone que se estaba disculpando y ella lo único que hacía era decirle que todo eso estuvo bien o que ya no importaba... sí, ya nada de eso importaba.
- ¿Quieres comer algo? A mí ya me dio hambre- comentó la joven, dejando el piloto automático.
Ben se rió de nuevo. Desde que la conoció, aquella joven comía sin parar.
- Te acompaño.
Ahí estaba la castaña, cocinando algo que no le importaba que era, solo la miraba. Su cabello estaba un poco más largo que antes, tomado en una media coleta. Aquella ropa que ahora ella elegía le quedaba perfecta. Era Rey. De seguro por eso le gustaba más. Verla ahí, tan fuera de ese papel que él siempre quiso para ella como Emperatriz, le hizo ver que así era mucho mejor.
- ¿Qué tanto miras?
- A ti.
Verlo apoyado en el marco de la puerta sin más propósito que observarla, la hacía sentir incómoda o, más bien, nerviosa. Esa sonrisa coqueta que a veces tenía, que justo ahora vio en su rostro, no le ayudaba a concentrarse en lo que quería cocinar.
- Aún no me has contado sobre tu viaje.
- Cierto... pasaron muchas cosas.
- ¿Quieres hablar de eso ahora? No te quiero presionar...
- Sí, estoy bien, Rey. Me ayudó mucho ir- él se acercó más a ella- En Mustafar vi a mi abuelo.
Los ojos de Rey lo miraron sorprendida. Dejó cocinando su preparación mientras esperaba que él continuara.
- Él... me ayudó bastante a ver las cosas como en realidad son. Volver a ser quién fui... quién nunca debí dejar de ser. Mi dolor me convirtió en alguien despiadado. Cometí demasiados errores...- la voz se le empezó a quebrar. Recordarlo siempre sería doloroso- Pero sé que puedo cambiar eso, aliviar ese dolor para que no vuelva a convertirse en odio.
- ¿Por eso fuiste a ver a tus padres?
- Quise arreglar las cosas con ellos primero.
- ¿Lo lograste?
- Sí.
Rey no pudo contener su emoción, abránzadolo con sus ojos llenos de lágrimas. Sabía que ese paso era enorme en su vida: por fin aquel niño de sus visiones y sueños encontraría paz.
- Discúlpame por llorar, ni siquiera son mi familia- se avergonzó secándose sus lágrimas
- Claro que lo son, mis padres te adoran.
- Por supuesto que no. Solo son amables conmigo porque hice un acuerdo de paz con la Resistencia.
- Si te quieren, en serio. Al igual que yo.
Ella ya lo había dejado de abrazar pero él la tenía envuelta con sus brazos por la cintura.
- Quiero ser el hombre que mereces. Ese que siempre quisiste ver en mí - le susurró bajando su perfil para mirarla a los ojos.
- Yo sé que ese hombre eres tú, Ben. Lo eres...- le respondió con dulzura
La abrazó aún más fuerte que antes. Nunca entendió como fue que ella jamás perdió las esperanzas en él, aunque sabía que hasta su propia familia lo había hecho hasta cierto punto. Rey siempre vio su Luz en medio de su turbulenta y cruel Oscuridad. La amaba enormemente por eso, porque ella nunca se dio por vencida con él; excepto aquel día que casi la perdió por no escucharla, por no cumplir con sus promesas.
El abrazo se vio interrumpido por la olla que se estaba subiendo, mojando todo a su alrededor.
- Perdón, es que no sé cómo funciona bien esto. Mejor le bajo el fuego- le dijo ella, soltándose de su agarre- El que no sepa cocinar es tu culpa por traerme todo preparado- lo molestó
- Perdóname por querer darte lo mejor durante estos 4 años- le contestó irónico - Te malcrié, lo sé. Tú solo comías arena.
- No comía arena, ridículo- lo miró enojada, mientras abría la nevera para comer algo - Oh mira, pastel!
- Siempre te doy lo que te gusta.
Rey se sonrojó porque no sabía si realmente se estaba refiriendo al pastel o a otra cosa. Como fuera, ella solo quería comer pastel ahora.
- Que quede claro que estos serán los últimos lujos, porque con lo que acabas de hacer nuestras finanzas se van a terminar de hundir- aclaró Ben, quitándole un poco de pastel- Cerrando las fábricas de armas, liberando esclavos y ahora a los stormtroopers nos vamos directo a la quiebra- habló sin más, como si fuera de lo más normal, mientras se saboreaba los dedos.
Rey lo miró anonadada, aunque sabía que aquello era posible, pero no a ese nivel.
- ¿Ahora te preocupa el dinero?- la cuestionó risueño- Tuve a los contadores haciendo malavares con nuestros recursos, pero ya fue. Poco me importa ya. Lo que quede pasará a la Resistencia seguramente y mis padres con sus aliados tendrán que hacerse cargo de eso, tanto de los bienes como el dinero que quede. Ya no tendrá nada, Emperatriz.
- Yo no tengo la culpa de que todos los recursos estuvieran relacionados con la guerra y el sufrimiento- se excusó - Hice lo que tenía que hacer.
- ¿Y no se te ocurrió invertir en algo productivo?
Ben no pudo evitar las carcajadas ante la cara de "soy una estúpida" que colocó su joven compañera de viaje.
- No te burles, Ben! Esto es serio!
- ¿De veras recién te das cuenta?
- ¡¿Por qué nunca me recomendaste hacer algo así antes?!
- Todo este tiempo te envié los registros contables. ¿No los revisaste?
- No lo recuerdo.
- Como sea, usted es mi Superior. No puedo decirle todo el tiempo lo que tiene que hacer.
- Eres un...-
Esquivó cada uno de sus golpes, haciendo que ella se esforzara más por atinarle aunque fuera uno. Estaban saliendo de la cocina, peleando en el pasillo, cuando él le volvió a hablar.
- Peleas cada día mejor. Sin duda ahora podrías dejar noqueado a cada carroñero que se te cruzara.
Después de ese comentario, ella se quedó inmóvil. Creyó que la había herido con sus palabras. No quería que creyera que volvería a ser una carroñera. Eso no lo permitiría jamás. Pero lo que ella dijo a continuación fue totalmente distinto.
- Soy... una pésima gobernante- reconoció angustiada- Todos se van a quedar sin empleo en el Supremacy.
- Rey, la gran mayoría siguen siendo los zanganos de Snoke, lo digo en serio. Y los que sean decentes sé que permaneceran ahí por el buen trabajo que hacen. Eso lo decidirá la Comisión ahora.
- Nada de esto estaría pasando si yo...-
- ¿Si lo hubieras pensado mejor?
Sus lágrimas recorrían sus mejillas con sus labios apretados, sin querer expresar sonido alguno. Se sentía fracasada... nunca pudo con un puesto así, aunque Ben se lo facilitó muchísimo. En 5 meses lo había llevado a la ruina.
Él se le acercó y la abrazó de nuevo. Quizo consolarla alzándola para que sintiera su mejilla junto a la suya.
- Rey... la política es muy cruel. Tu corazón es demasiado grande y dadivoso, por eso tomaste esas decisiones, sin duda las mejores aunque económicamente no lo sean. Lo son desde el punto de vista correcto. No te arrepientas, lo hiciste bien, mucho mejor que yo. Mucho mejor que cualquiera. Esa hermosa Luz y noble corazón que tienes, son lo que más amo de ti.
Ella se aferró a él más fuerte después de escuchar sus palabras. Eran las palabras más hermosas que alguien le podría haber dicho, y justamente venían de él: Ben. El hombre que tanto quiso conocer cuando lo vio en la mente de Kylo Ren. Al fin lo tenía en frente, y la amaba... abrazarlo significaba paz aunque lo que la rodeara se estuviera desmoronando. Ben siempre fue aquel caballero que la cuidó en sus días tristes, que la protegió de Snoke, incluso de si mismo como Kylo Ren. Siempre estuvo ahí para ella.
- También te amo- murmuró, dejando de llorar.
Movió levemente su rostro solo para encontrarse con sus labios. El beso fue magnético en ambos: casi al instante los dos lo iniciaron al mismo tiempo. Aquello los hizo sonreir solo para después continuar con sus ganas de secuestrar la boca del otro, como si la lucha ahora fuera sobre quién era más dominante al besar. Ella resultó ser más diestra con su lengua, pero a él no se le podía ganar en intensidad. Ya la tenía acorralada en una esquina del pasillo, aún en alto para esconder su rostro en aquel tentador cuello, mientras sus manos recorrían parte de esa suave ropa... ella no tuvo más opción que rodear la cadera de Ben con sus piernas para no desestabilizarse. Ben gruñó cuando sintió aquel movimiento mientras la besaba.
- No te atrevas a decir que aún no sabes la respuesta a mi propuesta... Mira como me tienes- le exigió ahora que ella estaba casi colgando de él, sujeta entre el cuerpo del joven y la pared.
- Siempre supiste la respuesta- le susurró coqueta
- No... tú dudabas.
- Dime primero por qué vamos a Ahch-To.
- Ya te lo dije: ahí hay porgs.
- Sí pero hay algo más. Puedo ver en ti... la preocupación.
Ben unió su frente con la de ella. Sabía que bajarse de la nave y caminar hacia él sería muy difícil. No podía asegurar si aquello tendría éxito o terminaría peor.
- Allí... allí está Luke.
Ella acarició suavemente su mejilla. Podía sertir en carne propia su aflicción. De verdad aquello lo tenía muy estresado.
- Te ayudaré, Ben, lo prometo. En lo que sea- lo consoló
- Solo respóndeme la pregunta que te hice antes de viajar a Mustafar- le solicitó sin ya poder aguantar la ansiedad
- Sí quiero. Quiero ser tu esposa.
El momento habría sido perfecto si el olor a quemado y el humo no hubiera encendido las alarmas.
- Maldición, ya se me quemó - alegaba Rey, caminando hacia la cocina cuando él por fin la soltó
Ben fue a apagar las alarmas, con una enorme sonrisa en su rostro. Por fin lo había conseguido.
Ay este capítulo me gusta mucho. Espero les haya gustado a ustedes también.
Muchas gracias por leer y seguir esta historia.
