Comienza a anochecer en Sacramento, el día fue tranquilo, sin casos activos, por lo que el equipo se encuentra en la oficina, Grace Van Pelt, Wayne Rigsby y Kimball Cho comen unos tacos, mientras que Teresa Lisbon y Patrick Jane juegan póquer en la oficina de la agente.
-Oye, Cho, ¿cuánto quieres apostar que Lisbon y Jane terminarán juntos? - Pregunta Rigsby.
-¿Qué?
-Vamos Cho, ¿qué no te das cuenta? Míralos.
Los tres agentes dirigen su mirada hacia la oficina donde pueden ver a la agente especial Lisbon y Jane, el consultor del CBI, riendo y mirándose como si nada más en el mundo existiera. Jane le dice algo que provoca una sonrisa torcida y un golpecito en el pecho de parte de Lisbon.
-Es muy obvio, Cho. -Comenta Grace, sonriendo.
El agente asiático solo niega con la cabeza mientras los tres siguen mirando la interacción de su jefa y el consultor.
-Yo no veo nada extraño.
-Oh, Kimball, vamos. Mira cómo sonrien, cómo se miran, no puede ser que no lo veas. Vamos, ¿cuánto apuestas? Ya aposté con Grace por quién dará el primer paso.
-Están equivocados, ellos son como hermano y hermana.
Los dos agentes tienen que taparse la boca para no llamar la atención con su risa.
-Sí, claro, hermano y hermana. -Dice Grace sarcásticamente.
Suena el teléfono en el escritorio de Cho justo antes de que dé el último bocado a su taco.
-¡Eres un tramposo! - Exclama Lisbon con diversión en su voz. -Estoy segura que hiciste trampa.
-Oye, estoy frente a tí, no hay manera de que hiciera trampa.
-Hiciste trampa o un truco. Como viste que ganaría la partida, recurriste a tus trucos baratos.
-No es verdad.
-Eres un tramposo.
-Y tú una mala perdedora.
Patrick Jane saca a relucir su mejor sonrisa, esa que Lisbon pocas veces vio, y que sospecha, solo con ella le sale. Teresa niega con la cabeza, también sonriendo, se ha divertido mucho, jugar con Patrick siempre es divertido, convivir a diario con él, es... interesante. Lisbon sacude su cabeza, alejando esos pensamientos, no permitiendo que vayan más allá.
-¿Quieres un café? -Le ofrece él.
-Mmm, sí, y donas.
-Anotado.
Justo cuando Patrick se está levantado, el agente Cho toca la puerta y pasa.
-Jefa, tenemos un caso en Roseville.
En la escena del crimen, Lisbon contempla el cadáver de un hombre atado y amordazado, y congelado, en el frigorífico del bar ON-X CLUB.
-Todo está intacto. -Comenta Cho. -No hay vidrios rotos ni cámaras desconectadas, hay una importante cantidad de dinero en la caja y las pertenencias de la víctima, lo cual se descarta el intento de robo. El forense dice que murió alrededor de las dos de la mañana.
-Bien, sigue investigando, dile a Van Pelt que investigue las cámaras de seguridad y a Rigsby que se ocupe de los testigos.
-Bien, jefa.
-Agente Lisbon, soy David Blum, jefe de la policía local.
El hombre la saluda con un apretón de manos, parece muy tranquilo y sereno, serio en su trabajo, pero hay algo que a Teresa no le convence. Inmediatamente cruza miradas con Jane y su gesto le da la confirmación de que algo pasa.
-Hola, Patrick Jane, consultor. -Estira el brazo hacia él e inmediatamente coloca su índice y pulgar en su muñeca, apenas un roce pero así confirma sus sospechas.
-Ah, consultor. Me hablaron de usted, es una especie de psíquico.
-No, no existen los psíquicos. Soy experto en observación y observo que usted no solo es el jefe de policía local, usted tiene algo que ver con la víctima.
El policía frunce el ceño. -¿Qué?
-Sí, algo... eran cercanos, íntimos diría yo.
-¡No! Bueno... sí, es decir, somos... -Traga saliva. -Éramos muy amigos.
-¿Mejores amigos? -Pregunta Lisbon.
-Sí, eso, mejores amigos, de la infancia.
-Mmm. -Patrick lo mira entrecerrando los ojos. -No, eran más que amigos. -El hombre traga saliva de nuevo. Jane observa el cadáver, luego a él. -¡Ajá! -Chasquea los dedos. -Eran hermanos.
El hombre se pone más pálido de lo que estaba, queda atónito y mira hacia todos lados, intentando descubrir si alguien lo había escuchado.
-Jefe, ¿por qué ocultarnos que es hermano de la víctima?
El hombre suspira profundo antes de responderle.
-Agente Lisbon, ¿usted recibió los antecedentes de mi hermano?
-Sí, Thomas Domson, treinta y seis años. Antecedentes de robo a mano armada desde los dieciséis, y una acusación de abuso sexual. Gran historial. ¿Usted fue cómplice de sus delitos?
-No, no lo fui, pero es lo primero que pensó, ¿verdad? Es por eso que no se lo digo a nadie. La única persona en este mundo que lo sabía es mi esposa. La gente pensará que soy un corrupto, incluso una porquería como él, tengo que cuidar mi reputación como jefe de policía, o la gente simplemente ya no me respetará.
-¿Por qué tienen apellidos distintos? ¿Usted se lo cambió para que nadie supiera que es su hermano?
-Sí. -Confieza. -Lo cambié antes de entrar a la academia de policía. Él ya tenía fama de ladrón y no quería que supieran que esa porquería era mi hermano.
-¿No lo quería? -Pregunta Jane.
-Lo odiaba. -Admite entre dientes. -Lo detestaba. Pero no lo maté.
-Señor Blum, tenía motivos para hacerlo.
-Sí, pero eso no sirve si no hay evidencia, no van a encontrar nada que me involucre porque yo no lo hice.
-Usted es policía, sabe cómo hacer para borrar huellas y esas cosas.
-Están muy equivocados, yo no lo hice.
-¿Dónde estuvo alrededor de las dos de la mañana?
-Estuve en mi casa, con mi esposa y unos amigos. Tuvimos una cena y nos quedamos hasta tarde. Ellos lo van a corroborar.
-¿Tú que crees? -Pregunta Lisbon mientras se hace un café en la cocina.
-No lo sé. -Confieza Jane y toma un sorbo de su té. -Creo que nos está ocultando algo. -Caminan hacia la oficina y se encuentran con los demás agentes.
-Cho, ¿qué tenemos?
-Fui a la prisión de Folsom donde estaba la víctima. El caso de abuso sexual no era sólido, no había suficientes pruebas y ganó el juicio hace cinco meses. Desde entonces ha estado hospedado en el hotel Town, compró el bar y lo estaba remodelando.
-¿De dónde sacó el dinero para eso?
-Esto es lo que pude conseguir. -Rigsby le entrega un archivo. -Desde que Thomas Domson fue acusado de abusar sexualmente a una menor de quince años, paralelamente se creó una cuenta bancaria a nombre de Math Sociedad Anónima. Los investigadores rastrearon los movimientos bancarios desde que él salió de prisión y dieron con la cuenta. Descubrieron que se hacía un depósito de cinco mil dólares por mes, quedando intactos hasta que, un día después de su salida, la cuenta comenzó a vaciarse.
-La persona que le estaba pagando tiene que ver con el abuso de la niña. -Confirma Jane.
-Eso veo. Van Pelt, ¿conseguiste las cámaras de seguridad?
-Sí.
Grace gira su computadora hacia su jefa y los demás agentes. Las cámaras dan registro de que varias personas visitaron el lugar entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche. La víctima se ve varias veces entrar y salir, recibir a las personas y despedirlos. La víctima despide a la última persona y entra al bar.
-Después de eso, nada. Nadie más entró y salió. Revisé las cámaras del complejo de departamentos que está detrás del bar y tampoco se ve nada.
-¿No hay alteración en los vídeos? -Cuestiona Cho.
-Lo revisamos con un técnico especialista, no hay ninguna anomalía.
-Alguien de esa gente tuvo que ser el autor del hecho o tuvo que ver algo. -Comenta Rigsby.
-Mira, tú y Cho contacten a todas esas personas que visitaron el bar, necesitamos sus testimonios. Grace, tú sigue indagando las cámaras, fíjate si no se te pasó nada por alto.
-Sí, jefa. -Dicen los tres al unísono.
-Jane, tú y yo vamos a visitar a la familia de la chica.
-Lamentamos tener que hacer preguntas referido al hecho, señora Allen, sé que no es fácil.
-No se preocupe agente Lisbon.
-¿Puede describirnos el día del hecho?
-Kate volvía de la escuela como todos los días, con otros compañeros. A seis calles, todos se separaron, cada uno a su casa. Ella no llegó y me desesperé, comencé a llamar a todos sus compañeros, los vecinos, la policía, todos. A las tres de la mañana la policía apareció en mi puerta, cargando a Kate.
La señora Allen intenta no llorar y seguir con el relato.
-La encontraron tirada a dos calles de casa, inconsciente. Tres días después encontraron al maldito, lo arrestaron, tenían pruebas contra él.
-Sin embargo, ganó el juicio. -Comenta Jane.
-Sí, lo hizo.
-¿Dónde estuvo alrededor de las dos de la mañana?
-Aquí, en mi casa. -La señora Allen suspira profundamente. -Miren, yo sé lo que están buscando, y sí, tenía motivos, obviamente los tenía, pero yo no lo hice. Todo lo que tengo en el mundo es mi hija, y ella me tiene a mí. No me arriesgaría a dejarla sola mientras voy a prisión.
-Quisieramos hablar con su hija, si es posible.
-Kate Allen. -Llama Lisbon a su cuarto.
La chica se levanta de su escritorio y les abre la puerta. -Son los policías, ¿verdad?
-Agente Teresa Lisbon, él es Patrick Jane.
-Pasen.
Kate se sienta en su cama, Jane y Lisbon frente a ella en unas sillas.
-Kate, sabes por qué estamos aquí, ¿verdad?
-Sí. Domson fue asesinado y ustedes piensan que mi mamá lo hizo.
-O tú. -Anuncia Jane rápidamente. Ella arquea una ceja. -Tú pudiste matarlo.
-Sí. -Responde. -De tener la oportunidad, lo hubiera hecho, pero no fui yo.
-Debo preguntar. -Dice Lisbon. ¿Dónde estuviste anoche entre las dos de la mañana y las nueve?
-Aquí, con mi mamá, mirando televisión.
-¿Y bien? -Pregunta Lisbon mientras arranca el auto.
-Miente. -Confirma. -Ella es la asesina.
CONTINUARÁ.
