Aclaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de el maravilloso Masashi Kishimoto. La historia a continuación es solo con el fin de entretener, los acontecimientos que leerán si son obra mía.
Los hechos se sitúan cuatro meses después de los acontecimientos en Last.
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Ha pasado cuatro meses desde el incidente en la luna, tiempo exacto para que muchos sucesos se llevaran a cabo.
—Mas despacio Hinata, Akamaru esta agotado y no puede seguirnos el paso— le pidió Kiba a la pelinegra, que iba ansiosa por llegar a la Aldea.
—Lo siento— se disculpo, haciendo una pausa para acercarse a Akamaru— perdoname Akamaru— le dijo al perro, mientras acariciaba su cabeza.
—No te preocupes Hinata, estoy seguro que Naruto también esta esperándote, llegaremos pronto— comento Shino, para calmar las ansias de su compañera.
Hinata y sus amigos habían estado en una misión que les tomo cerca de un mes para ser completada, después de tantos días lejos de su reciente novio, estaba feliz de regresar y volver a verlo.
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En un lapso de hora llegaron por fin a la Aldea, Hinata corrió aun mas rápido, al ver a cierto Rubio recostado en la entrada de la Aldea, su corazón se acelero con solo notar su silueta. Era tan feliz, aun no podía creerlo que al fin estaba con el amor de su vida.
—Tadaima, Naruto Kun— expreso la pelinegra, al estar cerca de él.
—Hinata— respondió con una sonrisa, por instinto abrazo a la chica, soltando un suspiro al tenerla entre sus brazos.
—Veo que tu también me extrañaste— dijo sin evitar sonrojarse, correspondió dichosa ese abrazo.
—Ya suéltala Naruto, dejala respirar— exclamo Kiba al ver a la pareja.
—Dejalos Kiba, no es necesario ser sobre-protector, Naruto es buena persona— musito Shino.
Naruto hizo caso, apartándose un poco ella, colocando sus manos en los hombros de Hinata, se quedo observándola un momento, tenia tanto que decir, se había preparado por varios días para poder hacerlo, pero ahora que la tenia frente a él, las palabras simplemente se quedaban atoradas en su garganta, con tantos ojos mirando, se hacia aun mas complicado.
—¿Quieres acompañarme un momento?—le pidió, al tomarla de la mano.
—S-Si— tartamudeo un poco por la emoción de tener una cita— solo dame un momento para ir a mi casa, quiero ir a bañarme y cambiarme de ropa— le dijo, bajando la mirada y jugando con sus dedos.
—Sera rápido, tengo que ir a una misión dentro de poco, pero necesitaba hablar contigo antes— le dijo Naruto
Ella cedió a su petición, pese a no sentirse muy cómoda, pero era mejor aprovechar el tiempo.
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—Hinata— dijo con voz firme, tratando de encontrar las palabras correctas, para no lastimarla.
—Dime Naruto Kun— respondió ella, dibujando una hermosa sonrisa en su rostro, una de esas que te derriten.
La culpa dentro de Naruto se hacia mas grande.
Soltó su mano, para nuevamente poner sus manos en los hombros de la morena, no podía evitar ponerse nervioso, a tal punto que sus manos empezaban a tiritar como si estuviese haciendo frío.
Ella simplemente lo miraba atenta, esperando escuchar lo que fuese que lo tuviera tan tenso, desde el abrazo prolongado, y su mirada confusa, supo que le sucedía algo, pero esperaría a que el hablase sobre ello.
—Hinata, me case con Sakura— dijo así sin mas.
Bajo la mirada y cerro sus ojos, esperando la reacción de Hinata
Ella se quedo atónita, esperando a que el le dijera que se trataba de una broma, o esperando haber escuchado mal, se quedo en silencio sin poder digerir aquellas palabras.
Las manos de Naruto empezaban a tiritar aun mas, hasta que un leve sollozo apenas audible proveniente de los labios del rubio, la hizo caer en cuenta que aquello era real.
Sintió como si perforaran su pecho y su cuerpo se sentía pesado, una sensación helada le recorrió desde la cabeza a los pies. Casi de inmediato sus ojos empezaron a dejar salir lagrimas.
—Por favor, te lo suplico, perdóname Hinata...—
Ella subió sus manos, para presionar su pecho, dolía tanto que creyó que en cualquier momento ardería internamente.
—¿Porque?— alcanzo a preguntar con su voz quebrada —Naruto Kun...¿En que falle?— pregunto desconcertada.
—Nada, no fallaste en nada, tu eres perfecta, es solo que ella...— se detuvo, al sentir el vacío en sus manos.
Hinata había retrocedido para evitar el contacto con el rubio. Nuevamente se acerco a ella, no pensó que le fuese a doler tanto ver la reacción de Hinata, era consiente que ella no merecía ser tratada así, no después de ser la única que lo amo desde la niñez.
Pero ya no podía hacer mas, era un hecho que había contraído nupcias con la peli-rosa.
—Hinata no te merezco, eres un ángel y yo solo te he lastimado, no puedo decirte los motivos ahora...— decía al acercarse para limpiar las lagrimas que salían del cause de los ojos de Hinata.
