Por más que el lugar aspiraba paz y era acogedor ninguna no de los dos lograba contagiarse de ello. Pesadez, tensión...

Los puños de Menma se recogieron más, descargando allí su severa rigidez que se expandió sobre su cuerpo desde la entrada a la cafetería junto a la aperlada mirada inquisidora y furibunda de Hinata.

Llevaban discutiendo allí alrededor de veinte minutos, demás del tiempo que mantenían en silencio para hacer algunas pausas incómodas. Intentaban haber el escándalo menos posible en público, por supuesto él sabía mantener discreción en situaciones tan repetidas como esas, pero de su novia no podía decir lo mismo, mas eso tampoco quería decir que se hallaba totalmente calmado en el interior.

—¿Que sucede contigo?—Frunció sus gestos propios de él

No entendía, de un día estaba y al otro se te entra el diablo queriendo atacar a quien se le plazca en el camino.

—Creí que habías dejado los ridículos celos por ella.

El chico todo los ojos, por supuesto que no lo hacía.

—No lo entiendes.—Clamó del mismo modo enojoso.

—¿Y como esperas que lo haga? Todo es tan repentino.—Dijo sin entender-Sakura esta en un mal momento, no quiero dejarla sola.

—¡Ese es el problema! ¡Sakura, Sakura, Sakura! —Golpeó la mesa, el Namikaze encogió levemente los hombros ante el impacto-Siempre tomando el puesto primordial en tu cabeza. Ya hasta te confunden a veces como su novio en vez del mío, en el hospital corren los rumores de nuevo.

El rubio miró a otro lado pasando una mano por su frente asimismo bajando la cabeza, en señal de vergüenza mientras la gente alrededor los juzgaba con la mirada como bichos raros.

—Baja la voz-Bramó sin verle—Lo acabas de decir, son rumores. Somos amigos... desde niños.

—¡Pues a mi no me pasa lo mismo con mis demás amigos!—Ignoró la explicación—Te empeñas tanto en estar al pendiente hasta por el más mínimo rasguño.

—Basta, Hinata.—Gruñó volviendo a verla—Nos están viendo.

La chica inspeccionó sus alrededores, confirmando que en efecto eran ciertas las palabras de Menma. Bufó acomodándose en la silla a regañadientes, lo que menos sentía ahora era pena, así que le daba igual los chismosos. Intentó guardar paciencia con fuerzas; no obstante, verlo a él ahí sentado a la defensiva tranquilamente y sin soltarle una palabra sobre la casi orden que le dió a Sasuke- Incluso lanzandole insinuaciones- le provocaba una inmensa cólera.

Todo se juntaba, las preferencias dirigidas a Sakura se convertía en algo muy tedioso. Los demás podrían hacer lo que quisieran, pero lo relacionado con Menma no le era irrelevante. Era insoportable creer que hasta sus padres la prefieron a ella emparejandolos. "Sakura es muy linda" "Sakura esto, Sakura aquello" y el equipo diez lo hizo en sus narices como si estuviera pintada.

—Desde la adolescencia...—Empezó tomando aire—Te dejabas influenciar más fácil con ella que conmigo, y justo ahora lo haces.

—Es lo normal.

—No es normal—Replicó enfadosa

El oji celeste frunció los labios. Sencillamente nunca le pusó atención a eso, los temas románticos no estuvieron mucho en sus planes para entonces, al menos no en su cabeza por voluntad.

La relación con Hinata en un comenzó luego de pensar que una oportunidad no estaría de más; a pesar de su carácter, aquellos ojos estaban sedientos de aceptación genuina, recordándole que cometer el mismo error dos veces cargaria más pesada su mortificación. Sin embargo, era un poco agotardor la aptitud celosa de su novia.

—Eres de las personas que después de tocar fondo despiertan cuando el daño esta hecho.—Dijo ella más calmada, jugueteando con su taza de chocolate vacía—Imaginas creer que estas muy afectado. Pero no sabes cuánto sufría porque le diste la espalda sin profundizar los hechos, igual que Sasuke.

Menma endureció la mirada apretando los labios, su cáscara de chico estoico guardaba muchas emociones y entre esas estaba la amargura que le causaba recordar aquel incidente. Si, aquel marzo tocó fondo cuando había destruido un delicado corazón que resguardaban frágiles emociones sólo dirigido a él; y si, la estupidez le ganó a la razón y terminó por escupir lo primero que paso por su mente esa tarde.

Hinata no tenía intenciones de insultarlo ni mucho menos de hacerle sentir miserable, las cosas se salieron para acabar en un episodio de escandaloso. Aunque, viéndolo desde otro punto de vista, ella tenía derecho a molestarse, mas eso no le alcanzaba como excusa para hacerlo en público. Si eligió aquella cafetería era porque no se imaginó lo que realmente venía.

Menma de vez cuando podía notar como por momentos los viejos "Yo" regresaban.

Las cosas habían cambiado desde que tenían dieciséis años, apaciguando todo defecto dependiendo de la persona. Él por ejemplo, aprendió a ser menos arrogante, Hinata menos mandona y más tolerante, Sasuke aunque no todos lo vieran maduró al igual que Shikamaru, Shino no estaba ya tan obsesionado con espantar los insectos, Akamaru y Kiba se llevaban mejor, Ino ya no era tan extremadamente tímida que de costumbre, Neji y Lee quizás mas discretos a la hora de crear perversos disturbios; Sai era un caso extraño que de ser un completo mentiroso se tomó muy seriamente la sinceridad.

Y Sakura... Sakura fue el cambio más latente en su cabeza, por tan sólo haber sido el responsable de ello; incluyendo aquel viejo enamoramiento por él a lo que se convirtió en rechazo y frialdad a su persona. Logró sino hasta largos meses aclarar mejor aquel aspecto, ¿Pero que si todo volvió a la normalidad?

Jamás.

—No tienes porque echarme en cara o insinuar que el tema me da igual—Reclamó apretando los dientes—Y a Sasuke tampoco.

El Namikaze se crispo descargando la rabia contra sus nudillos, contrayendo deliberadamente los músculos del cuello con la necesidad de controlar sus airados impulsos. Hinata por su parte, se mantuvo estudiándolo desde su asiento.

Desde que eran niños Menma era conocido como una persona tranquila, carente de hiperactividad. El único amor que alguna vez profesó de niño solo estaba dirigido a sus padres. Sus compañeros sabían muy bien que sentía afecto a ellos, algo que podrian describir como hermandad, pero que de ningún modo pudo compensar el vació que él mismo excavó en su pecho y nunca pudo recuperar en la adolescencia cuando un estúpido ser mitológico e invisible ya había hecho su trabajo.

La Hyuga temía que él no hallara su desahogo completo al estar enrollado en los baches de su pasado.

—Menma —Continuó ignorandolo- Solo quieres pensar que si tratas de ayudarla o recompensarla, la conciencia te pesará menos, pero por mucho empeño...No lo olvidará.

Si hizo las cosas mal tendría sobrellevar con eso, no era necesario decirlo para captar el mensaje.

Oyó el duro discurso de mala gana de la oji perla desviando la mirada vacía hacia una de las paredes. Había escuchado sin reaccionar todas las verdades que le había lanzado, porque después de todo tenía razón. Cada una de sus palabras estaba cargada de una hiriente realidad.

—Cuando te calmes, hablamos.—Se levantó abrumado.

Su frustración no le permitió siquiera notar la calma de la chica, su estado decaído, ni menos que los papeles se habían invertido.

—¿Que clase de relación tuvieron Sakura y tu realmente? —Hinata elevó su barbilla empezando a desesperarse cuando el chico desvío la mirada, gestos bastantes sospechosos.

Pero más que sospechas, sólo estaba aturdido.

—¿Que? —Dijo atónito.

—¿Que clase de relación tuvieron Sakura y tú?—Repitió ella.

—Nada además de una amistad—El rubio levantando una ceja descolocado.

—Mientes.—Contradijó moviendo la cabeza de un lado a otro, su dedo índice acusaba a su novio de mentiroso.

—No lo hago, solo esperas escuchar lo que piensas-Contestó- ¿Que quieres que te diga? ¿Que tuvimos un romance?—Preguntó irónicamente— Pues no. ¿Cuando crees que tuve tiempo para eso?

—Estas enamorado de Sakura.

La Hyuga seguía perseverante a su creencia, una convicción que aun así no tenía evidencias suficientes, su única prueba era la inhabitual conducta que ha estado padeciendo Menma; y ella tolerando, o más bien haciéndose de ojos ciegos.

Se hallaba insegura, ellos no llevaban ni los tres meses juntos. ¿Le estaba funcionando como quería? No, tampoco es como si le hubiera rogado, mas si estuvo consiente que los sentimientos de Menma no eran completamente genuinos hacia su persona, en un inicio sólo creía que era un chico centrado y desinteresado en el romance; no obstante, las cosas a partir de un momento dado empezaron a aflojarle la venda, sospechando de aquellos actos inusuales y como Haruno Sakura entraba ahí en alfombra roja.

Se culpaba a nadie más que a ella porque fue quien pidió intentar algo, sin investigar más a fondo el lazo entre esos dos. Pero a pesar de todo, no iba a permitir que la tomara de premio de consolación, o al menos así de feo sentía. Pensando que si las cosas entre ellos hubiera salido diferente, la mano de Menma estuviera siendo tomada por otra en ese momento.

—Deja de insistir con eso.—Protestó. la chica blanqueó los ojos, ya esperaba esa respuesta.

—Bien, supongamos que no estas enamorado de ella—Habló en un tono sarcástico jugando con sus manos-Pero supongamos porque si lo estás.

—Hinata—Gruñó entre dientes cerrando los ojos.

—Y como no lo estas, supongo que es normal amenazar a tu mejor amigo si algo le sucede.—Añadió paralizando finalmente al hombre en frente suyo.

La Hyuga se levantó de igual manera enfrentandolo con determinación; ella no era mujer de mantener sus dudas con llave y faltaba la palabra final.

—¿Crees que no me enteré de que le encargaste a Uchiha su cuidado?

El silencio y el tiempo eran bastantes traidores cuando se juntaban haciendo un equipo. En los reposos de ruido agradables, podrían seguir su paso como si nada; mientras en ocasiones engorrosas daban un giro de pies arriba...eterno, una infinidad sin extremo de cabo.

—¿Como sabes eso?—El rubio levantó una ceja desubicado.

Le dijo estrictamente a Sasuke no contar nada al respecto, pues a pesar de que Hinata también fuera de su encargo, sabía como se pondrían ambas. Una por celos y otra le gritaria de nuevo al no haber confiado de su capacidad, si es que no la hacía sentir mal primero.

—No desvíes el tema. —Gruño respirando con dificultad.

—No le pedí que cuidara de ella en específico, también de ti.

—No puedes cuidar de Sakura toda la vida. Y de mi tampoco—Sentenció a la defensiva.

Eso lo sabía más que nadie, Sakura algún día se convertiría en la Hokage como así lo piden sus de deseos, y ya estaba perfectamente demostrado rompiendo huesos y destruyendo a cualquier entrometido. Era una chica con apariencia física de princesa, pero de niña débil y llorona no le quedaban ni las migajas para barrer. No obstante, por más que intentara dejar sus absurdas costumbres, Menma no podía evitar sentir temor.

—No hablamos de una niña de academia. —la chica apretó los labios en una fina línea—Quizás ahora no trabaje como ANBU activa, pero el rango todavía lo conserva. Es ilógico lo que dices... protegerla incluso si falló.

Sus ojos azules de inmediato enlazaron aquellos aperlados de la pelinegra, que de estar frunciendo el ceño, se pasmo incapaz de apartar la mirada. Con el cuerpo absorto y los nervios brotando por cada célula pidiendo una respuesta entre el silencio.

Ninguno se movió ni dijo nada, Hinata no lucía nada más aparte de enojada y nerviosa por sus especulaciónes sentimentales, pero ninguna reacción que tuviera que ver con lo recién comentado, como si hubiera dicho algo totalmente cotidiano, por lo que tuviera que hablar él.

—¿Un...ANBU?

Hinata sabía que el tema era completamente confidencial; sin embargo, no se esperaba ni por asomo que Menma no lo supiera pues imaginaba que al contrario estuviera informado de todo. Además no todos los días encontrabas a una chica enmascarada de la fundación con cabello rosa.

Entendía que Haruno no circulaba mucho en Konoha para entonces, y siempre fue muy reservada guardandose todo en silencio, pero le sonaba a un mal chiste ver al chico ahí parado con una cara estupefacta después de haber soltado un "Secreto" ¿Eso significaba que Uchiha tampoco?

Abrió los labios ligeramente absorbiendo un poco de aire, luego volviendo a soltarlo... Entonces realmente las cosas entre el equipo siete se rompieron más feo de lo que imaginó. ¿Que tanta historia tenían para que su novio mantuviera distraído tras el mismo recuerdo y Sakura tan resentida?

—¿Sakura fue ANBU?—Volvió a preguntar-¿Por que nadie me lo dijo?

—¿No lo sabías?—Preguntó.

Ella misma la vió con sus ojos ¿Donde tenía la cabeza todos? No es que andara por ahí escuchando chismes o averiguando y metiéndose e asuntos que no era de su interés, pero simplemente no se le hizo difícil saber incluso cuando Sakura dejó el puesto para dedicarse solo a la medicina. Muchos estuvieron deacuerdo, se desataron muchas polémicas en ese entonces.

—¿Ves lo que digo? Te preocupas mucho.

Pero claro que lo hacía ¿Un ANBU?. Sakura tenía derecho superarse por supuesto, pero se sentía un completo tonto al nunca haberse dado cuenta. Ella enserio se tomó muy bien el papel, entrar a los ANBU de rastreo no era tan sencillo; pero sobre todo no pudo evitar sentir un pinchazo en el pecho, como una ligera sensación de incómodidad al haberle ocultado su otra vida.

De su bolsillo saco el dinero y lo dejo en la mesa antes de dar el primer paso hacia atrás.

Una cosa es haber pasado por alto la cuestión y creer que es un asunto irrelevante para contar, y otra querer esconderlo; quizás Sakura no lo había sospechado pero él notaba esas pequeñas y casi imperceptibles exaltaciónes cuando tocaba su hombro derecho.

—Ni se te ocurra ir a preguntarle.—Le detuvó Hinata adivinando.

Eso es lo que haría.

—No me importa las diferencias que Sakura y yo tengamos—Clamó levantando la barbilla— Pero si podrías meterme en problemas con el Hokage.

—¿Cual es el misterio?

—No hay misterio. Yo ya hablé suficiente. Además ¿Que tiene de malo? Levantó una ceja—Recuerdo que siempre te molestaban las personas impertinentes y precipitadas. Si vas y lo haces, te convertirás en eso.

Tenía razón, podía catalogarse como un acto inmaduro; ya no había nada que hacer,y en teoría Sakura no hizo nada malo. Para rematar, en aquella época ambos se encontraban en una pocisión distanciada, o al menos ella si con su actuar indiferente y ceñudo, mas no podía entender porque presentía que si cabía la existencia de un misterio, de no ser así ella no le tomaría relevancia... o quizás sólo quería evitar preguntas.

Tomó aire relajando la revoltura en su mente, asimismo los músculos tensados. Movió la cabeza de un lado a otro, si algo había aprendido de la peor y más amarga manera, es que expresarse con los pensamientos abrumados siempre terminaba mal.

Cerró los ojos unos segundos decidido en acabar con la charla. Iría a casa, tomaría un baño y ya vería que sucede cuando vuelva a ver a Sakura, lo que sería muy pronto. No obstante, tenía claro que apresurarse no era una opción.

—¿A donde vas?—Preguntó la Hyuga con desdén, sin moverse de su sitio.

—No te preocupes, no le preguntaré nada ni a ella ni a nadie...

Y antes de darle tiempo para más discusiónes, salió de allí en compañía de una mala sensación, pero igual que siempre en situaciones como esas, con un recuerdo diferente.

Ichiraku, el equipo siete reunidos después de una misión, Sasuke intentando llamar la atención de Sakura, y asimismo ella para con el. Pero con una pregunta por venir que lo dejo helado y en vergüenza. Jugueteando con sus cabello mientras Sasuke elevaba la cabe con un toque de recelo y frunciendo las cejas en el momento en que el silencio reinó.

Ne~ Menma ¿Del uno al díez cuanto me quieres?

Estaba sonrojado y con los labios apretados. Lo único con lo que pudo reaccionar fue mostrando su típica cara gruñona, diciendo en un tono despectivo lo ridículo que era, desanimandola, más sin embargo Sasuke le contestaba carameloso con un diez.

Lo cierto es que mayormente se comportaba grosero y le daba a entender lo contrario aunque esa no fuera su intención..

(...)

Nunca le respondió.

Sakura intento abrir los ojos con la dificultad de leves rayos de sol sobre su rostro colados por las persianas. Sentía extraño, por lo que recordaba debería estar en una cama de hospital lo suficientemente cómoda para descansar, sin embargo, sentía una impresión en su estómago y cintura mientras otra sobre sus piernas. Se heló, alguien le estaba respirando en el vientre.

—¿Pero que...?

Sasuke la tenía abrazada firmemente de las caderas mientras reposaba una pierna sobre las suyas, acurrucando cómodamente teniendola amarrada...Y era veintiocho de marzo, pues ayer veintisiete durmió prácticamente todo el día.

—Charasuke, suéltame-Se quejó tratando de estirarse.

—Sakura-chan ~niña bonita

—Charasuke, despierta.

—Sakura-chan cosa bella, cosa bien hecha, cosa hermosa...

Impaciente con una patada la chica lo tiró de la cama, provocando en el un grito ahogado y un golpe sordo al caer de bruces. No sé lo merecía del todo, la había ayudado a resolver su penosa situación, que antes de dormir le pidió una recompensa y como siempre se trataba ni más ni menos que de un beso en la mejilla.

—Nos despertamos bravas ¿Eh?.—Dijo sobandose la parte golpeada de la cabeza con los ojos cerrados

—¿Que hacías acostado en mi camilla conmigo?

—Primero que nada, buenos días.—Intento dejar el tema.

La verdad es que tenía frio, Y verla a ella ahí acostada tan sólita no le daban mas que echarsele a un lado y abrazarla mientras dormía, como buen aprovechado que era.

—Hmp, buenos días.

—¿Como está mi cielo?

La pelirrosa formó una mueca de fastidio ante la pregunta acaramelada, para luego mirar por la ventana el clima opacado de gris y volver a verlo.

—Parcialmente nublado.

Sasuke entrecerró los ojos y habló en un murmullo:

—Es dura de conquistar.

—¿Tienes la hora?

—Siete y treinta, servirán el desayuno en media hora.

Sasuke sonrió y ella no supo interpretar aquella sonrisa.

—¿Que suce...? —Antes de preguntarle el chico de lanzó a ella como vaca, olvidando por completo el estado de su compañera—Charasuke...

—Feliz cumpleaños Sakura-chan. —Dijo sin separarse, apretujandola mas fuerte —¿Que se siente pertenecer a la era de los dinosaurios?

—Solo te llevo cuatro meses—Achicó los ojos empujándolo suavemente con las palmas de sus manos sobre el pecho del chico—Pero gracias.

—Este año no escapaste.—Se alegró

—¡Solo fue un gancho de suerte! No te acostumbres.

Sakura observo los ojos del Uchiha. No estaba segura o no si Sasuke era lo suficientemente maduro para hablarle del tema de lo que vio, el era la persona más cercana.

—Tus ojos...

—¿Que tienen?

Se mordió la lengua arrepintiendose.

—Te ves cansado.

—He tenido pesadillas últimamente. Siempre que cierro los ojos, aunque sea para una siesta, tengo sueños extraños.

—¿Has ido con un psicólogo?

—No. Por el momento sólo trató de pensar en otra cosa... aunque ayer guardaste de mis sueños, deberías dormir conmigo todas las noches.

Pero no podía faltar su Sensei apareciendo de repente. Esa cuestión de interrumpirlos a veces era rara.

—¡Uuuh! Mis capullos juntos, se ven tan tiernos. Pero no es tiempo de hacer flojera, pedí mi día libre para la cumpleañera y no voy a desperdiciarlo.

—Kakashi-Sensei ¿Que esta haciendo aquí?

El Hokage le miró sin borrar su sonrisa.

—¿Que no es obvio?

Sakura entrecerró los ojos alzando unas cejas.

—Teniendo en cuenta que no he podido venir a verte y es el cumpleaños de mi alumna decidí correr mi día libre para hoy, o más bien la noche.

—Ne~ Kakashi-sensei siempre ha tenido de consentida a Sakura-chan. La otra vez se acordó de mi a los ocho días. —Reprochó imitando a un niño pequeño.

—Ya me disculpe por eso Sasuke, eres muy resentido. Además estuve muy ocupado esa semana y también te di un par de calcetines.

—¡Eran pantimedias de mujer! Las terminó usando mi madre.

—Algo es algo.—Se excusó levantando los hombros

—Hmp.

Sakura rodó los ojos, si supiera que él siempre fue el preferido.

—¿A que se refiere? ¿Que hay está noche?

—¡Saldremos a celebrar!

Una mueca de disgusto se firmó en el rostro de Sakura. Kakashi lejos de sentirse ofendido al previo rechazo de su proposición, sonrió ampliamente indispuesto a no festejar y no arrastrarla de allí; además casi le salieron canas verdes con eterna insistentencia a de lady Tsunade para poder sacar a su pupila del hospital. Tuvo que prometerle traerla intacta, y aunque a Sakura le jodiera que la alternaran de damisela inútil, trataría de hacerlo de manera discreta si es necesario. Ella era una joven fuerte, pero no estaba en términos de combate.

—No quiero ir —Replicó transfigurando todos sus gestos—¿Y a cuantos incluye ahí?

—No aceptaré esa respuesta.—Sentenció el mayor sin cambiar su tono alegre- Seriamos tú y tus compañeros.—Aclaró— Estas muy joven para andar con esas caras amargas. ¡Hay que avivar el espíritu de la juventud!

—Yo apoyo la causa.—Dijo Sasuke afanoso.

La oji verde se llevó las manos a la cara y tome aire sin objetar más nada.

Con pereza se levantó de la cama a pies descalzos, estremecidose a costa del frío tacto. El sol le acarició el cara cuando abrió la puerta y asomó la cabeza. Suspiró de gusto al sentir la brisa primaveral haciendo revuelo como bienvenida. Dándose cuenta hasta ese instante de las inmensas ganas que tenía de salir a respirar algo que no fuera desinfectante y medicamentos.

Continuó, y a medida que observaba, estaba de ver mejor en lo que se había convertido su amada aldea. El mercado, los restaurantes, almacenes de ropa y entre otros negocios se hallaban en la punta llena del comercio ese día.

Sentía un poco de envidia, para la mayoría de la población aquella estación era maravillosa; mientras ella prefería el otoño, quizás hasta el invierno que la congelaba, pero más pasable; el verano no estaba mucho en discusión, el calor tan activo constantemente no la dejaba pensar bien.

Ir a ese festival...

—Aparte, te compre algo—Añadió el peliplata—Tu obsequio. Feliz cumpleaños Sakura-chan.

La pelirrosa giró cabeza para ver a su sensei que con un simple señalamiento de dedo le mostró una caja de regalo, reposando en la silla al lado de su cama desatendida, y su compañero viendo de un costado como un gatito curioso ladeando de un lado a otro la cabeza.

—¿Que...?

—Ábrelo—Animó Kakashi de brazos cruzados desde su sitio.

Mentiría si dijera que no se sentía al igual que una infante, la caja era ligeramente grande y el moño dorado resaltaba entre el papel de flores rosas.

Al principio fue delicada y paciente mientras deshacía el moño y abría la caja, sin embargo, luego de dos minutos aplicó más esfuerzo. Se maravilló, no era oro ni un tesoro; ella era una chica, y por mucha rudeza que conteniera, un hermoso vestido siempre era bienvenido a su guardarropa.

—Kakashi-sensei, es ...Me encanta.

La sonrisa de este se amplió orgulloso. No siempre podía ver a su alumna contenta.

—Bueno, en ese caso será mejor que nos vayamos.—El Hatake empujó al muchacho.

—Pero... Sakura-chan...

—Te recuerdo que todavía tienes trabajo comunitario por cumplir. —Atajó cualquier excusa-Menma no demora en venir.

—Pero es que...

—Vámonos~ —Dijo cantarin empujando al Uchiha por la espalda-Vendremos por ti más tarde, Sakura.

Antes de salir Kakashi le guiñó un ojo de despedida, sacando a su caprichoso alumno a las malas entre quejas y tirones.

No podía dejar que su mente creará una revolucion otra vez a su mente. Tenía que pensar con claridad. Para empezar, necesitaba darse una ducha para deshacerme de esas desagradables capa de sudor secas después de dos días sin levantarse de la cama, apenas había sido ligeramente limpiada luego de llegar al hospital de la misión.

Cogió otra bata de hospital limpia más fresca y se dirigió a la ducha. Acomodó las llaves de agua fría y caliente para empezar su labor. Ya con el agua fresca eliminando toda suciedad, sintió una carga menos; incluso con Sasuke le daba vergüenza pensar que quizás olía mal, pero su compañero parecía a total gusto pegado como sandijuela.

(...)

Ya, se había rendido. Las discusiones con su sensei no eran muy serías.. en ese caso no fue la excepción pues entre chiste y chiste lo terminó hartando y cediendo en irse. No tenía más que hacer que emprender camino a casa para hacer sus deberás, y aunque pensándolo bien, si lo tuviera rechazaría todo.

Dormir con Sakura no estuvo mal, pero ya tenía hambre. No había comido nada desde que anoche salió a rebuscar entre los locales de comida abiertos cualquier siendo tan tarde. Ella le dio las gracias y como siempre a cambio le pedía por lo menos un beso en la mejilla...Y no, no se lo dió.

Antes de dar un paso más hacia adelante en la vuelta de una habitación y emprender salida del edificio, se acomodó la chaqueta, sintiendo más calor al abotonarla que por un instante un calor corporal a su lado izquierdo apareció, en efecto así era, o más bien dos.

—Prepara la sala de cirugías, denle la anestesia al paciente diez minutos antes.

—Si señor.

—Y por favor que todo esté listo cuando vaya, eso incluye a los enfermeros asistentes ¿Entendido?

—Entendido.

Era un enfermero corriente de los que circulaba muy a menudo, nada extraño hasta que vio al casi desconocido médico. Y decía "Casi" porque en su vida sólo lo vio en la misión de hace días.

Mantuvo sus labios callados, tan sólo examinando con la mirada al muchacho de cabellera rubia ceniza. Tenía pecas, ojos rosa oscuro, de su estatura, y no se veía como una persona de muy bien carácter a pesar de su aspecto tan frágil de rostro, cosa que aunque sonara contradictorio, tampoco parecía una persona débil.

Antes de poder decir algo, el chico cuyo ni echó de ver su presencia, ya había entrado a su consultorio y cerrado la puerta bastante apurado, asumiendo claramente que se preparaba para una cirugía...Una cirugía...no podía ser un médico común. Con curiosidad miró la placa pegada a la puerta en letras de metal plateadas.

"Dr. Daisuke Yuu Kusanagi"

Sasuke entrecerró los ojos desconfiado; no, jamás lo había conocido. Ni siquiera lucía como alguien de Konoha. En su cabeza cruzó que quizás vería al misterioso hombre más seguido la próxima semana, ya que su próximo trabajo social sería estar allí haciendo trabajos simples que no acudían de experiencia o conocimientos de medicina. Y nuevamente entró la idea de andar al pie de Sakura con cualquier excusa estúpida de que sólo estaba haciendo su labor.

En los pasillos llegaban y salian enfermos. Los empleando a cambiando de turno y también...

—Lo lamento, hicimos lo que pudimos. El veneno ya había causado parálisis en todo su sistema.

Algunas mujeres con poca suerte no llegaron antes de perder la vida. Sintió mucha pena y compasión por el hombre parado a un costado de la camilla donde permanecía un cuerpo femenino, que recién tapaban con una sábana.

Adelante habían más personas, un grupo de rescatadas había llegado en busca de atención, pero por lo visto la mayoría se encontraba bien en lo que cabía la palabra; extrañamente se quejaban todas específicamente de ardor en los ojos.

Gruñó apretando los dientes, sabía cuán inmaduro fue en irse a embriagar, pero se hallaban en plena crisis, faltaban equipos y él quería aportar de una manera más productiva. Sentía dolor ajeno de los familiares de esas personas, además si lo pensaba de un modo mas personal. No soportaría si algo le ocurriera a su madre o a Sakura.

Si bien, la tarde anterior en que la pelirrosa estuvo toda la tarde dormida; Kakashi lo solicitó a él y otras personas más para leer la lista de víctimas que Hinata robó, de quienes estaban en peligro si no se les ponía suficiente atención.

A su hermano por poco se le escapaba un tornillo al escuchar el nombre de su propia madre y a su novia; Obito en un principio puso una cara de total desagrado mientras tensaba todas sus expresiones y músculos, pero mantuvo mejor la calma, allí estaban añadidas Rin y su Hija. Su padre en cambio reaccionó serio y callado.

La brisa y pétalos emanaban de los arboles como cascada emitian una suave sinfonía relajante sobre su cara, permitiéndole deleitarse también con el aroma fresco, el casi silencio si no fuera por las hojas arrulladoras chocando entre las ramas...

—¡Sasuke-kun!

Oh quizás no tanto silencio.

El Uchiha se encogió de hombros incómodo. Ahora no quería admiradoras revoloteando; el asunto de evitar escandalosos y escenas en que involucraban a Sakura ya fue emitido ayer, algunas estuvieron totalmente de acuerdo, otras se encogieron avergonzadas por ello, y por la infamia historia de la pulsera de lo que incluía un deshonroso hurto.

—¡Sasuke-kun!

El Uchiha se sostuvo quiero a espaldas de la voz, fingir no haberla escuchado servirá. Él no era así, pero no tenía tiempo para eso incluyendo otros factores pesados.

—¡Hey Sasuke!—Eso ya era un hombre, una muy gruesa pero también alegre.

Entonces giro y encontró a quienes menos esperaba.

—Karin, Suigetsu, Juugo.

Ella siguió reteniendo la distancia a pensar de que su rostro haya enrojecido, ante su mirada y labios entreabiertos que mantenía. Dentro de Sasuke sus pensamientos lucharon por una tregua entre la sorpresa y la naturalidad.

No habían cambiado nada...nada.

—Chicos... ¿Que...Que hacen aquí?... Es decir...

—Karin quería saludarte.—Delató Juugo con burla.

—Todos queríamos hacerlo como era debido, no seas así.—Se defendió entrecerrando los ojos—¿Verdad Suigetsu?

El nombrado que había permanecido callado la miró con desinterés, luego al Uchiha.

—Algo así...Ella insistió.

La pelirroja se encogió de hombros avergonzada mientras sus mejillas se tenían con un adorable rubor.

—Eh, tan serio como siempre. —Sasuke amplió su sonrisas—No me dió tiempo de nada, una amiga está internada

—¿Visitas a todas tus amigas?—Suigetsu levantó una ceja.

—Es una amiga, mi compañera de equipo, Sakura. Cabello rosa...

Entonces, el albino lo interrumpió captando la descripción.

—Ah, ella. ¿Solo amigos? —El pelirrojo lo miro tratando de descifrar su pregunta por si solo.—Se veía molesta.

—¿Cuando?

—Hace un momento...Miró por la ventana y apenas vió para acá, cerro las cortinas.

El antiguo equipo Taka elevó la mirada al piso de arriba de la ventana enfrente, y en efecto las persianas estaban cerradas. El Uchiha sonrió de medio lado, justamente tenía a Karin cerca acariciandole la cabeza en el momento, no sabía con exactitud qué era pero quería creer que le molestó. Sakura siempre desprecio su actuar mujeriego desvergonzado; sin embargo, incluso un despistado podría diferenciar mejor la escencia irritada de antes a la de ahora.

—Cierto—Suigetsu chasqueó la lengua—Fuiste compañero de la hija del cuarto Hokage. La vimos en la misión pero no supimos que pasó con ella.

—¿Esta bien?—Preguntó la chica levantando la cabeza con interés, parecía una agraciada ardillita.

—Lo esta...Acabo de salir, Kakashi-sensei la cuidara por un rato.

—¡¿El Hokage?! —Dijo la chica impresionada

—Karin, el Hokage era el antiguo maestro de Sasuke y sus compañeros —Corrigió Suigetsu ante la exagerada impresión de esta. —¿No es así?

—Si...

De repente algo su estómago rugió a la par de los demás como un coro de leones.

—¿Ya desayunaron?