En el capitulo anterior

-¿Puedes… abrazarme? –Shizuru, en un susurro, le pregunto a Natsuki, con temor a recibir un no como respuesta. No hubo respuesta, por lo menos hablada, Shizuru dio un pequeño brinco cuando sintió el cuerpo de Natsuki más cerca al de ella, y un abrazo tierno envolviéndola. Natsuki había girado a su costado para abrazarla.

-Gracias… -Lo dijo de forma apenas audible pues las lágrimas inundaban su rostro y no quería que Natsuki se sintiera triste por su llanto. Era la primera vez que sentía un abrazo de esta naturaleza, tierno, no solo de una amiga, o de su hija, era algo diferente, y lloro al no sentirse digna de tan pequeño y a la vez significativo acto de amor.

Natsuki deposito un beso en su cabellera, aspirando su aroma y apretándola un poco más fuerte, sin hacerle daño, sabía que estaba llorando y trato de calmarla, sin ser tan directa, pues comprendía que Shizuru necesita sacar todo lo que siente, y tal vez, por ahora, el llanto es un buen escape. Sin saberlo sus respiraciones se fueron haciendo rítmicas al mismo tiempo hasta quedarse profundamente dormidas, abrazadas, compartiendo algo tan intimo como es el dormir con alguien, pues compartes tu lado más vulnerable, cuando estas a la merced de todo, pues no eres consciente.

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Capitulo 23

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El viento de la noche se unía con la brisa marina, logrando relajar más a los pasajeros de aquella embarcación. Pese a ello, Lena se encontraba tan concentrada en sus pensamientos que, pego un pequeño brinco al escuchar la voz de su hermano.

-Lo siento. No era mi intención asustarte. –Al darse cuenta de lo que había provocado.

-No te preocupes, yo… parece que estoy sola.

-No lo digas ni en broma, sabes que cuentas conmigo para todo.

-Lo agradezco, hermanito. Muchas gracias. –Lena abrazo a su hermano, quien correspondió el gesto.

-Mamá, ¿cuánto falta para que lleguemos? –Un pequeño de ocho años, preguntaba, llegando a donde estaban su madre y su tío.

-Como dos horas, más o menos. –Su tío fue quien respondió.

-¿Dónde está tu hermana? –Lena le pregunto a su hijo

-Buscando señal de celular.

-Iré a buscarla, es capaz de tirarse al mar por agarrar señal. –Lena comento a nadie en particular, y fue en busca de su hija.

-¿Ya viste la luna?

-Sí, se ve grandísima desde aquí. –Souta Sayers conversaba con su pequeño sobrino. Se sentía feliz y a la vez nervioso pues era cuestión de horas para que todos conocieran a su sobrina perdida.

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Lentamente abrió sus ojos, ya comenzaba a verse la luz del día, trato de moverse pero un brazo se lo impidió, al momento recordó que durmió con Natsuki. Sus mejillas se tiñeron de rosa. Sonrió para sí, al sentirse tan amada por la ojiverde. Aunque el gusto le duro poco, cuando sus pensamientos la llevaron a sentirse indigna de tanto amor.

-¿En qué piensas? –Shizuru no sabía que Natsuki estaba despierta, dio un pequeño respingo al escuchar su voz. -Lo siento. –Natsuki se disculpo.

-Pienso en ti… -Shizuru lentamente giro su cuerpo para quedar frente a Natsuki. La miro a los ojos, y se quedaron contemplando mutuamente por algunos minutos, sin decirse nada. Natsuki lentamente se acerco más a Shizuru y deposito un beso en su frente.

-Mamá… tengo hambre… -Un pequeña Erstin entro al cuarto de Shizuru sin tocar la puerta, estaba limpiándose sus ojos cuando las vio a ambas aun acostadas. Shizuru y Natsuki giraron para ver a la pequeña que no decía nada, solo las miraba.

-Pequeña asesina de cereal.

-Erstin, deja a tu madre… -Haruka entraba al cuarto para llevarse a la pequeña, comprendía que su amiga estaba cansada, pues ahora su mayor temor estaba en la misma isla.

-Bubuzuke… -Sin embargo no esperaba encontrarlas a ambas. Antes de que gritara e hiciera un escándalo, Yukino llego a donde estaban para llevarse a su novia lejos de la escena, al igual que a Erstin.

-Amor, bajemos a desayunar, vamos pequeña, tu madre y Kuga-San se nos unirán en unos minutos. -Erstin no dijo nada, solo se dejo conducir por Yukino, Haruka fue quien presento cierta resistencia, pero la insistencia de su novia fue mayor.

-Me debes… -Yukino cerró la puerta pero ambas, Shizuru y Natsuki, alcanzaron a escuchar.

-Me vas a dejar pobre, mujer… -Haruka le respondía.

-Cielo santo –Shizuru se llevaba sus manos al rostro y lo tapaba con ellas. Por su parte Natsuki seguía viendo la puerta, y de pronto comenzó a reír. Shizuru giro a verla, pues no entendía lo graciosos, ella se sentía extraña.

-Tus amigas sí que son cosa seria, mira que apostar sobre nosotras.

-Le pediré una parte a ambas… -Una más relajada Shizuru le decía a Natsuki, ambas se levantaron de la cama, pues tenían planes para el resto del día.

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-Lena, descansa un rato

-Pero Souta…

-Anda, ve, descansa con tus hijos, es temprano, duerme, necesitas estar lo mejor posible.

-Lo sé hermanito, lo sé.

Lena y sus hijos llegaron a un pequeño departamento que pertenece a un amigo de Souta, él los dejo en la puerta y salió para comprar víveres. Lena quería ir a buscar a su hija inmediatamente, pero su hermano la hizo entrar en razón. Todos necesitaban descansar, ya había esperado toda una vida, podía esperar unas cuantas horas más.

Souta salió en busca de algún supermercado, para abastecerse, no sabía por cuánto tiempo estarían en la Isla pero necesitaban alimentarse correctamente. Era la primera vez que estaba en Fukka así que uso el celular para ubicarse, sin embargo no lo llevo al destino que quería, lo dejo algunas cuadras detrás del pequeño supermercado. Como no tenía vehículo tuvo que regresarse caminando.

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Por su parte Nao estaba buscando un ramo de flores para llevarlo a la tumba de su madre, sus amigos estaban en su casa aun dormidos. La señora de la tienda le hizo platica ya que la conocía desde pequeña, así se entero que Natsuki constantemente iba por un ramo de flores. Nao agradeció a la señora y se retiro pues iría al cementerio.

-De seguro son para su noviecita… -Nao iba conversando a solas, pues pensaba que las flores que Natsuki compraba eran para su novia, la chica con la cual se beso el día de ayer.

-Si continua así, pensare que necesita ayuda siquiátrica… -Nao giro su rostro para encontrarse con el doctor que atendía a Natsuki.

-Doctor…

-Hola… ¿Yukki-san?

-Sí, soy yo, hola. –Nao hizo una reverencia, que Souta imito.

-No sabía que estaba por estos rumbos.

-Llegue ayer, vine unos días a descansar. ¿Usted que hace aquí?

-Vine con mi hermana y mis sobrinos… en busca de una persona.

-… -Nao no comento nada, solo miro a Souta.

-Pero antes necesito encontrar algo de comer. Por favor ¿Me puede ayudar?

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Durante el desayuno la pequeña Erstin estuvo callada, solo comía sin decir nada. Al terminar pidió permiso para retirarse, Shizuru se lo concedió. Al cabo de unos minutos Yukino fue quien rompió el silencio de las cuatro mujeres.

-Tienen que hablar con ella, es algo que no se esperaba, que ambas estén saliendo.

-¿Te ha dicho algo? –Shizuru preguntaba.

-No, pero tiene ocho años y que su madre, quien nunca había salido con alguien, de pronto duerma con una persona que ella admira y quiere, no es algo que se procese fácil y menos en su mente infantil.

-Shizuru, ¿puedo hablar primero con ella?

-Nat…

-Por favor, se que…

-Sí, hazlo por favor.

-¿Segura?

-Si… después yo hablare con ella y al final ambas, juntas, claro si tu quieres. –Una titubeante Shizuru le decía a Natsuki

-Sí, así lo haremos. –Natsuki se levanto de su sitio, se acerco a la ojirubi y le dio un beso en la mejilla y subió rumbo al cuarto de la pequeña.

-Vaya, si que te pego fuerte. –Haruka decía. Shizuru y Yukino giraron a verla. –Me refiero que no has salido con nadie y Kuga parece que te complementa, dejen de verme, me están poniendo nerviosa. –Yukino rio al igual que Shizuru.

-Siento que no me merezco su amor. –Una afligida Shizuru les decía a sus amigas.

-Shizuru…

-No pienses eso, te mereces ese amor que Kuga te tiene, no pienses lo contrario, esa chica te quiere, se ve que te quiere a ti y a Erstin, no te hagas daño pensando cosas que no son –Haruka lo dijo, no era muy común que ella tomara la palabra cuando hablaban, por lo regular siempre eran monosílabos o lo menos que pudiera decir.

-Haruka…

-Ya dejen de verme, es como si me hubiera salido otra cabeza. –Haruka les decía sin levantar la vista de la mesa. Yukino se acerco a ella y le dio un beso en la sien derecha.

-Amor, aun con dos cabezas serias la más bonita para mí.

-Yukino… -Haruka se sonrojo por lo dicho por su novia, Shizuru solo pudo reír con las ocurrencias de sus amigas.

Mientras tanto Natsuki tocaba la puerta del cuarto de Erstin, quien le dio permiso de entrar, la pequeña estaba acostada volteada hacia la ventana de su cuarto que da a un pequeño jardín en la parte trasera de la casa.

-Hola ¿Cómo estás? Pequeña asesina de cereal.

-Bien. –Fue lo único que dijo la pequeña. Por su parte Natsuki no sabía cómo iniciar la conversación, así que no presiono haciendo preguntas innecesarias o hablando sin sentido, prefirió acostarse boca arriba al lado de Erstin. Pasaron algunos minutos donde ninguna dijo nada, Erstin miraba la pared y la ventana, por su parte Natsuki miraba el techo, las estrellas sobre este.

-¿Ya no me van a querer? –Erstin le pregunto a Natsuki, quien se sorprendió por la pregunta. Giro su rostro para ver a Erstin y lentamente se incorporo hasta quedar sentada en la cama.

-Pequeña, claro que sí, siempre te vamos a querer ¿Por qué dices eso? –Erstin giro y se sentó para quedar al lado de Natsuki.

-Es que… es que… tu y mi mamá van a salir y ya no van a estar conmigo, y tú la vas a querer más a ella que a mí… y ella ya no me va a querer igual…

-No, Erstin, no es así… yo a ti te quiero mucho, mucho, pequeña asesina de cereal. TU mama te adora a ti, te quiere mucho. Lo de tu mamá y lo mío es distinto, cuando estés mas grande lo entenderás, pero nada va a cambiar que te quiero a ti. Vamos a salir las tres, no solo nosotras dos. Erstin, quiero que tú y tu mamá vivan conmigo, las tres juntas.

-¿Me lo juras? ¿Qué siempre me vas a querer?

-Claro que si pequeña… siempre te voy a querer. Promesa de meñique –Natsuki abrazo a Erstin quien se aferro a la ojiverde.

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Nao por su parte le había mostrado los lugares donde puede comprar comestibles, por lo regular los comercios abren tarde por ser día de descanso. Souta no sabía cómo preguntarle sobre Natsuki, y esto Nao lo noto, quien desconocía el origen del nerviosismo del doctor.

-No sé si deba preocuparme por lo que quiere decir pero no se atreve.

-¿Tanto se me nota?

-No es muy sutil en aparentar.

-Vine a buscar a tu novia.

-¿Qué?

-A… Natsuki…

-¿Acaso es un acosador de sus pacientes? Porque déjeme decirle que…

-No, no es eso, yo, es por otros motivos.

-Por su bien espero que sea así… -Nao se acerco de forma amenazante a Souta. Quien puso sus manos frente a ella en señal de que se calmara.

-Sí, creo que tú me puedes ayudar, supongo ella está aquí contigo.

-No suponga cosas, ella está aquí pero no crea que lo dejare verla.

-Lo sé, no elegí bien mis palabras.

-Aun falta para que abran las tiendas, acompáñeme a un lugar más tranquilo ahí podemos platicar.

-De acuerdo. -Ambos comenzaron a caminar, en completo silencio.

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Nao no esperaba que el cementerio estuviera abierto, pensó que tendría que brincarse alguna barda del lugar. Camino en compañía de Souta, quien se preguntaba mentalmente si fue buena idea acompañar a la pelirroja, daba miedo cuando se lo proponía. La siguió a una distancia segura. Llegaron a una lapida donde ambos observaron que había flores frescas en los floreros. Nao comenzó a llorar, pues sabía que Natsuki había mantenido su palabra de visitar regularmente a su madre. Nao poco a poco fue colocando las flores que traía consigo. Souta por su parte se quedo un poco lejos, para darle cierta privacidad.

-Desde que mi madre falleció, Natsuki ha sido un pilar fundamental en mi vida, comprenderá que si trata de hacerle daño, no se irá limpio. –Souta la escucho perfectamente. Nao continúo armando los pequeños ramos de flores para distribuirlos en los floreros.

-Le aseguro que mi intención no es hacerle daño, anquen no sé cómo se tome la noticia.

-Hable claro, si no, no permitiré que se acerque a ella.

-Yo, estoy aquí porque ella es mi sobrina, es hija de mi hermana.

-¿Qué? ¿Qué ha dicho?

-Hice pruebas de ADN, Natsuki es mi sobrina y vine junto con mi hermana para decírselo.

-… -Nao se quedo viendo la lapida de su madre, procesando lo que Souta le ha dicho. Souta no queriendo saturarla más, guardo silencio.

-Veo que la pequeña prodiga vuelve a casa. –Yamada se ha acercado a donde se encuentran ambos, los dos voltean a verlo, y el se sorprende al reconocer a Souta.

-¿Yamada… san? –Souta pregunta sorprendido.

-¿Se conocen? –Una confundida Nao pregunta.

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Erstin continúa abrazada a Natsuki, Shizuru no pudo resistir y subió al cuarto de su hija, escucho su plática, se asomo tímidamente por la puerta para ver tan linda escena. Al verlas su corazón se lleno de paz, y de alegría, tanto que comenzó a llorar, y decidió regresar sobre sus pasos pues no quería interrumpir tan bello momento entre sus dos grandes amores.

-Mamá… -Con solo una palabra Shizuru detuvo su paso, la pequeña había salido tras ella y la jalo de su pijama. Shizuru giro para verla, se limpio las lágrimas.

-¿Por qué lloras mamá?

-Recordé algo… Erstin, siempre te voy a querer, perdóname por no ser una buena mamá contigo antes, perdóname por favor. –Shizuru se inclino para estar a la altura de su pequeña y poder abrazarla. Erstin recibió el gesto e hizo lo mismo, se abrazo a su madre.

-Mamá…

Natsuki salió al pasillo, no sabía qué hacer cuando de pronto, Erstin tomo su mano y la jalo para que se uniera a su mamá y a ella en un abrazo. La ojiverde sonrió, con esto la pequeña la aceptaba en su vida, junto a Shizuru. Las abrazo a ambas, no permitiría que nada, ni nadie las lastimara.

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Yamada, sirvió una taza de té a cada uno, puso un plato con galletas en medio de la mesa y se sentó. La mesa es circular hacia que prácticamente estaba uno frente a los otros dos. Nao tomo su taza y le dio un trago. No hubo necesidad de ponerle nada mas al te, era la dulzura justa, como su madre se lo preparaba.

-Desde que regreso no deja de traerle flores y visitarla, al igual que su servidor. –Nao volteo ver a Yamada. –Casi le disparo el primer día, la puerta estaba cerrada y se brincó la barda. Desde entonces abro más temprano.

-Souta, me imagino que te trae a la Isla. –Yamada dio una mirada al techo, como simulando ver el cielo. Souta, lo observo. Yamada suspiro. -… Es por Natsuki que estas aquí. –No fue una pregunta, fue una afirmación, que sorprendió a ambos.

-Yamada-san…

-Del cielo a la tierra nada se oculta… así que, necesito que ambos me escuchen, lo que voy a contarle sucedió hace muchos años.

-Yamada, creo que a quien debes de decirle esta historia no es a nosotros, si no a Natsuki

-Y a mi hermana. –Nao vio a Souta, también Yamada.

-Lena ¿está aquí?

-Sí, desde que le dije que encontré a su hija se entusiasmo tanto que emprendimos este viaje, juntos.

-¿Tu padre lo sabe? –Yamada pregunto.

-No, ni mi madre, ellos las separaron, no se merecen saber nada. –Un colérico Souta les decía. –Traeré a Lena, ella necesita saber cómo ocurrieron las cosas.

-Souta, piensa bien lo que harás. ¿Crees que tu padre se quedara de brazos cruzados cuando se entere de la existencia de Natsuki? No lo hará, hará lo posible por que el pasado permanezca en donde debe estar, olvidado.

-¿A qué se refiere?

-Trae a Lena, necesita saber la verdad. Es momento de hacer las paces con mi pasado, ya estoy cansado.

-Trajimos a mis sobrinos.

-Por ellos no te preocupes, sé que mis amigos los cuidaran mientras Yamada nos explica que sucede. –Nao les decía. –Iré contigo, no quiero que terminen del otro lado de la Isla.

-¿Le dirás a Natsuki? –Souta preguntaba a ambos.

-Primero hablare con Lena, ella decidirá qué haremos con Natsuki.

-Natsuki merece saber la verdad. Yamada, usted mejor que nadie sabe todo por lo que ha pasado ese cachorro, sabe lo que ha sufrido por considerarse la hija de nadie, que si los Kuga la adoptaron pero aun así, ella siente que no pertenece a ellos, ella necesita saber su origen para que también descanse, y pueda construir su vida, su futuro.

-Nao… -Yamada comenzó a llorar, Nao tenía razón.

-Vayan por ambas, aquí los espero.

-No, es mejor que vayamos a casa de los Kuga, el señor Daisuke y la señora Saeko necesitan saber esto también. Ellos conocen mejor que nadie a Natsuki, ellos la adoptaron.

-Nao…

-Debemos hacer las cosas bien, eso de ocultar cosas no trae nada bueno. Natsuki estuvo a punto de morir por eso, por los secretos, por los malos entendidos.

-¿Qué dijiste?

-Hace algunos meses estuvo en el hospital, fue así que me entere que es mi sobrina.

-Oh cielos…

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-Souta ¿crees que es buena idea dejar a los chicos con ellos?

-Sí, se ve que son buena gente. -En la casa que pertenece a Nao se encuentran Kazuya y Akane, en compañía de Arika, Akira y Midori, están platicando sobre lo que van a preparar para comer. Nao habla con ellos, quienes asienten. Irina se encuentra en el jardín, jugando con un juego de té.

-Cambio de planes. Creo que todos quieren ver a Natsuki. –Nao ve a Lena, no sabe como sentirse hacia ella, se parece a Natsuki pero eso no le quita las dudas aun. Todos se dirigen al hogar Kuga.

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En el hogar de los Kuga se encuentran todos los miembros, se encuentran en el patio, preparando hamburguesas, solo falta Natsuki. Chie en compañía de Nina, Mikoto, Mai y Aoi se encuentran rebanado la verdura, mientras que Reito y Sergey preparan el fuego para asar la carne.

-Reito, no le pongas tanto alcohol, te vas a quedar sin cejas.

-Si mamá.

Por su parte Daisuke se encuentra en la sala, cuando tocan el timbre, el va a abrir y se encuentra con Nao, Yamada y otras personas que no conoce. Los invita a pasar, Nao hace las presentaciones pertinentes.

-Tanto sin verlo Yamada ¿Qué lo trae por aquí?

-Necesito hablar con ustedes y con Natsuki

-Ella no se encuentra. Espero no se haya metido en problemas.

No señor Daisuke, ellos son nuestros amigos, vinieron de Tokio para visitarla.

-Daisuke… hola, buenas tardes. –Saeko entro a la casa, para llamarle a su esposo que ya pasara a comer. Miro a todas las personas. –Bueno, le diré a los chicos que coloquen más carne en la parrilla, pasen a comer.

-Saeko, ellos son amigos de Natsuki, vinieron de Tokio para verla.

-Y ella en la calle, no debe de tardar en llegar. Mientras pasemos a comer. Saeko Kuga, un gusto conocerlos.

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Yamada presento a Lena, sus hijos y Souta, como sus conocidos, comenzaron a comer, estaban en ello cuando Natsuki llego a la casa, en compañía de Shizuru y Erstin, Yukino y Haruka ya tenían planes así que no las pudieron acompañar. Al llegar pasaron al patio, donde vieron que había más personas de las usuales. Todos giraron a verlas cuando llegaron. Natsuki sostenía de la mano a Shizuru y a Erstin.

-Buenas tardes. –Las tres saludaron al mismo tiempo. Lena se levanto, por fin tenía a su hija frente a ella, sin embargo no dio ningún paso pues sus amigos se adelantaron, para abrazarla, reclamarle por no llamarlos. Yamada solo sonrió, esa chica tenia suerte de estar rodeada de gente que la quiere. No pudo evitar observar a Lena, quien se miraba afligida por lo cual mantenía su mirada en el piso pero era mayor su curiosidad y furtivamente miraba a la ojiverde.

Después de algunos minutos Natsuki en compañía de Shizuru se acercaron a la mesa, a donde estaba Yamada Lena, sus hijos y Souta, ambas lo saludaron.

-Natsuki, quiero presentarte a los hermanos Sayers.

-Doctor, buenas tardes.

-Kuga-san, ¿Cómo ha estado?

-Mejor, mucho mejor. –Shizuru le dio un pequeño apretón en la mano. Como queriendo preguntarle sobre lo que le sucedió.

-Me alegro, le presento a mi hermana, Lena Sayers.

-Mucho gusto Sayers-san. –Ambas, Shizuru y Natsuki hicieron una reverencia, que Lena imito.

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Natsuki se encontraba cerca del asador, Shizuru por su parte estaba sentada a la mesa, junto a los demás, Nao se le acerco a Natsuki y le abrazo, bojo la atenta mirada de Shizuru, aunque después la soltó y Nao le dio un pequeño golpe en la cabeza.

-¿Por qué no te reportas?

-He estado ocupada

-Sí, ya veo.

-Han sido amigas desde la infancia, por eso se llevan así. –Daisuke le decía a Shizuru. –Nao ha sido como una hermana pequeña para Natsuki y más cuando su madre murió.

-Lo sé.

-Eso es nuevo, por lo regular Natsuki oculta sus cosas de los demás. Me alegra que por fin tenga con quien compartir sus secretos, sus buenos y malos momentos. Gracias Shizuru, si mi hija esta tan bien ahora, es gracias a usted.

-No diga eso, ella es una chica muy fuerte.

-Y necia… cuídela mucho por favor.

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Nao le comento a Daisuke y A Saeko sobre Yamada y sus invitados, que necesitaba hablar con ellos y con Natsuki a solas. Lena al ver como su hija mayor convivía con todos por momentos se arrepintió de perturbar su paz, tenía miedo de lo que Yamada pudiera decir, ella no entendía que sucedió para que el desapareciera y ahora estuviera junto a su hija, pensó lo peor, que él se la llevo.

Saeko les comento a sus hijas e hijo que necesitaba privacidad, que ellos hablarían dentro de la casa. Para todos fue algo extraño la petición de su madre, pero ella tampoco sabía gran cosa. Yamada se acerco a Natsuki.

-Natsuki-kun, necesito hablar contigo. –Shizuru se encontraba a su lado, he hizo el intento de alejarse, pero la ojiverde no permitió que la soltará de la mano, quería demostrarle a Shizuru que quería involucrarla en todos los aspectos de su vida. Yamada también lo comprendió. Solo sonrió y entro al hogar Kuga. Los niños siguieron jugando en el patio, mientras que los adultos charlaban, Nao y sus amigos con las hermanas y hermano de Natsuki, así como sus parejas. Chie conversaba con la hija de Lena, mientras que el pequeño jugaba con los demás niños. Dentro de la casa, se encontraban Yamada, Lena, Souta, Saeko, Daisuke, Natsuki y Shizuru.

-De la tierra al cielo, nada se oculta. Y ha llegado el momento de contar lo que pasó hace tantos años, pero a la vez parece que fue ayer. Natsuki, yo te traje a esta casa, en esa noche lluviosa…

Hace muchos años un hombre llego a la Isla de Fukka solo con una mochila y un bebe en brazos, para los que lo vieron era extraña dicha escena, pero el hombre era un forastero, que en la lluvia desapareció. Yamada camino bajo el manto de la lluvia y de la noche, cuidando de que la pequeña creatura no se mojara y tuviera calor para que siguiera durmiendo.

Miro a la bebe tan pequeña, tan frágil, tan indefensa que comenzó a llorar, no podía entender como alguien había intentado terminar con su vida, era algo que para e no tenia explicación. Cuando Lena dio a luz, su padre mando desaparecer a la bebe, pues no quería que la prueba de su delito viera la luz del día, pensaba mucho en el que dirán. El señor Sayers había encomendado dicha tarea a uno de sus hombres de confianza, pues no quería que se supiera del desliz de su primogénita. Sin embargo Yamada no pudo quedarse de brazos cruzados, no permitió que se llevara a cabo dicha empresa.

El hombre de confianza del patriarca Sayers se llevo a la pequeña en cuanto nació, Lena cayó en un profundo sueño por el esfuerzo de tener a Natsuki. Su padre aprovecho esto para quitarle a la niña y dársela al tipo que terminaría con su existencia. Sin embargo Yamada al saber los planes, siguió a aquel hombre para impedir que ejecutara la orden de terminar con la vida de ese pequeño ser.

-Salí de Kioto, sin rumbo fijo, lo único que quería era alejarme de ahí lo más pronto posible pues sabía que el señor Sayers, nos buscaría; llegue a esta Isla, lejos de esas grandes ciudades pero me enfrentaba a otra encrucijada, ¿Qué haría contigo? Yo era solo un hombre que ninguna experiencia tenia con infantes. Entre a un restaurante y escuche una plática, de que la familia Kuga era la más respetable, que eran buenas personas, no supe que hacer y decidí dejarte en su puerta. Sabía que necesitabas un hogar, el cual no te podía dar yo. Pero me quedaría cerca para verte, para saber que estabas bien, que no me había equivocado al dejarte con ellos. Y también por si había necesidad de salir huyendo. Sé que no me equivoque. Perdóname por decirte esto hasta hoy, tu verdadera madre siempre te busco, aunque yo lo supe hasta el día de hoy… Lena, jamás pretendí causarte este dolor pero…

-Yamada-san, gracias por salvar la vida de mi hija. –Fue lo único que Lena pudo decir, pues el llanto se había apoderado de ella. Saeko también estaba llorando, al igual que Daisuke. Natsuki estaba como ida, procesando lo que Yamada ha dicho, a su lado Shizuru sostenía su mano. De pronto Natsuki se puso de pie y salió de la casa, abrió la puerta y salió al patio delantero, trato de caminar pero solo llego a los escalones de la entrada donde se dejo caer. Movía su cabeza de forma negativa, parecía que no podía respirar, Shizuru salió inmediatamente y se sentó a su lado, la abrazo, Natsuki seguía sin poder decir nada.

-Natsuki… Natsuki… -Shizuru comenzó a gritarle, Souta salió inmediatamente, al igual que los demás que se encontraban en la sala.

-Una ambulancia, pidan una ambulancia. –Souta comenzó a gritar, Yamada se acerco para entre ambos levantar a Natsuki. La ojiverde se había desmayado.

Hola, muchas gracias por sus comentarios. Disculpen han sido semanas de mucho trabajo, prácticamente llegar, dormir, despertar y volver a trabajar y en ocasiones hasta en los descansos tener que ir, sumándole que me ataco la gripa ya se imaginaran. No es justificable, espero este capítulo les guste, trate de dejarlo un poco más largo para compensar mi ausencia. En los días siguientes espero subir los demás.

Buenas noches, buenos días, o buenas tardes. Hasta la próxima.