Capítulo 1
Disclaimer. Los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.
"Kami-sama, permíteme renacer.
Renacer como un pájaro para poder ser libre.
Renacer para seguir protegiéndola.
Renacer para volar y vivir ".
Miró el cielo. Era de un color azul claro con tintes rosas y naranjas. Cerró sus ojos y sintió cómo la brisa le pegaba en su cara. Era una tarde de noviembre. Pronto iniciarían las nevadas.
Nevadas…
Sí, tenía que concentrarse en ellas.
—Sube de una vez— le dijo una voz masculina a su lado.
Hinata abrió sus ojos abruptamente.
Su voz era demandante y poderosa.
—No lo hagas— le dijo otra voz.
A diferencia, aquella era amable y cálida.
Hinata miró a los dos portadores de aquellas voces.
Uno de ellos estaba sobre una moto, extendiéndole un casco.
El otro estaba a un lado de pie extendiéndole su mano.
Uno de ellos tenía su cabello azul oscuro con ojos totalmente negros y profundos.
El otro tenía cabello pelirrojo y ojos verdes que transmitían luz y calor.
Hinata sintió como su corazón comenzaba a palpitar cada vez más fuerte.
¿Qué debía hacer en ese mismo instante?
Tomó la mano de Gaara y la apretó con fuerza. Cerró sus ojos de nueva cuenta, aquello no le estaba sucediendo a ella…
—Tsk— escuchó a un lado. Abrió sus ojos solo para ver cómo Sasuke arrancaba su moto y comenzaba a avanzar.
Tuvo un impulso de salir corriendo tras él… pero nadie podía saber su secreto.
Ni siquiera Gaara.
Comenzó a pensar en todo lo que había sucedido para llegar a ese punto.
-.-.-.-.-.-.-
"Consigue el celular que está en la comisaría de policías. Es un celular dentro de una bolsa que dice—confiscado A"
Hinata suspiró. Era la primera misión que le daban desde que había entrado en Akatsuki.
Su corazón latía a mil por hora y no había manera de calmarlo, sus manos comenzaron a temblar y su ojos se volvieron nublados.
De verdad tenía miedo.
Pensó que podía entrar a la comisaría para denunciar algo. Sin embargo, no tenía nada qué denunciar.
Tal vez… podría decir que hubo un robo en su casa y recibir una "llamada" falsa en donde le dijeran que ya habían encontrado al culpable.
Caminó hacia la comisaría. Definitivamente estaba loca, se estaba volviendo cada vez más y más paranoica. Hacía unos minutos ni siquiera se hubiera atrevido a mentir, y a decir verdad, no estaba muy segura de poder ser convincente.
Sus piernas dejaron de responderle cuando llegó a la puerta. Policías entraban y salían con una velocidad impresionante.
Se preguntó si de verdad creerían lo que estaba diciendo.
Abrió la puerta con lentitud, y dio unos pasos hacia dentro.
Todos los policías, abogados y personas discutían sin parar. Además había un verdadero desastre en los escritorios.
Escaneó rápido todo el lugar. Si ella se caracterizaba por algo era por encontrar objetos pequeños rápidamente.
Lo encontró. Un celular de modelo antiguo dentro de una bolsa transparente que decía en letras grandes y rojas "confiscado A".
—¿Estás perdida?— le preguntó un policía.
Hinata se sonrojó de inmediato.
—N-No— le contestó.
—¿Estás bien?— le volvió a preguntar notando su nerviosismo.
—Me robaron— le explicó susurrando.
—¿Quieres hacer una denuncia?— le preguntó el policía intentando entender a Hinata.
Hinata asintió.
—Sígueme— le dijo el policía.
Hinata dio unos pasos detrás de él y comenzó a seguirlo. Casi muere al ver que cada vez se alejaban más del celular.
Eso no iba a ser nada fácil.
—P-Primero, iré al baño— le dijo Hinata.
El policía subió sus hombros, suspiró y asintió.
Hinata abrió sus ojos. Si se daba toda la vuelta para ir al baño más lejano, entonces podría pasar por enfrente de esa mesa. Sin embargo, el policía aún la miraba de reojo. Sería muy raro si ella no fuera al baño más cercano.
Su mente no dejaba de imaginar cosas cuando miró a una persona de su edad.
Ojos negros, cabello negro, piel pálida, alto, fornido y un aura amenazadora.
Se sintió realmente pequeña al lado de él.
Lo miró caminar hacia el escritorio y tomar el celular con una maestría impresionante.
Hinata volteó a ver si alguien lo había visto, pero no, nadie lo había notado.
Hinata abrió sus ojos. Ahora tendría que quitarle el celular a él.
Miró cómo comenzó a hablar con un oficial y ella se apresuró a decirle al policía que ya no haría la denuncia.
Salió corriendo del edificio y lo esperó en la entrada.
De la puerta, después de ella, salió el hombre que antes había entrado a la comisaría.
Hinata lo miró y él le regresó la mirada.
Sonrió de medio lado, Hinata abrió los ojos, se reía como si se estuviera burlando de ella.
—Misión cumplida Hyuga— susurró aquél sujeto cuando pasó a lado de ella.
Hinata se quedó estoica.
¿Cómo sabía su apellido?
-.-.-.-.-.-.-.-.
Hinata casi deja caer su cara al escritorio al ver frente a ella.
—Preséntate— le ordenó Kakashi— .Gustos, disgustos, metas..
—Mi nombre es Sasuke— pronunció con una voz profunda, fría y sin emociones.
Aún así todas las chicas suspiraron.
—Sasuke-kun, siéntate a mi lado— le exclamó una rubia al fondo del salón.
Sasuke bufó.
—Bueno, una presentación corta y aburrida— dijo Kakashi mientras todo el salón suspiraba—. Siéntate donde gustes— le dijo.
Sasuke caminó al final de pasillo, lejos de aquella rubia molesta y suspiró. Le había tocado detrás de otro rubio que parecía ser un cabeza hueca.
Que día.
Itachi lo había hecho transferirse de escuela gracias a que su estúpida pareja de Akatsuki estaba ahí. La volteó a ver de reojo.
Estaba sonrojada y sus manos no paraban de temblar.
Ni siquiera sabía cómo había podido entrar a Akatsuki.
Hinata sintió la mirada de Sasuke en su nuca. Eso era una pesadilla. No quería tener nada que ver con Akatsuki en su vida cotidiana. Sin embargo, podía ver qué aquello era simplemente imposible.
Su motivo para entrar en Akatsuki era porque su primo Neji tenía una foto donde al reverso decía "Akatsuki". Necesitaba saber porque había escrito eso y si tenía que ver algo con su muerte.
Sus ojos se humedecieron de tan solo pensarlo.
Extrañaba a Neji como nunca.
Cuando había muerto fue como si su mundo se hubiera derrumbado. Era a la única persona en el mundo que amaba totalmente y ahora se había ido para siempre.
Cerró sus ojos.
Le había tomado cuatro meses encontrar a Akatsuki y otros cuatro meses entrar en él. No podía darse por vencida.
Hacía unas semanas le habían dado una capa característica del grupo. Claramente había entrado a Akatsuki con influencias, sin una persona que la apoyara, estaba completamente a la deriva.
Alzó su cabeza con orgullo.
Ella sobreviviría en ese grupo costara lo que costara y averiguaría todos sus secretos.
Aunque su corazón no dejara de latir, su respiración fuera pesada y sintiera una opresión horrible en el pecho.
-.-.-.-.-.-.-.-.—
Hinata se echó agua en la cara. Después de todo no podía estar tan tranquila en el salón de clases con Sasuke ahí.
Se miró a los ojos por medio del espejo y sonrió tratando de calmarse.
Salió del baño antes de que alguien atrapara sus muñecas y la metiera en los baños de hombres.
Hinata casi grita al ver dónde estaba. Abrió sus ojos y miró a Sasuke detenidamente.
—Si actúas así, nos descubrirán pronto, ¿no crees?— le preguntó sin ninguna expresión facial.
—Y-Yo…
—Tenlo en mente Hyuga— le dijo mirándola a sus ojos profundamente—. Y actúa con naturalidad.
Hinata comenzó a respirar con dificultad.
No sabía si había sido una buena idea meterse a Akatsuki.
—Aquí no nos conocemos— le dijo Sasuke antes de salir del baño y dejarla ahí.
Hinata suspiró y tragó hondo.
Sin embargo, sus ojos adquirieron un tono de angustia cuando se abrió la puerta del baño.
—Que sea Sasuke, que sea Sasuke…— rezó mentalmente.
Sin embargo no estaba de suerte.
Obito-sensei entró con una cara de sorpresa en su rostro.
Hinata se sonrojó a más no poder y se desmayó.
.
—¿Estás bien?— le preguntó Shino una vez que ella se despertó. Estaban en la enfermería y por las ventanas se veía que pronto se haría de noche.
—No despertabas— le dijo con preocupación.
Hinata recordó el día que había tenido, Sasuke se transfería a su escuela, Obito la descubría en los baños de hombres…
—¿Quién me trajo aquí?— le preguntó angustiada.
—Obitos-sensei— le dijo Shino—. Te encontró desmayada en un pasillo.
Hinata se sonrojó. Obito-sensei había mentido por ella. Que suerte…
—Te ves pálida— le dijo Shino.
—No es nada.
Hinata solo quería llegar a su departamento, hundir su rostro en su almohada y quedarse ahí hasta que amaneciera.
—Te acompañaré a casa— le dijo.
—Estoy bien— le contestó Hinata sin convencimiento.
Los dos comenzaron a caminar hacia el metro. Estaba cerca de la escuela, así que no tardaron mucho en llegar.
Hinata cerró sus ojos mientras el tren avanzaba.
Akatsuki era un misterio para todos. Era un grupo grande y todos tenían distintos objetivos al estar ahí.
Claramente Akatsuki tenía un objetivo en común aunque aún no se lo habían dicho a ella.
Se preguntó el objetivo de los hermanos Uchiha y de Akatsuki en general.
Esa noche tenía otro trabajo.
Ir a la oficina de un tal Ibiki Morino y deshacerse de una navaja que mantenían como evidencias de una escena del crimen.
Sintió como su corazón palpitaba más rápido.
—Dime si te sientes mal— le dijo Shino.
Hinata miró sus ojos. Definitivamente le gustaría contarle, sin embargo no podía.
Hinata se despidió de él y caminó sola hasta su departamento. Hacía varios meses que se había ido a vivir sola.
Finalmente se había ido de la casa de sus padres que cada vez la sofocaban más. Aunque no podía dejar de sentir pena por Hanabi, la había dejado sola.
Dio una bocanada de aire.
Definitivamente iba a averiguar la muerte de Neji.
Por las tardes trabajaba en una cafetería, sin embargo ya era muy tarde para llegar. Tenten seguramente se había encargado de todo. Esa noche no cenaría, solo haría lo de Ibiki.
.
Su capa ondeaba por el aire. Su gorro y cubre bocas la cubrían de cualquier cámara de seguridad.
Suspiró.
Aún así tenía miedo.
Miró hacia la casa de Ibiki Morino.
Parecía cualquier casa, era muy normal. Sin embargo se preguntó si era igual de normal por dentro.
Ahora el problema era entrar y salir sin ser vista.
Además, por las luces de la casa, podía darse cuenta que Morino estaba dentro.
De su pantalón sacó una tarjeta que ya no servia y se acercó a la puerta.
Comenzó a deslizar la tarjeta por todo el borde de la puerta como le habían enseñado y la abrió sin hacer mucho ruido.
Miró por un pequeño hueco dentro de la casa y se metió rápidamente. Cerró la puerta cuidadosamente y se escondió detrás del sillón.
Cerró sus ojos. Su corazón latía muy rápido y no estaba segura sobre su próximo movimiento.
Estaba segura que si seguía con esos ataques de ansiedad, se iba a desmayar alguna vez.
Se quedó escondida por media hora hasta que Ibiki dio indicios de estar en casa. Supuso que se había quedado dormido y se dió un golpe mental por no aprovechar la situación.
Escuchó cómo Ibiki prendía la regadera.
Salió de su escondite totalmente entumida y comenzó a buscar desesperadamente. En la sala, comedor y cocina. Sin embargo no encontró nada.
Se estaba dando por vencida cuando encontró el maletín arriba de un escritorio.
La regadera se detuvo de repente. Hinata comenzó a sudar frío.
Abrió el maletín, sacó lo que buscaba y comenzó a correr fuera de esa casa.
Se escondió detrás de un callejón y juró ver una persona con una capa igual a la suya. Seguramente otra vez había sido Sasuke.
.
Miró la navaja que se había llevado. Era una navaja común, de las que encontrarías en cualquier tienda, sin embargo, esta tenía sangre.
Suspiró pesadamente y guardó la navaja dentro de una botella vacía de shampoo. Seguramente más adelante le serviría de algo.
Dejó la botella con la navaja dentro en su baño.
Caminó hacia la cocina y se hizo un té.
Necesitaba también una ducha relajante.
Se sentía sucia después de haber robado.
Su celular sonó de repente. Hinata lo tomó entre sus dedos y leyó:
Mañana habrá junta por la noche, ven a las instalaciones.
Tragó saliva pesadamente, trató de hacer tarea sin éxito y se fue a dormir.
.
Hinata abrió sus ojos lentamente. Su mano alcanzó su celular y apagó la alarma.
Se levantó pesadamente, se cambió a su uniforme y salió de su casa. Estaba muerta de miedo, aun así, pasó a lado de la casa de Ibiki. Miró a un grupo de personas reunidas en su puerta, todos se veían frustrados.
—¿No habías guardado bien la evidencia? — le preguntó uno de ellos.
Ibiki formó un puño. Se veía notablemente enojado.
Hinata siguió caminando normalmente. Se sentía bastante culpable por todo lo que había hecho.
Siguió caminando y llegó a la escuela.
Asuma-sensei terminó de explicar algo de historia cuando pidió que hicieran equipos de dos.
Hinata volteó hacia Shino, sin embargo, éste ya estaba a lado de Kiba. Suspiró, sería en otra ocasión.
—Hyuga— le dijo alguien a su lado.
La piel de Hinata se erizó, estaba sumamente nerviosa, con todas las fuerzas que tuvo se volteó lentamente y encaró a Sasuke que la miraba con una sonrisa ladina.
—Seamos equipo— le ordenó Sasuke.
Hinata tragó saliva y asintió lentamente. Tenía mucho miedo, a decir verdad.
Detrás de Sasuke, Shino la miraba intrigante mientras Hinata solo bajaba sus hombros.
—Quiero que hagan una maqueta y un ensayo del tema que les enseñe hoy.
.
Hinata se puso sus zapatos y salió a la calle, ese día el maestro los había retenido y llegaría tarde a su trabajo de medio tiempo.
—Hyuga— escuchó —. ¿A dónde vas? — le preguntó.
—A mi t-trabajo— susurró.
Sasuke asintió.
—Iré contigo.
Hinata sintió una punzada en su estómago. Aquello la estaba haciendo sentir mareada.
—Oí que te deshiciste de la evidencia— soltó.
Hinata siguió caminando como si no hubiera escuchado nada.
—Tal vez no eres tan solo una molestia— dijo más para sí mismo —O puede que alguien te haya visto.
Hinata entró a la cafetería seguida de Sasuke. Éste se limitó a sentarse en una de las mesas.
Hinata se cambió su ropa y salió.
—¿Q-Qué vas a ordenar? —le preguntó.
—Café americano— respondió Sasuke.
Hinata asintió y desapareció detrás de la barra.
Tiempo después reapareció con una taza de café. Miró a Sasuke, en la mesa había una computadora, él se había puesto lentes y se veía sumamente concentrado.
Depositó la taza de café en la mesa y fue a atender a las demás personas.
.
Habían pasado más de cuatro horas y Sasuke seguía ahí. El cielo estaba oscureciendo y en una hora sería tiempo de cerrar la cafetería.
Miró alrededor, no había clientes y nadie se veía interesado en entrar a comprar.
Se acercó a Sasuke con miedo y se sentó a su lado.
—¿P-Por qué va a haber una reunión?
—Lo averiguarás después— le contestó sin mirarla a los ojos mientras tecleaba su laptop.
Hinata asintió con lentitud. No se le pasaba por la mente la razón de la reunión.
Suspiró. Al parecer ya no llegarían más clientes, se cambió su ropa, esperó a que dieran las 8 de la noche y cerró.
Sauke caminaba a su lado sin decir ni una sola palabra.
Hinata estaba desconcertada.
—¿Dónde es? — le preguntó Hinata más bien en un susurro.
—Primero vamos a mi casa— le dijo sin muchos ánimos. Hinata lo miró —. Iremos por mi moto— le aclaró.
Hinata asintió y siguieron caminando por aproximadamente cinco minutos.
La moto estaba aparcada frente a la casa de los Uchiha, Sasuke tomó las llaves de su portafolio y se subió a la moto.
—¿Y el casco? — le preguntó Hinata subiéndose vacilantemente.
—Hmp— se rió Sasuke antes de avanzar a máxima velocidad.
Hinata agarró a Sasuke por la cintura. Tenía un miedo increíble y su cabello no la dejaba ver con claridad.
Finalmente llegaron a un lugar desolado. Hinata comenzó a dar pasos pequeños. Era su primera vez en ese lugar. Cuando la habían reclutado había sido en un garaje.
Abrieron la puerta y comenzaron a subir las escaleras.
Hinata entrecerró sus ojos. Parecía que estaba en una película de terror.
Todo estaba oscuro, casi no se escuchaba ruido y el lugar parecía abandonado y muy viejo.
Llegaron al segundo piso donde ya había personas reunidas. Hinata casi gritó al verlos, ella solo conocía a Yahiko, Itachi y Sasuke.
Suspiró mientras avanzaba lentamente.
—Por Jashin-sama, miren a quien tenemos aquí— dijo sonriendo. Se paró del sillón y comenzó a caminar hacia Hinata.
Hinata lo miró atemorizada. Era un sujeto extremadamente alto, con cabello blanco, piercings y muy tatuado.
—No la molestes— dijo otra persona que estaba en otro sillón. Él tenía una capa cubriendo gran parte de su cuerpo, lo único que puso observar Hinata es que sus ojos eran de un color azul agua.
—Siempre eres tan aburrido Kakuzu— exclamó acercándose cada vez más a Hinata. Hinata tuvo que alzar su mirada para verlo. Era demasiado alto.
Hinata volteó a ver a Sasuke. Casi da un gritó cuando no lo vio a su lado, éste estaba recostado en un sillón al fondo.
La había dejado a su voluntad.
—Soy Hidan— se presentó aquel sujeto —. ¿Cuál es tu nombre? — le preguntó. Sin embargo, se acercó gradualmente a su oído y le susurró—. Eso no importa, mejor dime ¿cuál es tu motivo para estar aquí?
Hinata se estremeció de pies a cabeza.
Ese sujeto era demasiado intimidante.
—Hidan, ve a molestar a otra persona— le dijo alguien por detrás. Éste sujeto era alto, delgado y tenía una gran cabellera rubia.
—No me digas que hacer Deidara— lo retó.
Los dos se miraron fijamente a los ojos y comenzaron a pelear. Hidan sacó una guadaña mientras Deidara se limitó a sonreír.
Hinata los observó de cerca, sus movimientos eran definitivamente de un nivel superior a los suyos. Si peleara con uno de ellos, definitivamente acabarían con ella muy rápido.
Tragó saliva e intentó alejarse lo más posible.
—Pareces muy normal— le dijo alguien a su lado. Pelirrojo y con una belleza extrema —. No creó que pertenezcas aquí.
Hinata miró hacia el suelo. Todos aquellos la intimidaban de una manera horrible.
—¿Qué haces aquí? — le preguntó una voz juguetona a su lado.
Hinata lo volteó a ver. Una gran máscara naranja cubría toda su cara, sin embargo, por su tono de voz, aquel hombre la conocía. Además utilizaba un tono que ella conocía en algún lugar.
Ladeo su cabeza sin comprender nada.
El hombre se rio con una voz infantil, le despeino su cabello y siguió caminando. Miró cómo sacó su celular y grabó la pelea entre Deidara y Hidan mientras cantaba —. Con todo Deidara-senpai.
—Eres como la nueva sensación— le dijo alguien a su lado.
Su sonrisa daba a ver sus colmillos y sonrisa juguetona.
—Mejor dicho, es el nuevo juguete— reclamó otra persona con la misma voz juguetona. Era raro, una parte de él estaba cubierta totalmente por su cabello negro mientras la otra parte dejaba ver su rostro completamente pálido y blanco —. Llámame Zetzu.
Hinata asintió a modo de entendimiento.
Todos llevaban sus capas con nubes rojas y el nombre "Akatsuki" bordado en la parte inferior.
—Maldito Yahiko, ¿por qué no llega? — preguntó Sasori en voz alta —. Llevamos esperándolo cinco minutos.
—Cálmate, ¿quieres?, va a llegar pronto— le contestó Deidara en el suelo con Hidan arriba de él, preparado para asestarle otro golpe.
—No tengo todo el tiempo del mundo —gritó Sasori desesperado—. Estoy perdiendo mi tiempo.
—Cállate, estoy tratando de dormir— le dijo Itachi. Hinata lo miró sorprendida, hasta ese momento había notado su presencia.
—Oye, siéntate— le dijo Kakuzu señalando un lugar a su lado.
Hinata dio pasos pequeños hasta sentarse en el sillón.
—¿Cuál es tu nombre? — le preguntó.
—Hinata Hyuga.
—¿Eres una Hyuga? — le preguntó Kisame.
Hinata asintió.
—Hmp, ¿qué hace una Hyuga aquí? — preguntó Kakuzu —. ¿No tu familia es dueña de varios hoteles?, debes ser rica.
—Y-ya no vivo con ellos…
—Sí espero otros cinco minutos más, me iré— dijo Sasori abruptamente levantándose.
—Sasori, ¿quieres dejar de quejarte?— le preguntó Kakuzu enojado.
—YO sí tengo cosas importantes que hacer— se limitó a decir.
Kakuzu lo miró molesto y Sasori miró por centésima vez su reloj.
—Reúnanse— dijo Yahiko llegando finalmente, seguido de Konan y un sujeto con cabello rojo y ojos con tintes morados.
Hinata lo miró, imponente como siempre.
—Casi somos descubiertos— dijo con una calma impresionante.
—Pues cómo no, solo se le ocurre dejar un cuchillo con sus huellas dactilares a Deidara —exclamó Hidan finalmente acabando su pelea con él.
—Era una navaja— le contestó Deidara echando humo—. Y a cualquiera le puede pasar.
—Morino envió policías a algunas áreas de Tokio. Por ahora no porten armas, dependeremos de nuestra fuerza física —. Les dijo Yahiko con su rostro inmutable.
—Ésta semana no habrá encargos— continuó Konan.
—Genial, no habrá acción por tu culpa Deidara— le reclamó Kisame.
—Por útimo, ella es Hyuga Hinata, será parte de nosotros desde ahora— siguió diciendo Yahiko —. Hará misiones junto a Sasuke.
—Eso es todo— concluyó Konan.
Hnata miró de reojo a Sasuke, seguramente no estaría muy feliz por aquello.
Hola! Es la tercera historia que publicó y estoy feliz de finalmente poder hacerlo.
La imagen de la historia la añadiré más adelante.
Díganme qué les parece y si la ven interesante.
