N/A: Nada me pertenece y es solamente para el disfrute del lector. Me disculpo de antemano por los errores que puedan encontrar. En este capítulo veremos un poco más del punto de vista de Emma y que piensa de la propuesta recibida. En este capítulo tenemos algunas menciones de violencia y muerte de algunos personajes.


La duquesa Paige abofeteó a Regina en la mejilla con tanta fuerza que la morena no pudo evitar hacer una mueca y cubrirse la mejilla con la mano.

Los empleados y criados del Marquesado Mills, que estaban mirando, se sorprendieron y trataron de acercarse. Incluso uno de los caballeros que custodiaban el vestíbulo llegó corriendo desconcertado.

La doncella de la duquesa se puso pálida y no sabía qué hacer.

"No pasa nada." Regina negó con la cabeza lentamente. Tenía la boca desgarrada y sangrando, así que sacó un pañuelo y se secó el labio.

Luego miró a la duquesa Paige.

Lilith Paige era hermosa por derecho propio, con su cabello castaño y finas facciones, heredera del Ducado de Moors, uno de los más ricos en vegetación del reino. La mayor parte del reino dependía de sus cosechas, al ser devastado en la línea de tiempo original la mayoría del país empezó a sufrir hambre.

El Rey estaba interesado en que Emma se casara con ella en lugar de Jones porque obtendría mayores beneficios y así lograría un apoyo mayor de las facciones para Snow.

Aunque no tenían el poder económico como lo tenían en el Marquesado Mills, su orgullo como duquesa e hija única era más fuerte que cualquier otra cosa.

Así que no podía soportar ser derrotada por Regina, una marquesa. La Duquesa Paige la miró de arriba a abajo. Era una mirada de superioridad, como si viera imposible que Emma se fijara en una mujer como ella, y aunque pudiera ser verdad no le daría la satisfacción a la mujer de menospreciarla.

"Duquesa Paige, no tiene idea de lo que has hecho". dijo con una sonrisa burlona en voz baja para que solamente ellas escucharan.

"Era necesario ponerte en tu lugar, no te mereces a su Alteza la Gran Duquesa". dijo con aire de suficiencia, ignorando lo dicho por Regina.

"¿Qué crees que pasará si colapso aquí y empiezo a llorar?" Regina dijo en voz baja. "Los sirvientes y caballeros de la Guardia Blanca del Rey vieron cómo de repente me abofeteaste en la mejilla".

"Mmm, ¿y qué?" contesto la joven con indiferencia lanzándole miradas de furia.

"Su Majestad detesta a la gente ruidosa. Además, ¿cree que el Rey querría que su hija la Gran Duquesa de Arendelle, ahora una heroína no solo de su ducado sino de casi todo el reino, se casara con alguien que no puede guardar la compostura y a la mínima oportunidad se altera y hace escenas en casas ajenas? Ya no es una niña de cinco o seis años Duquesa, como quiere obtener la atención de Su Alteza con tan infantil comportamiento, estoy segura que en lugar de acercarse a ella, provocaría rechazo de su parte".

El rostro de la Duquesa Paige palideció.

Regina habló con frialdad. "Si hago un gran escándalo en este momento, gritando de humillación y dolor, estoy seguro de que Su Majestad el Rey vendrá. Y mi madre no dejara pasar esta oportunidad, así que lloraría conmigo ¿Qué cree que pasará entonces?, ¿su madre sabe acaso que esta aquí? Podría el Rey sancionar al Ducado, lo que estoy seguro llevaría a un descontento de la gente de Moors y solo porque la pequeña Duquesa no supo comportarse como una dama"

"Yo, yo..."

La condesa Paige se sintió tan presionada por su abrumadora presencia que estuvo a punto de caer de espaldas. La criada se apresuró a abrazarla.

Regina tiró del dobladillo de su vestido. Luego dijo en voz baja. "La única que se beneficiaría de tu espectáculo soy yo. Así que vete a casa hoy".

"¿Quién crees que eres? Si realmente tienes tanta confianza, ¿por qué no lo intentas? " La duquesa Paige habló con aire de dignidad, pero le tembló la voz.

Regina sonrió con amargura.

No tuvo que intentar averiguarlo. Estaba acostumbrada a ser abofeteada por Cora, por lo que realmente no lo encontraba doloroso. Sin embargo, su madre no permitiría que dicha humillación fuera en su casa, y menos en la presencia del Rey que se había mostrado tan interesado en ella y comprometerla.

"Duquesa Paige, le daré un consejo por su bien, no debería competir conmigo. Aunque su madre sea respetada por su majestad, tiene que aceptar que no se casaras con la Gran Duquesa de Arendelle".

La condesa Paige la miró perpleja. "Qué demonios dices…?"

"Pretenderé que no pasó nada hoy, como un favor entre damas. Ahora vete". Regina dijo esto y miró al caballero de la Guardia. El joven caballero se puso nervioso ante la mirada de Regina.

Regina le sonrió dulcemente.

"La Duquesa Paige se va a retirar, ¿podría acompañarla fuera?, ¿le parece bien?"

El caballero la miró con tristeza. Regina habló nuevamente. "No debemos interrumpir el tiempo de Su Majestad y la Marquesa, están atendiendo asuntos importantes. Duquesa Paige, recuerde mis palabras y váyase a casa. No olvide su lugar como Duquesas de Moors, que tenga un bonito día". Al decir esto sentía unas ganas de vomitar enormes.

La Duquesa Paige no pareció entender tus palabras. Sin embargo, cuando el caballero la instó a irse, lo hizo obedientemente.

Regina soltó el dobladillo de su vestido, con esto se dio cuenta de que ella no era como antes, cuando calumniaba y conspiraba contra otros para sembrar dudas en la mente del Rey para protegerse.

Poco después de que la Duquesa Paige abandonara el vestíbulo, aparecieron el Rey y Cora.

El sirviente miró furtivamente a Regina con una expresión de disculpa.

Luego de unos momentos escucho una voz profunda decir "Escuché que la Duquesa Paige estaba aquí".

El Rey miró hacia el vestíbulo. Vio a Regina sosteniendo un pañuelo ensangrentado con la mejilla hinchada. El lado de sus labios, que tenía marcas de rasguños causados por las uñas, estaba desgarrado y todavía sangraba.

Eso solo le dio una idea general de lo que había sucedido.

Conocía perfectamente el temperamento de la Duquesa Paige y los afectos que sentía por su hija mayor, si la joven Mills estaba así eso significa que Emma le había mostrado algún afecto a Lady Mills y si era así lo tendría a su favor, primero investigaría todo.

"Lo siento." Dijo el Rey en voz baja y apagada.

Regina se arrodilló solemnemente sobre una rodilla y respondió.

"No pasó nada su Alteza, fue un mero desacuerdo sobre algo sin importancia"

"La Duquesa parece haber sido dura contigo, aunque no entiendo el porque". Contesto el intentando indagar sobre la relación que podría tener esa chiquilla con su hija.

"La Duquesa Paige y yo tuvimos un desacuerdo menor, no se preocupe por esto madre". Después de que Regina dijo esto, la cara de Cora se puso completamente roja y estalló de ira. "No importa la razón, ella vino a mi casa y le dio una bofetada a mi hija en la mejilla, ¿cómo se atreve a despreciarnos así? ¡Tú también Regina! ¡Deberías haberme llamado cuando eso sucedió! "

"Madre, no se preocupe por esto lo más importante es que Su Majestad se sienta a gusto en este lugar. ¿Debería haber hecho un gran escándalo por un asunto tan pequeño?"

El Rey sonrió ante la actitud de la joven. "Tiene un corazón encomiable Lady Regina".

Ahora con esto, el Rey al no haberle puesto un alto a la Duquesa buscando que Emma se cansara y la aceptara los afectos de la joven y terminara como su prometida, se sentirá en deuda con el Marquesado por los eventos del día de hoy, al no decir el motivo de la discusión el hombre pensara que por no manchar la reputación de Emma había mantenido la situación en silencio, lo que beneficiaria a la familia real al mantener el estatus de la rubia como protectora del reino.

Incluso si fue un sentimiento momentáneo, fue una gran ganancia para Regina. Todo iba de acuerdo al plan.


Emma no pudo conciliar el sueño esa noche.

"Nombrare a su Alteza Reina." esas palabras desde que las escucho resonaban en su cabeza, sin dejarla descansar. Así como el rostro de la joven aparecía constantemente en su mente.

No se preguntó si ella realmente podría convertirle en Reina.

'¿Quiero ser Reina?' Este pensamiento persistió en su mente.

Si dijera que nunca lo había considerado, estaría mintiendo.

Regina no era la única persona que le había dicho que debería convertirse en Reina. En varias ocasiones, personas en puestos más confiables que el de la morena, la visitaron en secreto por lo mismo.

Emma nunca los había escuchado.

「Debe convertirse en el Reina para sobrevivir. Conviértete en la Reina para vengar la muerte de tu familia. Estoy segura que ellos asesinaron a tu madre ¿cómo la princesa de un lugar tan frío como Arendelle murió por eso en su palacio? Es imposible que una usuaria de magia de hielo muera por eso」

Aquellos que mencionaron que debería ascender al trono siempre le decían estas dos cosas.

Han pasado casi dieciocho años desde la muerte su madre y quince de la ejecución de sus tíos y primas tras ser acusados falsamente de traición. Y todavía recordaba todo como si hubiese sido ayer, el como su madrastra a escondidas de su padre la saco del palacio para ver tal barbaridad, diciéndole que irían al mercado a comprar un regalo para el cumpleaños de Snow.

Todavía recuerda a toda la gente reunida en el centro de la ciudad y ver mucha gente llorando, su padre estaba en su traje militar rojo hablando de justicia ante la traición de la que considero su familia y no mucho después sacaron a sus tíos y primas, recuerda correr queriendo estar con ellos y ser detenida por la Reina Eva quien la tomaba en sus brazos para decirle "Mira bien princesa, eso pasa cuando te pones en contra del Rey. Si tan solo hubiesen sido obedientes y bajaran la cabeza no habría pasado esto"

Después de la ejecución no pudo estar cerca de una cuerda durante años y tenía pesadillas todas las noches hasta que volvió al castillo de Arendelle, aunque aun cuando ha pasado el tiempo actualmente cada vez que ve una cuerda ve a su familia, ve como abandonaba la vida de sus rostros, sus queridas primas no más grandes que ella.

Para ella su estadía con ellos fue lo que le permitió ser feliz luego de la muerte de su madre, los únicos recuerdos felices de su infancia son con su familia cuando visitaba Arendelle, a veces mientras esta en el castillo sueña despierta con la linda e inocente Elsa quien jugaba con su magia de hielo o con Anna y sus constantes preguntas, cuando se acuesta en su antigua habitación recuerda los abrazos de su querida tía Iduna que tenía los ojos azules y cálidos como los de su madre e incluso recuerda los regaños de su tío Agnar mientras le enseñaba a manejar la espada.

La mayoría de la gente del Reino que no pertenecía a Arendelle ya lo había dejado atrás. Habían olvidado la injusticia cometido con su familia en unos pocos años, pero ella no podía aun cuando su padre restauró la posición de su familia en el poder y la hizo heredera del Gran Ducado de Arendelle.

Nunca olvidó que gracias a él estaba sola, que Arendelle estaba sufriendo porque ella aun no podía controlar sus poderes.

Quizás si el Rey supiera sobre la habilidad mágica de su familia y que había heredado, también habría acabado con su vida, aun no entiende porque no la mató. Quizá porque era su carne y sangre, o porque pensaba que Emma no tenía poder para amenazarlo, pero se arrepentiría de eso estaba segura que encontraría la manera de obtener justicia para su familia.

Como sucesora del trono. El linaje de Emma era demasiado profundo para ser ignorado.

Sus súbditos estaban decididos a que si Emma enfrentaba el mismo peligro que sus antecesores, entonces sería cuando realmente reunirían sus tropas y mostrarían el verdadero poder de Arendelle.

Emma siempre los había disuadido.

Justo cuando protegieron a Emma, Emma se hizo a un lado para protegerlos.

Se mantuvo alejada de la arena política central y actuó como si aborreciera el poder. Convirtiéndose cada vez más en el escudo del Reino o como la llamaron en Occidente la Salvadora.

Pero eventualmente, a menos que renunciara a su puesto de Gran Duquesa y viviera como una ermitaña, la única forma real de sobrevivir era convirtiéndose en Reina.

Sin embargo, no podía abandonar su posición como Gran Duquesa, y mucho menos a Arendelle. Fue su familia.

Sin embargo, hasta el día de hoy, ni siquiera pensó en pronunciar las palabras 'sucesión' o 'trono imperial', porque no quería ensuciarse las manos para sobrevivir.

Emma preferiría morir honorablemente como su familia.

¿Estaría feliz su madre si ascendiera al trono manchándose las manos con la sangre de la venganza? No lo creía así.

Ni siquiera podía recordar el rostro de su madre, mas allá de unos ojos cálidos azules y a veces creía que más que los rasgos de su madre, los que veía eran los de su tía Iduna.

Además, se consideraba alguien justa, la gente de Arendelle la elogió por eso, aunque quisiera justicia no implicaba vengarse. Sin embargo, Regina no quería que se convirtiera en Reina por su supervivencia o para buscar venganza, sino por el bienestar de la gente del Reino Blanco.

Emma se sorprendió.

Hasta ahora, había considerado al Ducado de Arendelle como su única responsabilidad. Había trabajado duro para proteger su hogar y su gente.

Pero, ¿puede hacer la vista gorda ante el propio Reino Blanco? Por supuesto que no. Aunque no poseía ni una pizca de lealtad con la Familia Real no estaba segura como se sentía respecto a sus hermanos, los tres habían crecido juntos y aun cuando en su infancia llego a odiar a Snow por ser una niña malcriada y egoísta que provocaba muchos de sus castigos, se sentía orgullosa de la joven idealista aunque a veces crédula y desinteresada que se volvió, sin embargo, objetivamente eso no significaba que creyera fuera la mejor opción para el reino ya que solo sería una marioneta de su madre de la Reina Eva. Por otro lado, Robin su hermano sensible y leal el único con quien contó al crecer, se volvió alguien avaricioso, amargado y cruel. Llegando al grado de cometer acciones que ponían en situaciones de conflicto los intereses del reino.

Emma no podía compartir esta preocupación con nadie.

Sus ayudantes estaban dispuestos a dar la vida por ella.

Si Emma dijera que participaría en la lucha por la sucesión, todos estarían felices y actuarían.

Quería volver a hablar con Regina Mills.

Tenía la sensación de que ella sería capaz de indicarle la dirección correcta, incluso en medio de la niebla.

Durante toda la noche, no pudo conciliar el sueño ni una sola vez. Cuando salió el sol, se dio cuenta de que su mente apuntaba en una dirección.

"¿No pudiste dormir bien anoche?" Preguntó Belle, su criada personal, que llegó al cuartel esa mañana.

Emma ya se había levantado y se estaba cepillando. Su rostro estaba demacrado y debajo de sus ojos había círculos oscuros.

Belle siguió a Emma al campo de batalla para servirle.

Emma no necesitaba mucha de su atención. Al contrario, era más agotador preocuparse de que nada malo le pasara. Pero no pudo decirle que se quedara a descansar en la cómoda mansión.

Porque sabía que después de la trágica pérdida de sus padres criados leales de su familia, Belle temía y se preocupaba de que incluso pudiera perderla de esa manera.

"Me revolví un poco en la cama".

Belle no preguntó por qué. No podía involucrarse en tales asuntos. Lo único que podía hacer por su Reina, porque para ella y todo Arendelle Emma era la Reina de su Ducado, como lo habían sido la Reina Iduna y su madre la Reina Freya antes que ella, era atenderla de cualquier forma que pudiera.

"Por favor, siéntese, Lady Emma". dijo Belle aunque no se sintiera cómoda llamándole tan informalmente, habían tenido varias discusiones llegando al acuerdo de que la llamaría así en privado .

"Okey." Emma se sentó en silencio en la silla.

Belle agarró un cojín y lo colocó detrás de su cuello para poder acostarse cómodamente. Luego le tapó la cara con una toalla tibia para que se relajara y disminuyeran las ojeras que tenía.

"Creo que incluso podría quedarme dormida". murmuro la rubia.

"¿Le gustaría dormir un poco?"

"No, no tengo tiempo suficiente para dormir. Hoy voy al palacio imperial ".Después de que Emma dijo eso.

Belle buscó una túnica en lugar de su uniforme militar.

Emma se cambió de ropa y se dirigió a la capital con dos escoltas llegó al Palacio Imperial alrededor de las 10 a.m.

El Rey solía pasar la mañana atendiendo a pequeñas audiencias y recibiendo invitados personales.

Emma eligió ese momento porque no quería almorzar con él. Después de todo lo que había pasado no se sentía cómoda con su presencia y el Rey no era el tipo de hombre que se ocupaba de sus hijos a excepción de Snow. Con Robin y Emma solo lo hizo cuando quiso o necesitaba.


En su oficina el Rey seguía pensando en lo acontecido el día anterior en el Marquesado Mills se encontraba complacido con la hija de Cora y su actitud.

Aunque era una joven hermosa, no sentía deseo sexual por ella, se sentía bien sabiendo que esta hermosa chica, podría hacer que Emma sentara cabeza y apoyara a Snow por fin, haciendo que su hijo no tuviera otra opción que casarse con Lady Marian, lo que disminuiría su apoyo por parte de algunos nobles.

Regresando a la joven, si Regina hubiera llorado en el incidente de ayer, esta seguro de que Cora se habría quejado y pedido al Ducado pagar por daños a su casa, porque estaba seguro que la joven tendría una cicatriz en el labio y eso disminuiría sus oportunidades de contraer nupcias, lo que terminaría con grandes tensiones entre los mejores ingresos del reino.

Era admirable que una niña de su edad, propensa a la ira, no se quejara a pesar de recibir una bofetada en la mejilla, y tratara sabiamente de apaciguar el corazón del Rey.

Sentía que había ganado mucho sin tener que hacer nada. Sabía que ya era viejo. Y que a diferencia de su juventud, ahora disfrutaba de la ternura de sus hijos y esposa, aunque la única que se lo demostraba era Snow. Si Emma se casaba con la joven sería un ganar para todos.

Mientras seguía pensando en como forzar la boda entre Lady Regina y Emma, le informaron de la visita de dicha hija. Así que con gusto dijo que se le permitiera entrar.

"Déjala entrar. Solo estoy descansando."

Emma vaciló cuando estaba a punto de entrar en la sala de estar del Rey bajo la guía del asistente principal. Se había sorprendido porque lo habían conducido a la sala de estar, no al estudio, ni a la sala de audiencias.

"Gracias por recibirme padre. Si hubiera sabido que estabas en tu descanso, no te habría molestado ". Eso fue lo primero que dijo Emma después de hacer un saludo formal.

El Rey se rió. "¿Por qué te comportas tan formalmente? Eres mi hija, somos familia ".

Actuó como si no supiera que Emma no había entrado en la capital hasta ahora debido al problema del Ejército. A veces, la ojiazul incluso pensó que el Rey podría haber olvidado que había matado a su familia.

Por supuesto, eso no puede ser cierto. Porque si lo fuera, no había ninguna razón para que el Rey tratara de doblegarle cada vez que tenía la oportunidad.

Emma asintió cortésmente.

"No nos hemos visto en mucho tiempo Emma, ¿verdad? Deberías comportarte como una verdadera hija filial. Me sentí un poco mal porque no venías a visitarme a pesar de estar aquí desde hace tiempo y más cuando has estado en el cuartel fuera de la capital y ni siquiera entrabas".

Al escuchar esto Emma pensó que era ridículo. Si realmente se sentía mal, podría haberle dicho que tuviera una audiencia privada con él, dejando a un lado la complicada situación.

O podría haber intentado escuchar sus razones. Pero el Rey no lo hizo. Le había ordenado a Emma que regresara sola a la capital y se inclinara ante él, abandonando el Ejército Real.

"Y también deberías estar más cerca de Regina". lo dijo con una tranquilidad que si Emma estuviera tomando algo de seguro se hubiese atragantado.

"¿Se refiere padre a Lady Regina la heredera del Marquesado Mills...?" Preguntó Emma con sorpresa.

Fue porque no esperaba que el nombre saliera primero de la boca del Rey.

"Escuché que ayer enviaste a un caballero para escoltarla a su casa."

Humbert le había contado la historia al Rey.

Como si quisiera restarle importancia la rubia dijo "No fue gran cosa. Nos conocimos casualmente en el templo y ella no tenía escolta, así que envié a uno de mis caballeros para que la acompañara a casa a salvo".

"Has estado dando vueltas fuera de la capital todo este tiempo y de repente decides visitarme. ¿Esto no tiene nada que ver con Lady Regina?"

Emma no pudo negarlo de inmediato, ya que no estaba acostumbrada a mentir.

El Rey rió alegremente. "Estoy seguro de que se alegrará de que la visite hoy".

"No vine al Palacio Imperial por Lady Regina. Su Majestad, se trata del Ejército... "

"¡Cielos! ¿No entiendes por qué te traje a mi sala de estar?" El Rey rugió, luciendo enojado y cambiando completamente su personalidad. Para luego nuevamente sonreír suavemente. "No debemos hablar de tales cosas cuando estamos reunidos como familia. Nos enfocaremos en Lady Regina y volveremos a hablar del ejercito en tres días. ¿Pensaste que olvidaría lo que has logrado con el Ejército Real esta vez?" Dijo el Rey, sirviéndole una taza de té.

Emma se mantuvo callada pensando en las reacciones del Rey y se llevó la taza de té a la boca, vacilante.

Solo entonces se dio cuenta de que la noticia de su encuentro con Regina ya había cambiado la actitud del Rey.