Capítulo 17. Intimidad
"No tendré piedad esta noche"
Eso era lo que había dicho. Sesshomaru se acercó al futón y la besó tiernamente. Solo tenía en su mente hacerla llegar y ver sus expresiones; sentir sus pequeñas manos sujetándose a su cuello o clavando sus uñas en su espalda.
Sesshomaru: - Siempre estás buscando la manera de llevar las cosas más lejos ¿Acaso no has considerado mi fuerza?
Rin: - Yo quiero ser acariciada por la persona que amo.
Sesshomaru la contempló inexpresivo, pero en el fondo le había gustado escuchar de boca de Rin que lo amaba.
Rin: - ¿Está mal que piense eso?
Sesshomaru: - No hay manera de que tus deseos hacia mí me molesten.
El demonio la abrazó, hundiendo su nariz en su pelo.
Sesshomaru: - Hueles muy bien. Cuando estás excitada en mis brazos tu aroma se vuelve dulce y cuando te vienes se hace más intenso.
Rin se sonrojó al oír aquello.
Sesshomaru: - Entonces, hoy te haré todo lo que he estado deseando...
El demonio hizo el preámbulo habitual, acariciando todo su cuerpo. Besó su boca, orejas y cuello. Se detuvo en sus senos, besándola en medio de ellos y luego despertando sus pezones para después succionarlos. También, lamió sus axilas y su cintura.
Rin temblaba en sus brazos.
Permanecía acostada en el futón, moviéndose ante los estímulos que recibía. Cuando volteaba a mirarlo se encontraba con un par de ojos encendidos que contrastaban con la semi oscuridad de la habitación. Podía notar cómo se levantaba un bulto en medio de las piernas de su esposo.
El solo hecho de imaginar a su señor desnudo se excitaba mucho. También la hacía percatarse de que aquellos pensamientos solo se los provocaba su Amo.
Sesshomaru: - Te gusta mover tu cadera cuando te acaricio. La percibo como una invitación. Ven y muévela sobre mí.
Rin no entendió lo que le pedía, así que se sentó en su hombría, que estaba todavía más dura, pero el demonio la atrajo hacia su cara.
Sesshomaru: - Muévete en mi rostro ¿Serás capaz de hacer tal insolencia con tal de saciar tus ganas?
Rin tragó saliva, pero al final se atrevió.
Rin: - Señor Sesshomaru, tengo miedo de lastimarlo.
Sesshomaru: - No temas, soy yo quien va a hacerte sentir bien.
Ella se movía como si se estuviera dando placer a sí misma.
Rin: - Aaah, ¡qué placentero!
El demonio movía su lengua al tiempo de que la besaba. Lo hacía muy suave y delicado, tal como lo era la vagina de Rin, pero por momentos usaba sus colmillos para morder sus pliegues.
Teniéndola en su cara, no solo podía sorber sus fluidos con más facilidad, sino respirar el aroma de Rin. Una Rin entregada y con deseos de culminar.
Rin: - ahh, Señor Sesshomaru, esto es tan bueno...
¡AAAAAAH!
Otra vez sintió la corriente eléctrica atravesar su cuerpo, aquella misteriosa ola de calor que la llevaba a un vórtice de placer. Un placer que explota, y en este caso, en la cara de Sesshomaru.
Él tenía su rostro húmedo, pero había tragado la mayor cantidad de su orgasmo. Rin le pasó su lengua, limpiándolo, probando su propia esencia. Recorrió especialmente su luna púrpura. Él sólo cerró sus ojos, sintiendo aquella pequeña lengua agitarse. Ella le movió el flequillo.
La frente de mi Amo es hermosa...
Rin le ayudó a desnudarse y al hacerlo vio cómo su pene se agitaba por el movimiento. Era tan varonil y también poseía un olor que a ella le gustaba mucho, pero no estaba dispuesta a confesárselo.
Se pusieron de rodillas y el daiyokai sujetó con fuerza los glúteos de su esposa, los movía de forma pervertida, metiendo sus garras en ellos. Las marcas aparecieron inmediatamente.
Rin: - Señor Sesshomaru, está ejerciendo mucha fuerza...
El demonio estaba muy pegado a su cuerpo, le hacía chupetones en su cuello, mientras seguía acariciándola. A su vez, movía su cadera frotando su pene en su vientre.
Rin: - ¡Señor Sesshomaru! ¿Qué hace?
Sesshomaru: - Lo mismo que me haces tú. Me estoy dando placer al frotarme en tu piel.
Su miembro empezó a lubricar y a crecer más. Los fluidos humedecían el vientre de Rin.
Rin: - Está... haciendo presión en mi estómago.
Sesshomaru: - Ah...
Gimió el demonio y solo ella en el mundo pudo escucharlo. Había visto cómo aquel rostro tan frío hacía un gesto de placer. El demonio llevaba su cabeza hacia atrás, haciendo que su manzana de Adán se viera prominente.
Sesshomaru: - Rin, siéntate en ella. Tu aroma me está llamando.
Él se sentó y ella lo siguió, sentándose en sus piernas. Estaban frente a frente.
Sesshomaru: - Con esta posición puedo mirar tus gestos hasta el final.
La humana fue metiéndola lentamente en ella, quedando muy cerca de su señor. Sesshomaru tenía una espalda ancha que hacía sentir muy protegida a Rin.
El demonio movía su hombría en círculos, haciendo que su glande estimulara el punto G.
Rin: - ¡Aaaah! Esa parte, no...
Él podía sentir su miembro muy apretado y tibio. Aquella estrecha cavidad lo volvía loco.
Siguió masajeándola de esa forma, escuchando sus sonidos que eran agudos y sinceros. Su parte más primitiva se entusiasmaba escuchándola, cual frágil presa que no tenía manera de escapar.
El demonio dejó salir de su boca un hilo de saliva. Este cayó justo en su clítoris, el cual estaba al descubierto y había aumentado un poco su tamaño.
Con sus yemas de los dedos acarició aquella zona delicadamente, despertando sus miles de terminaciones. Al mismo tiempo, mordía su cuello, lo que provocó que unos hilos de sangre resbalaran hacia su clavícula.
Rin: Aaah, ¡me...duele!
Sesshomaru: - Eres mía. Voy a marcarte en todas partes.
La mordió en su hombro derecho y en un seno. Rin tembló ante aquellos colmillos. Cuando sintió el sabor metálico de la sangre de Rin sintió unas inmensas ganas de llenar su interior en ese momento, pero ella disfrutaba tanto estar sobre él.
Veía cómo su amada abría la boca, manteniendo sus ojos cerrados. Sabía que cuando hacía eso estaba por venirse. Rin estaba tan excitada, que apenas podía moverse abrazaba muy fuerte a los hombros del demonio.
Rin: - Señor Sesshomaru, es tan profundo. Míreme, voy a.. ¡Voy a venirme!
¡Aaaaah!
Ella apretó la hombría del Daiyokai con su entrepierna debido al orgasmo, haciendo que la erección se hiciera más intensa.
Rin se quejó profundamente. Su orgasmo le nubló los sentidos por un rato.
Él solo se limitaba a acariciarle el pelo, limpiándole el sudor de su frente.
Sesshomaru: - Rin, ponte de cuatro.
Rin: - Señor Sesshomaru, esa posición...
No obstante, así lo hizo y el demonio pudo ver todo de ella. Pasó sus manos por su trasero, el cual también estaba húmedo.
Sesshomaru: - Rin, esta parte de aquí...
Rin: - Aaah, nooo, esa zona es...
Pero no tuvo tiempo de hablar, pues él lo estimulaba con su pene.
Ella se estremeció.
El demonio embistió su vagina, haciendo que esta curvara su cuerpo. Sentía como si la hubiera atravesado. Él adoptó un ritmo rápido. Los glúteos de la humana rebotaban en su piel. Él se quedaba viendo cómo aquellos pequeños glúteos cedían ante el movimiento.
Rin: - Señor Sesshomaru... ¡Ahh!
Sumergió dos de sus dedos en la boca haciéndola callar. Ella pasaba su lengua por ellos, provocando que la saliva resbalara por las manos del Daiyokai y luego cayeran en el futón.
Rin: - ¡Ah, ah, ah!
Señor Sesshomaru, está siendo muy rudo... Deténgase - decía, teniendo todavía los dedos en su boca.
Sesshomaru se detuvo.
Ella lo miró de reojo... Estaba algo mareada.
Salió de ella lentamente, su pene seguía muy duro y lleno de fluidos.
Sesshomaru: - Límpiala con tu boca.
Rin: - ¿Eh?
Ella lo hacía. Poco a poco, el demonio se fue recostando, haciendo que ella tuviera mayor control. Hacía el movimiento de cabeza de arriba a abajo insistentemente, aunque sentía que le llegaba hasta la garganta.
Sesshomaru: - Rin, mira hacia acá.
La humana hizo contacto visual, mientras le hacía la felación.
Aunque la tienes en tu boca tu rostro sigue siendo tan inocente.
Sesshomaru: - Rin, quiero que cuando me venga me sigas mirando.
El señor Sesshomaru está siendo muy comunicativo...
Ella continuó haciéndolo, alternando movimientos y lamidas. Pasados unos minutos, el demonio sintió hincharse más su entrepierna, lo mismo Rin, que lo sintió en su lengua.
Sesshomaru: - Rin, ya viene...
Se preparó, sin embargo, no pudo tragarla toda, por lo que de sus comisuras salieron dos hilos blanquesinos.
Sesshomaru vio el gesto de sorpresa de Rin. Sus ojos lagrimeaban.
El demonio no pensaba dar tregua. Inmediatamente la alzó poniéndola en sus piernas, pero estando ella de espaldas a él y abierta.
Rin: - Señor Sesshomaru...
Sesshomaru: - Eres muy hermosa.
Comenzó a acariciar sus senos, pasando sus yemas por los pezones ya despiertos. La besaba con mucha pasión. Estaba decidido a expresarle que para él ella era lo más importante, a partir de caricias y besos.
Rin: - Me siento muy follada...
Sesshomaru: - Así que te sientes muy follada... Entonces voy a acabar en ti ahora mismo.
Aceleró el ritmo hasta culminar.
Rin se hubiera desplomado en el suelo, pero Sesshomaru la abrazó, dándole de paso un beso tierno.
Quiero hacértelo mil veces más y que te dejes caer en mis brazos justo como ahora.
El demonio la puso a su lado y la abrazó. Esa noche ambos durmieron plácidamente, sintiendo su calor.
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También he subido unos One Shots bien pornis jaja por motivo de la #SessRinSmutWeek
