Este capítulo contiene extractos de una novela de Star Wars, la cual no puedo nombrar porque sería un spoiler muy grande jajajaja

Muchas gracias por leer y comentar.


Capítulo XIV

Sentir el constante roce de su piel, su calor, sus labios insaciables recorriendo su cuerpo... era algo incomparable a todas las fantasías que alguna vez tuvo con él. Sin duda, se arrepentía de no habérselo dicho antes: lo amaba hace mucho tiempo, pero sabía que no era correcto. En un principio le pareció contradictorio: ella no podría fijarse en un hombre así de violento, hasta que empezó a conocerlo y se dio cuenta que Kylo Ren no era real... era el alterego de alguien más, oculto en las sombras. Su propósito ahora sería ese: sacarlo a la Luz, sin importar cómo. Lo haría, aunque él la odiara por eso. Siempre quiso ver frente a ella a Ben.

Y ahora... por fin portaba sus apellidos. Ojalá bastara con eso para olvidar que era una Palpatine, ¿verdad? Realmente sentía que nadie podía amarla más que él. Sus esfuerzos habían valido la pena... esa pena tan intensa que le partía el alma cada vez que discutía con él cuando insistía en sus planes por gobernar la galaxia. En su momento, pensó que él jamás desistiría; que había perdido años de su vida esperando aquel cambio. Sabía perfectamente que aquel primer beso gatilló algo muy diferente en los dos. Y ahora... ya no recordaba cuántos besos acababa de darle.

Escuchar sus jadeos, mientras le hacía el amor, era la sensación más satisfactoria que hubiera experimentado en su vida. Nunca imaginó que aquel primer beso terminaría más adelante en eso. Ella era intocable y arisca, así la conoció. No supo cómo fue que con el tiempo dejó de ser tan bruta con él. Simplemente le empezó a sonreir más y a insultarlo menos. Creyó que era porque le daba el gusto en todo, casi todo, pues siempre supo que no quería vestir de negro todo el tiempo como él. Y ahora... los dos disfrutaban de su unión, donde ya no temía que ella se fugara por insistir en sus antiguos planes. Rey amaba a Ben y Kylo lo entendía, pero se negaba a morir. Nadie lo había derrotado, su futuro como gobernante era brillante. ¿Cómo una carroñera podría destruirlo?

Ahí estaba, escuchándola decir su nombre una y otra vez. Jamás diría Kylo, eso lo convenció. Un ser tan luminoso y puro como ella nunca permitiría que un ser tan oscuro y despiadado la tocara. Por años vivió una farsa, algo que supo esconder de todos, menos de sí mismo y de ella. Aceptaría por completo su Luz: Ben no era débil, Rey no era su debilidad. No, claro que no, jamás se había sentido tan completo y fuerte en todo sentido.

Ella arqueó su espalda de placer, como la primera vez, pero sin duda esta había sido mucho mejor. Quedaron completamente convencidos que debían "practicar" más seguido. Un último movimiento y los dos dejaron de respirar por algunos segundos...

Ella reposó en su torso, abrazados, queriendo que aquel momento fuera eterno. No obstante, el Empress comenzó a sacurdirse luego de algunos minutos.

- Parecen asteroides- sospechó Ben, sentándose en la cama

- ¡Yo voy!- exclamó Rey, colocándose la bata con rapidez para ir cuanto antes a los controles

Él no entendía porqué ahora había obstáculos en el camino de regreso. Se colocó su ropa interior con dificultad, porque la nave seguía moviéndose bruscamente.

- ¡¿Qué pasa?!- preguntó a su lado, asustado

- Yo soy la piloto. Déjame, yo puedo- le hablaba una concentrada Rey

Se sentó de copiloto y revisó el mapa. La miró molesto, porque la joven había elegido otro trayecto para volver: un camino más corto, pero muy riesgoso.

- ¡Elegiste esta ruta sin preguntarme!

- ¡Era más corta!

- ¡Pero está llena de asteroides! ¡Por eso no la elijo!

Entonces la chica empezó a disparar. Rey tenía una excelente puntería y en poco tiempo la mayoría de los asteroides estaban destruidos.

- La idea era evadir lo más posible, ¡no destruir todo!- exclamó Ben, cuando terminaron las explosiones

- ¡Pero así es más rápido!- se excusó

-¡Sí! ¡Y así también se pierden miles de créditos en vano!- la corrigió - Ahora no tenemos tantos recursos. ¿Lo olvidaste?

- Lo sé. Perdón... no sabía de los asteroides, pero es lo más emocionante que he hecho- sonreía feliz

Ben suspiró, ya calmado ¿Cómo negarse a esa sonrisa? Prefirió dejar sus lecciones de "cómo ser más responsable al pilotear" para otro momento. Ahora le permitiría a la joven disfrutar su hazaña.

Pronto llamó su atención las luces parpadeantes en el tablero de la nave y el intercomunicador. No quiso contestar, sabía a lo que iba. Se acercó a Rey nuevamente.

- Aumenta la velocidad al doble. Ya no habrá más asteroides. Debemos volver pronto- Rey asintió - Mientras preparo algo de comida, lee parte del libro que yo estaba leyendo.

Rey se metió a la cama con el texto jedi. Escuchaba bulla en la cocina, tuvo curiosidad de ir a ver qué preparaba... pero no, tenía que leer.

Dos seres que son uno: luz y oscuridad, noche y día, hombre y mujer. Hay un rayo luminoso en la Oscuridad y una tenue sombra en la Luz.

La mitad del alma reconoce a la otra mitad y tiene recuerdos de la otra mitad que trascienden este ciclo de vida.

Un poder creador de vida.

La fusión de las mitades ocurre oficialmente cuando entran en la mente del otro.Una vez que se produce la fusión, ya no se puede deshacer.Una vez que comienza la fusión, se sigue fortaleciendo para acercar las mitades. La fusión trasciende el espacio-tiempo y se fortalece hasta el punto de que las mitades pueden entrar en el entorno físico de la otra.

Si el equilibrio de la Fuerza no se logra en el momento establecido, uno de los dos morirá... o ambos, dando paso a la siguiente Díada de la Fuerza.

- ¿En qué parte vas?- la asustó Ben, llegando con la comida

- He leído mucho. Es que... me quedé pensando en algunas cosas.

- ¿Notaste que nos podemos enviar objetos a través de la Fuerza?

- Sí. No sabía que se podía hacer eso.

- Yo tampoco. Creo que tenemos más habilidades, por eso hay que seguir leyendo.

- "La diada trasciente el tiempo y el espacio"... por eso podemos vernos estando lejos. ¿Será por eso también que escuché tu voz en la visión?

- Al parecer, independiente de la realidad, nos habríamos encontrado de todos modos.

- Pero ¿cómo se sabe el momento exacto en que la Fuerza solicita el equilibrio? Si lo hacemos mal... nosotros...- su voz se volvió temblorosa

- La verdad es que no lo sé. Quizás aparezca más tarde en el texto, tal vez no. Pero sospecho que ese ser que nos busca está involucrado. Ahora comamos y después seguimos con eso.


- General Hux, le solicito que organice de nuevo a sus tropas. Están atacando al primero que se les pasa por delante- pidió un hombre a su espalda

- ¡Soy el Líder Supremo Hux, así que hábleme con más respeto!- entonces se volteó - ¡General Solo! ¡General Organa! ¡Me alegra que ya estén aquí!

- Ya no existen Líderes Supremos, Hux. Esto ya pasó a manos de la Comisión Moderadora, así que será mejor que se conforme con ser general- aclaró Han

- Sí, señor- admitió Armitage, a pesar de su orgullo

- Finn está colapsado. Ayúdelo a reagrupar a los stormtroopers. Entre más pronto ordenemos este caos, más rapido se harán las votaciones- ordenó Leia

- Eso haré. General, yo sospecho que Pryde está detrás de todo esto. Encontré registros de llamadas desconocidas. Su hijo ya lo sabe. Lo que no entiendo es porqué aún no vuelve.

- Está por llegar. No se preocupe por eso, General Hux. Y mi hermano también viene en camino.

- ¡¿Luke Skywalker?!

- Sí. ¿Hay algún problema con eso?

- No, no, claro que no- se excusó de inmediato- Rose, cuida a Millicent mientras no estoy.

Han se quedó mirando a Rose una vez que Hux se fue. La joven tenía a la gatita en brazos.

- ¿Ahora eres su asistente personal solo para cuidar su gato?- le preguntó en tono sarcástico

- Hago más cosas... pero en resumen, sí.

- Mejor revicemos las comunicaciones de las que hablo él. Hay que descubrir de dónde vienen- comentó Leia

Despues de algunas horas, la situación más crítica había pasado. No obstante, quedaban algunos que insistían en hacer desórdenes. Las cárceles del Supremacy ya estaba repletas, al igual que las prisiones de las naves aliadas que llegaron en apoyo. Lamentablemente, hubo otros casos en los que simplemente matar fue la única opción.

- Rose, abre el hangar. Mi hijo acaba de llegar.

- Sí, General Organa.

Hux corrió en dirección al Empress que recién aterrizaba. Tenía su discurso preparado para enfrentarlo y decirle lo irresponsable de su decisión, tanto a él como a la Emperatriz. El resto de la Resistencia también los estaba esperando.

Sin embargo, cuando lo vio bajar tan sonriente y relajado, no supo qué hacer. ¿Realmente quién era ese sujeto? Se concentró para hablar en serio cuando la Emperatriz se asomó por la rampla, bajando también.

Ben y Rey no sabían porqué los observaban tanto. Ambos se revisaron al mismo tiempo a ver si tenían algo raro. Pero no fue eso lo que les señaló Jannah, en un susurro que no pasó para nada desapercibido.

- Tu cabello... Rey- le decía ella, haciéndole un gesto en la cabeza

- ¡¿Qué les pasa a ustedes dos?! ¡¿Acaso recién se despertaron?! ¡Te llamé decenas de veces!- les gritó el pelirrojo

Ambos se miraron otra vez, ignorando los reclamos del general. Rey no se había peinado y el desorden en su cabello era evidente. ¿Cómo no lo notaron? ¿Siquiera se habían visto en el espejo antes de bajar? El cabello de Ben no era la excepción pero era menos notorio, ya que Rey se esmeraba cada día en tener su cabello peinado perfecto.

Y es que en realidad a ellos poco les importaba eso en la nave. Se dedicaron a leer dos libros completos en el trayecto, entre los cuales Rey dormitó en el torso de Ben. Tuvo que despertarla cuando sintió un leve ronquido al quedarse dormida mal puesta. Tenía que leer, no dormir. Aunque después de aprender tanto decidieron tomarse un descanso, porque se dieron cuenta que leer en la cama desnudos no era del todo una idea tan buena... demasiadas distracciones. Distracciones que los llevaron finalmente a amarse otra vez, hasta que se quedaron dormidos, despertándose de golpe al escuchar la alarma de la nave anunciando que estaban frente al Supremacy. Sí, se vistieron en cinco minutos y bajaron.

Antes la sugerencia de Jannah, Rey se ordenó el cabello con sus manos.

- No le grites a mi hijo y a su esposa, Hux. Él te dejó a cargo y esta situación te superó - lo sentenció Leia

- ¡¿Ahora están casados?! ¡¿En eso tardaron tanto?!- reclamó de nuevo

- No. Tenía asuntos pendientes con Luke... además de casarme- contestó Ben muy serio, mientras Rose y Jannah abrazaban a Rey felicitándola

- Felicidades, Almirante- dijeron al unísono Poe y Finn

- No esperes que yo te felicite sabiendo que Luke viene para acá. ¡¿No podían arreglar sus asuntos pidiéndole a él que viniera antes?!- continuaba Hux en su desesperación

- Tienes razón. Pero Rey quería conocer a los porgs, así que no tuve opción. Ahora dime, ¿dónde está Pryde?

- ¡¿Porgs?! ¡¡¿Fueron a ver porgs?!!

- ¡¿Dónde está Pryde?!

- ¡Al maldito lo tengo acorralado en la sección 75G y cada vez que mando a capturarlo pierdo vidas! ¡Tiene apoyo allí ! ¡No logro sacarlo de su cueva!- gruñó furioso

Ben no dijo nada más. Encendió su nuevo sable de luz y caminó hasta la plataforma donde hacían los anuncios a los stormtroopers. Todos los que seguían haciendo desorden huyeron de inmediato al ver que él y la Emperatriz habían vuelto. Tomó el altavoz.

- Sé que me oyes, rata inmunda. Sal de tu cueva ahora antes que vaya yo a sacarte a rastras. Estaría encantado de pagarle un dineral al stormtrooper que me traiga tu cabeza- entonces soltó el micrófono

- Ben, ¡¿qué haces?! ¡Pensé que querías que esto se solucione, no empeorarlo!- le reclamó Rey

- Pryde está trabajando para él. Lo conozco, sin amenazas no lo tendré frente a mí.

- A "él" te refieres a...

- Sí, Pryde también está en nuestra contra porque le obedece a quien nos persigue.

- Y quién sea ese ser, está muy bien escondido. No logro decifrar los códigos de su ubicación, incluso usando todas mis técnicas - le avisó su padre, colocándose a su lado- Luke ya está por llegar.

Apenas terminó de decir aquello, se escuchó un alboroto. Pronto se vislumbró la silueta de Pryde junto a unos 20 stormtrooper que lo escoltaban. Su cara en alto reflejaba lo indiferente que era para él la presencia de la Emperatriz y su Almirante. Estaba orgulloso de su caos.

Rey se enfureció al verlo. Encendió su sable de luz y corrió a su encuentro. Ya frente a él, colocó la hoja dorada fulgurante al lado de su cuello.

- ¡Dime, desgraciado! ¡¿A quién obedeces?!- exigió saber

Él se quedó en silencio. Estaba esperando que más soldados se acumularan a su alrededor, sin importar si lo apoyaban o no. Era una gran multitud. Ben también apareció a su costado, esperando la respuesta a la pregunta de Rey.

- Apoyo y obedezco al verdadero dueño de todo esto- contestó por fin

- ¡Yo soy la heredera oficial!

- Lo serías si realmente fueras una Palpatine.

Todos abrieron los ojos en asombro, sobre todo Rey. Los stormtroopers comenzaron a murmurar entre sí, mientras la joven miraba a Ben confundida. ¿Cómo es que Pryde conocía su historia? ¿Siempre supo que no era una Palpatine? ¿Él sabía sus verdaderos orígenes?

Los miembros de la Resistencia también estaban desorientados por sus declaraciones. Si aquello era verdad, el puesto de autoridad de Rey se vería gravemente afectado.

El canoso hombre se colocó las manos en el cuello, desesperado, porque no podía respirar.

- Cuenta todo lo que sabes. Di la verdad. Si no lo haces, leeré tu mente antes de partirte el cuello- lo amenazó Ben.


Joven humano, dedícame un momento de tu tiempo.

¿Cómo sabes mi nombre?

Sé más cosas de ti

Yo también sé algo sobre usted... Usted es Hego Damask, el magistrado de explotaciones Damask. Mi padre me dijo que vendría a Naboo a reunirse con Bon Tapalo para apoyar su candidatura.

¿Tu padre también te dijo que vendría a hablar contigo?

¿Qué quiere de mí ?

Creo que tenemos algo en común...

Luke Skywalker abrió repentinamente los ojos luego de esa visión. Estaba meditando dentro de la nave que le había enviado su gemela cuando la Fuerza le mostró aquella escena. Hacía años que no se conectaba de forma tan intensa a esa energía que fluye en cada ser vivo del universo. Librarse de la culpa lo llevó a querer sentir la calidez de la Luz otra vez en él, mas solo oyó aquellas voces del pasado y un mal presentimiento lo envolvió.

Le avisaron que estaban a punto de entrar al Supremacy. No hacía falta que se lo anunciaran: Luke ya sabía que habían llegado, debido a que la oscura marca de su sobrino dentro de esa nave era latente y crecía más y más... Aquello era un pésimo augurio.


¡Se viene la recta final de esta historia!

¡Comenzarán a destaparse todos los misterios!

Saludos y gracias de nuevo