NA: ¡Hey chicos, he vuelto! Esta vez con una traducción de uno de mis fics favoritos, escrito por NeverMessWithTeddyBears, quien amablemente me dejo traducirlo. Este fic está basado en la película "Como si fuera cierto" (Just Like Heaven, en su título original), y he de confesar que no conocía la película hasta que tropecé con él. Y oh si la amé. Si no quieren esperar a que termine de traducir y prefieren leerlo directamente desde su autora original, el link está en mi perfil.

Espero que disfruten de este fic, tanto como lo hice yo la primera vez que lo leí.

En cuanto a mis otros trabajos, estoy reescribiendo partes de "A medianoche" y aun no sé si continuaré "De sirenas y dragones", pero sigo aquí, leyendo sus comentarios y trabajando en los capítulos. Intentaré actualizar los cambios lo más rápido que la vida me permita, y enserio lo siento corazones por mi ausencia.


– Esta es tu quinta misión en menos de dos semanas, Natasha.

Su mente apenas elige reconocer la voz de Steve, pero aun así resuena en sus oídos. Ella se ríe antes de responder.

– ¿Y dejarte toda la diversión a ti? Jamás. – De reojo, puede ver a Steve negando con la cabeza.

– ¿Sabes? Tanto trabajo no es bueno para ti. Deberías descansar, ir de vacaciones.

– Vacaciones. ¿En serio, Steve? – le pregunta, arqueando una ceja. Steve simplemente se encoge de hombros.

– Si, ¿por qué no? Escuché que Fiji es genial en esta época del año.

– Entonces, ¿por qué no vas tú? Estoy segura de que Sharon amaría ir contigo. Podrías volverlo una escapada romántica – dice en tono burlón, y aunque está revisando sus armas, puede ver el ligero sonrojo en las mejillas de Steve acompañado de sus ojos en blanco. Natasha sonríe con su pequeña victoria – Además, ¿no te basta haberme convencido de ir a esa estúpida cita a ciegas?

Steve asiente y se gira un poco para ver su rostro mejor.

– Después de todas las citas que hiciste por mí, Romanoff, me lo debes.

– Soy perfectamente capaz de encontrar hombres por mi cuenta – Steve se encoje de hombros.

– Si, pero me gustaría que conocieras a uno que no estuviera sangrando – Natasha lo ignora.

– De todas formas, ¿con quién iré a esa cita?

– Un amigo de un amigo.

– ¿En serio? ¿ni siquiera un nombre? Yo siempre te doy un nombre.

– Si, pero ¿eso no arruinaría todo el concepto de cita a ciegas? – y ahora es el turno de Natasha de rodar los ojos – Y no actúes como si no fueras a investigarlo todo de él en menos de cinco minutos. Probablemente empezarías la plática con sus finanzas.

– Oye, una chica debe estar preparada – Natasha contesta con una sonrisa jugando en sus labios y Steve niega con la cabeza mientras ata su capucha.

– Mira Natasha, solo ve a la cita. No te va a matar – Steve agarra su escudo justo cuando el piloto les da luz verde para poder saltar.

– Si es uno de los amigos de Stark, quizá – Steve le da una mirada que la hace cruzar los brazos sobre su pecho y darle la mejor mirada de muerte que puede usar – Entonces es uno de los amigos de Tony.

– Cita a ciegas, Romanoff – es lo último que dice antes de saltar del jet sin un paracaídas.

– Tesoro nacional o no, eres hombre muerto, Rogers – murmura la rusa antes de asegurar su chaleco y saltar también.

Después de matarlo, iría tras Tony.


Steve usa su mano libre para hacer una seña a la docena de hombres tras de él.

– Tomaremos ese lado. Viuda, llévate a los otros y asegura la parte de atrás – dice, y Natasha asiente, aunque él no sea capaz de verla – Asegúrate de llevarte toda la información que puedas salvar de esas computadoras. Fury cuenta con eso.

– ¿Y no lo hago siempre? – contesta con una pequeña sonrisa socarrona, lo que hace que Steve le lance una mirada seria. Natasha debe resistir rodar los ojos frente a él, el hombre no se sabe divertir – Estoy en ello, Cap. Vamos chicos, acabemos con esta mierda.

La mitad de los agentes de S.H.I.E.L.D. la siguen y se esparcen, cubriendo los pisos posteriores. Ella ha hecho esto más veces de las que podría contar, (especialmente desde que empezó a trabajar con Fury y no con la KGB) y sus sentidos usualmente no están tan alerta porque, maldita sea, ella podría hacer todo eso con los ojos vendados. Pero la falta de descanso en las semanas pasadas por fin empieza a afectarle, y Natasha no puede evitar pensar en como podía seguir por mucho más tiempo con menos horas de descanso y solo le hace pensar en cuanto tiempo ha estado metida en el espionaje.

Aunque, bueno, ella empezó joven.

Natasha aleja sus pensamientos para concentrarse en el juego y terminar el trabajo (tal vez, incluso romper un récord personal), sólo entonces se permitiría tomar un descanso.

Unos cuantos soldados vienen tras ella, las armas ya apuntadas a su dirección, y ella saca sus picaduras de araña, listas para morder. Natasha noquea a cinco en un lapso de veinte segundos, jugando con el último sólo por unos segundos más, algo reminiscente en cómo una araña juega con su comida. Bueno, Natasha tiene que mantenerse fiel a su nombre.

– Mi piso está cubierto, Cap – dice en el intercomunicador –, empezaré a revisar las computadoras ahora.

Puede sentir la estática en los oídos antes de que Steve conteste.

– Yo estoy algo ocupado, pero haz tu magia – responde, y Natasha puede casi ver cómo prepara su escudo. Tal vez se quitaría la capucha, para darle un efecto más dramático.

– Tómate tu tiempo, lo tengo – Natasha saca la memoria y la enchufa, iniciando con la descarga de datos, asegurándose de poner un virus en las máquinas una vez termine de recolectar la información.

Todo está silencioso hasta que la barra llega al 72%, momento en el que Natasha puede escuchar movimiento a dos minutos de distancia. Los agentes que iban en su equipo deberían haberse encargado de asegurar el pasillo, pero el sonido definitivamente no se parecía al de ellos.

– ¿Por qué el maldito pasillo no está libre? – dice al intercomunicador – ¡Alguien encárguese de ello!

Pero no recibe respuesta.

– ¿Alguien me copia? – habla de nuevo, y una ligera sensación de temor viene a ella; no por quedarse sin refuerzos, ha hecho muchas misiones en solitario mucho peor que estas, si no por no saber cuántas personas y a quienes ha perdido. Juzgando por el silencio en su oído, todos han muerto o al menos están inconscientes.

Natasha prepara sus pistolas y sus picaduras de viuda antes de atreverse a mirar sus bastones. Aun siguen ahí, lo que es perfecto porque se está quedando sin balas y, dependiendo de cuantos hombres entren, puede que termine de agotar sus provisiones.

Una docena de hombres entran a la habitación y ella les da un vistazo rápido, calculando su desventaja. Natasha sonríe antes de hablar, sus pistolas listas.

– Hola muchachos. ¿Algunas últimas palabras?

Sin embargo, no los deja contestar y simplemente empieza a disparar, derribando a tres de ellos. Deja caer la pistola que se ha quedado sin municiones y cambia la otra a su mano dominante, aunque es igual de buena disparando. Usa su picadura en la mano libre hasta que se queda sin balas. Por un momento, piensa en usar las pistolas en sus piernas sólo para recordar que esas sirven para aturdir y usó casi todo su poder para poder llegar a la habitación.

– Mierda – suspira entre dientes antes de tomar los bastones en su espalda y extendiéndolos en una sacudida. Ella gira su cabeza a un lado cuando otros cinco hombres se acercan. Casi termina de derribarlos cuando escucha el sonido que anuncia la finalización de la descarga. Se encarga de los dos últimos hombres, dejándolos inconscientes en el piso, antes de moverse a recuperar la memoria.

Cuando la saca y la guarda en su bolsillo, sonríe. Pero, antes de que tenga oportunidad de girarse e ir a la puerta, un disparo llena el aire. Y después otro, y otro.

Pensó tenerlos a todos, estaba segura. Todos estaban en el piso e inmóviles. Había metido la pata.

Metió la para y ahora tenía una decena de balas en el abdomen. Su traje no la protegía tanto y estaba segura de que las balas que encontraron su camino hasta su cuerpo estaban haciendo daño irreparable.

– ¡Natasha! – la voz de Steve llenó sus oídos cuando tropezó y su cuerpo buscaba su camino al piso, arreglándoselas para mantenerse en pie solo unos segundos más, la fuerza abandonando rápidamente su cuerpo.

Steve se deshace de su atacante con el escudo y corre directo hacia ella, atrapándola justo antes de que su cuerpo golpee el piso. Natasha no puede evitar notar que le hace falta la capucha.

Bueno, él siempre tuvo una afición al drama.

– ¡Necesito un equipo de extracción, ahora! – grita en el comunicador – ¡La Viuda Negra cayó, repito, la Viuda Negra cayó! ¡Necesitamos un médico! – entonces Steve deja de gritar y se gira para verla. Ella sabe lo que se supone que debe hacer: mantener sus ojos abiertos, asegurarse de seguir despierta y no dejar que la fatigue gane, pero ahora…

Tal vez esas vacaciones llegaron antes de lo que pensaba