Aprovechando el caos general, Molly decidió escabullirse y escapar de las garras protectoras de su hermana menor. No podía seguir esperando en esa casa de trastornados a que Mark regrese. Una vez que encuentre un lugar seguro para esconderse, llamaría a su celular y le pediría a Mark que se lo deje o se lo envíe por correo. No es que no pudiera vivir sin ese aparato, pero allí tenía guardado el número de su jefe y si quería suplicar por una segunda oportunidad, tenía que llamarlo directamente.

Tomó un taxi y le pidió que la lleve al motel más cercano al aeropuerto. Una vez allí, pidió una habitación con una salida de emergencia y una ventana en el baño, si acaso pasaba algo, tendría varias vías de escape (No se había olvidado por completo de su seguridad).

Entró al baño, se cepillo los dientes y miró su imagen en el espejo. Increíblemente pecosa, con ojeras y labios resecos. Tenía el cabello hasta los hombros y sin forma. Dio un paso hacia atrás y contemplo su figura; menuda, con pechos medianos, sin muchas curvas… No era horrible, pero tampoco era hermosa. Estaba consciente de que podía ser un 5 sobre 10, tal vez si se arreglaba con esmero llegue a un 6. ¿Mark podía estar interesado en ella? Por supuesto que no.

Mark, el guardaespaldas estúpidamente atractivo, con mandíbula ancha y mirada peligrosa. Mark, el único hombre capaz de hacer que chicos como Theo, Deke, Albus, Hugo o Scorpius se vean como unos pubertos escuálidos. Mark, el único hombre tan interesante y sugestivo que podría despertar un interés real en alguien como Dominique. ¿Cómo podía Mark estar interesado en un 5 casi 6? Mark era un 10 seguro. No tenía lógica.

¿La besó por lástima? Después de todo la escuchó hablar sobre su ex. Lo más probable era que Mark se sienta tan responsable por su seguridad, que confundió momentáneamente sus funciones. Mark debía mantenerla a salvo, no mantenerla feliz.

Joder, no podía dejar de pensar en ese sujeto. Necesitaría más de una ducha fría, una borrachera con sus primos y al menos dos novios, para olvidar la manera en la que Mark la besó. Nunca se sintió tan deseada antes, casi como necesitada. Fue una sensación increíble… pero ya había terminado. Todo terminaría, recuperaría su trabajo, llamaría a la policía para que al menos tengan una patrulla rondando su casa de vez en cuando y se olvidaría que alguna vez tuvo a la persona más atractiva entre sus piernas. ¡Demonios! ¿Theo no pudo abrir esa estúpida puerta cinco minutos más tarde? Ahora se quedaría con la curiosidad de como hubiera sido, para siempre. Estúpido cuñado inoportuno.

Molly salió del baño, aun recordando la cara de sorpresa que pusieron todos al verlos en la oficina de Theo. Nunca imaginó que utilizaría la misma cara de sorpresa ese mismo momento.

- ¿Qué…? ¿Tú, que…? ¿Qué haces aquí? - Pudo preguntar finalmente.

Frente a ella se encontraba Mark, con los brazos cruzados y los fuertes bíceps marcados. Tenía rostro severo, como si fuese a darle unas nalgadas porque se portó mal y… ¡¿Pero qué demonios?! ¡No podía tener las mismas fantasías que su hermana! ¡Joder, Weasley! ¡Reacciona!

- No debiste escapar - Regaño Mark con el ceño fruncido. ¿Es que acaso este idiota se puede ver atractivo haciendo cualquier gesto?

- ¿Qué haces aquí? - Repitió Molly con la voz un poco más segura, la sorpresa inicial había cesado.

- Estaba en un coche estacionado en la puerta de la casa de tu hermana. ¿Si ni siquiera notaste eso, como planeas protegerte de un acosador?

- ¿Mi celular? - Preguntó Molly ignorando los reclamos que le lanzaba.

- En casa de mi amigo, no fui a buscarlo.

- ¡¿Qué?! ¿Me engañaste? ¿pero quién te crees que eres? - Estaba demasiado molesta. Mark le había visto la cara de idiota, mientras ella esperaba pasivamente un encargo que nunca llegaría.

- Estas actuando como una niña, no eres consciente del peligro en el que estas metida. No me pidas que me cruce de brazos y vea como te asesinan - Regaño el guardaespaldas apretando tanto los puños, que logró que algunas venas del brazo se le marquen.

- Mira, hiciste tu trabajo muy bien. Ahora eres libre, vuelve con Theo y protege su espalda, no la mía - Señaló Molly evitando ver los musculosos brazos de Mark, con bastante esfuerzo.

- Deje de protegerte por trabajo hace bastante, Molly - Comentó el guardaespaldas con una sonrisa traviesa.

- ¿Entonces, por qué…?

No pudo terminar de formular su pregunta, pues Mark avanzó rudamente hasta encontrarse a pocos centímetros de distancia. Una vez más clavó sus dedos en su cadera y la penetró con la mirada.

- Me tienes loco, Weasley. No puedo quedarme sentado sin hacer nada, cuando alguien intenta hacerte daño. Pienso hacerte mía y te necesito viva para eso.

¿Mía? ¿Hacerla suya? La mente de Molly estaba en pausa. ¿Mark estaba diciendo la verdad? ¡Pero si hace cinco segundos, Molly se convencía de la imposibilidad de su relación en el baño! Ahora venía Mark y decía que quería hacerla suya… No podía estar hablando de una relación duradera, Mark se refería a sexo casual. Era ilógico que Mark este insinuando una relación formal.

- ¿Quieres…? ¿Tú quieres…? - No podía terminar la frase, sentía que sus mejillas ardían y que pasaría la mayor vergüenza de su vida si terminaba de exponer su idea.

Mark la silenció con un beso tan embriagante como el de la oficina. Exigente y dulce, era la combinación perfecta. Decidió no pensar en nada y dejarse llevar por el momento. Si el hombre más guapo del mundo quería una noche de sexo casual ¿Por qué no hacerlo? Después de todo, era algo que todos hacían. Sexo sin compromiso, ambos se despedirían y seguirían con su camino. Molly recuperaría su empleo y Mark buscaría una mujer digna de ser llamada su novia… ¿Por qué se ponía triste cuando imaginaba a Mark con otra? No, no. Era la falta de experiencia en el sexo casual, solamente eso. Un par de "polvos pasajeros" como lo llamaban Dom, Rose y Sam, y se acostumbraría a separar el sexo de los sentimientos.

Caminaron mientras se besaban, hasta chocar con la cama. Una vez más, Molly se permitió quitarle la camiseta y deleitarse con ese cuerpo. Mark se dispuso a quitarle la blusa, pero… había demasiada luz. No quería que Mark vea los defectos de su cuerpo. ¿A quién le parece atractivo una chica rellena, de pechos pequeños y piernas cortas?

- ¿Todo bien? - Preguntó Mark mirándola con dulzura. Joder, quería lanzarse a la cama y tener sexo con el guardaespaldas, pero no quería que él la viera desnuda y se desilusione con su cuerpo…

- Yo… ¿Apagamos las luces? - Ofreció Molly intentando no sonar nerviosa.

Mark se separó un poco (no más de dos centímetros) pero en la calentura, era una distancia que se notaba. Tenía las pupilas dilatadas y el pulso acelerado, pero también había seriedad en su expresión ¿lo había ofendido?

- Molly, eres hermosa - Dijo Mark, adivinando las inseguridades de Molly.

- Gracias, pero me sentiría más cómoda si…

- Quiero que estés cómoda conmigo, si no estás segura…

- ¡No! - Parecía un juego de dejarse con la palabra en la boca - Estoy segura, ¿Por qué haces tanto problema por apagar las luces?

- Porque me encantas y saber que estás conmigo me llena de orgullo y me excita. Sí, soy un poco cavernícola, lo sé. Pero quiero que estés cómoda... Apagaré las luces.

Era muy dulce, Mark sí que sabía hacer sentir a una chica especial. "Me encantas", había dicho. "Saber que estás conmigo me llena de orgullo y me excita", había dicho. Santo cielo, ¿Por qué Mark no vivía en Londres? Porque Molly se comportaría como una acosadora, era por eso que Dios puso a Mark a miles de kilómetros de distancia. "Muchas gracias, Dios", pensó con ironía.

El guardaespaldas apagó las luces y Molly se lo agradeció con un intenso beso. Tal vez si sus caminos volvían a cruzarse y Mark seguía dispuesto, podrían hacerlo con las luces encendidas, no le molestaría.

Poco a poco fueron quitándose la ropa, Mark la acomodó en la cama y se puso sobre ella. Sentía que su piel ardía por donde fuera que las manos del guardaespaldas pasaban. Mark realmente la hacía sentir deseada y valorada, algo que ni siquiera Ben logró en tantos años de relación.

En medio de la faena, Molly se permitió pasar sus dedos por el cuerpo de su amante. Sentía que sus manos temblaban al tocar sus fuertes músculos y su… Mierda, sintió que su sexo se humedecía tras tocar la erección de Mark. ¿Realmente Mark estaba tan excitado por ella? Así parecía.

Poco a poco su amante fue entrando con delicadeza, cosa que Molly agradeció profundamente. Vamos, deja de tener sexo durante cinco años y veremos qué tan preparada tienes la vagina. Era prácticamente virgen… Vale, eso no era cierto, pero sin duda alguna Mark la hacía sentir como una colegiala ante su primera vez.

La excitación, los nervios, la impaciencia, el deseo, la lujuria… Todo se entremezcló para lograr que Molly Weasley olvide por completo que tenía un acosador tras sus huellas. ¡Vamos! ¡Olvido por completo hasta su nombre!

La mejor alumna del Colegio Hogwarts, el tesoro más preciado de la directora McGonagall y los profesores, el orgullo de sus padres y sus tíos, la única estudiante que logró costearse los estudios a base de becas de excelencia, la interna más aplicada en el hospital, la consentida de su jefe… Quedó reducida a una mujer cuyo cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor y que parecía tener solamente las palabras "Dios mío" y "Mark" en su vocabulario.

- Molly - Gemía Mark mientras la embestía - Eres perfecta.

¿Le creía? Por supuesto que le creía. En ese momento Molly creería cualquier cosa que le dijeran, tenía su mente vagando en júpiter, pues el placer se había apoderado de su cuerpo.

- Dios mío, Mark - Gemía Molly mientras el glande de Mark chocaba contra su cérvix.

Mark seguía regalando cumplidos, Molly seguía pronunciando las únicas palabras que recordaba, donde de rato en rato aparecía un "Sí, así". Una corriente eléctrica atravesó su columna vertebral, obligándola a apretar los dedos de las manos y los pies. Mark mordió su clavícula y estrujó uno de sus pechos. En ese instante Molly Weasley se permitió experimentar por primera vez lo que era un orgasmo.

- ¡Maaark! - Gemía Molly mientras los espasmos de su primera gran experiencia orgásmica contraían el pene de su amante, y lo obligaban a terminar junto a ella.

Por todos los cielos ¿eso era un orgasmo? Benditos sean los padres de Mark por traerlo a este mundo. Tomo nota mental de averiguar dónde vivían y enviarles flores.