Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto.
Rating: Capítulo con rating M
Advertencia: En este capítulo se seguirá tensando la cuerda del destino. Violencia gráfica, muertes y mucha sangre.
Se recomienda discreción al lector.
"Alguien llame a la ambulancia.
Aquí va a haber un accidente
Vengo en infrarrojo,
No hay donde puedas correr a esconderte
Porque puedo ver en la oscuridad
Vengo en infrarrojo,
Olvídate de correr, te encontraré"
Infra-red / Placebo
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IX
El dilema del Hokage
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9 meses fuera de Konoha
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Tenten sintió su brazo derecho arder, pero a pesar de que todo estaba a oscuras, escuchaba el ruido de voces y risas, como si estuviera en un restaurante o un bar. Pero cuando abrió sus ojos, estaba en una cama bastante sencilla y con otra a su lado, donde descansaba Rock Lee.
— Déjalos aquí hasta que vengan sus compañeros. — la voz de Shino se escuchó en el pasillo, por lo que Tenten se acercó sigilosamente a la puerta para escuchar mejor. Unos pasos se alejaron y el joven volvió a hablar. — Me llevaré a Kiba conmigo, lograré que regrese en sí.
— No puedo creer que Akamaru esté muerto... — esa era la voz de Hinata. — Debí ser más precavida... pero es que supo esconderse en el punto ciego de mi Byakugan... por mi culpa Akamaru se fue...
— Nada de eso, mis insectos me contaron todo, ese hombre usó un jutsu de teletransportación y te envenenó, pero no solo eso, te golpeó en la nuca para dejarte inconsciente, no había manera en que lo previnieras. — los pasos de ellos dos se acercaron al cuarto, por lo que Tenten corrió de regreso a su cama y fingió dormir. — Pero esto es un problema, Konoha vendrá y tenemos que desaparecer. — la puerta se abrió y una tenue luz del pasillo entró. — Sé que estás despierta, Tenten.
La chica sonrió brevemente y se sentó en la cama.
— ¿Qué sucedió con Akamaru? — preguntó la chica, ahora no usaba sus característicos chonguitos, Hinata se los deshizo para que pudiera descansar mejor.
— Recibió un ataque que iba dirigido a Kiba, murió poco después.
Un nudo se formó en la garganta de la chica.
— Lo lamento.
— Shino dice que vienes de parte del nuevo Hokage, ¿Cómo sabemos que no mientes? — preguntó Hinata, se veía muy pálida y Tenten pensó que parecía un fantasma en medio de esa habitación.
— Kakashi-sama no cree en lo que sus clanes dicen, pero tampoco puede probar lo contrario, por eso los está buscando.
Shino llegó hasta la chica y una pequeña nube roja voló frente a ella.
— Te diremos lo que pasó pero no volveremos. — dictaminó Shino. Kiba había sido fuerte hasta ese momento, él solo sacó adelante al equipo, les consiguió un sitio decente para vivir y dinero suficiente para preparar su asalto a Konoha, pero ahora el chico estaba destrozado y en un estado de ausencia ante la pérdida de su compañero canino. Así que era turno de Shino de cuidar por los intereses de los tres y ser fuerte por ellos.
— Supongo que debería bastar por el momento. — Tenten miró a Lee y se mostró preocupada. — ¿Está bien?
— Aquel hombre aplicó un jutsu para drenar chakra, si Lee hubiera sido un ninja cuyo cuerpo dependiera mucho más del chakra, seguro habría muerto, pero no fue así, solo está agotado, un poco de sueño le ayudará a estar de pie de nuevo.
Tenten quedó sorprendida por el diagnóstico, según lo que recordaba es que Hinata era la ninja médico de ese grupo, no Shino.
— Nuestros clanes aplicaron la ley de Shitsubou sobre nosotros para conseguir sus fines egoístas... — el chico usó un poco las manos para hablar. — A Hinata la obligaron a tener un hijo puro para su clan. — la chica bajó la cabeza con vergüenza. — A Kiba le iba a suceder lo mismo ante la escasez de hombres en su clan y como castigo por tratar de defender a su madre en la ceremonia de sucesión. — hizo una breve pausa y continuó. — A mi me usaron como una especie de incubadora de insectos bastantes raros que iban a devorar cada centímetro de mi.
La nube de insectos regresó a Shino y Tenten no pudo más que sentirse horrorizada por sus palabras.
— ¿Así que su sensei Kurenai fue por ustedes? — la chica era muy lista y pudo atar los cabos en su cabeza.
— Sí, ella nos salvó y mi padre la mató. — respondió Hinata con voz rasposa, esos recuerdos aún pesaban.
— ¿Y la quinta? Dicen que tú, Shino...
— La quinta nos ayudó también, si creen que yo la maté, seguro fue alguien de mi clan, la única persona a la que ataqué fue a Sasuke Uchiha.
Todos se quedaron en silencio, aquello era demasiada información.
— Le hemos pedido al dueño de este bar que les dé alojamiento, fue lo más cercano que encontramos. — Shino continuó. — Escribe a Konoha y diles que vengan por ustedes.
— ¿A donde irán?
— Esta noche nos marcharemos Kiba y yo al país del Hierro, Hinata al país de las olas. — Shino sabía que no se moverían de ese lugar por la condición de Kiba, pero debían dar pistas falsas.
La ninja de Konoha miró a su antiguos compañeros del colegio y negó.
— Hokage-sama los ayudará, no se vayan.
Hinata negó.
— Ya no hay camino de vuelta, Tenten, ya no somos shinobis de la hoja y tenemos asuntos pendientes.
— Antes de irnos a la guerra... Neji nos pidió a Lee y a mi que cuidáramos de ti, Hinata-chan... ¿Qué cuentas le daremos cuando lo volvamos a ver?
La peliazul sonrió con tristeza.
— Él entenderá, además... hemos hecho muchas cosas malas, solo olvídennos.
La habitación se quedó en silencio, solo adornado con las respiraciones pacíficas de Lee y los cuchicheos de la parte baja de la casa.
— Mirai... — empezó a decir Tenten, ganando la atención de los dos. — Ella está bien bajo el cuidado de Shikamaru... pero una vez oí que Naruto le dijo a Lee que siempre preguntaba por ustedes, pero... — dudo si seguir hablando, en esos momentos sentía mucha pena y compasión por sus antiguos compañeros. — Shikamaru quiere cazarlos, está cegado por el dolor y no atiende a razones, el Hokage trata de contenerlo pero ya saben, es muy listo.
Shino miró a Hinata, quien asintió.
— Gracias, tendremos cuidado. — dijo Hinata con suavidad.
— Debemos marcharnos, duerman con calma.
Cuando la puerta volvió a cerrarse, la habitación volvió a quedar en penumbras y Tenten apretó los puños.
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Algunas horas después, cuando ya había amanecido, Takeda Ryu mandó a Koichi al sótano de la cocina a contar todos los víveres, no quería que su hijo viera a los ninjas que estaban por llegar. Él no era tonto, poco después de empezar a trabajar para Genji-sama y conocer a sus dos amigos y a su perro gigante, supo que algo no estaba bien, pero la chica siempre era amable con Koichi y este parecía apreciarlos. No hizo preguntas y los dejó hacer sus cosas, aunque era imposible para él no ver algunas cosas que Genji-sama conseguía para ellos, como libros de medicina o los sacos con carne que nunca se atrevió a revisar.
Lo único que sabía es que tenía un empleo en un bar, donde podría vivir en paz junto a su hijo y retribuyendo el hecho de que Genji-sama le había salvado la vida. Además, hace un mes que Genji-sama le había dicho que sus amigos se irían y que eventualmente él también lo haría, dejándole ese lugar a él. Siendo honestos no quiso preguntar razones, y aceptó porque estaba bastante cómodo ahí.
Sin embargo, aquella noche cuando el bar apenas iba a abrir, llegaron los dos amigos de Genji-sama y le pidieron que diera asilo a dos ninjas heridos de Konoha. Volvió a no preguntar nada y solo atinó a dejarlos en la parte de arriba, pero al amanecer y escuchar unos golpes en la puerta principal, mandó a su hijo a un sitio seguro y atendió el llamado.
— ¿Dónde están los shinobis de Konoha? — preguntó Yamato al amable hombre que le abrió la puerta de un bar. En cuanto llegaron a la zona donde colindaban el país del guego, el país de la tierra y el país del agua, comenzaron a buscar rastros de Tenten y Lee, pero nada hasta que un viejo arriero les dijo que vio a dos ninjas en el bar que estaba más delante.
Yamato se dio prisa en llegar al lugar indicado, seguido de Sasuke y Gai, a quienes Ryu dejó pasar a la parte superior y donde encontraron a Rock Lee y a Tenten durmiendo en una de las habitaciones de la parte superior de la casa.
— ¿Cómo llegaron aquí? — preguntó Sasuke al hombre mientras Yamato analizaba el lugar y Gai revisaba el estado de sus estudiantes.
— Un par de viajeros tocaron la puerta cerca del atardecer, yo estaba a punto de abrir el negocio pero uno de ellos me pidió que cuidara de estas personas, me dio un poco de dinero y se marcharon poco después.
— ¿Dijeron a donde iban? — preguntó Yamato pero Sasuke sentía que algo no estaba bien en ese lugar, era como un presentimiento.
— Dijeron que era del país del hierro y que iban de regreso a su hogar cuando encontraron a estos ninjas inconscientes en el piso.
— ¿Quién trató sus heridas? — preguntó Gai al notar que fueron tratadas con chakra y plantas medicinales las quemaduras de Tenten.
— ¿Sensei? — murmuró la chica al despertar y entonces todo sus recuerdos la golpearon. — Vi al equipo ocho.
Yamato, Sasuke y Gai se tensaron.
— ¿Vio a los sujetos que los trajeron? — preguntó Yamato al hombre, quien miró a la chica y negó.
— Estaba muy oscuro y no vi bien, lo siento.
Sasuke chasqueó la lengua y usó su sharingan para indagar en la mente del hombre. Efectivamente en los recuerdos de anoche solo se podían ver dos siluetas cubiertas de pie a cabeza, el hombre no mentía.
— ¿Puede darnos un momento de privacidad? — preguntó Gai al hombre, quien asintió y se marchó, ajeno a la introspección que Sasuke había hecho en su cabeza.
— El hombre no miente. — respondió Sasuke.
— ¿Te dijeron algo? — preguntó Yamato al sentarse junto a la chica.
Ella asintió.
— Me lo contaron todo, debo ir con Hokage-sama.
Gai y Yamato intercambiaron una mirada, pero Sasuke volvió a chasquear la lengua.
— ¿Qué hay con el otro sujeto? — preguntó Sasuke refiriéndose a Lee. — ¿Pelearon?
— Sí, pero con un sujeto que nunca habíamos visto... él estaba atacando a Hinata.
Los tres enviados del Hokage se tensaron.
— ¿Cazarrecompensas?
— No estoy segura, solo dijo algo sobre querer el Byakugan... — la chica miró a su amigo de traje verde. — Shino me dijo que le aplicaron un jutsu de drenaje de chakra.
— Un jutsu así agotaría a cualquiera, supongo que dormirá algunos días. — murmuró con tristeza Gai al ver a su alumno favorito dormir plácidamente.
— Dame el informe, se lo daré a Kakashi. — dijo Sasuke con seriedad.
Pero Tenten negó con la cabeza.
— Solo le informaré a Hokage-sama.
Yamato frunció el ceño, ¿Por qué Sasuke le pedía el informe a Tenten? Las órdenes de Kakashi fueron que cualquier cosa que se supiera del equipo ocho tenía que ser informada directamente a él, sin intermediarios ni evidencia... a menos que... sí, Sasuke no estuvo presente en la última reunión donde se trató ese tema, lo que significaba que no era alguien en quien Kakashi confiara para lidiar con este problema. Ahora que lo pensaba tampoco Naruto estuvo estuvo en esa reunión, solo tres ANBU, Gai, Genma, Lee, Tenten y él mismo. Sólo ocho personas estaban trabajando en encontrar al equipo ocho.
— Hay que buscar en los alrededores, Gai y Sasuke, vayan a revisar, si estuvieron aquí deben estar cerca aún si su camino es el país del hierro. Yo llevaré a Lee y a Tenten de regreso a la aldea... ¿puedes caminar?
— Sí, capitán Yamato.
— Tsk. — y Sasuke desapareció en un segundo.
— No le quites los ojos de encima, tengo un mal presentimiento con Sasuke. — Gai asintió ante las palabras de Yamato.
— ¿Qué hacemos si los encontramos?
— Llévenlos con vida al cuartel ANBU, usen los caminos subterráneos secretos.
Gai-sensei asintió, a pesar de que nunca perteneció a ANBU conocía a la perfección esos caminos, pues a veces llegó a espiar a Kakashi cuando éran jóvenes y así descubrió que estaba trabajando para ANBU.
Por otro lado, Sasuke invocó a un cuervo negro para mandar un mensaje con una simple palabra, Tenten.
— ¿Qué enviaste, Sasuke? — preguntó Gai cuando el cuervo desaparecía.
— Avisé a Kakashi que encontramos a tu equipo. — Gai frunció el ceño.
— Es mentira porque Yamato lo hizo cuando estábamos llegando, Kakashi ordenó que nadie podía saber nada de esta misión, ¿A quién escribiste?
Sasuke sonrió sarcástico.
— ¿Tiene algo de malo que le escriba a Sakura? — preguntó con cinismo.
Gai sonrió al parecer había encontrado al informante que Kakashi buscaba.
— Le di órdenes a Ibiki de iniciar con el entrenamiento de Ino, necesito que esté ocupada y lo suficientemente cansada para seguir robando información. — dijo Kakashi hace unos días.
— ¿Por qué no solo los sacas de la torre? Solo son unos niños.
— Ojalá fuera tan fácil, sabes que solo Ino es capaz de suplir el lugar de Inoichi en el departamento de inteligencia a largo plazo, además que Chouji está cubriendo todas las misiones que puede para que sus amigos puedan estar en casa con Mirai... Mucho menos puedo deshacerme de Shikamaru, si será el futuro consejero de Naruto necesito que esté listo.
Gai se rascó la cabeza.
— Me pregunto... ¿Shikamaru tiene que ser el consejero de Naruto? Creo que está demostrando bastante inmadurez al embarcarse en una venganza personal... No es como que no me importe lo sucedido con Kurenai y Tsunade, es solo que pienso que Hinata-chan no sería capaz de algo así...
Kakashi bajó el documento que estaba leyendo.
— No podemos partir de prejuicios, ambos sabemos que cuando la vida está en peligro podemos hacer locuras, pero entiendo tu punto, por eso necesito encontrarlos y saber quién mató a Kurenai y a la quinta... y sobre Shikamaru, Yoshino misma me pidió que sacara a Shikamaru de la torre pero no sé cómo Hiashi Hyuuga se enteró de que planeaba hacerlo y amenazó con una barrera económica si destituía al chico.
— ¿Así que a parte de su inteligencia, Shikamaru posee conexiones políticas? Amigo, a estas alturas deberías dar gracias de que Sasuke no fuera tan brillante como Shikamaru cuando se marchó con Orochimaru.
El rostro agotado del peligris conmovió al pelinegro.
— Me preocupa más saber cómo Hiashi supo que pensaba nombrar a otro consejero para Naruto, pienso que Sai sería un buen remplazo.
— No lo sé, tengo entendido que Sai está saliendo con Ino, no puedes descartar que los ayude.
Kakashi suspiró cansado.
— ¿Por qué todo este problema me está obligando a elegir entre mis camaradas? Esto está causando demasiadas divisiones en la torre.
— Sería más fácil si tan solo los añadieras al libro bingo y ya, o deja que Shikamaru se haga cargo, recuperarías su confianza.
El peligris chasqueó la lengua.
— Esto se está saliendo de mis manos, ¿Debería tratar de salvar a un repudiado equipo ocho a cambio de perder la lealtad del mejor consejero que podría dejar para Naruto cuando sea Hokage? ¿O le doy todas las facultades a Shikamaru para que descargue su rabia sobre tres chicos que nadie sabe qué hicieron realmente?
Gai suspiró, el dilema del Hokage era demasiado grande.
— El tercero los abandonaría, siempre decía que el bienestar de la aldea es primero. Pero tu no eres el tercero y lo más probable es que Naruto tampoco los quisiera abandonar. — Gai se estiró y se puso de pie. — Bueno, lo primero será encontrar al espía que tienes en tu equipo, me haré cargo, Yamato y Pakkun ya tienen demasiado con sus misiones de rastreo.
— Te lo agradezco, Gai, espero no equivocarme.
Ahora que había descubierto al espía, Gai se rio en voz alta.
— No, para nada. — su buen humor solo puso a Sasuke a la defensiva. — Sabes, Kakashi tiene un dilema.
Sasuke pensó que tendría que pelear con el jounnin pero le sorprendió un poco sus palabras, por lo que decidió seguirle el juego.
— ¿Y cuál es?
Gai sonrió.
— ¿Vale la pena salvar a tres desgraciados a cambio de fragmentar la estabilidad de la aldea?
Sasuke se quedó serio en su lugar.
— No importa si le estas pasando información a Shikamaru, solo no ayudes a la desestabilización de Konoha, Uchiha-san, o Naruto heredará una aldea rota. — Gai un poco más sereno. — Kakashi no es su enemigo, sino los ancianos de cada clan que decidieron que unos niños como tu debían cargar con el mundo... tal como Danzo hizo con tu hermano, Itachi. — Sasuke frunció el ceño. — Vamos a buscar por la zona.
Y sin decir una palabra, Sasuke siguió al jounnin.
Las palabras de su superior lo hicieron reflexionar. Sin duda a Sasuke no podían importarle menos los miembros del equipo ocho, pero ver a Shikamaru cambiar y volverse tan mezquino le pareció divertido. Añadir leña al fuego del Nara le parecía una buena manera de pasar sus ratos de ocio. Pero si se detenía a pensar en todo por lo que Naruto luchó y el motivo por el que estaba estudiando en la biblioteca de la Mizukage en esos momentos, se daba cuenta de que estaba ayudando a que Shikamaru, el futuro consejero y genio del clan Nara, cavara su propia tumba. No es como que le importara lo que hiciera, Sasuke sabía que si Shikamaru se volvía como otro Danzo o hacía algo que no le parecía, fácilmente podría encargarse de él pero privaría a la aldea de un genio fundamental que hasta él respetaba.
Así que Sasuke llegó a una conclusión. Aquel asunto de Hinata Hyuuga y sus amigos debía ser terminado lo más pronto posible. Necesitaba pensar en cómo atender este asunto de manera que pudiera evitar que el Nara siguiera sumergiéndose en la oscuridad y para evitar futuros problemas a Naruto. La advertencia de Gai-sensei le pareció una llamada de atención que no podía ignorar.
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Por otro lado, Yamato escuchó el relato de Tenten, ambos sabían que si algo le pasaba a la chica, alguien debería llevar esa información al Hokage. Pasaron un par de horas más conversando cuando decidieron retomar el regreso con Lee sobre las espaldas del ANBU.
— Serás un blanco para Shikamaru y los ancianos de los tres clanes involucrados, debemos partir del supuesto de que saben que posees esta información. — le advirtió Yamato mientras avanzaban sobre los árboles.
— Está bien, lo importante es lograr justicia para los chicos... por Neji-kun debo cuidar de Hinata-chan.
— Bien.
Era cerca del medio día cuando un águila voló en círculos sobre Yamato y los dos chicos. El animal bajó y se posó en el brazo del jounnin, quien tomó el pequeño rollo que llevaba en su pata y lo abrió con una serie de sellos especiales.
— ¿Qué pasa? — preguntó la chica al ver que el rostro de su capitán estaba perdiendo el color mientras seguía leyendo.
— Kiba, Shino y Hinata están atacando Konoha en estos momentos.
Tenten lo miró perpleja.
— ¿Cómo es posible? Los tres se veían cansados... no pudieron viajar tan rápido.
—No lo sé, pero debemos regresar ahora mismo.
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La noche anterior...
Una vez que salieron de la habitación donde ahora dormían Lee y Tenten, bajaron a la cocina, donde se despidieron de Takeda Ryu y su pequeño hijo y marcharon hacía la carreta que llevaba a Kiba, quién aún contemplaba el cuerpo sin vida de su mejor amigo.
— Kiba, te quedarás conmigo en la cueva, vamos a enterrar a Akamaru allá. — Shino dijo con voz queda. Por meses se perdió en el desinterés y en su propia tristeza, pero ahora Shino estaba listo para hacer por sus amigos lo que no pudo hacer por ellos cuando huyeron de Konoha. Era su turno de cuidarlos.
— Iré con ustedes y luego regresaré a mi casa... Tenten les dirá que nos fuimos al país del hierro así que no nos buscarán por aquí. — dijo Hinata mientras los cansados caballos avanzaban lentamente.
Kiba no respondió, ni siquiera respondió a ninguna de las palabras, pero no fue necesario, se dejó llevar por sus compañeros. Una vez que llegaron a la cueva, Shino hizo que sus insectos cargaran al canino y lo llevaron hasta el claro que estaba dentro de la cueva, junto al pequeño estanque de agua dulce.
Hinata y Shino comenzaron a cavar, lentamente y sintiendo el sudor caer por sus frentes, solo podían ver el rostro inexpresivo de Kiba. Una vez que el hueco estuvo listo, los insectos de Shino colocaron con suavidad el enorme cuerpo del perro y colocaron la tierra de nuevo en su lugar, ocasionando por primera vez una reacción por parte del Inuzuka.
— ¡Alto! — gritó pero los insectos no se detuvieron, Hinata bajó el rostro para tratar de ocultar sus lágrimas, odiaba no poder contenerlas.
— Se fue, Kiba, déjalo descansar en paz... a nosotros aún nos queda más infierno que vivir... Akamaru ya duerme en paz.
— No... — Kiba se puso de pie y la ira que sentía se pudo ver a través de su chakra tan agitado. — Akamaru no dormirá en paz hasta que alguien pague por esto.
Shino se acomodó las gafas.
— ¿Qué sugieres?
— Vamos ahora mismo a Konoha, nada de esto hubiera sucedido si mi clan no hubiera dejado tan lastimado a Akamaru... ¡Vamos a Konoha!
— No estamos en condiciones, Kiba... — respondió Hinata. — A mi también me duele pero no estamos en el mejor estado físico...
Kiba iba a responder con rudeza, pero la mano de Shino llamó su atención.
— He estado trabajando en una sustancia, es similar a las píldoras del super soldado pero es líquido. — una nube de insectos rojos salió de la cueva hacía donde estaban ellos y les mostró un matraz con un líquido rojo. — Un trago y las reservas de chakra y sangre crecerán, otro trago y no podrán dormir en una semana.
Hinata abrió los ojos sorprendida.
— ¿Qué contiene? — preguntó Kiba primero.
— Algunas hierbas, un poco de las sustancias tóxicas de mis insectos y... sangre.
— ¿Ya la probaste?
La pregunta de Kiba quedó en el aire, pues Shino dio un largo trago a la sustancia y después de un leve reflejo rojo en sus ojos, sonrió.
— Solo lo había probado en ratas, pero puedo decir que me siento mejor que nunca. — y sonrió.
Hinata contempló a su amigo sonreír, aquello era tan surrealista, tan extraño y tan doloroso, se sentía como un punto de no retorno.
— Dame eso. — Kiba tomó el matraz y dio otro largo trago, después del cual sus ojos mostraron el mismo reflejo rojo y ante el golpe de adrenalina, rasgó su ropa de campesino, haciéndola trizas. — Estoy listo para ir por Konoha y después por Michiaki.
Los dos chicos miraron a Hinata, quien quiso sonreír y decirles que ella tenía miedo de volver a Konoha y enfrentarse con la muerte de su sensei... Ya le habían contado todo a Tenten, ella los ayudaría junto al Hokage, pero si cometían un asalto en Konoha, sería un crimen completamente suyo, sin pretextos y con completa alevosía. Desvió su vista y al ver la tumba de Akamaru tomó una decisión, porque ya no tenía nada que perder.
— Por Akamaru. — y le arrebató el matraz a Kiba para beber hasta la última gota de aquel líquido rojo. Sabía completamente a sangre, pero fue real la sensación de calidez y el golpe de adrenalina que la embargó, se sentía capaz de cualquier cosa, lista para explotar.
— Tomen. — los insectos les entregaron a Kiba y a Hinata un tubo de ensayo a cada uno con más del líquido rojo. — Cuando sientan que la adrenalina pasa, beban esto, esta fórmula está aún más concentrada y nos permitirá acabar cuando todos estén agotados. — otra nube de insectos les entregó una pequeña pastilla blanca. — Esta pastilla es de arsénico, muérdanla si los atrapan.
Hinata asintió y guardó todo en el bolsillo de su yukata negra.
Sin decir más, los tres se cambiaron de ropa, tomaron todas las armas posibles y comieron y bebieron un poco más de líquido rojo.
Salieron pronto de camino a Konoha, sorprendidos por la velocidad a la que viajaban a pesar de que era cerca de media noche.
— A este ritmo llegaremos en dos horas a Konoha. — dijo Shino.
— El plan será el siguiente, entraremos por el bosque de los Aburame, Shino, te encargarás de que tus insectos detengan a los demás Kikachou y evitarán dar la alarma. — Kiba pensó algo más. — Hay que poner bombas en la torre, en el monumento a los Kages, serán una garantía... también en el clan Nara.
Shino asintió.
— Les ordenaré ir y devorar al consejo de mi clan y a mi tío en sus camas. No habrá alarma alguna.
— Bien, una vez asegurados de que están muertos, iremos al clan Inuzuka. — miró a Shino. — Mátalos a todos, yo me encargo de que no escape nadie.
Shino asintió.
— En este punto, incendiaremos el distrito Inuzuka, Hinata, te mantendrás en las sombras y cuando Hiashi Hyuuga aparezca, Shino lo inmovilizará y lo degollarás sin pensar.
Hinata asintió.
— Sin sentimientos ni remordimientos. — dijo Shino y añadió. — Ni Mirai, ella no merece que volvamos a arruinar su vida.
Los tres asintieron sin despegar la mirada del frente. Shino colocó a un insecto hembra en cada uno de sus amigos para tenerlos vigilados y poder contactarlos para huir al mismo tiempo una vez que terminaran.
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Al mismo tiempo, en Konoha.
Chouji jugaba con unas hermosas piedras de jade que la madre de Shikamaru le había dado a Mirai, quien podía pasar todo el día contemplándolas a contra luz de las velas. La niña sonreía tranquila al jugar con el chico, quien acababa de regresar de una misión y apenas se dio una ducha, fue a cuidar de la pequeña que ya debería estar tan dormida como Ino lo estaba en el sofá del cuarto de la niña.
— ¿No tienes sueño, Mirai-chan? — preguntó Chouji quien sí sentía el cansancio hacer mella en él, realmente solo quería dormir.
— No tengo sueño, extraño a Shika-nii
— Tuvo mucho trabajo en la torre el día de hoy, pero no debe tardar. — Chouji miró el reloj de la pared y vio que eran cerca de las 3 de la mañana.
A pesar de ser un shinobi muy capaz, Chouji era un poco supersticioso, no le gustaba estar despierto a las tres de la mañana ya que de niño escuchó que era la hora en que los espíritus malvados andaban libremente por las calles y que asustaban a los que osaban estar despiertos a esa hora. Definitivamente no le contaría esa tenebrosa historia a Mirai, pero la presencia de una Ino dormida le dio un poco de valor para no caer en ese temor.
El ruido de la cerradura abriéndose le hizo sobresaltarse, pero cuando escuchó los característicos pasos de Shikamaru, se tranquilizó.
— ¿Qué hacen despiertos? — preguntó el pelinegro mientras entraba a la gran habitación y veía a Ino dormida sobre el sofá y a Chouji y Mirai jugar sentados en el piso.
— No tengo sueño. — dijo la niña y siguió lanzando las piedras de jade.
— Deberías ir a dormir, Chouji, te ves terrible. — se burló un poco el Nara, pero Chouji asintió agradecido.
— Me siento peor de lo que me veo.
Chouji se puso de pie y vio como Shikamaru sacaba una cornamenta pequeña de su bolsillo.
— Te traje un regalo, Mirai.
La niña soltó las piedras y se puso de pie para ver qué es lo que su oniisan favorito le había traído.
— ¿Qué es? — preguntó al tomar el objeto largo y con varias ramificaciones.
— Es el cuerno de un pequeño ciervo, lo mudó porque le va a crecer uno más grande, pero en mi clan los recolectamos y los usamos como ingrediente para algunos remedios naturales y a veces, como amuletos de la buena suerte. — la mira abrió la boca sorprendida. — Mientras la tengas contigo, todo irá bien.
La pequeña sonrió ante el inusual regalo para después bostezar.
— Alguien más tiene sueño. — sonrió Chouji y llevó a la niña a su cama, donde Shikamaru se encargó de arroparla.
— No te desveles siempre, Mirai-chan, o dirán que somos malos cuidadores para ti.
— Shika-nii, Chouji-nii e Ino-nii son buenos.
Los dos chicos sonrieron.
— Duerme. — y Shikamaru apagó las luces del cuarto, mientras Chouji salía con Ino en sus brazos.
— Llévame a mi cama, no puedo mover un solo músculo por culpa de Ibiki-taicho. — murmuró Ino y Shikamaru tomó nota de dejarle en su habitación un poco de las famosas pomadas Nara, eran buenas para el dolor muscular.
Shikamaru tomó un frasco de tu vitrina y la llevó al cuarto de Ino, quien estaba sentada en su cama, mientras Chouji estaba parado a su lado.
— Vi el cuervo de Sasuke en la torre, ¿Qué quería Sasuke? — preguntó Ino mientras recibía la pomada y Chouji tomaba asiento en la silla junto a la cama, al parecer tendrían una charla importante.
— Solo decía el nombre de Tenten, creo que ella encontró a Hinata y a los chicos.
Chouji e Ino se miraron sorprendidos.
— ¿Quieres que entre a su mente? — preguntó la rubia y Shikamaru asintió.
— Sí, en cuanto ella regrese a su casa, al dormir debes entrar a su mente para que nadie se de cuenta. — ordenó Shikamaru y la chica asintió.
— ¿Iremos tras ellos? — preguntó Chouji mientras se frotaba las manos, el reloj de la habitación marcaba las 3:33 de la mañana.
— Sí... — pero Shikamaru no pudo seguir hablando porque una fuerte explosión los hizo brincar, sobre todo a Chouji que ya estaba algo asustado por la hora.
Por otro lado, Shikamaru salió corriendo hacía la habitación de Mirai y comprobaba que la niña seguía perfectamente dormida.
— Iré a ver qué sucede. — dijo Chouji mientras abría una ventana y salía de la casa.
— Ino, no te separes de Mirai ni salgas de la casa, activaré los sellos de protección, nadie que no seamos Chouji o yo podremos pasar, ¿entendido?
— Sí, yo cuidaré de Mirai. — respondió Ino mientras el chico salía por la misma ventana que Chouji y subía al techo junto a su mejor amigo.
El fuego en una zona cercana de la aldea los puso alerta.
— Es el distrito Inuzuka. — informó Chouji mientras Shikamaru ponía su pose de meditación.
— Deben ser ellos, quédate para apoyar a Ino...yo iré...
— No. — se negó Chouji. — No he entrenado tanto para nada, ellos son tres pero nosotros somos más, sin contar con las barreras que ya tiene la casa, iré contigo, Shikamaru.
El Nara aceptó sin pensarlo, no podían perder más tiempo, además de que confiaba en la fuerza de Ino.
Bajaron de un salto del techo y empezaron a correr por los árboles hasta llegar al límite del distrito Nara, donde algunas personas de Konoha ya estaban saliendo muy alarmadas y listas para evacuar la aldea como el protocolo ante ataques indicaba.
— ¿Qué ocurre, Sai? — Shikamaru reconoció a su amigo tras una máscara ANBU.
— Hay un baño de sangre en el clan Inuzuka... Hokage-sama mandó a evacuar este lado de la aldea que es donde están también los clanes Hyuuga y Aburame. — respondió rápidamente mientras los tres seguían corriendo en la dirección indicada.
— ¿Son ellos? — preguntó Chouji.
— Nadie los ha visto aún, pero no se puede descartar, Hokage-sama también ya mandó a un escuadrón ANBU a tu clan, protegerán los límites del bosque, nadie podrá ingresar.
Shikamaru asintió y cuando por fin llegaron al distrito Inuzuka, Shikamaru sintió que su estómago se estrujaba. Los cuerpos de la mayoría de las miembros mujeres del clan Inuzuka eran como los cuerpos que Temari le había mostrado hace un tiempo, realmente Kiba era el que trabajaba como cazarrecompensas.
— No deben estar trabajando solos, tienen el suficiente dinero para financiar un mini ejército. — murmuró en voz baja el Nara pero Sai lo miró.
— ¿Cómo lo sabes?
Shikamaru chasqueó la lengua.
— Solo lo sé.
Sai miró con desconfianza al chico pero no se notó por su máscara ANBU.
— Tengo un sobreviviente. — gritó un chunnin mientras empezaban a llegar los ANBU y jounnin. Shikamaru corrió hacía el chunnin y con sorpresa se encontró con una Hana Inuzuka con la mitad del rostro quemado.
— Un médico. — gritó Sai mientras ayudaba a la chica a sentarse.
— ¿Fue Kiba? — preguntó Shikamaru pero la mujer no respondió, se quedó mirando a la nada, cuando de pronto sintió que unas manos lo jalaban. Era Genma Shiranui.
— Hokage-sama ordenó que el equipo diez debía mantenerse dentro de los límites del clan Nara. — pero entonces Chouji sujetó con suficiente fuerza la mano de Genma y eso hizo que este soltara a Shikamaru.
— ¿En serio el Hokage quiere discutir en medio de una emergencia? — preguntó Chouji con enojo, pero entonces la mente de Shikamaru tuvo una idea.
— Nos retiramos. — dijo a su amigo y metió las manos en sus bolsillos, listo para salir del distrito Inuzuka.
— ¿Qué sucede? — le preguntó Chouji sin comprender del todo qué hacía su amigo.
— Me enteraré de lo sucedido con los Inuzuka en el consejo de la aldea, ahora vamos a confirmar otra cosa.
Chouji asintió y comprendió todo cuando llegaron a un silencioso distrito Aburame. Había algunas personas fuera de sus casas, bastante nerviosos y preparándose para evacuar.
— Shinobi-san... — una niña llegó corriendo hasta Shikamaru y lo jaló de la ropa.
— ¿Qué sucede? — le preguntó Chouji y se agachó a la altura de la niña.
— Mi abuelo y mis padres no están, y creo que están heridos porque hay sangre en sus camas.
Deprisa corrieron a la casa de la niña, donde efectivamente no había ningún adulto, solo una silueta de ellos marcada con sangre en las sábanas de las camas.
— ¿Qué significa esto? — dijo Sai cuando apareció tras ellos. Él chico tomó la decisión de seguirlo, sabía que el Nara no se rendiría tan fácilmente si se trataba de su venganza.
— ¿Tienes tíos o más familia? — preguntó Shikamaru a la niña.
— Sí.
— Ve con ellos, buscaremos a tus familiares perdidos. — le dijo y la niña asintió, pero cuando estaba a punto de marcharse, le habló de nuevo. — Oye, ¿Tus padres eran parte del consejo de tu clan?
— Sí, de echo todos los que vivimos en esta zona somos familias del consejo.
Shikamaru asintió y despidió a la niña.
— Están muertos. — dijo Sai al revisar las camas y al tiempo que Chouji salía por la ventana a verificar la zona. — La cantidad de sangre que absorbió la cama es demasiada.
— ¿Pero y sus cuerpos? ¿Los huesos?
Sai negó.
— Solo hay sangre y algunas alas rojas.
Shikamaru se acercó a la cama y vio que lo que podrían pasar fácilmente por sangre, eran pequeñas alas. Se mordió un labio, aquellos insectos bien podrían ser parte de las colonias que almacenaban los muertos.
— Siguen los Hyuuga, no cabe duda que son ellos. — declaró Shikamaru mientras Chouji regresaba y confirmaba que había varias camas en la misma situación.
— No debería dejarte ir al clan Hyuuga, pero parece que todos estarán ocupados con los Inuzuka y no notarán a los Aburame faltantes sino hasta el amanecer. — dijo Sai mientras Shikamaru asentía.
Los tres Shinobi se dirigieron al clan Hyuuga, donde todas las personas estaban fuera de sus hogares, preparándose para desalojar.
— Nara. — Hanabi llegó hasta ellos.
— ¿Dónde está tu padre?
— Salió de casa hace tiempo junto al abuelo, justo después de que se escucharon las explosiones, dijeron que irían a la torre... yo quería acompañarlos pero Ko me dijo que él iría con ellos... pero no veo a ninguno de los tres dentro de la aldea.
— ¿Falta alguien más de tu clan? — preguntó Sai pero la chica negó.
— Hanabi... debes encontrar a tu padre y abuelo y decirnos donde están, ahora mismo. — ordenó Shikamaru.
Aquella orden no le gustó a la chica para nada, pero hizo lo que le indicó, estaba sumamente preocupada por la situación. Mientras escaneaba pensó en la posibilidad de que su hermana y sus amigos estuvieran detrás de todo.
— No veo nada, tengo que moverme para abarcar más espacio.
Chouji asintió a Shikamaru.
— Nosotros te escoltaremos, por favor encuéntralos. — dijo Chouji y la chica asentía.
Hanabi empezó a correr por los techos de la aldea custodiada por Sai, Chouji y Shikamaru. Mientras avanzaban Hanabi iba observando sus alrededores y a pesar del frío y el gran revuelo que se había armado en la aldea, no se detuvo hasta que por fin los vio a las afueras de la aldea, justo en el valle del fin.
— Están junto a las estatuas en el valle del fin... mi padre, mi abuelo y Ko están con Hinata, Kiba y Shino.
— Regresa a tu clan, iremos de inmediato, Sai, avisa al Hokage, Chouji... — ordenó Shikamaru y sin esperar una respuesta salieron corriendo, por lo que Sai decidió enviar un ave con la información y luego alcanzarlos en el valle del fin.
— También iré. — dijo Hanabi antes de que Sai pudiera replicar, aquello no podría acabar bien.
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Shikamaru hubiera esperado que su mente fuera un caos justo cuando estaban a punto de volverse a encontrar con Kiba, Shino y Hinata, pero se sorprendió asimismo sintiendo una calma irracional.
— Ten cuidado con Shino y Kiba, no han perdido el tiempo, sus habilidades son mejores de lo que recordaba.
Chouji asintió y miró a Hanabi correr junto a ellos.
— Konoha también es mi hogar, pelearé y salvaré a mi padre. — dijo la chica sin duda en la voz.
Shikamaru asintió, suponía que podía usar a Hanabi como un elemento que desarmaría a Hinata.
Cuando llegaron, la escena que encontraron fue avasallante. Hiashi y el abuelo Hyuga estaban hincados en el piso, con la cabeza inclinada ante los tres chicos que estaban parados con las ropas que estaban completamente cubiertas de sangre. Ko estaba a un lado, también hincado, pero parecía estar más consciente de la situación que los dos hombres mayores.
— No den un paso. — dijo Shino aunque ninguno de los tres giró a verlos. — Están rodeados por mis insectos, tan solo un movimiento y los envenenarán.
— ¿Quieren la verdad de lo que pasó esa noche? — dijo Kiba con repulsión mientras pateaba a Hiashi y este caía sobre el césped pero no se movía para cubrirse ni nada. — ¿Quién mató a la quinta?
— El clan Aburame lo hizo. — el abuelo Hyuuga habló y fue turno de Hinata para caminar hasta él.
— Lo que ustedes me hicieron no tiene nombre, Konoha estará mejor sin ustedes. — y de un veloz movimiento, Hinata lo degolló con un kunai. La cabeza cayó y rodó hasta los pies de los tres shinobis de Konoha.
Hanabi se llevó las manos a la boca para reprimir un grito, sin embargo la risa maníaca de Hiashi llamó la atención de todos ahí.
— ¿Crees que por inmovilizarnos con sus insectos estás ganando? Suéltame y pelea conmigo, Hinata... matar sin dar oportunidad al oponente de defenderse es de cobardes.
Shikamaru sintió que su respiración se aceleraba a cada segundo, entonces notó que no podía mover sus pies ni sus manos... estaba congelado por la impresión. Aquello hizo que la calma que lo acompañaba se rompiera pero no supiera qué hacer, tanto tiempo buscándolos y planeando mil ataques y justo en ese momento no sabía cómo proceder, el miedo que sentía por sus habilidades era nuevo, además que descubrir que el asesino de la quinta no era Shino, era abrumador.
— ¿Ya están satisfechos? Ya tuvieron su venganza, ¿Qué más quieren? — gritó Hiashi mientras Hinata caminaba hasta él.
— ¡Detente! — Hanabi fue la primera en romper el silencio y corrió hacía ellos, pero se encontró con un kunai en la garganta, cortesía de Kiba.
— Un paso más y serás la siguiente.
— ¿Quién mató a Kurenai-sensei? — preguntó Shino mientras Hinata ponía el kunai sobre la garganta de su padre.
— Hinata la mató, y eso lo sabe ella a la perfección. — fue la seca respuesta de Hiashi. — La mató con un golpe directo en el corazón con el jukken... — aquellas fueron las últimas palabras de Hiashi, porque su cabeza rodó en la misma dirección que la de su abuelo.
— ¿Quieres unirte a ellos, pequeña? — dijo Kiba con seriedad, pero Hanabi retrocedió hasta estar al nivel de los otros dos líderes de clanes.
— Nuestros asuntos con Konoha han terminado. — Shino miró a Shikamaru y a Chouji, quienes no imaginaron que Hinata sería capaz de tomar entre sus brazos la cabeza de su padre, la cual presentó a Kiba y le hizo una reverencia con la cabeza.
— Aquí está mi padre, quien mató a Kurenai-sensei. — su voz serena, sus ojos perla y su figura etérea hacía que pareciera un sueño, en contraste con la sangre que los cubría a los tres.
— Bien hecho, Hinata. — Kiba arrojó la cabeza al piso, donde la pateó y sujetó a Hinata del cabello para apoderarse de sus labios salvajemente, con la desesperación de si estuviera a punto de morir de sed y ella fuera la única fuente de agua que lo salvaría.
— No nos detengan y no explotará nada más. — se despidió Shino mientras sacaba un tubo de ensayo, el cual por la luz de la luna, se notaba que contenía un líquido rojo.
Kiba y Hinata se separaron y sin mirar a nadie en particular también sacaron un tubo igual, del que bebieron los tres.
— ¿Eso es todo? — por fin Shikamaru fue capaz de ordenar a sus pies que se movieran, el shock había pasado y estaba dando lugar a la furia que por tanto tiempo había estado sintiendo. — ¿Acabaron sus asuntos? ¿Qué hay de Mirai? Con su vida deben pagar el dolor por el que está pasando al perder a su madre.
— Aquí está el asesino de nuestra sensei. — Kiba volvió a patear la cabeza de Hiashi y Hanabi no pudo contener las arcadas y vomitó.
— Hinata fue quien la mató, ella lo confesó a Ino. — Chouji rebatió, el reclamo de Shikamaru también le dio valor. — Pero no solo eso, han venido a Konoha a matar a aldeanos inocentes, no pueden irse y decir que sus asuntos acabaron, no todos los Inuzuka eran malos.
Shino acomodó sus gafas y negó.
— ¿Pueden cuidar de Mirai o nos la llevamos? — preguntó Shino con seriedad y los dos chicos se tensaron. — Sabemos que está en tu casa con Ino, vimos la barrera de protección espiritual, tan simple de quitar como volar los cimientos de la casa, Kiba tendrá a la niña en sus manos antes de que el techo colapse por completo y Hinata se encargará de Ino antes de que pueda juntar las manos.
— Ella se quedará conmigo, será de mi sangre y nadie le pondrá un dedo encima, ni siquiera ustedes. — declaró Shikamaru, cuando de pronto una veloz Hinata llegaba a su lado y lo miraba con tristeza.
— ¿Crees que puedes con nosotros? — le susurró Hinata mientras sacaba un kunai y lo acercaba a su garganta. Chouji comenzó a hacer los sellos de su jutsu familiar cuando los insectos de Shino crearon una burbuja donde lo encerraron. — Papá tenía razón, Kurenai-sensei murió por mi culpa, fui demasiado débil... lo siento.
— Hinata... — Hanabi llamó a su hermana. — Es suficiente, entrégate por matar a padre y al abuelo y termina con esto.
— ¿Terminar con esto? — Kiba bramó. — Las vidas pérdidas nunca podrán ser recuperadas... mi maldito ojo, la inocencia de Hinata, el cuerpo de Shino no volverán a ser el mismo... ¡Akamaru no volverá! Así que sigan jugando a ser ninjas, sigan protegiendo a ancianos que no saben nada, nosotros nos largamos... solo quiero beber hasta olvidar todo...
— Sigue con tu vida, Shikamaru-kun, dudo mucho que Kurenai sensei esté feliz con esto, pero mientras haya vida hay esperanza. — murmuró Hinata al chico mientras bajaba el kunai y Shino deshacía la prisión en la que metió a Chouji, pero este no se rindió y lanzó un kunai hacía la chica, quien lo desvió sin pestañear pero bastó para que Shikamaru pudiera activar su kagemane y atrapar a Hinata con su sombra.
Kiba y Shino se pusieron a la defensiva mientras Shikamaru hacía que Hinata se llevara al cuello el kunai con el que mató a su padre y abuelo.
— Si la matas, ninguno de los tres saldrá con vida de aquí. — dijo Shino y entonces una nube enorme de insectos rojos se posó sobre todos.
— Hanabi. — Shikamaru la llamó. — Venga a tu padre.
La niña abrió los ojos con sorpresa y caminó hasta ellos con las manos temblorosas.
— Cuando matas, estas listo para morir. — dijo Hinata y entonces una fuerte explosión cimbró la aldea. El distrito Nara estaba en llamas.
— Si no la sueltas, la torre será el siguiente espectáculo de fuegos artificiales. — dijo Kiba mostrando un pergamino detonador.
Al ver la zona de su casa y medio bosque Nara arder en llamas, liberó a Hinata de su agarre.
— Tu nos obligaste a hacerlo, Shikamaru-kun... — dijo Hinata con tristeza. — Sé una buena líder, Hanabi, y termina con las ramas, es el momento, el consejo también está muerto, puedes empezar una nueva historia para los Hyuuga.
— No haré nada que me digas... no seré como tú, no soy una asesina...
— Eso me parece bien. — respondió Hinata mientras veía a Shikamaru desplomarse y caer de rodillas. — La venganza solo derrama más sangre inocente, nosotros podemos vivir con eso... ¿Y tú, Shikamaru-kun?
Hanabi y Chouji vieron a los tres ninjas de Konoha internarse en el bosque, y mientras la chica corrió al lado de Ko, Shikamaru miraba estupefacto las llamas en su distrito. El Akimichi no sabía si perseguirlos o si ayudar a Shikamaru, sin embargo, la presencia de Sai lo despejó.
— Llévanos al clan Nara. — pidió Chouji y Sai creó un enorme pájaro que llevó a los dos chicos al distrito Nara en pocos segundos, no había podido llegar antes ya que cuando volaba algunos escombros de la explosión lo derribaron y perdió tiempo.
El caos que se vivía en el distrito Nara era similar al del clan Inuzuka, a diferencia de que como la mayoría de las personas ya habían desalojado sus casa, parecía que no había víctimas más que los que salieron quemados en la explosión.
— Chicos. — Ino llegó corriendo hasta ellos con la pequeña Mirai en sus manos, la cual al ver a Shikamaru se abrazó a su cuello y el chico la tomó en brazos.
— Tengo miedo. — murmuró la niña.
Shikamaru quiso consolarla, decirle que todo estaría bien, pero las palabras no salían de su boca, ver su clan en llamas fue lo más aterrador que le sucedió desde la guerra y la pérdida de su padre... hablando de su padre... ¿Y su madre dónde estaba?
— Mirai, quédate aquí. — y la puso en los brazos de Ino y empezó a correr por todos lados buscando a su madre.
— ¡Shikamaru! — una voz lo llamó y al voltear sintió que la sangre se le congelaba. Yoshino estaba sentada en el piso con varias personas del clan rodeándola. — Tu madre se quemó al salvar a unos chicos de la casa de huérfanos de la guerra, está bien pero tiene algunas quemaduras de segundo grado en los brazos... hay que llevarla al hospital... — Shikamaru dejó de escuchar, solo pudo arrodillarse al lado de su madre.
— Mamá...
— Estoy bien, aunque un poco de anestesia no me vendría mal... — dijo con un poco de humor.
— Venga, vamos al hospital. — Chouji llegó tras de Shikamaru y cargó a la mujer y se marchó saltando de techo en techo. Pronto Ino y Mirai lo alcanzaron.
— Todo va a estar bien, parece que nadie de tu clan está seriamente lastimado y las casas pueden ser reconstruidas. — dijo Ino mientras Mirai volvía a estirar lo brazos hacía el pelinegro.
— Ino... — Shikamaru la llamó y la chica lo miró.
— No fui capaz de matarla.
Ino lo miró con tristeza.
— ¿Qué sigue? — preguntó Ino, ella mejor que nadie entendía el sentir de Shikamaru, se sentía derrotada y que todo el esfuerzo suyo no había servido de nada.
— Esperemos a ver qué dice Hokage-sama. — abrazó con fuerza a la niña. — ¿Me acompañas al hospital a ver a Yoshino-ojiisan? — preguntó Shikamaru a la niña, quien asintió.
— Quiero verla.
Y los dos marcharon a paso lento por el caos que era la aldea para llegar al hospital.
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Al día siguiente...
— Eso ocurrió en la noche que Yuhi Kurenai murió y la quinta quedó en coma. — terminó de contar Tenten con firmeza a pesar del agotamiento que sentía y que se veía reflejado en el rostro de todos los presentes en esa habitación donde se celebraba una reunión con el consejo de la aldea, incluyendo a los líderes de clanes. A penas había llegado cuando Kakashi la llamó y le ordenó que le contara todo.
— No creí que la regla del Shitsubou siguiera vigente. — dijo Yoshino, quien estaba sentada a un lado de su hijo, mientras el consejo asentía.
— Haré una petición a todos los clanes para que deroguen esa regla y cualquiera que dañe la integridad de una persona. — dijo Kakashi mientras miraba a Sai. — Haz un borrador por favor.
— De cualquier forma, ¿Cuál es la conclusión? Esos mocosos han venido a tomar justicia por su propia mano, no es algo que Konoha pueda tolerar a pesar de ser inocentes de la muerte de Yuhi Kurenai y la quinta Hokage. — dijo Chouza con furia.
— Lo primero es estabilizar la aldea. — dijo Homura del consejo de la aldea. — Primero el clan Hyuuga y el Clan Aburame deben nombrar a un nuevo líder y consejo.
— ¿Qué dicen las investigaciones sobre los explosivos? — preguntó Koharu del consejo.
— Había rastros de insectos en los explosivos que se encontraron en la torre, todo indica que Shino los colocó de manera que nuestro sistema no detectó el chakra de sus insectos.
— El clan Aburame es una amenaza, si un solo chico pudo hacer algo así... — murmuró Homura, pero una joven del clan Aburame que fungía como representante temporal alzó la mano.
— Nuestro jutsu no funciona así, las habilidades que Shino Aburame ha desarrollado se deben al tipo especial de insecto que incubó, un kikachou normal no podría hacer eso de manera tan sigilosa ni eficaz.
Todos se quedaron en silencio.
— ¿Qué sucederá con Hana Inuzuka? — preguntó Ino con tristeza. La chica no estaba presente, todavía estaba recibiendo ayuda médica en el hospital debido a sus quemaduras.
— He hablado con ella en la mañana, tomará un nuevo hogar en Konoha, desea vivir en paz el resto de sus días. — respondió el Hokage.
— Konoha no puede dejar que esos chicos queden libres, Hokage-sama. — dijo Homura. — Las leyes existen para que nadie pueda tomar la justicia por su propia mano.
Kakashi lo sabía y por eso pensaba ayudar a los chicos pero ahora ellos mismos habían sepultado cualquier posibilidad de limpiar su nombre.
— Shikamaru. — Kakashi llamó al chico. — No te he escuchado hoy, ¿Qué piensas?
Todos los presentes miraron al chico con atención.
— Vi cómo degollaban a los líderes del clan Hyuuga, creo que perdieron el miedo.
Fue su corta respuesta. Ahora que se había aclarado el futuro de Mirai sentía un poco de vacío a pesar de que la furia no lo abandonaba y ni siquiera él mismo entendía de dónde venía esa fuerza tan abrumadora.
— Un ser sin miedo es capaz de cualquier cosa. — dijo Chouza y todos los presentes asintieron.
Kakashi suspiró, al parecer su dilema ya tenía una respuesta.
— Daré recursos para detenerlos y juzgarlos por el asesinato de los líderes del clan Hyuuga, del Clan Aburame y por el exterminio del clan Inuzuka. — el peligris miró a Shikamaru. — ¿Quieres encabezar esta tarea, Shikamaru? Confío en tu criterio más que en el de nadie. — eso era una verdad a medias, ahora que el equipo ocho no tenía salvación, más le valía recuperar la confianza y lealtad del Nara.
En cambio Shikamaru miró a las manos quemadas de su madre y asintió.
— Supongo que tengo algunas pistas que seguir. — respondió y todo el mundo estuvo de acuerdo en dejar ese asunto en sus manos.
Cuando acabó la asamblea, Shikamaru se excusó con su madre y subió al techo para tomar un poco de aire fresco, se sentía abrumado y mareado.
— Así que conseguiste el apoyo del Hokage. — Sasuke apareció por la puerta que estaba abierta. — Pero no te ves feliz.
— Hiashi Hyuuga mató a Kurenai-sensei.
— ¿Y? ¿Eso cambia en algo que Hinata Hyuuga fue el motivo de su muerte?— Shikamaru frunció el ceño. — ¿Abandonaste tu venganza solo porque ella no disparó pero fue el motivo de que la madre de esa niña estuviera en ese lugar para morir? Eres demasiado blando, Nara.
— Solo trato de ser razonable.
Sasuke sonrió de lado.
— Estuvo a punto de matar a tu madre. — Shikamaru se llevó una mano a la cien. — Tienes poca determinación.
Shikamaru tomó el barandal de metal con fuerza y cerró los ojos.
— Aún quiero acabar con ella, solo recordar que pude enterrarle un kunai en la garganta y no lo hice me enferma...
— Mató a su padre, no dudará en seguir asesinando a quien se le acerque.
— Ella, Kiba y Shino se volvieron fuertes porque perdieron el miedo a morir... no sé si yo pueda vencerlos en este estado.
Ahí estaba lo que Sasuke quería escuchar. Después de su pequeña charla con Gai el día anterior, Sasuke encontró la mejor forma de terminar con la Hyuuga y sus compañeros sin que el Nara perdiera la cabeza, bueno, no del todo.
— Tengo algo para ti. — y Sasuke le estiró dos pergaminos.
— ¿Qué es?
— Si abres el azul y miras el sello fijamente, olvidarás tu odio irracional, perderás el miedo y serás un maldito mocoso ingenuo de nuevo con lo que podrás acercarte a la Hyuuga, no serás más que un cordero y si ella se quiere redimir, cuidará de ti. — Shikamaru tomó los pergaminos y señaló el rojo.
— ¿Qué hace el pergamino rojo?
— Cuando ella y sus amigos hayan bajado la guardia y seas uno más, abre el pergamino rojo y toda tu furia regresará, no dudarás ni un poco en enterrar un kunai en sus gargantas. — Sasuke suspiró. — Estos son sellos avanzados de mi clan para sellar o liberar genjutsus poderosos y no tienen caducidad, si nunca quieres volver a sentir tu odio, solo quema el pergamino rojo y el sello azul jamás se romperá y tu contador de odio empezará desde cero a lo que acumules, pero tienes una misión que cumplir, Nara.
Shikamaru contempló los pergaminos en sus manos.
Pasar tantos meses pensando y planeando vengar la muerte de Kurenai-sensei y la quinta lograron convencerlo de que estaba haciendo lo correcto, de que él era el bueno y que tenía que vengar a la pequeña Mirai que se quedó huérfana. Pero enterarse de que el equipo ocho había sido inocente, le hizo sentir que él era el malo, el que trató de asesinar a una víctima... pero esa victima se había vuelto victimario, ahora Hinata llevaba la sangre de su parricidio en las manos y ahora todo el mundo esperaba que hiciera lo correcto, lo que se hace cuando alguien asesina sin seguir órdenes de un Kage. Volvía a ser el bueno y estaba bien que siguiera con sus maquinaciones aunque las razones ya no le estaban del todo claras.
— Los usaré. — dijo Shikamaru mientras le entregaba el pergamino rojo a Sasuke. — Dámelo cuando te lo pida, ¿No lo olvidaré, verdad?
Sasuke negó.
— No olvidarás nada, solo sellarás tus emociones negativas y serás un ciervo recién nacido... puedo guardarlo por ti. — y tomó el pergamino rojo.
Shikamaru asintió y abrió el pergamino azul, contemplando el sello y sintiendo cómo el pergamino desaparecía en una voluta de humo y ya, no sentía nada diferente.
— No sucedió nada. — dijo con extrañeza pero Sasuke negó y metió la mano a su gabardina, donde sacó una tela larga de color negro.
— Sé donde está Hinata Hyuuga.
El Nara aceptó el pedazo de tela y no sintió nada más que un pequeño aleteo en el estómago al sentir el aroma a vainilla que venía de la tela.
— Bien, ve a seguirla y me avisarás donde está, primero debo ir a ver a mi madre y a Mirai-chan, debo explicarle que saldré un tiempo de misión.
Sasuke alzó una ceja.
— Supongo que no ser tan pasional te permite pensar mejor, ¿no?
— Eso creo, solo sé que siento una gran claridad y no se siente mal.
— Bien, en ese caso me voy. Avisa al Hokage de mi nueva asignación. — y se marchó.
En cambio Shikamaru cuando se aseguró de estar solo, volvió a llevar la tela su nariz para disfrutar de su aroma.
Sería una misión interesante.
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Continuará.
Muchas gracias por leer.
El equipo ocho ha regresado por su venganza, pero la verdad es que aún faltan algunas cosas que no voy a revelar, pero sepan que aún falta. Mil gracias por leer, ojalá puedan dejar sus reviews con comentarios, de verdad los aprecio mucho y me ayudan a saber cómo llevar mi historia.
¡Nos leemos pronto!
