Capítulo 47: Superficie
Cuartel General del Cuerpo de Exploración. Tiempo actual.
Sus pulmones le gritaban. Suplicaban entre encogidas y sacudidas dentro de su pecho. Su instinto más primitivo rogaba por el aire que se le había privado. Pero _, de manera voluntaria y se podría decir consciente, lo ignoró todo. No se movió ni un centímetro. No hizo ningún amago. Continuó con el rostro metido dentro de la pila del lavabo repleta hasta arriba de agua. Con los ojos cerrados y con la cara totalmente sumergida,_ podía sentir las burbujas cosquilleándole las mejillas cuando éstas salían tanto de su boca como de su nariz, siendo los últimos vestigios de oxígeno. Los nudillos de la chica se volvieron de color blanco, similar al material del mueble, en el momento en que sus manos apretaron con fuerza los bordes.
Y, entonces, cuando la sensación llegaba a ser casi insoportable, el cuerpo de la morena actuó por su cuenta y se incorporó, permitiendo que nuevamente el aire pudiera circular por sus fosas nasales. Entre jadeos y tos, _ respiró agitadamente, con la cabeza agachada, viendo como las gotas caían en la superficie de la pila. Sus pulmones, resentidos, empezaron a coger aire con desesperación, dando un pequeño alivio. Pero, una vez que la dolorosa sensación de estar a punto de ahogarse remitió, _ volvió a sentir la tempestad de sus emociones. Impotencia, rabia, frustración y tristeza. El tremendo combo la azotó una vez más, causando que esta chasqueara la lengua y dejará ir un suspiro de entre sus labios. Con tensión, tanto sus ojos grises como su barbilla se alzaron, y, con dureza, _ miró su reflejo.
Cuartel General del Cuerpo de Exploración. Hace unos días. Primer día en la superficie.
-¡E-E-E-ES ABEL ¿CIERTO?!-Gritó Hange con toda la emoción saliéndose de cada uno de sus poros dirigiéndose a los dos morenos parados frente al escritorio de Erwin. Sus gafas brillaban más que el mismísimo sol que se asomaba tras la ventana, a las espaldas del comandante del Cuerpo de Exploración. Por otro lado, frente a la castaña, _, que aunque la entendía, no pudo dejar ir un suspiro pesado- ¡No me engañéis, definitivamente es él, no hay otra persona que tenga esos ojos y ese pelo!
-Por supuestísimo que soy el extraordinario y único Abel-Y, cómo no, esa emoción embelesaba todavía más la personalidad narcisista del albino, el cual, en vez de haber reaccionado como cualquier persona normal cuando alguien se le acercaba de aquella manera tan acosadora, hinchó el pecho con orgullo y esbozó una sonrisa encantadora.
Junto al chico, sentado en los sillones tras los morenos, Yohan también suspiró pesadamente mientras se escuchaba de fondo el parloteo emocionado y veloz de la Mayor y la risa alegre de su amigo.
Había pasado medio día desde que habían salido de la Ciudad Subterránea hasta que habían llegado al Cuartel General del Cuerpo de Exploración, que seguía siendo el mismo que habían utilizado para ocultar a Eren de los ojos curiosos.
Después de tantos días metida en las profundidades de la tierra, cuando _ puso un pie fuera, aquello se sintió completamente liberador. Tras convencerlos, los siguientes días se dispusieron a preparar todo para la partida y, cuando estuvo todo listo, salieron de la guarida, situada a las faldas de una de las columnas. Durante el proceso, se enteró de que Gus y su mujer no habían sufrido ningún daño, sino que habían sido sometido al extraño don de Abel, tan semejante al de los Reiss. Eso llenó de alivio a _. El aire, el sol y el viento la rodearon enviándole una poderosa sensación. Sus pulmones al respirar profundamente se sintieron completos y aliviados, como si llevara tiempo sin poder respirar ni un mísero soplo de aire fresco. No pudo evitar esbozar una ligera sonrisa de felicidad y soltar una pequeña risa de alegría, emocionada. Pero nada comparable con la emoción que en ese preciso instante sintieron los Guerrilleros. Con curiosidad, giró sobre sus propios pies y echó la vista hacia atrás.
Cuando el grupo se atrevió a salir del oscuro túnel, el sol les deslumbró y calentó, sorprendiéndolos por la extraña y nueva experiencia sobre sus pieles. Durante unos instantes se quedaron quietos y parpadeando lentamente, mientras que el viento acariciaba con suavidad sus rostros, sin todavía reaccionar; pero, cuando sus ojos se acostumbraron a la claridad y pudieron observar el vasto cielo azul, empezó a descender por sus mejillas gruesas lágrimas. Fue entonces que todas sus emociones se desataron, sin reserva ni pudor. Mientras que unos lloraban desconsoladamente, otros les consolaban sorbiendo su nariz, hablándose los unos a los otros entre gritos y sollozos, llamando la atención de los residentes de Trost, que caminaban hasta ese momento con tranquilidad por las calles.
Viéndolos cerca, sin poder evitarlo y sin que la morena quisiera, los ojos de _ también se humedecieron. Se alegraba mucho por ellos. Muchísimo. Por fin habían salido de aquel lugar que deseaban escapar por todos los medios. Por fin eran libres. Por fin habían desatado aquellas cadenas que les impedían volar sin restricción de movimientos ¿cierto?
-Me temo que no va a ser tan fácil, Levi, soldado Morgan-La voz grave y seria de Erwin le sacó completamente de sus recuerdos de hacía un par de horas, continuando con la conversación que había interrumpido Hange al entrar de pronto en la habitación. Nada más llegar al cuartel, Levi, _ junto con los Guerrilleros marcharon directamente a informar a Erwin de la investigación y de la propuesta de la morena, ganándose la atención de los soldados del lugar al ver al Soldado más fuerte de la Humanidad y a la Pequeñas Gigante (pues al parecer _, durante su ausencia, había ganado bastante fama al ser elegida para llevar a cabo la misión de la mismísima reina, volviendo -para su desgracia- a ser referida con ese mote) con otros individuos. Apretando la mandíbula, volviendo de nuevo a la conversación actual, _ aguantó chasquear la lengua. Aquella decepción se sentía como si una jarra de agua helada hubiera caído sobre ella-Desde la última reunión, el ambiente con la Policía Militar ha estado un poco tenso- _ entendió perfectamente a qué era debido, mirando de reojo a su capitán, el cual mantenía su vista en dirección a Erwin con una cara descaradamente neutral, como si no fuera la cosa con él- No estarán muy dispuestos a colaborar sin hacer reservas. Además, teniendo en cuenta que es de los Guerrilleros de quienes estamos hablando, un grupo del que se han quejado particularmente varias veces, dudo mucho que acepten porque sí. Y no nos olvidemos de la procedencia externa de Abel. El saberlo ya supondrá una razón más para desconfiar.
-¿Quejarse de nosotros? Pero si esos malditos perros del gobierno siempre eran los que…-De pronto, la voz gruñona de Hedwin se escuchó en la sala, sin que ninguno se lo esperara. Parecía que estaba muy ofendida con lo que acababa de escuchar.
Haciendo pleno control sobre sí misma, _ aguantó el impulso de estirar uno de los lados de su boca al ver el ligero gesto de sorpresa en rostro casi imperturbable de Erwin. Le gustaba mucho la sinceridad de la chica, incluso cuando llegaban a ser en momentos inoportunos. Sin embargo, al contrario que la morena, Levi, el cual odiaba la indisciplina, murmuró por debajo, seguramente nada bueno.
-Hedwin. Calla- Antes de que la pelirroja continuara diciendo cualquier otra barbaridad, Yohan, ya que Abel simplemente sonreía con diversión por aquella situación, Bosco se mantenía callado con un rostro muy serio y Chiara no hablaba; decidió intervenir.
-Pero…- Trato de replicarle. No obstante, el castaño le chistó de manera brusca, silenciándola al instante.
-Volviendo a lo que estábamos hablando-Habló _ queriendo desviar la atención de Hedwin, la cual se recostó en el sillón mullido con los brazos cruzados, esbozando una mueca de fastidio-, entiendo la posición de la Policía Militar- Al decir esto, los ojos estupefactos de todas las personas presentes se enfocaron en _, pues no se esperaban que ella en particular fuera la que estuviera de acuerdo con la no-cooperación de aquella rama del Ejército de las Murallas- Es normal que no estén muy por la labor de cooperar con antiguos "enemigos". Sin embargo, no estamos en una situación normal como para permitirnos discriminar quién es apto o no para ayudar con la misión de la Ciudad Subterránea y de los Niños Topo. Como ya le hemos informado mi capitán y yo, los Guerrilleros son antiguos Niños Topo que, contando con su previa experiencia, también tienen en su poder información de vital importancia para la misión. Además de que la procedencia externa de Abel puede ser beneficiosa para el estudio de lo que hay más allá de las murallas, siempre y cuando recupere la memoria- Realmente esperaba que no le molestara a Abel meterle dentro de ese embrollo. Más tarde, para su alivio, el albino le confirmaría que no había sido así- El negarles su participación sería completamente ilógico, si me permite la franqueza. E incluso, no solo eso. El impedirles, también, el ingreso en el Cuerpo de Exploración supondría un auténtico desperdicio de un talento innato para el bien de la Humanidad.
Las palabras de _ consiguieron que el despacho del comandante se quedara en completo silencio durante unos largos y tensos segundos. Mientras tanto, con la falta de habla de su superior, _ aunque parecía firme en el exterior, su interior era completamente distinto "¿Me habré pasado de lista? ¿Le habré ofendido de alguna manera? Oh, por todas las murallas, espero que no los eche a la calle" se lamentaba entre gemidos lastimosos en su mente.
-Ju, ju. Parece que se te ha pegado la labia de nuestro comandante, eh, pequeñaja- Cortó aquel asfixiante momento, Hange, con un tono jocoso. _ dio gracias a las murallas porque la castaña hubiera decidido interrumpir el silencio para aligerar el ambiente con su comentario ya que aquello consiguió que Erwin esbozara una pequeña sonrisa. La castaña se paseó desde los sillones donde estaban sentados los Guerrilleros, pasando por en medio de los morenos, hasta llegar al escritorio de Erwin, donde se situó al lado del comandante- "Por el bien de la Humanidad" ¿eh? Típico. Dentro de poco, te veo capitaneando el Cuerpo de Exploración. Ten cuidado, Erwin, parece que te ha salido una nueva rival.
-Dame un respiro, Hange-Le siguió el juego, Erwin, girando el cuello para mirar a la castaña con aquel gesto todavía en los labios. Toda la ansiedad que había sentido _ durante aquellos segundos se disipó como si fuera azúcar en agua. Después de que Hange soltara una carcajada muy escandalosa, de nuevo, _ tuvo la atención de los ojos celestes del comandante- He de decir que es imposible quitarte la razón en lo que has dicho, soldado Morgan. Si por mi fuera, no habría ningún problema en dejar que los Guerrilleros participaran en la misión y se alistaran al Cuerpo de Exploración. Sin embargo, para que la paz y el orden permanezca, en las tres Murallas se debe mantener una armonía con el Gobierno de la Reina de las Murallas y del Ejército de las Murallas; por lo tanto, es necesario que haya un consenso, protocolos y diálogo. En estos momentos, aunque confío en su palabra y en la de Levi, no existe ninguna prueba válida que pueda avalar todo lo que habéis informado.
Desviando los ojos de su superior, _ se internó en su mente, cogiéndose la barbilla de manera pensativa. Tenía sentido. Era su simple palabra contra las miles de pruebas que tenía la Policía Militar en sus informes y testimonios en cuanto a la criminalidad de los Guerrilleros. Era razonable que no pudieran confiar simplemente. Debían haber razones de peso para que les dieran una oportunidad a los chicos que tenía tras ella para demostrar su interés en la causa.
-¿Y cómo podríamos obtener esas pruebas, comandante?-Le preguntó la morena, frunciendo el ceño, un poco desorientada, pues realmente no sabía cómo probar aquello.
Ante la pregunta de su subordinada, Erwin se apoyo sobre el respaldo de su silla acolchada.
-Hoy mismo enviaré una carta a la Reina para informar de vuestra vuelta de la Ciudad Subterránea con las nuevas noticias. Lo más seguro es que en los próximos días se convoque la celebración de una reunión de urgencia con los altos mandos del Gobierno. Tendréis hasta esa fecha para registrar a todos y cada uno de ellos como ciudadanos de las Tres Murallas; entregarme una evaluación que indique las capacidades físicas, psíquicas y la salud de los Guerrilleros dignas de un soldado; y hacer un informe acerca de lo sucedido en la Ciudad Subterránea y toda la información que tengan de los Niños Topo.
Tanto Levi como _ asintieron, comprendiendo el motivo por el que Erwin solicitaba todo aquello. El registro supondría el control del Gobierno y la obligación de los Guerrilleros de comportarse como ciudadanos, suponiendo una prueba de su voluntad de redimirse. Por otra parte, la evaluación sería la justificación para permitirles internar en una de las tres ramas del Ejército al tener las habilidades necesarias para ser un soldado. Y, por último, el informe con la información de los Niños Topo sería la muestra de su determinación para con la causa.
-A parte-Volvió a hablar el comandante del Cuerpo de Exploración, alzando su única mano hacia la morena-, deberás pasar la prueba de capitanía, Soldado Morgan, ya que es la única condición que indican los Guerrilleros- _ apretó los labios, sintiéndose de pronto un poco ahogada. Realmente, cómo había pasado todo tan rápido, aun no se había mentalizado lo suficiente. Sería capitana si aprobaba esa prueba. Tendría bajo su mando las vidas de aquellos chicos que atendían con mucho interés la conversación. Dándose cuenta de ese hecho, sus hombros se sintieron un poco más pesados-No obstante, esta se celebrará cuando obtengamos el permiso para que estos puedan alistarse. Eso sería todo, podéis retiraros.
-Entendido, comandante/Erwin-Hablaron al mismo tiempo los morenos, haciendo el saludo militar.
Una vez que salieron todos del despacho de Erwin, antes de que ninguno de los otros dos soldados pudiera evitarlo, Hange cogió por banda a Abel y le hizo un exhaustivo interrogatorio, al cual respondió el albino gustosamente al recibir atención y emoción, sintiéndose casi en su salsa. Preocupándose un poco por su compañero y líder, Yohan se acercó a los dos seguido de Chiara, la cual se quedó apartada mirando todo con sus ojos cristalinos.
-Deberíamos empezar con el parte médico, capitán-Le sugirió _ , dirigiendo una mirada al chico de pelo rapado y ojos oscuros mantenía una conversación con su hermana pelirroja- Me preocupa la salud de algunos de los chicos.
-Me parece buena idea. El cambio de ambiente tan brusco puede ser un poco duro para ellos. Además, nos adelantará registrarlos en el Gobierno-Le apoyó Levi, asintiendo con seriedad, hablando seguramente por experiencia. _ se sorprendió un poco al darse cuenta de que su capitán había comprendido lo que tenía pensado hacer. Su idea era que mientras registraba la salud de los chicos, iría rellenando una ficha con todos los datos personales de cada uno de ellos, ficha que posteriormente entregaría a Erwin- Encárgate tú de esa parte. Yo ahora iré a mi despacho a ducharme ya que huelo a mierda del subterráneo y a empezar con el maldito informe.
-De acuerdo.
-Cuando tengas todo listo, ven a verme, y así empezamos cuanto antes a hablar de la evaluación de los mocosos mafiosos- Recibiendo un asentimiento serio por parte de su subordinada, Levi desvió su mirada de ella para dirigirla hacia la castaña y, entonces, al ver su rostro hablando completamente emocionado, el hombre chasqueó la lengua con fastidio-Oi, Hange. Deja de atosigar a los mocosos que tienen trabajo que hacer y ven conmigo. Tienes que ponerme al día sobre los avances con el niño titán y mi escuadrón- Al mencionar a Eren, la atención que estaba recibiendo Abel pasó a un segundo plano en las prioridades de Hange, la cual, casi de manera instintiva, se giró hacia el moreno con los ojos nuevamente brillantes- Vamos, cuatro ojos .
Entonces, despidiéndose de _ con un leve gesto de cabeza, Levi se dio la vuelta en un movimiento brusco, causando que sus cabellos azabaches revolotearan, y se encaminó a grandes zancadas hacia el lado opuesto del pasillo, siendo seguido por una Hange emocionada y armando jaleo, la cual le parloteaba acerca de lo que había sucedido en los últimos días que el capitán del Escuadrón de Operaciones Especiales había estado ausente. Siguiéndolos con la mirada, _ los vio marcharse, apretando un poco los labios. Había pasado bastante tiempo sin ver a sus compañeros de escuadrón ni a Eren, casi medio mes ¿Estarían bien? ¿Habrían conseguido dominar la cristalización Eren?¿Estaría bien su salud? Después de hacer su labor e indicarles a sus posibles subordinados las habitaciones en las que se quedarían, iría a visitarlos.
…
-Muchas gracias, Yohan-Le agradeció a éste cuando el castaño tan alto como la puerta entró en una de las salas privadas de enfermería, agachando un poco la cabeza para no darse con el marco de esta. Frente a él, sentada sobre la camilla del lugar, estaba Chiara, con las manos sobre las rodillas, entrelazadas y con una postura muy tímida y reservada, mirando a sus pies. Solo cuando lo escuchó entrar y vio quien era, sus ojos azules se alzaron y su gesto de incomodidad fue sustituido por uno que indicaba leve alegría. Un poco avergonzada, _ alzó su barbilla y le miró al rostro, un poco abochornada. La diferencia de alturas era muy brutal ya que entre ellos se sacaban casi 50 centímetros. _ podría ser confundida perfectamente como un niño a su lado- de verdad me has salvado ya que no entiendo la letra de Chiara.
Riendo por lo bajo, el castaño se acercó a la camilla, quedando a un lado de pie. Por otro lado, _ se sentó en la silla circular sin respaldo que había junto a una pequeña mesa metálica y a al mueble donde estaba la rubia.
-Descuida, ni tu ni nadie. Chiara puede tener un talento innato para pelear pero deja mucho que desear en cuanto a caligrafía- Ante esto, Yohan recibió una mala mirada por parte de la chica.
El ritmo de las revisiones había sido muy rápido hasta ahora. Primero les medía el peso y la altura, después la presión sanguínea, los reflejos oculares, la capacidad pulmonar entre tantas cosas, obteniendo datos acerca de las condiciones físicas en las que se encontraban los Guerrilleros. Hasta el momento, todos los exámenes que había realizado (Hedwin, Chiara, Yohan y Abel) habían salido bien. Aunque estaban un poco desnutridos y presentaban algunos problemas respiratorios (dado el limitado oxígeno de las profundidades), no era nada que no se pudiera tratar. No obstante, había algo que le había preocupado, incluso, le había horrorizado: las marcas de sus pieles. En el momento en el que se habían retirado las prendas que cubrían sus cuerpos y habían mostrado lo que escondían, sorprendieron a _, la cual intentó disimular su reacción por respeto a ellos. Ella, siendo soldado y sanitaria, estaba más que acostumbrada a las cicatrices, amputaciones y marcas de cualquier tipo sobre los cuerpos de las personas. No era nada nuevo en su trabajo. Sin embargo, nunca había visto ese estilo.
En el caso de la pelirroja, Hedwin presentaba unas cicatrices muy características en ambos antebrazos, estómago, parte delantera de los muslos y nalgas. Miles de pequeños puntitos se podían ver entre sus pecas y piel blanquecina, como si fueran pequeños cráteres, mostrando una superficie irregular respecto a otras zonas de su cuerpo.
Por parte de Yohan y de Abel, ambos tenían marcas similares. Mostraban arañazos, laceraciones y quemaduras en muñecas, tobillos, parte interior de los muslos y nalgas. En la piel del castaño y del albino, las cicatrices parecían sobreponerse unas a otras, como si hubiera sido atado, lastimado y demás durante bastantes veces.
Y, por último, Chiara era un caso muy aparte. Su cuerpo entero, al completo, presentaba cicatrices muy severas, parecidas a las que los soldados presentaban después de una expedición y tras la cura. Como si hubiera librado las mismas batallas que un explorador. Algo increíble teniendo en cuenta que había estado la mayor parte de su vida, por no decir toda, dentro de las murallas. No obstante, a pesar de lo extraordinario que era, eso no fue lo más destacable en ella que pudo observar la morena. No le quitó el aliento e hizo que el rostro de _ se volviera del mismo color que las nubes. Para realizar la prueba pulmonar, _ comprendió, por desgracia, el motivo por el que Chiara no podía hablar: su lengua había sido seccionada. "Es un poco tímida. Además, no puede hablar. O, más bien, no quiere hablar" Eso le había dicho Hedwin. Y ahora lo entendía. No era muda, solo que se le había arrebatado la capacidad de comunicarse correctamente. El descubrir aquello hizo que su corazón se apretara con pena, odio y rabia.
Pero no todo lo que sucedió en aquella sala de enfermería fue malo. También experimentó una tremenda alegría y emoción.
-Bien. Eso es todo. Tengo que darte la enhorabuena. Estás hecho una completa rosa-Le felicitó con una sonrisa divertida_ tras haberle medido la capacidad pulmonar. Durante el examen, dadas las personalidades amigables de ambos, los dos se la habían pasado haciendo bromas el uno respecto al otro, estallando entre risas en más de una ocasión "¿Que me desnude? Pero, uy, capí, ¿qué estás pidiéndome con esos ojos tan lujuriosos? Esto va en contra de las leyes del Cuerpo - ¡ABEL!" A pesar de que realmente se conocían de algunas horas, _ no lo sentía así. Era muy fácil hablar con el chico. Tanto con Abel como el resto- Ahora vamos a hacer el registro y ya habremos acabado.
-Que pena- Por el tono intrigante que empleó el albino, _ dedujo que la frase se había quedado coja. Y entonces, con una sonrisa maliciosa, añadió el chico- por tí. Ya que ya no tendrás la excusa para manosear este magnifico cuerpo.
-Estoy a punto de llorar-Le siguió el juego la chica con ironía, cogiendo su ropa y lanzándosela a la cara. Entre risas, la morena empujó su silla con sus piernas y se colocó junto a la mesa de metal donde, a parte de los instrumentos que había utilizado, también había un par de folios, una carpeta y un bolígrafo- Bueno, pongámonos serios que aun me quedan 4 personas más para observar sus cuerpos desnudos y no puedes acaparar toda mi atención.
De pronto, la cabeza repleta de esos cabellos blancos salió por el cuello de la camisa. Con un sonrisa burlona, Abel alzó una de sus cejas albinas mientras metia sus brazos por las mangas de esta.
-Después ya me dices quien es más atractivo. Siempre está bien saber cómo está el mercado.
Un bufido divertido se le escapó a _ de entre sus labios.
-No puedo contigo. Pero sí, aunque será muy difícil, te informaré-Rio por lo bajo, _, cogiendo el bolígrafo y sacando la hoja que había cogido para realizar el registro- Empecemos ya, anda ¿Cuál es tu nombre completo? ¿Te acuerdas?
Con un movimiento de cabeza a un lado y a otro, Abel negó.
-Qué va. Cuando me desperté, lo único que sabía sobre mí era mi nombre. Ni apellidos, ni madre, ni padre ni procedencia. Esperaba que con la ayuda de Leena pudiera algún día recordar. Pero lamentable no fue así.
-Si me lo permites, yo estaría dispuesta a ayudarte a recuperar tu memoria. No se como, he de serte sincera; pero puedo intentarlo- Le ofreció _ alzando sus ojos del papel para dirigirlos hacia el albino ya vestido. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del chico de ojos escarlatas y con un pequeño asentimiento, accedió- Pues hasta entonces, ¿te pongo solo "Abel"?
El chico alzó su mano diestra y se cogió la barbilla, mostrando de pronto un gesto pensativo. Extrañada ante ese repentino comportamiento, la morena frunció el ceño.
-Tengo una pregunta- Habló al cabo de unos segundos el albino- Nunca pude averiguarlo y ahora que te tengo delante, puedo hacerlo por fin Realmente ¿cuál era el nombre completo de Leena?
Ante esa duda, los labios de _ se estiraron un poco mientras una sensación burbujeante recorría su cuerpo. Le gustaba aquello. Desde la vez que la había interrogado en aquella celda, no habían vuelto a hablar de su madre. Hasta ese momento, no sabía si le resultaría o no incomodo, lo cual le causaba cierta preocupación. Pero al parecer no era así. Y se alegraba ya que eso significaba que había dejado el pasado atrás. Era agradable escuchar a otra persona que había mantenido un vínculo tan fuerte en tan poco tiempo con Leena.
-Su nombre completo de soltera era Leena Ross. Aunque, aunque pocos lo hacían, prefería que se dirigieran a ella como Leena Morgan: su apellido de casada-Le explicó con una voz muy suave y manteniendo la sonrisa en su rostro.
-Abel Ross.
Durante unos segundos, _ se quedó quieta, parpadeando como si no hubiera escuchado bien. Cuando pudo reaccionar, la morena frunció el ceño de nuevo y le miró sin comprender.
-¿Qué?
-Ese será mi nombre.
Aquello había sido lo más bonito que hubiera visto_ jamás. Era muy emotivo que Abel quisiera llevar el apellido de aquella que le salvó la vida tantas veces. Era como si su madre pudiera vivir a través de otra persona. Como si continuara estando ahí. Era el perfecto tributo. Así que, a pesar de que realmente no era su verdadero nombre completo, _ no pudo negarle ese favor.
-¿Nombre completo?-Preguntó _ mirando tanto a Yohan como a Chiara.
-Chiara Lerouge- Contestó el castaño, recibiendo un asentimiento de la rubia.
-¿Edad?-Continuó con el registro mientras, volviendo sus ojos, escribía sobre el papel el bonito nombre de la chica.
Cuando alzó su vista hacia los dos Guerrilleros, vio como la chica de pelo rapado por los lados movía las manos en el aire, comunicándose a través de una serie de gestos con Yohan, el cual, asintiendo cada poco, parecía entender a la perfección. _ no se sorprendió. Ya había visto varias veces la manera que tenía Chiara de dialogar con el resto de sus compañeros. Sin embargo, la primera vez sí que había sido un completo asombro para ella pues nunca había visto aquella manera de comunicarse.
-"Realmente no lo sé. Yo diría que 24 años. El último recuerdo que tengo de mi infancia es despertar en un callejón de la Ciudad Subterránea rodeada de hombres apaleados y que la Policía Militar me llevara hacia la residencia de los Niños Topos"- Tradujo el castaño mirando con sus ojos de cada color las señas que hacía la rubia-"Ellos, además de ponerme mi nombre y apellido, indicaron que parecía tener entr años".
Sin poder evitarlo, _ abrió levemente sus ojos y alzó las cejas, esbozando un gesto de asombro. Al parecer, Abel no era el único que desconocía de su pasado y que había aparecido en extrañas circunstancias ¿Había vivido toda su vida en la Ciudad Subterránea?¿O sería residente de la superficie? Si era así ¿cómo había llegado hasta aquel lugar? Y sobre todo ¿donde estaban sus padres? Siento tan poco disimulada, los pensamientos de _ seguramente se podrían ver reflejados en su expresión.
-"Descuida, a mi no me preocupa como Abel. En realidad, no me importa no saber mi verdadero nombre ni mi familia ni mi procedencia"-Continuó hablando Chiara a través de la traducción de Yohan al ver el rostro que estaba esbozando su futura (o no) capitana. Una sonrisa apareció en los labios del castaño mientras traducía- "No lo necesito ya que tengo todo lo que cualquiera desearía"
Los labios de la rubia se estiraron un poco hacia arriba, mostrando a ambos una diminuta y tímida sonrisa; pero que a través de ella expresaba todo el agradecimiento, cariño y alegría que guardaba en su interior. Contagiada por ella, _ imitó su gesto, emocionada por los lazos tan fuertes que mantenía con sus compañeros. No pudo evitarlo, pero de pronto, por su mente aparecieron los rostros de Gillian y Finn. Aquella amistad y compañerismo tan fuerte le recordaba a sus antiguos tiempos junto a sus dos amigos donde se cuidaban y velaban los unos a los otros, como una pequeña familia.
-Yohan, Chiara-Les nombró la morena guiada por la corriente de sus emociones. Los ojos de diferente color del castaño y los azules de la rubia se dirigieron hacia _- quisiera que me enseñarais el lenguaje con el que os comunicáis. Si no es mucha molestia, claro.
Por su parte, mientras Chiara asentía con un pequeño gesto, Yohan mostró a la morena una encantadora sonrisa de oreja a oreja.
-Por supuesto. Sería muy útil para las misiones.
Frunciendo el ceño, _ lo miró extrañada.
-Oh, no. No lo decía por eso-Le corrigió alzando su mano enfundada en un guante para rascarse la mejilla, un poco incomoda ante la confusión- Aunque es cierto que sería muy beneficioso, en realidad solamente quería poder hablar con Chiara por mi misma.
Ambos Guerrilleros se quedaron por unos segundos en silencio mirando asombrados a su "futura" capitana, completamente estupefactos. A pesar de que ninguno emitió ninguna palabra al respecto, el hecho de que alguien se interesara por ellos más allá de sus habilidades y capacidades fue muy significativo y novedoso.
Después de aquella charla tan reveladora, el registro se realizó con éxito, completando así la ficha de Chiara Lerouge. Con una sonrisa, se despidió de ambos cuando estos salieron de la sala y, cambiando un poco su gesto, dio paso al siguiente y último: Bosco. El chico de pelo rapado era el que más le preocupaba a la chica pues era evidente que su salud estaba muy deteriorada. Demasiado. Y aquello se vio claro como el agua cuando, ayudándole a quitarse la ropa pues él solo no podía, _ observó las marcas que tenía sobre su piel amarillenta y apagada. Si Hedwin mostraba unas cicatrices peculiares, las de Bosco eran escalofriantes. En las mismas partes que la pelirroja, se podía ver como la piel había sido maltratada sin reserva, mostrando enormes surcos de distintos colores debido a la diferente longevidad de la cicatriz. Algunas parecían todavía recientes, pero en realidad era que la infección y la mala curación habían causado que la herida nunca pudiera cerrarse y cicatrizar del todo. Por eso y por todo, Bosco tenía los días contados.
Intentado con todas sus malditas fuerzas no mostrar sus sentimientos, _ terminó su examen médico con una mala sensación.
-Tiene mala pinta ¿cierto?-Le habló Bosco con un toque de burlón mientras la morena le ayudaba a colocarse de nuevo la ropa al haber finalizado su análisis. _, sin mirarle, asintió. No podía mentirle. Como sanitaria, debía decirle la verdad-¿Sabes cuanto tiempo me queda?
Tragando con dureza, _, separándose de él tras haberle vestido, se sentó en la silla frente a él. Bajo el peso de la morena, esta chirrió. Una vez sentada, tras inspirar profundamente, _ dejó ir un suspiro.
-Sinceramente, no puedo dar una fecha exacta pero… no más de un mes. De eso estoy segura-Le confesó mirándolo con seriedad. Sus pulmones se encontraban casi encharcados, la infección en las cicatrices era demasiado severa llegando hasta el punto de afectar al resto del cuerpo y, sobre todo, su sangre estaba demasiado contaminada. Aunque le tratara con los mejores médicos con los mejores medicamentos de las Tres Murallas, lamentablemente no había esperanza para él. Era irreversible- Si te sometes a un tratamiento, puedo suavizar tus dolencias. Pero….
-Pero al final me moriré-Concluyó el chico sin ningún tipo de miedo. Era increíble la fortaleza mental que tenía Bosco, pensó la morena. Cualquiera al enterarse del poco tiempo de vida que le quedaba se habría hundido. No obstante, él mostraba una entereza digna de admirar. _ sintió profundo respeto hacia él. Bajando un poco la mirada, el chico asintió- Está bien. Lo haré. Si tengo la opción de morirme con menos dolor y sufrimiento, lo haré. Sea cual sea.
-Pues mañana por la mañana empezaremos con el tratamiento. Una cosa ¿No…?-_ dudó un poco, pues no sabía si se estaba metiendo demasiado pero tenía que saberlo-¿No se lo dirás a los chicos?
-No. Es la primera vez que les he visto tan felices y contentos, no pienso ser el que les destruya esa emoción de ser por fin libres- El corazón de _ palpitó de manera dolorosa y emocionada, conmoviéndose inevitablemente ¿Por qué unas personas tan buenas como Bosco y el resto habían sufrido tanto? ¿Cuál era el sentido? Bosco, entonces, alzó sus ojos oscuros hacia _ y, dejándola sorprendida, estiró sus labios, mostrando un gesto tan raro en su usual rostro serio -Solamente quiero irme de este mundo con tranquilidad y que la última imagen que tenga de ellos sea de una sonrisa. Es lo único que pido.
RESULTADOS DEL PARTE MÉDICO
FICHA Nº1
Nombre: Abel Ross Sexo: Varón. Edad: 18 años Altura: 181 centímetros
Estado: apto. Presenta signos de desnutrición y problemas respiratorios leves.
FICHA Nº2
Nombre: Yohan Sexo: Varón. Edad: 22 años Altura: 195 centímetros
Estado: apto. Presenta signos de desnutrición y problemas respiratorios leves.
FICHA Nº3
Nombre: Chiara LeRouge Sexo: Mujer. Edad: 24 años Altura: 173 centímetros
Estado: apto. Presenta signos de desnutrición y problemas respiratorios leves.
FICHA Nº4
Nombre: Hedwin Johar Sexo: Mujer. Edad: 19 años Altura: 165 centímetros.
Estado: apto. Presenta signos de desnutrición y problemas respiratorios leves.
FICHA Nº5
Nombre: Bosco Sexo: Varón. Edad: 21 años Altura: Desconocido.
Estado: no apto. Su estado de salud es crítico. Se solicita y se admite el sometimiento a un tratamiento intensivo.
…
Con la luz de las velas iluminandole el rostro, _ caminó por los pasillos del Cuartel General con una carpeta repleta entre las manos.
La luna, que asomaba a través de las ventanas, parecía seguirla durante su recorrido.
Su mente se encontraba tan preocupada por el estado del que parecía ser la mente de los Guerrilleros que no se había dado cuenta de que les había enseñado las habitaciones en las que residirán en modo automático y se había largado sin decir ni una palabra en dirección hacia el despacho de Levi, causando que los chicos y chicas intercambiaran miradas confundidos, excepto Bosco, que sabía perfectamente que era lo que la tenía tan aturdida.
Cuando salió de su ensimismamiento, había pasado varios minutos plantada delante de la puerta de su capitán con los pensamientos rondando en su mente. Queriendo centrarse, _ sacudió su cabeza, provocando que sus rizos rebotaran contra su rostro. Volviendo a sus cabales, alzó una de sus manos, agarrando con fuerza la carpeta con su otro brazo, y golpeó la superficie de madera con los nudillos de manera suave. Espero durante unos segundos pacientemente pero no obtuvo respuesta. Parpadeando extrañada, volvió a levantar su extremidad y a tocar a la puerta. Una vez más, nadie contestó ¿Se habría marchado? No, Levi no era de dejar el trabajo a medias. Siempre se quedaba hasta que finalizaba todos los informes y documentos, aun si con ello se tenía que privar de comer o dormir. Y, teniendo en cuenta la cantidad de días que habían estado en la Ciudad Subterránea, _ dudaba mucho que hubiera terminado ya. Por eso, era demasiado extraño que no contestara.
Con una mezcla de curiosidad y, aunque no quisiera admitirlo, preocupación, _ decidió entrar.
-Con permiso, capitán-Murmuró por debajo, todavía extrañada, dirigiendo su mano hacia el pomo de la puerta.
Al girar el picaporte y, con un movimiento, abrirla, una ráfaga de frio la sacudió de pronto. "Qué frío, por las murallas ¿Cómo es que está tan helado?" Con las mejillas helándose, _ dirigió sus ojos grises hacia el frente, dándose cuenta de la oscuridad de la habitación y de la ventana abierta tras el escritorio en penumbras. "¿Qué hace la maldita ventana abierta?" Frunciendo el ceño, dio un paso dentro del despacho. Con cada pisada, la madera debajo de sus suelas crujió, quejándose sonoramente del peso. La morena cruzó la habitación tan oscura como la noche que se mostraba en el exterior, evitando con maestría los muebles que había en su camino dado su conocimiento de su posición; llegando sin ningún incidente hasta donde provenía aquella brisa gélida. Murmurando entre dientes, agradeciendo que nadie pudiera verla, _ se puso de puntillas y, cogiendo la manivela de la ventana, la cerró en un movimiento, cortando el paso del aire.
-Listo, así no estará tan f…-Sin embargo, un estornudo tras su espalda la interrumpió, provocando que la morena diera un salto hacia atrás.
Con el corazón latiendo aceleradamente, la chica dio media vuelta y observó el escritorio. Sin embargo, no vio nada. Extrañada, dio un paso hacia la silla y, cogiéndola con una de sus manos, hizo que esta girara un poco. Debido a este movimiento, el respaldo que obstruía la luz de la luna dejó de ser un impedimento para que esta iluminara el escritorio.
Sus pupilas se dilataron hasta abarcar casi al completo su iris grisáceo conforme la imagen entró en su retina.
El tiempo se detuvo junto con el corazón de _.
Con un rostro muy pacifico, Levi dormía apoyando su cabeza sobre sus brazos cruzados. Su espalda subía y bajaba mientras el moreno respiraba de manera tranquila. Sus párpados relajados, fuera de las cotidianas arrugas de expresiones, le hacían parecer más joven. Parecía una persona distinta. Era como si su cara, ausente de su usual ceño fruncido y su mirada fría, indiferente y neutral, mostrada su atractivo al completo, sin reservas. Si ya de por sí, Levi era muy apuesto, el verlo dormido era un placer superior.
Dándose cuenta de pronto de que de nuevo se quedaba completamente hechizada al verlo descansar, _ sacudió la cabeza, desviando por un momento la vista de su capitán, e, ignorando el calor de sus mejillas, chasqueó la lengua irritada. No podía dejarse llevar por sus sentimientos, pues aún seguía demasiado reciente la traición a su confianza. Por ello, con la mente más calmada, volvió a dirigir su mirada hacia Levi. Debajo de su cuerpo se podía ver diferentes documentos, carpetas y bolígrafos. Por lo que _ dedujo sin ningún tipo de duda de que había caído rendido sin finalizar su trabajo.
No le sorprendía que se hubiera quedado dormido. Los últimos días en la Ciudad Subterránea habían sido demasiados moviditos para ambos, pero sobre todo para su capitán. Mientras que ella había podido descansar entre desmayo y desmayo, lo más seguro es que Levi se hubiera mantenido completamente despierto y alerta, demasiado preocupado para poder cerrar los ojos aunque fuera por unos segundos.
Sin poder evitarlo, un sentimiento de pena y de compasión asomó por el pecho de _ mientras observaba cómo el hombre se estremecía levemente. Y, de nuevo, la morena chasqueó la lengua.
-Esto es por mi deuda.
…
Cuidadosamente, _ caminó de espaldas unos cuantos pasos teniendo precaución de no hacer ningún ruido fuerte, cogiendo el picaporte con sus dedos casi imperceptiblemente manchados de tinta, y deslizando la puerta hasta que esta quedó completamente encajada en el marco de madera. Con un pequeño movimiento de muñeca, rotó el mango y, entonces, el pestillo quedó bloqueado en un leve ruido. Listo.
-¿Cómo está Bosco?¿Y...dónde has metido la chaqueta de tu uniforme? Hace fresco para ir sin abrigo-Una voz a su derecha la asaltó de improvisto.
Soltando un pequeño gritito, _ dio un salto hacia un lado, con el corazón casi saliéndose por la boca. Y, entonces, con el rostro blanco plagado de preocupación, cuando sus pies tocaron el suelo, se dio cuenta del escándalo que había hecho, por lo que, acto seguido, se llevó las manos hacia la boca. Maldición.
Frente a ella, apoyado en la pared que había al otro lado de la puerta, Abel se separó de la superficie, situándose en medio del pasillo con un par de pasos, y , entonces, se cruzó de brazos, dirigiendo sus ojos escarlatas que destilaban sospecha a la pequeña soldado la cual miraba de reojo la puerta por la cual había salido, muy atenta y preocupada.
-¿Qué está….?-Sin embargo, el albino antes de poder terminar la frase, fue interrumpido por un gesto de _, indicando que bajara la voz. Abel frunció el ceño pero selló los labios, sin comprender nada.
-Sea lo que sea que quieras decirme, espérate un momento. Mejor hablemos en otro lugar-Le indicó en un murmuro, señalando el pasillo que había tras su espalda.
Sin esperar a ver su respuesta, _ caminó por el pasillo a paso rápido, alejándose del lugar, con las mejillas un poco calientes al haber sido pillada in fraganti por completo.
Siguiendo de cerca a la morena, tras ella, Abel miraba su pequeña espalda con un leve deje de curiosidad y, de pronto, recordando a donde se había marchado para dejar los documentos y viendo la falta de la chaqueta sobre la camisa blanca de la chica, esbozó una sonrisa ladina, figurándose lo que podría haber pasado, dada la necesidad que tenía_ de que bajara la voz. Vaya, vaya, vaya con su futura capitana.
-¿Cómo estaba el "vino añejo"?¿Muy atareado, cierto?-Le preguntó el albino con un tono de burla. Los hombros de _ se tensaron ante su mención- Pobrecito. Comprendo que necesite silencio total para concentrarse…
-Ah, sí...El capitán estaba muy ocupado…-Le siguió el juego con una pequeña gota de sudor recorriendo su mejilla sonrojada. Nerviosamente, _ rió sin ganas. Maldita sea.
-Me hubiera gustado verlo trabajar...Estoy seguro que leyendo y escribiendo informes es muy se…
Un rostro apareció por la mente de _ la cual casi tropezó en su andar. JODER.
-¿Y bueno qué querías decirme?-Le interrumpió de manera apresurada la morena la frase, ganándose, sin que esta se diera cuenta, una sonrisa de diversión por parte de Abel. Le parecía entretenido ver lo mal que se le daba a la morena disimular sus pensamientos y emociones. Era un libro totalmente abierto.
Pero, aunque resultara divertido, no había ido a ese lugar a mofarse de la morena.
-En realidad, quería saber cómo está nuestro segundo cerebrito- Le contestó posicionándose a su lado y agachando un poco la espalda para mirarle a la cara, con una sonrisa un poco forzada- No soy tan ciego como para no ver que no está lo que se diría sano. Además, me resulta sospechoso que, después de tantos años negándose a que algún médico de la Ciudad Subterránea le atendiera, llegas tú y te deja examinarlo. Todo muy extraño ¿cierto?
"Seguramente no estaría dispuesto a que lo examinaran porque sabía que vosotros le sacaríais de alguna manera u otra la información. Sin embargo, a mi ahora no me podéis hacer nada" pensó la morena evitando deliberadamente mirarle al rostro. Bosco era muy astuto y perspicaz. Lo había demostrado varias veces. Estaba convencida de que, de no haber ideado aquel plan, hubiera aguantado hasta al final con tal de que su pequeña familia no se enterara y sufriera por sus dolencias. Sin embargo, la situación había cambiado. Ahora que podía contar con una aliada que guardaría silencio al 100% por su fidelidad a su juramento y que era prácticamente intocable para los Guerrilleros aprovecharía sus conocimientos para, como bien había dicho, irse con tranquilidad.
Básicamente, _ sería la parca que lo acompañaría hasta la muerte, sabiendo hasta el final su terrible secreto. Una dura tarea.
Esbozando un gesto serio, la morena continuó caminando después de tragar duro. De nuevo, la preocupación había vuelto a ella, recorriéndole por las venas en forma de ansiedad.
-Lo siento, Abel, no puedo decirte el estado de salud de mis pacientes-Le dijo de manera casi ensayada, como si estuviera leyendo un guion para un teatro. A pesar de no estar de acuerdo con ocultárselo a los Guerrilleros y estar obligada, _ respetaría el deseo de Bosco- Mi juramento me lo impide. Pero te prometo que cuidaré de él con todas mis fuerzas y esfuerzos.
De pronto, antes de que pudiera continuar caminando, un enorme muro bloqueó su paso. Plantándose en el mismo sitio, antes de golpearse contra este,_ alzó la cabeza y miró desde su altura el rostro serio de Abel. Por su expresión, podía decir perfectamente que no iba a ceder tan fácilmente, continuaría incidiendo en lo mismo una y otra vez. Y, aunque de normal tendría energía para enfrentarlo sin ningún problema ya que _ era bastante cabezota, el día había sido demasiado largo y ya tanto su cuerpo como su mente pedían a gritos un receso. Dejando ir un suspiro cansado, la morena colocó los brazos en jarra. Cuántas ganas tenía de meterse en la cama y dormir muchísimas horas seguidas en su cómoda cama.
-Abel, de verdad, no insistas, estoy cansada para que tú...
-De acuerdo, no te presionaré más por hoy. Pero conseguiré conver…-En un imprevisto, los ojos del albino se desviaron levemente del rostro de la morena, alzándose por encima de su cabeza y mirado tras ella, causando que _ frunciera el ceño. La boca del chico se abrió un poco, separando sus labios para casi formar una o y sus párpados se abrieron con un ligero deje de sorpresa y emoción. La anterior actitud seria y firme de Abel quedó aplacada por una muy eufórica. Confundiendo a la morena, dejó caer sus manos sobre los hombros de la chica y, en un movimiento rápido, le hizo girar de golpe, colocándola cara al pasillo por el que habían venido previamente. Frente a ellos, a lo lejos un grupo muy conocido por _ caminaban en su dirección: era el Escuadrón de Operaciones Especiales al completo-¡Oh!_, por todas las malditas murallas, necesito ¡no, te ruego! que me digas el nombre del chico de pelo castaño.
Todavía un poco pasmada por la repentina emoción y gesto de Abel, _ parpadeó lentamente, costándole un poco contestar a su pregunta. Entrecerrando los ojos para agudizar la vista, pudo ver como el primero que marchaba era...
-¿Te refieres al de los ojos verdes? Se llama Eren Jaeger y es...-Le contestó la morena mirando como el grupo se acercaba a ellos. Aunque estaba molida, aquella situación era perfecta. Casi se había olvidado de visitar a su escuadrón.
El chico titán caminaba con prisa, liderando el pequeño grupo. Justo detrás de él, Armin, Mikasa y Jean avanzaban un poco más lento. Y al final, Sasha con un gesto somnoliento y Connie arrastrándola de la camisa para que anduviera más rápido.
-¿Qué dices de ojos verdes?¡Me refiero al alto de ojos dorados!-Le especificó el albino con mucha emoción en la voz. La morena desvió su mirada y alzó sus ojos hacia el rostro de Abel, frunciendo el ceño. Por un momento había pensado que había reconocido a Eren de su infancia, pero al parecer no era así. Los ojos de Abel brillaban más que la mismísima luna mirando a otra persona -Madre mía, me alegro tanto de haber venido. Este lugar está lleno de chicas y chicos guapísimos, pero nada comparado con ese chico.
Sin reprimirse, una sonrisa se coló en los labios de _, divertida tras comprender la situación. Parecía que Abel había gustado de Jean a primera vista. Un nuevo miembro se había unido al triángulo amoroso: EREN MIKASA JEAN ABEL. Aquella historia de amor sería muy interesante de ver.
-¡_, has vuelto!-Exclamó el chico de ojos verdes cuando llegó a su altura. Desviando un poco la mirada, Eren miró de reojo a Abel, el cual no dejaba de taladrar con sus intensos ojos a Jean. El castaño parecía un poco asombrado por la apariencia del chico que había tras _. Normal, era extraño ver a alguien con el pelo blanco y los ojos escarlata y que en aquellos momentos parecía estar a punto de explotar de la emoción- Como hemos visto al capitán caminando con Hange, hemos supuesto que habías regresado de vuestra misión.
-Hola, chicos. Cuánto tiempo sin veros- Les saludó con un movimiento de mano. Sus compañeros de escuadrón y antiguos alumnos le correspondieron el gesto al instante-Sí, ya hemos vuelto. Estaba deseándolo. No hay nada como estar en casa por fín-Les dijo esbozando una sonrisa suave. Viendo como perdía la atención de los chicos pues los ojos de estos se desviaron de un momento a otro hacia el albino que había a su lado. Parecía que era hora de hacer las presentaciones- Oh, sí. Este de aquí es Abel Ross.
-Pero tú me puedes llamar Abe- Le indicó el albino a Jean con una voz muy aterciopelada, causando que el castaño lo mirara con extrañeza. Atrás del tono, Connie y Sasha se lanzaron una mirada picara.
-Nos será de ayuda con la misión y, si hay suerte, puede que se alisten a nuestro cuerpo. Pero todo dependerá de cómo lo hagan con las pruebas y si se lo permiten-Les contó con una sonrisa divertida, negando con la cabeza.
-Son antiguos Niños Topo ¿cierto?-Preguntó Eren directamente, ganándose una réplica ahogada de Armin al ser tan poco discreto.
Aquello no la sorprendió. _ supuso que los rumores por el Cuartel General del Cuerpo de Exploración habían corrido como la pólvora. Era normal. Los Niños Topo, y más después de que la Reina mostrara interés en ellos, eran un tema muy hablado por la gente.
-Yo no, como puedes ver en mi frente-Contestó Abel antes de que _ pudiera hacerlo. El albino alzó su mano diestra y separó su flequillo blanquecino para mostrarles la falta de la marca en su piel- Pero mis otros compañeros, sí.
-Ya veo…-Comentó el castaño manteniendo durante unos segundos la mirada escarlata del chico. Después de ese tiempo, giró el rostro de pronto hacia la morena- Y tú capitearas su escuadrón.
Tampoco aquello la pillo por sorpresa. Seguramente Levi les habría informado de ello pues era un cambio que se realizaría dentro de relativamente poco tiempo en el escuadrón. Debían estar enterados de ello ya que ello supondría una alteración en la formación y en la estrategia. No obstante, que lo dijera así como así, la llegaba a poner nerviosa. Tragando saliva, _ cambió su gesto levemente, forzando un poco a mantenerse imperturbable. Aún seguía sin hacerse a la idea. No se arrepentía, pero… Era un enorme paso.
-Si paso la prueba, podría ser.
-¡Por supuesto que lo harás, _; lo llevas en la sangre al fin y al cabo!-Exclamó de manera alegre y despreocupada, Sasha, llamando la atención de todas las personas. Al parecer ya se había despejado por completo.
Sin embargo fue aquello lo que logró que la morena se quedara completamente estupefacta, sin poder terminar de reaccionar ¿Que había querido decir con eso?¿Era lo que ella estaba pensando?
-Pero ¿cómo…?- ¿Eso también se lo había contado su capitán?
-Es un poco difícil hacer oídos sordos -Le explicó Armin con las mejillas un poco rosadas. El rubio alzó una de sus manos y mientras hablaba, se rascó la mejilla en un ademán incómodo y avergonzado- cuando todo el Cuartel General está hablando de la misión de la Reina y de quienes la estaban llevándolo a cabo. Al final terminamos por enterarnos de todo. Tanto del capitán Levi como de tí.
Lo más seguro es que de la reunión que tuvieron los altos mandos junto a la Reina se filtrara el hecho de que Levi procedía de la Ciudad Subterránea y de que _ era hija de Leena Ross, la antigua capitana del Cuerpo de Exploración que investigó y dotó de una multitud de datos importantes a la humanidad acerca de los titanes.
-Entonces lo sabéis…-Murmuró la morena. Que lo supieran no le molestaba; sin embargo, le hubiera gustado haber sido ella la que les hubiera contado aquello. Debido a lo que había sucedido anteriormente, no había encontrado un buen momento para hacerlo. Aunque ya daba igual, era demasiado tarde.
-Solo sabemos lo que dicen los rumores-Le corrigió Mikasa con su expresión seria usual.
-Claro, en realidad no sabemos si es cierto o no-Estuvo de acuerdo Armin, asintiendo- Por eso hemos querido preguntarte.
