Los personajes no son de mi autoría pertenecen a Kishimoto-sensei
A star in the dark
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Prólogo
Todo esto es culpa de Naruto. Pensó el Uchiha mientras se llevaba una mano a su sien, frotándosela a causa de la terrible resaca que padecía. ¿Por qué había aceptado en primer lugar ir con el idiota de su amigo a aquel bar? Sabía que todo eso no podría tener buenos resultados, pero tanta fue la insistencia de Naruto en que Sasuke saliera de su encierro, que no le quedó más que aceptar.
Recorrió la sala de su hogar con la mirada, tratando de rememorar lo ocurrido el día anterior, necesitaba un vaso de agua y una aspirina para quitar esa terrible jaqueca, pero en lo que intento levantarse del sillón un fuerte dolor en su hombro lo orilló a dejarse caer de nuevo en el mullido sofá.
—Mierda.
Fue lo único que pudo decir al recordar la razón por la cual le dolía como un demonio el hombro.
—Estúpida Hyūga…
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Ya habían pasado dos años desde la guerra, Naruto aún no podía creer que realmente todo aquello hubiese acabado al fin, y más aún, se le hacía difícil hacerse a la idea de que finalmente su estúpido, terco, orgulloso y arrogante amigo había vuelto al fin.
No fue fácil al inicio acostumbrarse, todos en la aldea aun le veían con cierto recelo, algunos con desconfianza, otros con miedo. La mayoría de los gobiernos no se sentían del todo seguros con el ex-ninja renegado en Konoha. Pero aun así Naruto seguía apoyando a su amigo de la infancia con un ímpetu inquebrantable, aunque claro, Sasuke le hacía malditamente difícil que el resto de los ciudadanos lo miraran de otra forma que no fuese terror.
Si tan solo ese bastardo tratara de ser al menos un poco más sociable y no llevara siempre una cara de amargura, quizás, solo quizás las cosas fuesen diferentes.
— ¡Vamos teme! Di que sí.
Reprochó Naruto desde la cocina husmeando en la despensa del pelinegro.
—No.
—Eres un estúpido amargado, desde que estas en la aldea solo sales para las misiones, o surtir la despensa.
—No veo por qué he de perder mi tiempo en reuniones innecesarias.
Finalizó el Uchiha ya cansado de esa platica, esta era la décimo quinta vez que su amigo le pedía que fuera con él a esa estúpida reunión en el bar. Tal vez había aceptado volver a la aldea, pero eso no significaba que tendría que participar en ese tipo de cosas, él estaba bien así.
Era un Uchiha después de todo y un Uchiha siempre tenía mejores cosas que hacer, que embriagarse en un bar.
—En vez de perder el tiempo bebiendo y haciendo estupideces, deberías de estar entrenando ¿o es que acaso ya no pretendes volverte Hokage?
Una vena comenzó a palpitar en la frente del rubio. Sí, en definitiva Sasuke era un imbécil, pero Naruto lo conocía lo suficiente como para saber cómo manejarlo. Sonrió zorrunamente.
—De acuerdo, lo que digas—Sasuke se volteó en dirección a la sala—pero si tan malo eres bebiendo, solo tenías que decírmelo en vez de poner tantas excusas— Naruto se encogió de hombros restándole importancia.
— ¿Disculpa?
—Ya sabes, si lo que pasa es que te avergüenza no llevarnos el ritmo y quedar en ridículo solo tenías que decirme, así hubiese pensado en alguna otra cosa que la reunión en un bar.
Sasuke miró a Naruto como si quisiera desintegrarlo en ese mismo instante ¿acaso insinuaba que era mal bebedor? Él era un Uchiha, el último de todos, y en definitiva no había nada en que no fuese bueno, y no dejaría que su estúpido amigo anduviese diciendo a diestra y siniestra lo contrario.
—Tsk, ¿dónde es la estúpida reunión esa?
Habló de mala gana el pelinegro, mientras la zorruna sonrisa del rubio se ensanchaba. Sí, por más que el Uchiha se jactara de no tener puntos débiles Naruto sabía que no era así. Su orgullo siempre terminaba por sentenciarlo.
Y esta vez, no se imaginaba cuánto.
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Un gritó se escuchó salir de los labios de Kiba mientras peleaba con Chouji por un trozo de carne, mientras Shikamaru veía la escena aburrido con Shino sentado a su lado, viendo como su compañero de equipo provocaba todo un escándalo en la mesa, y Lee hablaba sobre la llama de la juventud que desbordaban ambos. Sai por su parte permanecía silencioso observando a todos con esa extraña sonrisa que a Sasuke no terminaba por agradarle.
Nuevamente el Uchiha se preguntaba cómo había terminado por aceptar aquello. Cierto que el Nara no le caía particularmente mal, el hombre era muy brillante llegando a ser una de las mejores mentes estrategas de Konoha, y Aburame era taciturno y callado por lo cual no le incomodaba en absoluto su presencia. Pero el resto.
Si, definitivamente al resto estaba haciendo un esfuerzo enorme por no lanzarles un chidori y acabar con sus estúpidas riñas allí mismo.
— ¡Oe Sasuke! Quita esa cara de amargado, se supone que vinimos aquí para divertirnos.
Dijo Naruto quien estaba sentado a su derecha pasando su brazo sobre sus hombros. Sasuke gruñó, tomando otro trago de su bebida para evitar matar al rubio. Aunque si seguía bebiendo como lo hacía podía culpar al alcohol y sus efectos, sonrió para sus adentros.
—Déjalo en paz Naruto, ni siquiera se para que lo invitaste si está más que claro que no nos soporta—debatió el Inuzuka con recelo.
—Kiba…
Shino vio severamente a su compañero.
—Es la verdad, sabemos que no le agradamos, así como él no nos agrada. Es un pretensioso eso es lo que es.
—Tsk. Para lo que me importa la opinión de un fracasado.
— ¡Vamos chicos! No discutan, nos reunimos para distraernos un rato, no para pelear—intervino Naruto tratando de menguar un poco el ambiente.
Kiba observaba a Sasuke con furia en sus ojos, ese tipo simplemente no le caía bien, detestaba su prepotencia y arrogancia, como si él fuese mejor que todos allí.
—Tú me llamas fracasado, pero ¿Quién fue el que volvió con el rabo entre las piernas a la aldea? Si no fuera por el insistente de Naruto estarías en prisión en este momento.
—Tomaré en cuenta tus palabras el día que puedas siquiera alcanzarme con tu puño.
Una vena palpito en la sien del castaño encolerizándolo— ¿Quieres pelear?
Sasuke sintió como si toda su paciencia se disipaba, ese tipo realmente le estaba cabreando, se levantó de golpe de la silla seguido del Inuzuka, en una competencia de miradas que pronto acabaría mal.
Naruto vio la escena consternado, maldiciendo el horrible temperamento de su amigo y la hostilidad del Inuzuka, pero antes de que pudiese intervenir alguien se le adelantó.
—Si lo que quieren es probar quien es mejor ¿Por qué no compiten?
Sai, quien hasta ahora se mantuvo al margen habló atrayendo la atención de todos en la mesa.
—Ya que estamos en un bar, veamos quien aguanta más bebiendo, el primero en caer pierde. A menos que sus bolas sean tan pequeñas que no aguanten ni la primera botella— finalizó con uno de sus comentarios tan fuera de lugar.
Shikamaru soltó un suspiro, nada bueno podía resultar de esto y siendo el Uchiha tan competitivo y el Inuzuka tan terco ninguno daría el brazo a torcer.
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Hinata aún no estaba segura de estar allí, no estaba acostumbrada a ir a esos lugares, pero por más que quiso negarse Ino y Sakura la habían convencido –chantajeado más bien haciéndole ver el poco tiempo que pasaba con ellas– dejó salir un suspiro de resignación a la vez que entraba al bar, camino un tanto hasta encontrar la mesa en la que se encontraban las chicas, Ino hablaba tranquilamente con Sakura, mientras Tenten bebía una cerveza.
Estuvieron unas horas hablando de cualquier trivialidad, de las misiones, lo mucho que la guerra había cambiado todo, en especial a las personas.
— ¿Y entonces? ¿Qué paso con Sasuke?— preguntó una curiosa Ino a su amiga de pelo rosa.
Hinata vio de reojo a la chica, creyendo que aquello no era el mejor tema de conversación.
—Eso realmente ya terminó— dijo con algo de melancolía— pasaron muchas entre nosotros, aun lo quiero, pero de una manera diferente, siempre será importante para mí y querré cuidar de él, pero ya no de esa manera, los caminos que tomamos nos llevaron a sitios diferentes, nos hicieron personas distintas, cometimos muchos errores, dijimos cosas dolorosas, cambiamos y maduramos. Siempre roge por un poco de su atención y cariño, lo cual estuvo mal, necesito a alguien que me vea por sobre todas las cosas solo a mí, que note lo que puedo dar sin tener que rogar, y el necesita de alguien que vea más allá de lo que todos siempre ven. Sé que él me aprecia como una amiga y siempre estaré allí cuando me necesite, pero necesito de alguien que me vea por quien soy y Sasuke no es esa persona.
Todas guardaron silencio un momento, aquellas palabras calaron fuertemente en el corazón de todas, Hinata se sentía orgullosa de su amiga y lo mucho que debía haber madurado para llegar a esa conclusión. Por un momento sintió algo de amargura, ella deseaba ser así, tan valiente como para enfrentar sus sentimientos, ya había aceptado que Naruto no la miraría de esa manera, había aprendido a vivir con ello, pero no por eso era menos doloroso.
A veces se preguntaba si realmente algún día alguien la notaria brillar, si conseguiría a esa persona la cual viera más allá de su timidez y notara la mujer que era.
Vago por sus pensamientos hundiéndose cada vez más en una terrible desazón que le oprimió el pecho. Pero los estruendos del otro lado del bar llamaron su atención, así como la de todos en el bar de hecho.
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Ya llevaban tres botellas de sake y ninguno daba el brazo a torcer. Kiba le lanzaba una mirada cargada de odio al Uchiha, por nada del mundo pensaba perder ante él. No, le cerraría la boca al idiota arrogante ese. Dio otro trago al platillo con sake sintiendo como el líquido quemaba su garganta mientras bajaba por su esófago. La cabeza ya le daba vueltas, pero aun así se mantendría en pie. Kiba en definitiva no perdería ante el Uchiha.
Con cada trago que daba Sasuke se convencía nuevamente de la pésima idea que fue aceptar la invitación del dobe, ahora tenía que aguantar al sarnoso del Inuzuka y su estúpida competencia. Sabía que aquello era ridículo, pero era un Uchiha, huir de los retos no estaba en su sangre.
No, el jamás huía de nada.
Aunque pronto desearía haberlo hecho.
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Las chicas se acercaron al sitio de donde provenían los gritos, encontrando unos rostros conocidos creando un caos en el bar. Shikamaru intentaba sostener –aunque inútilmente– a Chouji, quien estaba hecho una fiera intentando atacar a un sonriente Sai, quien en un desliz le llamo gordo. Lee quien por accidente había bebido del vaso de Naruto ahora estaba destruyendo parte del bar, mientras el rubio buscaba la forma de contenerlo.
Por su parte Shino intentaba tranquilizar a un muy ebrio Kiba; el cual se abalanzó en contra del pelinegro. Con el cual pronto rodó por el suelo del bar mientras intentaba acertar aunque sea un golpe al Uchiha.
Hinata no conseguía respirar de la conmoción al ver a los chicos en medio de aquel caos. En especial al ver como su compañero y amigo de la infancia de batía a golpe con el Uchiha.
— ¿Pero qué mierdas están haciendo idiotas?— replicó Ino molesta al ver tal escena, mientras esquivaba una mesa que Lee arrojo al aire en medio de su batalla.
— ¡Mierda! Para que Lee este así debió de haber tomado.
Tenten corrió al lado de Naruto seguida de Sakura, ayudándolo a contener al de grandes cejas, antes que terminara por destrozar todo el lugar.
Ino a su vez fue al lado de Shikamaru y Chouji para evitar que este le rompiera la cara o alguna otra cosa a su novio. Hinata vio como Shino intentaba sostener a Kiba alejándolo del pelinegro, se puso al lado de su amigo intentando calmar a Kiba.
—Y-ya detente Kiba-kun—apenas pudo decir mientras forcejeaba con el castaño.
Sasuke ya estaba hastiado de todo eso, si el Inuzuka seguía molestándole no dudaría en usar un chidori en el.
— ¡Estúpido engreído! Te pateare el culo.
—Tsk, ni siquiera has podido darme un golpe y planeas patearme el culo. ¿Qué tan patético puedes ser?
Sasuke dio un paso al frente del castaño, aquellos ojos negros parecían más oscuros de lo normal. Hinata dio un respingo al ver que aquello iba en serio, posicionándose en medio de ambos hombres los cuales obviamente no pensaban bien debido al alcohol.
Todo aquello pareció ocurrir en cámara lenta para ella. Los gritos de Ino cuando un aporreado Sai salió disparado por una de las ventanas del local, Sakura y Tenten corriendo lejos de un demente Rock Lee, el cual fue detenido a duras penas por el jutsu de sombras de Shikamaru, pero no sin antes haber lanzado por los aires a un confundido Naruto, quien termino golpeando al Uchiha haciendo que este cayera sobre la Hyūga.
Unos orbes ónix se cruzaron con unos perla, que se abrían desmesuradamente mientras sentía como una mano grande y firme se posaba en su pecho. El rostro de Hinata pronto se tornó de un rojo intenso mientras sentía todo su cuerpo temblar de vergüenza.
Por puro instinto golpeó el hombro del azabache usando su puño suave, lanzándolo por los aires hasta estrellarse contras varias mesas, corriendo lo más que podía lejos de aquel lugar.
¡Joder! pensó adolorido Sasuke, mientras veía de reojo su mano, recordando aquella suave sensación.
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—Estúpida Hyūga.
Volvió a pensar mientras se reincorporaba de su sofá camino a la cocina. Necesitaba una pastilla de una vez y más que nada, necesitaba golpear algo, lo que sea, con tal de quitar esa sensación de su mano y esa imagen de su cabeza.
—Estúpida y suave Hyūga.
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Notas de autora:
¡Hola a todos! Realmente soy mala con las presentaciones y a decir verdad, es la primera vez que realmente uso adecuadamente mi cuenta, con solo ver mi nick se nota que la abrí hace añales ya.
Este es el primer fic que subo y decidí empezar con esta pareja que, a pesar de no ser mi pareja principal, llego a enamorarme, ¿qué les puedo decir? tengo ese fetiche por las niñas lindas con los tipos malos, no me juzguen.
Al principio pensé en hacer un One-shot, corto, conciso y sin tantos tapujos, pero a medida que escribía fui creando más, aún no creo que vaya a ser un fic muy largo, quizás de unos diez capítulos o menos, todo depende de cómo vaya avanzando la trama en mi cabeza.
Y bueno sin más nada que decir me despido, disfruten la lectura y cualquier crítica será bien recibida. Espero que pasen una cuarentena no muy aburrida.
¡Sayonara!
Daria R.
