Sin lugar a dudas hay cosas que a Shaka irremediablemente le atraen de Saga. La intensidad de su mirada es una de ellas: su magnetismo casi palpable, su profundidad de vértigo y esa imposible capacidad que tiene para revolverle los sentimientos. ¿Acaso lo había olvidado? No, simplemente no recordaba que la sensación fuera tan irresistible... Así que mejor desvía la mirada hacia la ventana y se enfoca en las luces de los autos que se notan difusas a través del cristal.
-Hablar de la familia es una mierda... - y parece más bien hablarle al reflejo de Saga en la ventana que al propio Saga al otro lado de la mesa y un poco lo hace así porque sabe que ahí es donde él más se equivocó – Con lo de tu padre no estuve a la altura de las circunstancias, Saga... Sabía que no era un período fácil y en vez de convertirme en alguien que pudiera acompañarte y ayudarte fui mezquino y demandante... - vuelve a mirarlo – Fui un completo idiota, lo siento... Con las expectativas de tu madre... seguro quiere tu felicidad, pero de la forma en la que ella considera correcta y quizás ese sea el problema... - sonríe algo melancólico – Su felicidad y tu felicidad no son las mismas... Y se nota que ser el hijo modelo y cumplir con las cosas que se esperan de vos te pesa... Pero no soy quién para decir nada... Yo me escapé de lo que mí propio padre pretendía para mí... - se moja los labios y resopla – Estamos en la eterna búsqueda de aceptación, ¿cierto?
Pero Shaka no puede aceptar lo mucho que le rompe las pelotas escucharlo hablar de la tal Katya y para colmo de males, no puede echarle nada en cara : primero porque sería demasiado hipócrita de su parte cuando todavía tiene la marca de Aioria oculta bajo el cuello del saco de lanita y segundo porque, por mucho que le haya confesado que todavía le gusta, Saga y él no son nada.
Oculta su ceño fruncido y su disgusto detrás de un nuevo trago al vaso de cerveza y vuelve a dejarlo sobre la misma marca donde estaba antes. Descruza las piernas por debajo de la mesa y las estira un poco, cruzando los tobillos esta vez.
-Lo siento, de verdad – se limpia los labios, apoya los antebrazos en la tabla y esconde los dedos dentro de las mangas opuestas del saquito como si tuviera frío, baja un poco la mirada, se muerde los labios y le habla – Verse en la obligación de mentir entre las sábanas es horrible – lo dice con conocimiento de causa, porque no puede evitar sentirse pésimo al recordar el último encuentro sexual que tuvo con Aioria en donde tenía que enterrar su cara en la almohada para que no se le escapara el nombre de Saga – También estoy viendo a alguien – se rasca el dorso de las manos que continúan dentro de las mangas – No somos pareja pero él si quiere... A pesar de que quiero dejar de crearle falsas esperanzas solo me limito a dejar que pase el tiempo y esperar que se aburra – endereza la espalda y achina lo ojos - ¿Qué tan fraude me vuelve eso entonces? - utiliza a propósito las mismas palabras de Saga mientras se reprocha. Traga saliva y sabe que empieza a meterse en terreno peligroso – En cambio... - se lleva una mano al costado de la cabeza, mete los dedos entre sus cabellos y los mueve suavemente mientras elige las palabras – a pesar de todos tus miedos, no recuerdo ni una vez en la que me haya quejado de tu desempeño en la cama, Saga – retrae sus piernas, corre el vaso de adelante, inclina un poco el torso sobre la mesa y vuelve a hablar bajito – ¿Por qué habría de sentirme ofendido, utilizado o incluso violentado cuando el sexo era consensuado? - inclina la cabeza – ¿Acaso me olvido de alguna vez en que hayas continuado a pesar de haberte dicho que no, que me hayas obligado a algo que no quería? – vuelve a apoyar los antebrazos sobre la mesa – ¿O es que las pautas del sexo entre hombres deberían ser diferentes? - alza las cejas y lo mira casi extrañado como si lo que estuviera diciendo fuera una obviedad – Mierda, Saga... - se refriega los ojos – Somos adultos, sabemos que hay límites que no se cruzan – se lleva una mano a la boca y luego apoya su mentón - Todas las veces que te dije que me gustaba como me cogías lo decía en serio y sinceramente no sé si disculparme porque eso te hiciera sentir mal – se encoge de hombros y no puede evitar sonreír de lado y decirlo con intención para que a Saga le quede claro.
Vuelve a cubrirse la boca y deja de una sonrisa bailotee en sus labios detrás de sus dedos. Pero el momento de diversión pasa y la ligereza se desvanece del aire. Consciente de que está por preguntar lo que quizás ponga fin a todas sus incertidumbres, vuelve a arremangarse las mangas, respira profundo y deja escapar el aire mientras apoya las palmas sobre la mesa y las desliza hacia adelante.
-Ahora me estás dando tu tiempo y aclarando cosas que antes no hacías... ¿Qué es lo que realmente te da miedo asumir?
By MëRäK
