Saga ha escuchado paciente. Cuando Shaka por fin prueba la cerveza que tiene mareándose entre su mano sabe que es su turno de seguir ofreciendo explicaciones. O respondiendo preguntas. Porque Shaka le ha dejado patentes algunos interrogantes que no puede ignorar, como tampoco puede hacerlo de cierta afirmación que le ha estrujado el estómago a traición.
Inspira hondo mientras se permite desviar la mirada unos instantes, centrándola en todas las palabras que revolotean en el plano imaginario que hay tendido entre los dos. Durante las primeras explicaciones de Shaka ha acabado apoyando la barbilla sobre la unión de sus manos. Ha seguido fiel a su manía de mirar de frente, aunque el cruce de miradas no ha propiciado momentos de gran conexión. Pero no le culpa. Sabe que le cuesta reconocer errores, si se pueden definir así, porque ello implica despojarse de la seguridad sobre sí mismo con la que se protege. Y con la que esa vez fue capaz de conquistarle.
Al soltar el aire por la nariz, baja los brazos y los deja descansar sobre la mesa, con la diestra apoyada sobre su mano zurda, sólo para poder entretenerse jugueteando con la esfera del reloj que le cerca la muñeca.
- Peculiar...- repite, alzando la mirada hasta dar con el rostro de Shaka apoyado sobre la palma de su mano - Sí, peculiar. Y rara, para mí fue raro acostarme contigo, no te lo voy a negar - admite, vadeando la vergüenza que le genera asumir esa realidad en su vida sexual - Nunca antes había practicado sexo con hombres, y ni siquiera era una fantasía que tuviera adormecida en alguna esquina de mis curiosidades más básicas - se detiene un segundo para volver a respirar e intentar serenarse, puesto que se nota cierta contrariedad circulándole por las venas y lo último que desea ahora mismo es dejar salir su lado intempestivo en vez del reflexivo y racional. Le vienen ganas de reprochar muchas cosas, pero se abstiene y busca ir por otro camino - ¿alguna vez pensaste en las dudas que me embargaron? - pregunta, alzando las cejas como si para él valorar estas circunstancias sea algo obvio - y no me refiero al hecho de estar "al otro lado", sino de no ser un fraude en ello. Uno de mis miedos era...- vuelve a detenerse y también opta por bajar la voz, pese al resguardo que les ofrece el rinón que ocupan - ¿hago lo que se espera que haga? ¿se sentirá ofendido? ¿violentado? ¿utilizado? - abandona la proximidad que ofrece estar apoyado en la mesa para recostarse contra la silla, llenar el pecho de aire, morderse los labios y por primera vez en rato, ser él quién busca refugio en las vistas de la calle - No nos conocimos en una buena época personal mía, Shaka, lo sabes...- continúa, mirándole otra vez a los ojos con un ligero encogimiento de hombros - A veces me daba la sensación que me estaba aprovechando de ti. Que te estaba haciendo creer algo que no era. No puedo decir que no...que no me gustara follar contigo – guarda un momento de silencio para poder pensar mejor las palabras a elegir, pero ya no puede evitar que le surja esa parte cruda que tiende a no adornar nada - Me gustaba, joder...tanto como me había gustado hasta entonces follar con mujeres. Y no me sentía bien con ello. ¿Estúpido? Sí. Durante un tiempo, cuando me vi abocado al cierre de la empresa que heredé de mi padre, cuando tuve que despedir a tantas personas y cuando me vi solo ante todo eso...tú me pedías tiempo que no podía darte. Me pedías claridad que no tenía...Y me convencí que lo nuestro fue un capricho. Por tu parte y por la mía. Necesitaba creerlo así para poder salir adelante...
La cerveza que él tiene a medias le está llamando para suavizar las grietas que siente en su garganta, y con dos o tres tragos más la apura casi entera. Se pasa la mano por los cabellos, despejando su mente y manteniéndolos lejos de ella hasta que suelta el aire y el agarre, dejando que caigan libres y desordenados alrededor de su rostro.- Me sembraste muchas dudas Shaka...Dudas que jamás me había creído llegar a tener. Quise asumirte como un error porque era más cómodo así. Me cuentas sobre tu situación familiar, y no es alentadora. No quiero competir, pero a mi madre ya le salió un hijo rebelde, desinteresado y desligado del concepto "familia", detalle que siempre ha hecho recaer en mí el papel de "hijo modélico". A Kanon se le ha aplaudido siempre todo sólo por el hecho de "ser como es". Yo aún no hay día que no tenga que escuchar las mierdas éstas de "¿cuándo me presentas a tu novia?", "¿cuándo darás con un trabajo estable?", "¿cuándo tendrás hijos? No te das cuenta, peroper rozas los cuarenta..."
Shaka se ha disculpado por un monólogo que Saga ha encontrado más que necesario, y ahora es él quien parece estar inmerso en uno. Se calla unos momentos más, se mira al único hombre que ha sido capaz de encenderle el cuerpo contra todos sus pronósticos y se pasa la mano por dejabo del cuello de la camisa para rascarse la nuca tontamente y aprovechar para masajearse la tensión acumulada en el hombro que tiene al alcance.
- Dices que te sientes vulnerable ahora mismo. Que te he salvado en cierto modo en aceptar esta charla...- vuelve a dejar las manos sobre la mesa, ahora entrelazando los dedos y dejándolas unidas ante la copa de cerveza casi vacía - que aún te gusto...- mira a Shaka directamente a los ojos, con intención - Te confieso que estoy en pareja. Se llama Katya. Y la aborrezco. No soporto que me toque, y cuando tenemos sexo tengo que llevar mi mente muy lejos de allí si quiero fichar y que me deje tranquilo. Antes de conocerte no me pasaba nada parecido, y me da miedo asumir lo que ésto quiere decir.
By September
