Batman no me pertenece :D es de DC. Yo sólo me divierto.
Seré bueno
Batman observa todo con sus binoculares, mientras escucha por los micrófonos que instaló antes. Black Mask se aproxima a Jasón. Red Hood está sentado en una silla de acero, encadenado. El villano toma entre sus dedos el rostro de Jasón al decirle:
— Batman jamás va a aceptarte de nuevo, mi hermoso pájaro. Sabes que amo las cosas bellas y tú eres una cosa hermosa, la cual debe ser mía. —
Jasón se ríe al negar con la cabeza:
— No le pertenezco a nadie, ni a Batman o a ti. — Black Mask no parece ofendido, abre el cierre de su máscara al lamer la mejilla del joven:
— Si no estuviera tan apretado de tiempo te tomaría aquí mismo. — Jasón le gruñe al mostrarle los dientes:
— Inténtalo si puedes. — Black Mask se aleja, le lanza un beso antes de desaparecer por la puerta, le grita desde fuera:
— Amo este juego, cuando salgas de aquí estaré esperando con ansias la retribución. —
Jasón gruñe de nuevo, deja caer las esposas antes del salir del almacén, al estar a unos techos el lugar explota. Sigue su camino, va a explotar más almacenes de Black Mask y su casa también.
Batman sigue con los binoculares a su pequeña ave. Suspira, le fue tan difícil no saltar sobre Black Mask y golpearlo. Todo comenzó unos meses atrás, después que Slade coquetear con Jasón, entonces comenzó a notarlo, varios villanos intentan seducir a Red Hood.
Batman suspira de nuevo antes de dirigirse a su habitual zona de patrulla. No nota al ser que se arrastra en las sombras, ni la enorme sonrisa dientuda. Batman odia a los metas por muchas razones, por ejemplo: son impredecibles e incontrolables.
Batman detiene un atraco, evita que una anciana sea atropellada y evita un intento de violación. Ha sido una noche floja. Baja en un callejón al creer ver algo reptando, escucha algo venir hacia él, no logra evitar una bola de polvos fulgurosos. Tose, pero su voz no se escucha como debería, abre los ojos al dar dos pasos, nota muchas cosas extrañas, la primera es su voz, su ropa se siente suave como sus zapatos y no puede sentir su capa. Mira sus manos, son pequeñas y gorditas, no lleva su traje sino un pijama blanco son logos negros de Batman, sus zapatos son pantuflas de osos negros. Observa su entorno, todo es grande, sigue en un callejón sucio, pero no parece el mismo.
Piensa en caminar, pero se detiene cuando escucha algo al final del callejón, una tapadera de un cubo de basura cae. Escucha risas de un grupo de borrachos. Corre hacia la calle, donde se topa con alguien y cae sentado al asfalto. Mira hacia arriba, se encuentra con Jasón, quien lleva una bolsa de papel con suministros.
Jasón lo ayuda a levantarse, le pregunta con voz suave:
— ¿Te extraviaste? — Bruce mira a Jasón, sorbe un poco de mocos, intenta decir algo, pero sólo puede asentir. — Te llevaré a mi casa, de ahí podrás decirme dónde vives. —
Jasón lo carga con brazo libre. Recarga su barbilla en el hombro del joven, inhala su aroma. Su ave siempre ha olido a hogar, cálido, dulce y floral. Cierra los ojos al dejarse caer en aquella dulce experiencia, se siente seguro, como si en ese espacio pudiera descansar.
Jasón intenta abrir la puerta, afortunadamente Tutsi lo ve y le ayuda con la bolsa. Ella es una joven omega, la cual se encontró con Jasón meses atrás cuando se dirigía a una audición para un concurso de canto. Tutsi tiene cabello rojo, largo y lacio, su piel es blanca y suave, sus facciones son perfectas.
Jasón recuesta al niño en el sofá, mientras Tutsi recorre el departamento gimoteando:
— No voy a lograrlo… Jay no quiero ir… — Él la abraza para detenerla, ella se calma de inmediato, le dice:
— Vas a ir allá, les patearás el culo a todos.
— Quisiera tener la misma confianza que tienes en mí.
— Es la final, vas a ganar y salir de este lugar.
— Pero… pero qué pasa si quiero ir contigo a tu viaje.
— Estaré bien, le pagué a alguien para que me acompañe. —
Tutsi se sienta, deja que Jasón comience a peinarla, mientras cuestiona:
— ¿Se trata de ese enorme Alfa? — Jasón resopla. — Sí, mal encarado, cabello blanco y un parche.
— Tal vez…
— ¿Quién me peinará cuando te marches? No puedes irte.
— Hemos hablado de esto. Quiero que me recuerdes así.
— Si encontramos a tu alma gemela, si podemos hacer que evite la ruptura…
— No es posible. Era un hombre malo que murió hace tiempo. No hay algo que se pueda hacer.
— Jasón, lo siento… yo… Realmente quisiera ir contigo.
— Gracias, pero tienes que ganar ese concurso y ser una cantante muy famosa. Más que Madona. —
Los dos se ríen. Jasón comienza a pintarla, tienen veinte minutos antes que el transporte de la televisora venga por ella. Ella pregunta:
— ¿Por qué tienes maquillaje? No me atreví a preguntar antes.
— Mi abuelo, era actor. ¿Me imaginas como un actor?
— Tal vez… — Los dos se ríen.
Tutsi se va, abraza a Jasón con fuerza, le susurra algo que Bruce no puede escuchar. La puerta se cierra. Jasón se para junto al sillón, cruza sus brazos al decir:
— Sé que estás despierto. — Bruce siente la mirada fija. — No sé en qué mierda te metiste, pero no me vas a arrastrar a esto. —
Bruce abre sus ojos, ve a Jasón, quien lo mira fijamente. Intenta pensar en algo plausible pero la situación no lo es.
— Dame una buena razón para no dejarte afuera en este momento. —
Bruce abre la boca, pero no hay algo que explicar, no sabe cómo paso esto. Sólo puede tratarse de magia y no recuerda haberse metido con alguien mágico que vinera por venganza. Sin poder sostener sus palabras dice:
— No lo sé… Yo… — Se sienta, mira sus manos, juega con sus dedos, no hay palabras que salgan de su boca, aunque se muere por preguntar si Jasón sale con Slade. Escucha a su ave suspirar:
— Supongamos, sólo supongamos, que creo que esto ha afectado tu mente. — Bruce asiente. — ¿Tienes hambre? — Bruce asiente de nuevo.
Jasón vuelve a suspirar, va a la cocina para preparar algo. Bruce sigue jugando con sus dedos al pensar que esto va bien, no ha sido arrojado a la calle, ni han peleado. Perdiendo noción del tiempo, se sorprende cuando Jasón lo levanta y lo lleva a la cocina, lo pone frente a un hermoso emparedado. Jasón lo observa al decirle:
— Su cena está lista señor. — Jasón se ríe. — Espero que sea lo suficientemente bueno para su majestad. —
Bruce siente sus mejillas teñirse de rojo, murmura:
— Lo es… — Bruce comienza a comer, mientras Jasón hornea galletas. Ambos permanecen en silencio, temen que si alguien dice algo todo explote.
Bruce mira alrededor, la cocina es inmaculada, pero la fotografía sobre el microondas llama su atención. Es la fotografía familiar Wayne, donde están todos los miembros menos Jasón, lo que hela su corazón son las palabras en el marco: "Familia Wayne" (en la parte de arriba) "No es mi familia" (en la parte de abajo).
Bruce ve la espalda de su ave, deja a un lado el emparedado, le dice con su voz pequeña:
— Eres familia Jasón. — El joven voltea a verlo. Bruce espera una explosión, ira y ser arrojado a la calle, en su lugar hay una tristeza profunda y soledad:
— No hablaremos de esto. —
Bruce mira a Jasón, lo observa por primera vez en un tiempo, más allá de las sospechas, la ira, la decepción. Su ave parece cansada, desolada, como si el mundo fuese un enemigo más. Nuevamente su corazón se encoge, sabe que él es uno de esos enemigos que pueblan las sombras, una amenaza. Mira a la mesa, el esmalte rojo, la madera finamente trabajada, es un comedor hermoso, parece hecho por un carpintero experto.
Jasón pone un plato con galletas y un vaso con leche frente al cachorro. Suspira, quiere tomar al maldito Batman y lanzarlo fuera de su casa, pero al verlo concentrado en la madera, intentando, por primera vez en mucho tiempo intentando, no puede hacerlo. Al inicio no lo registró, no quiso, porque reconocería ese olor intenso que en una vida anterior prometió protección y ahora es una alerta de dolor. Intenta sonreír, pero no puede. Se sienta en una silla, debería estar curando las heridas que Black Mask le infligió, pero no tiene la energía. Su plan era guardar sus suministros y recostarse, a la mañana siguiente se ducharía y atendería. Escucha la voz del pequeño Batman:
— Es un comedor bonito. — Jasón dice sin pensar:
— Fue fácil de hacer. — Bruce comenta con entusiasmo:
— ¡Es fantástico Jay! —
Jasón mira al niño, su carita tiene una expresión asombrada. Siente la derrota instalarse en sus hombros, lo que sea que le hizo esto a Batman afectó su mente. Bruce jamás lo elogiaría. Su ira se desploma a un sitio oscuro, no puede ser cruel con el niño, es un niño. Odia sus malditos instintos, nació destinado a presentarse como omega y la vida lo hizo un delta, es normal para él cuidar a los infantes.
Jasón piensa por un momento en ese asunto. Supergirl le comentó que Gotham era la ciudad con más Deltas del mundo. Lo investigó y es cierto, gran parte de la población de las áreas pobres nacieron para ser Omegas, pero la ciudad los transforma en Deltas. Como Deltas tienen la fuerza de un alfa, la falta o sutil olor de un beta y su falta de necesidad reproductiva y el instinto de cuidar de un omega. Un Delta puede vivir sin una manada, algo impensable para un Omega. Se ha cuestionado si es eso, si la mayoría de los Omegas de Gotham son Deltas ahora, por falta de una manada. Bruce cuestiona:
— ¿Estás enojado? —
Jasón mira los ojos azules de Bruce, son grandes y hermosos. Mueve su cabeza, no debe ceder ante sus instintos. Responde al tallar su rostro:
— Estoy cansado, debería llevarte a la mansión y terminar con esto. — Bruce hace un puchero. Jasón no quiere lidiar con esto. — Estoy cansado, dormiremos y te llevaré mañana. — Bruce no es del todo contento con el arreglo:
— ¿Te quedarás en la mansión? —
Jasón quiere negarse, desea hacerlo, sin embargo, mira esos ojos, su brillo lleno de esperanza. Hace un sonido que no es una respuesta. Toma al niño en brazos, lo lleva a su habitación, lo hace entrar al baño, cepillarse los dientes y lo recuesta. Bruce sigue sin estar feliz, porque Jasón está sentado en la orilla del colchón.
— Acuéstate. —
Jasón quiere gruñir y gritarle, pero comete el terrible error del ver al pequeño terror. Vuelve a suspirar, quita el oso de peluche naranja que ocupa la mitad de la cama, lo coloca sobre una silla, se acuesta. Bruce de inmediato lo abraza al cuestionar:
— ¿Quién te lo dio? — Jasón responde sin pensarlo:
— Slade. —
Bruce mira a Jasón, hace un puchero al decir:
— No es justo. Cuando te regalo algo me lo tiras en la cara. — Jasón le dice al niño:
— Si continuas con esto iré a dormir en la bañera. —
Bruce observa la mano de Jasón, no discute porque las letras rojas y brillantes se han apagado. Puede contemplar que la marca del Alma de Jasón se está desvaneciendo. Se estremece. Siente a su ave rodearlo, lo abraza dándole confort.
Bruce sabe que es su culpa. Cuando Jasón robó los neumáticos del batimovil vio la marca, la palabra: "Loveless". Quiso pensar que aquel niño era su alma gemela platónica, era jodido, pero peor ser pedófilo. Podía pasar, almas gemelas destinadas a no amarse carnalmente. Además, la palabra de Jasón abarca desde su mano hasta el antebrazo, mientras que la de Bruce es una línea negra, diminuta en su cadera izquierda, había que usar una lupa para leer la palabra: "Love".
Era conocido, que los Alfas solían tener la palabra de mayor tamaño y dolorosa, porque así podrían proteger a sus compañeros. Otros decían que se debía a la importancia en la vida de cada parte la extensión. Para Batman era insignificante tener un compañero. Cuando era niño soñaba con eso al ver a sus padres, pero cuando ellos murieron dejó de tener importancia.
Bruce siguió su vida, ha tenido decenas de parejas y no le importaba tener un alma gemela hasta que conoció a Jasón. Aquel pequeño cachorro salvaje, que no debía ser su compañero. Sin embargo, Jasón desafió las percepciones de Bruce.
Las cosas se torcieron después del incidente de Felipe Garzonas, era un alfa vicioso y cruel. Los informes decían que tal vez un meta, pues varias de sus víctimas aseguraron que él les dijo la palabra de su alma gemela. Era sabido y comprobado que sólo las almas gemelas pueden ver las palabras de su compañero. Felipe usó la misma táctica con Jasón, lo siguió e intentó violarlo, pero Robin era rápido y hábil, el alfa estaba drogado y cayó. Bruce no supo esto hasta después de la muerte de Jasón. Su ave ha creído que Garzonas era su alma gemela y él no hizo nada para desmentirlo, pensó que así Jasón no buscaría y podría continuar sin llegar a la ruptura.
Bruce siente el nudo en su garganta. Jasón ya tiene la ruptura, su palabra se apaga como su vida. Cuando un compañero no ama al otro o no le interesa, entonces la palabra se rompe, haciendo que uno de ellos sufra por ambos, generalmente el que ama, un sacrificio para liberar a su amado.
Bruce pregunta:
— ¿Amas a alguien? —
Jasón se ríe amargamente, pone su barbilla sobre la cabeza del niño, no quiere que el mocoso lo vea llorar. No le sorprende la falta de tacto de Batman. Le revela algo que ya no importa:
— Siempre he soñado con mi alma gemela. Cuando leía, pensaba que llegaría como en los libros, siendo gentil, amándome. Sin embargo, es una ilusión, algo imposible. Nadie puede amarme Bruce. —
Bruce niega:
— No es cierto. Alfred te ama, Dick, Tim, Damián, yo… —
Jasón niega, se ríe sin ganas, las palabras suenan tan inciertas. Se alegra una vez más por ser un delta, por no tener la necesidad imperante de tener amor y afecto porque de eso depende la vida de un omega. Le dice al niño:
— Duerme. —
Bruce no quiere, está por negarse. Jasón no quiere discutir, se quita los supresores de olor, deja que el aroma se filtre y hagan que el cachorro duerma.
Bruce huele el aroma de Jasón. Su ave murió antes de presentarse, al estar cerca, sin supresores, puede notarlo. Jasón es un omega. Siente algo frío instalarse en su estómago, su ave es grande, fuerte, sin la suavidad de un omega, como un alfa, su aroma es tenue, pensó que su ave era un Beta. Escucha el suave ronroneo, es una frecuencia similar a la de su madre, debe mantenerse despierto, si se duerme puede olvidar que Jasón es un Delta.
Jasón sonríe, el mocoso se ha dormido. Eso funcionaba cuando estaba en la liga y cuidaba a Damián. Deja a Bruce, se aleja lentamente, está por levantarse, cuando siente el agarre, el pequeño puño del niño se aferra a su playera. Tiene dos opciones recostarse o quitarse la prenda.
Mira al niño. Si es honesto, quiere recostarse, descansar, poder dormir sin pesadillas, sentirse seguro, descansar, estar dentro de una manada. Saber que el alfa lo protegerá, aunque ahora sea un pequeño mocoso. Su mirada se desvía al techo, no debe enamorarse de esto, pensar que Bruce será comprensivo y amable cuando vuelva a ser Batman. Se quita la playera, va a su bolsa de lona, toma otra.
Va al baño, seca el kit de primeros auxilios, se mete a la tina y comienza a cocer la herida más profunda la cual está en su costado. Toma dos parches supresores de olor y se los pone, el niño podría levantarse si huele su dolor.
La mañana llega, Bruce siente los rayos del sol sobre su rostro, despierta al sentirse cálido y seguro, rodeado del aroma de Jasón. Nota que sostiene la playera roja de su ave, nota que hay manchas de sangre. Mira alrededor, su ave no está. Baja de la cama con cuidado, se detiene de las sábanas para no caer. Sigue el aroma del desayuno.
Corre hacia Jasón, abraza las piernas del joven. Mira hacia arriba, para ver a su hermosa ave. Le dice al borde de las lágrimas:
— Estás herido. — Jasón comenta al levantar a Bruce:
— Nada extraordinario. —
Coloca al niño en la silla, le pone un plato con panqueques frente, fruta y jugo de naranja natural. Le dice al mocoso:
— Come. — Bruce cuestiona:
— ¿Y tú? — Jasón responde:
— Ya desayuné monstruo durmiente. —
Bruce comienza a comer, sigue observando a su ave, luce agotado, su piel es pálida y falta de brillo, su cabello está cenizo, hay ojeras bajo sus ojos y está alarmantemente delgado. Se pregunta cómo nadie se dio cuenta. Recuerda que su ave siempre lleva guantes, armadura y ese maldito casco rojo, aunque la última vez que lo vio traía una capucha. Siente que va a llorar, porque esa vez acusó a su Jasón de ser un asesino y defraudarlo.
El pequeño millonario lleva sus manos a su rostro, quiere detener el llanto, es humillante, pero las emociones son fuertes. Comienza a hipear, muerde su labio, pero la ineludible llega, su llanto abierto y ruidoso.
Jasón lo toma entre sus brazos, lo mece al arrullarlo. Bruce dice dementemente:
— Lo siento. — Jasón cree que se debe a su pérdida de compostura, le promete:
— No le diré a nadie. —
Eso en lugar de calmarlo hace que el pequeño llore más, hasta que vomita. Jasón no quiere lidiar con esto, es temprano, no ha dormido en días y tiene cosas que hacer. Se quita los supresores de olor, deja que su aroma calme al niño, lo mantiene cerca sin importar el vómito.
Bruce se siente adormilado. Lucha, debe hablar con Jasón, decirle. Su conciencia se aleja, se relaja, se pierde en la bruma ante el ronroneo.
Jasón limpia a Bruce, le pone una playera que le queda enorme. Él se cambia y busca un casco amarillo, no va a usar su equipo, para que todos sepan que es un delta que ronronea, lo cual es vergonzoso y peligroso.
Sube a la motocicleta negra que está en su garaje, no es su favorita, pero servirá. Acomoda al niño en el arnés que lo mantendrá seguro, pero no lo suficiente. Baja al patear el piso, sube al pequeño auto que usa para ir de incognito, es pequeño, abrocha el cinturón de seguridad al niño y arranca.
El viaje es tranquilo, es temprano, antes que los cachorros entren a la escuela. Busca una estación en la radio con música suave. Enciende el aire acondicionado, deja que el niño siga dormido. Ve la mansión, se extiende sombría e imponente sobre la colina. Las puertas se abren y entra.
Alfred los espera en la puerta principal, al ver al niño en brazos de Jasón se tapa la boca, extiende sus brazos para cunar a su hijo. El mayordomo y el joven sonríen, entran a la casa. Alfred lleva al niño al dormitorio donde lo recuesta. Jasón espera en la cocina, mientras saca las galletas que ha llevado y prepara el té.
Alfred conversa con su nieto, porque a pesar que Bruce jamás quiso a Jasón como un hijo, para Alfred siempre será su nieto favorito. Hablan como si la horrible verdad no estuviera sobre ellos como una fatalidad. Jasón le cuenta sobre su viaje, se embarcará con Slade en un crucero, visitará las costas europeas.
El viejo Delta sonríe hasta que no puede. Jasón lo abraza, le dice:
— Está bien Alfi, sólo es un viaje muy largo. —
Alfred asiente, se seca las lágrimas, recupera su compostura. Desayuna con Jasón, disfruta hasta el último segundo, cuando el chico se despide, se dan un último abrazo y lo ve partir en el auto pequeño.
Bruce se despierta por la tarde, cuando una llamada de Oráculo lo estremece. Ella le informa que alguien atacó a Black Mask, su casa, edificios, almacenes, autos, todo explotó de manera coordinada.
Batman no suele trabajar de día, pero este día hace una excepción, se levanta. Nota que lleva una playera roja, talla su rostro, pensó que fue un sueño. Masajea su frente, esto es confuso, pensar que fue un niño por un corto periodo de tiempo, en el cual él y su ave no intentaron destrozarse.
Alfred le espera con un emparedado y jugo en la cueva. El mayordomo se aleja en silencio. Batman come y revisa las imágenes, esto tiene la marca de Red Hood, llama a las avecillas, para informarles que comenzará una cacería, deben capturar a Red Hood.
Los días y más casos llegan, como la marea arrojando la basura que se le ha aventado, devolviendo la suciedad a la costa. Quince días después, posteriormente que Tim encuentre una fotografía en un Blog de viajes, donde aparece la espalda de Slade y Jasón a su lado viendo el mar Egeo. Bruce arroga el papel cuando lee el pie de la imagen: "La pareja más linda del mundo".
El artículo habla de cómo un viaje puede hacer que incluso dos Alfas puedan enamorarse, sin importar las diferencias o los tabús.
Tim encuentra el crucero, suben al Batiavión y se dirigen a Europa. En el camino, Batman siente una pequeña incomodidad en su marca del Alma. Llegan al atardecer, se dejan caer sobre la cubierta del barco.
Batman camina decidido a esclarecer el asunto. Se detiene cuando encuentra a Slade, quien sostiene a Jasón contra su pecho, mientras le da un beso en la frente y le describe el atardecer.
Bruce observa el brazo de su ave, su palabra ha desaparecido. Extiende su mano, quiere tocarlo, llevarlo a casa. Slade saca una pistola, la apunta contra Batman al advertir:
— Vete. No te pertenece. —
Slade deja el cuerpo sin vida de Jasón sobre una de las sillas, se levanta al tomar sus espadas. Va a enfrentar a los Bats, protegerá a su amigo, parte de su manada. Dick se pone frente a sus hermanos menores, sabe que Slade es peligroso, pero frente a ellos está un Alfa dispuesto a morir para defender a su manada.
Bruce levanta sus puños, está feliz de tener a alguien a quien golpear.
Slade le da un puñetazo, lo lanza fuera del barco, lo hace caer. Batman mira alrededor, es de noche, está sobre un edificio con sus binoculares en la mano. Los usa y ve a Black Mask en un almacén con Jasón esposado a una silla. Escucha una voz decirle:
— Tú lo rompiste, tú lo arreglas. —
Voltea para recibir una bomba de polvos mágicos que lo hace desmayarse.
