Ciertas partes de lo que le comparte Shaka no le gustan. O lo que en realidad le molesta es el tono irónico, incluso sarcástico, que emplea. No puede evitar descubrirse con el ceño fruncido, y deduce que debe haber estado así desde que Shaka ha tomado su turno de réplica, porque al querer destensarse siente el entrecejo entumecido.
Quiere responder muchas cosas, pero sabe que si lo hace sin regalarse unos instantes para pensar, le ganará la impulsividad, y ahí puede verse traicionado por palabras mal elegidas, o incluso resentidas con Shaka y el leve atisbo de soberbia con el que se ha visto respondido. Así que guarda silencio, macera la última pregunta en las aguas más sinceras de su alma e inspira mientras se masajea el ceño con la ayuda de dos dedos.
- Que estés conociendo a alguien es algo natural y estás en tu pleno derecho de hacerlo...- dice al fin, volviendo a centrar su mirada en Shaka y la expectación que éste le presenta.- Tú y yo no somos nada, por lo que ambos tenemos la libertad de hacer lo que queramos con nuestras vidas.- Baja la mirada un instante y se refugia en la visión de la copa de cerveza casi apurada que tiene en frente.- Pero que hayas usado mis propias palabras para preguntarte qué tan fraude te sientes tú con tu actual vida privada, no me ha gustado - le observa intensamente al pronunciar las últimas palabras, esperando descubrir si causan algún tipo de impacto o no.
Sabe que por ahí está asomando el Saga que aborrece todo el mundo, pero no puede evitarlo: detesta que se haga burla o escarnio de él, y no niega que haberse sentido totalmente inexperto y avergonzado en ese episodio de su vida sigue sembrándole demasiadas dudas e inseguridades. Respira con pesadez, se centra en la copa que hace rodar sobre el charquito de agua fruto de su exudación, y sigue desnudándose el alma.- Yo estoy perdiendo el tiempo con Katya, y tampoco hago mucho para remediarlo. Tal vez ahí hallemos algún punto en común entre nostros...Irónico, ¿no? - enarca las cejas y esboza una triste media sonrisa que le lleva a echar la vista hacia la calle, erguirse un poco en su asiento y pensar. Pensar, pensar y pensar, para acabar apoyando los brazos otra vez sobre la mesa, cruzando los dedos de las manos y desembuchando lo que le va escalando por la garganta, bajando la voz para procurarse un secretismo que él continúa necesitando.- Sé que cuando me decías que te hacía disfrutar el modo en que te follaba era verdad, pero me gustaría que me llegara un poco de empatía por tu parte...Yo dudaba Shaka. Era inexperto, y dudaba, joder... Y no, ni te pido ni hace falta que te disculpes para mostrarme otras formas de vivir el sexo, y menos con esta sonrisita de superioridad que a mí me ofende. Al fin y al cabo, tú tampoco me obligaste a hacer nada que no deseara.
Saga siente que nada de lo que está diciendo tiene sentido. Percibe que le está venciendo la acritud que hace años lleva dentro y de algún modo sigue evadiendo la clara pregunta que aún está tendida sobre la mesa, esperando respuesta.
- No amo a Katya. Nos conocimos en una web de estas que hay para fingir buscar pareja.- No sabe porque cojones está dando explicaciones sobre algo que a Shaka tampoco debe importarle, pero lo hace, y quizás es porque siente que le urge escuchar su propia voz admitiendo en alto demasiados fraudes, sí, y compartiéndolos con otros oídos que los vuelvan tan reales como es él mismo y su vida sin rumbo.- Empezamos bien...- admite, mirándose a Shaka sin esperar nada a cambio, más que el tiempo que le ofrece para poder arrojar algunas verdades - Creí, o más bien esperé, que con el tiempo fuera surgiendo algo por ella...algo más que simple atracción física forzada. Pero no fue así Shaka, y ahí va otra de mis miserias si quieres conocerla: ni he conseguido tenerle cariño ni sigue excitándome la idea de estar con ella. Propicio que se cabree conmigo y que se vaya, pero luego no hago nada para evitar que, pasados unos días, vuelva. ¿Qué te parece? - Calla unos segundos en los que también interroga a Shaka con la expresión de su mirada, y sigue.- Tengo miedo de asumir que lo que he creído asentado dentro de mí como "lo normal" en mi vida ha dejado de serlo, porque me descoloca. Y...¿quieres que te diga más? Iba engañándome con más o menos éxito hasta que has aparecido otra vez. Asumo - dice al fin, irguiéndose otra vez en su asiento y dejando reposar las manos extendidas sobre la mesa antes de ceder tensión, aproximarse un poco hacia Shaka y hacer a un lado la cerveza para medio cruzarse de brazos - que me cambiaste por dentro, que me mostraste un mundo que desconocía y en el que gocé como nunca. Y ahora que tú también estás dándome tu tiempo y que por fin aceptas reconocer ciertas circunstancias que supongo nos hirieron a ambos...mi pregunta es: ¿qué fui yo realemente para ti? ¿un pupilo maduro con el que poder sentir el poder de ser el maestro? ¿o llegué a representar algo más?
By September
