Capítulo 22. Primer beso

Nota: Para la realización de este capítulo me basé en un extracto del CD DRAMA ASATTE 💖💖💖

Después de que Kohaku y Shippo se marcharan, la pareja continuó abrazada. Se podían escuchar algunos grillos y sentir la brisa que les golpeaba levemente en sus cuerpos.

Rin: - Señor Sesshomaru ¿Recuerda cuando vino a verme luego de dejarme en la aldea la primera vez? Yo estaba muy triste cuando me dejó, pero de alguna manera confiaba en que volvería por mí.

Sesshomaru: - Cuando regresé ya no usabas tu peinado característico.

Rin: - ¡Sí! Porque Kohaku me molestaba por eso.

Sesshomaru enmudeció.

Rin: - Recuerdo cuando me dio el kimono púrpura. Yo estaba muy feliz porque empezaba a sentir mi cuerpo más grande ¡El kimono naranja casi no me entraba!

Sesshomaru: - ¿Por qué estabas llorando aquel día en la aldea?

Rin: - ¿Cuál día?

Sesshomaru: - Días antes de pedirte que vinieras conmigo te vi llorando. Cantaste una canción muy solitaria.

Rin: - Ah, ese día, bueno... por aquellos tiempos empezaba a dudar de usted. Habían pasado seis meses desde nuestro último encuentro. El señor Sesshomaru cada vez se distanciaba más, me aterraba pensar que un día ya no volvería. Afortunadamente, Kohaku me hizo ver que no era así.

Sesshomaru: - Kohaku... siempre hablas de él.

Rin: - Kohaku es un gran amigo, siempre estuvo a mi lado todo ese tiempo.

Sesshomaru: - También fue tu primer beso.

Rin palideció...

Fragmento de hace tres años:

Rin había cumplido trece años, los días siguientes se había encontrado con su señor en la tumba de huesos de su padre, debido a que la Piedra Meido que tenía Sesshomaru atrajo a los demás que estaban en la aldea.

Básicamente, Miroku e Inuyasha iban a esconderse en el Inframundo, pues no habían logrado exterminar al "Kuro bouzu", un supuesto demonio que asediaba la aldea, pero que no se trataba de otra cosa más que un malentendido.

Inuyasha usó el Meido Zangetsuha para transportarse. No obstante, los demás, al ver que se escondían los siguieron. Así fue como llegaron a la tumba de Inu no Taisho y se encontraron con Sesshomaru y Jaken. El desdichado Daiyokai iba pedirle consejo a su padre sobre cómo declararse, dado que ya había notado sus sentimientos de protección y cariño por la jovencita humana.

Allí jugaron a los trabalenguas. Rin, al escuchar el de su señor, lo designó como el ganador. Ella jamás olvidaría el significado de aquellas palabras. Sin embargo, hubo una frase que ella nunca pudo entender del todo: "Puedes examinar tu corazón a tu ritmo". La humana, días después, solo podía responder en su mente:

No hay nada que pensar, nada que examinar. Mis sentimientos ya se han desbordado, ya no hay espacio para amarlo más ¿Cómo puedo dudar de lo que siento?

Sesshomaru se marchó de allí y no la vio en un tiempo. Esa fue la primera vez que se distanciaron por varios meses. Por aquellos días, Rin ya se había acostumbrado a los cambios en su cuerpo: era un poco más alta y sus formas algo más redondeadas. También había comenzado su período desde hacía un año.

Kohaku la ayudó una vez cuando manchó sus ropas con su sangre en una aldea vecina. Ambos fueron a hacer una diligencia encomendada por la anciana Kaede.

Cuando eso sucedió ella estaba muy avergonzada, algunos niños de la aldea se burlaron y Rin, aunque era más grande que los niños, se ruborizó y sintió que quería desaparecer.

Rin: - Kohaku, asómate a ver si es mucha sangre.

El muchacho caminó unos pasos tras ella y notó una inmensa mancha rojiza en su trasero.

Kohaku: - No, bueno, no es TAN evidente. Si lo vemos bien, parece...

Rin: - ¿QUÉ PARECE?

Kohaku no le respondió y la tomó por los hombros desde atrás.

Kohaku: - Caminemos cerca, así nadie podrá verte.

Los muchachos caminaron así por un tiempo en lo que recibían el paquete que era para la anciana. Luego, se montaron en Kírara. Rin aprovechó para darse un baño en el río que quedaba de camino.

Rin: - ¡Afortunadamente traía otro kimono conmigo! Gracias, Kohaku - le gritaba estando dentro del río.

Kohaku estaba sentado tras unas rocas, las cuales impedían que pudiera verla aún si se volteaba.

Kohaku: - ¡No te preocupes! Entiendo un poco de esas cosas por mi hermana.

Rin: - Es cierto, la señora Sango es varios años mayor que tú

Kohaku: - Ella me explicó algunas cosas sobre... cómo tratar a las mujeres.

Rin se interesó por ese tema. Cuando salió del río se fueron a sentar a una pradera cercana. El pasto del lugar era algo alto, pero desde allí podían ver una espléndida vista de toda la aldea y a los lejos una cadena montañosa nevada.

Rin: - ¿Qué te explicó tu hermana?

Kohaku: - ¿Sobre qué?

Rin: - Pues, sobre cómo tratar a las mujeres.

Kohaku: - Ah, bueno...

Rin: - Anda, cuéntame.

Kohaku: - No es nada realmente.

Rin: - Kohaku - le dijo mirando al horizonte - ¿Cómo se demuestran amor las parejas?

Kohaku: - ¿Qué me estás preguntando?

Rin: - Quiero saber, quiero ser una experta - lo miraba con rostro determinado.

Kohaku: - Rin ¿Qué es lo que pretendes?

Rin: - Nada, si tú no sabes, indagaré por mi cuenta.

Kohaku: - Rin.

El muchacho había sujetado de la mano a Rin, quien ya se había levantado con la intención de marcharse.

Kohaku: - Espera.

El chico atrajo a Rin al suelo. Esta se cayó en el pasto, mientras Kohaku estaba sobre ella.

Rin: - Kohaku ¿Qué haces?

Kohaku: - No lo sé.

El joven había desarrollado sentimientos por Rin. Desconocía la confesión que el demonio le había dado, pero estaba enterado de lo que Rin sentía por Sesshomaru. Al escucharla hablar sobre esos temas, su parte irracional reaccionó. Tenía miedo de lo que podía pasar entre ellos y al mismo tiempo, sentía atracción por la niña.

Rin: - ¡Suéltame!

La humana podía sentir las manos ásperas del muchacho sosteniéndola. Lo hacía con una fuerza que ella nunca había sentido en su carne.

¿Qué haces, Kohaku?

Justo en ese momento, Sesshomaru había llegado a la aldea. Inmediatamente, detectó el aroma de Rin mezclada con la de Kohaku. Eso lo inquietó.

El demonio voló en dirección a ellos y se escondió entre los árboles. Estaba atento a la escena. Por su parte, Jaken estaba tras él, cuando intentó hablar Sesshomaru le puso la estola en la boca.

El demonio no podía creer lo que veía, ni lo que sentía.

Kohaku acercó su rostro a ella. En sus ojos se reflejaba un deseo infantil e inexperto. Rin no podía zafarse; tampoco podía creer lo que estaba sucediendo. El muchacho posó sus labios en los de ella, ejerciendo algo de fuerza. Empezó a moverlos, buscando conectar con Rin, pero ella tensó su boca.

¡No! No puede ser.

Pensaba Sesshomaru. Al verlos, lo embargó una emoción de enojo mezclado con un deseo de protección, no, más bien de pertenencia. Estaba celoso.

Rin logró desasirse de los brazos de su amigo.

Rin: - ¿Qué haces?

Kohaku: - Pues yo... - el joven se ruborizó, mientras se cubría la boda con su mano. - Estaba intentando enseñarte.

Rin: - ¡No hagas eso de nuevo!

La niña se ruborizó. Ambos estaban muy juntos en medio de una atmósfera de incomodidad.

Jaken: - ¡Qué jóvenes tan precoces! ¿No lo cree, Amo Sesshomaru?

El demonio se volteó y le dijo:

Sesshomaru: - Vámonos, Jaken.

Jaken: - Ah, pero ¿Y el regalo?

Sesshomaru: - Deshazte de él, o haz lo que te plazca.

Caminaba a paso muy rápido, cerrando sus puños y tensando su mandíbula. En sus ojos ardía un incendio.

¿Por qué pasó esto?

Rin ¿Vas a preferirlo a él?

El demonio alzó vuelo, llevando a Jaken en su estola.

Fin del fragmento

Rin: - Así que fue testigo de ese momento - se ruborizó - Aún no entiendo por qué Kohaku hizo eso.

Sesshomaru: - Los vi - Volvió a sentirse celoso al recordar la escena.

Seguían abrazados. Ella levantó su rostro hacia él y le dijo:

Rin: - ¿Aún está borracho?

Sesshomaru: - ¿Qué dices?

Rin: - ¡Pero si antes me confundió con Jaken!

Sesshomaru: - ¿Si lo estuviera podría hacer esto?

El demonio le levantó el kimono, dejando su intimidad al descubierto.

Rin: - No ¿Qué hace?

Sesshomaru comenzó a estimularla. Ella lo abrazaba fuertemente, pues sentía demasiado.

Aaaah... El Amo es tan ágil con sus dedos...

Rin: - No, aquí noo ¡Aaahh! Alguien puede venir ¡Aaah!

Él le metió dos dedos.

Sesshomaru: -¿Qué decías?

La humana comenzó a resoplar. Conforme exploraban su sexualidad las sensaciones se volvían más intensas y las caricias certeras; los besos más húmedos y los movimientos mucho más fluidos y feroces. Rin sentía que su Amo la conocía de arriba abajo. Él la hacía venirse muy rápido y lograba llegar cada vez más profundo dentro de ella.

Rin: - Amo...

Sin detener sus movimientos, la fue orillando al tronco de un árbol de cerezo.

Sesshomaru: - Necesito devorarte. Déjame entrar.

Rin: - ¡Aah! Espere, cualquier persona puede venir ¡Espere!

Sesshomaru: - No lo haré, este es tu castigo por haber sido besada por él.

Le movía los dedos frenéticamente en su interior, generando un sonido húmero con sus fluidos.

Sesshomaru: - Escucha, me está pidiendo que entre - le susurraba al oído.

Rin: - ¡Aah, Aah, ah-

Sesshomaru la calló con un beso. Sus lenguas se movían juntas en forma circular. Cuando se alejaron de sus lenguas pendía un hilo de saliva.

Rin: - Huele a sake...

Él seguía moviendo sus dedos dentro de ella y con su pulgar le estimulaba el clítoris. Resoplaba profundamente en el oído de su esposa. Ciertamente, el demonio estaba adquiriendo gran experticia haciendo el amor.

Rin: - ¡Aah! No puedo maaás... Bé-bésela - le gritó anhelante.

El rostro de Rin era lloroso y obsceno, solo quería que la hiciera culminar.

Sesshomaru se agachó y comenzó a comer. Movía su lengua, mientras hacía succión.

Rin: - Ahí, justo ahí... ¡Aaaah!

Sesshomaru levantó una de las piernas de Rin dejando su vagina abierta justo en su rostro. Siguió haciéndole sexo oral de ese modo unos minutos más.

Sesshomaru: - Pídeme que te haga cosas.

Rin se ruborizó.

Sesshomaru: - Anda.

El demonio exhalaba en su húmeda vagina, lo que le producía a ella un hormigueo.

Rin: - Pase su lengua haciendo presión donde usted ya sabe.

Sesshomaru: - Dime dónde - le pasaba la lengua por sus ingles.

Rin: - No...

Sesshomaru tocó su clítoris con su nariz, mientras la observaba a los ojos con mucho deseo.

Sesshomaru: - Dímelo.

Muy avergonzada le dijo:

Rin: - Bese mi clítoris.

No había terminado de pronunciarlo cuando el demonio comenzó a estimularlo ágilmente con su boca y su lengua. La humana lubricaba sin cesar, sentía que sus paredes vaginales le pedían a gritos ser frotados.

Era tanta la excitación que comenzó a mover su cadera haciendo que su intimidad se frotara en los labios de su Amo.

Ya no podía pensar.

Se abrió su kimono y comenzó a estimular sus pezones. El demonio seguía lamiéndola, sujetando con fuerza su delgada pierna.

Rin: - ¡Aah, Aah! Más fuerte ¡Aaaaah!

Haga a su esposa venirse ¡Kyaaaaaa!

Rin se vino muy intensamente. Sesshomaru la había devorado sin dar descanso y con mucha pasión. El orgasmo fue tal que sus espasmos seguían expulsando sus fluidos hacia el exterior. Sentía que su entrepierna le palpitaba.

La cara del daiyokai, inclusive su cabello, estaban húmedos. Su rostro olía a ella.

Sesshomaru: - Rin...

Pero ella respiraba de forma entrecortada. Seguía sintiendo cómo le palpitaba, sobre todo su zona llena de terminaciones. Tenía ambas manos puestas en su intimidad, movía su cadera frotándose muy despacio con sus dedos, como si estuviera tranquilizando su interior.

Rin: - El señor Sesshomaru me devoró muy intensamente... - decía casi para sí.

Sesshomaru permanecía a su lado, esperando a que recobrase el aliento para continuar con el castigo. Anhelaba poseerla hasta el amanecer.