Es la primera historia AU que voy a presentaros acerca de nuestros personajes favoritos, después de darle muchas vueltas he decidido hacerlo.

En esta historia quiero explotar las personalidades de ambos, sin perder la esencia de los mismos, veremos como el amor junto al miedo harán de las suyas.

He querido incluir la figura de Johanna, para situaros en el contexto, Kate tiene 24 años, lleva menos de un año ejerciendo como abogada en el bufete de sus padres, vive junto a su prometido, el condecorado cirujano Josh Davidson (26 años), mientras Castle vive en la mejor versión de su vida, recién pasado por el altar con 27 años, uno de los autores más influyentes del momento, al que persiguen todas las marcas.

CAPÍTULO 1 – LA FIESTA

Íbamos en el coche que nos llevaría hasta el evento más importante para el apellido Beckett, la inauguración de la beca que llevaría nuestro apellido, para aquellos jóvenes que no puedan acceder a unos estudios.

Para eso necesitábamos financiación, de ahí que nos codeáramos con la flor y nata de la ciudad y parte del país, en una subasta en honor a nuestra causa, pasamos más de un año organizándola, teníamos la terraza del edificio Chrysler, catering, buen champán, a los invitados idóneos, en conjunto una fiesta en su máxima expresión.

Repasaba una y otra vez el discurso que tenía en mis manos, todo debía salir a la perfección, habíamos luchado por ello mucho, nada nos venía caído del cielo, aunque lo odiara se podría decir que entramos en el grupo de los "nuevos ricos", aunque nuestra cuenta bancaria no albergara ni la cuarta parte de la mayoría de los asistentes.

-No le des más vueltas, lo vas a hacer perfecto amor, dudo que alguien pueda decirle que no a la mujer más maravillosa de esta ciudad, tendré que controlar a las hienas.

-¿Preocupado?

-No, realmente no, todos serán ególatras y tan narcisistas como para no saber dejar de mirarse a sí mismos.

-Te pido que evites cualquier altercado o discusión, por favor, esto es muy importante.

-Todo saldrá a la perfección, cuando todo pase podremos centrarnos en nuestra boda, ese anillo te sienta a las mil maravillas.

Se acercó a darme un beso, llevábamos desde que éramos críos juntos, siquiera la época en que mientras yo estudiaba en Standford y él se encontraba de prácticas en África, pudo separarnos. A su vuelta a la ciudad todo seguía como el primer día, hasta que una noche, mientras celebrábamos mi fichaje con el bufete de mis padres, se arrodilló delante de mí, para pedirme que me casara con él, apenas tengo 25 años, pero le quería, desde niños sabíamos que acabaríamos juntos, cuántos hijos tendríamos, hasta cómo se llamarían, él era de una familia adinerada y los míos a base de trabajar habían llegado a codearse con gente importante.

Sin duda la noticia no fue tan bien recibida por mis padres, más bien por mi madre, que opinaba que éramos muy jóvenes, que debíamos disfrutar esta etapa de juventud y no desperdiciarla.

Mientras me perdía en mis pensamientos el chófer nos avisó que habíamos llegado a nuestro destino, abrió la puerta y tomé la mano que me tendió Josh, para lucir el maravilloso vestido, regalo de mi prometido, negro de terciopelo, con el escote justo para no salirse de la línea elegante y una abertura que dejaba escapar mi pierna, acompañado por unos pendientes de diamantes y unas ondas delicadas.

-Hija te ves increíble, sin duda tu regalo fue todo un acierto Josh.

-Tuve a la mejor consejera, señor Beckett ¿qué tal el partido, disfrutaron de las entradas?

-Las vistas eran inmejorables, una lástima que no pudieras asistir, dicen que fue el partido del año.

-Me debo a mis pacientes, además debo exprimir el tiempo que me queda, dentro de poco se lo deberé a mi mujer.

-Katie, es hora de hacer acto de presencia, la mayoría de los invitados ya están aquí, vayamos a charlar y agradecer por su visita.

Durante más de media hora estuvimos entablando conversación con los futuros patrocinadores, desde magnates inmobiliarios hasta altos funcionarios del estado, todos deseosos de ser reconocidos por su caridad y solidaridad.

Odiaba estas fiestas, en eso era igual a mi padre, preferíamos un buen día de sofá y películas o deportes juntos a tanto lujo y excentricidad, no nos gustaba este mundo, sabíamos que todo escondía su lado oscuro, nosotros mismos llevamos casos de muchos de los que hoy se encuentran aquí, salvándoles el pellejo en muchas ocasiones de sus noches de excesos.

Ahora nos encontrábamos junto a las tres arpías o trepadoras como mi madre y yo solíamos apodarlas, mujeres pasadas de los cuarenta, divorciadas y en busca de un nuevo marido al cual exprimirle su fortuna.

-¿Cuándo celebraréis la boda querida? Aún recuerdo los nervios que sentí en mi día.

-Comenzaremos con los preparativos cuando todo esto finalice, no tenemos prisa.

-No puede ser… ¡Mirad al acompañante de Bob!

-¿Bob, el alcalde?

-Sí… míralo por ahí vienen, Jou, ¿acaso no eras una gran fan de sus novelas?

¿De quién demonios hablaban? Estaba de espaldas hacia donde sus ojos devoraban a su presa, la cara de mi madre era de total asombro, así que no me quedó otra que girarme para comprobar con mis propios ojos de quien se trataba, mientras ni madre ni yo salíamos de nuestro estupor, las otras dos seguían con su conversación.

-¿Cómo habéis conseguido invitar a Richard Castle?

-Y sin la acosadora de su mujer, Meredith, rico y guapo, todo un sueño.

-Ya sabes lo que dicen de la ballena blanca Megan.

-Lo sé Susan, es de lo más escurridizo, tendrá un anillo pero no dejará de estar nunca vagando libre ¿Vamos?

-Claro, nos vemos queridas.

Vimos como las dos mujeres se acercaban hasta los hombres más observados del momento, no pude evitar entornar mis ojos cuando las vi coquetearle descaradamente, era asqueroso.

-¿No tengo suficiente con tenerlo que ver en casa que también aquí?

-Es incluso más guapo que en sus portadas.

-Mamá…

-No puedes negarlo Katie, aunque por primera vez, esas dos tienen razón en algo, es todo un mujeriego, pobre esposa.

-¿Desde cuándo papá y el alcalde son tan amigos?

-No lo sé, pero vienen hacia aquí, compórtate por favor.

-Creo que la que necesita relajarse eres tú mamá, no le subas mucho el ego.

-Robert, te presento a mi mujer Johanna y a mi hija Kate.

-Un placer, recibí la invitación de Jim, en cuanto conocí la causa no dudé en aportar mi granito de arena, por ahí viene mi acompañante, Ricky te presento a Johanna y Kate Beckett, las mujeres del evento.

-Todo un placer, señoritas, lamento no haber podido anunciar mi presencia, pero en cuanto escuché a Bob hablar sobre este evento no pude evitar acompañarle.

-El placer es nuestro Señor Castle, aunque de haberlo sabido habría traído alguna de mis ediciones.

-Estaré encantado de firmarles los ejemplares en cualquier otro momento.

-Lamento decirle que la fan es mi madre, yo no terminé de encontrarles el punto.

-Bueno, estoy abierto a cualquier clase de consejos, seguro que viniendo de una mujer como usted será beneficioso en todo sentido.

La tensión cargaba el ambiente, pero había algo que no me permitía apartar mi mirada de la suya, era frustrante la tranquilidad que aparentaba, en eso estaba hasta que sentí la mano de Josh rodeándome la cintura.

-Señor Castle, le presento a Josh Davidson, mi prometido.

-Creo que he leído sobre usted, fue a Haití ¿no es así?

-Sí, preferí pasar mis prácticas allí, donde más se necesita que en cualquier hospital privado de la ciudad, amor deberías prepararte, casi es la hora del discurso.

-Un placer como siempre Robert, encantada de conocerle señor Castle.

-Rick.

-¿Qué?

-Puede decirme Rick, lo de señor Castle aún me queda algo lejano, suerte en su discurso.

-Gracias Castle.

FIN

ESPERO QUE OS GUSTE ESTA NUEVA HISTORIA, ESTO SÓLO ES LA PRESENTACIÓN DE LA QUE SERÁ UNA HISTORIA LARGA, OS LEO EN LOS COMENTARIOS!