Dos años y seis meses atrás.
Pareciese que el mes de marzo de burlara de ella. Sus padres habían muerto para esas fechas, Sasuke le rompió el corazón años más tarde junto al jodido festival,y claro, como olvidar sus cumpleaños donde no le encontraba un apice de sentido tomándolo como un día más de ese mes dónde el cruel destino se reía en sus narices.
Todo en treinta días, luego dos sucesos mas; con el malestar emocional sobre el Uchiha y el raro "Enamoramiento" si es que se le podía llamar así cuando aún le afectaba todo de Sasuke; sus emociones subían y bajaban de golpe; hasta una montaña rusa era menos brusca.
Confiaba en Menma solo una parte, después de todo él tambien estaba de lado en simplemente protegerla.
Sakura había aprendido a resguardarse la mayoría de las cosas y entre esas estaba el desagrado que empezaba a causarle su equipo cuando la hacían a un lado innecesariamente; ya no era exactamente proteger, o defendencia.
Y aunque no debería prestarle a la lengua venenosa de Hinata, muchas veces ganaba con razones potentes, de que simplemente la estaban excluyendo como la chiquilla blanda, el estorbo femenino sin talentos regalados de nacimientos como los demás pese a que la Hyuga no es como si tuviera muchos dotes aparte del Byokugan.
Esquivo los comentarios de personas que sinceramente no tenía porque prestar atención, algunos solo para dañarla u otros de mera ignorancia siendo irrelevantes desconocidos, por lo que tampoco había razón para desanimarse.
Hasta ese día...el 27.
Menma Namikaze no se molestó en dar una pizca de sutileza hacia las quejas de la Hokage haciendo un alboroto en el despacho e ignorando su tranquilidad de hablar.
¿Menma gritando? ¿Ese chico tomando el papel de un escándaloso? Lo vio venir, los últimos dos meses no paraba de de pronunciar desagradables insinuaciones.
Le dolía mucho, le herían. Su equipo era lo más importante en su vida, ella no tenía familia de sangre, de eso no le quedaba rastro ya. Pero cuando por fin consiguió una, en su vida jamás imaginó que los límites llegaran hasta allá. Cuando sólo contaba con doce años, incluso ya siendo huérfana, las circunstancias eran más sencillas; sin corazones rotos en vez de unas raspaduras de rodillas en sus torpes caidas.
—No entiendo porque tengo que estar en el mismo equipo con una niña que siempre debemos estar al pendiente, se supone que ya es chunin. ¿No podrian arreglarlo? No se ¿Cambiarla?
Un vaso podía también llenarse con mínimas gotas de agua.
—¡Callate! —Gritó el Uchiha
—¡Sakura se está acostumbrando a mantenerse a nuestras espaldas! Es molesto, ella es molesta y a ese pasó se convertirá en una inútil incapaz de defenderse viendo a los demás morir.
Fue extraño, siempre fue muy neutro como para ofenderla precisamente a ella. Sasuke indignado le golpeó también pasando a ser un chico de piedra.
—¡Eres un insensible, hijo de...!
Una parte de ella agradecía eso, quería levantarle la mano al rubio y ponerlo en su lugar; más su cuerpo temblaba; su respiración apenas le daba para no ahogarse. Nunca lo había apreciado tanto, pero Uchiha se había convertido en un héroe sin capa para ella; no sólo dispuesto a defenderla de villanos, sino también de cretinos.
Cayó en cuenta en algo. Menma siempre la protegió de villanos, pero él siempre era el cretino. Porque, para ser honesta, no recordaba ningún otro muchacho despreciarla tanto como él, ya sea por ser la legítima hija del cuarto, o por su privilegiada belleza.
Su cabeza estaba revuelta. Era eso, o simplemente era porque no estaba acostumbrada a que trataran con ella tan seco. Pues si se lo ponía a pensar, Uzumaki era indiferente con todo mundo.
Observó unos segundos la pelea, con otros segundos intentando separarlos. Ellos conservaban una enemistad, pero al igual que ello también una fuerte amistad...No, ella era un caso especial, una inepta y dispensable chica en el grupo que sólo podía verla como su blanco de menosprecios a sus ojos, una molestia.
Porque no era la primera vez que la trataba igual, y siempre se quedó callada. Sasuke en cambio, no se mordía la lengua para soltar vulgaridades o lanzarse de agresivo a favor de su protección.
Sus ojos se aguaban más, la garganta ya no podía con tantos nudos acumulados... Ella lo quería, y Menma la odiaba, no hallaba más ahí.
—¿Como puedes hablarlo tan a la ligera?—Reclamó el Uchiha encima del rubio—¡Si tanto te molesta, el que debería irse del equipo eres tú! ¡Sakura-chan no lo hará!
Quizás el pelinegro no era el mejor en cuanto la dedicación a una sola mujer románticamente, pero era un exelente compañero y defensor. Una pequeña lágrima resbaló sobre su mejilla, y de inmediato se limpió.
Había estado trabajando muy duro desde niña para convertirse en Hokage, no se consideraba alguien débil; simplemente acababan de llegar e informar la recién misión cumplida donde tuvo un percance que un poco más y terminaba muerta.
Uchiha en vez de enfurecer como su compañero aclaró que a todo Ninja e incluso Kakashi , podría pasarle; sin embargo el rubio no le calló en gracia cuando estuvo a segundos de la muerte, de no ser por Sasuke cuando la empujó lejos del peligro. Estallo apenas llegaron dejando de paso echo trizas los sentimientos de la chica.
Siempre terminaba de enamorada de idiotas. Quizá lo hubiera aguantado más de no ser una fecha tan dolorosa. Siempre tenía que pasar algo ese día del año.
—¡No te atrevas a volver a decir algo como eso! ¡O la suerte de tu cara no será muy favorable!
Por cada segundo el gesto de Sasuke le ablandaba. De no ser un charlatán quizás le estaría pidiendo un abrazo de apoyo para reprimir siquiera un poco el dolor. Porque muy a su pesar, el idiota le causaba tranquilidad en sus momentos de normalidad.
—¡Niños basta!—Kakashi los separó ante la mirada del tercer Hokage.
—¡Ni siquiera mereces su cariño! ¡No lo mereces...!—Escupió ya con la boca reventada.
Las palabras les llegaron al corazón. De las pocas veces, le dió esta vez la completa razón a Sasuke, así como ella también entró en esta. Tres años y medio. Menma nunca le dió una señal...Dios, se había convertido en una desesperada y apenas caía en cuenta. Él no merecía su cariño.
Menma en cuanto escuchó eso, se calmó y con la respiración agitada, se quedo mirando el suelo sin bajar la cabeza.
—Esta bien, Sasuke. Déjalo—Se aclaró la garganta olvidando aquel apodo tan usado, el pelinegro le mantuvo la mirada—Tiene razón—Terminó quebrantado la voz.
—Sakura-chan, no...
—Si eso es todo, yo me retiro. Con Permiso—Tomó el la perilla de la puerta girando su cuerpo hasta quedar de espaldas—Y Uchiha... Tienes razón
Ella pudo sentir todas las miradas en su espalda. Por supuesto, también la del rubio.
—Por cierto, te felicito Menma.
Luego salió con la frente en alto dejando un silencio sepulcral adentro y dos acertijos con lo último. Se saco la banda ninja del cabello.
¿Asi de fácil te vas a rendir?
¿Que más daba? Hasta a quienes quería pensaban lo mismo, porque nadie se dignaba a decir lo contrario en cuanto sus propósitos en la vida dejándole como inútil. Los valientes y heroes también necesitaban siquiera una migaja de apoyo.
Su límite dió fin.
Con toda la rabia cargada tiro la banda roja por una ventana. Las lágrimas de la pelirrosa empezaron a descender,
—¡Mas te vale disculparte con ella! —Oyó la voz del Uchiha enfurecido, en su mente se dio la imagen de él con el sharingan activado.
La pelirrosa mordió sus labios, quería creer realmente o con más profundidad el aprecio de Sasuke. Pero...todo se desmoronaba cuando metía la pata. ¿Estaba sola o no? Iba más por el camino de ser así pero tampoco lo aseguraba, habían momentos donde se sentía estar de nuevo dentro de un núcleo familiar, ellos lo hacían...Pero también se sentía un muñeco de plástilina al que podían meterle alfileres a su antojo y moldear su corazón.
Ya en casa lo primero que notó fue su cabello largo en el espejo. Odiaba su cabello, y para su desgracia crecía dos veces más rápido de lo común, en el momento no detalló haberlo mantenido más abajo de sus pechos.
"Alguien, por favor... Mamá, papá"
¿No era encantador estar sola?
Un poco, porque el vacío existencial hasta podría causarle náuseas en satisfacerse con tal estupidez.
Desde el suelo observó la fecha de mañana, si su dolor se trataba de la sociedad para la fecha entonces aseguraría estar lejos al menos por las 24 horas. Decidida y sin un apice de duda agarró su mochila guardando cosas necesarias en ella. Partiría en una hora para descansar.
Cuando salió, el destino no desaprovechó ni el más miserable minuto en hecharle en cara sus disgustos esa noche cuando fue a comprar fruta antes de partir optado por donde más le dolía.
Hinata reía a un costado de Menma mientras este intentaba alejarse de la manera más suave posible, sin embargo cuando ambos sintieron la mirada de la pelirrosa, Hyuga no dudo en colgarse en su cuello.
Sakura no demostró ni una pizca de dolor volviéndose a pagar la fruta.
El dolor te hace más fuerte con cada caída, necesitas de ello para entenderlo
No era mentira las repetitivas de viejos sabios. El rubio de inmediato la saco de encima mirándo a su compañera desde metros con un gesto preocupado, sabía sobre esos sentimientos y la fea discusión anterior la afectaron y ahora también a él... O eso quería creer. Escapó antes de que la alcanzara cuando lo vio alejarse de Hinata y verla a ella con esas invenciones.
Demasiado tarde por ese día. Sakura ya iba de salida cuando pasó por unas calles; Sasuke Uchiha podía divisarse entre una ventana de los locales de comida practicando sus mismos pasatiempos, conquistar mujeres.
Estaba sentado en una mesa apartada hablando amenamente con un grupo de mujeres. Sin embargo, era algo menos pesado porque de alguna manera, ese entrometido se aparecía luego para intentar animarla.
Sakura dio más fuerza de tolerancia con este. ¿Como podía querer tanto a las personas que más le causan malestar?. Suspiró hondo antes de cruzar la puerta de la villa, tenía Permiso por su cumpleaños además de tener el día de mañana libre.
—Aquí vamos...
Fue en aquel entonces donde Haruno Sakura decidió mantener el resto de sus cumpleaños apartada de Konoha. Aunque cuando llegaba descubría varios regalos alrededor de su departamento.
Y Uchiha siempre lograba sacarle lagrimas, sus estúpidas rosas acompañaban aquellas cajitas azul con algo dentro.
¿Por que tenía que ser él?
(...)
—¿Que? ¿Como que no está contigo?
Sasuke levantó una ceja fastidiado, no muy típico en él, pero Menma empezaba a ser una molestia en el trasero. Precisamente cuando soñaba estar a punto de besar a su añorada princesa de cabello rosa pálido, Itachi lo despertó a almohadasos avisando la visita de su amigo.
—Ya te dije que no, Teme. Déjala tranquila—Dijo haciendo una mueca adormilada—Ni yo como su acosador le quitó todo su espacio personal. ¡Y aún sigo enojado contigo! Mi gatita debe de estarlo aún más.
—No me llames Teme. —Gruñó—En todo caso, no se trata de eso; iba hablar con ella ayer pero desapareció y no la encuentro en toda la villa, ni tampoco está con Ino o su maestra, le pregunte a todos pero nada.
El rubio hizo un gesto de fastidio, sospechaba que Tsunade supiera algo pues notó algunas leves expresiónes de mentira, y si ella lo sabía Sakura estaba bien; sin embargo, imaginó también ser ideas suyas por lo que tampoco podía estar muy tranquilo.
Ayer al llegar a casa, no había nadie. Imaginó que pronto sus padres llegarían. Mas sin embargo no pudo evitar pensar que así se sentiría Sakura todos los días, diariamente sin esperanzas de encontrar a alguien en la puerta dándole la bienvenida. Finalmente le entró el valor ante tanta vergüenza que había sentido esos días.
Ayer estaba bastante ansioso por pedir una disculpa, pues el mismo día no se encontraba en los mejores ánimos.
Estaba airado consigo mismo, preocupado por ella, y hasta enojado con Sasuke por no golpearlo más fuerte desde mucho antes para hacerle comprender la clase de imbéciles que estaba siendo desde hace años. Porque, se habría ahorrado tanto, y entre eso el angustiante descubrimiento antes dos cuestiones de la última vez.
Una, ella le dió la razón a Sasuke: Él no se merecía su cariño.
Dos, la felicitación le cayó como piedra en el estómago: Cumplió su "Objetivo" de tacharla del equipo..
No, no si él podía evitarlo.
Su única excusa es que realmente se enfado mucho al verla a punto de morir en pleno ataque, pero ¿Que justificaría su arrogante conducta altanera?
Su madre, Kushina en cambio, le hizo razonar con un golpesote en la cabeza aunque ya estaba consiente de ello; si se lo había mencionado sólo fue para pedir un consejo, mas no esperaba aquella agresividad.
Para el colmo, más tarde encontró a la chica comprando fruta, mientras él, con su mala suerte se hallaba con Hinata acosandolo. Oh no, y tenía que colgarsele en el cuello.
Lo que más le petrifico fue su mirada tan fría. Quien iba a creer que de ahí en adelante le esperaban muchas y más que eso.
—No vuelvas a hacer eso. Lo hiciste para molestar, no me creas estúpido—Jalo safándose dispuesto a buscarla.
En un parpadeo y el primer paso para ir detrás Sakura había desaparecido y Hinata jalaba de su manga con un gesto amargo.
—¡Que me sueltes!—Dejo la delicadeza de lado—¿Vas a ir tras ella?—La chica frunció el ceño.
No respondió, continúo su camino echándose a correr. Sin embargo, a mitad del paso reflexionó, ambos necesitaban un tiempo de calma. Quizás varios días...
—¿Osea que yo sería su última opción?—Levantó una ceja indignado—Además, es muy temprano—Se quejó bostezando
—Dobe, son las dos de la tarde—Alegó detallando el descuidado aspecto de Sasuke con el cabello alborotado y una pijama bastante infantil—¿Ositos de colores? ¿Que mierd...?
El Namikaze alzó una ceja, de ser Shikamaru se habría echado a reír en pleno porche. Sasuke hizo un mohin mimado mirando a otro lado; por mera burla Sakura se lo había regalado sin necesidad ser un día especial con tal de devolverle una de sus tantas molestias.
Sin embargo, hablaban de Charasuke, un chico con unas cuantas neuronas quemadas y que amaría cualquier cosas dada por Sakura.
Aún recuerda su cara de decepción en ella cuando el Uchiha no hizo expresiones molestas, a cambio le regaló una enorme sonrisa acompañando abrazos asfixiantes.
"—¡Esta horrible, me encanta!"
Ese tonto...
—Ya, ya, ya. Esta bien, no quiero que vengas a hacer críticas destructivas sobre mi ropa de dormir, pero siendo ese el caso es preocupante—El pelinegro pasó una mano por su barbilla tomándole seriedad-Ire a bañarme ¿Esperas o...?
—No, seguiré buscando —Hablo serio. Hecho un vistazo a su amigo antes de irse—¿Eso es una cola de consejo? Que pijama más ridícu...
—¡Adiós!—Y cerró la puerta.
Ya había soportado las burlas de su hermano, la novia de este mismo, al idiota flojo de Shisui, y hasta sus propios padres por un largo tiempo como para agregar a uno más en su lista. Rió negando con la cabeza, aún así era su pijama favorito...
incluso si parte de ella se situaba en medio de su trasero. Situando una mano en este, se acomodó el pantalón.
—Mejor afuera que adentro...—Suspiró con un deje de alivió
—¡Amaaaaa, se metió un...! Ah, eres tú—Una voz muy familiar interrumpió su corto silencio.
—Hmp.
Itachi se asomó desde la sala. Traía polvo blanco en la nariz y si no conociera sus costumbres creería que esa era la razón del porqué se comportaba como un descerebrado, sin embargo, era la leche en polvo que su mamá alegaba al "Desaparecer mágicamente"
—Uy...¿Cuanto cuestas mamasita?—El chico rodo los ojos ante el vulgar comentario por su pijama—¿Que pasó?
—Sakura-chan.—Levantó los hombros restándole importancia adentrándose más.
El mayor se quedó en silencio unos segundos.
—Entonces esta vez es para grave .
Sasuke no comentó nada al respecto, sólo asintió con la cabeza a medida que apretaba los labios. Si, jamás había presenciado algo así entre sus compañeros, pero Menma se lo tenía bien merecido. Tal parece, que las acciones de Sakura le afectaban más que los golpes que él le proporcionó esa tarde.
Subió la mirada de nuevo hasta donde estaba su hermano, parecía pensativo mirando a la nada.
—¿Que pasa?
—Nada.
El menor frunció el ceño sin creerle.
—¿Como que nada?
—No
—Si
—No, no soy el indicado para hablar.
—¿Por que? —Levantó una ceja haciéndose una idea.—¿Se trata de Menma?
Uchiha le insistió con la mirada
Itachi levantó los hombros, a lo que él lo tomó como afirmación. Mas no comprendía a que error pudo haber cometido su hermano para preferir callar al no estar en posición de opinar. Con los brazos cruzados no se rindió en una batalla de miradas, hasta que Itachi soltó el aire.
—Solo diré que, quizas con este golpe. Sakura-san cambie de perspectiva respecto a Menma.—Analizó, su hermano menor estuvo de acuerdo. en la cara se resaltó su vulnerabilidad—Y se que es tu amigo, pero, es de los últimos hombres en el mundo que podría merecerla...
Sasuke gesticuló una mueca de mera confusión entre la pausa que hizo su hermano.
—Y no es porque seas mi hermano, pero...hasta tu podrías merecerla.
Y siguió sin entender.
—¿A que te...?
—¡Yoooo me voy! creo que ya hablé mucho.—Dijo apurado adelantándose hasta la salida.
El menor arrugó la nariz con la palabra en la boca. Observó a Itachi aun con el hocico empolvado, y antes de poder reaccionar se largó.
Quedó analfabeto.
Desde afuera pudo escuchar un grito de Shisui.
—¡Sabia que te drogabas!
Eso le pasa por zorra.
(...)
La búsqueda los tenía agotados, la paciencia de los más jóvenes empezaba a culminar. Especialmente a Uchiha que, por cada segundo deseaba empujarlo de los árboles. Esa era su relación, contentos-enojados-contentos; y así sucesivamente de manera constante.
Menma por su parte, tuvo un alivio al saber —Nada más porque volvió loca a Tsunade por información de su compañera— que aquel día en que la buscó, al preguntarle, le contestó que Sakura pidió permiso para salir de la aldea unos días como descanso.
Mas no contaba con que se pasará de los días. Y ahora la andaban buscando; más por decisión propia que por orden.
No obstante, allá iban, buscándola debido a su demora. Estaban cansados, hambrientos y con alrededor de las cinco de la tarde, el cielo nublado comenzó a esparcir una fuerte lluvia. Lluvia que le daba el ambiente perfecto a la contienda que estaba iniciando entre los más jóvenes, aprovechando la ausencia de su maestro.
Tenían los cabellos pegados a sus frentes, la ropa emparamada y en la boca de Menma nacía un hilito de sangre luego de recibir un golpe y un grito de "Todo esto es tu culpa"
—Escucha Menma. No puedo pedirte que te alejes de Sakura porque se que no lo harás.—Escupió—Pero si en realidad no eres un cobarde, ofrecele una disculpa...
Eso estaba más que claro, el único problema es que ella no aparecía.
—Una cosa más.—Dijo estrechando la mirada.—Si algo le llega a pasar quien pagará el precio serás tú.
Eso le parecía imposible, porque jamás se lo perdonaría.
—¡Pueda que tu seas un completo patán! Pero me tiene a mi.—Se palmeó el pecho con una mano, estaba agitado de la rabia—Y te juro que si esto se vuelve a repetir, no correras con la misma suerte...—Advirtió estrechando la mirada—A ella no...a ella no.
El rubio se tragó de nuevo otro de esos nudos en la garganta. Si era sincero, cada que logró encharcar esos vivos ojos verdosos, sintió una incómoda espinilla en su interior pinchandole de remordimiento; sin embargo, supo desdeñar esa carga de conciencia con más facilidad, pero al paso de los años esa pesadumbre le irritaba mas, aquella confusión de sentimientos le ponían la cabeza hacia abajo sin noches de sueño.
Mas nunca se dió cuenta que el grave daño que estaba obrando, colapsaria en cualquier momento, ni se tomó la molestia de recordar bien que en cada ocasión alli estaba Sasuke animandola. Con un dulce, un regalo, levantándola del suelo cada vez que caía, algún chiste malo, agarrándola desprevenida para hacerla girar en el aire como una niña pequeña... confesandole cuanto le apreciaba y le quería.
Y de alguna u otra manera, ella sonreía aunque se hiciera la difícil, fingiendo que le molestaba.
Sasuke siempre estuvo para ella.
—Ella estará bien.—Habló entre dientes.
—Por supuesto que lo estará, yo no soy quien siempre desconfía de ella y después la trata como trapo viejo si falla ¡Hasta yo por fallado! ¡Tu has fallado!—Espetó—Y se que suelo sobreprotegerla y nunca le he dicho que confío en sus capacidades ¿Pero como podría yo animarla con semejantes tonterías como las tuyas? ¿Que derecho tengo yo en ofenderla de la manera que hiciste tú? ¡Nadie es perfecto!
Menma se levantó del suelo, la pelea se convirtió de agresión física, a verbal.
—Me negaba a creer que no la querías pero...—El oji celeste de repente le interrumpió.
Lo que Uchiha pensaba decir, era imposible e inaceptable.
—¡Yo la aprecio!
—¡Y yo la amo!
La confesión lo dejó helado. La amaba, la amaba. Sasuke la amaba.
—Tú... ¿Que?
Eso ya era demasiado, una vez Sasuke llegó a contarle que su diagnóstico según su doctor era "Estar enamorado" pero no amarla en si.
Algo en su estómago se revolvió a paso que sus mejillas se calentaban. Quizó pensar que se había lavado mal los oídos, que la tierra le había afectado en la pelea; sin embargo, la cara del Uchiha le confirmaba todo, e incluso si su rostro expresara lo contrario; le creería, le creería con tantas pruebas de sus acciones de toda la vida para con Sakura.
—Jamás se lo he dicho pero así es—Expusó mirándolo con sentimiento—No cabe duda que a los más cobardes les toca la mejor fortuna.
Otra estocada emocional, a pesar de que su propósito era contraer una conciliación, algo le hacía dudar que su fortuna se había agotado; pues no trataban ni mas ni menos que con la terca Sakura Haruno.
Además...
"—Si eso es todo, yo me retiro. Con Permiso—Tomó el la perilla de la puerta girando su cuerpo hasta quedar de espaldas—Y Uchiha... Tienes razón "
—¡Chicos!—El llamado de Kakashi los alertó.
Alzaron vuelo de inmediato, el enfrentamiento tendría tiempo después. Frenaron en seco despues de captar la ubicación, y sus corazones no pudieron estar más a paz que en ese momento al ver una distinguida cabellera rosada entre los brazos de su sensei. Desolada, sollozando, mojada; una imagen que fácilmente podría quebrantarles.
Sasuke no dudo en correr hacia ella para ponerse a un lado de su maestro, extendiendo los brazos con un notable toque de desespero por tocarla; y cuando la chica levantó su mirada acristalada, ocurrió lo increíble. Suficiente para dejarlo aun mas shockeado.
Kakashi en cambio, no lucia sorprendido.
Sakura de lanzó a los brazos del chico apretandolo con todas las ganas. Y, no era para nada un acto agresivo, sino de una intensa ansiedad cariñosa.
—¿Donde estabas? ¿Por que te fuiste así? ¿Estas bien? —Su compañero estaba ahogándose de preguntas. La tomó con las manos de los costados de su rostro.
La pelirrosa asintió temblando, a lo que Sasuke la despojo de su capa mojada y le dió la suya impermeable.
—Nos tenías preocupados, no vuelvas a hacer eso.
Una parte de la voz se mezclaba con esas ganas de reprenderla pero su emoción no le permitía, él nunca podría enojarse con ella.Realmente la amaba.
En un descuido, el Uchiha le besó la frente desesperado, para volverla a cubrir por completo con sus brazos, reposando su menton en cabeza de la pelirrosa. Sakura no se quejó para nada, sólo se aferraba firmemente a él; como si ambos buscaron su calor mutuo.
Menma deseaba ser Sasuke en ese momento.
Porque en un pasado, fácilmente el pudo haber estado en ese lugar. Pero él la había empujado lejos de una manera brusca tan sólo dedicándole unas palabras cargadas de filo cuando más necesitaba afianzarse de alguien como apoyo, obligándola a buscar otros brazos. Jugó su papel de rompecorazones demasiado bien, y sin darse en cuenta se había hecho tarde para volver a retomar ese lugar perdido.
Era muy reservado y ella pedía mucha atención de él, pero a pesar de eso, la mano de Sakura era como su propia piel...De repente una parte de ello se había ido.
—No me sueltes...
Menma tragó en seco, aunque lloviera su garganta no contaba con la misma humedad. La voz de Sakura parecía una dolorosa suplica sin soltar a su compañero.
—No lo haré.
El último diálogo del pelinegro le dejó mal sabor en la boca al rubio, incluso si su susurro destilaba una inmensa ternura y preocupación. Sakura sólo podía ver y necesitar a Sasuke, no a él. Porque charlatán o no él si sabía cómo tratar a las mujeres.
Uchiha no era un reemplazo exactamente; después de todo, siempre encontró mejor confianza de apoyo entre ellos, una conexión que simplemente le faltaba un ajuste donde años atrás se aflojó, cosa que él se lo dió al menos en una cantidad más elevada que la suya.
Sasuke Uchiha, su compañero y amigo empezó a superarlo en un sentido que sin duda siempre le pesaria. Se había acostumbrado tanto a ser "el favorito" que procesar el cambio tan brusco, ni con agua lo tragaba.
No necesitaba más luego de haberla visto preferido los brazos este en vez de los suyos después de soltar a Kakashi; sin apice de titibuteo, ignorando totalmente su presencia.
(...)
—No te había visto en días... Sakura.
El rubio fijo fijo sus azulados ojos en aquellas esmeraldas que antes poseían más brillo, y si la veía con detenimiento, bien podría tener la apariencia de un ANBU estrictamente entrenado.
Y extraño, extraño tenerla cerca, mirándolo con preocupación a su equipo. Sakura ni siquiera se digno en detenerse pues siguió su camino como si de un fantasma se tratase.
—Sakura.—Volvio a llamarla.
El viento y el fresco aroma de su cabello combinado se convirtió en una atmósfera pesada que de alguna manera le hizo pensar en que ya no seria relativa. Con molestia Menma la tomó de la muñeca.
—No me ignores cuando te hablo.—Le tocó suavemente el brazo pero este no fue impedimento.
Sakura sonrió con mofa tirando de un empujón, no tenía el mínimo interés de iniciar una conversación de explicaciones que terminarían en una calurosa discusión. Porque está vez ni para Menma tenía paciencia.
—¿Seguro? Creí que te gustaba el silencio. Y más el mío.—Comentó siguiendo su camino a paso tranquilo.
—¿Que te hace creer eso?
—¿Mas bien que no me hace creerlo?—Preguntó con ironía.
La pelirrosa tragó saliva con dificultad.
—La Sakura que yo conozco no es tan insolente. Si estás pensando que es una transformación de Sasuke... —Alegó siguiéndola.
—Jugaste con fuego Menma. Tu te quemas y yo tengo un límite para mantenerme...Esto es lo que querías, pues ahí tienes.—Alzo la voz molesta—Buenas noches.
El rubio negó con la cabeza agarrándolo de la muñeca con rudeza, asimismo girandola.
—Te estas rindiendo.—Dijo más como una afirmación.
—No seas ridículo.—Gruñó alejándose—Mis entrenamientos con Tsunade-sama siguen común y corriente, mis misiones fueron las que cambiaron.
—Y veo que bastante. ¿Donde te has metido?
Había pasado por mucho. Tuvo que sacar excusas para buscarla varias veces en el hospital y nunca la encontraba. Las contiendas con Sasuke continuaban aunque él haya salido más favorecido con las circunstancias, sus entrenamientos iban de mal en peor hasta olvidar el significado de la concentración. Lo mucho que la había echado de menos; mientras sus padres no hacían más que preguntar por Sakura–especialmente su madre– y conjeturar que su humor y extraño comportamiento se debía a ella.
—Nunca estas en tu casa cuando te buscamos y apenas tuvimos noticias de ti.
La chica desvío la vista a otro lado de mala gana.
—Ah, entonces... Ahora me buscan, que novedad. —Se burló.
La palabra "Buscar" le quedaba corta a Menma.
—No seas exagerada como si te tuviéramos abandonada.—Negó dando un paso adelante, ambos cara a cara— Sasuke me dijo que te vio esta mañana, por eso vine. ¿Por que no me habías dicho nada?
—¿Debería? —Contestó mezquina echando la cara hacia atrás alzando una ceja.—No creo que haga la gran diferencia.
Una parte del chico se sintió más indignado. ¿Como que debería? ¿Como no habría de sentir su ausencia?
—Somos amigos.
Sakura movió ligeramente la cabeza de un lado a otro ante su descaro. Se fue de la aldea, lo perdonaron. Le soporto tantas cosas por su apreciación, sus groserías, sus ofensas ¿Que otra impresión podría tener de él para darle ese título?
—Tú y yo no somos amigos.
El Namikaze le miró perplejo unos segundos. Suspiró e intento mantener la calma; Dios, eso dolió.
—Venia por una disculpa.
—¿Quieres que te perdone? —Se rió— Oh, malévolo cucarachon se nos puso sentimental.
—Sakura...—Gruñó, mal momento para un chiste.—Es enserio.
La pelirrosa rodó los ojos, volviendo a continuar su paso ante la mirada del rubio sobre sus espaldas.
—Aquí tienes tu perdón. —Dijo con una inmensa carencia de sinceridad—Ahora largate, me molestas.
—Estoy hablando enserio—Alzó la voz inconforme.
—Da igual, perdonado o no nunca te pesó como estuviera yo.
—¿Y así nada más? Eso me suena a palabras de boca, y me seguirás viendo con despre...
—Desprecio que siempre me has demostrado. No seas tan llorón, no ha pasado tanto—Se volvió hacia él—Por el poco amor propio que me queda, la dejo aquí.—Sentenció— He sido una masoquista todo este tiempo. ¿Te parece justo? Siempre me has odiado.
—Ya para de hablar como si no me importaras.—Le contradijó con rabia.
Él no podía odiarla.
—¡Y tu deja de la caridad para otro! ¡No me molestes Menma!—Nuevamente se lo quitó como peste— Estoy ocupada y no tengo tiempo para tus escenitas o sentimentalismo que no te quedan conmigo.
El chico pobló las cejas dando un amargo trago de saliva. Ahora mismo se sentía un debilucho de corazón, una mujer que para ser precisos, su compañera lo tenía más que tenso y ofendido, no estaba mintiendo en lo absoluto y ella simplemente rebajaba sus emociones al nivel de la basura.
Pero si se situaba en sus zapatos, el también haría lo mismo.
—Tenías razón ¿Si? Debí ponerle más empeño a mis entrenamientos, aunque eso incluyera romperme la cabeza.
La dulce Sakura definitivamente no la encontraba por ningún lado. Su ceño fruncido, sus manos empuñadas y sobre todo una voz que desconocía para el cuando ni siquera el día del incidente le gritó.
—¿Que hay del equipo?—Reclamó apretando los puños dando un paso hacia adelante—¿Por que a Sasuke y a mi nos envían con cualquier otro y tu por ningún lado?
Sakura movió la cabeza de una lado a otro burlandose con una sonrisa amarga en los labios. Menma vino llegar lo que temió.
—¿Y creíste que era un juego?Eres tan egoísta que ni siquiera quieres cambia le como blanco de humillaciones.
—¡Ya basta!
—¡No! Mi generación esta rodeada de idiotas—Su voz empezó a quebrarse—Estoy molesta Menma, y nunca lo entenderías. Jamás se han dado la molestia en imaginar cuales son mis disgustos de siempre.
—Entonces dilo.—Pidió como si con eso pudieran sellar un trato.
—Deja de tratarme como una inútil. —Declaró
—Solo quiero protegerte, siempre tienes un fallo en las misiones. —Dijo a medida que volvían a quedar demasiado cerca.
—¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Lo tengo guardado aquí —Señalo su cabeza con rudeza — Y no me lo puedo sacar de la cabeza, ni que me quisieras sacar del equipo. Me hizo reflexionar ¿Quieres las gracias? ¡Pues gracias!
El corazón del rubio de oprimió.
—El problema no es lo que me lo digas, si no en la manera repetitiva y como lo dices. Tus acciones hacia mi es como si yo fuera tu peor pesadilla, o si herirme te causara placer aun consiente de que puede o no dañarme. ¡¿O es que acaso crees que no sabia que estabas teniendo tus salidas a escondidas con esa?!—Lo empujó ya con las mejillas bañadas.
Pudo haber sido sincero desde antes, pero según él no estaba interesado en el romance. No se puede obligar a nadie a querer aunque duela. ¿Pero acaso sabia lo humillada que me sintió seguir ilusionada sin saber sus intereses eran otros? Era igual a Sasuke.
—Eso dejame aclararlo. No tenemos nada, menos formal.
Eso estaba muy claro; para él, aceptaba sus invitaciones al Ichiraku con ella u otras cosas como cualquier amigo, más no se había puesto a comparar como se estaba deteriorando la relación con Sakura a comparación de Hinata, con justas razones ella debía estarle dando giros al asunto. Y si se comportó más arrogante de lo normal fue también por ella, sentía que algo fallaba en su interior pues sus ojos se negaban a seguir mirandola del mismo modo neutro contra su voluntad.
No obstante, era un completo malentendido.
—Es que no tienes que explicarme nada.—Dijo impaciente.
Se había cuenta de que para empezar a amarse a si misma tenía que soltarlo... Y quizás odiarlo un poco. Si hacia lo que se le diera en gana con su vida, el asunto tendría que venir de largo.
—Nada que ver contigo me incumbe... —Nego con la cabeza acomodándose la capa. —Como siempre me lo decías...—Y sin despedirse se apresuró en alejarse.
"No es nada que te incumba, Sakura"
Sakura tenía razón, era un llorón. Incapaz de manejar el rechazo.
—No...No
En un acto desesperado y ansiado Menma la agarró pero esta vez apegandola a su cuerpo, sin perder segundos le estampó sus labios sobre los de Sakura robándole un beso desesperado y brusco. No quería llegar a su fin, esperaba que en cualquier momento le correspondiera más no sucedió. Apretó más su cintura y con la otra mano entre su cabeza y cuello reforzó el beso.
Fue de muchos sabores aficionados, agridulce, amargo y salado con las lágrimas de Sakura bajando por sus mejillas. Cuando ella quizó separarse Menma volvió a juntar sus bocas.
Sakura era incapaz de artícular algo, mantuvo sus manos enguantadas sobre el el pecho masculino, por esa fracción de segundos todo se detuvo el cuerpo de ella no pudo responder en lo absoluto ante el shock de encontrarse en semejante acto.
No fue hasta que Menma intentó profundizar el beso y reaccionó reuniendo parte de su fuerza, colocó un gancho directo contra su estómago alejandolo de ella. A pesar de la fuerza con que le habla golpeado, el jinchuriki retrocedió deslizándose sobre el pavimento por el impulso de su puño y al erguirse por completo, no mostró rastro de afectación física ante su ataque, pero si emocional.
—¡No me vuelvas a besar! —Le ordenó furiosa—Escúchame bien Menma, porque no lo diré dos veces.—Su rostro estaba enrojecido, aún se le hacía increíble que la manera en que la hablaba a Sasuke cuando se enojaba, la estaba empleando para él también-—No seré la elección sobra de nadie o el juego de nadie.
—¡No eres un juego! ¡Yo...!
—¡Acabas de besarme sólo para evitar que me vaya! —Exclamó terminando de limpiarse la saliva mezclada sobre sus labios—¡Eso es jugar sucio, con mis sentimientos! ¡Ya me quedo bastante claro que nunca te voy a gustar, punto!
Ella estaba bastante equivocada. ¿Como decirle que significaba para él más que eso? ¿Como excusarse que su conducta se debía precisamente a ello?
El único concepto que pudo tener de sus compañeros es que eran un par de estúpidos peleando por infantileces. Sin embargo, esa definición se transfiguro poco a poco hasta obtener un valor bastante significativo. Uchiha, un valioso amigo – A pesar de no admitirlo– y Haruno, una jovencita a la que no sabia con precisión que apelativo asignarle.
Internamente en el pasado sintió satisfacción cada que su compañero formaba un revuelo cuando aparecía Lee u otro joven coqueteandole, mientras él, se hacia el desinteresado. Su pecho se sacudía como loco cada que está formaba un terremoto con sus puños al paso que se lucia con su inteligencia intelectual, o sus ágiles movimientos. Y ante todo, sintió también los mismos efectos que tuvo Sasuke cuando fue al médico, y sólo podía significar una cosa...
Cuando menos lo esperó ya estaba enamorado.
—Solo grábate que el equipo siete se terminó, al menos donde yo me incluyo si. No puedo avanzar con personas que sólo quieren protegerme, que me ven como una inútil y me ven como el estorbo...pero especialmente estoy harta de ti.
Con esos últimos alientos escapó.
El Namikaze acercándose al árbol más cercano, empezó a golpearlo repetitivamente descargando su rabia y frustración alli. Estaba harta de él. Y ganarse su confianza le tomaría mucho tiempo, más del que podría imaginar.
Oficialmente la había perdido.
(...)
Presente—Tuve un sueño espantoso y bastante loco.
En la casa de los Uchiha, como buenos perezosos. Los niños de la casa...o bueno, ya no tan niños se hallaban desayunando a las once de la mañana hablando como viejas chismosas, contándo las novelas de la semana. En este caso, Sasuke decidió dejar de lado sus sueños húmedos con su compañera en vez de escuchar las extrañeces ya muy comunes de su hermano.
—¿Que cosa?—Habló con la boca llena de cereal.
—Bueno, para empezar yo me había convertido un asesino forzado del clan para evitar un golpe de estado dejándote a ti como único sobreviviente.
Sasuke escupió ante la sorpresa. En otro caso le hubiera aparecido gracioso haberle estúpido en la cara a su hermano, sin embargo, también tiró su taza con rosquitas de colores y leche sobre la mesa.
—Esto ya no es divertido...es triste.—Formó una mueca.
—Efe—Itachi observó el desayuno de su hermano echado a perder a medida que limpia su rostro con el cuello de la camiseta —Pero eso no es todo.—Continuó—Shisui había muerto primero regalandome sus ojos antes de tirarse por un risco. —Hizo una pausa pensativo— Los Akatsuki eran una organización de criminales rango S en busca de las los jinchuriki. Ahí el héroe no era Kizashi-san sino el padre de Menma. Y ese chico, parecía infantil.
Sasuke levantó una ceja interesado a medida que limpiaba con un trapo la mesa. Después sin más remedio, se sirvió un jugo de naranja.
—¡Y Hey! Resucite, no a los tres días pero resucite para destruir a Madara Uchiha y toda su guerra.—Presumió con orgullo levantando la barbilla.
—Eso es absurdo—Dijo con recelo—¿Madara Uchiha? ¿Que tiene que ver ese hombre?
—El fundó el clan— Sasuke por supuesto ya sabía eso? era un hombre muy fuerte e inteligente.
—¿Y si era tan listo porque se murió?—Alegó
Itachi expresó un gesto ante la tontería de su hermano...Bueno, todos tenían que morir ¿No?
—Este animal tiene popo en el cerebro...—Murmuró— Pero aguarda, viene la mejor parte—Sonrió intrigando a Sasuke —Muchos morían y algunos no existían.—Carcajeó— Fue muy gracioso ver cómo te convertias en un emo vengador... o en otras vistiendo como estriper mostrando el pecho. Aunque esa última es posible—Murmuro lo último para si mismo
El menor escupió de nuevo la bebida prácticamente por la nariz, lastimandose de ardor, otra vez su desayuno. Con rapidez volvió a agarrar el trapo para limpiar el desorden.
—¡Mamá Itachi se la fumo verde!—El aludido se apresuró a taparle la boca.
—Callate. Te digo que fue así.
El más pequeño lo observó unos segundos más para analizar el rostro de su hermano, liberandose de las manos en su boca.
—Siendo el caso...joder, que gran historia —Levanto las cejas—pero ¿Seguro que eso era leche en polvo?
—¡Por supuesto que si!
Es que, era lo más estúpido e ilógico que podría escuchar. Sasuke pensó que se había mandado tremendo fanfic.
—Entonces estás leyendo las historias raras que hace Shisui.
—Hey solo te cuanto la pesadilla que tuve. No es como si fuera cierto—Agarró sus palillos dispuesto a desayunar. Escucho un par de risas femeninas desde arriba—Izumi...
El menor levantó una ceja observando a Itachi, petrificado. Como si hubiera olvidado la cartulina que debía llevar para algún trabajo o exposición de la academia.
En un parpadeo corrió de camino al segundo piso, que por curiosidad y extrañeza lo siguió...Y también por chisme. Lo siguiente le causó una gran tentación de risa para escupir sus órganos vitales.
—¡Ay!—Itachi había pellizcado a su novia en el brazo de una manera bastante brusca y para nada piedosa que hasta a todos los presentes les dolío—¡¿Y ESO POR QUE?!
Al mayor no le dió por responder cuando sintió un cucharón golpeando su cabeza. Se guardó la pregunta del por qué su madre llevaba eso no estando en la cocina; dedicandose a sobarse entre quejidos y un último suspiro de alivio.
—¡Cuidado Itachi! —Reclamó la matriarca Uchiha impaciente.
—Ah, entonces no es un Tsukuyomi— Le Ignoro suspirando—Es real. No te maté y bebé-san existe.
—¿De que hablas? —Izumi entrecerró los ojos formando una mueca de fastidio— No sólo estás equivocado, también eres estúpido.
De ser así habían métodos más efectivos que un pellizco. Como usar el Sharingan, apenas caía en eso.
—Itachi...¿Que es esto?
Mikoto observaba el techo, unas extrañas huellas de figura delgada formaban un camino por todo el cielo raso del corredor del segundo piso; desde la primera puerta de habitación, hasta la última. Lo peor de todo, es que no hacía mucho lo habían renovado...Y era blanco.
—¿Otra vez jugando a la gallina araña?—El más pequeño arrugó la nariz, a lo que su madre le interrogó con la mirada.—Ah, es ese juego de ensuciarle las patas al pollo y hacerla caminar por el techo.
—Sasuke no...—El chico se alarmo poniéndose palido. Si, ayer estaba en esas, pero por Dios que lo había olvidado.
—De hecho, tiene buen ritmo la canción.
— Itachi...—La mujer empezó a impacientarse.
—Pero no te enojes con él mamá, es mejor que verlo bailar pluma gay con Shisui.—Comentó levantando los hombros como si no fuera la gran cosa—Por cierto; eso es tan pasado de moda nene—Espetó haciendo un movimiento afeminado con la mano.
Silencio.
Silencio que no duro mucho hasta que Izumi lo rompió de un tirón con un grito.
—¡¿Que tu que?!
—Cariño, puedo explicarlo—Intento excusarse con miedo al ver la cara de Izumi, luego se dirigió a su hermano menor—¡Ya nos exhibiste!
Mikoto no sabía que pensar. Una vez dudo de la heterosexualidad de su hijo mayor ante su desprecio a Izumi que en realidad era la manera de expresarse mal...
En fin, Uchihas.
Y aunque al principio no supo cómo tomárselo, concordaba en algo con la madre de Shisui : Ellos dos serían la pareja perfecta.
Sin embargo, las cosas se aclararon no mucho después y todo regresó a la normalidad. Hoy en día estaba muy a gusto con su nuera ¿Y como no? Con su nieto. No obstante, esos dos siempre salían con sus cosas raras.
La mujer miró la cara de su hijo pequeño y pudo identificar burla..otra vez esos dos, su manera de desquitarse era auténtica. Luego recordó también que los varones de su apellido eran unos completos estúpidos, así que semejante sandez era normal. Pero eso no quería decir que no se hallara enojada por la extendida suciedad sobre su techo.
Sacó su sandalia con un único fin.
—Espera, eso no. —Retrocedió.
—Si no fueras mi novio te castraría...—Amenazó la otra.
Los demás miembros de los Uchiha le miraron entendiendo a que se refería, o al "Por que" se negaba a cometer tal ataque.
—Golosa.—Acordaron los hermanos achicando los ojos. La joven se encogió de hombros.
Y cuando la cruzaron Sasuke apenas pudo pronunciar:
—Tuviste una buena vida.
—Tengo veintitrés.—Reclamó viéndole mal con una mueca.
—Dije buena, no larga—Sonrió y salió corriendo antes de que su hermano lo agarrara de la camiseta.
Se las pagaría. Incluso si él fue quien empezó la guerra desde que Sasuke tenía cuatro años –Diciéndole que era adoptado y lo habían sacado de la basura; que por consiguiente lo hizo llorar– no podía perdonarle tan fácil en los líos en que lo metía, a pesar de poseer la culpa en ensuciar el techo y bailar con su mejor amigo una canción extraña.
¡Pero vamos! Era divertido y apostaba a que todos los chicos de su edad lo hacían ¿No?...¿No?
—¡Es mi venganza spanky!...digo, Itachi. —Exclamó ya desde abajo.
Itachi podía jurar que el muy bastardo se estaba orinando de la risa en medio de la calle. Pero no importaba si salía oliendo a leche, jugo de naranja y Pipi. Venganza era venganza.
