Capítulo X

- ¡Millicent! Pprrr prrrr... ¡Millicent!

- ¿Por qué grita, señor?

El joven pelirrojo se giró asustado ante la inoportuna pregunta de aquella mujer bajita de ojos rasgados.

- ¿Qué hace una mujer en esta sección?

- Soy mecánica, señor. ¿Lo olvidó? El Almirante Solo nos presentó antes de irse. ¿Busca algo?- preguntó intrigada, ya que el hombre seguía mirando por todos lados.

- Sí, es... un animal, esponjoso, de color naranjo, pequeño, con orejas grandes y largos bigotes. ¿Lo has visto por aquí?

- La descripción que me da no es suficiente. No sé a qué animal se refiere.

Fue entonces que sintieron unos maullidos pequeños, desde una de las salas de máquinas.

- ¡Ese es!- gritó Hux, corriendo en esa dirección.

- ¡No puede entrar ahí, es peligroso!- lo persiguió Rose.

Los motores estaban en pleno funcionamiento y el calor de la sala era sofocante. El pequeño animal asustado estaba acorralado en una esquina entre dos enormes maquinarias. Hux lo llamaba desde la posición más cercana para que se acercara; sin embargo, estaba paralizado por el ruido. Quiso entrar, pero Rose no lo dejó.

- Ese espacio es muy pequeño. Usted es muy alto. Yo puedo hacerlo.

Armitage no alcanzó a decirle nada cuando ella se metió en ese espacio reducido. Ahí vio mejor al animalito: parecía un gato Tooka, con cara amigable y de cuerpo más alargado. Era muy pequeño y no dejaba de maullar. Logró tomarlo en sus brazos y lo sacó. Ella salió directo hacia el exterior de la sala mientras Hux la seguía, impactado con la situación.

- Está bien, no se preocupe. Creo que solo está asustado- lo tranquilizó, poniéndolo en sus brazos.

- Tú... tú salvaste a Millicent- sus ojos asombrados no dejaban de mirar a Rose, la cual llegó a sentirse incómoda por la situación.

- No exagere, señor. La gatita está bien. Millicent es nombre de hembra, ¿cierto?

- Sí. La acabo de traer, pero se me escapó cuando vio mucha gente.

- Tendrá que cuidarla mejor desde ahora.

- Yo... no sé cómo pagarte esto. Te mereces un ascenso.

- ¡No es necesario!

- ¡Sí lo es! Ahora soy el Líder Supremo y yo decido en qué puesto debe estar ahora- continuó con voz firme- Ahora usted será mi asistente personal.

- Pero...

- Sin peros, usted solo obedece.

- Es que yo originalmente estoy aquí para obedecer al Almirante Solo Skywalker.

- Pero ahora él no está aquí y me dejó a cargo de todo.

- En ese caso... supongo que tendré que aceptar.

Hux sonrió triunfante. No solo había recuperado a su gatita perdida —la cual siempre quiso tener, pero que tanto Snoke como Kylo Ren se lo prohibían—, sino que además tenía su propia asistente: la salvadora de Millicent. Bastante bonita, también.

- Señor, creo que hay algo que usted debería saber- añadió la joven, mientras caminaba por los pasillos observando al hombre acariciar al animalito.

- Dime, Rose. Ah, desde ahora puedes llamarme Armitage.

- ¿En serio?- preguntó sorprendida.

- Sí. Dime qué te inquieta.

- Creo... creo que están organizando un motín.


Rey se despertó sobre la gran cama, teniendo la misma ropa puesta. No se acordaba cuándo se había quedado dormida. Solo tenía una manta sobre su cuerpo. Se levantó y caminó hacia la cabina. Ahí lo vio sentado como piloto, con un libro en sus manos.

- Ben, ¿por qué no me despertaste? Tienes que dormir tú también- le dijo a su lado

- No tengo sueño- le contestó con ojos cansados

- No te creo- respondió, acariciando su mejilla.

- No creo poder hacerlo, queda poco para llegar.

- Aún faltan un par de horas. Yo soy la piloto así que yo me encargaré. Ahora ve a dormir.

- Acompáñame hasta que me duerma- le solicitó

Quizás en otro momento le hubiera respondido esa propuesta con un chiste u otra broma, pero no hoy. Él seguía muy inquieto por tener que encontrarse con Luke. Porque no era solo eso: eran todos sus recuerdos de la Academia Jedi, todo lo que perdió.

Lo tomó de la mano, dejando nuevamente el piloto automático. Llegaron a la habitación y se recostaron en la cama donde ella ya había dormido. Era curioso porque en esa nave había más de una habitación, pero colocaron una sola gran cama. Supuso que algo le intentaba decir Ben con eso, aunque no se lo preguntaría ahora. El joven tenía que dormir.

Se pusieron frente a frente, ella lo tapó con las mantas. Él la abrazó y la besó en los labios mientras tenía los ojos cerrados. Rey pretendía darle ese beso de "buenas noches" para que descansara mejor, pero él estaba lejos de calmarse. No quería detenerse.

- Ben... tienes que dormir- logró decir entre besos.

Él solo afirmó con su rostro, ocultándolo en el cuello de la Emperatriz. Ahí se quedó inmóvil, hasta que se durmió entre las caricias que ella le daba en su oscuro cabello. Era primera vez que lo tenía así de cerca, así de indefenso descansando en su pecho. Sonreía al recordar sus besos anteriores, en la peculiar manera que admitió que la amaba. Quiso disfrutar el momento de tenerlo en sus brazos, deseando hacerlo eterno; pero después de algunos minutos debía volver al mando del Empress, muy a su pesar. Lo besó en la frente y se alejó con cautela de la cama, evitando moverse de más. Salió de la habitación victoriosa.

Una vez sentada como piloto tomó el extraño libro que estaba leyendo Ben. Se le hacía familiar, era parecido a los que leía en el Supremacy. Empezó a ojearlo cuando vio un intercomunicador sobre una de las mesas. Tenía luces parpadeando. Lo tomó y lo ajustó para devolver la última llamada perdida.

- Almirante Solo- escuchó decir a una mujer que reconoció de inmediato.

- Rose, hola, soy yo . Ben está durmiendo.

- ¡Emperatriz, qué bueno escucharla! Le tengo malas noticias.

Rey suspiró. Sabía que dejar ambos el Supremacy iba a dar pie a graves problemas.

- ¿Qué ocurre?

- Varias secciones se están organizando para un motín. No sabemos qué hacer. Esperaba que el Almirante pudiera ayudarnos con esto.

- Está muy bien que llamaras. Si tienes pruebas de eso, entonces envíalas cuanto antes a la Comisión Moderadora. Ellos te mandarán refuerzos para evitarlo y mantener el orden durante las próximas votaciones... ¿Qué sonido es ese?

Armitage no sabía cómo hacer callar a Millicent, a quien le tapaba el hocico con desesperación.

- ¿Tienes un gato, Rose? ¿Por qué no me dijiste?- la interrogó la Emperatriz

- Es nuevo, llegó a penas te fuiste.

- Debe ser precioso... A propósito, ¿dónde está Hux? Se supone que él debería estar contándome esto.

- Estoy aquí mismo, Su Alteza.

- Entonces cumple con lo que acabo de decir. Obedece a la Comisión y esperen nuestro regreso.

- Sí, Emperatriz- contestaron ambos a la vez.

Rey estaba orgullosa de su aterrizaje. Fue perfecto, tan sutil que Ben ni siquiera se despertó; aunque supuso que él estaba tan cansado que quizás por eso no percibió algunas turbulencias.

Ahch-To era hermoso. En cuanto bajó sintió la brisa fresca en su rostro, tan fresca que quiso ponerse una túnica para salir más lejos.

Nunca había visto un planeta tan verde, tampoco conocía en vivo el sonido del mar... solo el desierto y el Supremacy. Entonces los vio, revoloteando curiosos a su alrededor: las criaturas más tiernas de la galaxia. Se inclinó hacia ellos para acariciarlos, eran unos 10 porgs.

- Tampoco me despertaste- le reclamó Ben detrás de ella, algunos minutos después.

Rey le sonrió y le pasó en la mano un porg.

- De verdad son hermosos. Gracias por traerme, aunque ¿sabes? Si hubiera de estos en Jakku, yo creo que me los habría comido.

Ben dejó de acariciar a la criatura para mirar a Rey espantado.

- Pero me dijiste que te gustan- le respondió él, todavía perturbado por su comentario.

- Sí, pero míralos: son gorditos. Tienen harta carne.

- ¡Rey, no dejaré que te lo comas! ¡Tienes suficiente comida en la nave!- le quitó el otro porg de sus manos.

- ¡Lo sé! No lo haré. Por eso te dije: "si hubiera en Jakku", porque allá pasaba mucha hambre. ¡Ahora devuélvemelo!

Se le quedó mirando mientras la chica seguía jugando con los porgs. Aún quedaban en ella las cicatrices de su cruel vida como carroñera, abandonada a su suerte. No había día en que no pensara porqué Snoke no lo mandó antes a buscarla a Jakku.

- Iré por él. Si quieres recorre el lugar, pero no te alejes mucho de la nave.

Rey asintió. Lo vio alejarse con 3 libros en sus manos, sin darle mayor importancia a ese detalle.


Mirando hacia el horizonte lo encontró, en lo más alto de una montaña. Se quedó en silencio a unos pocos metros de él, quien le daba la espalda todavía.

- No sabía si creerle o no a mi hermana cuando me habló de tu regreso.

Otro silencio se interpuso entre ellos, el cual se camufló por el ruido de las aves y el fuerte viento.

- Te traje estos libros- fue lo único que pudo decir- Son textos Jedi.

- No necesito más. Tengo varios aquí - le respondió con calma. Entonces se volteó - Esos ahora son tuyos.

Se miraron fijamente unos momentos. Hacía demasiados años que no hablaban sin un sable encendido entre sus manos.

- Pero yo no soy un jedi- agregó Ben, tratando de deshacerse de los textos.

- No, porque la Fuerza te eligió para algo mayor que eso.

Ben lo observó escéptico. ¿De verdad le estaba diciendo que era mejor que un Jedi? Eso sí que era extraño, sobretodo viniendo de él.

- No tengo tiempo para este tipo de bromas.

- Por como dudas compruebo que no los leíste todos- le dijo Luke, señalándole los libros acumulados en el pasto.

- Iba en el primero.

- Cuando los termines entenderás a lo que me refiero y, además, sabrás porqué Rey es tan especial.

- ¿No la odias por ser una Palpatine?- preguntó sarcástico

- ¿Acaso no es irónico que una Palpatine traiga de vuelta a la Luz a un Skywalker?

- Lo es.

- ¿Y si no lo fuera?

El pálido joven se irritó por el comentario. No podía creer que él todavía desconfiara de sus buenas intenciones. Al parecer, no creía que había cambiado. Quería gritarle de todo cuando Luke lo interrumpió.

- ¿Nunca averiguaste la verdad sobre sus padres?

- ¿Te estás refiriendo a Rey?

- Sí. ¿Creiste siempre la versión de Snoke, sin cuestionar?

Ben se quedó callado. Recordaba haber escuchado esas preguntas antes... en un sueño.

Rey siempre había tenido aquella inquietud, pero él le bajaba el perfil a la situación para que ella dejara de sufrir; aunque el vacío seguía ahí. Trataba de que lo olvidara, así como él también hacía con su pasado: evadirlo en vez de enfrentarlo. Sin darse cuenta, le había enseñado a escapar de la realidad.

- No sabía que seguías confiando en él después de todo el daño que les hizo- añadió Luke

- No confiaba en Snoke, así como tampoco confío en lo que me dices tú ahora- habló su resentimiento en vez de él

Luke observó el semblante dolido de su sobrino. Aún recordaba al jovencito de 10 años que le envió su hermana para que lo entrenara. Al principio parecía ser algo tan fácil...

- Tu poder fue un desafío demasiado grande para mí - reconoció al fin- Tuve visiones del futuro, incluso de uno peor que este, donde tú te dejabas llevar por la Oscuridad.

Ben bajó la mirada. Sentía las olas del mar bramar más fuertes que nunca.

- Y finalmente, esas visiones solo me indicaban lo que yo mismo provocaría en ti... Traté de cerrarme a la Fuerza, pero ella sigue buscándome a pesar de mi fracaso. Si no me hallaste antes para eliminarme, sé que fue por Rey.

- Si no es una Palpatine, ¿entonces quién es?

- Hay demasiada Luz en ella, tan pura... De Palpatine jamás podría salir algo así. Conocí a la Oscuridad en persona, al ser que destruyó a mi padre. Rey es distinta, es tan radiante como...

- ¿Cómo? - insistió ansioso

- Los antiguos jedi de los que Obi-wan me habló alguna vez.

- Ella igual tiene oscuridad en su interior- le cuestionó Ben- Jamás quise que la desarrollará, pero sé que está ahí.

- La tiene, así como tú también tienes Luz. Siempre la tuviste, pero la anulaste. Tarde entendí que el equilibrio de la Fuerza radica en nuestro interior. Y ustedes son la clara prueba de eso. Rey y tú son una--

Una enorme perturbación en la Fuerza provocó que Luke se trabara al hablar. El rostro de Ben palideció de inmediato al percibir a la involucrada.

- Sígueme, sé dónde está - le indicó Luke, bajando el acantilado.


- Señor, tenemos problemas. Dejaron a cargo a Armitage Hux en vez de a mí - le hablaba a la ensombrecida imagen del holograma.

- Era ridículo que creyeras que te dejarían a ti al mando después de lo que dijiste, Pryde.

- ¡Pensé que eso era lo que deseaba que hiciera!

- Así es. Ahora los integrantes de La Nueva Primera Orden están más divididos que nunca.

- El motín está a punto de empezar, pero Hux solicitó ayuda y llegaron refuerzos militares para controlar a las masas. ¿Cómo debo proseguir?

- Todo a su tiempo, Pryde. Sabes que poco me importa ya este modelo político. La que me interesa es ella y necesito saber dónde está.

- No he podido conseguir esa información, señor. Tengo entendido que volverán aquí cuanto antes.

- Volverán a las votaciones o cuando se desate el caos. Ambos situaciones me sirven.

- Podría provocar las dos al mismo tiempo si lo desea.

- Es una excelente idea; y también traeme a Kylo Ren de vuelta.

- Señor, ya se lo he dicho. Él está muerto.

- No lo está. Su marca en la Fuerza permanece junto a la Emperatriz.

- A su lado está Ben Solo.

- Los quiero a ambos con vida. Tráelos ante mi ¿O acaso serás tan inoperante como Snoke?

- No, señor.

- Entonces obedece.


Las voces de una joven pareja riéndose la atrajeron a lo más abajo de los acantilados, hasta llegar a un agujero extraño. Se inclinó y miró a través de él, cuando este sin previo aviso la absorbió, cayendo directo al mar (o al menos eso supuso). Pudo llegar a la orilla con mucho esfuerzo. El agua estaba tan fría que no podía dejar de tiritar.

Vio frente a ella una cueva. No logró entrar en ella porque una barrera natural similar a un espejo le estorbaba el paso. Sentía a la pareja reírse otra vez detrás de esa pared. Entonces tocó lo que parecía espejo con su mano derecha.

"Soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado"

Por fin los vio. La joven pareja disfrutando de un hermoso día en una gran pradera. Se veían tan felices. Los observaba detenidamente... Cuánto anhelaba tener una relación así de dichosa con Ben.

" Estoy embarazada"

La mirada dulce de la mujer se le hacía familiar, como si ya la hubiera visto antes en otra persona.Y aunque quisiera obligarse a creer otra cosa, sabía que aquella pareja no eran sus padres.

De pronto el escenario cambió. La hermosa pradera se convirtió en un oscuro y rojizo lugar, rodeado de lava. La misma pareja ahora estaba discutiendo.

"Obi-wan solo quiere ayudarte... Anakin, lo único que deseo es tu amor" le rogaba la mujer

"El amor no te salvará, Padme. Solo mis nuevos poderes lo harán "

"Pero ¿a qué precio? Eres una buena persona, no lo hagas"

"No voy a perderte como perdí a mi madre. Me estoy volviendo más poderoso de lo que cualquiera podría soñar jamás y lo hago por ti, para protegerte"

"Ayúdame a criar a nuestro hijo. Aún estás a tiempo, deja todo lo demás atrás " le decía desesperada

"Ahora soy más poderoso que el canciller. Tú y yo gobernaremos la galaxia juntos y haremos que la cosas sean como queramos"

"Obi-wan tenía razón: has cambiado. Vas por un camino que yo no puedo seguir"

Rey empezó a llorar al mismo tiempo que la mujer de su visión. Sintió su angustiosa desesperación, el dolor de perder al amor de su vida frente a sus ojos. El calor era cada vez más sofocante... entonces vio a la mujer caer víctima del ataque del hombre que ahora tenía los ojos rojos. La estaba ahorcando.

- ¡¡No!!- gritó Rey, tratando de auxiliar a la joven inconsciente, pero la imagen se desvanecía en sus manos. Contempló como el mismo hombre que la amaba la mató.

Se puso de pie tiritando por el frío y de tanto llorar. El lugar se volvió oscuro de nuevo. Oyó una fuerte respiración artificial en su espalda, una y otra vez. Sabía perfectamente quién era; pero al que no reconoció fue al joven que estaba frente a ella, inclinado en una reverencia. El joven no percibía que había alguien entre él y el Lord Sith.

- Mata a los jedi que sobrevivieron a la orden 66, Starkiller.

La voz mecanizada le hizo sentir un frío extraño y sumamente intenso.

- Sí, Maestro- contestó, poniéndose de pie, frente a ella.

El joven de cabellos castaños y semblante frío e indiferente seguía de pie. ¿Por qué aquel perfil se le hacía tan conocido? Extendió su mano con timidez, intentando acariciar su rostro. Estaba a punto de lograrlo cuando un sable rojo apareció amenazante al lado de su cuello. El hombre que tenía frente a ella desapareció.

El escenario de nuevo cambió. Tierra y lava otra vez. El sable seguía sin moverse hasta que escuchó hablar a quien la amenazaba por detrás.

"Eran unos sucios comerciantes de chatarra que te vendieron para conseguir dinero para beber. Están muertos en una pobre tumba en el desierto de Jakku. No tienes sitio en esta historia. Vienes de la nada. Eres nada"

Su corazón se quebró cuando escuchó su voz. Era él... su voz sin el casco puesto. ¿Cómo podía decirle algo tan cruel después de reconocer que la amaba? Se volteó decidida a enfrentarlo. Quedó perpleja frente al hombre que la miraba lleno de odio. Empezó a retroceder, pero se tropezó y cayó. El sable volvió a estar frente a su cuello.

- No, no lo hagas...- le rogó, recordando que era segunda vez que veía la misma escena, pero ahora Kylo Ren tenía su mirada perdida y los ojos rojos. Nada iba a detenerlo- No!! BEN, NO ME MATES!!

El grito desgarrador fue lo que le indicó a Ben exactamente dónde estaba Rey dentro de la oscura cueva.

-¡Ben, aléjate! ¡No me mates!!- le oía decir vez tras vez , aumentando su angustia.

Había salido recién del agua en la que se hundió, logrando llegar a la orilla. Corrió en dirección a los gritos, ignorando las voces y escenas que se le presentaran por delante como bien le advirtió Luke: eran solo ilusiones. Entonces la vio en el suelo, gritándole a la nada.

- ¡Rey! ¡Mírame soy yo, Ben!- la sacudió en su lugar

Pero la joven reaccionó aún peor teniéndolo cerca. Lo empujó fuertemente utilizando la Fuerza, provocando que el choque de su cuerpo contra la pared terminara con derrumbes de tierra y rocas sobre él.

- ¡¡Aléjate de mi!! ¡¡Quieres matarme!!

- ¡No, Rey! ¡Es una ilusión! ¡No es real!- exclamó mientras se levantaba

- ¡Eres igual a Darth Vader!


Espero les haya gustado el capítulo. Perdón por el suspenso xD

Muchas gracias por leer y comentar.