Puede nacer en cualquier lugar
En el último lugar que esperarías
De una manera que nunca soñaste
Puede crecer de la nada
Y florecer en un segundo
Una sola mirada es todo lo que necesita
Para entrar en ti
Invadiendo cada pensamiento
Y cada latido del corazón
Puede hacerte gritar
Y puede dejarte sin palabras
Puede destrozar tu mundo o atarte para siempre
Puede crecer en la Oscuridad,
Porque tiene Luz propia
Convierte una maldición... en un beso
Estaba buscando su ropa cuando se encontró con aquel papel arrugado en el fondo del armario. Quedó ensimismada con cada palabra, sin entender porqué algo tan bello estaba tirado como basura. ¿En qué momento lo escribió? ¿Por qué lo desechó?
Lo miró en silencio... él aún dormitaba entre las sábanas, aunque ya era tarde según su horario habitual. Ella se despertó como de costumbre, pero quiso dejarlo descansar más.
Volvió a observar el papel... sí, era su letra. Su perfecta caligrafía era inconfundible. Fue como si por un instante sintiera que hablaba de... de esa emoción que los embriagaba cada noche, donde cada beso y recorrido de sus dedos les hacía despertar lo mismo que negaron por años. Su bajo vientre se acordaba de cada detalle y le hacía desesperarse por querer sentirlo de nuevo.
Sospechaba que a él le pasaba igual. De hecho, ese juego de "te haré rogar" durante la madrugada se les salió de control. Excitarse sin consumar el acto se les hizo insoportable para ambos y a la vez ninguno quería "perder"... hasta que en su euforia dejó de espaldas al colchón a su esposo para adueñarse de su entrepierna. Recordó ese gemido de alivio al sentirlo por fin firme y completo dentro de ella.
No podía coordinar ningún pensamiento mientras lo hacía objeto de sus deseos. Quizás él tampoco. Parecía que toda la sangre se les iba a las caderas y ellos cedían a la placentera experiencia, una y otra vez... llegando a sus propios límites. Un límite que él quiso traspasar tomando firme los glúteos de la joven para profundizar el movimiento y acelerarlo, más intenso y a su antojo, hasta que los dos perdieran la cordura por completo...
Se estremeció con solo evocar esos íntimos momentos. Ben aún dormía y ella todavía con la bata puesta decidió terminar de escribir aquello que parecía una poesía. Para Rey, estaba incompleto.
Tiempo después el almirante de la Nueva Primera Orden abrió los ojos aturdido porque no lograba encontrar a su otra mitad en la cama.
- ¿Rey? ¿Qué haces? ¿Qué hora es?- preguntó mirando hacia el escritorio, entrecerrando los ojos
- Bastante tarde. Creo que te agoté demasiado anoche- se volteó risueña
Ben sonrió satisfecho. De verdad se la pasaba muy bien con ella, demasiado "bien", y ahora que la chica había tomado confianza, era mucho más atrevida y coqueta en la cama... pero él seguía siendo su perdición. Lo admitiera o no, él había ganado la "apuesta". Cómo le fascinaba escucharla delirar por su causa.
-¡Ben! ¡Ya basta!- se sonrojó al percibir sus pensamientos
- Tú empezaste- se defendió - Yo te iba a decir que nos apuráramos. Hoy quiero que entrenemos.
- ¿Y cuándo leeremos el texto jedi pendiente?
- ¿Cuál texto? ¿El que intentaste leer al revés?
- Mira cómo me río, Ben- contestó molesta, provocando las carcajadas de su esposo
- Después del entrenamiento- logró decir cuando se calmó
- ¿Siempre te gustó escribir?Recuerdo que al principio encontraba extraño que te encerraras solo tanto tiempo.
- ¿Por qué preguntas eso ahora?- la miró intrigado mientras se colocaba ropa cómoda
- Encontré esto. Lo terminé por ti- le acercó el papel
Ben lo tomó y comenzó a leerlo.
- Creí que lo había roto- murmuró confundido- No me llevé ningún escrito al Supremacy cuando maté a Snoke.
- ¿Por qué lo romperías? ¿Por no querer aceptarlo?
El joven bajó la mirada de nuevo. Recién leería lo que Rey agregó:
Puede hacerte mejor
Puede cambiarte lentamente
Te da todo lo que quieres,
Sin pedir nada a cambio.
En un abrir y cerrar de ojos...
En la insinuación de una sonrisa...
En la forma en que me dices adiós
Y cada vez que me encuentras.
El amor te ahoga en lágrimas
Y luego prende fuego a tu corazón.
El amor no tiene miedo,
el amor no tiene razón.
Toma mi mano,borremos el dolor para siempre.
El amor nunca se equivoca.
- Disculpa mi letra. Ambos sabemos que es horrible- comentó la chica, algo nerviosa debido a que él no decía nada.
Ben no pudo evitar sonreír con ese comentario porque era cierto. Su letra era tan fea... se lo dijo miles de veces cuando llegó y nunca, nunca, a pesar de todos los ejercicios de caligrafía que le dio, pudo mejorarla.
- Quedó perfecto. Ahora está completo- la observó emocionado- Y es verdad, no quería aceptarlo en ese momento.
- Aceptar ¿qué?
- Que me había enamorado de ti- la abrazó con devoción - Porque amar no es propio de un usuario del Lado Oscuro, tampoco de un Jedi...
- Es propio en nosotros y nadie nos quitará eso- se aferró a su esposo- No me importa nada más. Sé que tienes miedo, Ben, puedo sentirlo- el joven se incomodó con lo que ella decía - No sé todo lo que te ha dicho ese maldito, pero lo venceremos juntos. No me apartes de ti en esta batalla, como lo hacías antes.
- No quiero apartarte, es solo que... recién estamos empezando nuestra vida como pareja y a veces pienso que debí hacerte caso y huir juntos hace tanto. Soy un idiota porque yo lo sabía... sabía que ya no podía vivir sin ti- suspiró angustiado.
-Donde vamos ahora... él es, ¿verdad? ¿El que siempre te habló desde pequeño?- Ben asintió moviendo el rostro en su cuello - No le creas. Él siempre te mintió y sigue haciéndolo. Vamos a estar bien... y gracias por el poema. Es un hermoso regalo de bodas- le sonrió - Aunque lo encontré arrugado en el piso del armario.
- Discúlpame por eso. No debí intentar destruir lo que sentía por ti.
- Al menos esto me halaga. Siempre fui relevante en tu vida, me lo dijeras o no- cruzó sus brazos detrás del cuello del joven
- Sigue tentándome Rey y ninguno de los dos saldrá de esta habitación hasta la hora del almuerzo- murmuró frente a sus labios
- Aceptaría tu propuesta, pero tú mismo me dijiste que debemos entrenar- respondió en broma
- No te dije qué íbamos a entrenar- besó su cuello haciendole cosquillas
- ¡Ben! ¡Tu familia ya nos debe estar esperando hace mucho!- intentó zafarse de sus besos
- Está bien, perdóname por amarte tanto- se burló, soltándola y lanzándole varios trajes de entrenamiento- Elige uno.
Ben llevaba una polera de ejercicios y un pantalón negro suelto. Así, tal cual se vestía cuando ella lo empezó a espiar a los 17... a sus supuestos 17 ya que ahora entendía que tenía más edad, lo cual no la hizo sentir más vieja, al contrario, ahora se alegraba de no estar en tanta desventaja con él. Indagar en sus recuerdos le hizo comprender que llegó a la Primera Orden realmente a los 21, que había perdido la memoria a los 16, cuando murió su madre, creyendo que fue carroñera y huérfana toda su vida... 5 años viviendo engañada en el desierto, los cuales parecieron una eternidad.
- Si hubiera sabido que tenías 21 cuando te encontré, me habría casado de inmediato contigo- comentó a sus pensamientos mientras la observaba vestirse
- Y yo no hubiera aceptado, Ben. Seguías siendo Kylo Ren. Y en ese entonces me tratabas mal- le criticó
- Porque creí que eras una niña.
- Eso no es excusa. Con cada palabra o actitud te vanagloriabas frente a mí, para sentirte superior. Eras tan arrogante...- se colocó frente a él ya lista para salir- Tal vez todavía lo eres y por eso piensas que te habría dicho que sí sin conocernos- continuó sarcástica
- De todas formas me amas- le cedió el paso hacia el pasillo, con su sonrisa ladina
- Tan engreído como siempre- rodó los ojos la castaña, adelantándose a él, escuchando la risa de su esposo a sus espaldas.
El desayuno fue algo extraño, sobretodo para Ben. Su esposa no paraba de hablar con Luke sobre lo que habían leído en los textos jedi. Él le mencionó que en Ahch- To tenía más por si algún día los quería leer. Ella se emocionó tanto con esa noticia, que sus ojos brillaban de estusiasmo. El jedi se ofreció a enseñarle algunas técnicas para meditar y conectarse mejor con el lado luminoso. Rey tenía la ilusión que si lo hacía bien, lograría ver a su padre otra vez. Ben se mantenía callado: los celos hacia los pasados pretendientes de Rey no eran nada comparado a sentirse desplazado por su tío. Él había sido su único maestro... pero ahora ella quería aprender otras cosas y estaba bien. Por más que trató de enseñarle lo mejor posible, aún le faltaba mucho por aprender.
- ¿Te molesta si entreno yo primero con ella, Ben?
Él negó con la cabeza, en respuesta a Luke. Rey sonrió dichosa. Se levantaron de la mesa y fueron a la sala de entrenamiento. Ben se quedó junto a la mesa con sus padres.
- ¿Estás bien, cariño?
- Sí, madre- contestó serio, sin levantar la mirada
- Algo te preocupa. ¿Qué es? Puedes confiar en nosotros- insistió Leia, con delicadeza
-Es... es que pasé tantos años en la Oscuridad... no sé si le enseñé bien a Rey sobre la Fuerza. Nunca la llevé por el Lado Oscuro pero tampoco le pregunté qué rumbo quería seguir. Le enseñé algo, más bien, neutro.
- Quizás eso fue beneficioso. Le enseñó a ser más equilibrada- acotó su padre para animarlo, aunque poco entendía de esos temas
- Puede ser. En ese momento no sabía que el propósito que ella tendría sería tan importante ni que yo estaría involucrado en eso.
- ¿De qué hablas?- preguntó Han, directamente- Siempre supiste que sería Emperatriz.
- No me refiero al ámbito politico. Ella y yo... Somos una Diada de la Fuerza, de nosotros depende el balance entre la Luz y la Oscuridad. Y temo que si no lo logramos sea por mi culpa, porque no le enseñé bien- apoyaba los codos en la mesa, sujetándose la cabeza con las manos. ¿De dónde salió de pronto tanta angustia?
- Ben, no te compares con Luke- añadió su madre, sentándose a su lado- No porque Rey quiera entrenar con él significa que tú lo hiciste mal. Él me explicó sobre el significado de la Diada y sin duda ustedes tienen esa conexión única. Es un privilegio muy grande y entiendo que te sientas abrumado por esa responsabilidad, pero sé que juntos lo solucionarán. Ustedes se aman y no hay sentimiento más poderoso que ese- terminó tomándole la mano para consolarlo
- Gracias- la observó detenidamente, sintiendo la calidez en su mano y otra caricia en su mejilla. En ese momento se dio cuenta de cuánto extrañaba ser animado por sus más cercanos. Se fortaleció al sentirse amado... Confiaban en él.
- Tengo una sorpresa para ti- interrumpió el silencio su padre, levantándose de la mesa- Acompáñame, alguien te está esperando en el hangar.
Todos sus sentimientos negativos desaparecieron luego de esa conversación. Le siguió el paso rápido a su padre, ansioso por la supuesta sorpresa. Entonces Ben vio una nave estacionada al costado del Halcón Milenario. Miró intrigado a Han porque no la reconoció. La compuerta se abrió y un gruñido ensordecedor hizo eco en el lugar.
Ben se paralizó. Por aquel wookiee no pasaban los años y su grito de alegría expresaba por completo su sentir al ver de nuevo al hijo de su mejor amigo. Corrió hacia él abrazándolo con todas sus fuerzas. El joven temió que le fuera a partir la espalda... sí, era ese mismo gesto cariñoso que lo hacía sentir como un niño pequeño.
- También te extrañé, Chewbacca- logró modular, casi sin oxígeno
Quería decirle tantas cosas, sin embargo el wookiee no lo dejó. Chewie mencionó que le bastaba con lo que Han le había contado para perdonarlo y que ahora venía a ayudarlo. Entre los tres empezaron a planear el ataque a Mandalore mientras Rey entrenaba con Luke. Han y Leia anunciaron a la Resistencia los planes a seguir, mientras que Ben se contactó con Hux para hablar sobre lo mismo, dando órdenes exactas a Finn y Jannah con respecto al ataque que realizarían los stormtroopers. Faltaban 10 horas para llegar al planeta y el más joven de los Skywalker estaba más tenso que nunca.
Llegó a la sala de entrenamiento. Se quedó de pie contemplándola: era tan hábil como bella. Sintió la Fuerza recorrer por Rey de manera tan natural, tan brillante y luminosa...
- ¡Ben! ¡Únete! ¡Entrenemos los tres!- exclamó Rey, agitada por el ejercicio
- Estoy bien aquí, mirándote - le sonrió
- ¡Vamos! ¡También quiero pelear contigo! ¡Así tengo dos oponentes!
- No lo obligues, niña. Yo soy más fuerte que él. No quiere que lo veas perder- comentó Luke
- ¿De dónde sacaste eso?- inquirió molesto, encendiendo su sable de luz
- Y así es como se le invita a pelear- le susurró a Rey, haciéndole un guiño. La joven soltó una risita cómplice - ¡Demuéstrale a tu esposa lo contrario!- le gritó a su sobrino.
Los dos blandeaban sus espadas listos para empezar.
- ¡Entonces yo seré del equipo de Luke!- se puso Rey al lado del jedi
- Lamentarás elegir al equipo perdedor- se burló su esposo.
- Lo altanero lo heredó de Han- lo excusó Luke- No te imaginas los problemas que tuve con él en la Academia por lo mismo- le contó a la castaña
- ¿Qué problemas?- quiso saber Rey
Ben se lanzó al ataque. Por ningún motivo quería que su tío le contara a su mujer sus "berriches de adolescente" y el mejor método para mantenerlo callado era distrayéndolo en batalla. Rey finalmente se alejó, observando asombrada el nivel de pelea de ambos.
- Te estás poniendo lento, viejo- sus rostros se alumbraban por las fulgurantes hojas de sus sables cruzados
- No te preocupes. Te dejaré ganar para que tu esposa no se decepcione de ti.
- Eres un...- susurró enrabiado
- Te pasa por llamarme viejo.
- ¿Y qué vas a hacer al respecto, "viejo"?
Las mitades no pueden morir por separado.Uno no puede partir mientras el otro todavía está vivo. Si esto llegase a ocurrir, el balance en la Fuerza se quiebra porque solo la mitad de esta gran fuerza cósmica existente queda en el plano terrenal.
Ben seguía sin entender del todo lo que decía el último texto jedi. Rey estaba tan cansada del entrenamiento que se quedó dormida sobre él, otra vez, cuando iban en la mitad. Supuso que era porque aquel sofá era demasiado confortable.
Hace demasiados años que no peleaba tan aguerridamente contra alguien. Luke sí estaba viejo pero era envidiable su vitalidad y precisión en batalla. Ben conocía a la perfección su estilo de combate y aún así no dejaba de sorprenderlo. El Jedi detuvo la batalla después de casi una hora estándar, porque percibió que su sobrino no iba a detenerse hasta ganar. Un empate no lo dejó muy conforme...
Por fin terminó de leer. Tenía muchas dudas al respecto. No obstante, tendría que esperar para hallar las respuestas. Necesitaba descansar un poco.
De lo que sí estaba seguro era que protegería hasta el final a su otra mitad... que si en ellos estaba la fuente de la vida misma, entonces también estaría su contraparte: la base de la muerte y destrucción absoluta. En eso meditaba cuando cerró los ojos.
Se viene la batalla en Mandalore!!!
¿Quién los estará esperando allí?
Se vienen los últimos capítulos
Este capítulo tiene partes de la canción "Love Exist", versión de Amy Lee (hay otra versión de la autora original que es francesa).
Muchas gracias por leer y comentar :)
