Capítulo 23. Encuentro en las sombras

Nota: Capítulo fuerte 🔥🔞🔥

Debido a la relajación que le produjo el orgasmo, Rin se quedó dormida. Mientras tanto, Sesshomaru velaba su sueño; no había ninguna prisa para él.

Al cabo de unas horas, llegó la madrugada y con ello el término de su siesta. Cuando abrió los ojos, vio cómo su esposo le ofrecía un trozo de melocotón. Él le dio de comer toda la fruta en trozos.

Luego de hablar un rato sobre cualquier cosa ella se adentró desnuda en el extenso campo de flores que tenían al frente. Los sonidos de la noche acompañaban su danza de puntillas.

La luz de la luna hacía lucir a las flores blanquecinas, y la sombra de Rin se proyectaba en ellas.

Divisó su oscura silueta y al momento, vio acercarse una mucho más grande que se detuvo justo a su lado. Era el señor Sesshomaru, quien había seguido su danza.

En otros momentos él había obviado sus ansias de sexo prolongado para no presionarla ni hacerle daño, pero esta noche sería una excepción, pues sus instintos más primitivos le pedían a gritos reclamarla suya una vez más y hasta desfallecer.

Aquel juego de sombras simulaba las acechanzas de una bestia cazando a su presa. Por una parte, Rin se comportaba escurridiza. Corría desnuda, haciendo que sus senos rebotaran. Por otra parte, la imponente figura del demonio la seguía, dejando que tomara ventaja. Sin embargo, inevitablemente iba a atraparla: Sesshomaru realmente estaba hambriento.

Rin corrió un poco más, internándose de lleno en el campo de flores, pero un solo momento de distracción le bastó para que Sesshomaru la alcanzara, y debido a la impresión se cayera de bruces.

Rin: - ¡Auch!

Sesshomaru: - ¿Por qué huyes?

Se volteó, quedando de espaldas al suelo. Observó la figura alta y varonil de Sesshomaru, el cual tenía la luz de la luna dándole justo en la espalda. A pesar de la poca visibilidad podía apreciar el brillo de sus ojos, los cuales centelleaban. También, notó su intimidad, la cual se mostraba prominente y deseosa.

Rin: - Amo Sesshomaru...

El demonio se acercó, desplazándose a gatas. Al quedar sobre ella, siguió con sus brazos en el suelo; solo había una pequeña distancia entre sus cuerpos.

Sesshomaru: - ¿No quieres que continuemos con lo que estábamos? - le sonreía, pero ella no podía verlo con nitidez.

Mi cuerpo está ardiendo ¿Vas a dejarme así?

Llevó la mano de su esposa a su miembro, haciéndole saber lo excitado que estaba. Ella lo sujetó instintivamente. Sesshomaru movió sus caderas, provocando que su mano lo masturbara.

Clavó sus ojos en ella, al mismo tiempo que se movía.

Sesshomaru: - Ah... - gimió - ¿Lo sientes?

Rin confirmó que estaba muy caliente, esto hizo que su corazón se acelerara; aún no se acostumbraba a ver a su señor entregado de esa forma a sus brazos.

Los fluidos comenzaron a salir, de tal modo que podía hacer el movimiento más fluidamente. Rin sintió cómo se tensaba cada vez más y se ensanchaban sus venas. Aunque era imposible rodearlo todo con su mano, intentaba darle el mayor placer posible. Concentraba sus movimientos en la punta, lo que hacía saltar al demonio por los espasmos.

Él resoplaba extasiado, sentía una ganas insondables de penetrarla en ese mismo momento, dado que los jadeos y aromas de Rin de hace unas horas lo habían mantenido enloquecido de deseo.

Sesshomaru: - Rin...

Deshizo la brecha de sus cuerpos y comenzó a frotar su entrepierna en el abdomen de la humana. Lo hacía con violencia, dejando que sus fluidos se impregnaran en ella. Rin aguantaba su peso, sintiendo gran excitación.

Mi amo está más excitado que de costumbre...

Seguía masturbándose en su piel, llegando cada vez más cerca de su cara. Pasaba su miembro por en medio de sus pechos. Ella también había empezado a gemir.

Continuó acercándose más a su cara hasta que rozó una de sus mejillas. Rin hizo contacto visual con él, quien hasta ese momento tenía los ojos cerrados, disfrutando el momento.

Rin: - ¿Huh?
Sesshomaru: - Eres linda...

Sesshomaru se masturbó frotándose con su mejilla, pero ejerciendo menos fuerza. Lo hacía al tiempo que detallaba sus rasgos juveniles.

Sesshomaru: - Ah, ah, ah... - su voz era grave - Quiero comerte.

Estaba disfrutando mucho. El placer era tanto que no podía dejar de gemir. Rin lo observaba llorosa, pero también gozaba de la erótica caricia. Los fluidos se resbalaban por su rostro y caían en sus labios. Rin al probarlo pensó:

Ah... Su sabor es muy intenso...

Sesshomaru: - Déjame hundirme en tu boca.

Ella dejó entrar a su amo. Este la penetraba, sintiendo sus labios y en su glande la pequeña lengua viscosa.

Sesshomaru: - Aaaah, aaah, aaah… - gemía algo bajo, pero constante.

Rin, involuntariamente, empezó a lagrimear, pues sentía en su boca aquella robusta y caliente extremidad.

¿Qué está haciéndome?

Sesshomaru empezó a ir más profundo, llegando hasta su garganta. Ella sintió miedo y la sacó de su boca para hablar.

Rin: - ¡Espere! No...

Pero el daiyokai continuó un poco más y eyaculó en su boca. Rin pudo sentir su sabor, al cual ya se había acostumbrado.

El señor Sesshomaru no se va a detener, tengo que alejarme...

Dio unos pasos a gatas, intentando escapar, mientras tragaba su semen, pero el demonio la tomó de la cintura y la penetró de esa forma.

Rin: - ¡Ahhhh!

La embistió muy profundo. Rin se estremeció.

Rin: - ¡Aah! ¡Aah! ¡Aaaaah! Amo Sesshomaru... Estoy muy húmeda.

Sesshomaru: - Puedo sentirlo...

Rin: - Por favor, deténgase.

Se puso de rodillas, haciendo que ella también lo hiciera. El demonio le habló al oído:

Sesshomaru: - ¿En serio quieres que me detenga?

Rin no respondió.

Me siento muy extraña... Me estoy perdiendo en las sensaciones...

Sesshomaru sostuvo sus senos y comenzó a moverlos ejerciendo algo de fuerza. Al mismo tiempo, le metía la lengua en el oído izquierdo y le rozaba su vagina con su miembro.

Rin: - ¡Kyaaa!

¿Mi amo va a continuar? Aaah... ¡Esto se siente demasiado bien!

Sesshomaru: - Tus senos son muy suaves, sobre todo esta parte.

El demonio pellizcó sus pezones, haciendo que se estremeciera en sus brazos. Luego mordió uno de sus senos, el cual comenzó a sangrar. Las gotas se deslizaron, pero él las devoraba antes de que siguieran avanzando.

Continuó estimulando sus pezones y de vez en cuando hacía succión. Cuando lo hacía ella sentía que estaba cerca de alcanzar nuevamente el orgasmo. Estaba perdido en el deseo y Rin iba con él.

Rin: - ¡Aaaah!

Sesshomaru: - Probemos con esta posición.

Se dejó caer de espaldas, de modo que quedó tendido en el suelo. Acto seguido, sentó a Rin en su pene. Ella se encontraba de espaldas a él.

Rin: - ¡Aaah! Es muy... profundo así.

Sesshomaru: - Muévete, Rin, date placer.

Ella agitó sus caderas, sintiendo cómo el demonio se apoderaba de su estrecho interior. Llegaba muy profundo, pero aún así, no quería dejar de moverse.

Ambos gemían al ritmo de su danza sexual. Él podía ver cómo los glúteos rebotaban, lo que le daba muchas ganas de darle una mordida. Continuaron con el movimiento, alternando entre roces y pequeños saltos, hasta que ella culminó.

Rin: - ¡Aaaaah!

Rin gimió con fuerza. No se reconocía.

Esta dejó caer su rostro al piso, quedando su trasero totalmente expuesto. Al caer sintió cómo una espina le lastimaba el rostro, pero estaba agitada y desorientada para moverse. También le palpitaba muy fuerte su interior.

Me siento muy follada... Ya no puedo...

Sesshomaru la levantó del suelo y así, de pie, apoyó en su pecho el cuerpo de Rin. Ella estaba de piernas abiertas.

Sesshomaru: - Hoy no tendré piedad ¡Eres mía! - le pasó la lengua por la mejilla.

Rin: - Ah... ¡No!

Sesshomaru se mordió el dedo anular, haciendo que este sangrara. Acto seguido, lo metió en la boca de Rin para que sintiera el sabor de su sangre. Esta tenía un sabor fuerte, pero dulce al final. Algo que la volvió loca.

Rin: - ¡AAAAAAAAAH! ¡Quiero más! ¡QUIERO MÁS!

Ella succionaba como una fiera el dedo de su amo, aunque ya casi no sentía el sabor metálico. Asimismo, movía su cuerpo, sintiendo las caricias del pene dentro de ella. Aquellas gotas de sangre la habían llenado de vitalidad y deseo de sangre.

Rin continuó moviéndose de forma desaforada. Aunque no le cabía toda, ella se esforzaba por meterla aún más adentro. El miembro cada vez se ponía más duro y vigoroso. Sesshomaru sentía cómo golpeaba en su interior con fuerza.

Sesshomaru: - ¡Argh! Vas a lastimarte si te mueves de esa manera.

No obstante, al verla tan complacida, le rozó su zona más sensible, haciendo que esta ya no pudiera con tantas emociones.

Rin: - ¡AAAAH!

Agarró dos mechones de cabello plateado, los cuales estaban cerca de ella, y los jaló con fuerza, pero él no sintió dolor alguno. Rin se mordía los labios, era demasiado placer para su cuerpo. Estaba desesperada.

Sesshomaru: - Estás apretando mucho ¿Vas a venirte otra vez? Yo también voy a terminar.

Rin: - ¡AAAAAAAAAH!

En ese preciso instante, ambos tuvieron un intenso orgasmo. Debido a la posición, los fluidos salieron de forma violenta. Habían estallado en su interior y se iban deslizando hasta golpear los pétalos de una flor que estaba debajo de ellos.

Rin podía apreciar la sombra de ambos proyectada en las flores: primero vio la inmensa sombra del daiyokai y luego, a los extremos, sus dos pequeños pies que temblaban por los espasmos.

Había pasado el efecto de la sangre, pero su vagina seguía palpitante, envolviendo la todavía erguida hombría de Sesshomaru.

Este, al comprobar que ella había vuelto en sí, la acomodó en sus brazos. Ella apoyó su cabeza en su hombro. Estaba bañada en sudor.

Sesshomaru: - Va a amanecer.

Rin observó de reojo y apreció el inicio de la salida del sol sobre una cama de tonalidades rosas y amarillas. En medio de jadeos y suspiros, sentía su corazón latiendo con fuerza, y a su costado, también sentía el de su Amo.

Sesshomaru: - ¿Te sientes bien?

Ella asintió avergonzada. Le había encantado ser follada de esa manera, pero no iba a decírselo.

Los dos permanecieron así, en lo que el sol salía totalmente. Era como si aquel astro aprobase su noche de intenso deseo.