Ufff han sido meses intensos, noches de dormir o no dormir, criar un ser humano es maravilloso y tormentoso, como la vida, no lo cambiaría. Y llegó esa canción que me inspiró. Cuando lleguen al final y suenan los acordes coloquen: Fairytale · Alexander Rybak. Hizo magia.
Noche en compañía
Capítulo II
Two Shot
Fairytale
Los pasos resonaron, el eco amortiguado por las suaves alfombras del hotel.
Ajustó sus guantes con cuidado, así también sacudió uno de sus hombros con elegancia.
Las puertas del hotel se abrieron, sus ojos brillaron en la oscuridad, estaba deleitándose ante la próxima lluvia que caerá.
Una lluvia de sangre.
A veces una pequeña tormenta era el preámbulo de algo más grande. Y no se equivocaba.
Se preguntaba cuánto más podría divertirse en este lugar, para el demonio ciervo era una incógnita difícil de presagiar.
Aunque auspiciaba sorpresas.
- ¿Dónde está la princesa? - gritó uno de los demonios desde la calle.
- Está descansando así que yo tomaré su lugar en esta pequeña… Reunión. - hizo aparecer su micrófono en su mano izquierda.
El Hotel estaba rodeado, definitivamente Valentino estaba tomando pésimas deducciones.
¿Qué pasaría si su majestad viera esto?. Bueno, saber lo que pensaba Lucifer era imposible, barajando las posibilidades hasta él pudo ordenar al Overlord intervenir para desarmar el proyecto de la redención.
Pero llegar a ese extremo con un pobre pecador como Angel Dust. O podría ser su objetivo provocar a su hija. Muchas posibilidades y ninguna certeza. Por algo era el señor del infierno.
Sabía que no estaba de acuerdo con el hotel, era una locura.
Pero esa locura iba tomando ribetes de realidad, después de todo las puertas del paraíso se habían entreabierto, él mismo presenció lo llamado imposible.
De la mano de una nacida mitad ángel en el infierno, ella era la constelación de todas las partes, podría lograr lo imposible.
Su interferencia radial ya había aumentado. Resonaba en sus ondas un atisbo de molestia en el fondo de su mente, su agradable plática con la cansada Charlie fue interrumpida tan groseramente.
Imagino el café y sonrió más, un cosquilleo en los dedos.
Aquellos labios.
Cerró brevemente los ojos para concentrarse.
Tenía que tomar un buen trago después de esto, definitivamente le haría un excelente café de grano a la rubia.
- Nadie puede apagar el desastre, cómo pudiste hacer esa masacre, te superaste a ti mismo. - gruñó otro demonio que sacaba sus espadas.
- Yo no hice nada, simplemente fuimos a recoger a nuestro huésped - hizo una pausa mientras tronaba los dedos - huésped que ya había pagado la deuda por lo que me informaron mis fieles fuentes.
Varios se miraron fugazmente entre ellos, gesto que no pasó desapercibido para Alastor. Sonrió mostrando los colmillos, pero si no eran capaces de mentir decentemente, que especímenes quedaban en el infierno. Qué vergüenza.
Demonios gritaron, un solo barrido y los tentáculos brotaron por el área del hotel.
Otras decenas de brazos aplastaron a los que llegaban.
- ¡Maldito hijo de perra! - se alcanzó a escuchar antes del gran golpe sordo.
- Señores. Estoy tratando de mantener la calma en este lugar, hay huéspedes que descansan. - dijo mientras daba un pequeño golpe en su micrófono.- Todavía me queda algo de buen humor de la cena. Ja ja ja. - rio haciendo eco.
Su mente se desvanecía, estaba relajado, ¿desde cuando una masacre no ocupaba el 100% de sus pensamientos?.
La respuesta era, desde los meses que estaba como socio del hotel.
Simplemente los acontecimientos de esta noche necesitaban de su atención, había algunas cosas que debía sopesar.
Punto principal: Su relación con la llamada princesa del infierno, la princesa que quería redimir a los pecadores. La pluma negra pesaba en su bolsillo interior, y hasta parecía hacer deliciosas cosquillas.
Podía escuchar alguna de sus canciones favoritas de fondo, entre sus interferencias. Que gran caos.
Las interferencias apenas dejaban escuchar sus pensamientos.
Entrecerró los ojos complacido. Dejó salir un centenar de sus sombras desde un portal, todas inquietas, todas danzantes y maniacas hacían caer en oleadas a todos los demonios que quedaban después del arrastre de sus tentáculos.
El cosquilleo en sus dedos seguía. Se estaba impacientando por volver a entrar al hotel, recorrer aquellos pasillos para llegar a la habitación de la demonio durmiente.
Volver y tocar aquel cabello, probablemente aquellas hebras serían suaves al tacto, sin la tela de sus guantes de por medio.
¿Desde cuándo ansiaba esa textura?
Aquella imagen le interesaba más que el espectáculo sangriento, que estaba a la vez limpiando. No quería mala publicidad para el negocio, el mar de sangre era mal visto.
Unos cuantos gritos silenciados.
La sangre desapareciendo de a poco en las calles. Había trucos tras bambalinas que no podía revelar.
Otro tronar de dedos.
Angel Dust abrió los ojos, un poco borroso, pero al menos todavía podía enfocar la vista con un par de sus ojos.
- De todas las personas no pensé que tú estarías aquí. - susurró incrédulo.
Una sombra se movió y ajustó mejor los araña albina sintió dolor en todo el cuerpo, hasta su cabello gritaba de dolor.
- Me quede aquí, aun faltaba ver que lo que te indicaron los contactos del demonio radio, hiciera efecto.- la demonio de pelo gris lo miró con cautela, examinando.
- A pesar de todo el tiempo que llevamos con él, no confías. ¿eh? - preguntó cerrando los ojos levemente.
- Es mi naturaleza. - se encogió de hombros.
Intentó acomodarse más entre los almohadones en que estaba apoyado.
- Bueno, él fue a buscar a Charlie. Y no provocó nada innecesario...Creo que ambos han cambiado. - recordando la imagen de la demonio en su forma real.
- Lo sé…Charlie es alguien muy diferente desde que la conocí, que se aventurara sola a buscarte a ese lugar era impensable para mi. Creo que ni ella misma pensó en lo que hacía. - Ni sus gritos ni advertencia pudieron pararla, recordó con amargura.
- ¿Estás asustada?.
- Un poco, pero desde que nos dimos un tiempo ha sido lo mejor. Verla desde lejos me ha hecho pensar mucho. - hizo una pausa - por otra parte lo que te paso...Lo siento.
- oh vamos Vagg, pensé que no sentías nada por los hombres.
- Serás una cabeza hueca, pero igualmente me importas. Si te hubieras visto, parecías...Parecías - sus ojos se oscurecieron y tu tono de voz se volvió bajo.
Uhy eso dolió. Debí llegar horrible para que tú misma te sorprendieras - sonrió -al menos la princesa me salvo, no pensé que mi caballero de brillante armadura fuera ella.
Silencio incómodo, afuera se escucharon los estruendos y los gritos.
- No le gustó que te rescataran. Alastor fue a charlar con ellos, como mismo dijo. Nos ordenó no salir de las habitaciones.
- Eso de afuera no se escuchó bien. ¿Charlie?. - pregunto pensando en la sonrisa de la alegre rubia que le tendió una mano.
- Está descansando y sus guardianes cuidan la puerta de su habitación. Está bien, solo quedo muy inestable por usar su poder. No está acostumbrada.
- Gracias, por ayudarme a curarme y también a los demás. Aunque esta vez no fue mi culpa.
- Lo sé.
Ambos se quedaron en silencio mientras los estruendos seguían afuera. Vagg coloco una mano en el hombro del demonio y lo tapó mejor.
Se sentó en la cama, estaba segura de que el pelirrojo tocó sus labios. Se tambaleo. Hizo amago de su concentración, tomó aire y se estabilizó. Se sentía extrañamente renovada.
No sabía si había dormido una hora o más, pero aprovecharía su calma mental y emocional.
- No permitiré que mi socio haga todo el papeleo. - se levantó de la cama.
Sus ojos se volvieron rojos. Sus pupilas blancas.
La pasividad había sido el tope hasta la noche de hoy, en cuanto a tomar el demonio por los cuernos ella había dado un rodeo y en el mejor de los casos un baile y una canción, esperando que el arcoíris hiciera lo demás.
Pero no más, en estos meses había visto la verdadera y cruda cara del infierno. Mucho más que en todos los siglos de su existencia.
El ensañamiento, el provocar dolor sin necesidad.
Se desabrocho la camisa rápidamente.
Ahora estaba en su hotel y lo que quería lograr era el orden.
Oponerse a un Overlord como Valentino tenía repercusiones, no esperaba nada de su se enojaba o aplaudí no le importaba, si no consideraban que ella tenía el poder de cambiar las cosas, pues bueno, caminaría a paso firme de una vez por todas.
Ya no le importaba.
No estaba para complacer a los demás, iría tras lo que creía correcto.
Ese sería su pecado.
Era ya de por sí una pecadora, solo por nacer aquí.
Uno de los pocos pertenecientes al infierno por derecho. Y extrañamente sin motivo para estar.
Llamó a sus compañeros, estos le informaron de su situación, volteo a su habitación y llamó a la sombra de Alastor.
Gracias por cuidarme. - le sonrió.
Para su sorpresa la sombra se rasco la cabeza avergonzada. Y miro al suelo.
- Razzle y Dazzle. Bajen y ayúdenme..
El par de compañeros movieron la Cola en aprobación ojos brillaron rojos de emoción hace tanto que no actuaban como verdaderos guardianes. Corrieron escaleras abajo.
Una limusina se paró afuera del hotel, no quedaba nada de los demonios que hace unos 10 minutos habían rodeado el recinto.
El demonio polilla se bajó, ajustó sus grandes lentes.
- Debí imaginar que tú fuiste el que hizo el desastre en mi edificio. Casi quemando mi estudio.- gruño con desagrado.
Había demonios que le ocasionaron asco, pero Valentino ganaba con creces esto, aquel aroma a cigarrillo barato era simplemente insoportable.
- Ja ja ja - rió mientras resonaba su interferencia - No, no, no mi desdichado amigo. Créeme que el placer no fue mío. - cambio de mano su micrófono.
- Me preguntaba cómo obtuviste ese fuego prohibido. - lo miro dando un falso gemido - Mi pobre Angel…- empezó a reclamar.
- El tiene pagada su deuda, y aún así lo arrastraste de vuelta. - hizo una pequeña pausa - verifique esa información antes que volviera, que mala manera de mantener el negocio.
El overlord se detuvo visiblemente molesto e hizo una mueca con la boca.
- Intereses. - bramo.
- ¿Intereses?.
Una voz femenina, sedosa y fría había hablado, el demonio mitad ciervo no tuvo que voltear para saber que ella estaba en su forma demoníaca, saliendo por las puertas del hotel.
Cada paso que daba resonaba en el aún húmedo piso producto de la lluvia hace una hora. El taconeo, se detuvo.
Esos no eran los zapatos habituales de su socia.
No lo podían culpar, era un buen observador y sabía reconocer a la perfección ciertos sonidos.
Alastor sintió que el cosquilleo pasaba de sus dedos a sus manos. Apretó los puños impacientemente. Esta sensación era extrañamente cálida. Sus garras estaban palpitando.
Que ganas de voltear rápidamente, pero era un caballero sería descortés de su parte.
Sus sentidos estaban alerta, la energía demoníaca de ella estaba extendida. Estaba rodeándolo, malditamente embriagadora.
Qué delicia de prólogo para el acto principal.
- ¿P-princesa? - tartamudeo sorprendido el Overlord, recuperado de la emoción. La apariencia de la fémina distaba mucho de la inocencia habitual. Era una Lilith muy muy diferente. Y ni siquiera podía comparar a la reina gobernante.
Otro paso y ella se quedó al lado del pelirrojo. No llevaba su traje de siempre de dos piezas. Llevaba un vestido negro ajustado, que caía, aberturas en ambos muslos. No muy revelador, no muy conservador.
Parecía una demonio imperturbable de hielo.
Lejos las canciones alegres con dulces y el paraíso.
Sus cuernos resplandecían así como su presencia. Alastor estaba callado y complacido. Podía palpar la furia de la rubia. Ahí estaba el fuego de sus ojos. Su recato era perfecto. Con solo verla una vez ya había memorizado sus rasgos demoníacos.
Ahhh charming demon belle, susurro para si mismo.
- Mencioné que no quería un pie tuyo dentro de mi hotel. Y eso aplica a tus secuaces. - pronunció la hija de Lucifer mientras sus ojos se entrecerraban.
- Vine por lo que me pertenece. - reclamó colocando un par de brazos en la cintura, tratando de no tartamudear.
- Lo escuché de Alastor. Te pago. No hay deuda y sin deuda no hay intereses.
La mano de la rubia se extendió para hacer aparecer un tridente negro.
Las orejas del demonio radio se movieron rápidamente. Eso era nuevo. Ese sonido del metal contra las garras de la rubia fue agudo, ese sonido era espeluznante.
- Es mío y lo necesito, conmigo está en mejores condiciones que en esta pocilga de redención.
- Para tu imperiosa necesidad, lo encontré en muy malas condiciones cuando lo fui a buscar, después de tu miserable secuestro - Apoyó el tridente en el piso y dio dos pasos.- ¿Así tratas a tus trabajadores?. - pregunto siseando.
- Y una chiquilla como tú no me dará órdenes menos si - callo de repente.
Un estruendo se escuchó en toda la avenida, el suelo se movio fuertemente, mientras los guardianes de la rubia aparecieron en la calle, delante de la entrada principal, 20 veces su tamaño, su forma cambiada rodeados de fuego, solo los ojos resplandecian amarillos, en medio de las llamas.
- Cállate polilla de mierda - escupió lentamente subiendo el tono de voz- y escúchame bien.
Las llamas empezaron a rodearla y avanzó hacia la calle, si aún quedaba algún demonio vivo este se arrodillaba y bajaba la cabeza, pues solo un puñado de demonios podían hacer aquel rugido estruendoso que movía la tierra. El tridente se llenó de llamas con pintas negras. Los ojos de la demonio brillaron aún más y sus colmillos asomaron por la negra comisura de sus labios. Ella continuó hablando.
- Si no quieres que incinere tu estúpido sombrero y tu inmundo ser. - Lo apuntó con su tridente y la parte superior del estrafalario sombrero se encendió, ella se detuvo en la vereda. - Vete de aquí. De lo contrario te quemaré y pisaré tus cenizas si no respetas lo que digo, conoce tu lugar. NO hablas con cualquier demonio. - recalco la última frase.
Oye oye se dijo Alastor. Su sombra principal estaba temblando de emoción. Casi ni noto cuando ella volvió escondida entre las sombras del vestido de la rubia.
- Pequeña, contrólate - Alastor le dijo mentalmente a su sombra. Tratando él mismo de hacer caso a su orden.
Esto era magnífico, estaba grabando todo en su memoria porque verla doblegar a Valentino era algo que no se veía todos los días.
Si hasta parece que se había mojado los pantalones, si podía considerar que tenía unos.
Se mordió un poco la lengua para tratar de nivelar su respiración, su cornamenta empezó a aumentar de tamaño. Trato de no mirar hacia donde estaba, pero era imposible. Estaba muy emocionado.
Ella era adrenalina pura. Si presionaban un poco más lo destruiría todo. Ella sería capaz de barrerlo todo. Podía ver la ciudad en llamas.
Esta noche tenía que darle un respiro o acabaría infartado.
Vio como un sorprendido Valentino daba la vuelta y subía a su limusina en silencio no sin antes dar un portazo, mientras los guardianes de la rubia gruñian y lanzaban algunas llamaradas. Ellos caminaron hacia los demonios que miraban el piso temblando, y dieron a entender que se marcharan. Los pocos que quedaron huyeron despavoridos.
- Estabas encargandote de todo solo - dijo la rubia mientras miraba la limusina que desaparecía en una esquina, sintiéndose mucho más tranquila.
- Yo no lo vería así, querida Charlie. Podríamos decir que fue un relevo.
- ¿Y que acabaras con cientos de demonios en un instante? - pregunto sin emoción.
Bajo la cabeza haciendo una reverencia a su espalda, segunda vez que no temía dejarla al descubierto, pero esta vez él no estaba dispuesto a atacar, ni siquiera lo había pensado. Su silueta se marcaba más con la encantadora prenda.
El delgado cuello y la curva del hombro. Esa curva sinuante de los hombros descubiertos.
- Charming demon belle, sabes que si no intervenía, ellos entrarían al hotel. No estaba dispuesto a correr riesgos.
La hija de Lucifer miró la calle y por un momento vio toda la sangre que había empapado las piedras, tenía la capacidad de ver y sentir el líquido vital, la sangre la llamaba, y pudo haber evitado esto.
Pero las piedras estaban limpias. Obra de su socio.
En el fondo sabía que no. Valentino no se detendría. Y si algo le hubiera pasado a Vaggie, Angel o cualquiera de los otros jamás se lo perdonaría.
El demonio de la radio había hecho la elección correcta a pesar de lo sangrienta y despiadada.
- No es lo correcto. - dio la espalda a la calle y enfrentó con la mirada al pelirrojo. - pero tienes la razón. - tomó un largo respiro - ¿Puedes volver a decirles a los huéspedes que ya pasó el peligro y que sigan en sus habitaciones sin salir?, y que pasaran haciendo ronda. - dio una mirada a sus guardianes que asintieron y entraron rápidamente al hotel, no sin antes dar una vuelta por el terreno.
El mitad venado tocó su micrófono y el aviso fue dado en el interior del hotel, lo hizo desaparecer al terminar la transmisión.
- Dulzura es necesario ofrecerte algo de beber. - se inclinó y le ofreció el brazo.- así puedes descansar, ha sido una jornada extenuante.
Charlie lo miró extrañada, desapareció su tridente y tomó un poco más relajada el brazo ofrecido con caballerosidad. Caminaron hacia el interior del hotel. Bajo sus garrar el traje de su compañero era suave y cálido.
Caminar así, por un momento la llevó a un mundo paralelo, quizás donde irían a un lugar más agradable a tomar un café después de ir al teatro, quizás un parque, donde no había masacres ni muertes por doquier. Donde no tenía que luchar contra el infierno por su objetivo.
La sentó en uno de los sillones del salón, y desapareció camino a la cocina.
La joven Magne miro los cuadros y el salón con luz tenue. Escucho a sus guardianes subir por las escaleras aún transformados y pasearse. Así se aseguraría que nadie osara salir, por ahora necesitaba ese silencio del hotel.
Y la ronda era para eso, calma, necesitaba eso. Su cabeza era un extraño revoltijo de emociones. Aún no podía calmarse completamente, aun no podía descifrar todos los acontecimientos en relación a su socio.
Se perdió un instante en su pensamientos mientras cerraba los ojos y se acomodaba en el sillón. Había sido un día muy largo.
El penetrante olor del café llenó sus fosas nasales y vio la taza humeante frente a sí. La tomó con cuidado y miró al pelirrojo que se sentó a su lado.
- ¿Qué es lo mas te desagrada en este mundo, princesa? - pregunto mirando hacia los mismos cuadros que ella observara.
- Que no cumplan su palabra.
Respondió a la pregunta del pelirojo, mirando el humo que ascendía desde el liquido negro. Tomó un gran sorbo, cerró los ojos complacida por el sabor del café. Un agradable calor bajó por su garganta y se alojó en su pecho. Sus músculos sintieron oleadas de relajación en segundos.
Alastor desvío la miraba porque le parecía sumamente interesante el cómo caía el vestido por sus largas piernas. No era una vestimenta estrafalaria, pero por una extraña razón a sus ojos era más interesante ver la pálida piel.
- Querida, ¿Por qué no usas más tu forma demoníaca?.
- Me molesta un poco - hizo una pausa, recordando su niñez - Papá siempre se empecinaba que lo hiciera y eso terminó por cansarme.
- Veo que ahora no.
- Es diferente Al, lo hago a mi merced, ya no soy una niña. Hay cosas que no puedes controlar, y ahora debo hacerme cargo.
- Hizo una pausa y observó la taza de café en las manos, ambos en el salón silencioso.
- ¿Te diviertes lo suficiente aquí? - preguntó la hija de Lucifer, queriendo saber.
Quería un poco de plática, no tenía sueño y debían faltar unas casi 3 horas antes del amanecer. Ya que estaba con él aquí, podría al menos saber algunas cosas, podría intentar entender qué estaban haciendo dos demonios tan diferentes como socios.
Podría intentar entender qué le estaba pasando.
- Pues claro dulzura, es un constante espectáculo. Imagina lo que esta noche hemos pasado. Quien pensaría que la dulce Charlie sería una emperatriz del orden y caos .
- No me enorgullezco de lo que hice. - hizo un pequeño puchero.
- Tienes que darte crédito, estarás en todas las noticias. - levantó su mano hacia el techo de forma teatral - pero querida no me malinterpretes, te veías mag-ni-fi-ca.
Years ago, when I was younger
I kinda liked a girl I knew
She was mine and we were sweethearts
That was then, but then it's true
Hace años, cuando yo era más joven,
Me gustaba una chica que poco conocía.
Ella era mía, y fuimos novios
Eso fue entonces, pero entonces es verdad
La miro de reojo, ella bajó la cabeza abatida y después río en tono bajo.
Le agradaban esas expresiones suaves, sinceras.
Hasta parecía una delicada flor, pero el infierno sabía que no era así.
Era una tormenta de oscuridad y pureza.
Y él aún deseaba más de ella.
Más y más.
Se acercó y quitó con suavidad la taza de café de sus manos. Dejando que una de sus sombras la sostuviera.
- Hay noches que todos necesitamos compañía. - le dijo. Observando cómo ella lo escudriñaba con sus blancas pupilas.
- Pensé que lo decías como broma.
- Claro que no darling. - entrecerró sus ojos. Bajó el tono de voz, no bromeaba, no se burlaba.
- Nuestro beso fue un error - tomo aire para seguir - Debí detenerme. Y después debí disculparme.
Estaba nerviosa, él se acercó, inclinó suavemente la cabeza y achicó su sonrisa, inmediatamente su pulso se disparó, no era una chiquilla, ya era una demonio de siglos, no podía comportarse como una niña.
- Lo sé, fue un error - Medito dándole la razón - pero, ¿acaso no es bueno equivocarse más de una vez? - pregunto burlón. Y para qué negar lo que deseaba, maldijo mil veces y ahora iba a caer más bajo, pero valía el pequeño sacrificio.
- ¿Qué? - no alcanzo a preguntar.
I'm in love with a fairytale,
even though it hurts
'Cause I don't care if I lose my mind
I'm already cursed.
Estoy enamorado de un cuento de hadas,
a pesar de que duele
Porque no me importa si pierdo mi mente
Ya estoy maldito
Antes siquiera de responder nuevamente ese calor aparecía, sintió el café mezclado.
En sus bocas. Una risa ronca.
El demonio radio acaparó los labios y se introdujo sin recato, hambriento del café prometido. Y sus expectativas estaban cumpliéndose a cabalidad.
Era como una travesura oscura.
Qué le sucedía al pelirrojo. Estaba loco, él debía nadar en la locura infernal, no podía. Se suponía que él no. No… Que estaba sucediendo.
Ella debía detenerlo.
Si claro que si Charlotte, se reprendió a sí misma, mira cómo lo detienes.
El siguió profundizando y la acercó a su cuerpo, sin negativa no podía desperdiciar tiempo.
Y ahí estaba el pequeño gemido que escapó de la garganta de la demonio.
Sus manos estaban inquietas por tocar, debía calmar algo aquel deseo. Se alejó con cautela para retomar el aire.
- Lo siento querida pero tenía la imperante necesidad de saber cómo sabría el café de tu boca.
- Eso…
- Y es delicioso. - sonrió entrecerrando los rojizos párpados. Sonriendo con malicia. Y por primera vez recorriéndola con la mirada.
Sintió sus mejillas arder, estaba totalmente sin palabras. ¿Acaso la seducía?, ¿era posible?, otra vez sin palabras y robado el aliento.
- ¿Por qué haces esto? - pregunto, para bajar su rostro abochornado y consternado.
Every day we started fighting,
every night we fell in love
No one else could make me sadder,
but no one else could lift me high above
Cada día que empezamos la lucha,
cada noche nos enamoramos
Nadie más podría hacerme estar triste
pero nadie me podía levantarme por encima
- Darling... Darling. Podría hacer muchas cosas pero soy un demonio en busca de diversión, sabes quien soy realmente, no puedo engañarte. - se silenció mientras levantaba la garra de la rubia con su palma - no podría ofender tu inteligencia. Jamás.
Estaba diciendo la brutal verdad.
Ya había entrado en el peligroso territorio de una relación más allá de socios.
Se rió de sí mismo. Desde que la beso, cruzó esa línea que en un principio era una trinchera. Y allí estaban un tanto extrañados frente a la presencia del otro, sus energías demoníacas chocando, sus instintos gritando.
- Estás siendo demasiado honesto conmigo. ¿No lo crees?.
- Una cosa es eso y lo otro es desear saciarme de ti, lo que encuentro extraño. - volvió a preguntarse a sí mismo en voz alta.
- Demasiado honesto. - otro sonrojo que estaba segura que la recorrió entera.
- Sonríe... sonríe querida Charlotte, las luces aún están encendidas, aún el escenario espera.
- Si sonrío es de nerviosismo. - cerró brevemente los ojos e hizo desaparecer su forma demoníaca. - Eres casi impredecible demonio de la radio.
- Que gran cumplido. - dijo colocando una mano en su pecho a modo de sentirse agradecido
Charlie entrelazó su mano y lo instó a pararse del sillón.
- Entonces baila conmigo si quieres que sonría. - lo miro de reojo - es necesario el acto principal antes de bajar la cortina.
Imagino los violines, recordó el truco mágico para la música y empezaron a sonar suavemente en el salón, ahora necesitaba algo de lo que le gustaba. No importaba la vergüenza.
Esa melodía era extraña y mágica, colores tibios y fríos vienen a su mente. Se sintió desconectada de la sangre y la ira.
Él la tomó de la cintura al escuchar los primeros sonidos y pareció susurrar algo.
Para el pelirrojo ella sabía de espectáculos, bailar era divertido, pero bailar era peligroso también.
Vivía en peligro, ¿Por qué no?, si se acercaban tanto, si se tocaban tanto, si se sincronizaban ya no habría frenos.
Ambos estaban cansados de las fachadas.
Podrían terminar sin saber dónde empezaba uno o terminaba el otro, pero eso era una locura en su mente, una completa y desencajada locura.
Giraban y hacían algunas volteretas.
La primogénita de Lucifer sentía las garras del venado en su cuerpo. Las caricias invisibles. La mirada maliciosa y penetrante.
La atracción que sentían era palpable.
El atisbo de que ya habían rasgado el velo que los separaba.
Un giro y ella sonrió.
Por fin se sentía más libre, para ser una melodía más movida el wendigo no tenía problemas en seguirle el ritmo.
Sus pies acompañando los suyos. El demonio de la radio giro sosteniéndola con seguridad, subió su mano para tomarla mejor de la espalda alta para girar con ella una vez más. Un mayor torque en el movimiento.
Su risa hizo eco en el salón.
Las orejas de Alastor se movieron inquietas, queriendo captar mejor aquel sonido.
Le gustaba que él bailara tan bien, podrían estar así horas y horas. A pesar de su alma siniestra era encantador.
I don't know what I was doing,
when suddenly, we fell apart
Nowadays, I cannot find her
But when I do, we'll get a brand new start
No sé lo que estaba haciendo,
cuando de repente,nos desmoronamos
Hoy en día, no puedo encontrarla
Pero cuando lo haga, marcaremos un nuevo comienzo
Su sonrisa amplia empezó a languidecer al observar a la rubia entre sus brazos relajada y feliz.
No podía ser un experto calumniador, estaba disfrutando de este momento. Ella giraba y cerraba los ojos dejando que él la tocara y la guiara también. Pero a la vez se movía con gracia, parecía que el cualquier instante desaparecía de su agarre como un hechizo.
Sentía el impetuoso deseo y ella no le molestaba. Sus garras habían aparecido debajo de sus guantes desde que sirvió el café.
Su mano bajó hacia su cintura para presionar con posesión.
Su otra mano se entrelazo más firme mientras el vals aumentaba el compás, aquellos violines lo incitaban, locura, frenesí, energía y pasión.
Eso le transmitían.
Eso era ella.
Una tormenta perfecta en un envase encantador y dulce.
Y así ella empezó a cantar la canción que llevaban los violines.
Alastor debió suponer que era una historia de amor, pero sorpresa. No era solo eso, había una extraña fantasía en ella.
Le gustaba aquella historia.
¿Enamorado de un cuento de hadas?.
Él no estaba enamorado, sonrió más cínicamente. En un movimiento colocó ambas manos femeninas sobre sus hombros y la tomó del cinto mientras giraban.
Las luces desaparecieron en su giro, pareciendo que alrededor se convertía en una pintura de manchas, luces y sombras.
I'm in love with a fairytale,
even though it hurts
'Cause I don't care if I lose my mind
I'm already cursed
Estoy enamorado de un cuento de hadas,
a pesar de que duele
Porque no me importa si pierdo mi mente
Ya estoy maldito
- No quiero que llegue el día. - confesó la rubia.
Ella cerró sus ojos por un momento, quería sentir que ese baile duraría por siempre.
- Las noches pueden ser eternas si así lo deseas. - susurró ronco, sin interferencia.
Sus ojos centellearon rojos, sus pupilas se desgarraron en una delgada línea. Esperando la respuesta de ella, tensando los labios.
- Quiero que sea eterna. Alastor.
Los ojos se abrieron dando paso a las iris blancas sobre la esclera de sangre, a su petición, su respuesta.
- Cómo desees. Charlotte.
Una leve interferencia, rápidamente la tomó en sus brazos y la hizo dar un gran giro, extendió su brazo para que ella sonriera más, para tomarla rápidamente hacia sí mismo, sus ojos seguían resplandeciendo.
Era brutalmente entretenido
Una noche eterna en compañía.
Y nuevamente sintió el abrasador calor de su delgado cuerpo, la palpitación entre la respiración agitada.
Y entre sus colmillos saboreo el excitante sabor del café de esos labios negros sin descaro.
She's a fairytale
Yeah…
Even though it hurts
'Cause I don't care if I lose my mind
I'm already cursed
Ella es un cuento de hadas
Sí ...
A pesar de que duele
Porque no me importa si pierdo mi mente
Ya estoy maldito
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Agradezco todo su apoyo de antemano muchas gracias.
§The Girl Magic and Mystic of the anime§
