Un techo blanco desconocido, una habitación bastante oscura pero iluminada con luces puntuales casi sobre ella, incluso parecía una recámara insonorizada. Catra tenía miedo, sus manos comenzaron a temblar cuando recordó lo último que vio. Hordak se llevaba a Adora.
Trató de moverse solo para darse cuenta de que estaba sentada en una silla a la que tenía las muñecas y los tobillos sujetos con una especie de grillete. No había forma de soltarse. Sus pensamientos maquinaban a mil por hora, pero no podía conectarlos, la desesperación comenzaba a apoderarse de su ser hasta que escucho que la puerta se abría.
(…)
–Adora no contesta su teléfono y ahora ya ni siquiera entra la llamada, creo que se descargó su móvil.
–Glimmer, no me gusta esto. –Comentó un Bow preocupado. –Ayer fueron con la señora Weaver y no han regresado.
–Catra me dijo que cuando se trata de Adora, no cree que esa mujer le hiciera daño. La que me preocupa es Catra, sigue sin contestar y dudo que esté con Adora, no pasaría la noche en la casa de esa mujer, pero dónde más estaría que tampoco ha regresado. –Su expresión indicaba que mil ideas locas pasaban por su mente. –Bow, algo no está bien.
Se encontraban frente a la puerta del departamento de las catradora -el apodo con el que las habían bautizado-, pero nadie había abierto ni contestaban.
Nada.
Desde la noche anterior habían estado tratando de localizarlas, pero nada.
–No tenemos cómo contactar a la señora Weaver, y no podemos entrar a su departamento para ver si la tienen apuntada en su agenda telefónica, tendremos que pensar en otra forma de conseguir su información.
–Vamos.
(…)
–¿Y qué? ¿Ahora vas a contarme tu plan y tus buenas razones para llevarlo a cabo como todo un buen villano? –Se apresuró a interrogar Catra.
Un hombre había entrado a la habitación, lucía serio. Era rubio y llevaba un traje elegante, pero en color verdoso, eso era bastante peculiar y se había mantenido en silencio durante un rato.
–¿Qué? No. Verás, yo soy solo un empleado. Ni siquiera estoy enterado de todo en lo que estoy metido…Y la verdad es que no me interesa, mientras me paguen, además, si menos sé, menos riesgo. No sé exactamente en todo lo que está metido tu padre y toda su empresa, así que no, no tengo todas las respuestas que buscas.
–Ese hombre no es mi padre…
–Sí, no me importa. A mí me informaron que legalmente eres su hija, no me interesan tus asuntos morales y familiares. No te molestes en explicármelos.
–¿Podrías contarme entonces de qué va esto?, lo que sepas…
–Eso es arriesgado, pero la verdad es que igual en unas horas no podrás decir nada, jajaja–Rio de una forma espeluznante que hasta la piel de la chica se erizó. –Y lo cierto es que, aunque lo dijeras, nadie te creería, estoy seguro que tampoco lo creerás cuando lo escuches. Solo porque estoy aburrido y aún tengo que esperar aquí.
–¿Así de fácil abrirás la boca? –Preguntó Catra un poco sorprendida.
–Cómo dije, este no es mi negocio, y dudo que una sola persona como tú, logre derribar toda la organización que hay detrás. Es decir, esto lleva maquinándose más de treinta años.
Catra se inquietaba ante la impaciencia por querer saber de qué diablos hablaba, pero también sabía que no ganaría nada presionándolo, incluso podría hacer que ya no le dijera nada, por lo que no le quedaba más que esperar a que hablara solo.
–Seré breve, además, yo soy solo parte del equipo técnico, no de los investigadores, doctores u otros científicos, así que tranquila, no te explicaré con los tecnicismos de su ciencia. ¿Tú sabes al menos a qué se dedica la empresa Prime?
–Farmaceútica o algo así, no estoy segura, nunca me importó.
–¿Ni porque te mantenían? ¡Qué hija tan ingrata! –Se hizo el ofendido con un tono irónico–Pero ahí estuvo su error, pensar que solo ustedes dos importaban. No sabían con quienes se estaban viviendo y no les interesó saberlo. Tal vez Adora hubiera tenido mejor suerte, pero ustedes insistieron en no querer hacerse cargo del negocio. Todo por tu culpa.
–Deja de dar rodeos. ¿Cómo sabes de Adora?
–¡Oye! Tranquila gatita, no le quites la diversión a esto o me iré. –Dijo sujetando la barbilla de la morena con fuerza suficiente para sacudirle el rostro. –¿Cómo no vamos a conocerlas si son los sujetos de este proyecto? Bueno, no los únicos, pero sí los principales.
A Catra se le estaba haciendo eterno el juego de palabras del hombre, no sabía cuanto más podría aguantarlo porque le estaba dejando con más interrogantes que respuestas. Desearía poder estar utilizando el tiempo que gastaba en escuchar para idear una forma de escapar, pero sentía que era importante saber de qué dichoso proyecto hablaba, tal vez así podría saber que le pasó a Adora y pensar en alguna forma de ayudarla. Además, parecía imposible quitarse los elementos metálicos que la mantenían prisionera.
–El punto es que la empresa pretendió meterse con un producto innovador y prometedor, algo para controlar los recuerdos ¿o fue el borrado de memoria primero? –Dijo pensativo. –No importa el orden, el caso es que al parecer todo iba tan bien que ofrecieron el producto al gobierno a cambio de su subsidio.
"Borrar la memoria", esa frase resonó en la cabeza de Catra, ¿De eso se trataba? ¿Eso fue lo que le hicieron a Adora? Pero ¿por qué? ¿Cómo?
– El gobierno accedió a subsidiar la propuesta de nuestra comunidad de investigadores que lideraba tu padre y su empresa. Sin embargo, cuando las investigaciones comenzaron a funcionar y a mostrar sus frutos, aunque aún no se había experimentado en humanos, el gobierno pidió la exclusividad de las investigaciones y mantenerlo en secreto el borrado de la memoria…
Hordak tenía especial interés porque quería aplicarlo en su hermano mayor que tenía algunos problemas mentales ocasionados por traumas severos, pero al darse cuenta de lo que estaba logrando, su soberbia y avaricia lo consumió, no digas que yo dije eso–Apuntó el hombre como si estuviera susurrando un secreto– de hecho no sé siquiera si consiguió lo de su hermano….¡Cielos! se debe estar muy podrido para olvidarse de ello. El caso es que…escucha esto– El hombre rio como si lo que iba a decir a continuación fuera gracioso, en verdad se estaba divirtiendo con su narración–al gobierno le había interesado para crear espías, e Industrias Prime accedió. Es decir, si lograban borrar permanentemente la memoria casi completa de alguien, aunque fueran atrapados y torturados para revelar la verdad, no podrían decir nada…porque técnicamente, no estarían mintiendo, no sabrían nada…no habría nada en su mente.
–Eso es horrible. –Exclamó Catra un tanto asqueada.
–Obvio, solo sería efectivo si se pudiera hacer rápida y autónomamente. En fin, prosigo, incluso pensaron en que no sería necesario matar enemigos…Si no que podrían mejor utilizarlos…
Al sujeto realmente le gustaba hablar y ser el centro de atención, incluso se movía como si declamara.
–Usar personas...qué raro– señaló sarcásticamente– ¿Y qué pretendían…o pretenden hacer con ellos?
–Eres muy preguntona niña, pero como igual en unas horas no podrás decir nada, te contaré de esta primera gran hazaña: ¡Reprogramarlos!, borrar sus recuerdos, y al hacerlo, prácticamente borras su personalidad, en lo que se han convertido, lo que son…Sólo habría que volver a instruirlos, enseñarles de nuevo sus ideales…usarlos a nuestro favor.
Además, he dicho que Nuestras investigaciones originalmente buscaban la forma de borrar ciertos recuerdos específicamente seleccionados, aunque estuvieran muy arraigados…y eliminarlos permanentemente, recuerdos de experiencias traumáticas que no contribuyeran con ningún aprendizaje en la vida de alguien y que, por el contrario, le obstaculizara seguir viviendo con una vida normal, oh, eso si suena bonito ¿verdad? –Hizo una pregunta retórica pues evidentemente no esperaba la respuesta de la morena– Así que incluso podríamos conservar los conocimientos valiosos adquiridos para que nos sirvieran a nosotros. Esa es la segunda gran hazaña, pero aun estábamos en fases de análisis para ver si los resultados eran permanentes y controlados…No quieren que dejemos la investigación prometedora, la quieren, la necesitan según ellos por un bien mayor.
–No puede ser verdad, no se ha descubierto y ni se ha difundido nada al respecto…Sólo hay teorías…
–¡Duh! Bueno, por algo lo anhelaban tanto y son ellos los que desesperadamente quieren mantenerlo en secreto.
–Es una locura, todo suena tan the X-files. No esperarás que me crea todo eso.
–En realidad no me importa si lo crees o no, de hecho, es mejor que no lo hagas. Aunque si lo hicieras, igual nadie te creería, parecerás una conspiranoica. ¿A que yo te lo he parecido? ¿No es así? ¿Y sabes qué? Ya lo han empezado a probar en humanos, estuviste viviendo con la mayor prueba de ambas hazañas.
–Adora…
–Oh, pero incluso antes que ella…
El hombre comenzó que había comenzado a hablar fue interrumpido por una llamada entrante. Se alejó para contestar después de hacer una mueca al ver el número remitente. Parecía estar discutiendo con la persona al otro lado de la línea. Finalmente suspiró, colgó y volvió a colocar el dispositivo en el mismo bolsillo del que lo había sacado. De nuevo se acercó a Catra.
–Bien, ya no estoy de humor, interrumpieron mi trabajo para tenerme aquí como la niñera de unas mocosas…
–¿Unas?
–Sí, tu hermana está aquí. Bueno ahí– Dijo señalando la otra habitación mientras encendía una luz para poder apreciar por un ventanal a una Adora dormida postrada en una cama de hospital y sujetada a ella de los brazos y piernas.
Catra entró en shock. No sabía si le tranquilizaba un poco saber donde estaba la rubia o si le aterraba que ellos la tuvieran como preparándola para algún tipo de intervención.
–Tú no tenías que estar aquí, pero tu mala suerte te hizo estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Catra rio saliendo del trance en el que se encontró por unos minutos.
–¿Mala suerte? Ya ni siquiera creo en ella, si no, me sentiría tan desdichada.
–Cariño, pero lo eres. Ni siquiera yo me creo que te hayan hecho pasar por todo un infierno y que aún estés de pie aquí. Como estaba diciendo antes, Adora no es la única, ni la primera.
–En serio hablas demasiado. –Interrumpió.
–Es un don.
A la castaña le parecía un poco gracioso la alta estima que se tenía el tipo aquel, y esa sensación que daba como si nada le importara realmente. Es decir, contar todo lo que le acaba de decir; o tenía mucha confianza o realmente a ella le esperaba su fin.
–¿Tienes idea de lo difícil y costoso que fue hacer que la oficina de investigación dejara la investigación de la desaparición de Adora? Los padres de tu amiguita, la pelirosa esa, fueron todo un obstáculo tienen suerte de seguir vivos.
–Ustedes…–Ahora era la ira la que comenzaba a apoderarse de Catra. Perdieron todo el apoyo de investigación por culpa de estas personas. De no ser porque casualmente Glimmer vio a Adora, no sabía exactamente cuántos recursos particulares hubieran tenido que gastar para dar con ella. Recordó también como la señora Weaver la había golpeado por lo sucedido cuando fue a darle la noticia de que habían parado la investigación.
Esas memorias se hilaron a otros como el recuerdo de que ella fue a recoger a Adora porque no quería que Weaver se enterara de que la habían encontrado, pero de alguna forma lo hizo y ahí estaban las consecuencias, había "entregado" a Adora a la organización.
–Weaver ¿Ella cuánto sabía de todo esto? –Quiso saber Catra. Si la respuesta era la que imaginaba, el odio hacia esa mujer sería desmesurado.
–No quieres saberlo.
–Sí, sí quiero. ¿De verdad lo sabes todo no es así? Sabes todo lo que ellos saben de nosotras…Porque, para "no saber mucho", sabes demasiado.
–La información es poder…Aunque también es un riesgo…–Se quedó pensando qué era mejor o peor. –Ash, ya me hiciste contradecirme.
–¡Oye!
Reaccionó.
–Ah sí, pues Weaver fue de las primeras en enterarse de que Adora había regresado, y si no había insistido en verla hasta ahora, fue solo por orden de Hordak.
Catra ya no supo si las lágrimas que resbalaban por sus mejillas eran por frustración, impotencia, decepción, ira, desesperación, o tal vez todo mezclado.
–Terminemos con esto de una vez. Verás, la llamada que recibí fue para darme las nuevas instrucciones, cambio de planes…
Todo el cuerpo de Catra se paralizó al escuchar esas palabras. Miedo y sorpresa se reflejaban en sus ojos dispares.
–Ya no me tengo que deshacer solo de ti, también de la rubia, espero que me paguen el doble por esto. Al parecer los resultados no fueron los esperados, creo que no funcionó o que ya obtuvieron lo que necesitaban, como sea, es mejor que no queden evidencias. Creo que es una decisión acertada. Fue un placer conversar contigo, eres una buena audiencia.
