—Cariño... Se que no te gusta que me meta en tus asuntos personales. Ni tu padre, ni yo pero...
Kushina dejo su labor con los platos terminando por secarse las manos, con un pequeño trapo húmedo de cocina tomo la tetera y apago la estufa para luego servir dos tazas de té. Menma había llegado con un humor de perros y siempre estaba tenso desde que llegó de aquella misión; se hizo la idea cuando Menma le contó un poco sobre el fallo.
—¿Pero?
—¿Por quien o que se supone que estás enojado? —Preguntó—Tengo varias opciones.
—¿A que te refieres mamá?—Cuestiono con sospecha.
—Dijiste que Sakura terminó en el hospital.
Menma levantó los hombros antes de sentarse en la silla de la mesa. Ambas tazas con bebida caliente reposaron sobre la superficie.
—Si, pero no es nada grave. Alguien debe de estar con ella—Respondió con fastidio—Su novio tuvo que irse a cuidar a su abuela por un tiempo.
—¿No te afecta?—La pelirroja se sentó también en frente.
—Estará bien...
—No me refería a eso—Cortó
El oji celeste le escudriñó con el ceño fruncido.
—¿Entonces a que?
La Uzumaki botó aire por la boca ya preparada para su charla de madre a hijo, debia ser comprensiva y paciente; su hijo había heredado mas paciencia de ella que de su esposo, quizás peor, así que cualquier cosa mal dicha sólo provocaría una discusión o quizás no le responda y se vaya aunque su intención sólo fuera aconsejarle.
—Tu padre y yo escuchamos los gritos desde arriba. —Comentó, el rubio se tensó—Estabamos ocupados con unos informes y de repente gritaste. Por un momento pensamos que les había pasado algo. Por eso decidimos ir a ver.—Explicó—No eres muy discreto a veces cariño.
Menma trago saliva sin mirar a su madre, optando por fijarse en su bebida hirviente despojadose del calor por medio del vapor, así como un día ella se fue sin mirar atrás.
—¿Escucharon todo?—Preguntó en voz baja
—No, pero si lo suficiente para confundir.—Dijo dándole un sorbo al té—Tu novia es una buena chica que te quiere mucho... A su manera ruda.—Suspiró cerrando los ojos unos segundos —Pero te veo diferente desde hace un tiempo, como si no estuvieras cómodo ahí.
—¿Que te hace pensar que mi relación con ella es forzada?—Interrumpió
Kushina levantó una ceja, no era momento de reíste, pero su hijo se había convertido en un auténtico torpe cuando de dichos temas se trataba. No planeaba entrometerse ni mucho menos insunuarle a su hijo para que descartara su relación con la Hyuga, simplemente quería averiguar qué estaba sucediendo con él de boca propia, o más bien confirmar sus sospechas, y por supuesto, aconsejar. Solo necesitaba juntar lo visto hasta el momento,.
—Yo no dije eso cielo, tú te acabas de delatar.—Añadió dando otro sorbo. El chico se mordió la mejilla interna, se echó la soga al cuello el solito.
Tampoco podía engañar a su madre... Sus ojos destilaban un extraño brillo al verla cierta persona. Y si alguien intenta hacerle daño se le mete el demonio... bueno, ya tenía un biju.
—No es nada. sólo estás imaginando cosas—El rubio rodó los ojos
—No puedes culparme.—Dijo— Tu padre me contó que no te cayó muy bien cuando te enteraste por accidente sobre el nuevo novio de Sakura.
Menma bufó, no fue prudente. Se la pasó ansioso, de malgenio y por ratos distraído...con su padre enfrente ¿Que mejor espectador?
—Ustedes dos ¿Me están espiando?—Preguntó levantando una ceja con tono de reproche.
—No. Te haz vuelto muy indiscreto. Recuerdo que ese día llegaste y no hablaste en toda la cena—Espeto obvia—Si tu novia se enoja le daría su razón.
—Estaba cansado.
—Menma, cancelaron la misión y regresaron de inmediato.
El silencio reinó, las excusas estaban demás. Y su madre siempre tenía la razón, las madres tenían ese don. Ese día su distracción fue sobresaliente como nunca.
—Piensa bien las cosas cielo—Dijo comprensiva—Los sentimientos y el corazón de una chica no son cosas con las que puedas jugar a la pelota.
Y eso lo sabía, porque una vez lo hizo con una.
—¿Fue difícil? —El rubio levantó la mirada abrumado.
Kushina lo miró preocupada. Admitía que ella y Minato muchas veces fueron egoístas idearse a Sakura como algo más para Menma, la vida era de su hijo y nadie más tendría derecho a decidir aquellos caminos. Sin embargo, ahora no pensaba igual. Ya no se trataba de lo que ellos deseaban, sino lo que su propio hijo quería ¿Y si Menma estaba siendo egoísta con sigo mismo?
Hinata era una mujer hermosa y a pesar de su carácter estaba entregada a él; pero eso no quería decir que estaba obligado a corresponderle si no sentía lo mismo, la felicidad debía ser mutua, no sólo de uno para rebajar los sentimientos del otro.
Por otro lado prefería no adelantarse aunque ella y su esposo lo viera casi tan nítido como el agua, había gato encerrado.
—¿De que hablas? Mamá exageras.
—Sabes de lo que habló.
—No, no lo sé.—Claro que lo entendía.— Estas malinterpretando todo.
La pelirroja suspiró, por ese día dejaría el tema. El malhumor de Menma ya estaba remarcado, ni tampoco quería obligarlo a contar sus cosas privadas; aunque aún seguía inquieta por lo de él y Sasuke. No obstante, sin necesidad de pedírselo o investigar cuanto más tiempo pasaba más cosas obvias se le presentaban, ejemplo, ahora.
—Voy a salir. —Aviso levantándose, no había probado ni un poco de su té—Nos vemos mamá.
—Esta bien.—Se resignó.—Ve con cuidado.
El muchacho asintió y en segundos escuchó la puerta cerrarse. Era más predecible que iría al hospital. A esa hora siempre partía.
(...)
—¡Sasuke-kun! ¿Con quien saldrás al festival de esta primavera? Esta muy bonito este año
El nombrado dejó de ver por la ventana. Mirando a las chicas enfrente suyo; era cierto la primavera crecio abundante las flores este año, cosa que en vez de sentirse fresco como los demás, por momentos sentía deseos de quedarse en casa o entrenar técnicas, todo le daba nostálgicos recuerdos. Claro, siempre podía quitarse esa sensación de la manera adecuada, por ejemplo si su enamorada le pidiera una salida, saldría a pies descalzos y en ropa interior si lo encontrara así...o mas bien no, ella no lo dejaría.
—Con alguien especial—Sonrió de medio lado,
Decir que no iría era absurdo, podrian verlo o solo ganaría insistencias por parte de ellas...por otro lado apenas había arreglado asuntos con las chicas, especialmente con unas en especial; que así como pidió prometieron no crear más disturbios innecesarios, y mucho menos robarle sus pertenencias.
—¿Alguien especial?
El grupo de jovencitas abrieron levemente la boca curiosas. Una de ellas cambio prácticamente achicando los ojos.
—¿Se trata de Haruno-san? —Sasuke giro la cabeza para verla con el fin de advertirle de nuevo con la mirada, sin embargo, esta no expresaba malicia, sino plena curiosidad.
—No digas tonterías. Ella tiene novio—Alegó otra haciendo un ademán con la mano.
Y ahí va otra vez el mismo rumor. El novio de Haruno Sakura, el novio de Sakura ¿Que no había otro tema para charlar entre los chismorreos?
Se mordió las mejillas internas e inconsientemente ya estaba mirando un punto fijo de la ventana, a veces tenía mucha inseguridad sobre si mismo en cuanto cambiar ese futuro incierto, porque por mucho que hablara sonando totalmente seguro, temía por culpa de ese hombre, y aun no encontraba una buena jugada para alejarlo de manera más conveniente. Porque supuesto y aunque quisiera no haría las cosas a su modo de cuando era un tonto de dieciséis años.
Así de desesperante era de estar enamorado, que de pensando en cosas cómo cualquier niño y adolescente shinobi, sus pensamientos ahora terminaban en el mismo punto: Sakura.
No era una obsesión, ella no era una aparecida de meses o tan siquiera un año, él no se escondía para verla y en vez de eso expresaba todo lo que sentía en la propia cara de la chica. No estaba ahí sólo por su cara cuerpo bonito, él... él la quería.
Llevaban años en ese lema, además de eso, Sakura a veces hacia cosas que lo dejaban confundido, o le daban la posibilidad de entrar mejor en su corazón. Estaba más que claro que a pesar de los distanciamiento y diferencias, Sakura amaba a su viejo equipo con todo el corazón.
Era irónico como de cierto modo esa ruptura fortaleció muchos aspectos, como la habilidad de combate en ella, la exagerada preocupación mutua y hasta el mismo desmedido con su lengua afiliada Menma aprendió a ser más sensato.
Ella los amaba de una manera maternal, pero él... Su cariño ya no era de un simple niñete revoloteando corazones. Claro, siempre echaba humo cuando la herían, la protegía de corazón y para entonces le daba igual dar su vida por ella, pero ahora era más que eso ¿Como explicar que estaba hinchado de tanto sentimiento que incluso ya no sabía dónde acomodarlo? Dentro de poco cumpliría diecinueve también, la adultez complicaba muchísimo más la cuestión, no quería pensar en eso, pero a partir de cierta edad la tensión sexual se añadía, nada conveniente.
No obstante, estando en un estado de enamoramiento, también le facilitaba ignorarla al verla aquella mota rosa a primera vista; su sonrisa y sus ojos iban primero para hipnotizarlo en cuestión de segundos, y activar los latidos de su corazón más rápido.
El amor era más fuerte que el deseo.
Perdió el hilo de la conversación cuando sus compañeras de pasatiempo hablaban de vaya a saber qué, sólo asentía con la cabeza mirándo hacia la misma dirección. Apenas pudo salir de su trance al ver a su amigo quien parecía haber estado buscándolo, pues este frenó en seco al verlo y con un alemán de mano lo llamó a través del cristal.
Se levantó un poco aperezado. Las chicas a sus alrededor de inmediato le prestaron toda su atención.
—Lo siento chicas, el deber me llama.—Ellas en respuesta se quejaron—Nos veremos más tarde. Quizás en la noche las vea por ahi.
Con un último guiño de ojo y unas cuantas despedidas salió del local, no sin antes pagar lo que había consumido.
Jadeó de alivio al respirar aire fresco, adentro lo encontraba muy cálido para su gusto si no fuera por la mesa cerca de la ventana donde siempre se sentaba. Agradeció haber traído una camiseta más delgada esa tarde, hacía un incómodo bochorno. Eran alrededor las cuatro de la tarde y el clima primaveral se hallaba un poco rebelde estando entre el invierno y verano, aunque ya finalizaba marzo asi que estaba mas cerca del segundo.
—Menma—Sonrió observando a su amigo— ¿Que sucede?
El rubio le observaba sereno.
—Necesito tu ayuda.
Sasuke arqueó una ceja, imaginó que se trataba de un asunto bastante serio. Pero lucía más como algo que lo estaba poniendo nervioso e inquieto.
—¿Sobre que?
—Comprendes más a las chicas ¿No?—Sasuke asintió mirándolo atentó —Hoy es el cumpleaños de Sakura y tu te robaste mi obsequio.
La sonrisa del moreno se ensanchó... Su amigo no demostraba mucho el interés en algo que no fuera alguna técnica nueva de pelea, pero el sólo hecho de venir a preguntarle eso, era suficiente para entender el empeño que le estaba poniendo.
¿Y cómo no? Pasar de nuevo el cumpleaños de Sakura juntos era una oportunidad que ni si quiera Menma deseaba perder.
El Namikaze intentó no mostrar tanta vergüenza ¡Por un demonio! Lo había estado buscando toda la jodida tarde, estaba tan nublado que no pensaba en otra persona diferente a Sasuke para preguntar semejante bobería cuando simplemente pudo haberlo buscado en una estúpida revista de moda que tanto amaban las mujeres.
Fue un alivio encontrarlo, pero ¿Por que en ocasiones no aparecía rápido y cuando no lo necesitaba estaba ahí interrumpiendo sus entrenamientos con parloteos sin sentido?
—¿Quieres que te ayude a buscarle un obsequió a Sakura-chan?
Menma asintió obvio torciendo los labios hacia un lado.
—Ummm. Bueno, tenía planeado vigilarla por si intenta escapar, ya sabes que siempre lo hace. —El rubio deseó no haber escuchado eso, Sasuke ni siquiera de detuvó a estudiar lo que dijo— Pero Kakashi-sensei la esta cuidando, no tenemos de que preocuparnos—Añadió— Luego pensabamos llevarla por todo el festival. A mi me pareció una buena idea.
—Ella lo odia.—Levantó una ceja.
Sasuke rodó los ojos. Si, eso dijo Sakura, mas finalmente accedió y eso era lo que importaba; porque se aseguraría de dejarle en su memoria el mejor cumpleaños del mundo.
No tenía ninguna lista de instrucciones para que todo saliera bien, pues aunque la pelirrosa se hacía a veces la difícil para divertirse, pero conocía muchas de sus debilidades o distracciones, como la comida, los dulces, o lo muy fácil que se maravillaba con las vivas decoraciones afloradas, o los juegos artificiales de variados colores. Y ese año según los rumores, sumaron más actividades de las que la daría a probar.
—No seas pesimista, lo amará—Lo agarró pasando un brazo detrás de la nuca de Menma. El rubio formó una mueca apartandose un poco— Y más cuando le muestres el atuendo que le comprarás.
—¿Atuendo?...Ah, un vestido.
¿Por que no se le ocurrió antes? Su compañera no era la mujer más femenina, pero le brillaban los ojos por puñales cuando se compraba un vestido nuevo.
—Andando entonces.
No tuvieron que caminar mucho mientras hablaban para llegar a la zona central de comercio de la aldea, la gente entraba y salia entusiasmados con sus compras mirando en que otro lugar entra. Menma prefirió sencillamente entrar a un almacén grande de variedades, y asi evitar caminar más de lo que ya había hecho todo el día. Él era simple y si veía algo a su gusto, se lo probaba, sacaba su dinero y adiós, no más rodeos para comprar ropa.
En la espaciosa entrada una joven veinteañera les dió la bienvenida con una amplia sonrisa antes de preguntar cuál era exactamente lo que buscaban. Menma estuvo a punto de decir que buscaban un kimono tradicional, hasta la empleada podría serle de ayuda con la talla, Sakura podría estar tallando lo mismo, sin embargo, la bocota de Sasuke lo dejó en vergüenza como siempre...
—Quiero algo que diga "No soy una ramera pero tampoco virgen"
—¿Q-que?
La mujer le miró incómoda esperando alguna otra descripción por parte de Menma que al menos lucía normal. Y él en un acto de tratar cubrir la pena, habló claro sin rodeos.
—Ropa tradicional para mujer.
La empleada asintió sin cuestionar más nada y les pidió que los siguera. El rubio, antes de dar y un pasó, le dió un codazo en el estómago del Uchiha que lo dejo sin aire, por supuesto se quejó maldiciendo y preguntando un por que.
—Si traes eso te vamos a opacar—El rubio sonrió burlón señalando su ropa.
—Ay si tú—El moreno se cruzó de brazos, a medida que rodaba los ojos.
—Le compraré algo elegante, así que no fantasees con tu mente pervertida.
—Yo no tengo la mente pervertida, tengo una imaginación muy sensual...
Muy tarde, desde los catorce años ya estaba fantaseando cuanta cochinada erotica para mayores de dieciocho; y ahora que si era mayor los niveles incrementaron.
—Y no te burles de mi ropa. —Bufó formando un puchero
—Si, si como digas—Dejo de prestarle atención.
Sasuke frenó el paso cuando se topó con un espejo de cuerpo completo. El era un chico vanidoso pero no por eso mantenía pegado a uno, sólo en las mañanas al levantarse la cara, y antes de salir. Sin embargo, verse asi mismo ocasionalmente le un causaba orgullo narcisista; Dios le había mandado una cara de ángel.
—Oh, pero mira que guapo estas. Pequeño diablillo.—Se Alagó vanidosamente parpadeando seguido las pestañas.
—¡Sasuke!
—¡Ya voy!
Mirando por los alrededores por encima no encontraban nada a su gusto, que sin más remedio tuvieron que navegar mejor, lo cierto es que Sasuke ya le habia mostrado varias opciones a su compañero, sin embargo, este lz rechazabas. Era exigente
Viéndolo más de cerca, reconoció ese gesto en él, cuando se esmeraba mucho en algo en modo "Perfecto" o especial.
—Te ves muy ilusionado con esto.
—¿De que hablas?—Preguntó sin detener su labor.
—Esa cara de zorro idiota que tienes —Se burló, el rubio achico los ojos levantando la cabeza—No te gusta nada y ...—Detuvó sus quejas—Ah...ahora que lo recuerdo— Apretó los dientes recordando algo.
—¿Que?—Sasuke le miró sin responder— Ya, habla.
—Kakashi sensei ya le había comprado un vestido para esta noche—El Uchiha se encogió de hombros
Menma frunció el ceño. Vaya perdida de tiempo.
(...)
Las lámparas de las calles se encendieron como un espectáculo de dominoes cayendo en orden, palideciendo el brillo de las estrellas que adornaban y se apoderaban del cielo. Sentía emoción de sólo ver sobre las aceras a personas terminando con el cargamento de flores surtidas saliendo de la florería Yamanaka. Ino desde su pocisión le saludó fatigada; por petición de sus padres accedió a echarles una mano, y dos trabajos le dejaba tiempo apenas para dormir y comer.
Los faros decorativos extra hacían relucir alegría hasta los rincones de la aldea con tanta luz rebotando por cada extremo, así como los rosáceos pétalos regados entre el aire y suelo; y extrañamente, aunque le doliera todo el cuerpo, en ese instante lo último que deseaba hacer era escapar.
Traía un Kimono floreado nuevo bastante hermoso, toda la posibilidad de obtener hasta la más pequeña bobería antojosa–Cortesia de Menma por su cumpleaños–Y tres chicos – de los que incluía a su ex sensei y actual Hokage – A su lado, con el único fin de ofrecerle un merecido cumpleaños; no se sentía en absoluto protegida, estaba cómoda, muy cómoda.
Si no fuera por su recta conducta andaría de aquí para allá corriendo por cada puesto de comida soltando chillidos de emoción como cuando era niña, o cuando Sasuke una vez la llevó de festival–No tenía nada que hacer esa noche, estaba aburrida, por lo que aceptó– y le vacío la billetera por completo.
Sobre la zona más central, los espectadores se distraían sin decidirse con que comenzar aquella noche que lucia tan mágica a sus alrededores; yendo y viniendo como alborotados hormigas a paso lento y ansiedad en sus caras.
Los niños más pequeños caminaban de sus padres, vestidos del mismo modo tradicional; los más ansiosos jalaban de sus ropas por busca de algún dulce o juego.
No pudo evitar rememorar el cuadro de su entusiasta papá comparando su cabello con el algodón de azúcar o también cumpliendo a la orden sus caprichos de las manzanas acarameladas, mientras su mamá los reprendia a ambos cuando llegaban a casa flojos y adoloridos del estómago con tanto azúcar que ya les había advertido no ingerir.
De un lado más apartado se hallaban los muchachos atrevidos lanzando piropos, buscando la manera de cruzar camino con las chicas. Entrecerró los ojos reconociendo a tres de los parásitos de Sasuke, una de ellas le devolvía el coqueteó a un chico... Y así tenían el descaro de llamarla zorra.
Giró la vista a su derecha, el Uchiha parecía muy entretenido masticando a gusto una fruta acaramelada no reconocida que...¿En que momento la compró? Negó con la cabeza ejecutando un pobre intento de borrar su sonrisa alimentada de ternura. Las mejillas englobadas de su compañero pintaban la adorable imagen de un regordete hamster.
—¿Quieres?
—¿Que?—La pelirrosa parpadeó seguido, confundida ante el ofrecimiento.
Sasuke le acercó la fruta mordida de lo que encontró al fin, la silueta de una cereza.
—Me mirabas mucho—Espetó obvio, al ver que ella no quería nada volvió a bajar el palillo. Una sonrisa maliciosa de dibujo en sus labios—¿O me quieres comer a mi? —Acto seguido le guiño un ojo con picardía.
La Haruno arrugó la nariz, dando un pasó hacia atrás. En el puesto de frente, Kakashi y Menma miraban una serie de pergaminos y objetos extraños expuestos sobre una alfombra gruesa de color rojo, y en los mostradores de madera.
—Atrevido.
El pelinegro respondió levantando los hombros y sacándole la lengua de manera graciosa e infantil. Se acercaron a los demás, curiosos de que era lo que tanto los entretenía en los puestos de más adelante; Sasuke, fue el primero en alargar la mano para tomar algo, específicamente un frasco pequeño de vidrio sellado por un corcho.
—¿Que es esto?
—Brujería.—Respondió Menma mirándo otra de las botellas.
Ninguno pensaba comprar nada pero les pareció curioso la cantidad de sustancias a la venta que en su parecer,era lo más idiota del mundo.
—Amarres...—El Uchiha sonrió mirándo a su compañera con malicia.
—Haces eso y enserio voy a creer que estás urgido.—El rubio se puso a la defensiva de Sakura posando una mano sobre la delicada espalda femenina en señal de advertencia.
Rodó los ojos, ahora empezaría tonta una pelea de críos, críos adultos. Sin moverse en su estado de princesa escoltada por el rubio, observó a su Sensei.
Kakashi miraba generalmente algunos pergaminos, sin darse cuenta del grupo de féminas suspirando y babeando por el sin pudor;asicalandosen la cabellera, corriendo sus mechones detrás de las orejas, o mordiendo hambriadas sus labios . Chicas de las que dos no parecían pasar de los dieciséis, y otras tres quizás de su edad.
—¿Que miras?—El Namikaze dirigió sus ojos hasta donde escudriñaba Sakura.
—Allá—Señaló con disimulo con la cabeza, el rubio levantó una ceja dándoles el titulo de la indiscreción encarnada, no eran para nada sensatas, pues eso era lo que intentaban hacer.
—¡Shh! Kakashi-sama podría descubrirnos.
Sakura contuvo una risa entre su garganta y nariz. Él a veces era un poco despistado en eso, pero hasta el tonto de Sasuke notó la poca discreción.
El Hokage era muy popular tanto por su postura, como por lo apuesto. Su sensei era guapo, muy guapo, pero viniendo de su boca no lo consideraba más que algo representativo de él, así como su cabello era rosa. De hecho, alguna que otra persona con la que tuvo que socializar en el hospital, le preguntó la incómoda cuestión si alguna vez llegó a sentirse atraída o deseos por él.
Su fuerte sonrojo, lograron a tomárselo en un "Si", no obstante reflejaba una cargante vergüenza. Por Dios, no, ya lo había pensado, era atractivo ¡Pero era como su bendito padre! ¡Y nadie se enamora de su padre aunque fuera un hombre a la semejanza de los dioses griegos!
Si querían hablar de incesto, el candidato perfecto era Neji de quien sospechó tener raíces norteñas, pero que sin embargo, su cambiado comportamiento hacia Tenten siempre le hacía hechar un pasó hacia atrás desde la adolescencia... aunque solo fuera para mirarle la ropa interior.
—Uh, mira aquí. Un libro—Escuchó a Sasuke. Un poco interesada lo muro, él no era hombre de leer libros que no fueran dirigidos a los depravados — Dice que las bufandas largas tejidas a mano son útiles. Te agarran y jamás puedes salir.
—Eso es ridículo. —El oji celeste le dedicó una cara de pocos amigos.
—No hables, quien más crítica es a quién más le cae.
—Yo no necesito ninguna bufanda para caer con nadie. —Gruño achicando los ojos.
—No lo digo yo, lo dice el libro...haber. Aquí hay mas—Siguió mirando— ¿Que? ¿Un Genjutsu? ¡Oigan miren es...?
Pero ya lo habían dejado botado.
—Ne~ Chicos, no hablaba enserio. ¡Los tres sabemos que el agua de ropa interior es más efectivo!—De un brusco giro de cabeza lo miraron aún peor y lo estaba gritando en público—Eso también era broma... —Aclaró, ellos giraron con fastidio adelantándose—¡Aguarden! ¡No me dejen solitooo!—Lloriqueó corriendo a alcanzarlos
Salir con Sasuke era una vergüenza, por no mencionar que la gente alrededor los miraban como bichos raros.
Prosiguiendo el recorrido paso por alto la mano de Menma sobre su delicada espalda, por el rabillo de su ojo pudo ver la plena tranquilidad del rubio, no era un expresión estoica o sería, era paz; como si hubiera olvidado como estaban de juntos.
No es que le incómodara, pero le daba sazón extraña de un joven tan arisco y mezquino como él. Ni siquiera lo había visto tan familiarizado con Hinata, pues ella siempre solía dar el paso, preferiblemente en su cara para darle absurdo e inexistentes celos que sólo ella creaba en su cabeza.
Los contactos tan cercanos eran más bien una pulida característica de Sasuke.
Continuó mirando hacia adelante. Habían incontables las parejas agarradas de la mano; y ya que cada situación le recordaba a algo o a alguien, el turno le llegó a Sasori.
A decir verdad no tenía planeado pasarla con él en su cumpleaños; él ya conocía y era lo suficiente comprensivo para darle su espacio sin necesidad de soltar una sola palabra. La gente pensaría que era una costumbre inmadura, pasado es pasado y ya. Sin embargo, no tenían derecho a opinar cuando era a ella a quien le recaía el peso como pesados bloques de hierro; no, el hierro era más liviano.
Frunció el ceño sintiéndose contrariada. En los días previos sucedieron cosas desagradables y la soledad, por más que intentara, no era cosa de acostumbrarte en un sentido profundo, sólo eran palabras necias cuando le gritaba aquello a la gente.
"Yo puedo sola"
Si fuera así jamás habría escurrido una lágrima de dolor encubierta de desolación.
No obstante, en ese mismo momento no sentía nada ni quería pensar nada de eso. Ya estaba ahí ¿Para que echarlo a perder? Incluso si era demasiado mágico para ser verdad. Movió la cabeza ligeramente de un lado a otro, ahí estaban otra vez las ideas negativas; empezaba a creer que tarde o temprano algo ocurriría para soplar el hechizo, porque así era siempre.
—Sakura ¿Todo está bien? ¿Te duele algo?
—Si — Menma levantó una ceja separandose mejor para verla de frente. Se dio cuenta de su respuesta incorrecta— Es decir, no. No me duele nada.
—¿Segura?
—Si...—Empezó a mirar hacia los lados buscando a su maestro y a su otro compañero.
No quería tanta de esa clase de atención; pues luego de salir del hospital temporalmente los tres hombres le había prometido a su maestra traerla inmediatamente si sentía cualquier malestar. A Kakashi y a Sasuke podía persuadirlos sin complejos, pero Menma era jodida niñera, una mamá regañona; y no encontraba como o quien le sacara sus ideas cabeza duras, ni metiendo amenazas o gritos de reproche. Además... Actuaba muy raro, asunto que con despacio averiguaria.
—Como digas—Murmuró continuando su camino.
Alrededor de la siguiente esquina, Menma vio hileras e hileras de comercian tes vendiendo todo desde comida bien frita hasta cuadros pintados a mano. Vio las sonrisas de sus compañeros ensancharse al caminar por la calle.
Ella era Feliz..
(...)
La calle estaba repleta de dibujos, tanto los que luchan como de profesionales, hasta los más feos, tambien los medios. Sakura había utilizado tizas pasteles para dibujar hermosas flores, a lo que fue alagada por los tres hombres, los de Menma y Kakashi lucían normales; los de Sasuke...
—¡No, Charasuke! Que mamarracho más feo.—Reclamó ella— Acabas de dañar el mío.
Y era cierto, por encima de sus flores estaban los garabatos de él.
—¿Eh? Pero si es puro arte picaso.—Reclamó posando una mano en su pecho fingiendo indignación.
Sus compañeros miraron mejor los garabatos del Uchiha pintados sobre el suelo. Literal, hasta un niño preescolar lo haría mejor. Se trataba de él y Sakura tomados de la mano, o al menos eso pudieron distinguir por los colores característicos. Dibujos básicos con círculos y líneas torcidas. La Haruno de estar molesta, se echo a reír a carcajadas...
—Un momento ¿Ese soy yo?
Menma señaló un garabato de zorro común más pequeño, desde una perspectiva que se suponía estar atrás.
—¿Que no sabes leer? Ahí dice M-E-N-M-A—Señalo el moreno con el dedo lentamente.—Serías una buena mascota.
—Deja de joder con eso, Sasuke.
—Menma—Sakura rió arrugando la nariz—Pareces de muy buen humor como para hacer algo como esto.
El rubio se detuvo a mirarla por unos segundos, pues inconsientemente él también estaba demasiado a gusto. Después suspiró y habló con serenidad de ojos cerrados.
—Dije que te compraría y haría lo que quisieras por esta noche. Y veo que fue una buena idea
La pelirrosa sonrío, tenía el estómago lleno de comer tanta chuchería que en años no se dió el gusto; tenía entendido que Menma no encontró nada para darle y la verdad la idea no fue mala.
Pasó mirada enfrente. La gente bailaba y zapateaba con alegría, una danza extranjera pero llamativa como otras actividades que trajeron ese año. No por nada las personas habían salido en abundancia ese año.
—Eso se ve divertido—Dijo y miró a Sakura viendo hacia la misma dirección— Ne~ Koneko-chan ¿Quieres?
Ella dedicó su vista a él sin comprender inmediatamente, hasta que Sasuke se levantó —No sin antes sacudirse el polvo de tiza sobre las manos y ropa— extendiéndole una mano de manera gentil y caballerosa, con una sonrisa avivada en su rostro.
—No...yo no.—La chica intentó negarse apenada. No sabía bailar muy bien, además la imagen de Sasuke le causó una severa vergüenza y sonrojos sobre sus mejillas.
—No seas de rogar, tú si quieres gatita—Insistió animado, estirando su abrazo hasta alcanzar su mano y jalarla.
—Espera Charasuke...—Se removió ante el jaloneo—No...
—Si no sabes yo te enseño, anda...
—Pero...
—¡El espíritu de la juventud esta entre nosotros! Yo también voy.
Técnicamente la arrastraron al centro ante la mirada de Menma quien no quizó entrar. Al principio fue bastante incómodo, más sin embargo Sasuke la había agarrado de la cintura sin perder esa alegría su rostro. Su maestro sin dificultad, ya había tomado una pareja.
—Supongo que estás feliz ¿No?
El chico alzó los hombros.
—¿Tu que crees? —Dijo divertido.
Sakura rodó los ojos y cuando menos pensó la nueva melodía le dió impulso a su compañero para jalarla y empezar a dar vueltas.
Era extraño, nuevo, pero emocionante y agradable; mucho mejor que esos aburridos bailes tradicionales. No se veía necesario tomar clases de danza para agarrar el ritmo. Sin importar lo agitados que estaban, continuaban a medida que las risas empezaron a fluir. Daban vueltas tomados de las manos y los brazos extendidos, como de esos juegos de niños pequeños.
Por partes aplaudían y extendían los brazos hacia arriba según los acordes; al juntarse de nuevo en el movido baile, las parejas se intercambiaron. Por un momento se sintió decepcionada, hasta ver quién estaba en frente.
—Kakashi-sensei.
—¿Y quien decía que no quería?—Se burló.
Sakura sólo pudo atinar a soltar una risa, contagiando a su maestro de ello, bromeando entre ambos.
De nuevo se acomodó en los brazos del Uchiha después del período de cambio de parejas. Con más ganas, el ambiente se tornaba más divertido y juguetón, quizás romántico; pero lejos de la incomodidad.
Ignoró sus dolencias tanto físicas como mentales, el cansancio, el contacto tan íntimo con la persona que tanto "odiaba" —teniendo en cuenta que su concepto de odio estaba totalmente alrevez— el bullicio, la fallida misión, y la fecha que tanto despreciaba.
¿Como algo tan mundano y ordinario le estaba borrando la memoria? No comprendia bien si su pecho estaba agitado si por sus activas emociones, o el movimiento constante de su cuerpo a la paz de su compañero y toda la fiesta.
Al tiempo en que la música terminó, Sasuke la sostuvo en una pocisión donde inclinaba el cuerpo de la pelirrosa hacia atrás y el suyo hacia adelante; riendo a carcajadas como si acabarán de hacer una travesura. Las manos de Sakura se hallaban en aquellos hombros varoniles cubridos por la tela del yukata.
—Voy a tener que sacarte a bailar más seguido. —Comentó con risas.
—No te ilusiones—Contestó del mismo modo.
En un momento dado en que las risas cesaron, el negro contra verde en sus ojos contrataron un brillo mutuo. Ni la prudente Sakura aun no capataban en la pocisión que estaban, en el lugar público que estaban. El rostro de Sasuke se acercó al suyo, y pensando que la besaría giró la cabeza, no obstante, esa no era su intención.
—Si te quedaras conmigo... Quizás no cada día seria de alegría—Susurró a su oído—Pero... Esto podría pasar más seguido, y lo más importante...No te faltaría amor, Sakura-chan.
Los bellos de la joven se crisparon. ¿Eso era una confesión de amor? Uchiha le había dicho millones de veces cuanto le gustaba, y hace poco en la reunión de los Akatsuki sin darse cuenta comentó que estaba enamorado.
Elevó la cabeza para verlo de frente, sus gestos estaban cargados de ternura acompañados de un ligero sonrojo, y para su desgracia eso también afectuaba en ella. No sabía que responder, extrañamente no poseía ahora ese sentir de contestarle agresiva al igual que siempre...
—Yo...
Salvada por la campana, un carraspeo proveniente de alguien enfrente los obligó a mirar hacia adelante. Era Menma cruzado de brazos.
—Veo que se divirtieron.—Comentó sereno.
—¡Y bastante!
Kakashi entró en escena después de exclamar sus típicas frases. Sonrió de lado en expresión picara, siempre aparecia en momentos donde Sakura y Sasuke se hallasen pegados.
—Ustedes dos no pueden vivir alejados ¿Eh?
Sakura de inmediato captó el mensaje, todavía mantenían el abrazo incluso si la danza terminó. El Uchiha por su parte se apegó sacándole un jadeo a la chica.
—¿Verdad que si?—Dijo mimado.
—Basta, Charasuke.—Regañó apartandolo con las manos.
Menma formó una mueca cambiando de pocisión.
—Como sea, debo irme.
—¿A donde?—Preguntó el azabache.
Los tres le miraban inocentes a la respuesta. El rubio sólo podía concentrarse en Sakura, no deseaba molestarla con lo que diría. Suspiró rendido.
—Le prometí a Hinata por lo menos estar con ella un rato.
El silencio fue mínimo , se lo esperaba; pero lo que no predijo era la tranquila y para nada falsa expresión sincera de la pelirrosa. Normalmente contestaba con indiferencia, porque realmente le valía medio rábano, pero en ese entonces una pequeña sonrisa sobresalía en ella.
—Esta bien. Nos vemos después.
—Si, la dejas en buenas manos.—Apoyó Sasuke poniendo un brazo alrededor de los hombros de Sakura, a lo que recibió un ligero pellizco; quejándose en instantes.
—Yo también bueno irme, tengo trabajo mañana temprano.—Intervino el Hatake.
—Entiendo. —Hablo comprensiva—Que tengan buena noche.
Kakashi sin decir nada se acercó para estamparle un beso en la cabeza.
—Feliz cumpleaños Sakura-chan.
—Luego se fue avanzando en dirección contraria, levantando una mano en señal de despedida.
La atención volvió al Namikaze, quien aún no se había apartado de su lugar; veía a Sasuke insistente para que entendiera, más este le devolvía la mirada con recelo... Él necesitaba un momento a solas con Sakura, no sabía porque pero debía ser importante.
El Uchiha suspiró. Era Menma, así que estaba fuera de peligro y desconfianza.
—Sakura-chan, iré por algo de tomar ¿Quieres?
—No, gracias.
—Bien, dame un momento entonces.—Dijo a punto de girar—Buenas noches Teme.
—Buenas noches.—Dijo entre dientes, evitando quejarse del apodo. No era su prioridad discutir eso.
Estando solos por fin, asegurándose de que Sasuke no andará a la vista; el rubio mantuvo su mirada firme, con los labios en una recta línea. Sakura alzó una ceja sin entender, quizás debía preguntar.
—¿Que ocurre conti..?
—Me alegró verte sonreír de nuevo—Interrumpió neutro—Deberías hacerlo más seguido.
La muchacha entrecerró los ojos. El burro hablando de orejas, que coincidencia.
—¿Me lo dices tú a mí?—Expusó graciosa—Señor sonrisas.
Menma rodó los ojos, una imperceptible sonrisa se asomó por sus labios cargada de burla.
—Puedo ser tu profesor si quieres.
—Aja, ¿Cuando puedes?—Le siguió el juego.
—No sé, dime tu.
Sakura soltó una pequeña carcajada, ahogandola al taparse con la mano. Ella no era de ser muy escandalosa y le avergonzaba a veces...pero lo que no sabía, es que a él le agradaba verla así por obra suya...en vez de provocar llanto como lo obraba antes.
—Enserio, puedo sonreír si me lo propongo.—Espeto viéndola, quitando esa frialdad o simplemente serenidad de encima.
La Haruno lo encaró. Su sonrisa permanecía ancha aún, su cabello revuelto por el baile le daba un toque hermoso, el sonrojo siempre fue algo que iba con ella, el brillo en sus ojos que pocas veces aparecían y alguna vez vio parecían recobrar vida .
No fue necesario forzarla, y Sakura no podía estar más sorprendída, no era falsa. La mano del rubio fue a dar en un mechón corto de su cabello, apartandolo de su frente, y luego parando de tras de su oreja; como una suave caricia.
Menma era tosco e introvertido. Pero en ese preciso instante era suave y expresivo.
—Enserio, me estás asustando. ¿Tienes fiebre?—Acató a levantar la mano para tocarle la frente, más este le detuvo agarrándola con delicadeza de la mano.
—No estoy enfermo—Rectificó
—Pero es que...
—Debo irme.—Volvió a interrumpir.
Un pequeño silencio permaneció allí, mas no era incómodo. Por consiguiente Menma dió un paso hacia al frente, acortando la distancia.
—Si algunas vez sentiste algo lindo por mi... —Suspiró—No intentes escapar más. Eso duele, Sakura.—Confesó en un susurro mirándola, aquellos ojos verdosos lo observaron confundidos— Feliz cumpleaños.
Y como último le dió un beso en la frente sin soltar su mano hasta separarse y darle las buenas noches. Ahora se hallaba parada viendo como se alejaba.
¿Que fue eso?
(...)
Sakura gruñó por décima vez, díez minutos y ese tonto que dijo ir por agua desde que Menma se fue no aparecia a darle la cara. Lo que no sabía él, es que al quinto minuto ella había ido a buscarlo, y lo encontró con dos mujeres, a una de ellas la estaba coronando con flores en la cabeza. De esas que estaban vendiendo en casi todos los puestos.
Se había apartado del lugar, no muy lejos pero libre de gente y bullicios, donde podía apreciar un bonito panorama de la aldea.
Por otro lado, tenía varias cosas en la cabeza. O más bien tres hombres.
Con el primero se había comprado diferente —En el buen sentido— a como de costumbre, y sus sentimientos estaban más revueltos que nunca. El segundo afirmaba no estar enfermo a pesar de que nada en el cuadraba; y el tercero.
—Soy una horrible novia.
Sasori.
Oficialmente le era infiel en pensamientos.
—Sakura-chan.
Se encogió de hombros. Era un ninja, no sería difícil para él encontrarla.
—Sakura-Chan
—¿Que quieres?—Respondió de mala gana.
Que la llamara bipolar, pero tenía sus razones.
—Te estaba buscando.
—Hmp.
El Uchiha se puso de su lado, ladeando la cabeza como un pequeño cachorro.
—¿Y ahora por que estás enojada?—Preguntó en un tono preocupado.
—No...no es nada —Dijo colmandose y girar. Luego miró la mano del chico con otra corona de flores.
Sasuke se dió cuenta de ello y reaccionó elevando el enredon, ampliando su característica sonrisa.
—¡Ah, mira!¿Recuerdas cuando te ponía esto?—Preguntó tímido— ¿Sabes lo que significa?
—No.
Por supuesto que lo sabía, si por esas estúpidas coronas de flores es que su decepción hacia él creció. Además, acababa de ponérsela a una de sus admiradoras como la otra vez.
—¿Como no vas saber Koneko-chan? Si...—El Uchiha paró su discurso luego de ver la expresión de ella.— Son las coronas de las princesas.
—¿Como la mujer de hace un rato?
—¿Que? ...oooh...
Y aún así se reía, Sakura entrecerró los ojos ¿Donde estaba el chiste?
—La cosa es que...—Se rascó la nuca apenado—Eso era para ti. No es la gran relevancia aprenderme los cumpleaños de una chica. Me vio y me contó que era su cumpleaños, prácticamente insistió en que se la diera. Tuve que volver y comprar otra.
Sakura se sorprendió internamente, sin embargo no le mostró nada.
—Supongo que por eso lo haces conmigo.—Comentó arrogante.
—No. Yo me se tu cumpleaños—Negó con la cabeza de un lado a otro— Y contigo lo hago por gusto, gatita.
Sakura se rindió rodando los ojos; estaba siendo sincero. El mismo se ganó haberse convertido en la miel de esas pestes, pero por lo menos se centro en ella y estaba haciendo lo posible en mantenerlas al margen; de no haber sido así les estarían molestando...cosa que no toleraria.
—¿Las hiciste tú?—Preguntó viendo las flores buen acomodadas— Haz mejorado.
—No en realidad. De niño me salían mejor, ahora ya no. Hago una cada año pero siempre termino comprando otras. La que hice la dejé en casa.
—En ese caso...
Sakura tomó la mano del mucho y agarró la tiara, apreciandola por unos instantes. Era muy bonita, pero no contenía el mismo esmero de Sasuke a la hora de fabricarla.
—Quedate con esta—Luego se la puso a él.—Eres un princeso ahora.
Sasuke le vio sorprendido con la boca ligeramente abierta, no sabía que ella valorará tanto algo como eso tan simple.
—¿Por que...? Es decir—Se corrigió—Se que soy un princeso ¿Pero por que...?
—Traeme la que hiciste tú.—Dicho esto se giró poniendo la vista arriba.—Me gustaban más esas.
Al mismo tiempo que la alegría y la emoción del Uchiha explotaron, los juegos artificiales empezaron un espectáculo sobre el cielo.
—¡Sakura-chan! ¡Eres tan tierna! ¡Por eso me casaré contigo! —Gritó abrazándola—¡Claro que te la traeré mañana! ¡Una princesa no puede andar sin su corona!
—Charasuke, suéltame...—Maldijo intentando sacarselo de encima— Demonios, ¿No puedes vivir un minuto sin ser un pegoste?
—Nop.
Había disfrutado de nuevo su cumpleaños, Su mirada amable sólo podía afirmarle que él decía la verdad, expresando con sus ojos oscuros un cariño intenso.
Y para Sasuke...ella seguía siendo su única princesa.
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Imagínense una danza tipo Rapunzell y Flynn en el pueblo bien guai :3* de ahí fue inspirada la escena de los dibujos de tiza y el baile, o también de la escena de Rose y Jack en Titanic cuando van a la fiesta de los de clase baja. He visto estos bailes en culturas extranjeras y me llamo mucho la atención.
