Este capítulo resuelve muchas interrogantes. Espero les guste. Muchas gracias por leer y comentar.
Ben caminó rápido por los pasillos buscando a su esposa. La mezcla de emociones dentro de ella era tan grande, que hasta él mismo se abrumó por la sensación caótica. Se detuvo en medio de su búsqueda, confundido. Fue su madre quien finalmente lo encontró a él.
- ¿Qué pasó? - preguntó preocupado y ansioso a la vez.
- Luke tenía razón. La Fuerza quería mostrarles la verdad, por eso vieron a Starkiller- comenzó Leia- Tuve que esforzarme mucho. Ben, alguien le borró la memoria.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!
- No estoy segura. Sí sé que no es normal una mente tan en blanco como la de ella. Rey quiso saber más, así que indagué en otros detalles... Creo que fue suficiente por hoy: un fuerte golpe que asimilar.
- ¿Qué viste?
- A su familia. Ella nunca estuvo sola. La criaron sus padres en Jakku. La ocultaron y lo puedo entender. Ambos eran desertores del Imperio.
- Pero yo la encontré abandonaba en pleno desierto- refutó Ben
- Cariño, escúchame. Starkiller era su padre- Su hijo se le quedó mirando aturdido, así que ella continuó - Cuando decidió traicionar a su maestro y al Emperador, la piloto de su nave llamada Juno Eclipse se fue con él. Ambos me ayudaron a fundar la Rebelión.
Ben comenzó a dar vueltas en el pasillo, como un animal enjaulado. No entendía cómo no lo notó antes, cómo no cuestionó sus orígenes. Seguramente fue porque nunca quiso saber sobre su pasado para tampoco tener que hablarle del suyo...
"Yo te la di", recordó.
-Snoke me ordenó encontrarla cuando tenía 16. Él le servía a este maldito que nos persigue. Estoy seguro que fue el responsable de borrarle la memoria y después me mandó por ella- añadió furioso- ¿Dónde están sus padres?
- Ben, las edades no coinciden, ¿entiendes? Ella olvidó todo, más bien, le hicieron creer otra cosa.
- ¿A qué te refieres?
- Si sus padres son Galen Marek y Juno Eclipse, es imposible que ella sea tan joven. La diferencia entre ustedes no podría superar los 5 años. Y ellos... Galen murió hace unos 18 años en un héroe de la Rebelión. Lo conocían como un Jedi. Su madre la crió en Jakku, pero para protegerla no se quedaba con ella. Por años peleó a mi lado y jamás me dijo que tuvo una hija. Ella falleció hace 10 años, en un combate con lo que quedaba del Imperio. Te prometo, hijo, que si tan solo ella me lo hubiera contado, yo habría ido a buscar a Rey cuando Juno murió.
Ben quedó perplejo. Ahora todo cobraba sentido. Cuando la encontró tan flaca y desnutrida, sí parecía ser más pequeña. No obstante, cuando recuperó su estado de salud, se apreciaba su hermosa figura, algo que llamó la atención de muchos y que él se esforzó por proteger a base de amenazas.
¿Estás seguro que tiene 16, Ren? Parece que su cuerpo creció antes que ella.
Concéntrate en tus asuntos, permitiré que tú y tus comentarios degenerados se le acerquen.
¿Degenerados? No he dicho nada inapropiado.
¡Solo cállate y no le hables! No tienes nada que hablar con ella. ¿Entendiste?
- ¿Dónde está Rey?
- En su habitación con Jannah.
Ahora no sabía si la tristeza que lo embargaba era de él o de su mujer. Quiso averiguarlo de inmediato, dejando a su madre sin poder decirle nada más.
Cuando entró a la habitación, Jannah la estaba abrazando sentadas en la cama. Se le acercó con cuidado.
- Gracias, Jannah. Yo estaré con ella ahora.
- Sí, Señor. Ella ya está mejor, ¿cierto Rey?- la joven asintió aún con los ojos rojos por el llanto
- Llámame Ben. Intenta comunicarte con Finn para saber cómo siguen los asuntos en el Supremacy.
- Lo haré.
Ben se arrodilló ante su esposa. Tomó aquel bello rostro que adoraba con ambas manos, acariciándolo. Rey se perturbó, quería contarle, pero estaba abrumada por lo que había visto.
- Preciosa, lo sé. No te preocupes, no me cuentes ahora- la consoló - Te amo por lo que eres, por lo que fuiste capaz de hacer por mí. No me importa de dónde vienes, te querría de todos modos. Tu vida fue diferente, nunca fuiste una Palpatine. ¿Recuerdas todas las veces que me gritaste que detestabas ser su heredera?
- Sí - susurró esbozando una leve sonrisa
- Pues no lo eres. Al contrario, tienes el mejor linaje que podrías haber deseado- le sonrió también, con ojos llorosos- Tan poderosa como siempre creí - continuó mientras seguía tocando su cabello- Eres Rey Marek Eclipse.
Ella volvió a llorar, un llanto agridulce, donde se mezclaban la angustia con la esperanza.
- Ellos me amaban- logró decir, entre sollozos
- ¿Quién no te amaría, Rey?
Lo conoció siendo un tirano y, ahora, ahí estaba con su mirada llena de devoción. Hubo ocasiones en las que dudó que fueran la misma persona, así como también en su momento se cuestionó lo que sentía por él. Ben resultó ser mejor de lo que imaginó: con un carácter demasiado fuerte para algunos, pero para ella, totalmente tentador. Su contraparte emocional-pasional le fascinaba y era la que tenía ahora frente a sus ojos.
- Te juro que destruiré a ese maldito que te hizo creer que te abandonaron- añadió decidido
Ella misma quería vengarse. Quizás nunca sabría si la muerte de sus padres fue intencional o no. Sin embargo, Ben estaba ahora ahí para ella, dispuesto a todo y esa fue suficiente motivación para besarlo en los labios con anhelo.
Él se dejó llevar, disfrutando cada instante; quería unir cada pedazo de ese roto corazón, al igual que Rey había hecho con el suyo, así que la abrazó y la recostó en la cama.
- Perdón, no debí entrar- empezó a excusarse Poe, avergonzado- Pero estaba abierta la puerta.
- ¿Qué quieres?- preguntó irritado, sin siquiera darse la molestia de salir de la cama, aunque tenía ya a su mujer bajo su cuerpo. Rey agradeció para sí misma no estar desnudos aún.
- El General Hux acaba de llamar. Ya llegaron los de la Comisión al Supremacy. Desean comunicarse con usted y la Emperatriz.
- Vamos enseguida.
Todos los planetas veían la transmisión, quizás la más extensa desde aquel feliz día en que La Primera Orden desistió de sus malvados planes cuando Rey tomó el poder.
Ambos decidieron ser lo más sinceros posible ante los representantes de la Comisión Moderadora y ante todo el universo. Aquello provocó el asombro de todos, tanto por el verdadero origen de la ex Emperatriz como por lo que Ben contó sobre la nueva amenaza que ponía en peligro la paz de la galaxia.
- Necesito su apoyo. Ya voy camino a Mandalore, pero no estoy seguro de con qué me encontraré - solicitó Ben
- No podemos darle una respuesta inmediata a su petición - contestó un Kel Dor perteneciente a la Comisión - Para eso hay que informar burocráticamente a todos los planetas y cada uno debe decidir si se unirá a su causa.
- ¡No hay tiempo para eso!- gritó molesto
- Sé que ese es el protocolo original- interrumpió Leia-, pero quienes somos sensibles a la Fuerza sabemos que el quiebre hacia la Oscuridad es inminente.
- Este individuo parece ser muy poderoso- continuó Luke- Y no sabemos cuántos ejércitos tenga a su merced, quizás hasta planetas aliados.
- Eso no es posible- rebatió una humana representante de la Comisión - Todos firmaron el acuerdo de paz.
- Una cosa es firmar y otra cumplirlo- siguió el Jedi
Los cinco representantes se miraban unos a otros, murmurando inquietos, haciendo diversos gestos que demostraban el desacuerdo entre ellos mismos para tomar una decisión.
- Sea que ustedes me apoyen o no, yo iré con Ben. Llegaremos a Mandalore y le pondremos fin a esto. ¿Quién está conmigo?
La solicitud directa de Rey hizo que todos se sorprendieran, incluso su propio esposo. Hubo un breve silencio pero, poco a poco, las manos de los líderes de cada planeta se levantaron. A través de las cámaras se podía apreciar que eran cada vez más... sí, el apoyo fue absoluto, y es que aquella joven se había ganado la confianza y respeto de la gran mayoría de los líderes galácticos. No podían dudar de quien mató a Snoke y a Kylo Ren.
Tan impactados quedaron los representantes de la Comisión Moderadora que se sintieron fuera de lugar. De inmediato, Armitage comenzó a ordenar las tropas de stormtrooper con la ayuda de Finn y Jannah.
- La Resistencia también se unirá a la causa- declaró la General Organa
- General Hux, comience el trayecto a Mandalore- ordenó Ben sonriendo por su victoria. En realidad, la de su esposa.
- A sus órdenes - respondió el pelirrojo, feliz de seguir comandando el Supremacy con la ayuda de Rose.
- Admito que jamás creí ver esto: tú y tu familia cenando en paz- le comentó Rey, cepillándose el cabello frente al espejo en la habitación.
- Y yo admito que nunca creí que la tripulación te quisiera tanto después de que casi los llevas a la quiebra- se burló, mientras miraba el datapad ya recostado en la cama
- Eres un envidioso. Ellos te habrían querido también si los hubieras tratado mejor- continuaba mirándolo a través del espejo- Lo mismo con el resto del universo.
- No puedo competir contra tu encanto- reconoció aún concentrado, observando las naves que tenía disponibles para la batalla.
- ¿Será que lo heredé de mamá? Solo pude ver que fue una gran piloto. Su mirada era tan amable... Pero papá... creo que vi dolor en sus ojos, el mismo color de ojos que tengo yo.
La joven contempló de reojo a su esposo quien estaba más ocupado en sus asuntos que en escucharla. Se quedó en silencio y se metió al baño. Ben seguía recopilando información, cuando notó que ella tardaba demasiado. No se escuchaba como si se estuviera duchando.
-¿Rey? ¿Estás bien?
- Sí, déjame sola.
- ¿Qué ocurre?
- Nada. Sigue con tus asuntos.
- Son nuestros asuntos. Estaba catalogando las naves que tenemos disponibles para atacar cuando lleguemos a Mandalore.
- Aún faltan varias horas para eso. ¿Tanto te costaba escucharme?
- Escuchar ¿qué?
Un silencio profundo sumió la habitación, lo cual entendió como un craso error de su parte.
- Nada. Olvídalo.
- Rey, discúlpame. Sabes lo obsesivo que soy con estos temas. No podía dejarlo para después.
La chica salió del baño, con el ceño fruncido. No quería hablar más con él. Tomó el último texto jedi que les faltaba leer, se sentó en uno de los amplios sillones y lo empezó a hojear.
- ¿Qué haces? Eso tenemos que leerlo juntos.
- Lo que yo leo en una semana y media, tú lo haces en tres días ¿lo recuerdas?- lo criticó
- Sí, al menos en ese momento tenías mejor humor.
- Pues discúlpame por interrumpir tu vida con mi triste historia- reclamó irónica - Sigue con tus cosas, me voy de aquí - entonces se levantó hacia la salida
- ¿Qué? ¡No puedes irte!
-¡Sí puedo! Esta nave es enorme. Jannah es mi amiga, con ella sí se puede hablar- le mencionó resentida
- Jannah está ahora con Finn en el Supremacy. No los molestes.
Rey se enfureció todavía más, amurrándose en la esquina de otro sillón, tomando de nuevo el libro. Ben suspiró agotado: era demasiado estrés para el mismo día como para terminarlo peleado con ella. Había olvidado este tipo de discusiones con Rey, cuando parecía de nuevo una niña inmadura y caprichosa; aunque era verdad que no la estaba escuchando con atención.
- Si quieres hablar sobre tus padres, hazlo ahora. Estoy atento a ti.
Sin embargo, ella siguió muda en su lugar. Ben no tuvo más opción que levantarse, ir al baño y prepararse para dormir. Rey se tuvo que contener para no mirarlo mientras se sacaba la ropa antes de meterse a la cama.
- ¿No vienes?
- Estoy leyendo, ¿no ves?
- Sí, pero el libro está al revés.
Se sintió enormente estúpida. Lo cerró con rapidez y se levantó, evadiendo su cara. Abrió los armarios para notar que había mandado todo a lavar, menos unos camisones negros que tenía guardados, lo poco que dejó de lo que Kylo Ren compraba para ella, además de algunos vestidos. Tomó uno y se lo fue a poner al baño. Ben la miraba curioso, quería saber qué tramaba. Pero ella no tramaba nada. Salió del baño avergonzada, olvidando dónde había dejado la bata.
- Ni creas que uso esto para provocarte. Que tú me los compraras solo me confirma que lo hacías porque te querías recrear la vista conmigo y yo jamás hubiera accedido a hacerlo, ¿me oyes? Prefiero mis pijamas mil veces antes que esto tan incómodo.
No obstante, aquello no era un camisón, por más que ella en su ignorancia creyera que sí. ¿Quién le había comprado eso? Ben juraba haberlo visto, pero no comprarlo junto a lo demás que encargaba para ella. ¿O acaso en la lista digital sí salía seleccionado? Nunca revisó el recibo de las compras o quizás venía de regalo. Como fuera, él no era el responsable; no de manera consciente y ya era muy tarde para pensar en esas cosas. El ardor en su entrepierna por verla vestida así le estaba nublando la razón.
- Yo no lo compré a propósito, en serio, pero te queda perfecto- comentó con su voz grave y pupilas notablemente dilatadas.
- Voy a comprar más de los que me gustan y no usaré esto negro nunca más. Además se trasluce casi todo, ¿cómo se supone que esto quita el frío de noche?
- Ven aquí a terminar lo que comenzamos esta tarde.
- ¡No! Sigo molesta contigo- se cruzó de brazos, aunque eso poco tapaba lo traslúcido del encaje oscuro
- Entonces haré algo para que olvides tu enojo.
El hombre se levantó de la cama con solo su ropa interior puesta. Rey se sintió como una presa e intentó evadirlo, pero la atrapó por la espalda.
- Sé que debí escucharte, lo lamento. No me pidas que te suelte ahora- le susurró al oído, a la vez que acariciaba sus pechos sobre la fina tela
- Haré que me ruegues- soltó de forma altanera
El hombre rió un poco ante el desafío de su esposa.
- No, preciosa. Tú me rogarás para que explote de nuevo dentro de ti- la sentenció, haciéndola jadear al sentir el trayecto de sus manos por su cadera
- Ben... es que... era importante...- pudo modular con cierta tristeza
Después de aquel comentario, él se detuvo. Prefirió tomarla en brazos y meterla a la cama. Apagó la luz y acarició su rostro en las sombras.
- Entonces dímelo - pidió en voz baja
- Entre todos los recuerdos que vi, estaba mi madre con su rubia cabellera tomada en un moño, tenía lindos ojos azules, me contaba sobre cómo se conoció con papá: que él era un sith y ella la piloto de su nave personal. Cuando él decidió unirse a la Rebelión, ella también lo hizo. Ambos traicionaron al Imperio.
- Mi madre me contó que los persiguieron mucho por eso.
- Sí. Ellos se amaban. Mamá me decía que las circunstancias llevaron a mi padre a ser así, que en realidad estaba lleno de Luz... como tú.
Ben se mantuvo en silencio, procesando la información. Algo se removió dentro de él. Recordó la visión de Starkiller, aquel hombre tan frío era como ver un reflejo de lo que él mismo pretendía ser.
- Gracias por no rendirte, por no temer enfrentarme. Jamás me tuviste miedo y eso en un principio me parecía tan irritante...
- No lo tuve porque podía sentirlo: no querías estar lejos de mi. El problema era que tu ambición en ocasiones fue más grande que nosotros- lamentó en un susurro
- Perdóname - la abrazó cariñosamente, como si con ese gesto pudiera borrar el dolor que le causó
- Ya lo hice- respondió en aquel silencio, recorriendo con sus manos su enorme espalda y suave cabello- Sí admito que me hubiera escapado antes de aquí si no fueras tan atractivo.
Aquella frase provocó risas en ambos. Atrevidamente Ben se volteó sobre ella. Besó su boca para saciar los intensos deseos que tenía latentes, buscando con sus dedos el borde de esa ropa interior que se estaba volviendo un obstáculo entre ambos. Y ella cedía a cada capricho que él tenía en la cama, sí... siempre supo que caería enamorada de Ben Solo el día que Kylo Ren desapareciera. Porque él era esa mezcla extraña entre el bien y el mal; quizás ella también lo era. Ahora comprendía que eso era la Diada: el equilibrio perfecto entre la Luz y la Oscuridad.
Sin embargo no era momento de pensar en eso. Ahora había un solo sentimiento que los unía en cuerpo, corazón y mente: el amor, la más pura base de la redención.
Cuando creé este fic lo hice con el fin de hacerlo una realidad alterna donde Rey tuviera otros padres y donde ella si hubiera sido amada. La relación romántica entre Starkiller y Juno Eclipse es canon en el videojuego, aunque ahí muere antes de que se concrete (otra tragedia). En esta realidad, él sobrevivió y tuvieron familia.
¡Se vienen los capítulos finales!
Saludos a todos!
