Scorpius bajó para recibir a la policía y encargarse del asunto de Carrie, Rose había ofrecido acompañarlo por educación pues en realidad no tenía la mínima intención de bajar, estaba demasiado agotada. Por suerte el rubio se negó y dejó que la pelirroja descanse mientras la situación de Carrie se solucionaba.

Rose tomó un baño en la tina más lujosa que en su vida había visto. Se sentía un poco incomoda por estar rodeada de tantas magnificencias. Ella se había criado entre decenas de primos y visitaba a sus abuelos en una casa que apenas contó con agua de pila cuando ella cumplió 13. Antes no era extraño encontrar alguna "sorpresa" flotando en el inodoro, pues su dueño había olvidado llevar agua y tenía que caminar hasta el pozo para recogerla y largar la taza.

Tal vez no tuvieron mucho dinero, pero nada se comparaba con esperar la navidad en casa de los abuelos, jugar con sus primos y llorar porque James le cortó la cabeza a su muñeca favorita. Un viaje en avión privado no se comparaba a robar los cigarrillos de tío Bill y fumarlos a escondidas con Dominique. Tener decenas de sirvientes en tu casa no se comparaba con desobedecer la regla de "nada de películas de miedo" cuando salían sus padres y meterse a la cama de Hugo en medio de la noche. La lujosa tina no podía compararse con pasar el verano muriendo de calor y que tu padre moje a los primos con una manguera en el jardín de La Madriguera mientras lavaba su viejo Ford Anglia.

Los dulces recuerdos de su infancia y adolescencia lograron relajarla un poco más. Salió del agua con una sonrisa dibujada en el rostro y se puso la bata que encontró colgada en la puerta. La puerta de la habitación se abrió para dar paso a un Scorpius con expresión cansada. Bueno, era algo que podía entender. Eran como las 4 de la mañana y el rubio no solo había rescatado su trasero sino que también había mandado a prisión a su ex. Un día interesante para cualquiera.

- Ya está todo listo. Se la llevaron - Comentó el rubio mientras se sacaba la camisa.

Rose no pudo evitar pasear la mirada por los músculos de su anfitrión. Los fuertes brazos y los abdominales marcados hicieron que su vientre se contraiga. Joder, había extrañado a ese adonis.

- Gracias por encargarte de todo - Masculló Rose concentrada en los movimientos del rubio. Al parecer Scorpius se dio cuenta que la mirada de Rose estaba fija en algo que no eran sus ojos grises, pues con una sonrisa divertida abrió lentamente su pantalón.

- Todavía no me encargue de todo - Comentó el rubio, logrando que el pulso de Rose se dispare.

- Espero que no - Murmuró Rose humedeciendo sus labios y con las pupilas dilatadas.

Scorpius detuvo el movimiento de sus manos, dejando su pantalón abierto pero sin bajar. Rose lo miró completamente interrogante ¿Por qué su rubio favorito detenía el mejor espectáculo del mundo?

- Necesitamos una palabra segura - Dijo Scorpius con voz ronca.

Uno… Dos… Tres… La pelirroja estaba asimilando sus palabras con demasiada lentitud.

- ¿Ah? - Logró decir luego de unos segundos de silencio.

- Si sientes que estas llegando a tu límite físico o mental, solo di la palabra y yo me detendré - Explicó el rubio - No la uses por una simple incomodidad o por nervios, tienes que estar segura que estas llegando a tu límite.

Joder, por un momento había olvidado los… gustos que tenía su rubio favorito. ¿Por qué no podían tener sexo normal? Scorpius Malfoy no eches a perder esta noche con tus idiosincrasias sexuales, por favor…

- ¿Qué tal si tenemos un tranquilo misionero? - Ofreció Rose arrugando la nariz.

- ¿Quieres un tranquilo misionero? - Preguntó el rubio levantando una ceja.

No. No quería sexo aburrido y predecible, pero tampoco quería cagar en el pecho de Scorpius. Joder ¿acaso no podían encontrar un equilibrio normal?

- Rosie, sabes que quiero lo mejor para vos. Espero que a estas alturas confíes en mí y en que quiero protegerte, no dejaría que nada malo te pase y menos sería yo quien te cause sufrimiento. Te prometo que solo será un poco de dolor para darte mayor placer.

¿Un poco de dolor? Vale, ¿era demasiado tarde para cambiar de lugar con Carrie? ¿En qué mierda se había metido?

- No… Dolor, no - Balbuceaba Rose nerviosa mientras negaba con la cabeza, enfatizando su desacuerdo.

- Vale, quieres sexo vainilla. Tendrás sexo vainilla, Rosie - Manifestó el rubio.

¿Qué? ¿Así tan rápido? ¿A que estaba jugando? ¿Scorpius estaba enojado, resignado o la estaba manipulando? La desconfianza de Rose escaló niveles insuperables. Ahora sí que estaba nerviosa.

- Es sexo tradicional y sí, lo quiero. Pero, ¿Por qué aceptaste?

- Quiero complacerte - Contestó el rubio encogiéndose de hombros.

- Vale…

Se miraron un momento incomodos. La verdad es que Rose no tenía ni la más mínima idea de que hacer. Esto se sentía demasiado diferente a la vez que lo hicieron en el lago de La Madriguera. Joder, se suponía que su reencuentro tenía que estar lleno de fuegos artificiales ¿Por qué sentía que Scorpius estaría ausente aun con su miembro dentro de ella?

Rose se acercó a Scorpius y lo besó apasionadamente, intentando que sus dudas se disipen y el deseo regrese. El rubio le correspondió, pero aun así había algo extraño… Joder, Rose bajó y comenzó a succionar el cuello del rubio mientras arañaba su espalda, tenía que hacer algo para traer al Scorpius que conocía de regreso… pero era inútil. Mierda ¿esto sería siempre así? Tal vez lo había idealizado y ahora que estaban juntos no era tan bueno como había esperado.

El rubio la tocaba por encima de la bata de baño, pero iba demasiado lento y con demasiado… respeto. Joder, no es que Rose quiera ser mancillada, pero una palabra sucia, un leve pellizco en el pezón ¡lo que sea! Estaba comenzando a aburrirse y desesperarse. Vale, por el momento daría su brazo a torcer, pero luego de tener al menos tres orgasmos esa noche, hablaría seriamente con este estúpido rubio.

Rose se separó con frustración y cruzándose de brazos le dedico una mirada resignada al rubio. - Solo por esta noche, ¿Cuál será la palabra de seguridad? - Preguntó condescendiente. Necesitaba sexo ardiente con Scorpius, y ese imbécil estaba dispuesto a hacerle el amor dulcemente ¿está mal que este furiosa y frustrada por eso?

- ¿Estás segura? - Pregunto el rubio con una media sonrisa arrogante.

- Solo esta noche - Insistió la pelirroja. El rubio levanto una ceja amenazante ¿Qué diablos quería?... Oh, claro - Señor - Agregó.

- Bien, si dices "Tyler" me detendré ¿entiendes? - ¿En serio? ¿El nombre de su ex? Vale, eso comenzaba a ser gracioso.

- Vale, si digo "Tyler" te detienes. Pero no seas muy rudo o…

- Yo decidiré qué es lo que necesitas, Rosie. Confía en mí y en que todo lo que haré será para que ambos disfrutemos - Interrumpió el rubio. Joder, si no estuviera desesperada por tener sexo con Scorpius probablemente podría debatir con él toda la noche, sin embargo necesitaba hacerlo con él, y necesitaba hacerlo ahora.

- De acuerdo, señor - Contestó la pelirroja impaciente.

Scorpius dibujó una sonrisa que provocó un vuelco en el corazón de la pelirroja. Se acercó lentamente a ella y le dio un suave beso en la boca, la promesa de algo más.

- Gracias por confiar en mí - Murmuró el rubio, luego se alejó unos pasos y con una sonrisa arrogante comenzó su juego - Quítate la bata.

Cierto, al rubio le gustaba verla desnuda. Mordiéndose un labio, Rose fue quitándose la bata hasta dejarla en el suelo. La reacción de Scorpius fue casi imperceptible: tensó sus músculos, trago saliva y sus pupilas se dilataron, sin embargo fue suficiente para que Rose se sienta deseada, hermosa y poderosa. Scorpius la hacía sentir así casi todo el tiempo, podía llegar a ser adictivo.

- Eres hermosa - Alagó el rubio comiéndosela con la mirada - No puedo esperar para follarte - Por piedad, no esperes, pensó Rose con esperanza e impaciencia. - Tócate para mí - Ordenó Scorpius con una sonrisa lasciva.

¿Qué? ¿Masturbarse y que él la vea? La idea la excito increíblemente, pensar en darse placer mientras el rubio observaba y disfrutaba, hizo que se humedeciera entre las piernas.

Rose se sentó sobre la cama con las piernas abiertas y comenzó a bajar una mano… Por el pecho, el vientre, por los muslos. La mirada de Scorpius seguía cada uno de sus movimientos como si fuese un niño ante la primera vez que ve la televisión. Mientras acariciaba sus pliegues humedecidos, paso la otra mano por sus pechos para jugar con sus pezones. Sentir la ardiente mirada de aprobación y deseo del rubio la impulsaba a más y más. Introdujo dos dedos en su sexo y comenzó a envestirse en un embriagante vaivén. Joder, comenzó a sentir la necesidad de más y…

- Detente - Ordenó el rubio, provocando que el gemido que escapaba de la boca de la pelirroja termine en una queja. - Amor, no tienes idea de lo duro que me pusiste. Creo que tendrás que darme una mano acá - Se burló Scorpius indicándole que se arrodille frente a él.

Rose no tenía tanta experiencia con el sexo oral (la última vez que lo hizo fue con Bryce hace más de 10 años) Seguramente el rubio notó su expresión y la tranquilizó. - Te guiaré en todo, preciosa. Descuida.

Sus palabras la armaron de valor e impulsaron a Rose a acercarse a la orgullosa erección que la apuntaba. Scorpius comenzó a masturbarse a sí mismo, logrando que una gota de líquido preseminal decore su glande.

- Pasa la lengua por mi glande, Rosie - Indicaba el rubio - Así, muy bien. Ahora chúpalo todo… Sí, perfecto. Joder, vas a volverme loco.

Rose estaba esforzándose por darle el mejor sexo oral del mundo, estaba tan excitada que quería que su pareja llegue al mismo nivel. Le parecía justo dejar a Scorpius tal cual él la había dejado a ella.

- Bien, amor. Ahora mételo todo hasta que choque con tu garganta. Perfecto, así… Respira por la nariz y mírame a los ojos. Quiero que seas consciente que es mi polla la que está en tu hermosa boquita, Rosie… Joder así… Perfecto.

Intentaba controlar las arcadas y se concentraba en mantener la vista fija en Scorpius. Sus palabras la animaban a más, sentía el deseo de su amante con cada palabra que salía de su boca. Eso la lleno de seguridad y confianza para seguir con su tarea.

- Bien, nena. Cuando toque tu garganta quiero que tragues ¿entiendes? - Indicaba el rubio mientras ponía sus manos en su cabello y dirigía el ritmo de las embestidas.

Increíblemente Rose logró hacer lo que Scorpius le pedía. ¿Estaba mal desear tragar el semen del rubio? Varios novios le habían confesado que tenían esa fantasía, pero siempre le había parecido asqueroso. No podía concebir meter un pene en su boca, mucho menos recibir lo que salía de éste. ¿Por qué con Scorpius la idea no solo le atraía, sino que también la excitaba?

- Joder, nena. No voy a durar mucho - Gimió el rubio - Quiero que te tragues hasta la última gota ¿entendido? Trágatelo todo.

Rose asintió como pudo y puso más empeño en su tarea para hacer que el rubio termine. Un par de embestidas más y un sabor picante inundo su garganta. Sin dejar de mirar a los ojos a su rubio, Rose tragó toda la simiente de Scorpius.

- Joder, eres increíble - Masculló Scorpius con voz ronca - Ve a la cama.

¿A la cama? ¿Había más? Es decir, no se estaba quejando. Pero Tyler necesitaba una buena siesta y una barra de proteínas para volver a la acción. No, Rose, comparar es de mala educación… Y tú eres una niña muy educada que acaba de tragar semen por primera vez.

- Échate de espaldas - Indico Scorpius, mientras sacaba una especie de bufanda - Bien, ¿recuerdas la palabra?

- Si - Murmuro Rose sin despegar la vista del pedazo de tela que el rubio sujetaba entre sus manos.

- ¿Sí, que? - Preguntó Scorpius amenazante.

Joder, estaba excitada e impaciente ¿no puedes pasar por alto el estúpido protocolo?

- Sí, señor - Contestó Rose con mal humor.

- Nena, con ese tono solo lograras que te castigue - Se burló el rubio con una sonrisa - Y por el momento prefiero darte placer, no me hagas cambiar de idea.

Tenía un par de respuestas ocurrentes para lanzarle, pero eso solo atrasaría su orgasmo. Decidió asentir con la cabeza y esperar que el grandísimo imbécil se dé prisa.

En silencio Scorpius le vendó los ojos con la bufanda que tenía en la mano. Curiosamente Rose no sintió miedo ni ansiedad, sintió impaciencia.

- ¿Confías en mí? - Le susurró el rubio en su oído - ¿Estas preparada para lo que tengo para darte?

- Sí, señor - Contestó Rose, omitiendo que si no se daba prisa utilizaría métodos de tortura medieval contra su amante.

La pelirroja escuchó un par de sonidos extraños, parecían telas… metales… cierres… golpes… Vale, no tenía idea de lo que era. Estaba comenzando a asustarse.

Sintió que Scorpius tomaba su mano izquierda y rodeaba su muñeca con algo felpudo, llevó su mano hacia arriba y escuchó un "click". Joder, ¿la estaba esposando a la cama? Disimuladamente Rose intentó mover su mano, pero era inútil. Luego Scorpius repitió el proceso con la otra mano, intentó moverla y tampoco cedía. Relájate, Rosie… Relájate… Todo estará bien… ¿pero que le estaba haciendo a su pie? Sintió una especie de cuerda rodeando su talón, luego el otro ¡Ahora tenía sus pies amarrados! Vale, era hora de alarmarse.

Estaba a punto de abrir la boca para quejarse, pero sintió una lengua en su cuello. No sabía si se debía a que estar con los ojos vendados agudizaba sus otros sentidos, pero sin lugar a dudas nunca había sentido tal corriente eléctrica por un simple beso en el cuello. El rubio comenzó a descender los besos mientras acariciaba su cuerpo con las manos. Rozaba las curvas de su pecho con una mano mientras introducía su pezón a la boca. Involuntariamente Rose se arqueo para ofrecerle más de donde tomar al rubio. No podía evitarlo pero la succión que sentía en los pezones era levemente dolorosa y altamente adictiva.

- Joder, Rosie - Murmuró el rubio sobre su pecho - Me encantan tus pezones, son rosados y se oscurecen entre mis dientes, no puedo esperar para ver de qué color se ponen cuando te ponga unas pinzas.

¿Pinzas? Este tío meaba fuera del inodoro, pero decidió omitirlo porque… bueno estaba excitada. Luego aclararían límites y todas esas cosas.

- Scorpius, apúrate - Murmuró Rose intentando por todos los medios no sonar "tan" desesperada y fallando terriblemente en el intento.

El rubio se alejó de sus pechos ¿Por qué se alejaba? ¿La follaria o…? Un azote en su monte de venus, hizo que Rose suelte un gritito de sorpresa y que, desgraciadamente, se excite más.

- ¿Cómo tienes que llamarme? No pienso repetirlo, Rose.

- Joder, señor ¡señor! - Masculló la pelirroja con deseo y agitación.

Scorpius acarició su sexo como premio, pero inmediatamente se levantó de la cama. Joder ¿Qué diablos haría ahora? Rose se mordió la lengua para no decir alguna barbaridad y espero los quince segundos más largos de su vida. Al parecer el idiota decidió que era un buen momento para buscar algo en su mesita de noche. Más le valía que se trate de un condón y que la folle de una vez por todas.

Cuando finalmente regreso a su lado, volvió a jugar con sus pezones. Sin embargo ahora usaba más fuerza que antes. Succionaba uno mientras pellizcaba el otro, era un dolor delicioso pero comenzaba a ser demasiado para soportarlo…

- Señor… - Gimió Rose mientras se arqueaba contra la boca del rubio.

- Está bien, Rosie. Aguanta el dolor por mí. Estarás bien.

Mierda, Rose se obligó a tranquilizarse. Una vez que estuvo más calmada, fue consciente de lo sensibles que se habían puesto sus pezones, decidió concentrarse en eso, pues pensar en la humedad de su sexo solamente la encendería más.

Escuchó el sonido de una leve cadena, algo así como un collar y… una presión sobre su pezón ¡Scorpius estaba poniendo pinzas en sus pezones!

- No - Gimió Rose, con la voz ronca.

- Si quieres que me detenga di la palabra segura, Rosie.

¿Por qué no lo hacía? Era tan sencillo como pronunciar el nombre de su ex y el dolor terminaría, sin embargo pudo notar que a medida que pasaban los segundos sus pezones se iban entumeciendo y la humedad de su sexo aumentaba a chorros. Odiaba admitirlo pero decir el nombre de su ex era lo último que quería hacer por el momento.

Al no tener respuesta Scorpius dejó las pinzas en los pezones del Rose y se regodeó con la imagen que tenía al frente.

- Ahora tus pezones están tan rojos como tu cabello - Murmuro Scorpius mientras pasaba su mano por el vientre y la dirigía hacía su sexo - Eres tan hermosa y sumisa, Rosie.

Vale, no era un buen momento para aclararle que no tendría la vida de Lucy. Tal vez lo haría luego, una vez que el imbécil que tenía encima calme las necesidades de su cuerpo. ¿Alguna vez había estado tan excitada? No. Pero eso no significaba que esto sería así siempre. Digamos que por el momento estaba bien, pero si el rubio se pasaba de listo con eso de dar órdenes lo mandaría a la mierda más rápido que Dominique con sus pretendientes.

No pudo seguir dándose fuerzas mentalmente, pues el rubio dibujaba círculos sobre su clítoris y pasaba su lengua por su sexo. Sintió una corriente eléctrica atravesar su columna y dirigirse directamente al sensible botón que Scorpius presionaba con maestría.

- ¡Mierda! - Chilló Rose ante los primeros espasmos del orgasmo.

- No te corras sin mi permiso, Rose - Advirtió el rubio - Si quieres correrte tienes que pedírmelo.

Joder, ¿era en serio? En ese momento Rose no contaba con las facultades mentales como para pronunciar una oración correctamente. Pero sabía lo brutamente terco que podía ser Scorpius.

- ¡Joder, por favor! ¡Quiero correrme, señor! - Chillaba Rose a todo pulmón. Al día siguiente le daría vergüenza ver a la cara a las personas que trabajaban en la casa del rubio, pero en ese momento poco le importaba.

- Córrete en mi lengua - Pidió el rubio mientras introducía su lengua a su sexo, le quitaba las pinzas de los pezones y movía más rápidamente los dedos sobre su clítoris.

Vale, Scorpius Malfoy era un maldito sádico pervertido, pero ella no se quejaría. El momento en el que sintió que la sangre regresaba a sus pezones, sintió la explosión de un orgasmo avasallador inundar sus sentidos. Su amante bebió todos sus fluidos como si se tratara de algo imprescindible para vivir.

- Me encanta tu sabor, preciosa. Sabes a almizcle - Murmuró Scorpius mientras la besaba para que ella misma deguste su sabor. Vale debería estar completamente asqueada, pero no podía negar que la intimidad del gesto le resulto… excitante.

Scorpius no le dio tregua, apenas sintió sus músculos relajarse, el rubio introdujo su miembro y comenzó un embriagante movimiento erótico. Le quitó la venda de los ojos y liberó sus muñecas, pero eso no hizo que los otros sentidos se pierdan. Percibía todo con tal intensidad, los olores, el tacto, el gusto de su simiente en la garganta y el leve dolor por el alarido que había lanzado mientras se corría, no tardó mucho en volver a ruborizarse y gemir.

- Joder, Rosie. Eres perfecta - Mascullaba Scopius mientras la embestía. Rose solo podía gemir como respuesta. Tal vez si no estuviese escalando rápidamente a otro orgasmo habría respondido con otro cumplido, pero no tenía cabeza para nada más que no sea la sensación de tener a Scorpius Malfoy dentro de ella.

El rubio se sentó con Rose sobre él. Las cuerdas que amarraban los tobillos de Rose estaban tiesas, pero les daba el suficiente espacio como para que la pelirroja pueda moverse sobre su amante. ¿Podía haber algo mejor? Estaba sobre Scorpius, montando a ese Dios griego, con un orgasmo a punto de salir y los gemidos que dejaron de ser reprimidos hace mucho.

- Mierda, Rosie. Te amo - Jadeaba el rubio completamente excitado - Córrete conmigo, amor.

Tras decir las palabras mágicas, Rose notó una corriente eléctrica inundar todos sus sentidos y nublar su vista. Un jadeo o mejor dicho un alarido que debió escucharse hasta Londres escapo de su garganta. Mientras Scorpius mordía uno de sus pezones y se corría dentro de ella.

No pudo evitarlo, por más que quisiera reprimirlo era algo que simplemente salió sin su permiso.

- ¡Scorpius! - Gritaba Rose durante el climax - ¡Joder, te amo!

Sus cuerpos se relajaron y cayó exhausta a la cama. Scorpius libero sus tobillos y comenzó a besarla y acariciarla. Era increíblemente tierno tomando en cuenta que hace unos momentos mordía sus pezones y le colocaba unas pinzas.

- ¿Todo bien? - Preguntó Scorpius con una sonrisa arrogante dibujada en el rostro.

- No presumas - Cortó Rose divertida y agotada.

Scorpius comenzó a besarla dulcemente. Rose sintió un vuelco en el corazón, se sentía como una adolescente enamorada. Era estúpido, no lo veía desde hace un año y nunca hablaron demasiado ¿Por qué sentía tal conexión con él?

- Tenemos que hablar de nuestros límites - Murmuró Scorpius luego de besarla.

- ¿Límites?

- No creo que te gusten los fistings o las agujas. Por mi parte no quiero compartirte…

- ¡¿Fistings?! - Rose no era estúpida, sabía lo que era y nunca NUNCA lo haría.

- Tranquila, amor. Nunca pasará - Tranquilizó Scorpius con una risa divertida.

- Joder, usa ejemplos más normales - Gruño la pelirroja mientras apoyaba su cabeza en el fuerte torso de Scorpius y acariciaba sus abdominales - ¿Cómo puedes tener tan buen cuerpo si trabajas en un escritorio? - Preguntó sin pensarlo

Luego de una corta carcajada, el rubio beso su cabeza y contesto - ¿Qué te puedo decir? Me gusta verme bien cuando estoy desnudo. Tengo gimnasio, un entrenador personal…

- Eres la arrogancia en persona ¿cierto?

- Cierto - Admitió el rubio sin una pizca de culpa - ¿Cuál es el tuyo?

- ¿Mí qué?

- Tu debilidad, tu defecto…

- Desconfianza - Contestó Rose como si fuera algo obvio ¿acaso no lo era?

- Amor… - Comenzó Scorpius como si estuviera eligiendo las palabras adecuadas para preguntar algo.

- Dime.

- ¿Recuerdas que en la boda de tu prima me amenazaste con dos ex novios en prisión?

Lo recordaba, fue cuando Scorpius le dijo que el interés que sentía por ella era pasajero y una furia asesina inundo la sangre de la pelirroja.

- ¿Quieres saber quiénes son? - Adivino Rose - Lo de Bryce ya lo sabes, era mi novio del colegio. El segundo fue cuando estudiaba leyes, era nuestra fiesta de fin de año y llevaron una banda desconocida para tocar. Salí dos meses con Luke, el guitarrista. Él fue quien me animó a ser actriz…

- ¿Luke está en la cárcel? - Preguntó Scorpius impresionado.

- Lo arrestaron por dos días por intentar vender mariguana - Confesó Rose divertida - Creo que después de eso sus padres lo castigaron y dejo la actitud hippie.

- Esperaba algo más emocionante.

Pasaron el resto de la noche conversando sobre sus primeros amores. (No podía creer que la relación más seria del rubio haya sido con la psicópata de Carrie) Luego hablaron de sus familias, sus amistades y poco a poco fueron quedándose dormidos.

- Te amo - Murmuró Scorpius con la poca energía que le quedaba.

- Yo más - Contestó Rose mientras abrazaba con más fuerza al rubio y dormía con la cabeza apoyada sobre su torso.