El aire nocturno le refresca los pulmones. Shaka apoya la cabeza contra la pared de ladrillos a la vista del bar, cierra los ojos y como un idiota sonríe en solitario: se siente ligero, incontenible y estúpidamente feliz porque la complicidad que tuvieron todavía está ahí, en las miradas, en los susurros, en los recuerdos compartidos, en las sensaciones que se generan mutuamente. No puede decir que no forzó la situación pero le alegró saber que Saga no se echó atrás a pesar de sus temores iniciales cuando lo empujó con su atrevimiento y que incluso estuvo de acuerdo en seguirle un rato el juego.

Se siente bien volver a disfrutar del aire entre los dos sin esa incomodidad que asfixia y corta las palabras. Pero sabe que por el momento no puede pedir más nada. No porque crea que se volverían a levantar inexpugnables defensas entre los dos en este nuevo capítulo, sino porque él ya cometió el error de precipitarse a ciegas una vez y volverse egoísta y ahora le toca aprender de sus propias equivocaciones, tomárselo con calma y tomar en consideración los deseos y necesidades ajenos.

Por el bien de lo que sea que le depare el futuro…

Por eso no le sorprendió que Saga hubiera puesto sobre la mesa los asuntos que les quedaban sin resolver y que la noche no pasara a mayores… Mentiría si dijera que lo prefiere así, pero de momento se conforma.

-Saga… - dice cuando se materializa a su lado, Shaka mete las manos en los bolsillos de su saco, despega la espalda de la pared y se moja los labios - Escuchame… - traga saliva - Nos pasan cosas, ¿no?, entre nosotros digo… - y el descaro que tuvo antes se le mezcla con unos torpes nervios cuando se le acerca un poco más - Quisiera que esas cosas sigan pasando… - dice finalmente y se enfoca en el par de ojos ajenos - Quisiera seguir viéndote… Intentar tener algo de nuevo… En serio…

Sus ojos celestes se pierden en el rostro de Saga, en las sombras que dibujan sus mechones sueltos siguiendo la línea de su mentón, en los labios que tiene peligrosamente cerca… Tiene ganas de tocarlo, de delinear con sus dedos el contorno de sus clavículas, de sentir el calor de su piel, su pulso bajo su tacto…

Pero se controla formando puños con sus manos escondidas aún en los bolsillos.

-Aunque seguramente los próximos días sean… - desvía un poco la mirada, da un paso hacia atrás y queda unos instantes en silencio - complicados… las cosas que hay que resolver y eso... - deja la frase flotando en el aire.

La verdad es que enfrentarse a la realidad que le espera por fuera de este pequeño momento de felicidad lo angustia y le disgusta porque sabe que no va a ser agradable. Porque desde el inicio ni su mente ni su cuerpo estuvieron en sintonía con Aioria y la farsa creció hasta superarlo, hasta que solo le quedó la culpa de tener eso con Aioria que ni siquiera debía haber empezado en un principio: un clavo nunca saca otro clavo.

Debía abordar el problema de Aioria de manera urgente y tratarlo con cuidado. Ese chico se había involucrado demasiado a pesar de los desplantes que sufría cada tanto y el aviso que le hubo dado cuando se conocieron. Evidentemente la regularidad en sus encuentros y la falta de mayor firmeza y claridad en sus actos con el pasar del tiempo por su parte volvían para remorderle la conciencia.

Shaka sacude los hombros. En su cara aparece una mueca de resignación y espera que agachando un poco la cabeza y con los cabellos que le cubren el rostro su mohín pase desapercibido mientras deja que la idea se aleje.

-Es hora de ir volviendo - alza la cabeza - ¿Dónde dejaste el auto? - se ríe - No te preocupes, voy para allá - señala a su izquierda - Aunque quizás… - acorta la distancia de nuevo, apoya sus manos en los antebrazos de Saga y lo besa suavemente - Estamos afuera, lo siento… - se muerde el labio inferior y le da otro beso corto - Pero necesito fuerzas y energía para mañana…


By MëRäK