Capítulo 26. Crisálida

Nota: Este capítulo es +18 como todo este fanfic, ja, ja. Aún así lo aclaro. Se recomienda discreción 😉

Regresaron a la aldea. Al llegar, ella se cambió rápidamente y volvió con su señor para preparar la comida.

Había tenido la intención de hablar con ellos acerca de su condición, pero no había logrado encontrar las palabras adecuadas hasta ahora.

El demonio estaba recostado en un árbol, un poco lejos de ella, quien intentaba prender el fuego para cocinar un guiso.

Sesshomaru ya había anticipado lo que ella quería decir y también tenía una respuesta. Jaken los siguió cuando llegaron, estaba sentado a la izquierda de Rin. Los tres formaban una especie de círculo.

Sesshomaru: - ¿Qué pasa? Estás muy pensativa...

Rin: - Bueno, yo quisiera sincerarme con ustedes. Por favor, escúchenme hasta el final.

Hizo una reverencia. Los dos asintieron.

Rin: - Señor Sesshomaru, señor Jaken, he estado pensando mucho acerca de mi vida desde que vivía con mis padres y también cuando nos conocimos y vivimos juntos siendo una niña. Todos esos momentos hasta el día de hoy.

Aún me cuesta aceptar lo que ha sucedido y estoy segura de que hay muchas cosas que ahora mismo no puedo entender ni soy capaz de ver, pero he llegado a una conclusión: Ustedes dos son mi familia y no es importante si no llega a crecer, porque lo más realmente valioso es permanecer unidos hasta en los momentos más difíciles. Tal como ha sido siempre.

Mucho antes que ustedes yo partiré de este mundo, es por eso que yo no quería... no quería dejarlos solos.

Cuando el señor Sesshomaru me dijo que viviera con él como su novia no lo dudé ni por un momento. No fue solo por mis sentimientos, sino porque yo guardaba la esperanza de darle hijos y así no se sentiría solo, ni incomprendido luego de mi partida. Tampoco el señor Jaken.

Ese pensamiento es muy egocéntrico, lo sé, pero es lo que pensé. Yo creía: "Ah, cuando muera, incluso si eso es más pronto de lo estimado, una nueva vida podría estar junto al Señor Sesshomaru, al menos eso puedo hacer por él"

Sin embargo, he aceptado que eso ya no es posible y que lo más sensato es resignarme.

Por eso, quería pedirles que me acepten como hasta ahora, aunque no pueda hacer nada por ustedes... y por favor, no me olviden cuando me vaya. Yo siempre los tendré en mi corazón.

Rin hizo una reverencia, colocando su cara muy cerca del suelo. Estaba llorando.

Sesshomaru: - Rin, levanta tu rostro.

Rin: - No quiero...

El demonio se puso de pie y se colocó justo a su lado. El fuego chisporroteaba de modo incesante.

Al ver que no se movía, la sujetó de una de sus muñecas y la levantó, atrayéndola a su pecho.

Sesshomaru: - No vuelvas a decir eso - tenía el ceño fruncido.

Ella lloró, hundiendo su rostro en su pecho.

Rin: - Yo quería... en serio quería ser la madre de sus hijos - decía en medio del llanto - No quiero que esté solo, no quiero...

Jaken los miraba con un nudo en la garganta. Había sido testigo de su vínculo desde el primer momento, pasando por todos los cambios que había experimentado su Amo hasta transformar por completo su corazón y con ello su modo de vivir.

En este mundo, una unión entre distintas especies conlleva a un destino amargo. Aún así, tenía la esperanza de que, solo por una vez, no fuera así.

Jaken los dejó solos. En medio de la tristeza por su pequeña Rin, a quien en el fondo tanto quería, el demonio verde tuvo una esperanza.

Cerró sus ojos y en sus adentros clamó al cielo:

Por favor, que el sello de Rin pueda ser deshecho.

Cuando abrió sus ojos vio pasar una estrella fugaz. Jaken se asombró.

Jaken: - ¿Esto es...?
Ah... Al parecer yo también he sido influenciado por ella.

. . .

Sesshomaru se había acostado sobre su estola y ella en su brazo. Rin no pudo probar bocado y solo miraba hacia ningún lugar, un poco más serena.

El demonio no era alguien de muchas palabras, pero anhelaba decirle una vez más que no había nada más importante para él que su vida.
Además, que sus almas estaban unidas y que eso nunca iba a cambiar. Sin embargo, resultaría insensible romper el silencio que prevalecía. Después de todo, él no era capaz de sentir como ella. No era humano.

Rin: - Señor Sesshomaru ¿Sabe qué pensé una vez? Que algún día usted se enamoraría de una demonio y me dejaría en la aldea. Cuando lo imaginaba irse, me ponía a llorar y la anciana Kaede me preguntaba el motivo.
Sesshomaru: - ¿Y tú que le decías?
Rin: - Nada, solo me limpiaba las lágrimas y seguía en mis cosas.
También me percaté de que pensaba en el señor Sesshomaru todo el tiempo. En su rostro, sus ojos, sus labios... Estaba confundida, solo podía preguntarme por qué el rostro de mi amo viene a mi mente una y otra vez.

Sesshomaru: -Ahora ya no tienes que imaginarlo.

La miró con un dejo de ternura.

Sesshomaru: -Ahora me tienes justo a tu lado.

Ella se sonrojó.

Rin: - Rin también tenía sueños en los que acariciaba a su señor y él le devolvía sus caricias. Me avergonzaba mucho pensar en eso.

Sesshomaru: - Así que fantaseabas.

Rin: - Debe ser porque soy joven que me cuesta tanto controlar mis impulsos - musitó avergonzada.

Sesshomaru: - Y no tienes por qué forzarte a hacerlo.

La atrajo a su cuerpo, haciendo que ella se sentara en su piernas. Luego procedió a besarla.

Las últimas veces en las que habían unido sus cuerpos era él quien las iniciaba. Cada vez se volvía más profundo su deseo de fundirse con ella y provocarle nuevas sensaciones. Sesshomaru quería todo de Rin.

Resoplaba en su cuello. Succionaba su carne haciendo que las marcas aparecieran casi de inmediato.
Rin: - Aaah, espere. Hoy no...
Sesshomaru: - ¿Por qué no? - hablaba, mientras besaba su cuello con vehemencia.
Rin: - Es que estoy en mi período...
Sesshomaru: - ¿Crees que no puedo oleerlo? ¿Eso te incomoda?
Rin: - No sé si me duela.

Sesshomaru la dejó caer suavemente en el pasto. Permanecían debajo de un árbol.

De rodillas, como estaba, la extrajo de sus ropas. Estaba listo para entrar en ella.

Sesshomaru: - Déjame intentarlo, si te duele me detendré.

Ella accedió y abrió sus piernas. Tenía puesto su kimono rosa.

Con suavidad fue entrando, la sentía muy húmeda. Rin se cubría el rostro avergonzada, era la primera vez que lo hacían durante su período, pero al parecer, la ponía mucho más sensible.

Se fundieron con suavidad. El demonio la tenía sujeta de sus muñecas, mientras se abría paso por su cuerpo. Rin sentía demasiado, se movía siguiendo el vaivén de las caderas de su señor, ahogándose en gemidos y resoplidos.

Sesshomaru la besó mucho esa noche, acarició todo su cuerpo con sus manos gentiles y su lengua. Exhalaba el aire en su vientre, haciéndola sentir que la tomaba con deseo. Ella temblaba y se dejaba llevar por las suaves y lentas embestidas del demonio.

Este lo hacía sintiendo cómo lo apretaba de placer, pero se esforzaba por ser lo más delicado posible. Gemía en su oído muy quedamente, pero el aire caliente la hacía estremecer.

Rin: - Me siento muy sensible... ¡Aaah!

Se pusieron de medio lado, el demonio sujetó una de sus piernas, rodeando su corva con su brazo. Acarició su intimidad con su miembro, el cual tenía un poco de sangre. Ella se avergonzó al notarlo.

Rin: - Lo he manchado de sangre.
Sesshomaru: - Tu sangre...
Rin: - ¿No le produce asco?
Sesshomaru: - ¿Por qué me daría asco?

La penetró en esa posición, para él era imposible no ejercer más fuerza ni velocidad. Los gemidos de la humana lo volvían loco y su estrecho interior parecía reclamarle que la acariciara con más fuerza.

Solo tenía en su mente llenarla con su esperma todas la veces que se pudiera y hacer que ella culminara. Al mismo tiempo, quería deshacer las heridas e inseguridades de su corazón y llenarla de caricias y besos.

Rin: - ¡Kyaaa! Está siendo más violento.
Sesshomaru: - ¿Te duele?

Aumentó aún más el ritmo, sentía espasmos en su intimidad.

Sesshomaru: - Aah...

Ella había sentido la fuerza de su orgasmo en su interior. Sesshomaru detuvo el movimiento, pues se sentía muy sensible, pero Rin continuó moviendo su cadera, estimulando su clítoris con su miembro, el cual seguía erguido.

Sesshomaru: - Detente...
Rin: - Lo siento, Amo. No puedo esperar.

Movía su cadera con rapidez. Sesshomaru sentía cómo los glúteos de Rin golpeaban en su piel y provocaban un sonido al estamparse. Su intimidad se tensaba, haciéndole sentir un dolor placentero.

Voy a venirme de nuevo...

Ella seguía rozando su clítoris con fuerza.

Rin: - Aaaah ¡Me vengo! ¡ME VENGOO!

¡AAAAH!

Sesshomaru: - Aaah...

Mientras sentía los espasmos del orgasmo vio la esencia de su Amo salir propulsada y luego caer en el pasto. Ambos jadeaban, tratando de recuperar el aliento.

Él la envolvió en sus brazos y le dio múltiples besos en su mejilla.
La humana se sentó con dificultad y volteó su rostro hacia él, aunque por la poca visibilidad prácticamente no distinguía su cara.

Rin: - Señor Sesshomaru.
Sesshomaru: Dime.
Rin: - Gracias por hacerme sentir amada. Yo lo amo, lo amo demasiado.
El demonio se conmovió ligeramente.

Sesshomaru: - Tonta, ven acá - le expresó, mientras la abrazaba nuevamente.

. . .

Miroku se asomó por la ventana y observó una sombra pasar. Al momento, salió y se encontró con un joven.

Shishio: - Buenas noches, soy un viajero. Mi nombre es Shishio.

El monje lo miró desconfiado.

Miroku: - ¿Un viajero?

Shishio: - Sí, me preguntaba si puedo pasar la noche en esta aldea. No importa si duermo a la intemperie, solo no quiero molestar.

Miroku: - Claro, si quiere puede dormir en el cobertizo.

El monje lo llevó en silencio.

Miroku: - Estaré en el cuarto con mi familia. Disculpe mi falta de hospitalidad.

Shishio: - No se preocupe, más bien muchas gracias. Oiga, pero ¿Qué es eso? - el joven señaló el santuario que Miroku había hecho alrededor del jabalí.

Miroku: -Ah, lo siento, este es el lugar de Mami-chan. Espero lo entienda.

¿Mami-chan?

Shishio: - Ah... No, no hay ningún problema.

Cuando estuvo a solas, se acostó en una estera que había junto al jabalí. El muchacho pensó en irse, pues el olor que emanaba el animal era nauseabundo para un olfato tan agudo como el suyo, pero prefirió no hacerlo para no levantar sospechas.

Shishio recordó el cuerpo de Saya, sus gestos al sentir placer y al terminar. También recordó su inestabilidad por la tarea encomendada. El muchacho le preguntó por qué no se rendía con la misión, al fin y al cabo, no le debía nada a la misteriosa entidad que la había visitado.

No obstante, divisó en sus ojos la huella de un clan que siempre se mantuvo huyendo hasta prácticamente desaparecer.

Saya no quería huir, quería preservar su honor como guerrera, hija del líder de su clan. Fue ese el motivo por el cual Shishio formó una alianza con ella: él sería sus ojos y su amante.

Sacó de su ropa el mensaje de Kanade y lo leyó.

Shishio: - Bien, vamos a esforzarnos.

El halcón estaba a su lado, mirándolo fijamente.