Capítulo – 18
PDV de Nicholas
¡Carajo!
Los hermanos de Ambos mi lobo y yo estábamos desesperados por llegar a ella y tranquilizarla, nos desestabilizaba verla tan asustada.
Juro que si esos idiotas no fueran sus hermanos ya los hubiera hecho tiras por causarle dolor a Rei, ni siquiera se estaban dando cuenta de lo que sus acciones le provocaban. No quería realmente dañar a ninguno de los hermanos de Rei, yo sabía que lo último que ella quería era que ellos salieran lastimados y si algo significaba lastimarla de cualquier manera, simplemente no podía hacerlo. Me forcé a reprimirme, mantener mis emociones y no contra atacar. En su lugar trate de desviar sus ataques, controlar mis emociones, aun así era duro considerando que eran cinco de ellos, escuchar su llanto no lo hacía más fácil, me llamaba, cada vez que la oía gritar sentía un golpe en el corazón.
Mi corazón aullaba en protesta mientras mi lobo y yo nos sentíamos indefensos por la primera vez desde que nacimos, divididos entre llegar a Rei y no ser capaces de hacerlo sin dañar a aquellos que ella amaba.
Era una condenada tortura.
Otro de sus gritos rompió mi concentración y otra vez era como no tener control sobre mi propio cuerpo mientras rápidamente miraba en su dirección, me doló el pecho al ver su rostro, algo estaba mal y mi lobo lo podía percibir pero antes de que lograra entender que pasaba otro de sus hermanos se lanzó hacia mi garganta.
¡Bastardo!
Su grito me tomo con la guardia baja y no tuve tiempo de bloquear al lobo gris con negro, su ataque, sus dientes clavándose en mi lobo. Un grito de sorpresa escapo de mi garganta con el inesperado dolor.
Fue entonces cuando pasó, otro grito de terror hizo eco en el bosque, más fuerte que los anteriores y viajó directo por mis venas todo el camino hasta mi alma. . . Rei.
Mi lobo se detuvo en shock cuando ella cambió frente a nuestros ojos en la más bella loba que mis ojos hubieran visto jamás.
Una loba blanca como la nieve con un pelaje brillante que te robaba el aliento, todo a mí alrededor se movió en cámara lenta mientras miraba embelesado la belleza de esa loba, tomando todo lo que mi mente pudiera percibir en ese momento.
Parpadee.
¡Demonios!
La distracción me había costado otra dolorosa mordida de otro de sus hermanos.
Y ahí frente a mis ojos la loba blanca brinco en el aire y aterrizó en la lucha, empujó con fuerza a uno de sus hermanos que cayó con ella. Gruñó agresivamente, dejando salir un aullido que hizo vibrar todos los arboles alrededor mientras atacaba a otro de sus hermanos, tomo su pelaje con los dientes y lo lanzó hacia un árbol. Sin detenerse procedió a tomar a otro hasta que todos sus hermanos estuvieron dispersados en diferentes direcciones, cada uno de ellos mostraba una mirada de confusión en sus rostros.
Les gruñó una vez más, una advertencia, dejándoles saber que ella no se iba a detener si intentaban atacar. Cuando ninguno de sus hermanos intentó moverse lentamente volteo hacia mí, mirándome cuidadosamente con ojos extrañados.
Se veía confiada y respiraba fuertemente mientras su mirada penetrante me tomaba completo, se quedó ahí parada por un momento sin quitar sus ojos de mi lobo, y ahí frente a nosotros su cuerpo cayó al suelo sin vida mientras cambiaba una vez más a humana revelando a una Rei muy desnuda.
¡Demonios!
Mis ojos se clavaron en sus hermanos que aún tenían su forma de lobo y un gruñido totalmente posesivo con una amenaza mortal escapó de mi lobo mientras procedía a cubrir a Rei con su cuerpo, protegiéndola de sus miradas.
"¡Que han hecho niños!" una mujer de mediana edad que compartía una semejanza enorme con Rei gritó mientras trataba de entender la escena frente a ella.
La mamá de Rei, pensé silenciosamente mientras observaba su reacción.
Estudiaba a Rei que seguía sin moverse en el suelo con ojos aterrorizados antes de voltear a ver a sus hijos. "Realmente la han hecho esta vez, ustedes chicos."
Los cinco lobos bajaron sus cabezas avergonzados ante la mirada furiosa de su madre.
No deje el lado de Rei hasta que su madre regresó con una sábana para cubrirla, también trajo algo de ropa ya que la mía había sido destruida cuando cambié sin previo aviso cuando sus hermanos me rodearon.
Cambié a mi forma humana y regresé rápidamente a su lado, no quería separarme de ella ni siquiera por un segundo, especialmente si ella estaba inconsciente. Me arrodillé a su lado y la tome en mis brazos manteniéndola cerca.
"¿Por qué demonios la está cargando?" preguntó Yaten enojado.
Gruñí, lanzando miradas como rayos a sus hermanos, si pensaban que podían alejarla de mí estando ella en este estado podían ir a perderse en el bosque. Eso solo pasaría sobre mi cadáver, me paciencia ya estaba a su límite y estaba listo para matar a cualquiera o cualquier cosa que intentara separarme de mi Rei.
"No me pongas a prueba, ya estoy tentado a matar a todos y cada uno de ustedes." Rugí. Rei en mis brazos era lo único que evitaba que cambiara a mi forma de lobo para dejarlos sentir toda la furia de mi lobo. Solo me detenía por Rei aunque verla en este estado en mis brazos me haría perder mi juicio o mi autocontrol.
"Yaten" advirtió su madre, su voz era dura. "Nicholas es el esposo de Rei te guste o no, tarde o temprano se van a tener que hacer a la idea, así que les sugiero que empiecen a aceptarlo de una vez."
Sus hermanos se endurecieron al escucharla pero ninguno dijo una palabra más y yo estaba agradecido por el silencio ya que mi preocupación principal era Rei que yacía en mis brazos.
PDV de Rei:
Me quejé, mi cuerpo dolía por todas partes y tenía un dolor de cabeza de muerte que hacía casi imposible que pensara claro.
Lentamente abrí mis ojos, pestañeando un par de veces antes de ver alrededor.
La primera persona que vi fue a mi mamá, sus ojos estaban hinchados y parecía que aún lloraba.
"M-mamá" croe.
"Rei" susurró, tomando mi mano entre las suyas.
"¿Qué pasó?"
Todo estaba borroso en mi mente, casi no podía recordar nada.
"Cambiaste por primera vez corazón, sin la guía o ayuda de un mayor, como fue tu primer cambio y entraste en una lucha de inmediato, drenó tu cuerpo y mente, estuviste inconsciente por todo un día."
¿Todo un día? Seguía sintiendo que estaba olvidando algo importante pero por alguna razón mi memoria se rehusaba a cooperar conmigo, mi mente estaba en blanco.
Un pequeño ruido en la parte de atrás del cuarto llamó mi atención, seguí el sonido hasta que mi mirada cayó en dos caras que no había visto antes, las dos mujeres eran extremadamente hermosas y me miraban como si estuvieran muy preocupadas por mi bienestar.
Mamá siguió mi mirada y sonrió. "Ellas son tus hermanas." Me informó. "Vengan a presentarse chicas, han estado muriendo por conocer a Rei desde hace mucho tiempo."
Las dos se acercaron lentamente, la de cabello y ojos azules fue la primera en presentarse. "Soy Amy." Susurró con una cálida sonrisa.
"Y yo soy Michiru." Mi siguiente hermana se presentó, a diferencia de Amy, Michiru tenía un brillante cabello verde con ojos azules como los de Amy. También me regaló una dulce y gentil sonrisa que llegaba hasta sus ojos.
Batalle para enfocarme en nada mas mientras que algo en sus cuellos llamó mi atención, el aire escapó de mis pulmones cuando en shock entendí lo que sucedía. Era el mismo tatuaje de dragón que llevaban mis hermanos en sus hombros, la única diferencia es que en ellas estaba justo bajo su oído.
"¿Por qué llevan el tatuaje de la firma del dragón en su cuello y no en sus hombros como nuestros hermanos?" pregunté antes de poder detenerme a mí misma.
Amy y Michiru se intercambiaron miradas antes de verme a mí. "Dejaré que Amy te explique esto" Michiru anunció tomando asiento en una silla junto a mí.
"¿Sabes lo que es una pareja?" me preguntó Amy.
"¿Una pareja?"
"A juzgar por tu mirada en blanco podemos concluir que no lo sabes." Dijo para después continuar. "Cada persona lobo recibe por lo menos una pareja, su otra mitad. Usualmente es muy fácil para cualquier lobo saber quién es su pareja destinada por que lo puede sentir de inmediato, anhelas estar cerca de esa persona todo el tiempo. En algunos casos tu lobo incluso grita pareja cuando la encuentras, nada parece importar mucho más que mantener a tu pareja a tu lado y a salvo, simplemente vives y respiras por esa persona una vez que la has encontrado, el sentimiento es extremadamente intenso y muy difícil de dejar pasar."
"¿Y esto que tiene que ver con que el dragón este en su cuello?" pregunté, su respuesta me había confundido aún más.
Amy suspiró y paso sus dedos delicadamente por su tatuaje. "Este lugar es donde tradicionalmente tu pareja te marca para simbolizar que te acepta como suya, al completar el ritual de unión. Como Michiru y yo pertenecemos al concilio, no tenemos permitido tener una pareja ya que estamos prometida a quien ellos decidan. Las mujeres que pertenecen al concilio se casan con el solo propósito de formar alianzas que le sean benéficas al concilio."
Todo mi cuerpo tembló al entender sus palabras. "¿Y qué pasa si logras encontrar a tu pareja, que sucede entonces?"
Pude ver que Amy se sentía incómoda con la pregunta. "Si el está ahí afuera, rezo para nunca encontrarlo porque solo causaría dolor para los dos, ya que, nunca podríamos estar juntos."
"¡Eso es horrible!" Grité indignada. "Seguramente hay alguna manera de sacarlas de esto, ¿Y que si se rehúsan a dejar ir a sus parejas por casarse con otro?"
Los bonitos ojos de Amy se veían tristes antes de contestar. "Significaría la muerte para los dos si rehusamos."
¿Muerte?
Mis ojos barrieron a Michiru ahora, lucía una expresión similar en su rostro. Mis hermanas estaban viviendo una vida horrible en este hoyo del infierno. Mi vista continuó hasta mi madre, se veía perdida y devastada, rompió mi corazón el verlas así.
Un silencio incómodo nos envolvió mientras me daban tiempo de procesar todo lo que me dijeron, la primera en romper el silencio fue Michiru. "Suficiente de nuestras tristes vidas, esta debe ser una reunión feliz, estoy muy contenta de tenerte con nosotros donde te puedo abrazar Rei, nuestra familia al fin se siente completa otra vez."
"Sentíamos que una parte de nosotros había estado perdida toda nuestra vida sin ti." Agregó Amy "Yo también estoy feliz de que estés finalmente aquí."
Mi corazón se calentó con sus dulces palabras, ni si quiera sabían cómo sus bellas palabras me afectarían. Sentí que el hielo que tenía en mi corazón creado por la familia que pensé me había abandonado se quebró cuando las conocí.
No pude reprimir mi sonrisa. "Yo ni siquiera sabía que tenía hermanas, de hecho si nuestros hermanos no hubieran venido a encontrarme a…"
Mis palabras se perdieron cuando recordé que mis hermanos me habían venido a buscar al castillo del Rey Jeremy.
Los recuerdos pasaron frente a mis ojos mientras todo regresaba a mi como una avalancha.
Palidecí mientras mi cuerpo empezaba a temblar involuntariamente.
¡Nicholas!
¡La pelea entre Nicholas y mis hermanos!
Me levanté de inmediato y tuve que parpadear mientras el dolor de cabeza y de cuerpo me forzaba a recostarme una vez más.
"¿Qué sucede?" mi mamá preguntó con un tono de preocupación mientras me ayudaba a sentarme derecha.
"¿Dónde está Nicholas?" Exigí haciendo un esfuerzo por no volverme loca. "¿Está el bien?"
Todas en el cuarto se volvieron de piedra con mi pregunta haciendo me sentir más ansiosa de lo que ya estaba. ¿Le pasó algo a él? ¿Porque nadie me decía nada?
"Sus heridas de la lucha están ya casi curadas." Empezó mi mamá.
Respire profundamente y me recargue mientras me recorría el alivio, tranquilizando mi acelerado corazón.
"Pero…"
¿Por qué había un pero?
Mi mirada se fijó en mi madre esperando impaciente para que ella continuara.
"El concilio solicitó su presencia."
Me paralice.
"¿Cómo dices?" pregunté completamente sacudida por sus palabras.
Mi peor pesadilla se volvía realidad.
"La pelea en el bosque entre Nicholas y tus hermanos alertó al concilio de su presencia y ellos quieren tener unas palabras con él ahora que está aquí."
"¿Sobre qué?"
Mamá me miró con simpatía. "No tengo idea Rei pero tu padre y hermanos fueron con él para asegurarse que la reunión fuera amistosa y nadie salga lastimado."
¿Cómo podría eso hacerme sentir mejor considerando que mis hermanos literalmente habían tratado de matar a Nicholas en los bosques justo frente a mí a pesar de todas mis protestas y gritos… y mi padre, parecía que al hombre no le importaba en absoluto lo que me pudiera suceder a mí, porque la importaría lo que le pase a Nicholas?
Necesitaba llegar a esa reunión, mi sanidad dependía de eso.
