Hola, les comparto este pequeño Fic que se me ocurrió, fue una pequeña idea que esta vez quise desarrollar, he tenido bastantes y no quería que quedara como las otras, en solo ideas, espero que lo disfruten y no me maten, estoy trabajando en Durmiendo con el enemigo, esto es solo un paréntesis en lo que me llega la inspiración para conectar algunas cosas, tengo fe que para este fin de semana, si el trabajo me lo permite, tendré actualización.

No siendo más, comencemos.

La guerra había terminado, ser un soldado en tiempos de paz, lo hacía sentir un inútil. A pesar de ser el más fuerte del ejército francés y garantizar su victoria, había sido relegado a un cargo de oficina, solo una imagen para seguir sintiendo el poder y la confianza de una victoria segura, ante una eventual guerra.

Estaba hastiado, ver las montañas de papeleo con las que se tenía que resolver cada cabo suelto que pudiera alterar el orden generado después del acuerdo, le molestaba.

Meses después, pidió la baja, aunque, esta solo fue otorgada hasta el año siguiente de la solicitud, solo para asegurarse que el acuerdo se pactaba 'en firme'.

Había pasado al menos medio año desde su salida oficial del ejército, permanecía en casa y de vez en cuando visitaría a sus excolegas y algunos integrantes de su antiguo escuadrón, quienes también se habían retirado, aun cuando él era más joven que varios de ellos.

- Eh Levi, pareces aburrido en esta nueva vida pacifica, ¿Qué esperas hacer de ahora en adelante? -

- Creo que montaré una tienda de té, en este maldito lugar debería haber algún lugar que ofrezca de calidad- el suspiro cansado de su amigo le hizo cuestionarse la viabilidad de su idea.

- Si harás eso, de seguro deberás contratar a Mike, aunque no era eso a lo que me refería- giró su rostro para ver de frente al hombre- me refería a que, si planeabas una familia, o por lo menos conseguir una mujer-

- No, no lo planeo- otro suspiro más sonoro.

- Pensé que en todo este tiempo alguna mujer te podía atraer… Petra…-

- Nunca me ha interesado, además se comprometió con Auruo, creo que se van a casar el mes próximo-

Un silencio cómodo se instauro entre los dos hombre, hasta que fue interrumpido por el rubio mayor

- Hange está embarazada, creo que es el camino para mi felicidad plena-

- El único que puede conseguir felicidad con esa loca eres tú, Erwin- la sonrisa ladina del rubio lo hizo mirar nuevamente al frente.

- Supe que Paradis estaban buscando hombres fuertes para su ejército- el brillo en la mirada de su amigo le demostró que llamo su atención.

- ¿Por qué buscarían hombres? ¿Acaso piensan entrar en guerra con Marley otra vez? -

- No lo creo, no se mucho al respecto, pero el actual Rey acaba de fallecer y al parecer la princesa es quien deberá asumir el poder, pero debe haber alguien que llene la vacante del rey, se cree que es una competencia bastante dura, nadie se ha podido vencer al su soldado más fuerte, de hecho, recuerdas a Reiner y Bertholdt, se presentaron y no pasaron, aun así, a quienes son considerados fuertes, se les otorga un cargo dentro del ejército, eso me contó Reiner, ¿te interesa?- la mirada del moreno se oscureció y una sonrisa maliciosa apareció en sus labios.

- Por supuesto que me interesa-

El viaje a Paradis, le llevo una semana completa, estaba exhausto, molesto y lo suficientemente malhumorado por los distintos medios de transporte que tuvo que usar, para él, uno cada vez peor que el anterior. Cuando por fin el apestoso barco tocó puerto, bajó viendo las personas reunirse con sus conocidos- Que ruidosos -. Había acordado con Reiner y Bertholdt ser recibido en el muelle antes de la primera muralla, y en efecto, allí estaban, se veían bastante bien, solo que su ropa era algo extraña, llena de correas. Al verlo, estos no disimularon su sorpresa al ver que solo lo acompañaba una maleta.

- Parece Capitán que no espera quedarse mucho tiempo- Dijo Reiner de manera más efusiva de lo que lo recordaba

- Ya no soy Capitán, solo vine a probar, si no me interesa, me regresaré lo más pronto posible-

- Usted disculpe, pero es difícil verlo como un civil, en cuanto a Paradis, esperamos que no, este es un pueblo alegre, lleno de riqueza y vida, la gente vive feliz, además que esperamos que no deje mal al batallón y gane-

- Sobre todo las mujeres, son muy hermosas- la risa de Reiner sobre el inesperado comentario de Bertholdt lo sorprendió, así como la expresión lanzada por el joven que siempre se caracterizó por ser un chico tímido.

- Pues la más bella, dicen que es la princesa, aunque nadie la ha visto, pero estoy seguro que la señorita no tiene nada que envidiarle- ¿señorita? -

- Si nadie ha visto a la princesa, ¿Cómo es que saben que es bella? -

- Bueno, si hay personas que la han visto, quienes la sirven y por supuesto, la capitana Mikasa, su protectora, aunque ella no ha dicho nada al respecto, sus dos ayudas de cámara aseguran que es inmensamente bella-

- Tal vez lo hacen para promocionarla, dejándola como un trofeo valorable-

- Eso no lo sabemos, pero el día que llegamos aquí, lamentablemente fue el anuncio del deceso del rey, nosotros veníamos a probar suerte en el ejército y fue cuando participamos- se quedó un momento en silencio- fue una pelea bastante dura, de hecho, sorprendente si lo miramos desde el punto de vista lógico, pero al final, ni Bertholdt, ni yo pudimos ganar, y eso que tratamos de usar sus enseñanzas Capitán-

- Bueno, esperemos que ese hombre esté al nivel de su maestro-

Ambos chicos se dieron una mirada entre ellos, pero ninguno quiso dar alguna aclaración.

Siempre le causó curiosidad la estructura divisoria de esa isla, casi de manera perfecta había logrado distribuir su gente de modo que los mismos muros servían de fronteras de roca solida entre cada pueblo.

Los sistemas de poleas en cada puerta eran tan precisos que volvían la isla desde su muelle, una fortaleza casi imposible de penetrar, esto le había garantizado casi la totalidad de las victorias contra Marley, quien siempre trató de apoderarse de esa isla por su posición geográfica y la riqueza mineral dentro de ella.

Atravesaron los 3 muros en coche hasta finalmente llegar al palacio real, si bien era una estructura imponente, no se igualaba a los que ya había visto en Francia y algunos reinos donde tuvo sangrientas batallas. Una vez adentro, distintos soldados mostraban su respeto a Reiner y Bertholdt, ya que, por mucho, habían sido quienes más habían durado en la batalla por la mano de la princesa.

- Vaya, parecen toda unas celebridades-

- Ja, si, por un momento creí que de verdad podía ganarle, pero se puso intensa la pelea y al final terminé fuera-

- No entiendo, si ese soldado que pelea por proteger la mano de la princesa es tan fuerte como dicen, ¿por qué no se casa el con ella y ya? - otra mirada entre los jóvenes lo hizo sospechar.

- Porque no puede, no creo que garantice la descendencia-

- ¿Acaso es eunuco? -

- No exactamente, pero casi, ya mañana lo conocerá-

- ¿Mañana? Si aún hay sol-

- Así es, las batallas del día de hoy terminaron y usted debe estar en su 100% mañana, nosotros nos encargaremos de la inscripción, si quiere lo podemos dejar de ultimo, para que sea segura la victoria-

- Realmente no me interesa la mano de la princesa, así como, espero ser el primero, quiero enfrentar a ese tipo, no lo quiero cansado, así que si me tienen todavía respeto como capitán, no buscaran ventaja-

- ¡Si señor! - respondieron unísono y tan fuerte que varias personas y soldados miraron sorprendidos que los que eran considerados dos de los más fuertes, rindieran un saludo militar tan marcado al pequeño hombre frente a ellos.

La noche de bienvenida que le dieron sus antiguos reclutas, consistía en un restaurante donde bellas mujeres vestidas de kimonos, abanicos y peinados elevados los atendían de manera mas cariñosa de la que Levi estuviera dispuesto a tolerar, no era que no le atrajeran las mujeres, simplemente, no era el tipo que le atraía. Justo en ese momento, escucho un pequeño revuelo en la calle, y algunas de las mujeres se acercaron a ver por las ventanas

- Es la señorita Mikasa- ¿Mikasa? La protectora de la princesa - llamando su curiosidad, se acercó a la ventana para observar desde una esquina. Un latido escapo de su pecho cuando observó a la joven, sus reclutas tenían razón, la muchacha era realmente hermosa, su piel blanca contrastaba con su cabello negro, aunque corto, aun en la distancia se veía bastante sedoso- ¿Cómo se sentirá hundir los dedos en él? - sacudió la cabeza ante ese repentino pensamiento. Siguió observándola, detallando su figura que a pesar de ser delgada se veía mas fuerte que las demás, tenía una capa Vinotinto que le llegaba a las rodillas encima de un traje negro desde el cuello hasta los tobillos, completamente ceñido y ajustado por correas, mas de las que le interesaba admitir, en el pecho parecía tener un peto de metal y unas botas que llegaban a media pierna.

Mientras era recibida con efusividad, la chica regalaba suaves sonrisas y recibía con ligeros sonrojos uno que otro detalle. Durante un segundo, levantó la mirada para saludar a las chicas junto a su ventana, detallando sus ojos grises que le hubiera gustado ver por más tiempo, así como, por reflejo se ocultó cuando parecía que ella miraría en su dirección.

Luego de unos segundos, su vista se desvió un par de metros detrás de ella, donde su esta se cruzó con la de un sujeto rubio con la cara tan larga que parecía un caballo, este traía un traje similar, pero sin la capa. La mirada que le dio el hombre parecía querer fusilarlo, pero no le dio importancia.

Pasó la noche tratando de recuperar fuerzas y descansar de su tedioso viaje, sin embargo, y sin poder controlarlo, cierta chica de capa oscura se colaba en sus pensamientos. La manera tan dulce como se acercaba a las personas y como era recibida, le daba una ligera imagen de como era la vida en ese reino. Con ese pensamiento y una ligera sonrisa se dejo caer en un sueño de sonrisas, Vinotinto y un par de ojos grises completamente cautivadores.

- Si el premio fuera esta chica y no la princesa, creo que valdría completamente la pena vencer a ese imbécil-

Legada la mañana, se levanto temprano como de costumbre y se ejercitó para estar a la altura de la batalla. Se cambio y desayunó. Reiner y Bertholdt vinieron por él para llevarlo al coliseo. Una estructura que le recordaba de cierto modo a los diseños romanos, pero menos ostentoso.

- Definitivamente esto será entre gladiadores-

- Yo diría, entre titanes- respondió Reiner riendo.

Una vez adentro, le sorprendió que el sitio estuviera lleno, no es que nadie lo conociera, además que, si hacían enfrentamientos diarios, llegaría un punto que las personas se aburrirían, pero no lo parecía, por el contrario, el público completo mostraba su completo apoyo a su contrincante, lo que le hizo marcar mas la idea de que ese debería ser su rey, - Para tenerla lealtad de sus súbditos, un rey, debe ganar primero su respeto-

- Bueno, Cap., no nos decepciones, ve por la mano de la princesa- dijo antes de dejarlo frente a la enorme puerta que lo separaba del bullicio de las hordas gritando emocionadas.

Dio un suspiro mientras veía las puertas abrirse para dejar ver toda la arquitectura del lugar. A sus concepto era realmente imponente, sus grandes columnas y arcos hacían que hasta el más grande se sintiera pequeño, esto, sumado al eco del público no ayudaba a los nervios de nadie, sin embargo, ya había estado en demasiados enfrentamientos en su corta vida, por lo que uno más, del que no esperaba nada, no haría la diferencia.

Caminó hasta ubicarse casi en el centro de la arena, a pesar de ser un desconocido las personas no dejaban de gritar. Tenia que admitir que, aunque era relativamente buena idea, no se sentía nada cómodo con la ropa que le sugirió Bertholdt para el enfrentamiento. Llevaba una chaqueta negra cerrada hasta el cuello, de mangas largas, un pantalón blanco, envuelto en correas similares a los que ellos usaban y al de la chica del día anterior, y unas botas hasta las rodillas.

Golpeo el tacón de la bota derecha un par de veces en el piso, mientras esperaba la aparición de su oponente. Fantaseo por unos segundo imaginando como seria, Mientras observaba, el sonido de un metal siendo golpeado, dejo al público en silencio, dirigió su mirada de donde venia el ruido y vio a un chico con una extraña túnica casi religiosa sosteniendo un bastón con una esfera cubierta en tela, aunque tenía rasgos delicados, definitivamente era un hombre.

- Isla Paradis…- un pequeño bufido escapo de sus labios al escuchar al chico hablar- hasta habla como niña- Estamos reunidos nuevamente para presenciar la valerosa hazaña de nuestro visitante por el amor de nuestras honorable princesa y futura reina, su majestad Sakami Hizuru- seguido a esto una gran ovación se hizo presente, pero se detuvo cuando el joven tomo nuevamente la palabra- Si, usted Joven Levi Ackerman, logra vencer en un duelo a nuestro mejor soldado, capitán de nuestros ejércitos y principal protector de su majestad, será merecedor del respecto, lealtad y aprecio de toda la isla Paradis- ¿Cuántas veces dirá eso en el día?- Nuevamente la ovación de las personas lo tomo desprevenido

- Que ruidosos- pensó mientras veía que el chico tomaba lugar junto a una joven vestida de blanco, pero totalmente cubierta de un velo del mismo color- esa debe ser la princesa- sorprendiéndose un poco por no haberla notado antes.

Miró al frente al escuchar la puerta de su adversario abrirse. No iba a negar que estaba un poco ansioso, le hacia falta ejercicio, ejercicio de batalla, empero su quijada cayó al darse cuenta de la persona saliendo por la otra puerta, quien caminó en su dirección de manera distraída mientras se acomodaba un vendaje en su mano derecha, hasta quedar a unos cuantos pasos de él.

- ¿Una chica? - lo dijo tan rápido que su mente no lo procesó, la respuesta fue una arqueada de ceja por parte de ella. Se giro y miro en dirección de su excadete quien estaba en un palco sobre la puerta por donde había salido- No peleare contra una chica- volvió la mirada para encontrarse con los ojos grises que lo habían cautivado la noche anterior, iba a matar a Reiner por omitir esa parte de la historia, tenia una ropa similar al la de la noche anterior, pero esta vez, no tenía la chaqueta Vinotinto y la parte superior del traje tenia un tono azul oscuro, que le hacia resaltar su blanquecina piel.

- Ya te encuentras en la arena, - su voz lo sacó de sus pensamientos- si no vas pelear, solo ríndete y lárgate como un cobarde. Pero… si el Gong llega a sonar y no te has ido, pelearé así no lo quieras, y desearas no haber pisado estas tierras- su voz era tan suave y melódica que no contrastaba en absoluto con la palabras que decía, no obstante, también sonaba vacía y sin vida, pero esto paso a un segundo plano cuando su ego fue herido por esta niñata que seguro por haber vencido a tres pelagatos se sentía invencible. Lo sentía por Reiner y Bertholdt, pero se decepcionó al saber que pudieran perder ante esta mocosa. Iba a responder, pero el sonido del Gong seguido de la voz del afeminado indicando que tomaran las armas con las que pelearían.

La chica de cabello negro, sin cambiar la expresión de rostro, se giró para acercarse a unos paneles que tenían todo tipo de armas, siguiendo sus pasos se acercó y vio todo tipo de armas cortopunzantes, así como hachas, arcos, ballestas, mazas y lanzas.

- Son tan medievales- dijo casi para si mismo- ¿no tienen un fusil? ¿una escopeta? Aunque sea una monotiro- termino para encontrarse con la mirada fría de la mujer, quien sostenía una bonita espada de empuñadura en hilo azul adornada con rombos rojos y un hexágono en su base, aunque un poco larga para su gusto.

- Las armas de fuego, son un medio medroso de pelea entre hombres, donde derribas a un oponente sin derramar una gota de sudor, las espadas, por su parte, se vuelven uno con su portador, haciendo que sea el más diestro, el merecedor de la victoria en cualquier circunstancia-

- Al diablo las circunstancias; yo creo oportunidades- dijo tomando rápidamente dos espadas de empuñaduras negras y adornos ocres, unos centímetros más cortas que la de la chica y caminado en dirección del centro de la arena. Utilizo las correas alrededor de su cuerpo para ajustar las vainas de las espadas sobre su espalda. La observo ubicar su espada en su costado izquierdo y ajustarla con las correas- Parece que en definitiva esa es la función de esta ropa incomoda-

- ¡Guerreros, preparados! ¡que las tres diosas Maria, Rose y Sina definan el ganador! -

Antes de reaccionar la chica se lanzo sobre él tan rápido que no se dio cuenta en que momento desenvaino su espada, realmente era rápida, pero necesitaría mas que eso. Su plan inicial era no tocarla, esquivarla y enfrentarla hasta cansarla, sus principios no le permitían tocar a una mujer y menos pelear contra una, por lo que se limitaba a retener y forzar sus ataques de retorno.

Tan rápido como ella, saco las dos espadas amortiguando los choques. La mujer era bastante fuerte, mucho más de lo que estuviera dispuesto a admitir, no contaba los minutos, pero sabía que se estaban extendiendo. Sus golpes eran certeros, casi creando chispas en el choque de las espadas. En el siguiente ataque viró su espada, haciéndola patinar sobre la de la mujer y usando su propio impulso en contra, quedando a la altura de su peto, en una situación normal, hubiera usado su espada izquierda para atravesarla desde las costillas hasta el corazón, pero esto no era una situación normal, tomó la espada izquierda y la clavó en la arena y puso su mano sobre su abdomen, empujándola absolutamente con más fuerza de la que utilizaría incluso con alguien como Reiner -Ella es tan fuerte como Mike, no es posible- la chica derrapó un par de metros, lo que le dio tiempo de tomar un respiro. La vio respirar agitadamente y con ceño fruncido, sabía que estaba logrando su cometido, la chica se estaba cansando, pero le estaba costando mucho mas a él. Solo hasta ese punto noto, que ya las personas del publico permanecían en silencio, aparentemente todos estaban notando que su chica no era tan invencible como creían, no obstante, estaba sintiendo el esfuerzo en su propio cuerpo, de hecho, ya estaba caliente, pocas veces había llegado a este punto, solo con sujetos que median mas de dos metros o cuando debía enfrentar varios escuadrones el solo.

Por lo visto la mujer estaba perdiendo la paciencia, ya que sus ataque se volvieron mas fuertes, pero menos precisos. Se lanzó tan rápido sobre el en una dirección obvia- predecible, un asalto dominado por emociones- sin embargo, cambio de posición en el aire, haciendo que por instinto levantara la espada, pero su impulso le impidió frenar a tiempo, deslizando una parte importante del filo sobre su mejilla derecha. Abrió grandemente los ojos y de un salto se alejo de la chica que veía con asombro la sangre correr.

- Tu ganas, se terminó la pelea- dijo bajando ambas espadas, clavándolas a ambos lados.

- Eso no lo decides tu- dijo tomando nuevamente una posición de ataque

- Entonces pelearas sola, ya me arriesgué mucho, siguiendo tu juego, y terminaste lastimada- terminó dando la vuelta y agachándose para tomar un poco de arena y secar el sudor en sus manos.

- ¡Nunca le des la espalda a un oponente! - se lanzó dispuesta a golpearlo con la empuñadura, pero Levi se giró, tomándola de las muñecas y dejándola caer debajo de él. La espada cayo a su lado mientras que, con una mirada oscura sobre sus ojos, rodando hacia su herida sangrante dijo con voz firme

- Suficiente. Si sigues con esto…- desvió su mirada a sus labios entreabiertos, enderezándose, quedando a horcadas sobre ella- deberías tratar esa herida, lamentablemente dejara marca- finalmente levantándose y dispuesto a regresar para tomar el siguiente barco que saliera.

- ¡Alto! -

Finalmente, con la respiración rápida y una mirada completamente fría, la chica se levantó apoyándose de la espada y elevó la voz lo suficiente para ser escuchada por todos los presentes

- En la Isla Paradis, somos personas de palabra, por tanto, declaro oficialmente, Levi Ackerman, se ha convertido en el prometido de la princesa-

Bueno, este es el primer capítulo, será un Fic corto, no creo que más d capítulos, espero que les haya gustado

No siendo más, chao