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CAPITULO 1
La biblioteca de la preparatoria se encontraba llena de estudiantes a esa hora del día, aunque sumida en un gran silencio.
Los estudiantes hacían sus tareas y estudiaban para los exámenes, que estaban próximos.
Dos alumnos que se encontraban en la mesa más alejada parecían ser la única fuente de ruido en el lugar.
-Esta vez lo digo en serio Saori. Voy a confesarle lo que siento y le pediré que salga conmigo -susurró un chico de cabello negro y ojos azules, mientras cerraba su libro.
-No me lo creo -replicó la chica sentada frente a él, que estaba más concentrada en lo que estaba leyendo que en su amigo.
Le había escuchado decir aquello tantas veces, sin que lo cumpliera, que no pensaba que esta vez fuera a ser diferente.
-Es cierto. Creo que he desperdiciado demasiado tiempo. Es ahora o nunca -suspiró-. Pero voy a necesitar de tu ayuda.
Esto hizo que la chica alzara la vista de su libro por primera vez en un buen rato. Su amigo parecía hablar con mucha determinación.
-¿Qué quieres decir con que necesitas mi ayuda? -preguntó ella con desconfianza.
-Le he escrito una carta -dijo algo avergonzado. -Quizá no sea la mejor forma, o la más valiente pero no se me ha ocurrido nada más -añadió mientras sacaba un sobre sellado de su mochila y lo ponía sobre la mesa.
-¿Acaso tienes doce años Darien? Y ¿que tengo que ver yo con esto? -dijo ella tomando la carta con recelo.
El chico se sentía un poco avergonzado de tener que pedir la ayuda de su mejor amiga para declarársele a la chica que le gustaba, pero era la única persona que sabía de su enamoramiento hacia Rei. Además, no se sentía listo para hacer una declaración cara a cara cuando esta podría acabar en un rechazo.
Si Rei no se presentaba a la cita acordada en la carta, él tomaría esto como su respuesta. Lo aceptaría y trataría de seguir con su vida sabiendo que al menos lo intentó.
Sabía que era un poco cobarde de su parte, pero no sabía que más hacer. Este era su último año en la preparatoria y quedaban solo unos pocos meses más para la graduación. Darse cuanta de que el tiempo se agotaba le hizo tomar la decisión.
Conoció a Rei en el segundo año y había llamado su atención desde el primer momento. Era muy bonita y además, una de las más inteligentes de su salón. Pero Darien jamás había tenido el valor de acercarse a ella o de hablarle más que para un simple saludo y sabía que había llegado el momento de cambiar eso.
-No te preocupes. No voy a pedirte que te confieses por mi -dijo él con sarcasmo-. Había pensado poner la carta en su casillero, pero debido a que se encuentra en los casilleros de las chicas y nunca he estado por ahí, no tengo la menor idea de cuál sea. Esperaba que pudieras averiguarlo y ponerla dentro. Eso es todo -finalizó con una sonrisa.
-¿Y qué gano yo con eso? -dijo ella cruzándose de brazos.
-La satisfacción de ver a un amigo feliz -sonrió esperanzado.
-Eso si no te rechaza -murmuró.
La sonrisa se desvaneció del rostro de Darien y lentamente alargó la mano para tomar el sobre, pero Saori lo tomó primero.
-¡Está bien! ¡Lo haré! -exclamó rodando los ojos y guardó el sobre en su mochila.
-Gracias. Te debo una.
-Ni lo dudes. ¿Y que dice la carta? -preguntó, aunque prefería no saberlo.
-En realidad no mucho. Solo le he dicho que me parece la chica más linda de la escuela -dijo no queriendo revelarle demasiados detalles para que no se burlara de él-. También le he dicho que me gustaría verla después de clases en el jardín detrás del laboratorio. Si se presenta, entonces la invitaré a salir y luego...
-Si, si. Muy romántico -lo interrumpió Saori. No quería escuchar más, así que tomó sus cosas y le dijo que debía irse pronto si quería entregar el sobre a tiempo. Se levantó y salió por la puerta.
~•~
Saori caminaba con paso apresurado por los pasillos de la escuela mientras todos los estudiantes se apartaban de su camino. Para cualquiera que la miraba era obvio que se encontraba molesta. No podía creer lo que estaba a punto de hacer. Iba a hacer que su mejor amigo, del cual llevaba años enamorada, tuviera una cita con la chica de sus sueños. ¡Era increíble!
Después de casi dos años de adorarla en silencio, Darien finalmente tenía las agallas de decirle a Rei lo que sentía. Había dejado muy sorprendida a Saori. Ella lo conocía muy bien y sabía que Darien no era demasiado demostrativo, además de ser bastante reservado y serio. No se esperaba que él fuera capaz de confesarle sus sentimientos a alguien. Es por eso que ella estaba esperando el momento adecuado para pedirle que fueran algo más que amigos. Sabía que dicha tarea recaería en ella y no en él. Era demasiado tímido para esos asuntos. Por eso le molestaba tanto que hubiera sido capaz de escribirle a Rei esa ridícula carta.
Al llegar a los casilleros de las chicas se detuvo. No había nadie en el lugar, salvo una chica que se dirigía hacia la salida. Sabía perfectamente cuál era el casillero de Rei. La había visto cientos de veces guardar o sacar sus cosas de el. Tomó la carta de Darien y reprimió el impulso de romperla en mil pedazos. Aun si no sintiera nada por él, no creería que Rei era la chica para Darien. No podía negar que era muy hermosa, pero le parecía que era una engreída y que no encajaría con Darien en absoluto. No entendía por qué él no se daba cuenta. Saori estaba harta de escucharlo hablar de ella todo el tiempo, de ver como la miraba y como se ponía nervioso cuando ella estaba cerca. Pero había soportado porque nunca creyó que Darien sería capaz de hablarle algún día sobre lo que sentía y esperaba que después de la graduación se olvidara de una vez por todas de ella.
Dio un paso al frente pero se detuvo. ¿De verdad iba a darle a otra la oportunidad de robarle a Darien cuando solo faltaban unos pocos meses para que se marcharan de la escuela y fueran juntos a la universidad? No, de ninguna manera. Si no entregaba la carta, Rei no iría a la cita con Darien y él no insistiría más. Quizá Darien se sintiera triste por un tiempo, pero al cabo de unos días la olvidaría. Estaba segura. No creía que lo que él sentía fuera tan profundo como él pensaba.
Iba a darse la vuelta, pero un sentimiento de culpabilidad se lo impidió. En ese momento escuchó voces y pasos que se dirigían hacia donde estaba, así que metió el sobre en otro casillero que se encontraba más cerca y se apresuró a salir. Si era el destino que ellos estuvieran juntos, la carta llegaría a manos de Rei.
~•~
La última clase ya había terminado y muchos estudiantes se dirigían a la salida de la preparatoria. Mientras tanto, Darien se encontraba sentado en una banca, esperando a Rei en el lugar acordado. Había elegido ese jardín porque era uno de sus sitios favoritos en la escuela. Era un lugar donde podía relajarse y estar tranquilo. Pero en ese momento, las flores y los árboles que se mecían con el viento, no estaban teniendo ningún efecto en él.
Tenía la mirada clavada en el suelo, sus codos apoyados en las rodillas y se retorcía las manos. No recordaba la última vez que se había sentido tan nervioso. Necesitaba calmarse, así que buscó a su alrededor algo con lo que pudiera distraerse. Cuando de repente, escuchó pasos que se acercaban y su corazón comenzó a latir con más rapidez. Lentamente se puso de pie cuando alguien se detuvo a su lado. Se dio la vuelta y se encontró con una chica rubia de ojos azules que lo miraba nerviosa. La reconoció como una de las amigas de Rei, aunque no sabía cuál era su nombre.
«¡Genial! Rei a enviado a una de sus amigas a rechazarme. De todos los escenarios posibles que imaginé, este nunca pasó por mi mente».
Decepcionado, volvió a sentarse en la banca.
-Hola. ¿Puedo sentarme? -dijo la rubia.
-Claro -dijo con la voz apagada y sin mirarla.
La chica se sentó y Darien pudo notar que llevaba en sus manos la carta que él escribió. La humillación era completa. Darien se preparó para lo que sería uno de los momentos más bochornosos de su vida.
-¿Entonces es verdad? -susurró la chica-. Tuve que leer la carta muchas veces porque estaba tan sorprendida por todo lo que me escribiste y...
Darien estaba deseando que se abriera un hoyo en la tierra y se lo tragara en ese instante, cuando la última frase de la chica captó su atención.
-Espera. ¿Qué dijiste?. -la interrumpió.
-Dije que me sorprendió mucho lo que me escribiste. Ni siquiera sabía que me conocías -contestó nerviosamente.
-¿Que te escribí? -dijo con los ojos muy abiertos. Estaba completamente confundido.
-Si. Cuando leí la carta pensé que se trataba de una broma, así que no había pensado venir. Pero finalmente, mis amigas me convencieron y... aquí estoy -dijo sonriendo. -Así que supongo que no era una broma -lo miró como esperando que lo confirmara.
Darien estaba atónito. No podía creer lo que escuchaba. Rei no la había enviado a reunirse con él. «¿Que diablos hace esta chica con mi carta?».
-Bueno, yo... -las mejillas de Darien ser habían sonrojado levemente por la vergüenza. No podía creerlo. De alguna manera su carta había ido a parar a las manos de esa chica y ella pensaba que la había escrito para ella. Ya no sabía si era peor que Rei hubiera enviado a su amiga a rechazarlo o esto. ¿Como diablos iba a decirle que esas palabras no fueron escritas para ella?
-Eres un poco tímido ¿cierto? -sonrió la chica-. Siempre me pareciste un poco serio. Pero lo que escribiste aquí... -dijo bajando la mirada y releyendo en su mente algunas frases de la carta- es muy lindo. Gracias -volvió a sonreír y sus ojos se iluminaron.
Darien no pudo apartar la mirada de ellos. Era una chica encantadora. Sabía que iba a herir sus sentimientos y la avergonzaría infinitamente cuando le dijera la verdad. Además, seguramente le contaría todo a Rei y esa sería la peor manera de hacerle saber lo que sentía por ella. Era un desastre por donde lo mirara.
No sabía como decírselo, pero de algo sí estaba seguro: Iba a matar a Saori.
NOTA:
Siempre quise escribir una historia de varios capítulos y hace poco tuve esta idea, así que dije: ¿por qué no? xD
Gracias por leer :)
