Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi; el presente fanfic se desarrolla en un universo alterno.

No apto para menores de 18 años, ya que contiene lenguaje soez, violencia y escenas de sexo explicito

CAPTAIN TSUBASA FANFIC

CAMPANAS

Por

Simbiosis

Capítulo 6. Lo Evidente

Milán; Italia

Las horas habían transcurrido, Aoi y Akai aún no volvían, la única persona que sabía que no estaban en la casa era Lucrecia y ella no diría algo a menos que se le preguntara directamente, por su parte Taro y Pierre salieron a buscar un lugar que pudiera rentar o adquirir el castaño, después del enfrentamiento con Hyuga no le quedaba duda de que no era bien recibido en esa casa pese a que a nadie parecía importarle que él estuviera ahí, no obstante al único al que le causaba desagrado era al moreno, debió haberlo previsto en cuanto supo que iba a incorporarse al mismo equipo, pero una parte de él conservaba la esperanza de que Kojiro aun lo anhelara y buscara como en el pasado, pero no, el Tigre al parecer ya paso página y ahora vuelca todas sus atenciones en la menuda persona de Shingo.

Tan absorto estaba en sus pensamientos que sin querer estaba ignorando a Pierre por completo, el francés perdiendo la paciencia lo sujeto del mentón y volteándole el rostro en su dirección le dijo, - ¡Taro Misaki!, ¡Te estoy hablando! -, la reacción del japonés estuvo lejos de ser conciliadora, la manera en que retiro la mano de su amante demostraba su hostilidad y mal humor, no era una buena combinación el estar con Pierre y recordar el turbio pasado que comparte con Hyuga, el discutir con el necio del rubio hacia que le doliera la cabeza y desear que a veces, solo a veces, una piedra saliera de quien sabe dónde y le cayera encima a su pareja a ver si así se callaba.

Comenzó a caminar dejando al otro con la palabra en la boca, en comparación con sus dos relaciones anteriores, su noviazgo con Pierre era un estira y afloja, el francés estaba acostumbrado a obtener lo que quiere y él no era un santo como el franco pensaba que era, también tenía su carácter y detestaba por sobre todas las cosas que Pierre lo intentara controlar, no era su intención comparar a su amado francés con Azumi o con Kojiro, pero cada vez que le pasaba le era inevitable, lo vivido con cada uno se había quedado grabado a hierro candente en su memoria y en su alma.

- ¡Maldita sea! – murmuro para sí mismo mientras se sentaba en una banca, odiaba pelear con el francés por culpa de sus recuerdos, comenzó a reírse sin disimulo cuando se le vino a la mente como lo suele llamar Tsubasa cada vez que coinciden en algún evento y se encuentran solos, Taro "Corazón de Condominio" Misaki y si, su capitán tenía la razón para llamarlo así, ya que en el pasado aun no terminaba de zanjar su relación intermitente con Hyuga para cuando ya comenzaba a retozar con Hayakawa y a su vez no terminaba su relación con Azumi para cuando comenzó a tener sus caricias fortuitas con Pierre.

- ¿Si tan solo fuera posible? -, lanzo la pregunta al aire mientras soltaba un profundo y sonoro suspiro, el volver a reencontrarse cara a cara con Kojiro había causado estragos en la mente y tranquilidad del número once, la vez anterior que se vieron y estuvieron en un mismo espacio fue en la última concentración que tuvo la selección en la cual la mayoría coincidió, dicha reunión se diferenció de otras anteriores porque el mugroso gato no lo busco, ni mucho menos se metió a hurtadillas en su cama para morrearse y manosearse a placer un buen rato, en esa concentración Hyuga y Shingo estuvieron muy pegados para sorpresa y desagrado de muchos, tanto que compartieron habitación, y no solo eso, los gemelos Tachibana, Soda, Sano y Nitta, posiblemente celosos al igual que otros tantos entre ellos el propio Misaki incluido, ya que más de la mitad de la selección habían caído bajo las seducciones del oriundo de Saitama y otros tantos le tenían guardadas unas ganas al hiperactivo chico de la Perfectura de Gifu, comenzaron a esparcir el rumor de que el inocentón de Shingo había corrido con la misma suerte y que los habían escuchado coger durante la noche y visto durmiendo en la misma cama, suficiente razón para que el entrenador Gamo y tío de Aoi sacara a Kojiro de la habitación, y lo mandara con el todoterreno de Genzo que en ese momento no compartía el cuarto con alguien, todo bajo la amenaza de expulsarlo y no volver a convocarlo sino se comportaba y se mantenía lo suficientemente alejado de Shingo, sin embargo para mala suerte del entrenador fue Aoi quien buscaba a Kojiro todos los días para estar con él, tanto en los entrenamientos como en los descansos.

Recordar ese pasaje de su vida lo estaba deprimiendo, todo parecía indicarle que Kojiro había cambiado o que Shingo había logrado que cambiara, en comparación al pasado, esta vez lo vio más sereno, más centrado, más guapo, al parecer la monogamia le estaba sentado demasiado bien al moreno, volvió a suspirar, ahora solo le faltaba que Azumi Hayakawa volviera a cruzarse en su camino para darle más desazón a su vida.

Hamburgo; Alemania

Marie había vuelto a casa después de cuidar a su madre por unos días, todo parecía indicar que su vida volvía al cauce de siempre, sin embargo la incertidumbre de lo ocurrido con Heinz le carcomía el pensamiento, a eso debía sumarle el sentimiento de culpa, nunca se había sentido culpable después de una infidelidad, simplemente conocía a la persona, se acostaba con ella y aplicaba el "si te vi ni me acuerdo", cuando Marie llego no hicieron el amor, simplemente platicaron, incluso a ella se le hizo extraño ese proceder de él, ya que usualmente, siempre que ella se ausenta unos días, al volver tienen relaciones sexuales en todos los rincones de la casa que comparten desde hace dos años.

El portero daba gracias a sus kamis familiares, el hecho de tener al rubio alemán en otro equipo, lo tranquilizaba un poco, solo había sido un acoston, un error que no se volvería a repetir nunca, sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir los brazos de su novia abrazándolo desde atrás, - Sabes que en dos semanas se casa la prima Greta -, le dijo mientras le daba un beso en el cuello y metía su mano derecha en la camisa de su novio tratando de acariciar su pecho.

Genzo detuvo el avance de su mano e hizo que ella se plantara frente a él, sus bellos ojos desbordaban de deseo, sin previo aviso ella lo beso con pasión esperando que él le correspondiera, el portero metió sus grandes manos bajo la falda de la chica, acariciando suavemente su trasero, Marie profundizo los besos y le abrió la camisa de un jalón revelando los pectorales del guardameta, de su boca paso a su cuello y después a su pecho, mordiendo y chupando a placer, se hinco entre las piernas abiertas del japonés y termino de abrir la camisa para besar el abdomen marcado del guardameta, levanto la cabeza para ver el rostro de su pareja, ella le sonrió con lascivia y él simplemente tomo su cabeza con su mano sana y la condujo hasta su entrepierna.

Ella abrió la cremallera y saco la virilidad de su novio, con su pequeña mano tomo el grueso miembro y comenzó a jugar con el, acariciándolo con ambas manos y distribuyendo con su dedo índice de su mano dominante el líquido pre seminal en el glande, continuo dándole besitos y otros mimos hasta que abrió la boca y envolvió la cabeza con sus labios comenzando a chuparlo, por su parte el nipón la había dejado hacer lo que quisiera hasta que lo metió en su boca, tomo a la rubia del cabello y ejerciendo su dominio marco el ritmo de la felación, rápido y profundo.

Completamente relajado disfrutaba de la deliciosa boca de su novia, cuando fijo su vista en el cabello de su mujer, cerró los ojos imaginando otra boca, otro cuerpo, la figura de Heinz cobro protagonismo realizando los mismos movimientos que hacia su hermana, logrando con eso endurecerse aún más si era posible, en un rápido movimiento separo a la joven de su pene, la hizo levantarse y le pidió que se volteara dándole la espalda, volvió a meter sus manos bajo la falda y le quito las pantaletas.

Acaricio las blancas nalgas de la chica y las beso juguetonamente, ella rio sabiendo lo que venía, su Genzo tenía una especial predilección por meterlo por detrás, ensalivo su dedo medio, alternando entre su lengua y el dedo fue dilatando la rosada entrada, cuando considero que ella estaba receptiva, la sentó sobre su pene erecto dándole la espalda, él oculto su rostro entre el cabello rubio aspirando el suave aroma, Marie comenzó a moverse, el suave vaivén de ella incentivo los pensamientos lascivos del japonés, que a pesar de sentirse culpable por lo sucedido, continuo fantaseando con el joven capitán alemán, ahora tenía la certeza de que si se había acostado con su cuñado y quería volver a hacerlo.

Cerdeña; Italia

Blanca arena por todos lados, aguas cristalinas, el sol en su punto más alto, niños correteando de aquí para allá, bajo la sombra de una gran sombrilla estaba recostada sobre una tumbona Mariana Sparello, hermosa joven de veinticuatro años, cabello castaño claro ligeramente ondulado, un bonito cuerpo, piernas largas, llevaba puesto un traje de baño de dos piezas, sus llamativos ojos color miel estaban ocultos tras unos lentes oscuros de diseñador, sumida en sus pensamientos, su vista estaba clavada en la escena que se desarrollaba frente a sus ojos, el hombre con el que se supone va a formar una familia llevaba sobre sus hombros a su pequeño sobrino llamado Guido, mientras que su cuñado Luca Matozi traía sobre los suyos a su hijo mayor Alessandro.

La risa de la pequeña Eligia capto su atención, volteo a su lado izquierdo, en la otra tumbona estaba su hermana mayor Regina poniéndole protector solar a la pequeña, una vez que termino con la niña le grito a su hijo mayor, - ¡Alessandro!, ¡Alessandro!, ¡Alessandro! -, llamándolo tres veces, el pequeño de siete años se bajó de los anchos hombros de su padre y acudió al llamado de su madre, - ¿Dime? -, su madre le retiro de su frente un mechón del alborotado cabello oscuro mientras le preguntaba, - ¿Ya tienen hambre? -, el jovencito movió la cabeza negativamente, - ¡Entonces llévate a tu hermana y dásela a tu padre!, ¡Ah!, ¡Y dile que le toca cuidarla! -, su hijo agarro de la manita a su hermanita y se la llevo despacito hasta donde se encontraban Matozi y Fernández que continuaba cargando al pequeño Guido.

- ¡Odio la playa! -, se quejó la madre de los tres chiquillos mientras anudaba su largo cabello oscuro en un rodete alto, - Cuando éramos niñas y veníamos a ver a los abuelos te gustaba -, replico su hermana menor, a lo que la mayor de las hermanas Sparello simplemente saco su celular y le mostro lo mismo que le ha mostrado desde hace dos años, - ¡Miralo bien!, ¡Este es el motivo por el cual ahora detesto las playas! -, Mariana rodo los ojos fastidiada, no podía creer que una mujer con el carácter y belleza de su hermana estuviera aferrada a recordarse todos los días la infidelidad de su marido, torturándose todo el tiempo con esa fotografía donde sale su marido con cierto japonés besándose en una playa.

- ¡Bien decía la abuela!, ¡Las mujeres Sparello estamos destinadas a sufrir! -, exclamo la mujer mientras guardaba el celular en su bolso, - Yo tengo que tratar de rescatar mi matrimonio y tú tienes que hacer que tu novio se case contigo -, puntualizo la italiana molesta para continuar quejándose, - ¡Los paparazzis tienen cercada nuestra casa!, ¡Tratando de obtener una exclusiva de lo que sea!, ¡Y si eso no es suficiente!, ¡Los dueños del club prácticamente le ordenaron a Luca que se metiera debajo de una piedra!, ¡Y pues aquí nos tienes! -, después de un ratito en silencio la hermana mayor continuo, - Tienes que hacer que Gino se case contigo -, reitero nuevamente Regina sobre el mismo punto, pero su hermana menor no se encontraba de muy buen humor, -¡El casarse no es garantía y tú lo sabes muy bien!, ¡O te lo recuerdo!, ¡Hyuga! -, la aparente serenidad de la morena se borró de su rostro, si había algo que hiciera enojar a Regina Sparello era que le recordaran el nombre del causante del distanciamiento matrimonial con su esposo, - ¡No me recuerdes a ese bastardo!, ¡Maricón!, ¡Habiendo tantos hombres guapos y solteros en Italia!, ¡Se le antoja fijarse en mi Luca! -, escupió furiosa le mujer de Matozi mirando con cierta rabia a su hermana pequeña y debido a eso no dudo en atacarla donde más le duele, - ¡Pues, estamos igual cariño!, ¡Porque tú tienes que lidiar con ese renacuajo de Aoi Shingo!

Mientras las hermanas continuaban destrozándose como solo las mujeres saben hacerlo, sus hombres también tenían su conversación al respecto, ambos jugadores veían a los tres pequeños jugando en la arena, - ¿Qué piensas hacer? -, después de mucho pensarlo, Gino lanzo la pregunta al aire, - ¿Hacer de qué? -, contesto el altísimo rubio, mientras vigilaba a sus pequeños hijos tal como lo haría un animal salvaje, - ¿Vas a quedarte al lado de Regina? -, el hombre de casi treinta años simplemente no contesto, en los medios circulaba la noticia de que se había divorciado de su esposa, sin embargo no era cierto, el seguía casado con Regina, tenían siete años de estar casados y diez de estar juntos, y el motivo de la boda fue que ella quedo embarazada de Alessandro.

- Quiero suponer que ese silencio significa que aún lo estás pensando -, mascullo el portero italiano, mientras pensaba en Aoi y en lo mucho que lo extraña, por su parte el rubio comenzó a rememorar lo vivido con Kojiro, él junto con Salvatore habían sido los primeros en darle la bienvenida a la Juve, a partir de ahí se hicieron amigos, incluso el japonés fue uno de sus padrinos de boda, cuando se enteró que era bisexual no lo podía creer, cuando se lo pregunto, Hyuga no lo negó, al contrario se lo reafirmo besándolo y metiéndolo a su cama.

Había algo que Luca Matozi tenía muy en claro y era que su relación con Kojiro no tenía ningún futuro, la razón no era su matrimonio con Regina, mucho menos sus hijos, la razón real era otra más simple y el mismísimo Hyuga se la había dicho sin tapujos, la razón era que el Tigre no quería tener un compromiso, al japonés solo le interesa ser libre y coger sin ataduras, si quería verlo tenía que llamarle primero para que el hombre le agendara un poco de su tiempo, cuando vivía en Turín en más de una ocasión, justo en la entrada de su casa, se topó de frente con muchos conocidos del gremio, todos sabían a lo que los demás iban, además, así como te tomaba te desechaba, por eso no tolero la humillación que significo que un hombre tan simple como Aoi Shingo lograra meterse de forma permanente en la cama del moreno y no solo eso el muy idiota le permitía tener una relación con Gino, razón suficiente para incentivar lo que hizo esa noche en el antro.

Si bien ya tenía la certeza de que lo suyo con Hyuga ya estaba más que muerto, eso no cambiaba el hecho de que según él, estaba en su derecho de exigirle una explicación, por lo que se tomaría un par de días para ir a verlo a su casa aunque eso significara que tenía que verle la cara a ese idiota venido a menos de Aoi Shingo.

Milán; Italia

Ya tenía rato despierto, pero no quería levantarse de la cama, no quería toparse a Misaki y al sarnoso francés de su pareja, contrario a lo que muchos pensaban, Hyuga no detestaba a Pierre por Taro, a estas alturas le daba igual que el castaño se revolcara con ese engreído, lo que realmente detestaba era que el jugador galo siempre que se lo topaban en algún evento se tomaba muchas atribuciones que no le concernían en torno a Aoi, y más le encabronaba que el pequeño jugador correspondiera a esas atenciones dejándose mimar por ese odioso y puto francés, recordar eso hacía que le doliera la cabeza, trataba de pensar en otra cosa que no fuera ese maldito francés, sin embargo no podía evitar pensar en que tal vez en ese mismo momento Aoi pudiera estar con él, lo cual comenzaba a despertar sus celos.

Salió de la habitación con algo de prisa, no se topó a nadie, lo cual se le hizo raro, había demasiado silencio, tanto que se le hizo incomodo, estaba tan acostumbrado a la presencia de otras personas que comenzó a extrañar el ruido que suelen hacer los demás, se asomó desde una de las ventanas de la planta alta que daba vista al jardín, en el área de estacionamiento estaba el Fiat descapotable de Tomeya, pero no el Maserati, bajo las escaleras y camino rumbo a la cocina, esta estaba desierta, de ahí se dirigió al estudio, al abrir la puerta se topó con las muletas de Aoi, estas continuaban donde el numero veinte las había dejado durante su pleito con Tenshi, al entrar a la habitación lo primero que hizo fue levantarlas y recargarlas en la pared junto al escritorio.

Cuando salió del estudio y volvió a la cocina se topó con Lucrecia que estaba asaltando el refrigerador, la rubia lo vio y se le acerco con los ojitos brillantes, - ¡Ko-ji-ro!, ahora que estas desocupado podrías hacerme karaage, tus sobrinos tienen antojo de pollo -, argumento la novia de Tomeya tomando su mano derecha y poniéndola sobre su vientre todavía plano, según ella para enternecerlo y que le cumpliera su antojo, a lo que Hyuga le dijo que tomara asiento en lo que él preparaba la comida, la chica hizo caso y se sentó en uno de los banquillos que están junto a la barra, mientras él buscaba los ingredientes en la alacena y sacaba el pollo del refrigerador, ella le comento que Akai y Aoi habían salido a media mañana y que aún no regresaban, para Kojiro el saber que Aoi estaba con Tomeya le tranquilizaba, ya estando más sereno se dispuso a cocinar para ambos, al cabo de una hora la futura mamá estaba degustando su pollo frito.

Como Lucrecia ya había terminado de comer fue a atender el llamado de la puerta, al abrir se topó con sus hermanos, después de dejarlos pasar y de los respectivos saludos, Luciano pregunto si estaba sola en la casa, a lo que ella le contesto que solo estaban ella, Kojiro y Kokoro, el hermano menor del Tigre, que se encontraba en la cocina, por su parte el menor de los hermanos Belmonto se excusó diciendo que iba al baño, dejando a sus hermanos platicando en la sala, Vinni se pasó de largo y fue directo a la cocina, su intención era reclamarle a Kojiro, ya que una oportunidad como esa de pescarlo sin Aoi que siempre lo defiende no se iba a presentar otra vez.

Hyuga estaba por terminar de limpiar cuando sintió la presencia hostil a sus espaldas, sin dejar de hacer lo que estaba haciendo se dirigió al odioso muchacho, - ¿Qué quieres Vinni? -, el menor se puso un poco nervioso al escuchar el tono seco en su voz, pero ya estaba ahí y no iba a desaprovechar la oportunidad de exigirle una explicación a ese pervertido, - ¡Ya estarás contento!, ¡Por tu culpa Aoi no podrá jugar por unos meses! -, el reclamo del italiano había sido directo.

- Sé que es mi culpa -, Vinni no se esperó lo que Kojiro le dijo, él esperaba que el otro se lavara las manos y negara toda acusación en su contra, pero no había sido así, el moreno estaba aceptando su responsabilidad en el asunto de la pelea, - ¿Y cómo te enteraste? -, cuestiono el joven italiano esperando un argumento que le diera la pauta para insultarlo, - Comencé a sentirme muy ansioso, por lo que me regrese para acá y me topo con que Aoi se involucró en una pelea y resulto herido

- ¿Y sabes realmente que fue lo que paso? -, volvió a cuestionar el chico con algo de cizaña, - Si, ya estoy enterado de lo que paso -, respondió el Tigre tranquilo mientras lavaba en el fregadero el paño que había usado para limpiar, - ¿Y qué piensas hacer al respecto? -, el chico continuaba con ese tono que al moreno comenzaba a fastidiarle, sin embargo no iba a perder su tiempo discutiendo con lo que él consideraba un niño caprichoso, - ¡La resolución que tome con respecto al asunto de Aoi es problema mío!, ¡Si le parto la cara u otra cosa al hijo de perra de Matozi es problema mío!, ¡Entendiste niño! -, declaro tajante tratando de dar por finalizada la discusión, pero Vinni no quería dejarlo ir, ya que ni siquiera le había dicho todo lo que había estado pensando desde lo del incidente.

- ¡No te mereces a Aoi!, ¡Él siempre te está defendiendo! -, iba a continuar pero Kojiro le corto la inspiración, - Dime algo que no sepa -, levanto una ceja y esbozo una media sonrisa a modo de burla, cosa que saco al italiano de sus cabales, - ¡Eres un pervertido!, ¡¿No sé cómo Aoi puede compartir el lecho contigo?! -, a lo que Hyuga le contesto para incrementar más su enfado, - ¡Porque los dos somos unos pervertidos! -, realmente le gustaba hacer enojar a Vinni,- ¡Es simple Vinni!, ¡Aoi invita y yo me arrimo! -, esto último le hizo acordarse de las veces en que ha estado de sobón con el pequeño jugador, en especial cuando están acostados en la cama que suelen compartir, cuando se ayudan mutuamente a bañarse o cuando Aoi no alcanza algo de la parte más alta de la alacena.

Haciendo a un lado sus cachondos pensamientos se dirigió a Vinni, - Hablamos en otra ocasión Vinni, porque ya hiciste que me dieran ganas de masturbarme un rato pensando en Aoi -, de lo que había dicho, la mitad era verdad y lo demás solo había sido cháchara para hacer que se enojara todavía más, ya que ese momento no quería tocarse, pero últimamente lo hacía pensando en su compañero, tenía la recurrente fantasía de tener a Shingo hincado frente a él con su preciosa carita salpicada de su esperma mientras le daba besitos a su pene por todo lo largo, - ¡Eres un sucio pervertido! -, grito molesto el italiano haciendo reír a Kojiro que salió de la cocina dejándolo con un palmo de narices, de ahí se dirigió a su habitación, al llegar a las escaleras se topó con Luciano que estaba platicando con su hermana, se acercó para saludarlo, estuvieron platicando un rato hasta que el empresario reviso su celular, que le enviaba la notificación de que tenía una junta a la que no podía faltar, se despidió de su hermana y su amigo, le pregunto a Vinni si quería ir a la junta con él, pero el chico del cabello teñido se negó diciendo que esperaría a Aoi.

Ámsterdam; Holanda

Habían pasado ya más de tres meses de que tomo la resolución de tomarse un año sabático indefinido, solo espero a que terminara su contrato con el Manchester United y se retiró sin decir nada, volvió a su natal Ámsterdam solo por Abigaíl, su pequeña hija de cinco años, estaba harto de las mismas preguntas acerca de porque truncaba de esa manera su sólida carrera, de las críticas del porque echaba por la borda tantos años de esfuerzo, se sentía incomprendido, solo y cansado, no tenía los ánimos para continuar jugando al deporte que tanto ama, constantemente pensaba en Stinj, su hermano mayor fallecido hacía ya varios años, tanta falta le hacían sus consejos.

Estaba por retirarse de casa de su madre cuando atendió el llamado a la puerta y se topó con la desagradable visita de su ex esposa Anika y sus ya imposibles de esconder cinco meses de embarazo, la que alguna vez fue la luz de sus ojos y el principal motor de su vida, venía acompañada de su ahora ex amigo Ruud Klismann, ambos se habían presentado con la misma finalidad de siempre, seguían con la disparatada idea llevarse a Abigaíl con ellos, con la excusa de que la pequeña conozca a su hermanito cuando este naciera, cuando la realidad era que Anika no quería dejar a su hija con su ex pareja por miedo a que este en represalia la envenenara en contra suya, así como también no consideraba a Brian capacitado para cuidar, criar y educar a una pequeña de cinco años, sin embargo lo que la pareja no espero, fue que la chiquilla se negara rotundamente a alejarse de su padre, ya que por más promesas que su madre le hiciera, Abigaíl no se soltaba del cuello de su papa.

- ¡Cariño! -, Anika suavizo su voz y trato de conciliar con la niña, pero esta le soltó un golpe en el brazo seguido del gritillo agudo de su voz insultándola, - Dirty bitch! ¡Perra sucia!, Slut! ¡Ramera!, Go suck that idiot's cock! (¡Ve a chuparle la polla a ese idiota! -, los colores se le subieron al rostro a los adultos presentes, la pequeña oculto su rostro en el cuello de su padre y comenzó a chuparlo esperando el regaño de su madre, al sentir la ansiedad de la chiquilla Brian carraspeo un poco la garganta aguantándose la vergüenza y la risa por lo dicho por su hija, se la entregó a su madre y le pidió que se la llevara a la habitación para que se calmara, cuando se hubieron retirado la ex estrella de la Premier League se relajó y comenzó a reír, Abigaíl siempre lograba cambiar su estado de ánimo, no obstante para su todavía esposa el hecho de que se riera con la ocurrencia de la niña era más insultante que todas las groserías que pudieran dedicarle.

- ¡¿Te parece gracioso que nos falte al respeto?! -, ante el reclamo de su ex, Brian volteo a verla seriamente con esa mirada fría más propia de la Torre de Control estudiando los movimientos de un adversario, - Acaso Abigaíl está mintiendo -, la voz del rubio se escuchó seca y sin una pizca de contemplaciones, la mujer no dijo nada, pero volteo a ver a Ruud para que la apoyara, sin embargo el que alguna vez fue el mejor amigo y mano derecha del ex capitán holandés prefirió salir a fumarse un cigarro en el cuidado jardín, al ver la falta de pelotas por parte del también mediocampista, a la mujer no le quedó otra más que retirarse, estaba tomando su bolso del sofá cuando fue detenida del brazo por el firme agarre de su exmarido, - Mañana te ira a ver el abogado con los papeles del divorcio, te pido por favor termines con esta comedia y los firmes

- ¿Qué va a ser de Abby? -, pregunto con un gesto de preocupación sincero, ya que en un momento barajeo la posibilidad de que Brian aceptara su relación con Ruud sin tener que divorciarse y que todos vivieran en la misma casa, - Ella se quedara conmigo – le reafirmo él mientras la encaminaba hacia la puerta principal de la casa, - No vas a dejar que me despida de ella -, ante lo dicho por su esposa Brian no sabía si debía definirla como distraída, sinvergüenza o estúpida, por lo que le recordó unos cuantos puntos antes de que se fuera, - Anika, Abigaíl no es tonta, sabe perfectamente que vas a tener un bebé con otro hombre, no te odia, pero está muy dolida -, ante esto último la mujer lo miro extrañada, - ¡Dolida!, ¿Por qué si el problema es contigo?

La paciencia del rubio estaba por acabarse con cada necedad salida de la boca de su todavía esposa, - ¡Anika ya vete! -, le dijo empujándola suavemente para que saliera de la casa y escoltándola junto con el traidor hasta el auto, al retirarse la pareja volvió a entrar a la casa y se dejó caer en el sofá desparramándose, cerró los ojos tratando de contener el llanto, pero las lágrimas comenzaron a salir, quería odiar a Anika, olvidarla y comenzar de nuevo, pero solo sabía profesarle amor, sintió el peso del pequeño bulto que forma su hija cuando se aferra como un monito a su torso, el simplemente la abrazo con fuerza y dio rienda suelta a su llanto, no quería mostrarse débil frente a su hija, pero no pudo más con el estrés. La pequeña acariciaba el rubio cabello de su padre mientras le decía, - Eres un buen papá -, él levanto el rostro para verla y trato de sonreír con el comentario de su niña, por su parte Abby comenzó a limpiar las lágrimas de su padre con la falda de su vestido, tratando con ese gesto quitar la tristeza de la cara de su padre.

Milán; Italia

Aoi le había pedido a Tomeya que se detuviera en una plaza cercana a la casa, al detenerse bajo del auto e invito a Tenshi a hacer lo mismo, el joven de veinte años bajo de mala gana todavía sobándose la nuca y comenzó a seguir al número veinte, se detuvieron junto a una banca con una estupenda sombra, - ¡Sabes! -, comenzó a hablar Shingo mientras se sentaba captando la atención del huraño muchacho, - ¡De un año para acá!, ¡No hay un solo día! -, Tenshi lo miro extrañado, la actitud de ese enano había cambiado completamente, de un hijo de perra que le lastimo la nuca paso a una persona completamente serena, por su parte Aoi continuo diciéndole, - ¡En el cual quiero compartir todo con tu hermano! -, lo dicho por el pequeño jugador provoco el sonrojo del hermano menor de Kojiro que lo miro expectante, deseando saber más, por lo que pregunto, - ¡¿Se supone que ustedes ya lo comparten todo?! ¡¿O no?!

En respuesta Aoi le contesto - ¡Antes de que ustedes vinieran para acá!, ¡Antes de que él se fuera a Japón!, ¡Le dije que me gustaba! -, Tenshi no creía lo que estaba escuchando y antes de que pudiera preguntar el otro continúo, - ¡Tu hermano me abrazo y me beso!, ¡Tal vez hubiéramos llegado más lejos!, ¡De no ser porque el idiota me dijo "Te gusta lindura"! -, el numero veinte hizo un énfasis en las últimas tres palabras con un cierto grado de enfado, - ¡¿Y qué paso?! -, el menor pregunto no queriendo saber lo que su hermano había hecho, - ¡Yo lo rechace! – Menciono quedito Shingo bajando ligeramente la mirada hacia sus dedos entrelazados, - ¡Él se encerró en el baño casi toda la noche!, ¡Y se fue a la mañana siguiente!, ¡Mientras todos dormían! -, Tenshi no podía creer lo que acababa de escuchar, su hermano huyendo porque lo rechazaron, y mucho menos podía creer que Aoi lo estuviera justificando, - ¡No estoy molesto ni nada por el estilo!, ¡En ese momento, pienso que debí haber sido más específico!, ¡Aparte tu hermano ya tenía su vuelo agendado!

- ¡No entiendo!, ¡¿A qué se refiere con ser más específico?! -, Externo el menor confundido, ya que usualmente las relaciones de su hermano suelen ser un verdadero dolor de cabeza, sin embargo su relación con Shingo parecía más un idilio con un toque de drama pero idilio al fin, a lo que el Principe del Sol manifestó ligeramente ruborizado, - ¡Neko y yo nos gustamos!, ¡Y no solo eso!, ¡Nos traemos unas ganas! -, Tenshi estaba que no cabía en su asombro ante la semejante declaración del compañero de su hermano.

- ¡Ahora que ya no tengo una relación!, ¡Después de que tuve esa discusión contigo!, ¡Me doy cuenta de que Kojiro es una persona muy importante en mi vida!, ¡Además hay algo muy importante que tu hermano debe saber! -, externo el joven jugador un poco nervioso, ya que no sabía a ciencia cierta cómo se tomaría Tenshi lo que le quería compartir

- ¡Y porque me lo dice a mí en vez de decírselo a él! -, argumento el joven de veinte años desconcertado, - ¡Porque necesito que entiendas!, ¡Que mi relación con tu hermano es seria! -, las palabras de Aoi resonaron fuerte para el joven Hyuga, sin embargo la situación se estaba tornando un poco confusa, - ¡Son pareja o no!, ¡¿Porque no entiendo?! -, espeto ofuscado el gemelo, a lo que el pequeño nipón continuo, - ¡Neko y yo somos como un matrimonio de años!, ¡Nos cuidamos, nos procuramos, nos peleamos y nos reconciliamos!

El hermano de Kojiro lo miraba con una cierta incredulidad, si bien Aoi deseaba que el chico le creyera, en el fondo le daba lo mismo, ya estaba cansado de escuchar que Kojiro no le convenía, que eran como el agua y el aceite, sin nada en común, cuando era todo lo contrario, ambos tenían en claro una cosa, los dos querían tener estabilidad en sus vidas, por lo que continuo, - ¡Kojiro y yo! ya llegamos al punto en el que nuestra intimidad no depende de esos arrebatos de pasión!

- ¿Y lo del beso? -, volvió a cuestionar el chico, ya que por más que trataba no entendía la relación de su hermano con Shingo, - ¡En ese momento yo quería que me dijera!, ¡"Aoi te amo"! , ¡Pero ambos forzamos las cosas, él trato de seducirme, y yo le exigí una explicación! -, Tenshi se rasco la cabeza confundido, por lo que pregunto algo muy común en cualquier pareja, - ¿Tienen relaciones sexuales?, por qué sé que un deportista de alto rendimiento como ustedes no pueden tener una vida sexual muy frecuente, a lo mucho una o dos veces por semana.

Aoi guardo silencio por un momento, la pregunta del huraño chico lo hizo pensar en Kojiro y en las veces en que la tensión sexual estuvo y sigue estando presente entre ellos, pero por alguna situación o una especie de respeto a sus parejas nunca dieron el gran paso, pero ahora era diferente, ambos eran libres, deseaba estar con él, deseaba que lo besara, que lo tocara y tenía la certeza de que el moreno también lo ansiaba, sus labios esbozaron una ligera sonrisa al recordar ese prohibido juego erótico de sentir y frotar con su trasero la erección de su compañero cuando este está profundamente dormido, soltó un suspiro, no pensaba decirle al gemelo que él y su neko no habían intimado todavía, lo que pasara o no pasara dentro de la habitación que solían compartir era sagrado y no lo compartiría con nadie, era su intimidad con Kojiro.

Dejando de lado el tema sexual, el pequeño nipón tomo en ese momento la arriesgada decisión de hablarle al gemelo sobre "el hombre de su vida", - Tengo un hijo -, así sin más Aoi Shingo escupió a quemarropa lo que tanto le había costado ocultar por cinco largos años,- Antes de que me ahogues con preguntas, déjame explicarte -, saco su celular y comenzó a buscar una carpeta en específico, al encontrarla explayo el contenido, selecciono una imagen donde saliera su pequeño con su amplia sonrisa, - Tenshi, te presento a Touma Shingo, "el hombre de mi vida" -, le dijo ofreciéndole el celular para que lo tomara, el muchacho lo tomo y observo la imagen, en ella estaba un chiquillo igualito a Shingo, una autentica calca, por lo que no pudo evitar comentar algo acerca del parecido, - ¡Un Shingo compacto!

- Te sugiero que nunca hagas ese comentario enfrente de él, detesta que le digan que es mi versión compacta -, le comunico Aoi con una sonrisa, sin embargo no sintió el alivio que tanto esperaba, ni siquiera un poco, por lo que supuso que lo obtendría hasta que Kojiro lo supiera, sin embargo una parte de él tenía miedo de que el número nueve de la selección lo rechazara, sintió como su corazón se estrujaba al pensar que las ilusiones de su pequeño Touma fueran destrozadas por el hombre que el mismo chiquillo había escogido como su padre.

- ¡¿Cómo es que tiene un hijo?!, ¡¿No se supone que usted es gay?! -, Las preguntas de Tenshi eran más un reclamo que un cuestionamiento, Aoi por su parte se esperaba esa reacción, él mismo había dejado en claro sus preferencias cuando se lo preguntaron en una entrevista hacía ya un par de años, - Soy gay Tenshi, pero el alcohol no es mi fuerte -, el hermano de Hyuga lo miro sin terminar de creerle, - ¡No me diga que es el típico cliché de borracho me cogí a una mujer! -, Tenshi se empezaba a molestar, movió la cabeza negativamente mientras se levantaba de la banca y encaraba a Shingo, - ¡Si Kojiro le cree ese cuento va a ser el idiota más grande del mundo!

Aoi lo observo pensando en sus palabras, no podía descartar la posibilidad de que el moreno lo sacara de su vida al enterarse de lo de Touma, pero ya no podía ocultarlo, cada día que pasaba lo extrañaba más y no lo demostraba porque en el pasado había aprendido muy bien a ocultar sus intenciones y sus debilidades, suspiro cansado, por un lado le daba igual si el gemelo le creía, pero pensaba en Kojiro y en lo importante que es su familia para él, por lo que si quería ganarse a Tenshi tenía que abrirse.

- Conocí a Aya en la primaria, siempre estuvimos juntos, éramos amigos del dedo chiquito, ella fue la primer persona a la que le confesé mis preferencias -, Tenshi guardo silencio y volvió a sentarse, - Era mi fan número uno, mi mejor amiga -, sin poderlo evitar el llanto se hizo presente en el rostro del pequeño japonés, - Ella estaba enamorada de mí, pero yo no le podía corresponder y se lo deje bien claro -, continuo diciendo mientras se limpiaba las lágrimas con sus manos, - Cuando tenía diecisiete años estaba deslumbrado por un hombre hermoso al cual yo consideraba perfecto -, la curiosidad del gemelo se activó, la forma en que Aoi se expresaba de las personas con las cuales tuvo una relación le llamaba mucho la atención.

- Sabes, cuando vives solo en el extranjero, sin la vigilancia de un adulto y ganando tu propio dinero, es normal quererte comer el mundo, por eso comprendo el comportamiento de mi neko -, lo dicho por el numero veinte sorprendió bastante a Tenshi, que no dijo nada, clara señal de que quería saber más, - Cuando tenía dieciséis años anduve en una relación a distancia con un francés, guapo y muy carismático, pero termino mal -, Tenshi lo veía expectante y ansioso por saber, - Me engaño y me dejo por un tipo mayor, paso casi un año, acababa de cumplir los diecisiete cuando me volví a encontrar con mi amor platónico de la secundaria, él es dos años mayor que yo -, el joven Hyuga lo interrumpió para preguntarle algo, - ¿Se refiere al tipo perfecto que lo deslumbro? -, Aoi sonrió con la pregunta de Tenshi y continuo, - Si el mismo, yo había ido de vacaciones a Barcelona, siempre me ha gustado viajar y conocer lugares y gente, estaba viendo unos escaparates cuando él me reconoció en la calle y me hablo, estaba muy emocionado, no podía creer que él estaba ahí frente a mí, tan emocionado estaba que nos encamamos esa misma noche y comenzamos una relación a distancia, los primeros meses me mandaba mensajes tres veces por semana, solíamos vernos en un lugar neutral para intimar, lejos de Barcelona y Milán, hasta que dejo de mandar mensajes y no contestaba mis llamadas, había cambiado de número.

Shingo guardo silencio por unos minutos, esa separación ya no le dolía, pero no podía ignorar que por un tiempo se estuvo preguntando qué fue lo que hizo mal para que Tsubasa lo dejara, suspiro pesadamente y continuo con el relato, - Fue una mañana cuando atendí el llamado de la puerta, era un mensajero que traía un paquete para mí, al abrirlo no podía creer lo que era, en mis manos estaba la razón por la cual él me había dejado sin darme alguna explicación, era la invitación a su enlace matrimonial que se celebraría en la ciudad de Shizuoka

- ¡Hijo de puta! -, exclamo el gemelo apretando sus puños contra sus muslos, una parte de él se sentía decepcionada, no necesitaba ser un genio para saber a quién se refería el numero veinte, se sintió estúpido al reconocer que desde niño admiraba profundamente al capitán del combinado nacional, ya que lo idealizaba como muchos de su edad, ahora entendía porque su hermano mayor hacia comentarios mordaces cada vez que Tsubasa iba a recoger a Daichi a la casa de Saitama y le decía que había hecho un entrenamiento especial, además de que comenzaba a sentirse identificado con Shingo, - ¡Lo siento!, ¡Me indigne al escuchar sobre el actuar tan cobarde de Ozora-san -, acto seguido se disculpó por el arrebato, cuando ya se hubo calmado Aoi continuo, - Aliste mis cosas, me compre un estupendo traje de diseñador, me le senté en primera fila en la iglesia y para fastidiarlo según yo lleve a un acompañante, se me ocurrió llevar a Aya, sin embargo al flamante novio no le importo, él se casó con una amplia sonrisa en sus labios, durante la recepción no cruzo palabra conmigo en toda la noche, siempre procuro que estuviera alguien más presente, me estuvo evitando hasta que tomo de la mano a su esposa, se despidieron de los invitados y se fueron a pasar su noche de bodas a un lujoso hotel.

La plática ya había llegado a un punto de no retorno, o continuaba o la cortaba, sin embargo para Aoi ya habían pasado muchos años de aquello, por lo que le restó importancia al hecho de que Tenshi supiera sobre ese evento, - La celebración continúo sin los novios y los padres de los novios, ya estando solo los miembros de la selección y sus respectivos acompañantes, los que llevaron a alguien, las puertas de salón se cerraron y se hizo un verdadero bacanal, por algo tenemos fama de borrachos y libertinos, dejamos el salón hecho un asco total, mi regalo de bodas fue un dolor en la cuenta de nuestro capitán por daños en propiedad ajena -, Tenshi lo miro sorprendido, - ¿Qué usted hizo qué? -, pregunto sin creer del todo lo que había escuchado y mucho menos creía a quien se lo había hecho, - Si, yo sonsaque a todos para que hicieran destrozos en el salón, dejaran los baños irreconocibles y que no pagaran los daños, ya que estos debía pagarlos el novio

- Fue una buena venganza -, comento Tenshi pensando que tal vez podría hacer algo similar con cierto idiota, pero desecho ese pensamiento en el acto, ya que eso le daría pauta al otro para acercársele, por su parte el pequeño nipón inflo sus cachetes y dejo salir el aire lentamente, - Esa fue mi pequeña venganza, pero no se compara con lo que paso después en esa noche, Aya era una chica muy linda, esbelta, bonito cuerpo y piernas largas, era un poco más alta que yo, la mayoría del equipo se la comían con los ojos, más de uno la invito a bailar, ella al principio se negaba, pero yo la alentaba a que lo hiciera, esperando a que alguno le llegase a gustar.

Hablar de Aya le suele dejar un sentimiento de zozobra, ya que nunca pudo llegarla a amar como ella quería, - Esa noche bebí como nunca, ahogando mi tristeza, mi coraje y mi dignidad por haber asistido sin quererlo, lo curioso es que el que estuvo al pendiente de mi fue tu hermano, me pedía que ya no tomara más y que mejor me fuera a casa, pero yo muy dolido no le hice caso y seguí bebiendo, hasta que con ayuda de Genzo me llevo en calidad de bulto hasta un auto y nos llevaron a Aya y a mi hasta la casa de ella.

Ahora que por primera vez hablaba con alguien de una parte de su vida, sentía como su corazón se estrujaba al pensar que tenía que contarle a Kojiro tantas otras cosas de su pasado, - Tuve relaciones sexuales con ella, sin protección y me corrí adentro, hasta ahora sigo sin recordar lo que paso, solo recuerdo que me recosté en la cama y desperté al siguiente día por la tarde completamente desnudo y apestando a alcohol, junto a mi estaba ella profundamente dormida

- ¿Y qué paso?-, pregunto el gemelo ansioso, - Me puse muy nervioso, despacio me levante y comencé a medio vestirme procurando no despertarla, ya me estaba yendo por la ventana cuando la puerta se abrió y entro su papá -, Aoi se cubrió el rostro con ambas manos avergonzado, ya que esa había sido la primera y única vez en que trato de huir y fue atrapado en el acto, - Su papa es un tipo altísimo, que da mucho miedo cuando pone ese ceño fruncido, me tomo del cuello de la camisa y me levanto del suelo mientras llamaba a su esposa, me daba la impresión de que me despellejaría ahí mismo, cuando su esposa llego, le ordeno que despertara a Aya, él salió conmigo suspendido en el aire, me sentía como un muñeco de trapo.

¿Y qué paso después? -, la historia de Aoi era mejor que un drama de la televisión, - llamaron a mis tíos, ya que ellos eran mis tutores legales en aquel tiempo, nos tuvieron en el estudio el resto de la tarde y parte de la noche sermoneándonos, después de eso Aya y yo no quedamos en nada, yo me disculpe con ella de todas las formas que conocía, pero aún recuerdo su carita de decepción y sus ojos desbordando sus cálidas lágrimas cuando le dije que iba a volver a Milán sin ella -, Ante la experiencia de Aoi, Tenshi reflexionaba, - ¿Cuántos problemas puede provocar el amar a alguien sin ser correspondido?

- Pero que más podía hacer, no podía engañarme a mí mismo, Aya era mi amiga, no me atraía como mujer, a mí me atraen los hombres, todas mis parejas hasta ese momento habían sido hombres -, Resoplo molesto acomodándose un mechón de su cabello atrás de su oreja derecha, para después continuar, - Todavía me sigo preguntando como es que me acosté con ella, tan decepcionado y furioso estaba por lo de ese desvergonzado que no preví las consecuencias.

- ¿Se refiere al niño? -, inquirió Tenshi, recordando por un momento cuando acompaño a Maki con un médico particular y este les dijo que estaba embarazada, por su parte Aoi continuo, - No habían pasado siquiera tres meses, cuando estaban en mi puerta Aya, sus padres y mis tíos, la visita más tensa que he tenido, su padre fue al grano, ella estaba embarazada y aseguraba que el bebé era mío, tanto sus padres como mis tíos me recalcaron que ese inocente bebé debía nacer en el seno de una sólida familia y como yo tenía la amarga experiencia de haber crecido con el estigma de haber perdido a mis padres cuando era pequeño, mi tío se fue por ese lado, un verdadero golpe bajo.

- ¿Lo obligaron a casarse con alguien que no amaba? -, el hermano menor de Kojiro estaba entre indignado y sorprendido, jamás pensó que el entrenador Gamo recurriera a esa clase de bajezas para hacer que alguien haga algo que no quiere, - No le guardo rencor a mi tío, él solo quería que yo tuviera una estabilidad, que hasta ese momento él consideraba que no tenía, desde que me quede con ellos a su cargo siempre han estado al pendiente de mí.

- Aun así fue una bajeza lo que le hizo -, por más que lo intento, el gemelo no pudo reprimirse más y termino externando lo que pensaba en ese momento, - Lo se Tenshi, pero ya está hecho, es pasado, además gracias a ese golpe bajo de mi tío pude conocer al "hombre de mi vida", mi pequeño Touma -, después de una breve pausa continuo, - Me case con Aya solo por el civil, pero para evitar el acoso de la prensa, ella se quedó viviendo con sus padres, mientras tanto yo volví a Milán, pero como dicen por ahí, "una vez gay, siempre gay", no tarde demasiado en empezar una relación con un amigo de nombre Gino Fernández.

Tenshi abrió la boca sin poder articular palabra, el inocente de Aoi Shingo tenía su tapa y contratapa, pero lo más sorprendente era que tuvo como amante al mismísimo Perfect Keeper, al ver la reacción del gemelo, el pequeño nipón se llevó la mano derecha atrás de su cabeza mientras reía nervioso, - ¡Jajaja!, ¡No me mires con esa cara!, ¡Haces que me sienta como un pervertido? -, pasados unos minutos en lo que Tenshi digería lo que había escuchado, Aoi continuo, - Touma nació y ella se dio cuenta de mi relación con Gino, cuando me encaro pensé que la comedia del matrimonio se había acabado, pero no, ella me otorgo el permiso para andar con él siempre y cuando yo siguiera casado con ella, conforme paso el tiempo me acostumbre a la idea de ser un hombre casado, empecé a viajar más seguido a Gifu, para pasar tiempo con ella y con Touma.

- ¿Qué sucedió con ella? -, Al recapitular rápidamente en su mente la plática de Aoi, Tenshi se percató de que el pequeño japonés hablaba de su esposa en tiempo pasado y con algo de melancolía, - Ella murió -, la respuesta de Aoi había sido seca, directa, - Enfermo de cáncer cuando Touma tenía dos años de edad, no paso ni un año siquiera y ya era viudo con un hijo, ese año fue la peor temporada de toda mi carrera, estuve disperso en los partidos, no hacia mi trabajo al cien, establecí un nuevo record de tarjetas amarillas, del que no me siento orgulloso y para colmo los dueños del Club y la Directiva decidieron realizar una compra exprés que nadie se esperó, trajeron a tu hermano al Inter, me sorprendí muchísimo cuando me entere que Kojiro dejaba a su amado Juventus, pero supongo que ya tenía demasiados problemas fuera de la cancha debido a su comportamiento tan cuestionable.

- ¿La amo alguna vez? -, le pregunto el gemelo un poco triste, a lo que Aoi contesto, - La quise a mi manera, pero no como ella quería o como querían sus padres que la quisiera, ahora que ya no está conmigo prefiero recordarla a través de los buenos momentos que pase con ella, aparte tengo que preparar todo para cuando venga Touma -, el gemelo lo miro extrañado y pregunto, - ¿Acaso piensa traerlo a vivir con usted?

- Si -, contesto tranquilamente Aoi, para después continuar, - le prometí que lo traería a vivir conmigo cuando aprendiera italiano, mejorara su conducta porque es muy travieso y se mantuviera así por seis meses, además de…-, guardo silencio por un momento recordando como su niño le restregaba en la cara una página de una revista rosa que suele comprar su tía y manejadora, en dicha página salía una imagen de cuerpo entero de Kojiro Hyuga en ropa interior, en la cual salía en una sugerente pose mientras promocionaba una marca de ropa interior masculina, ante ese arrebato del niño, él le pregunto qué quería y su pequeño simplemente le dijo que quería que Hyuga fuera su nuevo papá.

Aclaro un poco su garganta e hizo a un lado el recuerdo de la imagen de Kojiro en ropa interior, el hablar con Tenshi sobre su pasado le había ayudado a despejar algunas de sus dudas, ahora tenía la certeza de lo que tenía que hacer, le diría a Kojiro todo acerca del niño y dejaría que él decidiera el rumbo de su relación, porque si bien sentía por el moreno un vínculo muy especial, este se acabaría completamente con todo el dolor de su corazón si el Tigre no incluía en su relación a su pequeño Touma.

Barcelona; España

Estaban sentados junto a la barra del bar en un exclusivo club de caballeros, cada uno con una bebida de su gusto, para Manabu Okawa era un lugar demasiado excéntrico, había escuchado acerca de ese tipo de círculos, en los cuales las mujeres y los menores tienen prohibida la entrada y realmente no quería saber cómo Tsubasa había obtenido la membresía a tan inaccesible establecimiento.

- Entonces, siempre si te vas de Barcelona -, declaro el capitán del combinado japonés mientras giraba su vaso de ron con un movimiento ligero de su muñeca, estaba un poco triste por la partida de su amigo, desde que Sanae le dijo que el joven de lentes trabajaría en una clínica de rehabilitación en Barcelona, lo contacto y se hicieron muy cercanos, tanto que Manabu es su confidente y consejero en torno a su relación con Carlos, sin embargo sabía que el hombre a su lado dejaba la comodidad de la capital española para desarrollarse profesionalmente y el ofrecimiento para cubrir una plaza como Segundo Médico Titular del Football Club Internazionale Milano, mejor conocido como el Inter de Milán, era una oferta única que no se presentaría dos veces en la vida.

- ¿Podemos ir a visitarte? – Pregunto Ozora incluyendo en su cuestionamiento a su amante más que a su esposa, Okawa levanto las cejas un poco sorprendido por la pregunta de su amigo, - ¿Piensas exhibirte sin tapujos en Italia? -, inquirió dándole entender al otro que había interpretado lo que quiso decir, - ¡Yo no me exhibo!, ¡El que se exhibe es Kojiro! -, argumento mientras se reía con su propio comentario y contagiaba a su acompañante, para después continuar, - ¡Yo solo voy a presumir a mi mulato hermoso! -, Manabu sonrió, Tsubasa hablaba con tanto amor sobre el jugador brasileño que parecía un adolescente.

- Has de pensar que soy un completo desgraciado al involucrarte en mi triángulo amoroso -, espeto el jugador estrella del Barcelona, ya que no alcanzaba a comprender como su amigo de la infancia dormía tan tranquilo y sin remordimientos por ocultarle a Sanae su relación con Santana, - No te preocupes, siempre tendrás mi apoyo, pero hablando de eso, ¿cuándo se lo piensas decir a Sanae? -, la pregunta de el de lentes hizo que se le borrara la sonrisa del rostro y ponerse a pensar en su futuro con Carlos, sabía que tenía que dejarse de hacer el tonto y darle una solución al embrollo en cuestión, pero temía a la reacción de ella, el solo pensar que la vieja Anego (hermana) se manifestara nuevamente le daba un escalofrió, no se sentía preparado para quedar en medio de una encarnizada batalla entre Carlos y Anego

Pasaron alrededor de una hora más platicando sobre cosas banales hasta que el joven de lentes reviso su agenda en el celular, - Joder se me paso el tiempo muy rápido, ya debo irme, estoy con el tiempo justo -, externo apurado mientras se bebía de un solo trago el resto de su café y se despedía de su amigo, - ¿Qué te parece si nos reunimos en la nueva casa cuando ya estemos establecidos?, el capitán del combinado japonés acepto la oferta y lo vio salir por la entrada del lugar, ya estando solo se puso a pensar en la pregunta que Manabu le había hecho, ¿realmente estaba listo para hablar con Sanae sobre su relación con Carlos?, la respuesta era simple, no se sentía listo todavía ya que en comparación con el pasado ya no era tan inmaduro, ya no podía evadir simplemente la situación de enfrentar a alguien, además ahora tenía mucho más que perder.

Mientras tanto Okawa camino por el estacionamiento, hasta llegar al Seat Tarroco en color grafito, encendió el motor de la SUV y se puso en marcha, llevaba buen tiempo, pero no quería hacerla esperar, al cabo de veinte minutos llego a su destino, un pequeño y lujoso restaurante, dicho establecimiento a esa hora no solía ser muy concurrido, por lo que podrían platicar sin ser molestados, llego a la recepción del lugar, saludo y dio su nombre al encargado, el hombre maduro lo verifico en una lista y le pidió a uno de los meseros que lo condujera hasta la mesa donde lo estaban esperando, al llegar saludo a su amiga, - ¿Cómo estás Sanae?, ¿Te hice esperar mucho? -, la señora Ozora negó con la cabeza mientras le sonreía y le preguntaba por su familia, - ¿Cómo están Azumi y los niños?

- Bien -, Respondió el joven de lentes mientras se los acomodaba, - Con mucho trabajo por la mudanza -, comento Manbu a la vez que tomaba el menú que le ofrecía el mesero, mientras veía la carta de platillos que ofrecía el lugar, sintió una ligera incomodidad proveniente de su amiga, - ¿Qué te pasa? -, la notaba nerviosa y ansiosa, sin pensarlo mucho le agarro la mano en un gesto de apoyo, ella de antemano sabía que todo lo que hablaran en ese momento se quedaría entre ellos, - Me pelee con Ricardo

Manabu suspiro, el portero mexicano le caía bien, era un buen tipo, se notaba a leguas que amaba a Sanae, pero era muy celoso y posesivo con ella, aun no terminaba de comprender como es que Anego se enredó con el pequeño guardameta y lo peor del caso era que Ricardo Espadas era el portero suplente en el Barcelona y Tsubasa no se daba por enterado que su esposa tenía un amorío a sus espaldas con el arquero. Para Okawa el matrimonio Ozora era un completo desastre, ambos eran sus amigos y él fungía como confidente de sus infidelidades, Tsubasa con Carlos y Sanae con Ricardo, fuera de sus relaciones extramaritales, la pareja era considerada por los medios y las redes sociales como una de las más sólidas del gremio y daban la imagen de la familia perfecta.

Sintió el vibrar de su celular que se encontraba en el bolsillo interior de su saco, se disculpó con su amiga para atender la llamada, saco el dispositivo y verifico la pantalla de plasma, era un mensaje de Azumi Hayakawa, su novia y madre de sus hijos, en dicha misiva le avisaba que ya había llegado el camión de la compañía que realizaría la mudanza y que empezarían a cargar los muebles más pesados, mientras le daba lectura al mensaje su rostro se puso serio, dicho gesto no pasó desapercibido para Sanae que observaba en silencio como guardaba su celular, relajaba los hombros y volvía a su plática con ella, - ¿Qué pasa? -, pregunto fingiendo que el dichoso mensaje no le había afectado.

- Cuándo algo te preocupa tu rostro se pone serio -, Comento ella, para después continuar, - Algo en lo que te podamos ayudar -, Sanae le había extendido la invitación a abrirse, pero el joven médico consideraba que tanto ella como su marido ya tenían suficientes problemas, como para cargar todavía con sus inseguridades en torno a su nuevo trabajo, por lo que negó toda suposición de su compañera. La reunión continúo sin ninguna relevancia hasta que él le cuestiono, - ¿Cuándo se lo piensas decir a Tsubasa? -, simplemente le hizo la misma pregunta que anteriormente le hizo a su esposo, la reacción de ella fue casi la misma que la de Tsubasa, quedarse callada y sumirse en sus pensamientos, sin lugar a dudas Tsubasa Ozora y Sanae Nakazawa eran tal para cual, un par de infieles desvergonzados que se negaban a la posibilidad de divorciarse, que no querían enfrentar el escrutinio público y se sentían mal por sus hijos, pero no querían soltar a sus parejas extramaritales.

Para Manabu los únicos que salían perdiendo en este problema eran los niños, Carlos y Ricardo, los pequeños porque en todo divorcio los que más sufren son los hijos, aun cuando este sea necesario no deja de ser una experiencia muy amarga, los siguientes que perdían era el delantero carioca y el portero azteca, ya que ambos estaban muy enamorados de ese par de idiotas y se aguantaban ser el segundo frente. Sin nada más que decir ella termino abruptamente la reunión con su amigo, - Me tengo que ir -, le dijo mientras le agarraba la mano, - Tengo un compromiso al que no puedo faltar -, acto seguido le llamo al camarero y le pidió la cuenta, este vino con el cálculo de lo consumido, ella iba a saldar el cargo, pero su compañero se le adelanto, pagando a través de una aplicación desde un código QR, Sanae le dio un empujón con su mano derecha en el hombro más cercano de el a modo de juego, - ¡La próxima vez que nos veamos yo pago! -, sentencio ella con una sonrisa.

Al dejar el establecimiento la acompaño por el estacionamiento hasta el Renault Clío color rojo, la señora Ozora se despidió con un abrazo, - ¡Suerte en Milán!, ¡Los voy a extrañar mucho!, ¡Por que todos los que conozco se van a Italia! -, le preguntó Sanae con un gesto de felicidad salpicado con un poco de melancolía, Manabu en respuesta se encogió de hombros mientras le sonreía, ella abordo el vehículo, antes de arrancar volvió a externar sus mejores deseos, - ¡Espero les vaya muy bien en Milán!, ¡Cuídense mucho, estén en contacto!, ¡Y no te dejes engatusar por ese trio de destrampados, fiesteros, viciosos y libertinos de Hyuga, Shingo y Tomeya -, Okawa rio con su comentario y la vio retirarse, al perderla de vista se dirigió a la SUV.

Durante el trayecto de regreso a su casa, el joven médico pensaba en su familia y en la decisión que había tomado de aceptar el ofrecimiento del Inter para cubrir la segunda plaza de Médico del Club, no le preocupaba la Terna Juerguista conformada por Kojiro, Aoi y Akai, para él era buenas personas, más auténticas y sinceras que muchas otras que conocía, lo que le preocupaba realmente era la reacción de Hayakawa ahora que iba a toparse a su ex pareja Taro Misaki, ya que por lo que tenía entendido, ellos terminaron mal debido a que Pierre abusando de la amistad y confianza de Azumi acoso al castaño hasta que este se decidió por el rubio francés.

Al llegar a su casa fue recibido por sus dos pequeños, Rei el mayor de cuatro años, hiperactivo a mas no poder, se le trepo por la ropa para colgarse en su cuello, - ¡Vino un camión grandote y se llevó la tele! -, le comunico el pequeño entusiasmado, Manabu lo afianzo bien entre sus brazos y posteriormente le despejo un mechón del cabello castaño que cubría su frente y observo los brillantes ojos café claro, - ¡No ha parado en todo el día! -, escucho tras de sí la voz de su mujer, al voltear a verla, Azumi venía caminando hacia él con el pequeño y tímido Haru de dos años prendido de su pierna izquierda, el chiquillo al ver a su padre corrió a aferrarse a sus piernas para después pedirle a pujidos que lo cargara como a su hermano mayor.

De los muebles de la planta baja de la casa ya no quedaba ninguno, los niños ya habían cenado y estaban dormidos, se encontraba sentado en las escaleras viendo el espacio vacío, realmente se estaban mudando, cuando presento el examen en línea para concursar por la plaza de médico no pensó que fuera a llegar el día en que tuviera que dejar España para irse a Italia, por un momento pensó en Tsubasa y en Sanae, en la situación de ellos, él era el confidente de ambos, pero también tenía que velar por el bienestar de su familia y el trabajo en el Inter les brindaría la estabilidad que necesitaban.

Sintió la presencia de su novia sentándose a su lado en el escalón, ella recargo su cabeza en el hombro de él, - Vamos a la cama, tienes que descansar -, le dijo ella a la vez que tomaba su mano derecha entre las suyas, Okawa se quitó los lentes y se tallo los ojos, - ¿Estas nerviosa? -, pregunto serio, su semblante denotaba una cierta incomodidad desde que le llego ese correo electrónico, en el que le confirmaba el Departamento de Recursos Humanos que había sido seleccionado para cubrir la plaza como Segundo Medico Titular.

Ella se levantó y lo jalo para que la siguiera, ambos entraron a la recamara y se acostaron a descansar, Azumi se recargo sobre su pecho y le dijo mientras se quedaba dormida, - Watashi wa anata o totemo aishiteimasu, wasurenaide kudasai! (¡Estoy muy feliz contigo, por favor no lo olvides!), él la aferro más a su cuerpo, tanto ella como los niños eran lo más importante en su vida, si había aceptado el trabajo en Italia fue con la plena conciencia de que se toparían en algún momento al castaño, al final de cuentas ahora trabajarían cobijados bajo la misma camiseta.

Milán; Italia

Estaba en el estudio, sentado frente al escritorio, buscando algo en la computadora, de pronto la quietud de la casa se esfumo con el ruido proveniente de la entrada, el moreno dio una vista casual a la hora en la pantalla, de ahí su vista se posó primeramente sobre la ventana, ya estaba anocheciendo, posteriormente fijo su mirada por un momento sobre las muletas que recogió en cuanto entro la primera vez durante el día a esa habitación y que ahora las tenía recargadas a un lado del escritorio, escucho la voz de Tomeya que se quejaba de que tenía hambre como siempre, empalmada con esta escucho la de su hermano Tenshi, el moreno soltó un sonoro suspiro molesto suponiendo por qué se fueron sus compañeros todo el día, por ultimo sintió la presencia de Aoi entrando en el estudio, - ¿Qué haces? -, el pequeño jugador pregunto curioso, por su parte el moreno se recargo en el amplio sillón giratorio y con voz firme le dijo, - ¡Cierra la puerta!

El numero veinte hizo lo que le ordeno su compañero, al acercarse al escritorio vio las muletas, una gota de sudor frio recorrió a lo largo de su espalda, nada de lo que le dijera haría que Kojiro entendiera que era necesario lo que hizo y que no quería perder el tiempo, mientras Aoi se debatía internamente entre quedarse o no, el moreno usando su talón derecho, empujo el sillón giratorio un poco hacia atrás, revelando que traía puesto un yukata azul oscuro con patrón geométrico, - ¡Te pusiste el yukata que te regale en Navidad! -, exclamo el menor feliz de que su neko utilizara lo que le había comprado, por su parte Hyuga lo invito a sentarse en sus piernas, Aoi al verle con la prenda puesta bajo la guardia y se sentó en sus piernas dándole la espalda, pensando que la situación con Kojiro no pasaría a mayores, solo platicarían como usualmente lo hacen, - ¿Quieres que le hable a Tenshi?

Al escuchar la interrogante de su compañero, Hyuga lo miro curioso, la forma en que Aoi se había referido a su debilidad le llamo mucho su atención, - No, quiero hablar contigo de otra cosa -, le contesto mientras recargaba su cabeza en el hombro derecho de Aoi, posaba su mano izquierda sobre el muslo de su compañero y con la derecha movía el ratón de la computadora, ambos comenzaron a ver la página de una inmobiliaria, Shingo hacia comentarios sobre cómo podían quedar las remodelaciones y tomaba apuntes de los datos de las casas que les interesaban.

La puerta se abrió de par en par, ya que Aoi si bien la había cerrado como el moreno se lo ordeno, no puso el seguro por si las dudas, la figura de Vinni cruzo el umbral, su cara de pocos amigos denotaba su molestia, - ¡Hola Vinni! -, saludo Aoi amenamente mientras veía con mucha atención una casa antigua en remate, - ¿Qué haces ahí sentado? -, inquirió molesto el joven del cabello teñido un poco ruborizado mientras se acercaba para retirarlo de lo que él consideraba un asqueroso lugar, sin embargo se detuvo al ver donde tenía puestas las manos Kojiro, el muy sinvergüenza aprovechándose de que Aoi estaba muy entretenido con lo que sea que estuviese viendo en la computadora, tenía su mano izquierda en el muslo del chaparrito, mientras que la mano derecha descansaba fortuitamente en su entrepierna, el moreno miro fijamente a Vinni y le sonrió malicioso, ya que cada vez que Shingo se movía, hacia un mueca de gozo para molestar al joven italiano, Aoi por su parte, se estaba haciendo el tonto, sabía muy bien lo que estaba pasando, Kojiro se estaba aprovechando de la situación para molestar a Vinni y él como siempre quedaba en medio de sus tontas peleas, sin embargo esta vez la situación se estaba saliendo de control y subiendo muy rápido de tono.

Prácticamente estaba sintiendo en su trasero la emergente erección de su compañero de equipo, el suave y rítmico palpitar del miembro de Hyuga, le hizo recordar la infinidad de veces en las que ha soñado con él, sus mejillas comenzaron a teñirse levemente, empezaba a sentirse incomodo con la presencia de Vinni, quería que se retirara, que se fuera a despotricar a otro lado, para poder disfrutar a gusto el indecente roce con su amigo, - ¡Este cabrón se está cobrando lo que ocurrió en la madrugada! -, pensó mientras se saboreaba la atrayente dureza de Kojiro, ya que no es la primera vez que la siente, cerró los ojos y se mordió un poco el labio inferior concentrando sus pensamientos en sentir el bulto de su neko y en imaginar cómo se vería su pene en estado de erección, ya que en todo el tiempo que llevan de conocerse, si bien lo ha visto desnudo, nunca ha tenido la oportunidad de verlo erecto, ni siquiera se ha atrevido a verlo cuando el otro está dormido y tiene una erección matutina, solo se ha limitado a deleitarse con el roce y las palpitaciones de su amigo.

Sin proponérselo empezó a sincerarse consigo mismo mientras que los otros dos seguía peleando como niños e ignorándolo por completo, para Aoi, el hecho de tener a Gino no le impedía disfrutar de otros placeres como el de sentir las erecciones matutinas de Hyuga, el disfrutar el roce con la dureza de su compañero a espaldas de sus parejas, amistades y conocidos se había convertido en un delicioso y disfrutable gusto culposo, en algún momento quiso sentirse culpable, ya que en relación con Gino y Geovana lo que hacía con su neko era como una especie de infidelidad, pero ese par tampoco ayudaba, el arquero italiano tenía a su querida Mariana y Geovana cada que podía expulsaba a Kojiro del cuarto y lo mandaba con él disque para que lo vigilara.

Suspiro aburrido, le disgustaba sentirse ignorado en cierto modo, tenía la completa atención de ese apéndice que parecía tener vida propia e insistía en meterse en su trasero, volvió a morderse el labio inferior, también quería la completa atención del dueño de ese inquieto pedazo de carne, por lo que en un intento por sentarse mejor movió sus caderas para acomodarse, provocando con eso un hormigueo que recorrió su cuerpo y un estremecimiento en el cuerpo del moreno, logrando así captar su atención, en reacción a lo que Aoi hizo, Hyuga con ambas manos lo sujeto con firmeza de la cintura olvidándose por completo de la discusión con el hijo menor de Belmonto, - ¡Lo siento neko!, ¡Es que me estoy resbalando!, ¡Y por más que trato no logro acomodarme! -, se excusó el pequeño japonés fingiendo estar un poco nervioso y moviendo ligeramente el trasero, a lo que el moreno un tanto entusiasmado haciendo uso de su fuerza lo afianzo de la cintura fuertemente y lo acomodo nuevamente, frotándolo sobre su ya marcada entrepierna, Aoi al sentir la más que evidente erección del Tigre acallo un gemido tratando de concentrarse en la computadora, - ¡Piensa en las casas!, ¡Piensa en las casas! -, se repetía a si mismo mentalmente para no frotarse descaradamente en el pene de Hyuga frente a Vinni, por su parte Kojiro al tomar conciencia de su alborotado miembro pegado al deseado culo de Aoi y de la innegable excitación de su compañero comenzó a correr a Vinni.

- Vinni, ¡Puedes irte a ver a quien más jodes por ahí! -, dichas palabras indignaron al italiano, cuya reacción fue la de tomar el brazo de Shingo y jalarlo hacia él para llevárselo, - ¡Vámonos!, ¡Aléjate de ese pervertido! -, sin embargo Aoi no quería irse todavía, - Vinni, puedes irte, tengo que tratar un asunto con mi neko -, argumento el numero veinte tratando de mantener la compostura, ya que su cuerpo comenzaba a traicionarlo, él también ya empezaba a empalmarse, anhelando tocarse o ser tocado por las manos expertas del moreno, pero todo parecía indicar que Vinni no quería irse sin su "hermanito".

- ¡Ya que tú no te vas!, ¡Nos vamos nosotros! -, sentencio Kojiro mientras le pedía a Shingo que se levantara, este hizo caso, pero antes de que se levantara el moreno, Aoi tomo al hijo de Belmonto de la mano y lo encamino a la puerta, Vinni le sonrió triunfante a Hyuga mientras le hacia la grosera señal del dedo medio, sin embargo su momento de triunfo se terminó cuando cruzo el umbral de la puerta sin Aoi, ya que el pequeño nipón cerró la misma con seguro en cuanto el otro salió, por más golpes que le daba a la puerta, Vinni no conseguía que le abrieran.

Una vez solos dentro del estudio, Kojiro se iba a levantar del sillón giratorio para acercarse a Shingo, pero este lo detuvo, - ¡Quédate ahí, por favor! -, murmuro quedito y algo sonrojado, quería estar con Hyuga, estaba visiblemente excitado, pero tenía miedo de que no le gustase su forma de hacer el amor, además estaba el asunto de Touma, no quería intimar con él hasta haberle dicho al menos lo del niño, se llenó de valor y camino hasta el sofá, tomo asiento, se sentía muy nervioso y necesitaba relajarse, por lo que le pidió un trago al moreno, - Me sirves un whisky seco por favor -, por su parte el otro al escuchar su petición se dirigió hasta la licorería que tenían en el estudio, tomo uno de los vasos de cristal cortado y le sirvió el trago al número veinte, se lo llevo hasta donde estaba, al entregárselo sus dedos rozaron con los de Aoi, se sentía estúpido por sentirse tan nervioso, esta vez no podía salir corriendo a esconder su vergüenza en el baño, chasqueo la lengua molesto mientras se sentaba, acababa de caer en cuenta de que tenía el mal hábito de irse a esconder al baño para evitar enfrentar a Shingo, lo hizo cuando lo beso intentando seducirlo, después fue cuando tuvo el accidente con el agua y su cuerpo lo evidencio, la última fue ese mismo día en la madrugada cuando trato de huir de ese Aoi dispuesto a comérselo.

El pequeño nipón al verlo tan ansioso poso su mano sobre el muslo y lo apretó con suavidad para tratar de calmarlo, en respuesta tomo su mano sin voltear a verlo, la apretó con suavidad mientras le decía, - ¿Puedo fumar? -, Aoi le sonrió sintiéndose más tranquilo, su neko se sentía igual o peor de nervioso y ansioso que él, - Solo si me sirves otro trago -, le externo entregándole el vaso, a lo que el número nueve rápidamente fue a servirle otro whisky seco y sacaba de uno de los cajones la cajetilla de cigarros junto con un encendedor color acero que Aoi le había regalado en su cumpleaños.

Le entrego el segundo trago junto con la botella de licor y se volvió a sentar junto a su compañero, Aoi como agradecimiento por atender a su vicio, le quito la cajetilla y el encendedor, saco uno de los cigarrillos de tabaco oscuro y se lo puso entre los labios, para Hyuga ese simple acto se le hizo lo más sensual que había visto en mucho tiempo, sin perder detalle del movimiento de sus manos y de sus labios, vio el rápido movimiento que hizo para levantar la tapa del encendedor y de una sola pasada encendió la mecha, ladeo un poco su cabeza y acerco el cigarrillo para encenderlo, dio una ligera calada dejando escapar el humo lentamente entre su labios, para después entregárselo a Kojiro que lo tomo y comenzó a fumarlo.

El moreno se desparramo en el sofá, tratando de concentrarse en el aroma y sabor del tabaco, poco a poco esa parte de su cuerpo dejo de exigirle atención, pero esa partecita de su mente que desnuda y fantasea con Aoi en su cabeza le recriminaba esa estúpida decisión de solo conformarse con un beso indirecto de su compañero, cuando podía tenerlo a su completa disposición. Dando una profunda bocanada le agarro la mano a Aoi tratando de decirle con ese simple gesto lo mucho que le importaba, por su parte el numero veinte entendió el mensaje y agradeció el gesto acomodándose al lado suyo; al cabo de media hora, los gritos y golpes en la puerta continuaban sin tregua, - ¡No va a dejar de joder! -, Se quejó Aoi mientras le daba un sorbo a su tercer whisky seco, ambos continuaban desparramados en el sofá del estudio, la mano derecha de Kojiro estaba entrelazada con la mano izquierda de su compañero, los azotes a la puerta del estudio parecían no querer cesar en toda la noche, - ¡Es peor que un maldito perro de compañía! -, esta vez el que se quejo fue Kojiro mientras le daba una calada a su segundo cigarro que tenía en la mano izquierda, sintiéndose agradecido porque su majestad el Príncipe del Sol le dejo fumar dentro de la casa.

Ambos habían recurrido a sus vicios para bajar la innegable tensión sexual que había entre ellos, si Kojiro optaba al tabaco oscuro para mantenerse relajado, Aoi lo hacía con el consumo de alcohol para adormecer sus músculos, pero sin lugar a dudas ambos lo hacían para mantener el cerebro ocupado para no pensar en cómo arrancarse la ropa y aprovechar el tiempo en inactivo en una actividad más interactiva, lúdica, educativa y entretenida como lo es el tener relaciones sexuales donde les dieran las ganas.

- ¡Estúpido Vinni! -, se volvió a quejar Aoi terminándose su trago y acurrucándose junto al cuerpo de Hyuga a la vez que le decía, - Tengo algo muy importante que decirte -, Kojiro soltó su mano y rodeo el menudo cuerpo con su brazo pegándolo más a él, - ¿De que quieres hablar? -, pregunto mientras hundía su nariz y depositaba un ligero beso entre el cabello oscuro de su compañero, Shingo suspiro dejándose hacer por el moreno.

Ambos eran conscientes de que se tenían muchas ganas desde hacía un buen tiempo y de que ya eran muy mayorcitos para jugar el estúpido jueguito de "te quiero, te traigo ganas, pero no me doy cuenta", eso era para adolescentes calenturientos que no saben lo que quieren, no para un par de hombres que tienen muy en claro lo que quieren y que además tienen un buen camino sexual recorrido, ambos muy diferentes, Aoi un monógamo en toda regla con un hijo en Japón al cual le prometió volver por él para llevárselo consigo a Italia una vez que hubiera domesticado a su papa elegido, mientras que Kojiro era un libertino consumado que gustaba de llevar una escandalosa vida sexual sin compromisos, con tantos amantes en su haber que ya había perdido la cuenta hacía ya mucho tiempo atrás, ahí estaban los dos tratando de encauzar sus vidas hacia un punto común que se cruzó para ir paralelamente desde hacía un año y medio.