Theo y Lucy entraron a una de las mazmorras públicas, donde podías ver a las demás personas o ser tú mismo el protagonista del espectáculo. Cel y Albus estaban en la barra del primer salón hablando con el bartender (seguramente intentando conseguir información) Deke y Samantha ponían la misma cara lujuriosa cuando veían pasar mujeres en sofisticada ropa interior, no serían de mucha ayuda esa noche. Por su parte, podía notar que Rose estaba un poco tensa pero que veía todo con curiosidad e incertidumbre.
- Vamos a tomar algo - Le susurró a su novia, para que pueda relajarse un poco.
Rose asintió con la cabeza y ambos se dirigieron a la barra. Pidió un whiskey para él y una copa de vino para ella. Estaba indescriptiblemente contento; tenía a Rose a su lado, su novia acepto mudarse con él, compartieron la mejor noche (y parte de la mañana), y a cada momento Rose seguía sorprendiéndolo más. Era tan fácil hablar con ella y se sentía tan conectado en todos los sentidos… Vale, y las miradas de envidia que los demás hombres del club le lanzaban también era un extra. No era solamente porque Rose era nueva en el club, su novia era tan hermosa, sexy y femenina, que era inútil intentar no verla. ¿Lo mejor de todo? Rose estaba con él.
- Scorpius. Me temo que no conozco a tu amiga. -Saludó Lance Thomas lanzándole una mirada de obvio interés a Rose.
Su pelirroja solamente levantó una ceja, sin dar señales ni de molestia ni de interés. Jódete, Lance, es mía.
- Rose Weasley, mi novia - Presentó Scorpius con arrogancia y orgullo ¡Joder, que bien se sentía decir eso en voz alta! - Rosie, él es Lance Thomas, inversionista de una de mis empresas.
- Encantada - Saludó Rose tendiéndole su delicada mano a un lujurioso Lance.
- ¿Novia? - Preguntó Lance estrechando la mano de Rose, seguramente el tío estaba confundido porque Carrie se encargó de propagar su relación a los cuatro vientos durante meses. - Joder, Scorpius tiene suerte. ¿En qué salón estarán?
Scorpius estaba a punto de contestar, pero Emma Rosier, una conocida ama del club, también se acercó para presentarse.
- Scorpius Malfoy, ¿Quién es está dulce jovencita que nos acompaña esta noche? - Preguntó Emma sin despegar la vista del pronunciado escote que poseía el ajustado vestido negro de su novia - Emma Rosier, linda. ¿Nueva en el club? - Se presentó.
- Rose Weasley, la novia de Scorpius - Contestó Rose con una pequeña sonrisa - ¿Se nota que es la primera vez que vengo?
- No apartas la vista de la gente con correa, cuando estás acostumbrado es algo que prácticamente se vuelve invisible. - Explicaba Emma - A decir verdad, lo que realmente llama la atención en lugares como estos, son personas como tú. Lindas jovencitas con ganas de experimentar y deseos de aprender.
- ¿No viene mucha gente nueva? - Indagó la pelirroja, desviando un poco la conversación.
- Generalmente extranjeros o amigos de amigos, aunque esta noche tú eres una de las pocas caras nuevas que tengo el gusto de conocer…
Esta vez fue Rose quien estaba a punto de contestar, cuando Alexander Dunsel, el dueño del club, se unió al grupo de los pobres diablos que querían conocer la raja de Rose. Lo siento, amigos. Esa dulce rajita es solo mía, pensó Scorpius orgulloso.
- Típico, ven una chica guapa y se pelean como buitres por su presa - Se burló Alexander divertido - Alexander Dunsel, preciosa. Propietario del club. - Dijo estrechando la mano de una Rose impresionada.
- Rose Weasley, la novia de Scorpius. - Así es, nena. Repítelo todo el tiempo. Scorpius sentía su miembro endurecerse cada vez que su pelirroja decía esas palabras.
- Malfoy, bastardo con suerte - Reía Alexander divertido - Linda, si te sientes incomoda en cualquier momento, solamente búscame. Mi trabajo es encargarme que todos estén cómodos y se diviertan.
- Gracias, Alexander.
Scorpius decidió que ya había presumido suficiente a su hermosa novia, se despidió diplomáticamente de los amos y amas que miraban lujuriosamente a Rose, y tomando a su novia por la espalda baja comenzó a susurrar en su oído.
- ¿Qué parte quieres conocer? Hay una habitación oscura para que te toquen desconocidos, varias mazmorras públicas para ver a la gente teniendo sexo, un par de salas de intercambio, salas privadas, bares tranquilos para conversar y conocer gente…
- ¿Qué tal si vamos a una de las mazmorras públicas? - Sugirió Rose con una expresión de lujuria que no combinaba con el dulce e inocente tono que utilizaba - Ya sabes… Para ver si ahí está el acosador - Se burló guiñando un ojo.
Ahí estaba la parte curiosa, sexy y morbosa de su novia. Joder, era increíblemente perfecta. Tierna, adorable y linda por una parte. Inteligente, decidida y valiente por otra. Una ninfómana increíblemente sensual para completar la perfección.
Le pellizcó el trasero para luego dirigirla a una de las mazmorras. Vio que Theo y Lucy estaban "utilizando" una, así que decidió ir a otra, después de todo todavía estaban ganando terreno para lo del acosador¿cierto?
Lance ya estaba allí jugando con una sumisa completamente inmovilizada por las cuerdas. También había un hombre atado a una cruz que estaba siendo azotado por una mujer vestida de cuero. Los gritos, jadeos y gemidos se entremezclaban e inundaban la sala para llenar el ambiente de perversión. Scorpius caminó con Rose hacía un par de sillones que rodeaban la sala, parecía que esta noche tenía todo para ser la velada perfecta.
- ¿Amo Malfoy? - Preguntó tímidamente una sumisa que agachaba la mirada y se ponía a los pies del sillón donde estaban sentados.
¡Joder! Había olvidado por completo que había varias sumisas obsesionadas con él. Por Jesús, finalmente consiguió tener algo con la mujer de sus sueños, no podía echarse a perder ahí…
Al ver que Scorpius se quedó congelado, Rose confundida llamó su atención.
- ¿Una de tus sumisas? - Susurró su novia con voz suave. Joder, joder. Estaba nervioso.
- Nada oficial - Respondió el rubio tomando la mano de su novia. Por el amor de Dios, Rosie, no te enojes, por favor, no me dejes.
- ¿Qué quiere?
- Que le dé una orden. Descuida, me desharé de ella. - Respondió el rubio, pero antes de que pudiera dirigirse a la muchacha arrodillada en el suelo, su novia le dio un apretón en la mano.
- Estas nervioso - Señaló Rose divertida - Amor, sé que la mitad de las mujeres acá te desean, seguramente las entrenaste y se quedaron obsesionadas.
- Eso es pasado, Rosie - Explicaba el rubio.
- Lo sé, lo sé… - Rose mordió su labio parecía que estaba teniendo una idea… - Amor… ¿Podrías…? - Scorpius miró confundido a su novia ¿Qué era lo que quería? - ¿Podrías pedirle que haga algo?
Si Rose Weasley le hubiese confesado que en realidad era un camionero de 45 años con peluca, no hubiera estado tan sorprendido como en ese momento. ¿Era de verdad? ¿Su novia con problemas de confianza quería que Scorpius le dé órdenes sexuales a otra mujer? Joder, ¿Era alguna especie de prueba? Después de todo Dominique hizo algo así con su amigo…
- ¿Segura, amor? - Preguntó Scorpius completamente confundido.
Rose se mordió el labio, pensando en las palabras que usaría- No tengo tanta experiencia, digamos que ver algo una vez no hará daño¿cierto?
- Nena, la experiencia no me importa, yo te amo a ti… - Comenzó a explicar el rubio enternecido por la preocupación de su novia. Rose de verdad estaba poniendo todo de su parte para que su relación funcione.
- No solo es eso - Aseguró la pelirroja con una sonrisa - ¿No crees que sería sexy que alguien te de placer oral mientras yo veo?
Rose Weasley, te pondré un diamante del tamaño del mundo en el dedo - ¿Solo esta noche? - Preguntó el rubio mientras su novia asentía con la cabeza.
Le dio un pequeño beso a su novia. Todavía no estaba seguro si Rose podría manejarlo, pero si quería reclamarla tenía que hacerse cargo de sus fantasías y si Rose había admitido en voz alta que era algo que deseaba¿Cómo negarse? Vale, y la idea de que alguien se la chupe mientras Rose se excitaba con la escena también le agradaba…
- De rodillas - Le ordenó Scorpius a la sumisa que seguía esperando a sus pies - Saca mi pene - La sumisa lo hizo todo con armonía, se la veía genuinamente desesperada por comenzar su tarea - Huélelo.
Mientras la sumisa cumplía sus órdenes, Rose abrazó los hombros de su novio y se pegó a su espalda para ver la escena.
- Bien, ahora hazlo bien y hasta el fondo o me iré- Amenazó Scorpius dándole permiso a la sumisa para engullir su pene.
Joder, era la gloria. Mientras la sumisa se encargaba de su labor con esmero, Rose veía la escena acariciando su torso y gimiendo suavemente. Su novia estaba casi tan excitada como él, su novia estaba disfrutando de ver como follaba la garganta de una mujer con un collar de perro. Sentir el aroma de Rose mientras atendían su miembro estaba volviéndolo loco. El punto final fue cuando Rose comenzó a morder su cuello y masturbarse detrás de él. ¿Quién podía resistirse a eso? Se corrió en la boca de la sumisa, la chica agradeció y se despidió (sorprendiendo a Rose con su actitud) y por fin se quedaron a solas.
- ¿Todo bien, amor? - Pregunto el rubio sin estar seguro si su novia se había puesto celosa.
- Todo es demasiado intenso - Contestó su novia con una sonrisa mitad nerviosa, mitad excitada - ¿Las chicas solo dejan que terminen en su boca y luego se van en busca de más?
- Hay mujeres que disfrutan dando sexo oral - Respondió encogiéndose de hombros - Digamos que cada quien busca su placer, aunque todo debe ser consentido.
- Consentido - Murmuró Rose mirando hacia un sujeto que caminaba a cuatro patas con una correa de perro.
- Sensato, seguro y consentido, la regla de la dominación - Explicaba el rubio.
Se distrajeron viendo un poco a la gente y conversando de rato en rato, una de las amigas de Carrie estaba en la mesa de azotes siendo penetrada analmente por un hombre, mientras gritaba de placer.
- ¿Duele? - Murmuró Rose sin apartar la vista de la escena.
- ¿Nunca tuviste sexo anal? - Preguntó Scorpius, confirmando sus sospechas - Joder, nena ¿Solamente saliste con eunucos o qué?
- ¿Por no tener sexo anal? - Preguntó Rose divertida - Disculpa, señor "ya lo hice todo".
- Vamos, amor - Reía Scorpius - Ayer fue la primera vez que tragaste semen, la primera vez que te ataron a la cama y la primera vez que probaste tus fluidos. ¿No crees que tengo un punto?
Rose lo miró con falsa molestia por unos segundos - No eran eunucos - Murmuró finalmente, haciéndolo reír. Era tan terca como adorable.
- Usarás dilatadores - Le susurró cortando el silencio - Quiero darme una larga cabalgada por tu culo, Rosie. Me excita saber que seré el único que te tomara por ahí…
- Eres un jodido cavernícola - Contestó Rose besando su cuello - Conste que solo lo haremos porque tengo curiosidad.
- Y porque soy tu amo…
- Curiosidad - Insistió su novia.
Un segundo… ¿Rosie aceptó tener sexo anal? Luego de unos minutos, decidieron buscar un bar. Salieron de la sala y caminaron tomados de la mano. Algunas sumisas veían sorprendidas su actitud cariñosa, algunos amos miraban con deseo a su novia. Algo que comenzaba a molestarle… ¿Sería mala idea dejar de ir a esos lugares? Después de todo, tenía una hermosa novia que lo hacía completamente feliz ¿Por qué exponerla a la mirada lasciva de otros imbéciles?
Rose frenó en seco una vez que llegaron al bar y se quedó mirando un punto fijo con la boca abierta y perdiendo el color del rostro. Scorpius confundido giró la cabeza para ver lo que llamó la atención de su novia… No podía ser, era sencillamente imposible.
