CAPÍTULO 1

Qué recuerdos. Habían llegado ayer a Mystic Falls y todavía no podía creer que estuviera en casa. Habían pasado tantos años que pensaba que nunca más vería el pueblo que la vio nacer.

La nueva casa no estaba mal, era más sencilla de las que ocupaban habitualmente pero no querían llamar mucho la atención.

De nuevo empezarían una nueva vida, lo hacían mas o menos cada cinco años, su aspecto casi infantil no les daba oportunidad de permanecer mucho tiempo en un lugar sin que alguien pudiera darse cuenta que no envejecían.

Padre, buenos días.

Buenos días, no es necesario que coloques todo esto, saldré a buscar a alguien y le obligaré a que lo haga.

Prefiero hacerlo yo, de hecho creo que deberíamos hacerlo todo nosotros, Mystic Falls no es como los demás lugares, aquí nos descubrirían enseguida.

Elijah se echó al reír, le hizo gracia que ella fuera tan responsable, le había enseñado bien, pero no tenía pensado ponerse a hacer las tareas del hogar.

Está bien, tu crees que a la gente de Mystic Falls le extrañará que el nuevo médico del pueblo y su hija tengan una asistenta..

Ahora era Elizabeth la que se reía, le encantaba su ironía, mientras para los demás Elijah era una persona demasiado seria con ella no era así, a ella le mostraba lo que había debajo de ese hombre siempre engominado y con traje y corbata.

Esta bien, creo que eso sería correcto.

Bien entonces te veo a la hora de la comida, iremos al bar ese del centro, cómo dices que se llamaba?

Mystic grill

Pues nos vemos allí entonces- le dijo Elijah con cara de disgusto.

Elizabeth sonrió, sabía que a su padre no le gustaba la comida rápida, cuando era Elijah quién elegía restaurante iban a los mejores, le encantaba la comida francesa, pero aquí tampoco había mucho dónde elegir así que tendría que conformarse con el Mystic Grill.

Siguió por un momento recordando cosas del viejo Mystic Falls, no tenía miedo a que alguien la reconociera, habían pasado los suficientes años como para que todos estuvieran muertos.

Se fue arreglando mientras la nostalgia la invadía, ya echaba de menos a sus amigas y no hacía ni dos días que se habían despedido.

Decidió llamar a una de ellas, cogió su teléfono y marcó rápidamente su número:

Elizabeth, cómo estás? Ya estás instalada en tu nueva casa? Cómo es? Ay cuánto te hecho de menos...

Aria yo también os hecho de menos a todas, el pueblo es bonito pero... me da miedo ir al instituto sin conocer a nadie, ojalá estuviera allí con vosotras en el Rosewood High School.

No te preocupes, seguro que no tardas en tener amigos, eso sí, no te olvides de nosotras.

No lo haré, Aria ahora tengo que irme tengo que ir a matricularme en el nuevo instituto para el próximo curso, te llamo en otro momento.

De acuerdo y no te olvides de decirle a tu padre que te permita venir a Rosewood a pasar unos días del verano.

De acuerdo Aria, saluda a Spencer, Hanna y Emily de mi parte. Besos para todas.

Ciao Elizabeth.

Colgó el teléfono y se sintió más sola que antes. Habían pasado los dos últimos años en Rosewood y ella había hecho allí grandes amigos, pero habían descubierto gracias a uno de los informantes de Elijah que había una Réplica en Mystic Falls y decidieron venir a investigar. Bueno en realidad lo decidió Elijah, pero ella cedió porque era Mystic Falls, era su pueblo, una vuelta a sus orígenes y le apetecía. Tenían la tapadera perfecta, el médico del pueblo había muerto junto con su mujer en un accidente en primavera y desde el ayuntamiento buscaban otro. Y ese otro iba a ser Elijah, trabajaría en la consulta del médico anterior y en el hospital, de esa manera tendrían reservas de sangre a su disposición.

Media hora mas tarde entraba por la puerta del instituto de Mystic Falls, el Mystic Falls High School. Buscó la secretaria, estaba nerviosa, aunque cada vez que cambiaban de vida la abogada de su padre les proporcionaba nueva documentación, no podía evitar temer que les descubrieran. Entró en el baño para refrescarse un poco y se miró en el espejo respirando profundamente para relajarse, se repitió a sí misma en voz alta:

Tranquila, tranquila, tranquila...

Hablas sola?

Estaba tan concentrada que no había oído entrar a nadie, si Elijah se enteraba la mataría por ser tan descuidada.

Hola, no te he escuchado entrar, creía que no había alumnos en época de vacaciones.

Y no los hay, sólo está abierta la secretaria para los nuevos.

Esa soy yo. Estaba intentando encontrarla. Tu también eres nueva?

No, llevo aquí toda mi vida, mi padre es el director.

Oh, soy Elizabeth, me podrías acompañar entonces a secretaria?

Haré algo mejor por ti, te acompañaré al despacho de mi padre, así matarás dos pájaros de un tiro.

Y eso porqué?

Porque para entrar en esta escuela no solo es necesario entregar los papeles, también hay que superar una entrevista con el director.

Eso hizo que Elizabeth se pusiera más nerviosa pero respiró hondo y dijo:

Bien, pues vamos allá.

Recorrieron los pasillos que a ella se le hicieron eternos y de pronto se dio cuenta de algo,

Oye, tu no me has dicho tu nombre.

Josie, soy Josie.

Encantaba de conocerte Josie.

Igualmente. Este es el despacho de mi padre, suerte.

Gracias.

Con los nervios Elizabeth no sé dio cuenta de preguntar a Josie el nombre del director, ni había tenido ocasión de mirarlo en la puerta del despacho donde seguramente estaba escrito, pero ya había llamado a la puerta y no podía volver atrás.

Adelante

Sonó la voz del director desde dentro.

Elizabeth entró precipitadamente y buscando los papeles que tenía que presentar en su carpeta.

Buenos días- dijo prácticamente sin mirar a la cara a su interlocutor.

Buenos días soy el director Saltzman, con quien tengo el gusto de hablar.

Elizabeth levantó la cabeza para mirar al dueño de esa voz que tanto le había llamado la atención y se le secó la boca, gracias que no necesitaba aire para vivir porque se hubiera caído allí mismo.

Saltzman era el apellido de su familia, de la familia donde ella había nacido en 1848, con lo que sin duda ese hombre guapo y rubio que tenía enfrente tenía que ser pariente suyo.

Soy Elizabeth Mikaelson

Consiguió decir mientras el director le hacía múltiples preguntas que ella se limitaba a contestar automáticamente mientras le miraba y pensaba que el parecido de ese hombre con el que fue su padre biológico era tan indecente que no podía dejar de mirarle.

Hasta aquí el primer capítulo de esta historia, espero que os haya gustado. En el siguiente capítulo Elizabeth conocerá a mas personajes de Mystic Falls, si quieres descubrir quién son no te pierdas el próximo capituló.