Nota del autor (I)

No puedo empezar este apartado final sin expresar mi eterno agradecimiento a Diaryforadreamer. Sus elaboradísimos comentarios a mis historias, sus sagaces sugerencias, sus palabras de apoyo y su maravillosa fidelidad me han alentado a través de los meses y me han ayudado a seguir creciendo como escritor y como persona. Muchas gracias, de verdad. Eres sin duda la mejor persona, y también la más especial, con quien he entrado en contacto en esta web. ¡Y eso que ni nos conocemos en la realidad!

Naturalmente, también quiero dar las gracias a todos los que habéis leído y apoyado esta historia de principio a fin. Es un auténtico honor para mí haber escrito para vosotros, y aún me honra más saber que habéis invertido tiempo y esfuerzo en leerla y en comprenderla. Espero de todo corazón que mis palabras os hayan emocionado, consolado o al menos entretenido. Con eso, honestamente, ya me siento la persona más afortunada de la tierra.

Por otro lado, me gustaría dejar claro que a mí nunca me ha gustado el personaje de Draco Malfoy. Como digo varias veces en el fic, durante buena parte de la saga no es más que un acosador cruel, un niñato vanidoso, engreído y cobarde que no duda en herir y humillar a las personas de su alrededor para sentirse mejor consigo mismo. Creo que durante los siete libros no muestra ni una característica positiva o atrayente más allá de que es rico y guapo. Y su redención final me parece demasiado tibia, pálida y poco convencida como para "compensar" su deleznable comportamiento en todos los años anteriores.

No obstante, reconozco que su evolución a lo largo de los libros sexto y séptimo me sigue pareciendo uno de los arcos argumentales más interesantes de todos los que inventó JKR. A lo largo de El misterio del Príncipe, vemos a Draco cada vez más pálido y ojeroso, más asustado, menos seguro de sí mismo. Lo vemos llorando junto al fantasma de Myrtle la Llorona, lo vemos aislarse de sus amigos, lo vemos bajando la varita imperceptiblemente justo antes de que los mortífagos irrumpan en la Torre de Astronomía… Luego, en Las Reliquias de la Muerte, su indecisión se acentúa todavía más: se muestra reacio a reconocer a Harry y a los demás cuando los carroñeros lo llevan a la Mansión Malfoy, su madre miente a lord Voldemort por él, y al final lo vemos dirigiendo una cordial cabezada a Harry, tantos años después.

¿Qué ha ocurrido para que se diese esa transformación? Era sencillo captar la personalidad de Draco desde el primer momento: su desprecio hacia los que consideraba inferiores, su feroz orgullo por pertenecer a una familia de sangre limpia, su obsesión por la pureza, su honda admiración hacia su padre y hacia los mortífagos, sus ganas de complacerlos, de dar la talla, de demostrar que él era uno de los guerreros más fuertes al servicio de las Artes Oscuras, su secreta inseguridad, su envidia hacia Harry, esa injusta sensación de que todos deberían admirarlo a él, a Draco, y no al estúpido Potter, el aliado de los muggles y los sangre sucia… Estos principios, tan severamente inculcados en su mente desde bien pequeño, parecen resquebrajarse lentamente cuando debe enfrentarse por primera vez a la maldad, a la auténtica maldad de matar a una persona. ¿Realmente es cierto todo lo que le han contado desde pequeño? ¿La pureza de sangre justifica la tortura, la humillación, el robo y el asesinato? ¿Y en qué consiste exactamente la pureza? ¿Por qué hay que defenderla? ¿Por qué eso hace que Draco sea más especial, más meritorio, más válido, si luego es incapaz de levantar la varita contra Dumbledore, o si es forzado a hacerlo contra su voluntad por ese mismo motivo? Son interrogantes difíciles, aterradores y fascinantes, y por eso mismo convierten a Draco en un personaje cautivador. A lo largo de este fic he intentado expresar todas estas emociones, tan contradictorias e intensas, tan perturbadoras y extrañas, pues hacen tambalear los cimientos de la identidad de Draco, algo que siempre, siempre, es aterrador.

Este es el fic que más tiempo me ha llevado escribir, además del más largo: casi dos años separan el primer capítulo del último. Durante ese período de tiempo se han sucedido muchos cambios en mi vida, muchas experiencias nuevas y muchas emociones extrañas y difíciles de gestionar que aún ahora, mientras escribo estas palabras, me siguen afectando. Hay mucho de todo eso en este fic, y por eso es el más personal y el más íntimo que he escrito hasta la fecha. Si no te apetece seguir leyendo mis bobas naderías emocionales, cosa que comprendo perfectamente, puedes dejar de leer ahora. Lo más importante, lo que quería transmitir con esta historia, ya está más que dicho y redicho.