Los primeros rayos del sol iluminaron la habitación. April abrió los ojos y se encontró con Sam profundamente dormida. Dibujó una sonrisa en el rostro, Samantha se veía especialmente linda cuando dormía. La mayoría de las personas son horribles monstruos con aliento a cloaca y lagañas en los ojos, durante los primeros momentos de la mañana. Sin embargo, Sam despertaba envidiablemente preciosa.

Bajó a la cocina y cogió una jarra de jugo de pomelo, para llevársela a su novia y ayudarla un poco con la resaca que seguramente tendría. Se encontró con Celine y Albus que discutían acaloradamente con Lucy y Theo.

- Tenemos que hablar con ella y convencerla de forma amable - Aseguraba Albus.

- Convencerla es inútil, Molly es terca como una mula. Lo que tenemos que hacer es encerrarla en la casa - Propuso Lucy muy seria.

- ¿Molly quiere irse? - Preguntó April confundida. Después de todo, ella subió con Sam a la habitación. No tenía idea de lo que ocurrió ayer en la noche.

- Quiere regresar a Londres e ir a un motel hoy mismo, pero descuida; la tendremos amarrada por si acaso intenta escapar - Explicó Theo mientras tomaba su café.

- ¡No podemos retenerla contra su voluntad! - Se quejaba Celine - ¡Debemos conversar como adultos!

April decidió coger un par de tostadas, un poco de fruta y algunas cosas que pensó le gustaría comer a su novia. Puso todo en una bandeja y se dispuso a llevarle la comida a Sam. Sin lugar a dudas, prefería ver dormir a su novia que escuchar a esos idiotas discutir.

Mientras avanzaba, se encontró con Mark y Dominique conversando como si fueran los mejores amigos desde siempre.

- Su autor favorito es Fiódor Dostoievski y su novela preferida es Crimen y Castigo. Podría ser la edición original de eso o tal vez algo de los hermanos Grimm. Su padre le leía todos los cuentos de niña - Narraba Dominique, con un Mark absorto ante cada palabra que salía de su boca.

- ¡Buenos días! - Saludó April, logrando que Mark le lance una mirada molesta.

- Buenos días - Masculló el guardaespaldas y luego dirigió toda su atención a Dominique nuevamente - ¿Crees que un libro sería buena idea?

Estúpido guardaespaldas, era casi tan renegón como atractivo. Obviamente April nunca tendría algo con él, porque jugaba cien por cien para el otro equipo, pero aun así podía distinguir que hombre era considerado guapo para la sociedad y cuáles no.

Caminó un poco más y escucho a la pareja del momento: Rose y Scorpius. Los insoportables tortolitos estaban conversando con un Deke que tenía la palabra "Agonía" escrita en la frente. Después de todo Deke no tenía una novia como April, que le lleve el desayuno a la cama. Eso te pasa por echarle el ojo a Dominique, idiota.

Aprovechando que estaba medio escondida detrás de la puerta entreabierta, se dispuso a espiarlos un poco… ¿Qué? Las malas costumbres Weasley se contagian…

- Míralos conversando. Apuesto lo que sea a que Mark está intentando meterse entre sus piernas - Se quejaba Deke, sin percatarse que April escuchaba todo desde el otro lado de la pared.

- Mark está soltero y Dominique no es nada tuyo - Señalaba Rose con malicia.

- Mark se besó con Molly, solamente me parece una falta de respeto. Dominique está coqueteando con el novio de su prima…

- ¿En serio? - Interrumpió Scorpius con voz cansada - ¿Tú vas a habar sobre el respeto a las relaciones?

- Dejen de joder, estábamos borrachos - Se defendía Deke.

- ¡No es excusa! - Chillaba la pelirroja.

La conversación se tornaba aburrida, seguramente hablarían sobre las estúpidas sumisas del club que peleaban como gatas por una probadita del millonario. Así que April se dispuso a pasar de largo y continuar su camino. Llegó a la habitación que compartía con Sam y pudo comprobar que su novia ya estaba despierta.

- Buenos días - Saludo divertida al ver la cara de resaca que tenía la pelivioleta - Te traje el desayuno.

Samantha fijo sus ojos en ella y la preocupación invadió a April. Había algo más que resaca en la mirada de su novia, había culpabilidad… No, no, solo eran paranoias de la estúpida April.

- ¿Todo bien? - Indagó mientras depositaba la bandeja con el desayuno en las piernas de su novia.

- Esto es muy dulce - Murmuró Sam refiriéndose al desayuno.

- También hay cosas saladas - Intentó bromear April, ganando una sonrisa triste de parte de Sam. Vale, la idiota debía seguir ebria.

Samantha comenzó a comer en silencio, todos sus movimientos eran delicados y parecía estar resolviendo los misterios del universo en su mente. April se aburrió de tanto silencio y sin importarle la resaca de su novia decidió romper el aburrido momento. Después de todo ¿Quién la manda a emborracharse como universitaria?

- ¿Cómo era el club? ¿Había algo interesante? - Preguntó April cogiendo una tostada y mordiéndola distraídamente.

- No… Bueno, si… Habían mazmorras públicas y salas privadas y gente que andaba de cuatro patas con correa de perro y sus amos los sacaban a pasear. - Explicaba Sam nerviosa, ¿podría ser que ver todo eso la haya cohibido?

- ¿Rose no tuvo un infarto al ver eso?

- Está enamorada, no tenía ojos para otra cosa que no sea el señor "pene rubio adictivo" - Bromeo Sam, logrando que ambas rían ante el estúpido apodo secreto que Rose le había puesto a Scorpius.

En realidad la pelirroja nunca se los había confesado, fue un día que Rose salió a trabajar y ellas se quedaron en su departamento, que se enteraron de ese vergonzoso detalle leyendo el diario de su amiga. Después de todo se lo tenía bien merecido, ¿Qué clase de adulto lleva un diario íntimo?

- No sabes lo que me entere - Recordó April, logrando que Sam empalideciera de golpe. En serio ¿Qué coño estaba pasando con su novia? Decidió ignorar su extraña reacción y continuó - Molly quiere regresar a Londres, al parecer lo anunció ayer en la noche.

- ¿Qué? - Pregunto su novia con un poco de alivio delatando su tono - ¿Se cansó de vivir o qué?

April lanzó una risita suave y Sam una carcajada nerviosa… No, basta. April, estas demasiado paranoica, deja a tu novia tener una resaca en paz y deja de imaginar cosas donde no las hay. Sam no pudo hacer nada en el club (por más mujeres guapas y dispuestas que hayan) porque Sam te ama, se obligaba a pensar.

- Amor, iré al baño - Aviso April, pensando que lo mejor era darse un baño relajante y dejar atrás los demonios imaginarios. Sam nunca le había fallado y un estúpido club de dominación no cambiaría eso.

- Claro, gracias por el desayuno, linda - Agradeció su novia mientras comía la ensalada de frutas.

Le dedicó una sonrisa y se dirigió al baño de la suite. Cerró la puerta y se desnudó para entrar a la ducha. Mientras esperaba que el agua se caliente, escuchó el sonido de la puerta de la habitación abrirse. Joder, ahí venían las primas Weasley para contar los estúpidos chismes de la noche anterior. ¡Siempre las despertaban para desahogarse de sus estúpidos problemas!

- Hola… - ¿Deke? Esa no era una prima Weasley, era el ex esposo de una prima Weasley.

- ¿Resaca? - Preguntó Sam. Oh, su novia tan amable como siempre.

- Lo peor es tener una pelirroja que no para de ladrar que me disculpe. Tu amiga es insoportable - Se burló Deke.

- Agradece que no te tiene tanta confianza, imagina el sermón que me llegara a mí…

- Te compadezco… ¿Esta April? - Preguntaba el ex de Dom.

- En la ducha, si quieres decir algo es el momento. April suele cantar cuando se baña y no se entera de lo demás.

- Entonces lo haré rápido: Lo siento. - Dijo Deke - Estaba increíblemente ebrio y…

- Y soy una chica irresistible - Se burló Sam.

Un segundo. ¿Deke se disculpa porque Sam es irresistible? April pegó su oreja a la puerta del baño, rogando a los cielos para que todo sea un malentendido y su pesadilla no se haga realidad.

- Tú también participaste y muy alegremente, debo decir - Se defendía Deke. Joder… ¿En qué participaste Samantha?

- Cállate, ¿Rose se lo dijo a alguien?

- No, me aseguraron que solo lo sabemos nosotros y la parejita feliz.

- Gracias a Dios - Suspiraba Sam - ¿Te importa guardar el secreto? No quiero tener problemas con April por un error así…

- Por supuesto. Lo de anoche nunca paso.

¿Qué coño paso anoche? April sentía que su alma salía del cuerpo. Quería llorar, quería salir y golpearlos, quería obligarlos a decir las cosas claramente, quería asesinar a Samantha por ocultarle algo…

- ¿Amigos? - Preguntó Sam.

- Amigos… Aunque si alguna vez April y tú buscan alguien para hacer un trio, piensa en mí. Comprobaste que beso bien y que puedo hacer que una mujer se corra en menos de una canción.

- Y que eres el mejor de los confidentes y psicólogos - Añadía Samantha.

- Te prometo que April nunca se enterará que te desespera su volatilidad.

- ¿Esa palabra existe? - Se burló Sam, mientras ambos imbéciles reían divertidos.

No quiso seguir escuchando, April se puso la ropa nuevamente con mucha tranquilidad, las manos le temblaban de rabia pero aun así completo su trabajo. Contó hasta 10 y respiro profundamente. Cada palabra que escuchó resonaba en su cabeza como una maldición. Sin poder contenerse un segundo más, abrió la puerta de golpe, sobresaltando a los imbéciles y cortando sus risitas idiotas. Deke puso cara de culpabilidad y Sam perdió todo el color del rostro.

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía comportarse? Amaba a esa mujer con cada célula de su cuerpo, pero Samantha Blow había hablado mal de ella con un perfecto extraño, había besado a dicho extraño y dejado que ese imbécil la haga correrse en menos de una canción… No, no, no ¡No puedes llorar por esa zorra, April! ¡Basta!

- April, ¿escuchaste…? - Murmuraba Sam con temor.

- Todo - Contesto April con la voz ahogada.

- Joder, April. No es lo que parece… - Defendía Deke.

No… No podía hacer esto. No ahora, no así. Necesitaba pensar, necesitaba espacio, necesitaba alejarse de quien le clavó una puñalada por la espalda.

- Necesito estar sola. - Murmuró April caminando hacía la puerta del cuarto.

- ¡April, espera! - Exclamó Samantha desesperada.

- Samantha, necesito pensar. En este momento me das asco, no la cagues más - Advirtió antes de salir de la habitación.