N/A: Hola, no soy nueva en la pagina y ya tengo varias historias publicadas pero es la primera vez que me animo a escribir en español que es mi lengua materna. Espero les guste y me den su opinión, es una historia de varios capítulos, pero si no cuenta con apoyo quedará hasta aquí. No hay nada más satisfactorio para mí que recibir opiniones de la gente que me lee así que espero sus comentarios.

¡Que la disfruten!


Tempestad


Después de pasar los últimos ocho años trabajando en el colegio St. Miator para señoritas enseñando inglés como segundo idioma, Fukuzawa Yumi fue despedida, la razón: una alumna atestiguó que su profesora intentó abusar de ella.

Lo que en realidad sucedió fue que un grupo de alumnas fueron reprobadas y decidieron vengarse en vez de estudiar para el examen de recuperación. Lamentablemente los padres de las chicas eran adinerados por lo que St. Miator se vio presionado a despedir a Yumi, lo cual se hizo efectivo casi inmediatamente.

– No puedes seguir así, Yumi – inquirió su hermano Yuuki al entrar al apartamento de su deprimida hermana.

El sitio era un desastre, había ropa sucia acumulada en los rincones y un sinfín de platos y vasos sin lavar en el fregadero. Empaques de diversos restaurantes de comida para llevar estaban esparcidos por todo el lugar.

– Tantos años invertidos en educar a esas malcriadas – murmuraba una consternada Yumi debajo de las sabanas – ¿y para qué? Para que me corran como una basura del sitio que fue mi hogar por tanto tiempo –

– ¿Y qué? Todos hemos sido despedidos alguna vez, no es el fin del mundo – Yuuki le espetó a su hermana mientras le quitaba las sabanas que la cubrían, ya estaba cansado de su actitud derrotista.

Ya han pasado dos meses y aun sigue hundiéndose en su miseria, pensó un agotado Yuuki.

– Para mí sí, en todos los colegios e institutos me niegan la entrada por culpa de esa acusación injusta – Yumi se sentó en la cama y trajo para sí sus rodillas, las abrazo y hundió el rostro en ellas.

– ¿Qué tal si das clases privadas? Por algo se empieza, Yumi – le sugirió su hermano mientras depositaba a su lado el periódico que trajo consigo – encerré en un círculo los anuncios de trabajo que sé que te pueden interesar – de repente su celular suena y al ver que es una llamada de su oficina frunce el ceño – me tengo que ir, pero te dejé algo de comida en la mesa y, por favor, limpia tu desastre, no pareces tu –

– Gracias Yuuki, eres un buen hermano – Yumi le regala una pequeña sonrisa y éste se retira apurado, iba tarde para su trabajo.

Trabajar como profesora particular no suena tan mal, menos alumnos y, por ende, menos trabajo, debería intentarlo, pensó una ya más animada Yumi.

– Pero primero a acomodar éste desastre – sus ojos marrones se posaron en el desorden que había a su alrededor y decidió limpiar su apartamento.

Un par de horas y tres bolsas de basura luego, Yumi logró que su vivienda luciera habitable, al sentirse satisfecha con su trabajo, decidió tomar un merecido baño.

La idea que me propone Yuuki no es nada descabellada, trabajar de manera privada es menos extenuante y la paga es mucho mejor, solo espero lograr hacerlo, pensó Yumi mientras salía de la ducha y secaba su cabello castaño.

La mayor de los hermanos Fukuzawa siempre luchó contra su inseguridad, siempre se menospreciaba y pensaba que los demás tenían mucho más valor al ser comparados con ella. El único momento en que su tímida actitud desaparecía era cuando hacía entrada al salón de clases.

En el momento que Fukuzawa Yumi hacia su aparición en el aula, se volvía una mujer segura de sí misma, capaz de bromear para hacer la clase amena, realizaba actividades que lograban que las alumnas se divirtieran aprendiendo, era consciente de las necesidades de sus alumnas y se involucraba a la hora de alguna dificultad, es decir, le importaba y valoraba su trabajo. Por eso, el decir adiós a ese tiempo ha sido tan duro para ella, simplemente porque hizo su trabajo fue desterrada.

Después de vestirse en ropa de casa, Yumi preparó un poco de té verde con leche y se sentó a la mesa con la intención de leer el periódico que su hermano le trajo. Al abrir la sección de clasificados, Yumi vio los anuncios que fueron resaltados por Yuuki con un círculo en tinta roja: eran cuatro.

Tomó el teléfono que también reposaba sobre la mesa y lo observó largamente mientras lo tenía en su mano, su mente estaba llena de dudas.

¿Y si no soy lo que buscan? ¿Será que me contratarán?...Yumi suspiró largamente para calmar sus nervios y esbozó una triste sonrisa.

– Tal y como dijo Yuuki, ¿Qué es lo peor que podría pasar? – al final decidió intentarlo y luego de cuatro llamadas formales obtuvo fecha y hora para tres entrevistas de trabajo, la cuarta fue fallida porque ya estaba ocupada la posición para la que aplicaba.

Entrevista #1

– Me decía entonces Fukuzawa-sensei que su experiencia viene solamente de enseñar en St. Miator – enuncia un hombre de gruesos lentes mientras evalúa con la mirada a su potencial empleada.

– Así es Yamamoto-sama, pasé los últimos ocho años enseñando allí – respondió la joven Fukuzawa con una leve sonrisa.

– ¿Me podría explicar el motivo de su despido? – preguntó el hombre mientras posaba sus codos sobre el escritorio en actitud intimidatoria. Yumi respiró profundo, ningún resultado positivo podría esperarse después de esa pregunta.

– Bueno, verá… – Yumi trató de explicar para ser interrumpida por su entrevistador

– Quizás no lo sepa pero ésta empresa es parte del grupo de empresas Hanazono – espetó Yamamoto con una sonrisa sarcástica – y debido a lo ocurrido con la hija del presidente le participo que no le podemos dar trabajo Fukuzawa-san – Yumi suspiró y asintió con la cabeza.

– Entiendo – Yumi se levantó de su asiento y le extendió su mano a su entrevistador que simplemente la miró con desdén y no se molestó en estrecharle la mano – gracias por su tiempo Yamamoto-sama – la joven Fukuzawa se retiró desanimada.

Al salir de la dicha empresa recibió un email de la compañía con la que tendría la segunda entrevista en donde le comunicaban que lamentablemente, como también formaban parte de las empresas Hanazono, no podían contratarla. Yumi se sintió aun más devastada.

Por otro lado, la llamaron del sitio para la tercera entrevista para reprogramarla para dentro de dos horas lo cual la de cabello castaño aceptó gustosa.

Entrevista #3

Al entrar al lobby Yumi quedó impactada. Todo estaba cubierto de mármol de diversas tonalidades, el lugar era simplemente majestuoso con sus trazos limpios lo cual le daba un aire de elegancia y prestigio. Después de pasar los chequeos de seguridad, fue acreditada con una identificación de visitante y se le indicó que su entrevista sería en el último piso.

– Espere un momento – le respondió la secretaria de presidencia y le ofreció tomar asiento.

Ojalá logre obtener este trabajo, después de dos meses viviendo solo de mis ahorros la situación se está atorando critica, pensó una preocupada Yumi mientras observaba el lugar.

En el último piso se encontraban las oficinas de presidencia que consistían en dos puertas que daban a dos amplias oficinas o, al menos, eso creía Yumi.

Espero que quien me entreviste sea amable y no esté viciado por el 'fantasma Hanazono' que me persigue, la joven Fukuzawa suspiro suavemente.

Mientras la profesora Yumi continuaba con sus cavilaciones, la puerta de la primera oficina se abrió dando paso a una elegante mujer de cabello oscuro y corto vestida con un exquisito traje que acentuaba su figura.

– Nos vemos en quince minutos en la planta baja, hoy almorzamos juntas, sin excusas– la dama replicó a la persona que seguía dentro de la oficina. Al cerrar la puerta se volteó hacia la secretaria y le ordenó que no le pasara llamadas o visitas a la presidenta a lo cual ésta asintió sin chistar.

Ella me es familiar pero ¿de dónde?, Yumi frunció el ceno en señal de análisis sin darse cuenta que la mujer de cabello corto replicaba tanto sus pensamientos como acciones por unos instantes, para luego retirarse a la llegada del ascensor. El sonido del teléfono de la secretaria la trajo de vuelta de sus pensamientos.

– Pase por aquella puerta, la están esperando Fukuzawa-sensei – la secretaria le señaló la segunda puerta y Yumi le agradeció antes de dirigirse hacia allá. Al abrir se consiguió con una gran oficina rodeada de un inmenso ventanal del que se podía ver toda la ciudad.

– Buen día mi nombre es Fukuzawa Yumi, profesora de inglés – extendió la mano a su interlocutor que la estrechó con una sonrisa.

– Kashiwagi Suguru, un placer – le indicó a la castaña que tomara asiento mientras él hacía lo mismo detrás de su imponente escritorio – le pido disculpas de antemano por mi esposa, tiene un almuerzo de trabajo y no va a poder acompañarnos – comentó con una sonrisa.

– No hay problema Kashiwagi-sama, si gusta podemos reprogramar – Yumi les respondió apresurada

– No veo la necesidad, Fukuzawa-sensei – los azules ojos de Suguru se posaron en los pardos de Yumi – mi esposa confía en mi buen juicio –

Es un hombre extremadamente apuesto y galante, tiene el porte de un príncipe de cuento de hadas, me imagino que su esposa debe ser tan majestuosa como una princesa, pensó para sí la de cabellos castaños.

– Entiendo – le sonrió la profesora al presidente

– Hemos revisado su currículo y estamos al tanto de lo ocurrido en St. Miator – agregó un serio Suguru.

El rostro de Yumi se tornó abatido y procedió a levantarse de su asiento – No le quito más su tiempo entonces, gracias por la oportunidad – la castaña hizo una reverencia respetuosa antes de darse media vuelta para marcharse cuando la voz de Suguru la detuvo al instante.

– Fukuzawa-sensei, el hecho de que haya gente que abuse del poder no quiere decir que nosotros también lo hagamos – Yumi se giró y se sorprendió al ver el rostro sonriente de Suguru – el departamento de recursos humanos de St. Miator nos facilitó la información sobre su sueldo anterior, si acepta el trabajo su pago será el doble de lo que ganaba en su antiguo empleo y solo deberá trabajar con dos alumnos, mis hijos – los ojos de Yumi por poco se salen de sus órbitas.

¿Doble paga y solo dos alumnos? Guao, es una oferta muy tentadora, pensó rápidamente Yumi mientras hacía cálculos de qué capricho podría costearse con ese nuevo sueldo.

– Kashiwagi-sama, ¿Qué edad tienen sus hijos?– preguntó la profesora amablemente.

– Llámeme Suguru, Fukuzawa-sensei – añadió el presidente con una sonrisa amigable mientras sustraía una foto de su billetera.

– Son gemelos, Kosuke es el mayor por veinte minutos y es el actual campeón nacional de karting en su categoría – la imagen mostraba a un sonriente niño de cabello corto y negro con ojos azul oscuro sentado en un banco vistiendo un traje de piloto de carreras, su brazo derecho rodeaba un casco. Todo su atuendo, incluyendo guantes, era negro, exceptuando sus zapatos que eran de un rojo intenso.

– La pequeña Mio es muy dulce pero terriblemente competitiva – sentada al lado de su hermano reposaba una seria niña de cabello largo y negro con hermosos ojos azul claro vestida con un kimono violáceo adornado con cerezos

– Actualmente es una de las mejores en ajedrez a nivel estatal pero quiere serlo a nivel mundial, eso sin contar sus logros en gimnasia rítmica, los gemelos se parecen demasiado a su madre en ese sentido, son muy competitivos – Suguru soltó una suave carcajada – para responder su pregunta Fukuzawa-sensei, Kosuke y Mio cumplen 6 años en dos meses, pero no se deje engañar por su corta edad, son muy precoces e inteligentes –

– Son hermosos, será un honor ser su tutora, Suguru-sama – Yumi sonrió

– Me contenta que acepte – sonrió complacido el presidente – un chofer la buscará a su residencia y la llevará de regreso los días que los niños reciban clases – Suguru se reclinó en su asiento y suspiró suavemente – Le sugiero que cada clase sea individual para así evitar peleas innecesarias ya que, aparte de competitivos, son muy territoriales –

– Estoy de acuerdo Suguru-sama, sugiero empezar con dos clases de dos horas a la semana y, de ser necesario, se puede aumentar el número de horas pero considero que para la edad que tienen los gemelos ese tiempo es más que suficiente – Yumi agregó en un tono más profesional

– Perfecto, ¿Le parece bien si comienzan las clases la semana que viene? Así hay más oportunidad de adaptar una oficina para que los gemelos reciban clases aquí en la empresa – sugirió un interesado Suguru

– Por supuesto, no hay ningún problema – la profesora sonrió amablemente

– Excelente, entonces mi secretaria la llevará a recursos humanos para que firme su contrato, reciba su identificación y la agreguen a la nómina de la empresa, bienvenida Fukuzawa-sensei – el presidente le sonrió antes de levantarse y estrecharle la mano – cualquier material o libro que necesite pídaselo a mi secretaria, ella se encargará –

– Está bien Suguru-sama y por favor, llámeme Yumi – contestó la castaña mientras le estrechaba la mano al presidente.

– Un placer conocerla, Yumi-sensei y espero que mis hijos aprendan mucho de usted – Suguru le sonrió por última vez mientras la encaminó a la salida y abría la puerta – la dejo en las capaces manos de mi secretaria que la llevará recursos humanos –

– Muchas gracias de nuevo Suguru-sama – musitó Yumi mientras la puerta se cerraba para luego seguir a la secretaria a recursos humanos y ser registrada como parte de la empresa, luego de obtener su identificación, un chofer de la compañía la transportó a su apartamento, Yumi estaba feliz y decidió compartir su felicidad invitando a sus amigas a cenar a su casa.

Mientras la profesora castaña se dirigía a recursos humanos junto a la secretaria de presidencia, en la oficina presidencial número uno Kashiwagi Suguru veía la ciudad a través del ventanal de su despacho, al ser de un piso tan alto daba la sensación de tener todo a sus pies, era una sensación liberadora. Del bolsillo derecho de su pantalón sacó su celular y marcó un número que ya estaba tatuado en su memoria.

– Hola amor – fue lo primero que salió de su boca mientras una sonrisa se filtraba por su rostro – si, ya me desocupé, hoy cenamos con derecho a desayuno ¿verdad? – Al escuchar una respuesta dubitativa del otro lado de la línea el presidente optó por ser un poco más persistente – no te preocupes por los gemelos, la mujer que se hace llamar mi esposa los cuidará hoy, tu sabes que entre ella y yo no hay nada, tu lo eres todo para mí, ¿entonces, aceptas? – al escuchar la respuesta que esperaba Suguru sonrió complacido.

– Nos vemos esta noche amor, te amo – después de escuchar eco a sus palabras cariñosas el presidente finalizó la llamada.

En pocos segundos su rostro se transformó en estoico y frío cuando decidió llamar a un número cuya dueña le causaba tedio.

– Hola, hoy no llego a casa, tengo un viaje de negocios al que no puedo faltar, los gemelos están a tu cuidado – al escuchar una voz severa del otro lado de la línea Suguru volteó los ojos irritado.

– Sachiko, simplemente es una reunión de hombres y no voy a cancelar algo tan importante por algo tan irrelevante como leerle un cuento a Mio-chan, lo hago otra noche e igual ella será feliz, no fastidies – el presidente de cabellos negros finalizó la llamada, guardó su teléfono en el bolsillo, escribió un mail a su secretaria, la cual aun acompañaba a Yumi, dándole instrucciones en dado caso que su esposa preguntara por él para luego salir de la oficina, tenía que arreglarse y verse deslumbrante para la cita con su amante.

Al otro lado de la ciudad, Sachiko Ogasawara miraba su teléfono con aprensión, su esposo la había tratado con frialdad y, además, había finalizado la llamada sin dejarla terminar.

– ¿Todo bien Sachiko? – La hermosa mujer de cabellos oscuros parpadeó varias veces antes de prestarle atención a la persona con la que almorzaba – Si onee-sama, no te preocupes –

Youko Mizuno sabía que eso no era cierto, por eso había decidido ir hasta la presidencia del grupo Ogasawara y buscar a su petite soeur para almorzar juntas.

– Es solo que Suguru tiene otro viaje de negocios y me toca hacerme cargo de los gemelos esta noche – Sachiko agregó mientras jugaba con un diminuto tomate de su ensalada.

– Oh, entiendo –

¿Otro viaje de negocios de la nada? A mí me parece que Suguru sencillamente está siguiendo la tradición del padre y abuelo de Sachiko, le está siendo infiel a mi petite soeur, pensó una turbada Youko mientras decidió no comentar nada más.

En el resto del tiempo que duró el almuerzo entre Sachiko Ogasawara y Youko Mizuno reinó el silencio mientras sus mentes estaban tratando de descifrar el cambio en la actitud de Suguru Kashiwagi.


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