Hay silencio del otro lado de la línea. Se quita el teléfono de la oreja y observa la pantalla pensando que quizás respondió demasiado tarde, pero el contador marca quince infinitos segundos sin respuesta hasta que la voz de Saga se escucha desde el otro lado y vuelve a llevarse el aparato a la oreja.

"Me ha jodido mucho verte esta mañana".

Aunque la sinceridad es siempre agradecida, la honestidad brutal de las palabras de Saga restallan contra su piel como una cachetada, siente como la fuerza del impacto lo aplasta contra la puerta del baño y el aire que sostiene en los pulmones se le escapa por el agujero enorme que tiene en el pecho: desde su encuentro en la mañana que se siente emocional y mentalmente desequilibrado y ya no tiene ni las fuerzas físicas para volver a hacerle frente.

Con cierto aplomo baja la tapa del inodoro y se sienta. Apoya sus codos sobre sus rodillas y con la mano libre se rasca la frente mientras escucha a Saga. En algún momento se da cuenta que la situación no puede ser más patética y decide que por lo menos debería prender la luz del baño para recomponer la dignidad y manotea sobre los azulejos hasta dar con el interruptor.

-Saga, Saga... - se mete en su monólogo, enderezándose solo para descansar la cabeza contra la pared con los ojos cerrados – Esta mañana fue una mierda, sí... - suelta por fin su cuota de sinceridad mientras se pasa una mano por la frente, haciendo su flequillo hacia atrás y se refriega los ojos con los dedos antes de abrirlos – Y esta llamada está a un paso de serlo también... - pestañea un par de veces observando directamente la luz del baño porque no encuentra un punto mejor donde enfocar su mirada: tiene que reencauzar sus pensamientos antes de que vuelvan a deambular por las ciénagas de sus miserias, antes de que la oscuridad del abismo lo consuma por completo. Así que con las últimas fuerzas que tiene se araña las palmas de las manos hasta que logra sostenerse de las paredes del precipicio al que se había lanzado y trepa haciendo uso del amor propio.

-No es que no la agradezca si eso era todo lo que tenías que decir – continua, un poco para explicarse y otro poco porque él también tiene algunas cosas para Saga – pero no es suficiente... Si sentías que debías aclarar algo después de esta mañana y esta te pareció la mejor forma, está bien, pero una llamada telefónica a mitad de la noche no me alcanza, Saga – apoya la mano libre sobre su coronilla – No creo que esta sea la charla que tenemos que tener... - inspira y expira resoplando moviendo su flequillo – La charla que... - tiene ganas de decir "que me debés", pero la razón le gana al egoísmo y cambia ligeramente el sentido de la frase – La charla que nos debemos...

Intenta sonar maduro y dejar el despecho de lado. ¡Son personas adultas, carajo! Deberían ser capaces de poner blanco sobre negro y resolver con sensatez los entuertos que los fueron llevando a mandar todo por la borda, aunque sea para poder dejar de sentirse siempre una reverenda mierda cada vez que tuvieran que encontrase por culpa del trabajo.

-Creo que estás dando por hecho cosas que no son y... – frunce el ceño cuando se da cuenta que empieza a intentar explicar su relación con Aioria: no entiende muy bien como es que Saga sabe porque no recuerda haber dicho o insinuado algo, pero de todas forma la relación o no que tenga con Aioria, no es su problema, porque su relación con Saga ya no es romántica ni mucho menos y se masajea el entrecejo, confundido, antes de cambiar el argumento porque no sabe cómo sentirse ante el comentario de Saga – Yo también fui bastante idiota hoy... – vuelve a apoyar los codos sobre las rodillas y se mira los dedos de los pies – Tampoco estaba en mis planes volver a verte y ya me habían jodido el día desde temprano... Me disculpo por eso...

Se levanta de su improvisado asiento, apoya la mano libre en el borde la pileta del lavatorio y le habla al espejo: una conversación que se imaginó una y mil veces, pero que ante la máxima del "olvídate de mí" se convirtió en el fantasma de sus noches vacías.

-Saga... - traga saliva - Si te parece, y sin ánimos de meter el dedo en la llaga – se acerca al vidrio y se observa mejor - realmente creo que deberíamos tener una charla más apropiada... - se refriega en la curva entre el cuello y el hombro – Por lo menos para sanar las heridas – inspira – porque es bastante obvio que ambos tenemos cosas sin resolver...

Se muerde el labio y espera la contestación del otro lado mientras maldice por dentro y aumenta la fricción sobre su piel intentando borrar la marca que Aioria le había dejado sin que se diera cuenta.


By MëRäK