Los personajes de SNK no me pertenecen, son utilizados en este fanfic con el simple propósito de entretener.


Capítulo 1.

Ser profesor de literatura en una preparatoria era complicado, sobre todo por el hecho de que a muchos de los chicos no les interesaba leer ni analizar y los que sí, solamente querían leer historias de amor llenas de clichés. A decir verdad, su índice de reprobados era alto pero nadie lo podía culpar si sus métodos de evaluación eran bastante sencillos, dos exámenes a libro abierto y apuntes, ambos se promediaban y no había mayores complicaciones, sin embargo el origen de las bajas calificaciones era el mismo del que siempre se quejaba: nadie lee, si nadie leía, nadie prestaba atención en clase y por ende, en el examen no sabías nada. Había sus excepciones y se notaba en éstas que no era difícil pasar si se ponía atención. Sus alumnos que pasaban lo hacían con una calificación de 90-100 puntos, y los reprobados siempre se iban con menos de 30. Solo era cuestión de estar atento a él, Levi era un hombre al que no le gusta dar largas explicaciones ni darle vuelta a un asunto así que sus clases siempre eran claras y concisas. Era buen profesor, el mejor que tenía la preparatoria. Un hombre con apenas treinta años cumplidos que ya contaba con un doctorado en letras, con varias publicaciones y un par de libros propios. Podía tener un buen puesto en otro empleo mucho mejor pero se había encadenado a sí mismo a la docencia porque... ¿Por qué? No le gustaban las mentes jóvenes, odiaba la burocracia y ni hablar de socializar con el personal y los alumnos sin embargo, allí estaba al pie del cañón por la razón más simple que pudiera haber.

- ¡Leviiiiii, almorcemos juntos!- dijo una esbelta mujer desde la puerta del aula mientras mostraba una bolsa térmica, su clase terminó y era ya hora del almuerzo.

- Sí.

Ella era básicamente su más fuerte motivo.

¿Por qué accedió tan fácil cuando ella le dijo "hey Levi, voy a empezar a enseñar en esta escuela, hay una vacante para literatura, vamos a enseñar juntos"?

Porque a ella nunca podía que decirle que no. No era que si se negaba ella le insistiría, al contrario, sonreiría entristecida y nunca volvería a tocarle el tema ni tampoco le mencionaría algo al respecto. Y él sabía que se moriría de ganas de saber como le iba a su amiga.

Hanji Zoe era una doctora en biología, una mujer de lo más inteligente y que le apasionaba su área de estudio al igual que la docencia. Una mente brillante que también había publicado muchas de sus investigaciones pero se dedicaba a enseñar porque le gustaba mostrarle a los muchachos lo maravillosa que podía ser la ciencia desde esa área.

Siendo de áreas tan distintas, costaba creer que se conocieran tan bien.

Hanji era la vecina de enfrente de Levi, lo había sido durante toda su vida. Tenían la misma edad y toda su infancia la pasaron juntos.

En el caso de él, vivió con su madre hasta que falleció cuando el niño tenía diez años y entonces vino un tío a cuidarlo pero su verdadera intención intentar hacerse con la pequeña casa donde habitaban, grande la su sorpresa de muchos al enterarse que la madre de Levi había dejado testamento legándole el inmueble así que no pudieron quitarle nada. Vivía solo desde los quince pues tomó años que su pariente revelara sus intenciones.

Ella vivió felizmente con sus padres, era hija única así que no tuvo las carencias que Levi pero intentaba ayudarlo lo más que él se lo permitía. Había quedado huérfana hace cinco años pues sus progenitores fallecieron en un accidente a bordo de un autobús, se fueron de viaje para celebrar su aniversario.

Ambos se ayudaron mucho en sus momentos de tristeza, así que su lazo fue todavía más mujer se acercó, ella era alta con un cuerpo delgado y firme, su cabellera castaña la llevaba en una cola desordenada. Sus ropas habituales eran simples conjuntos deportivos y camisas con pantalones por lo que a veces muchos dudaban si era una mujer ya que tampoco tenía mucha delantera y se notaba menos pues a diario usaba una bata de miraba un poco hacia abajo al estar al lado de Levi pues era algunos centímetros más alta pero a él nunca pareció incomodarle o acomplejarle su altura.

Ambos se sentaban al borde del escritorio a consumir sus alimentos.

- Hoy te traje un guiso de salchichas y tus verduras favoritas al vapor.

- Suena bien.

- Solo espero no haberlo agitado mucho al venir- respondió ella y le pasó un contenedor de plástico con la comida.

- Gracias- respondió él y abrió el contenedor, no tenía hambre pero siempre le abría el apetito la comida de ella.

- Deberías casarte pronto, no te voy a estar haciendo el almuerzo diario.

- Claro que sí lo harás, le diré a mi futura esposa que te contrate de cocinera. Tienes buen sazón, cuatro-ojos.

- No pasa nada si un día me dices que no.

- No me gusta desperdiciar la comida. Si te digo que no, seguramente terminarías comiendo todo tú sola causándote vómitos. Dos porciones es mucho para ti.

- Eso...

- Si ya no quieres traerlo, no me voy a molestar. No es forzoso que lo hagas a diario.

- Verás, no puedo dejarte que almuerces cualquier cosa.

- Entonces calla y come.

Ella obedeció y siguieron almorzando en silencio aunque ella se detenía a mirarlo de reojo. Le gustaba ver cómo sostenía la cuchara, le parecía de lo más elegante y le asombraba que no se le oyera masticar. Limpiaba sus comisuras despacio, firmemente y asegurándose de no dejar nada. ¿Por qué hasta para algo tan simple como comer se tenía que ver tan guapo?

- ¿Qué?- preguntó él al notar que ella se le quedó viendo.

- Nada, es solo que me olvidé del termo del té. Ahora lo traigo- respondió la mujer y se levantó rápido para ir por la bebida.

Hanji a veces se sentía tan egoísta por monopolizarlo así, pero temía que alguien viniese algún día y se llevara a Levi de su lado pues no era sorda ni ciega, varias profesoras, uno que otro profesor y la mayoría del alumnado comentaban acerca de él cosas que ella también pensaba.

Todos los días se esmeraba en hacerle el almuerzo para comerlo junto a él y así evitar que fuera a la sala de profesores a tomar café y comer algo que él hubiese comprado. En parte sí lo hacía porque él no era muy bueno cocinando y solamente comía cosas muy sencillas sin fijarse en lo nutritivo.

No podía evitar el cuidarlo desde que estaba solo, siempre vio por él desde que eran niños e inevitablemente se enamoró de él, si lo pensaba lo había estado toda su vida pero el momento en el que se dio cuenta que lo estaba fue cuando la invitó al baile de graduación de su preparatoria.

"- Cuatro ojos, ¿tienes pareja para el baile?- preguntó el muchacho en ese entonces a primera hora cuando partían hacia la escuela.

- No...

- Entonces paso por ti el viernes a las siete.

- No pensaba ir- reconoció ella porque nadie la había invitado ya que a muchos chicos Hanji se les hacia muy extraña, era demasiado apasionada con la ciencia y siempre que entablaba una conversación, terminaba emocionándose de más y los alejaba o en el caso de las chicas, ellas apenas y le hablaban pues muchas sentían envidia de sus calificaciones y de que se llevara bien con su amigo por lo que mejor optaba por no relacionarse mucho, el único que la escuchaba era él y en días anteriores se planteó el invitarlo pero aunque Levi no supiera, era demasiado popular entre las chicas, y se armaban batallas campales por su causa en las fechas como Navidad, San Valentín y demás pero él las ignoraba siempre porque no estaba nada interesado en el romance y seguramente se le haría una molestia ir. Hanji había decidido quedarse en casa pese a que su madre le había comprado ya un hermoso vestido pensando en que seguramente iría con el chico Ackerman.

- ¿No?

- Pensaba hacer otras cosas...

- Si no quieres ir, podemos hacer esas cosas los dos.

- Yo pensaba que ya te habrían invitado.

- Lo hicieron, he sido invitado como quince veces.

- ¿Y entonces?

- Ni siquiera sé quiénes eran. ¿Por qué iría con alguien que ni conozco?

- Pues por eso, para conocer más gente.

- Paso. Y ahora que me dices que no pensabas ir, menos iría sabiendo que estás sola en tu casa.

- Levi ¿Por qué quieres ir conmigo?- preguntó Hange deteniendo la caminata. Él se puso frente a ella y la miró hacia arriba como lo venía haciendo desde que se resignó a que ya no crecería más.

- Porque si no es contigo entonces no tiene caso ir. ¿Vamos o no?- preguntó él con su gesto serio.

- Bueno... Voy contigo.

- Solo que por favor no te rentes un smoking- agregó él tomando la delantera.

La muchacha sintió las mejillas rojas y que de pronto todo le daba vueltas.

- Oye Levi- llamó ella sin avanzar, él se volteó despacio así que la chica lo admiró desde allí dándose cuenta de que lo quería, más que a un buen amigo o un hermano.

- ¿Qué?

- Gracias.

- ¿Ah?

- Por invitarme. Rápido, se nos va a hacer tarde- dijo la chica y lo jaló del brazo para irse".

- Éramos tan jóvenes- se dijo la de cabello castaño mientras suspiraba. Fue a la sala de profesores donde cada uno tenía su escritorio y dejaba sus pertenencias, entró y vio que algunos de ellos estaban allí tomando café con galletas, entró y fue hacia su mochila para tomar el termo.

- Qué sorpresa verte por aquí- dijo una voz masculina a sus espaldas, Hange volteó y se encontró con el subdirector Smith atrás de ella.

- Oh, buenos días- saludó la mujer sonriendo- ¿Pasa algo?- Nada realmente, solo estaba sorprendido de verla, nunca viene a la hora del almuerzo al igual que el profesor Ackerman.

- No somos los únicos- respondió ella mirando a su alrededor, si bien estaba allí la mayoría del profesorado, faltaban varias personas.

- La verdad no pero son los que siempre faltan- insistió el hombre. Era alto, rubio de ojos azules y bastante atractivo, pese a sus cejas extrañas.

- Sí, trataré de quedarme otro día- murmuró ella sintiendo ahora las miradas de algunas de sus compañeras sobre su persona.

- Aprovechando que estás aquí, necesito preguntarte algo. Es extraoficial pero sé que puedes ayudarme. Necesito un par de referencias para un artículo que estoy escribiendo- comentó él.

Erwin Smith era un doctor en química y además de ser el subdirector, también impartía esa materia. Él y Hange se llevaban muy bien, había sido idea de Erwin invitarla a dar clases allí. La conoció en la facultad de ciencias durante una semana de la ciencia así que se hicieron buenos amigos desde entonces. Constantemente se pedían ayuda si escribían un artículo o si participaban en una investigación. En cuanto él tocó el tema, se perdieron en su conversación.

Hanji regresó al aula donde almorzaba con Levi cinco minutos antes de que terminara el receso. Iba rápido pues se tardó bastante hablando con Erwin, el pasillo de las aulas estaba desierto así que antes de llegar a la correspondiente, escuchó voces. Se acercó despacio y se quedó escuchando cerca del marco de la puerta.

- Con que así es- dijo la voz de Levi.

- Sí.

- De acuerdo, pero no digas nada por ahora, nadie debe saberlo o puede que me metas en problemas.

- Entiendo.

- Ve a mi casa esta tarde a las seis, ya sabes dónde es, allí podremos divertirnos mejor con todo esto- respondió él pero como Levi usaba su tono de siempre, Hanji no supo si lo decía con sarcasmo.

- Está bien. Gracias- respondió una voz femenina que hizo reaccionar a la que los escuchaba.

- No me las des.

Hanji escuchó pasos acercarse a la chica (suponiendo que era una) y se alejó un poco para hacer parecer que apenas venía. La muchacha salió y no la vio. Era alta, tenía la piel clara y el cabello oscuro, portaba un uniforme de secundaria. No era posible ¿o sí?

- ¿Dónde estabas?- preguntó Levi al verla entrar con el termo.

- ...

- Oye, contesta.

- ¿Y-y esa chica?- preguntó Hange sintiendo que la voz le regresaba.

- ¿Cuál?- preguntó él de vuelta. Sabía a quién se refería, pero no quería dar explicaciones de un asunto que él apenas y podía explicar.

- La que salió de aquí.

- Ah, ella, estaba perdida. Vino con un grupo a ver la escuela.

- Ya veo.

- ¿Y tú dónde estabas?- insistió.

- Platicaba con el subdirector.

- ¿Ah sí? ¿Y de qué?- preguntó Levi receloso.

- Amoniaco, ¿sabías que es muy importante para la vida microscópica? Se plantea que si en un planeta existe amoniaco y agua, puede haber vida. Erwin ahora está investigando acerca de la respuesta biológica y química de microorganismos- respondió ella emocionada.

- Si tienes algo que explique ese tema, mándamelo por favor- pidió él. Muchas veces no entendía bien los temas que ella trabajaba así que por eso siempre le pedía un libro o un artículo para saber de qué hablaba. De esa forma se sentía más conectado con ella, le gustaba aprender y tener tema de conversación.

- ¡Sí! En la Nacional Geographic de hace dos meses sacaron un tema parecido, si empiezas con ese yo creo que entenderás un poco. Te la puedo prestar, paso a dejártela en la tarde.

- Esta tarde voy a estar ocupado.

- ¿Haciendo qué? ¿Tendrás una cita?

Levi no le respondió, simplemente suspiró cansado.

- ¡¿En serio?!

- Aunque no lo creas, yo soy popular.

- Sí, lo sé muy bien. Suerte entonces- respondió la mujer intentando sonreír pero estaba demasiado sorprendida.

- Claro que no es una cita, tonta; solo tengo un asunto pendiente. Cuando termine yo paso por la revista.

- N-no, mejor yo te la llevo- respondió Hanji nerviosa, en parte porque él la estaba evitando y la otra porque no quería que él viera su casa.

- No has hecho la limpieza ¿o sí?

- Pues...

En ese momento sonó la campana que indicaba el fin del almuerzo.

- Hablemos más tarde- dijo Levi tomando sus cosas y regresándole el contenedor de su comida- Faltó el té pero estuvo bueno, gracias- dijo y salió del aula. También tenía como regla el no dejar pasar a ninguno de sus alumnos luego de cinco minutos así que no se iba a ver bien si era él el que llegase después.

- Bien- se despidió ella levantando una mano para agitarla pero lo cierto era que estaba preocupada.


Hanji terminó sus clases y fue al club de ciencias, del cual era tutora. Trató de concentrarse en sus deberes pero todavía tenía en la cabeza el asunto de Levi, no entendía cómo una niña de secundaria podría buscarlo, ella había leído sus libros pero no eran ni por error algo que le interesase a un adolescente por lo que descartó que ella fuera una fan. Igual lo pensaría pero ¿por qué le dijo que fuera a su casa? Todo el asunto no le gustaba y menos aún cuando él se mostraba reacio a contarle algo ¿dónde estaba esa confianza que Levi tanto le reclamaba cuando ella tenía algún problema? porque él siempre estaba presto a tenderle una mano y ella se la tendía cuando él lo permitía así que ahora no comprendía por qué estaba siendo tan cerrado con su asunto. Quizá no era muy importante o quizás lo era tanto que no quería involucrarla; probablemente él no le iba a contar algo en cualquiera de los casos.

- Es hora de ir a casa- dijo al mirar el reloj, le indicó a los alumnos que se ya era hora de retirarse y esperó hasta que el aula estuviera vacía para irse ella. En su club generalmente hacían varios experimentos pero como venía la época de exámenes, entonces daba repasos por lo que preparaba sus clases al doble y terminaba un poco más agotada de la cuenta pero todo era por amor a su trabajo, le encantaba ver las caras de los muchachos al comprenderla y eso le quitaba un poco de tedio a su vida.

Se despidió de todo el que se encontrase e iba a subir a su auto cuando notó que el de Erwin estaba estacionado al lado de ella, pronto lo vio venir rápido mientras hablaba por teléfono con suma seriedad, Hanji abordó su vehículo y esperó para encenderlo porque no quería interrumpirle la llamada. Él no subió a su carro sino que se quedó hablando a un lado de éste con la puerta abierta así que la de cabello castaño simplemente subió la ventana y encendió la radio con volumen bajo para no oírlo hablar; comenzaba a sonar una canción pegajosa que a ella le gustaba y la tarareó mientras esperaba a que él se fuera.

- Only thing that you regret, you need more time to forget...- tarareaba y de pronto sintió unos golpecitos en el vidrio, volteó a ver y allí estaba Smith inclinado y le indicó con señas que bajara la ventana.

- ¿Apenas sales?- preguntó él sonriendo amablemente y miró la hora.

- Hoy tuve que quedarme en el club.

- Ya veo.

- Perdona, no pretendía espiarte ni mucho menos.

- No te preocupes, gracias por no arrancar mientras hablaba.

- Te veías serio y supuse que era importante.

- Lo era, me hablaban del centro de investigaciones de nuestra alma mater, les envié el abstract y parte de lo que llevo investigando y les pareció que podía servir en otras áreas así que están pensando en que vaya a Estados Unidos para extender un poco el tema.

- Eso es una muy buena noticia, felicidades- exclamó ella sonriendo ampliamente por él. La verdad era que lo respetaba muchísimo y era de las primeras personas en comentarle algo que él publicase.

- Gracias. Nada es seguro aún pero me emociona mucho.

- Debe serlo.

- A manera de celebración ¿quieres ir a cenar el sábado conmigo?- preguntó Erwin sonriendo.

- Claro, ¿dónde y a qué hora?- respondió Hanji sin pensarlo. Ya había salido a cenar con él anteriormente y al menos ella no lo catalogaba como una cita pues solamente hacían eso, cenar y tomar un poco mientras conversaban sus temas de interés en común pero desde que comenzaron a dar clases juntos, no habían salido.

- A las ocho, en el lugar al que íbamos antes.

- Suena bien para mí. Allí estaré- aseguró ella emocionada. Quería saber qué iba a hacer Smith en su investigación.

- Nos vemos entonces a esa hora.

- ¡Claro, adiós!- dijo Hanji y ahora sí arrancó su auto y se perdió de vista muy rápido.

El rubio no quitó la mirada del camino y sonrió, mañana mismo le declararía las verdaderas intenciones de su invitación y le haría la mejor propuesta de su vida.


Gracias a la plática que tuvo con Erwin, Hanji olvidó más o menos lo preocupada que estaba con lo de Levi y aquella niña. Llegó a su apartamento, hizo su comida y la porción de su amigo, lavó los trastes y se dispuso a buscar la revista que le prometió. Le llevó casi una hora encontrarla pero pronto la tuvo entre sus manos así que la tomó junto con el contenedor de plástico para llevarle su comida. Atravesó la calle y tocó la puerta, Levi no tenía timbre pues su casa era pequeña. Los terrenos de esa área eran todos del mismo tamaño pero las casas eran las que variaban, mientras que la de Hanji abarcaba todo casi el lote por lo enorme y alta que era, la del de cabellera negra era pequeña, construida gracias a los esfuerzos de su difunta madre, por lo que eran solamente dos habitaciones, un baño, la cocina y un cuarto grande que era la sala, estudio y comedor juntos. Él ahora tenía los medios necesarios para agrandarla pero no lo había hecho pues no le veía mucho caso si vivía solo así que simplemente la remodeló un poco de la fachada y mandó a construir un sótano para todas sus demás cosas.

Nadie atendió su llamado y Hanji supuso que él no estaba pero para asegurarse, fue a asomarse a la ventana del costado, la cual le daba vista a gran parte del interior. Antes de llegar allí escuchó voces, la de Levi y la de otro hombre. Ella sabía que no estaba bien espiar pero no pudo evitar el hacerlo, se acercó más y entonces escuchó algo que repercutiría el resto de su vida.

- ¿Está completamente seguro?

- Claro que sí, los análisis de sangre se hicieron tres veces y siempre arrojan el mismo resultado.

Entonces Hanji se asomó un poco y vio que además del otro hombre, estaba la chica de secundaria que vio en la mañana. Los tres estaban alrededor de la mesa con gesto serio.

- Y siendo así, usted tendrá que tomar toda la responsabilidad.

- Debe ser una puta broma.

- Me gustaría pensar que lo es pero estos papeles hablan muy claro- dijo el hombre agitando unas hojas. - No puede huir de esto, no voy a permitir que usted no le responda a esta chica.

Levi se levantó bruscamente y caminó de un lado a otro como si estuviera desesperado.

- ¡Nunca dije que no sino que...- se detuvo y las palabras parecieron pesarle en la boca.

- ¿Qué?- dijo el hombre con impaciencia.

- No estoy listo para ser padre...

Hanji ya no escuchó más pues salió corriendo de allí en cuanto Levi terminó su enunciado. Corrió a su casa y cerró tras de sí, las piernas entonces dejaron de responderle y se recargó en la puerta. Se sentó en el suelo mientras sentía que el aire le faltaba.

Quería creer que había escuchado mal pero no, fue tan claro como si se lo hubieran gritado a través de un megáfono. Tal vez el problema no era en las palabras sino en la interpretación, tenía que haber una explicación más pero no la encontraba en ese momento. Quería creer en Levi, quería creer en que él no había cometido un error tan grande.

Solamente le quedaba ofrecer su ayuda como siempre, era todo lo que podía hacer por él.


¡Hola!

Espero que les haya gustado este inicio y que lo hayan disfrutado.

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