Paralelo


I

Había decidido quedarse. Algo dentro de ella le decía que había cambiado después de aquella noche, podía sentirlo dentro de sí y le asustaba. Estaba a la expectativa. Todo en ese mundo era tan diferente, tan opuesto a lo que ella conocía.

Algunas cosas. La Aldea Oculta entre las Hojas era exactamente igual a lo que ella conocía. Frondosa, viva, llena de colores y actividades. Para ser una ciudad de fuerzas militares debía admitir que era muy pacífica, un bello hogar para vivir.

¿Cómo había podido pensar en abandonarla?

Aquel impulso que sintió en su desesperación de escapar le hizo olvidar lo mucho que amaba ser una ninja y lo mucho que le importaba su ciudad.

Y sus compañeros. Sus extraños compañeros, totalmente opuestos a las personalidades que ella había conocido toda su vida. ¿Cómo podría acostumbrarse a ellos? Tal vez podría empezar por enumerar las particularidades de los más cercanos a ella. Su equipo de toda la vida: Gai, Lee y Neji.

Neji... ¿Qué tan malo podría ser querer vivir en un mundo en el que él estaba vivo?

No conocía la respuesta a esa pregunta. Probablemente nadie lo sabría.

Siempre habían sido algo cercanos. Tras su muerte en la Guerra, ni siquiera había tenido la oportunidad de asimilarlo. Todo era un caos, todo había ocurrido tan rápido, una cosa tras otra; el instinto de supervivencia era el que la había mantenido en pie. Pero ahora esos recuerdos se iban desvaneciendo, como si nunca hubiese ocurrido. Parecía como un sueño muy lejano en el que alguna vez Gai-sensei y Lee eran unos escandalosos inmaduros y Neji era un genio sobrio.

Había cosas que no habían cambiado en absoluto.

Neji era un genio, un talentoso ninja, pero su talento se veía completamente opacado por aquella horrible personalidad de pervertido. Cada día encontraba una nueva manera de espiar a las chicas. ¡Era tan desesperante! Prácticamente había terminado por convertirse en su madre, corrigiendo su reprobable comportamiento. Ashh, esperaba poder ayudarlo. Se comportaba como un adolescente inmaduro, muchas veces había tenido que reprimir sus impulsos de sacarle los ojos ella misma, sobretodo cuando lo descubría espiándola.

Todo lo que conocía y admiraba de él se había ido. Era su amigo, su compañero pero había perdido su admiración por él. Tan solo se alegraba de que, a su modo, viviese en este mucho feliz, lo importante es que estaba vivo. Él, Lee y Gai-sensei.

No lo había visto, pero lo había percibido pocos minutos antes de caer en el genjutsu, su sensei había usado su técnica prohibida por lo que su vida también iba a terminar. Una parte de ella había aceptado quedarse en este mundo debido a eso. Asimilar tener que vivir en un mundo en el que su equipo había quedado destrozado era más difícil que vivir en este, donde todos estaban vivos.

Por otro lado, Lee y Gai-sensei eran extrañamente maduros a pesar de que aún seguían con sus excentricidades. Era un alivio ya que no hubiese podido lidiar con este nuevo Neji de no ser por ellos. Era extraño, en su mundo ella y el Hyuga se habían apoyado mutuamente para bajar la intensidad de la personalidad de Lee y su sensei, ahora eran las bestias verdes quienes corregían a Neji. Curioso.

Algo que le agradaba de este nuevo mundo era que el compañerismo entre todos los ninjas de su generación era aún mayor. Todos se apoyaban mutuamente y se veían muy seguido. A pesar de que ahora que las reparaciones de la aldea estaban a punto de terminar y ya no podrían verse a menudo todos siempre buscaban alguna manera de encontrase, se habían esforzado por hacerla sentir cómoda. Probablemente porque aún no habían olvidado su extraño comportamiento durante los meses anteriores.

Se había convertido en una chica solitaria.

Sin embargo, a pesar de que notaban que ella era la que actuaba diferente entre ellos la habían aceptado como su compañera y ella lo agradecía. Además de que la admiraban por haber controlado aquella situación con la salamandra gigante, salvándolos a todos.

Si. Eso es lo que ella siempre había soñado.

Ser reconocida como la mejor Kunoichi especialista en armas. Ser una heroína en quien todos pudieran confiar su vida porque ella los salvaría.

Estaba viviendo parte de su sueño dentro de ese genjutsu. Tal vez eso era lo que había terminado por seducirla.

Contaba con la admiración de sus compañeros ninjas, había recibido una disculpa pública por las sospechas que se habían levantado contra ella, fue premiada por su comportamiento heroico, había quedado en discusión su posible ascenso a Jounin. Muchas puertas se le habían abierto a raíz de aquello. Era una Kunoichi reconocida y admirada.

Aún así, todo este mundo era tan diferente...

¿Era el precio que tenía que pagar por cumplir sus sueños?

Si no podía escapar de la ilusión ¿Era tan terrible entregarse a ella?

...

Observaba desde su balcón las magestuosas esculturas talladas en la roca de la imponente montaña. Los rostros de los admirables Hokages de la Hoja. Hashirama Senju, Tobirama Senju, Hiruzen Sarutobi, Tsunade Senju y un desconocido que había sido el cuarto Hokage, sustituyendo a Minato Namikaze: Kizashi Haruno era su nombre.

Poco tiempo después supo que se trataba del padre de Sakura. Un hombre admirable que sacrificó su vida junto a su esposa para salvar a la aldea durante un terrible ataque que sufrieron en aquella época.

De nueva era curioso como había tantas similitudes con la verdadera realidad en aquella dimensión paralela. El sacrificio de este extraño había sido similar al del cuarto Hokage que ella había conocido y admirado.

- Ashh - Suspiró - Todo es tan confuso. ¿Será que realmente podré adaptarme a este nuevo hogar? - Expresó angustiada en voz alta.

- Es normal que aún te sientas confundida - Dijo el chico apareciendo repentinamente en el techo de su apartamento.

Ella le devolvió la mirada cargada de angustia que se había mantenido dibujada en su rostro. El rubio saltó desde el techo hasta donde ella se encontraba y se recargó en el muro del balcón donde ella estaba de pie admirando a la Aldea.

- Es que... A veces todo es tan abrumador. No sé si pueda lograrlo Na... Perdón, Menma - Se corrigió Tenten.

- ¿Aún después de tanto tiempo? - Le respondió el chico mirándola con gesto curioso.

Era, quizás, el más extraño de todos sus compañeros. Menma Namikaze, quien vendría a ser la personalidad alterna de Naruto Uzumaki en esta dimensión. Bueno, no es que fuera el más extraño, al contrario, era el más normal y eso era lo extraño.

No solo su nombre era diferente, todo lo era, su aspecto, su personalidad, su historia, su pasado, su familia, hasta su manera de hablar era diferente. El joven poseía una gran cantidad de cualidades increíbles. Parecía que todas las virtudes de los Once de la Hoja se habían acumulado en él.

Tanto así, que se había convertido en el pilar que la mantenía con los pies firmes en el suelo de este mundo extraño para ella. Todos sus compañeros sentían gran admiración por él y ella también.

El rubio era un líder nato, increíblemente astuto y muy comprensivo. Había descifrado el misterio que ella representaba en una sola semana y luego se había convertido en su primer amigo de esta dimensión. La situación había sido manejada de esa manera a sugerencia de él. Luego de investigar sobre genjutsus, buscar cualquier alternativa posible que la regresara a su mundo y fracasar en todos sus intentos; decidieron que los demás chicos no debían enterarse que ella provenía de otra dimensión. Esa información podría ser muy peligrosa y cambiar por completo la manera en que todos llevaban su vida. Este mundo, falso o no, era tan real para ellos como lo era el mundo de Tenten.

¿Quién era ella para desmentirlo? ¿Cómo podría decirles que su vida era una ilusión, que ni siquiera existían? ¿Que eran solo el producto de un poderoso ninja que había creado una dimensión espejo con el propósito de encerrar en sueños individuales a todos sus enemigos? No podría. Ella no se atrevería.

Aunque había transcurrido poco menos de un año aún seguía llamándole "Naruto" cuando estaba distraída.

Menma siempre venía a verla cada vez que tenía tiempo. Él sabía la verdad sobre ella y durante varios días se había mantenido renuente a acercarse a ella, tal vez porque era demasiado cauteloso o porque sería un duro despertar enterarse sobre la verdadera realidad de donde ella venía. Lo sabía. La Tenten que conocía no era como esta chica.

Había estado dispuesto a dejarla ir, incluso la había ayudado para que escapara y buscara una manera de regresar a su dimensión pero después de tanto tiempo ella finalmente había decidido quedarse.

Menma sabía bien que sin la intervención de Tenten habría estado en grandes problemas aquella fatídica noche. La Kunoichi había mostrado un gran talento que la castaña que el conocía no poseía, era determinada, perfeccionista, experimentada en batalla, capaz de manejar la situación con gran destreza y, a pesar de sus palabras, estaba llena de una fuerte lealtad hacia su aldea y sus compañeros. La voluntad del fuego ardía en ella.

Él lo intentó, realmente lo intentó pero no pudo resistir el impulso de conocer su historia, conocer el mundo de donde ella venía y conocerla a ella. Sentía curiosidad por todo lo que tenía para contar. También debía admitir que sentía curiosidad por ella.

Después de aquella noche no hubo vuelta atrás.

...

/ Se dividieron en grupos para ayudar a los heridos, recoger los escombros, llevar a los sobrevivientes a los refugios y luego empezar a reconstruir la aldea.

Menma hizo equipo con Tenten el quinto día.

La castaña iba caminando hacia la zona que le correspondía supervisar mientras él la observaba desde la distancia. Iba distraída, lucía absorta en sus pensamientos. Era diferente hasta en su manera de caminar. Fue en ese momento que decidió que quería saberlo todo. Sin más rodeos se precipitó a bajar del edificio donde ese encontraba y se presentó frente a ella, interceptado su caminata.

- ¡Ah, eres tú Naruto, me asustaste! - Exclamó la castaña llevando una mano hasta su pecho. Iba tan distraída que no había percibido su presencia. Debía prestar más atención.

El rubio la observaba con una mirada severa, seria y determinada; era extraño ver aquella expresión estoica en un chico como Naruto, quien siempre había sido alegre y sonriente. Era casi abrumadora.

- ¿Por qué me llamas así? - La enfrentó Menma. Una de sus características era siempre ser directo.

- Oh, yo... Es que ese es el nombre que tienes de donde vengo - Confesó Tenten avergonzada. Ni siquiera podía recordar su nombre en este lugar pero estaba seguro que también era algo relacionado con ramen.

Tenten observó como este nuevo "Naruto" se apoyó en la pared, cruzando sus brazos, con una expresión pensativa y analítica.

- Así que "Naruto" - Reflexionó antes de devolverle la mirada. El viendo ayudo a crear una atmósfera de tensión y misterio antes de que volviera a hablar - He decidido que quiero saberlo todo.

- ¿Qué? ¿Estás seguro? - Respondió la castaña sorprendida. Tal vez el chico lo decía por curiosidad pero la historia de donde ella provenía no sería algo sencillo de asimilar - No sé si eso sea lo más adecuado. Tal vez sea demasiado complicado de entender. Ni siquiera sé sabré como explicarlo.

- Eso lo decidiré yo - Declaró imponente - En todo caso, me parece que si vas a quedarte te conviene contar con mi apoyo. Hay muchas cosas sobre este mundo que evidentemente desconoces. Necesitaras de alguien que te apoye.

Tenten había pensado en ello. A pensar se que había declarado que ese sitio sería su hogar no podía evitar sentirse sola. No se atrevía a confesarle su realidad a su equipo. No quería que la interrogaran sobre el mundo de donde ella venía y tener que contarles lo que les había pasado, no se atrevería a confesar que en su realidad Neji estaba muerto; era muy probable que Gai-sensei también lo estuviera. No sabía cómo podrían tomarlo. Además de que sería una noticia muy difícil de asimilar lo más probable es que pensaran que está loca.

Por otro lado, la idea de este nuevo Naruto era tentadora. Realmente necesitaba alguien con quién hablar. Aunque estaba casi segura de que su tono de voz sonaba más como un soborno que como una persuasión.

Suspiró.

El sabía que ella estaba sola en este mundo y que lo que más anhelaba era poder ser ella misma sin restricciones.

- No puedo seguir llamándote "Naruto" ¿No es así? - Le dijo sonriendo - ¿Cuál es tu nombre?

- Menma - Contestó el chico.

- Menma Uzumaki.

- No. Menma Namikaze - Corrigió el rubio.

La miraba con suspicacia, estaba seguro de que lo que esta chica le contaría sería completamente interesante. /

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Gracias por leer.

He decidido dividir el oneshot en varios capítulos dejando la posibilidad abierta de continuarlo.

Pueden agradecer la idea de una continuación a IdamariaK y a una chica llamada Alice.

Agradezco la fabulosa portada a SallyK. ¡Es hermosa!