- ¿Vives aquí?- Preguntó con los ojos abiertos de par en par.
- Es mi casa de fines de semana. Tengo otra por el centro que queda más cerca al trabajo - Explicó Deke sin darle importancia.
Nunca se termina de conocer a las personas, ahora sabía que Deke cagaba pepitas de oro y que aparte era completamente humilde. Algo extraño para personas como él… Aunque nunca conoció a alguien como él… Joder, deja de pensar, Weasley, estás quedando como una adolescente embobada.
- Señor Trevors, Bea y Tara lo estaban esperando - Indicó uno de sus guardias.
Deke se puso nervioso. ¿Quiénes eran Bea y Tara? Bueno, no era difícil de imaginar. Dominique sintió algo que nunca antes había sentido. Mierda ¿así son los celos? Ahora sentía lástima por todas las parejas que antes consideraba patéticas.
- Dom, espérame aquí. Me desharé de ellas - Balbuceo Deke nervioso.
¿Esperar en la sala? ¿Sola? ¿Mientras Deke estaba a solas con sus amiguitas? No. Como respuesta Dominique levantó una ceja desafiante. Mierda, Weasley al menos finge que no te afecta. Esa cara de asesina no ayudará en nada.
- ¿Amo?
Me cago en la puta. Estúpido Deke Trevors con sus estúpidas Carries personales ¿este imbécil tiene dos? ¿No se conforma con una? ¡¿Pero que estaba diciendo?! ¿No se conforma con Dominique? ¡Dominique Weasley era el sueño de todo hombre! Lo sabía porque perdió la cuenta de todos los pobres diablos que le suplicaron de rodillas por una oportunidad ¿Quién coño se creía Deke Trevors para tratarla como a una más del montón?
- Bea ¿Qué hacen aquí? - Preguntó Deke confundido. Movía la cabeza de las dos estúpidas que ingresaron a la sala hacia Dom respectivamente.
Dominique se sintió especialmente furiosa por la vestimenta de las mujeres, o mejor dicho, la falta de ella. Ambas tenían medias de liga y tacones de aguja, nada más. Respira, Dom, respira.
- Dijiste que podíamos venir los fines de semana, con la condición de complacerte si aparecías. Queremos complacerte, amo - Contestó la tal Bea arrodillándose y agachando la cabeza.
Dominique temblaba de rabia. ¡Esto era el colmo! ¿Es que acaso este par de locas no tenían dignidad? ¿Cómo se atrevían a ofrecerse así a Deke? ¡Deke era suyo!
- ¿Quieres que la iniciemos, amo? - Preguntó la que debía ser Tara refiriéndose a Dominique.
- No, ella no es sumisa… Digo, creo que sí, pero ella no lo sabe… Yo… - Tartamudeaba Deke.
- No me iniciaran en nada, muchas gracias - Contestó la rubia intentando por todos los medios sonar tranquila. De repente el foco imaginario que estaba sobre la cabeza de Dom se encendió, le daría una prueba a Deke, una prueba para ver si podía confiar en él - Pero me gusta mirar…
Deke la miró completamente atónito y con la boca abierta. Las dos estúpidas arrodilladas continuaron en silencio y con la cabeza agachada. Al parecer la última palabra la tenía su ex esposo.
- ¿Segura? - Preguntó Deke con una sonrisa.
Muy bien, Dominique. Es hora de ver hasta dónde puede llegar el hombre que te gusta. Hora de probar si Deke Trevors vale la pena.
- Muéstrame lo más perverso que exista - Pidió Dominique con una falsa sonrisa en el rostro.
A Deke se le ilumino la mirada, esto comenzaba mal…
- Bea, Tara a la mazmorra - Ordenó Deke con un tono de voz soberbio y una sonrisa lujuriosa en el rostro.
Las dos mujeres dieron la vuelta y comenzaron a moverse, a cuatro patas. ¿Era en serio? ¡Por el amor de Dios! Eso era ridículo en cualquier contexto, religión o cultura. Dominique sintió que las vísceras ardían por rabia pero se obligó a mantener una actitud relajada.
Caminó con paso seco hasta una oficina. ¿Una oficina? Esperaba algo más… Interesante.
Deke sacó una llave del escritorio y abrió una puerta que antes no había notado. Sin decir palabra el moreno bajó las gradas mientras que Tara y Bea bajaban como podían intentando no lastimarse. Eran demasiadas emociones para Dominique: Celos por las dos mujeres, deseo por Deke, angustia por no saber si su ex la decepcionaría, lástima por el comportamiento de las chicas, preocupación por que se caigan y se fracturen un hueso, rabia porque Deke no parecía interesarse en las muchachas, preocupación por ser solamente un juguete más para el moreno… Todo eso sumado a la falta de sueño estaba causando una bomba en el pecho de la rubia.
Luego de que las sumisas logren llegar al piso, Dominique bajó con paso inseguro. Era una sala oscura con una luz roja que iluminaba algunos muebles de madera… Una mesa con cadenas y esposas, una especie de X gigante que supuso servía para atar a las mujeres, una jaula, una enorme cama, varios estantes repletos de látigos y varias cosas que parecían para hacer equitación… No pudo evitar sentir un escalofrió.
- Bea, a la cruz - Ordenó Deke.
Inmediatamente la mujer se dirigió a la cruz y apoyó su torso contra el enorme objeto de madera. Deke caminó lentamente hacia la muchacha y ató sus muñecas y tobillos dejando su espalda completamente vulnerable.
- Agáchate entre sus piernas - Le dijo Deke a Tara.
Sin perder tiempo la sumisa lo hizo y luego Deke dio media vuelta ¿media vuelta? Sacaba objetos de un estante, al parecer ninguno de los vibradores era el que buscaba. Finalmente encontró uno que parecía un enorme micrófono y se acercó con el vibrador a las dos muchachas.
- Tara, juega un poco con esta zorra - Ordenó mientras le pasaba el vibrador.
La muchacha asintió con la cabeza y dirigió al objeto al clítoris de Bea. La pobre muchacha gemía y se retorcía pero no podía cerrar las piernas debido a las ataduras en sus tobillos. Deke no apartaba la vista de las dos muchachas, tenía una expresión de lujuria total. Dominique tampoco podía apartar la mirada, pero su expresión era de terror.
- ¡Por favor, amo! ¡Necesito correrme, por favor! - Chillaba Bea como desesperada.
- Tara, detente - La sumisa obedeció y alejo inmediatamente el vibrador - Escucha bien, puta de mierda, no vas a correrte hasta que yo lo haga ¿entendido?
- S… sí… amo - Murmuraba Bea con el cuerpo temblando por la necesidad.
Deke levantó a Tara por el cabello y le señalo uno de los muebles que se encontraba frente a la cruz.
- Amo ¿la rubia no participa? - Preguntó Tara refiriéndose a Dominique.
¿Por qué coño esa loca tenía tanto interés en iniciarla y que participe en esa mierda? Deke no le contestó, simplemente levantó una ceja de forma amenazante y fue suficiente para que la muchacha vaya lo más rápido que sus cuatro patas le permitieron al artefacto que le habían indicado. Se arrodillo frente a un mueble parecido a los que utilizaban en la época medieval, apoyó su cabeza y sus manos en los medio círculos del mueble y Deke cerró el resto inmovilizando su cabeza y los brazos, luego levantó el trasero de Tara y comenzó a frotarlo sin ningún interés.
- Hablaste sin permiso, Tara - Masculló Deke con molestia y decepción en su voz.
- Lo siento, amo. Yo…
- Mereces un castigo, Tara - Interrumpió el moreno sin interesarse en lo que la muchacha estaba por decir.
- Si, amo - Acepto la sumisa.
- 20 azotes, cuéntalos - Indicó el moreno sin decir más. Después agarró una especie de látigo con varias cuerdas y nuevamente se acercó a la sumisa.
¡Plaf! El sonido hizo que los vellos en el brazo de Dom se erizaran, el látigo cayo directamente en el globo derecho de Tara.
- Uno - Gimió Tara con los ojos cerrados.
Continuaron con los 20 azotes, la pobre chica al final era una masa temblorosa que imploraba por ser follada. Deke liberó a las dos muchachas y se echó en la cama. Ordenó a Tara chuparle la polla mientras Bea metía sus testículos a la boca.
Era suficiente, había visto demasiado y no necesitaba más. Dominique dio media vuelta y limpiándose las lágrimas de los ojos salió de la estúpida mazmorra de los estúpidos enfermos. Por suerte nadie notó que la rubia salió del lugar pues todos siguieron con su estúpido juego de control de poder.
¡Joder! Dominique no era prejuiciosa, apoyó a Lucy cuando se enteró que era la "esclava" de Theo y la defendió cuando sus primos armaron un circo para separarlos. Ella no tenía problemas con experimentar y disfrutar de varios aspectos en la sexualidad, eso lo tenía claro.
Ahora resulta que le gustaba un tremendo imbécil que disfrutaba de humillar a las mujeres, azotarlas y tener sexo con un sinfín de idiotas dispuestas a lo que sea, mientras una persona enamorada veía todo. Era una falta de respeto, no importaba que Dominique hubiera dicho que quería verlo. Si Deke hubiera estado genuinamente interesado en la rubia, nunca habría aceptado a dar semejante espectáculo.
Un segundo… ¿enamorada? ¡Pero por el amor de Dios! Maldita sea, no puede ser verdad. ¡Esto era el colmo!
Limpiándose las lágrimas de los ojos, decidió esperar en la cocina a que los imbéciles terminen el espectáculo, luego regresarían a casa de Lucy, ayudarían a resolver el asunto del acosador y Dom regresaría a Londres para buscar un puto trabajo.
Joder, su vida apestaba. Nadie la tomaba en serio y daban por hecho que era una frívola descerebrada solamente por ser guapa. No tenía trabajo ni alguna idea de qué hacer con su vida. Por primera vez se enamoraba y resulta que el idiota no era solo un idiota ¡era el rey de los idiotas!
Dominique Weasley estaba enamorada de Deke Trevors, el imbécil incapaz de sentir algo que no sea una erección. Mierda… ¿Por qué no pudo enamorarse del muchacho de la heladeria?... Joder, ¿Cómo se llamaba?
