And all the roads we have to walk are winding
And all the lights that lead us there are blinding
There are many things that I
Would like to say to you but I don't know how
(Wonderwall - Oasis)
Por estúpido que sonara ahora, a Shaka le parecía que esa tan esperada conversación había llegado demasiado pronto y los nervios y el ansia empezaban a manifestarse: una constante sensación de pesadez se le había instalado en el estómago desde horas antes de que su horario de trabajo terminara y no lo había abandonado. Incluso el morral que le cuelga de un hombro y cruza sobre su pecho parece incrementar su peso con cada paso que lo acerca al bar en el cual decidieron encontrarse.
La irritación inicial, esa que la mirada indiferente de Saga había logrado que aflore y que dolorosamente le recordaba que todavía sentía algo por él, había remitido. El despecho que le había servido como escudo en el primer encuentro fortuito se había vuelto un lastre y con esa llamada nocturna, caprichosa quizás, como un pequeño gesto de acercamiento, finalmente había decidido soltarlo. La incertidumbre que le genera el vacío después de haberse desprendido de esos sentimientos también es enorme, pero lo único que tiene claro y no puede evitar es querer tener una explicación al infame "olvídate de mí" que los dos acataron a rajatabla... Y esa explicación los implica a ambos.
Se detiene en la esquina del semáforo en rojo, mete las manos en los bolsillos del saco beige de lanita que lleva puesto, alza la cabeza, se balancea suavemente hacia adelante y atrás sobre sus talones e intenta pensar en el millón de cosas que quiere decir y que está seguro no va a decir cuando por fin tenga a Saga en frente. No porque no sepa qué decir, sino porque no sabe cómo hacerlo: porque al final fue más fácil ponerse en víctima que victimario y dejar que el otro cargue con todas las culpas, propias y ajenas... porque esos defectos que encuentra en Saga muchas veces se parecen demasiado a sus propias conductas y verse reflejado en ese espejo no le hace mucha gracia... porque muchas de las actitudes que más tarde reprochó en Saga fueron consecuencia directa de sus propias acciones... causa y efecto, así de simple y sencillo... así de real...
El semáforo no le brinda mayor tiempo de reflexión y la luz verde lo obliga a avanzar. Como si eso le brindara valor, toma la correa del morral sobre su pecho con ambas manos y atraviesa la calle hacia el bar. No ha estado nunca y lo conoce solo de vista, pero al entrar el lugar le parece agradable. Se queda unos segundos en la entrada para quitarse el bolso y busca con la vista a Saga. Por suerte no es difícil ubicarlo, el tipo alto al fondo no pasa desapercibido aunque quisiera, y camina entre las mesas hasta llegar a él. A mitad de camino se cruza con una de las mozas y le pide una cerveza artesanal y algo para comer.
-Hola – le dice dejando el morral que sostenía en la mano sobre la silla vacía de su lado – Perdón por llegar tarde, ¿hace mucho que estás esperando? - se acomoda el cabello detrás de la oreja y pasa por detrás de las sillas vacías, chocando con las de atrás, para poder estar frente a Saga y se sienta.
Quiere dejar de lado el nerviosismo, pero no lo puede ocultar en cuanto tironea de las mangas del saco para arremangárselo por sobre el antebrazo: aunque la escena tuvo lugar en su cabeza mil y una veces, nunca pensó que realmente ocurriría, porque quién carajos quiere volver a verse con el ex con el que terminó mal.
-A decir verdad, no pensé que aceptarías... – dice acercando la silla a la mesa. Se acomoda, apoya los antebrazos sobre la tabla y juguetea con sus dedos sin saber qué carajo hacer con sus manos. La chica que trae su pedido deja las cosas frente a ellos y Shaka acerca su vaso. Tiene muchas preguntas en la cabeza: ¿qué es lo que Saga tendrá para decir?, ¿qué es lo que él espera que diga?, ¿realmente quiere escucharlo aunque no le guste? , y se pierde unos instantes en sus pensamientos mientras limpia con el pulgar el sudor de su vaso que rápidamente vuelve a formarse.
Mentalmente se recuerda la razón por la que está ahí y toma coraje. Se humedece los labios y finalmente enfoca su mirada en el rostro de Saga
-Gracias por haber aceptado... - inclina levemente la cabeza y le sonríe sutilmente – Gracias por haber venido...
Y no sabe si agradecer también a la tenue iluminación, porque haber dado ese primer paso le hace sentir una inesperada timidez que no sabe de dónde viene pero le trae un gran alivio.
By MëRäK
