Nuevo capítulo! Pasen a mi perfil para que puedan leer un oneshot HanxLeia se titula "Tiempo para sanar". Es mi segundo ship favorito después del Reylo.
Muchas gracias por leer y comentar.
Ben se despertó por el gruñido de su estómago. El día anterior había comido muy poco por lo tenso que estaba y ahora su cuerpo le exigía una doble porción de lo que fuera alimento.
Ahí a su lado estaba ella, durmiendo con la boca entre abierta. Se le veía tan tranquila, algo que contrastaba con lo nerviosa que la notó durante la madrugada, cuando lo autorizó a desnudarla. En el éxtasis los dos se dejaron llevar, curoseando el cuerpo expuesto del otro como si de un juego inocente se tratara. Juego que solo evidenciaba un deseo contenido por años. Y es que tenerla así en su cama era la mayor de sus fantasías, ¿cómo no disfrutarlo?
Y ahora seguía con hambre pero no de ella, sino de comida tradicional. Se levantó silencioso, colocándose solo el pantalón de pijama que encontró caído en el suelo. Pasó al baño, tenía asuntos pendientes ahí, como sellar la bolsa que mostraban indicios de esa primera vez.
Después fue a la cocina y asaltó el refrigerador. Hace mucho que no se sentía tan hambriento. Comió de todo un poco y fue a la sala de control. Se le había olvidado comunicarse con Hux para saber cómo iba todo. Seguramente, los estaban esperando a ellos para iniciar el proceso electivo.
Tomó el intercomunicador, el cual ya tenía llamadas entrantes sin responder y un mensaje grabado:
"¿Emperatriz? ¿Me escucha? Tienen que volver pronto. Ya avisamos a la Comisión como usted nos recomendó y enviaron refuerzos, pero los disturbios son inminentes. El ambiente es cada vez más tenso, aunque el Líder Supremo Hux trata de poner orden. Por favor, comuníquese conmigo cuanto antes"
Esa voz era la de Rose Tico, pero él tenía que hablar con el verdadero responsable. Marcó unos dígitos e inició la llamada, esperando respuesta.
- Ren? Ben? Como sea que te llames ahora, ¿eres tú?
- ¿Sabes lo ridículo que se oye el que te llamen "Líder Supremo Hux"?
- Sí, eres tú.
- ¿De qué disturbios habla Tico? ¿Tú sabes sobre eso?
- ¡Por supuesto que lo sé! Los tengo amenazados a todos, aun así no sé cuánto aguante sin atacar. Tienen que volver cuanto antes. Rose ya le dijo a la Emperatriz, ella recomendó pedir ayuda a la Comisión Moderadora.
- ¿Cómo? ¿Rey sabía? ¿Por qué no me lo dijo?
- Ni idea. Por ahora sé que Pryde está fomentando esto. ¡Te juro que me las va a pagar!
- Pryde no tiene tanta iniciativa, debe ser otra vez el peón de alguien más. Averigua lo que más puedas e intercepta sus llamadas.
- De acuerdo, lo haré. Prométeme que lo ahorcarás cuando vuelvas.
- Dalo por hecho. ¿Y ese sonido qué es? ¿Un gato?
- ¿Qué? No te oigo... ¡se pierde la señal!
Un corte bastante conveniente a su parecer, pero ya no lo juzgaba por eso. Tener un animal ahora en el Supremacy era el menor de los males. Se quedó pensando en lo que pasaría una vez allá, cuando tuvo una sensación extraña, todo se volvió negro y por unos segundos no supo dónde estaba. Frente a él apareció una silueta de un alienígena alto, delgado, de cara alargada y rostro borroso.
"Lo creíste, porque era lo que querías escuchar. Detestabas tu soledad, por eso te la di. Pero fallaste..."
La visión cesó y él estaba de nuevo donde mismo. Terminó de vestirse rápidamente y salió en busca de Luke. No tardó mucho en encontrarlo en las montañas, iba a hablar cuando el Jedi se le adelantó.
- También lo vi. Viene por ustedes- empezó Luke
- ¿Quién?
- No estoy seguro. Mantuvo su marca en la Fuerza oculta y ahora la reveló. Me recuerda a la de Palpatine, pero no es él.
- ¿Y ahora? ¿Dónde lo encuentro?
- No será necesario buscarlo.
Ambos se miraron. Luke se mantenía serio; sin embargo, Ben no pudo disimular lo asustado que estaba. Por primera vez desde que la encontró en Jakku que sentía una amenaza tan real, ni siquiera Snoke le provocó eso en el pasado. Alguien los conocía, pero no ellos a él, lo cual lo dejaba en una seria desventaja.
Sin previo aviso, el Jedi empezó a bajar por la montaña.
- Sígueme, tengo algo para ti- le solicitó a su sobrino
Luke notó la angustia del joven. Pudo confirmar en persona cuánto amaba a la Emperatriz, algo que lo sorprendía después de verlo tantos años solo y distante de todos. Incluso en la Academia era bastante antisocial y ahora... su vida era ella, lo cual le alegró y a la vez preocupó: ¿hasta dónde sería capaz de llegar con tal de mantenerla a salvo?
Entraron a su choza. Ben no había vuelto a hablar desde que estaban en las montañas.
- Tu madre me lo dio cuando dejó su entrenamiento. Me dijo que se lo diera a un estudiante prometedor algún día.
Los ojos de Ben se abrieron en asombro al ver la empuñadura de un sable de luz frente a él, ofrecido por su tío.
- Tú eras mi estudiante más prometedor. Lamento haber pensado que tú incendiaste la Academia.
Ben lo tomó en silencio. En ese instante decenas de imágenes, una tras otra, aparecieron en su mente de forma fugaz, como si todos los recuerdos de la Rebelión estuvieran ahí. Vio lo hermosa y valiente que fue su madre, al atrevido y arriesgado Han Solo y a un joven Luke siendo entrenado por un extraño anciano verde.
- Ayúdame con esto, Luke- le solicitó cuando las imágenes lo dejaron de abrumar- Ven conmigo y con Rey.
- Tu madre ya mandó una nave por mí. ¿O acaso crees que ella no percibió esto también?
- ¿Qué hago con Rey? Temo su reacción con la noticia.
- Tú más que nadie sabes lo dañino que es ocultar la verdad.
Rey despertó poco a poco. Vio que la otra mitad de la cama estaba vacía y supuso que él estaba en el baño. A pesar de todo lo que esperó, no salió de allí.
-¿Ben?
Como su llamado no obtuvo respuesta, se levantó rápidamente, se colocó su camisón de pijama y la bata blanca.
- Ben?!- volvió a llamar, pero no había nadie más en la nave.
Estaba en el pasillo cuando se desesperó. Su corazón se oprimió por sus pensamientos negativos. ¿Acaso la había abandonado? ¿Y si lo hizo mal y por eso se fue? ¿Realmente la amaba o solo quería acostarse con ella?
Entró a la cocina, porque la angustia le había secado la garganta. Entonces vio encima de la mesa un pastel y una nota que decía:
«Te lo dejé porque es el último y sé que te gusta, aunque a mí igual, así que déjame un poco. Fui donde Luke, cuando vuelva nos vamos de regreso al Supremacy. No cocines nada mientras no estoy, no quiero incendios. Ben.
PD. ¿Te sigues tomando tus suplementos?»
La joven sonrió con lágrimas en sus ojos. Se rió dado que era absurdo que pusiera su nombre al final de la nota si era el único con ella allí y, además, conocía de memoria su letra. Se alegró de que siguiera preocupándose de su salud.
Guardó la nota para el futuro, cuando a pesar de sus esfuerzos todavía tuviera esa sensación de desamparo y que nadie la valoraba. Ese sentimiento nunca se iba y fue peor cuando lo conoció, ya que por fin sintió que alguien se interesaba en ella. Se esforzó al máximo por no defraudarlo, para que se sintiera orgulloso en cada entrenamiento. Ver su sonrisa de satisfacción la llenaba de gozo. Cumplía con todo, menos apoyar sus malas decisiones relacionadas al Lado Oscuro. Confiaba en que, si lo hacía todo bien, él no la abandonaría de nuevo en Jakku como lo hicieron sus padres.
Después de comerse dos tercios del pastel, fue a vestirse. Sin duda, prefería mil veces los trajes de entrenamiento que los vestidos. Eran femeninos, sí, pero poco prácticos. Cuando lo sintió regresar, abrió la entrada de inmediato.
- Sí que estás atenta- le dijo sonriente al subir
Ella le sonrió también y, sin decirle nada, lo llevó a la cocina para que se comiera el resto del pastel.
- Me tomo mis suplementos por 21 días y luego descanso 7. El médico me dijo que aliviaría mis dolores menstruales y ¡es cierto! Iré a encender la nave- mencionó Rey, dejándolo solo en la cocina
Después de un momento, ya estaban en el hiperespacio y Ben se había terminado el postre. Se alivió de saber que Rey era constante con el tratamiento... un hijo no era lo ideal en ese momento.
- Creí que no me ibas a dejar pastel-- reconoció él, ya a su lado- Pero el comer insanamente dulces en la mañana no me quita lo molesto que estoy contigo.
- ¿Molesto? ¿Por qué? ¿Lo hice mal anoche? Ben, yo sé que puedo mejorar, en serio. Tú siempre me decías que para perfeccionar un movimiento tenía que practicarlo muchas veces. No me juzgues por una sola vez, debemos practicar y así--
- ¿Qué? Espera... ¿de qué me estás hablando?- la interrumpió por fin
- ¿Estás molesto por lo de anoche?- preguntó tímida
- No! Claro que no! Lo de anoche... estuvo...- sintió su cara hirviendo por la vergüenza pero se lo dijo igual- Rey, cada cosa que hiciste bloqueó mi cordura, en serio.
Ella ahora se ruborizó por la situación tan extraña. Se sintió halagada y orgullosa de si misma al ser capaz de hacerle sentir algo así.
- Estoy molesto, porque no me contaste sobre los problemas que surgieron en el Supremacy cuando nos fuimos- continuó él
- No quería preocuparte más. Ya estabas muy tenso con solo pensar en hablar con Luke.
- ¡Pero es un asunto serio! ¡Debiste decirme!- le reclamó
- Sí, lo sé... perdón. Hasta el momento todo sigue igual, ¿cierto?
- Hasta ahora, sí. Pero debemos prepararnos para un ataque al llegar. Ahora mismo te enseñaré a hacer tu sable.
El rostro triste de Rey había cambiado por completo a uno de radiante alegría. Estaba demasiado emocionada por tener su propio sable de luz, después de años estar utilizando rojos que no eran suyos.
Vio a Ben sacar las herramientas y el cristal kyber dorado. No obstante, había un detalle que él no sabía y que le hubiera gustado utilizar en su construcción.
- Ya lo sé, si lo traje- le dijo él de inmediato, mientras colocaba al lado de la mesa el báculo de Rey
- Ben, tienes que dejar de leer mi mente. En serio, ya me perturbas.
- Yo esperaba que me dijeras "gracias".
Se sentó en la mesa, ella también frente a él. El joven le sonreía al ver lo impaciente que estaba por comenzar.
- ¿Y tú no te vas a hacer uno? No te he vuelto a ver el anterior.
- Lo destruí en Mustafar. No es necesario hacer uno nuevo. Solo voy a reparar este que está un poco deteriorado.
- ¿De dónde lo sacaste? No es rojo, ¿cierto?- le preguntó inquieta
- No, Rey. No es rojo. Me lo dio Luke antes de irnos. Era de mi madre.
Él lo encendió haciendo que Rey se asombrara al ver el destello verde. Por primera vez veía tan cerca un sable de luz de otro color.
- Bien, ahora concéntrate. Hacer un sable de luz doble es más difícil- agregó Ben
- Estoy lista.
- Señor, ya está todo listo para empezar con los disturbios.
- Bien hecho, Pryde, aunque hubiera deseado que fuese antes.
- Hux los tiene a todos amenazados. Algunos se retractaron de obedecer mis instrucciones.
- Quizás debí elegir a Hux en vez de ti para esto.
- Él jamás estará al nivel de una misión como esta, Señor, ¡jamás!
- Entonces no tengas miedo de decir la verdad frente a todos.
Ben ya había terminado de arreglar el sable de su madre. Empezó a leer el primer libro jedi que ojeó unos días atrás mientras ella seguía trabajando, no sin antes mirarla divertido por la cara que ponía al hacerlo.
- No me mires, me distraes- le corrigió sin levantar la vista, ocupada en su trabajo
- Disculpe, Su Alteza- la molestó, siguiendo con su lectura
- Me dijiste que los leeríamos juntos- le reclamó Rey
- Lo lamento, pero no puedo esperar tanto. Lo que yo leo en 3 días tú te demoras una semana y media.
- Es porque medito en lo que leo.
- Es porque te distraes, Rey, como lo estás haciendo ahora. Sigue con tu sable, en silencio.
- Ya no eres mi maestro para que me des órdenes.
- Siempre lo voy a ser. De hecho, ahora soy más que eso.
Sus intensos ojos marrones sobre ella y su voz la hicieron estremecer. Bajó la mirada definitivamente y dejó de hablar. Era mejor enfocarse en hacer su sable por ahora.
Ben llevaba la mitad del libro leído cuando ella por fin terminó. Lo encendió, algo hizo un cortecircuito y se apagó. Intentó arreglarlo sola, mas volvía a ocurrir lo mismo. Él extendió la mano para que se lo pasara, ella se lo entregó. Ben lo revisó, detectó la falla y lo arregló. Entonces se lo devolvió.
- Enciéndelo ahora.
La doble hoja dorada era hermosa y Rey hizo un chillido de felicidad que el hombre encontró algo desagradable y chistoso a la vez. Nunca la había visto tan contenta, aunque anoche igual lo estaba; pero no eran chillidos lo que precisamente escuchaba de ella... era un sonido mucho más sensual.
- ¡Entrenémos!- exclamó ella
- ¿Qué quieres practicar?- preguntó con las pupilas dilatadas
- ¡Pelear con los sables!
- Ah, sí, claro. Después continuó con esto- le contestó dejando el libro en la mesa- Es bastante interesante lo que dice este texto sobre... ¡Oye! ¡Cuidado con eso! Aquí no! Vamos a la habitación que esta vacía!
La joven salió corriendo con su sable encendido a la habitación adicional que estaba completamente vacía. Ben la siguió con su sable en la mano, el cual encendió al entrar.
- Escucha, te costara más manejar el sable doble porque--
- No creo, ya ensayé con él muchas veces- lo interrumpió
- No es lo mismo que mover un báculo, esto corta y muy feo.
- Si sé, yo practicaba con él cuando tú no me veías y me imaginaba que tenía filo.
- Considero que--
- ¿Vamos a entrenar o no?
- Sigues tan irritante como el primer día que te entrené - suspiró - Te aviso que este suelo no amortigua las caídas.
- No me importa- respondió ya en posición de batalla
- Bien. En este entrenamiento no usaremos la Fuerza.
Rey asintió y sin esperar mucho más inició el ataque. Estaba demasiado entusiasmada con su nuevo sable y ver a Ben usar uno de otro color la llenó de alegría. Sentía que los dos iniciaban una vida nueva juntos, ahora como esposos, algo que aún le parecía extraño e irreal.
Entonces se dio cuenta que ese no sería un entrenamiento cualquiera. Él estaba más agresivo que de costumbre, así que tuvo que concentrarse más en lo que estaba haciendo. Con técnicas ya aprendidas, podía hacerle frente a pesar de que físicamente era más fuerte que ella. Con hábiles movimientos, Ben logró que su sable doble cayera al piso. Rey maldijo entre dientes, lo tomó de nuevo y continuaron.
- No te restrinjas. Ataca con todo, Rey, sino yo lo haré - la amenazó mientras cruzaban sus sables
- Solo quería probarlo, no es para que te pongas tan intenso- se burló
- Tienes que entender que en una pelea real no tendrás tiempo de reaccionar. Hay que evitar perder el sable.
- Sí, lo sé. Voy a mejorar eso.
- ¡Tienes que mejorarlo ahora! ¡Se viene una batalla difícil!
-¿Qué tan difícil, Ben? En el Supremacy ni siquiera hay usuarios de la Fuerza- trató de calmarlo
Su esposo apagó el sable sin decirle nada más. Salió de la habitación, pero Rey lo siguió por los pasillos.
- ¿Qué pasa?- preguntó ella, sin respuesta. Lo tomó del brazo y lo obligó a mirarla a la cara- ¿Qué me estás ocultando?
Su semblante estaba sumamente decaído, con lágrimas en los ojos.
- Es otra batalla, Rey. Alguien nos busca.
-¿Quién?
- No sé. Su marca en la Fuerza es muy fuerte, ¿no la percibes?
- Sí, pero no lo relacioné con un individuo en particular que nos esté persiguiendo.
- Es peligroso. Tenemos que estar preparados. Tienes que usar todo tu potencial. Eres muy poderosa, quizás nunca te lo dije por orgullo. Podemos vencerlo, pero no habrá tiempo para dudas ni errores. Uno solo nos puede costar la vida y yo... yo no puedo vivir sin ti.
Sabía que como su maestro debía mostrarse sereno y confiado para que ella sintiera que podían ganar, pero como su esposo no podía evitar el miedo que tenía a perderla. Temor que siempre tuvo en realidad. La cuidó como el ser más valioso de su vida y castigaba severamente a quien la dañara.
Recordó aquella vez, cuando ella tenía 17. En más de alguna ocasión los caballeros de Ren se burlaron de ella por ser tan emocional, indicando que, si no se volvía indiferente, nunca sería tan poderosa como ellos.
- Ben, no quiero seguir con esto- le contó, desanimada
- Podemos continuar otro día con el entrenamiento.
- No, ya no quiero continuar. Quiero irme. No soy como ustedes. No quiero volverme fría y cruel con tal de ser más poderosa.
- No te estoy pidiendo eso.
- Lo sé, pero tus caballeros dicen que necesito serlo para lograrlo. No quiero. Sería dejar de ser quién soy.
Lágrimas recorrieron sus hermosas mejillas sintiendo un odio profundo por el resto de sus supuestos aprendices.
- No. Jamás exigiré que dejes de ser así. No es necesario usar sentimientos negativos para sentir la Fuerza más intensa en ti. Hay muchas emociones que se pueden usar.
-¿En serio? ¿Tú cuál usas?
- Mi caso es distinto.
- Yo sé que tienes lindos sentimientos, aunque me lo niegues, porque siempre quieres verme feliz.
Llegó a pensar que desde siempre la amó, que por eso nunca quiso cambiar su personalidad. Sus caballeros pagaron severamente el daño emocional que le causaron. Sabían que hacerle daño físico significaba su muerte inmediata; sin embargo, jugar con su autoestima les significó una cruel lección. Identificó a los dos culpables y los obligó a vivir seis meses como carroñeros en Jakku, sin sus armaduras ni armas, sin usar la Fuerza ni generar daños a los demás, como simples mortales debían sobrevivir. Por ser líder de su secta, le obedecieron, sino él mismo los mataría. Si tan solo sentía la Fuerza activa de ellos estarían perdidos. Al final del quinto mes le suplicaban volver, jurando que nunca más la molestarían. Pero el castigo duraba seis meses, no cinco.
Sintió la caricia de su esposa en las mejillas. Ella tenía esa hermosa sonrisa que tanto adoraba.
- Yo también te amo, Ben. No tengo miedo a la perdida, porque si lo que dijo Luke es cierto, mientras estemos juntos todo estará bien. Solo no te alejes de mí.
- El libro que estaba leyendo explica una habilidad que podría servirnos- logró comentar, mientras ella le secaba sus mejillas
- Entonces vamos a ganar.
- Siempre vamos a ganar- le sonrió al fin
- No dude de eso, Maestro.
- ¿Quieres practicar algo más?
- ¿Qué podría ser?
- No sé, tú dime...
No esperó la respuesta. Quería besarla cuanto antes. Cuando lo intentó, ella se escabuyó y salió de la habitación.
- Se ha vuelto lento, Maestro- se burló desde el pasillo
- Vuelve a llamarme por ese título, Rey, y no responderé por mis actos- la persiguió
- ¿Cree que le tengo miedo, Maestro?
Ella estaba en la puerta de la habitación con la gran cama de fondo... su mirada era desafiante.
- Me debes sumisión, Aprendiz.
- Y si no, ¿qué? Va a disciplinarme... ¿Maestro?- preguntó coqueta
- ¡¡Líder Supremo Hux!! Los pilotos iniciaron una huelga. Tienen armas. Exigen ser liberados como los stormtroopers- le informó Poe Dameron con urgencia
- Ellos no están bajo el mismo sistema que los stormtroopers. Pueden irse cuando quieran- respondió Hux
- ¡Lo sabemos! ¡Creo que solo es una excusa para hacer desmanes!- añadió Finn a su lado
- Seguro los demás harán lo mismo. ¡Finn, inicia el plan para que esto no aumente! Dameron, haz lo que nos dijo la Comisión Moderadora y llama a la General Organa ahora.
- Sí, señor- dijeron los dos a la vez, retirándose de su presencia. Solo quedó Rose con él.
- ¡Cómo es posible que siga sin responder el maldito intercomunicador!- gritó Hux, lanzando el aparato lejos- ¡¿Qué parte de la palabra "emergencia" no entendió cuando hablé con él?!
- ¡Armitage, ya cálmate! La General Organa está preparada y llegará muy pronto con más tropas para controlar a las muchedumbres- intentó tranquilizarlo Rose- El plan no ha salido del todo mal.
- Voy a rastrear su nave. Antes de irse, me dio el código para saber su ubicación en caso que pasara algo grave y esto califica como grave para mí - el trayecto se plasmó en la pantalla- Ahí están... vienen hacia acá, pero demasiado lento. ¡Te juro Rose que apenas llegue tendrá que escucharme! ¡Se va y me deja todo el caos a mí !- exclamaba irritado
- Al menos aquí estamos a salvo.
- ¡Hay más insurrectos que nosotros! Y ahora estamos aquí encerrados, porque no quiero arriesgar tu integridad.
- No es necesario que me protejas. Se manejar las armas.
- ¡Entonces toma estos blasters y vamos a eliminar a estos infelices!
